DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

EL DERECHO A LA VIDA TIENE PROTECCIÓN JURÍDICA INTERNACIONAL

 EL ABORTO NO.

Por Carlos Alvarez Cozzi

Mucho se está hablando de la llamada “nueva agenda de derechos” dentro de los Estados y también a nivel de algunos organismos internacionales.
Pero la verdad es que mientras que el derecho a la vida humana tiene reconocimiento convencional a nivel de tratados de Naciones Unidas y de OEA, además de protección constitucional en la mayoría de los Estados, no existen normas de esa jerarquía que consagren ningún supuesto derecho de la mujer ni de nadie a quitar la vida a un ser humano indefenso e inocente como es el “nasciturus”.

Y esto hay que afirmarlo bien claramente y de manera rotunda. Varios intentos internacionales de forzar instrumentos o incluso declaraciones, que no son tratados, para receptar las consabidas consignas de la ideología de género, han naufragado. En Europa la posición clara de países como Polonia, Hungría y Rusia, entre otros, ha sido puntal para la defensa de la vida y de la familia constituida por la unión de mujer y varón.

En América, las posiciones claras de Perú, Paraguay y Ecuador, a su vez, vienen resultando fundamentales para que la agenda de género no se institucionalice con tratados o declaraciones internacionales en la región.
Pero algunos afirman que esto es una cuestión de tiempo. Por qué? Pues porque sencillamente la presión viene para derribar estas resistencias por el lado de condicionar el otorgamiento de préstamos internacionales a los gobiernos que no cedan en sus posiciones.

Por eso, resulta necesario difundir estos hechos, recordar cuáles son las normas internacionales y nacionales que rigen en la materia y sobre todo insistir a tiempo y a destiempo que el respeto por los derechos naturales no puede ser negociado por ninguna causa, porque se trata de derechos absolutos en primer lugar y además que las normas no otorgan sino simplemente reconocen su preexistencia al Estado y al Derecho.

Sólo se podrá estar alerta en estos temas si se tiene conciencia de la importancia y gravedad de los mismos. Los intereses creados son tan fuertes para llevarse por delante estos principios que sólo la posición firme de los Estados podrá hacer que los intentos se sigan topando contra la muralla inexpugnable de su defensa.

En ese sentido hay que destacar la encomiable labor a nivel de Naciones Unidas que viene cumpliendo desde hace años C-FAM con Austin Ruse a su cabeza. Como observador ante las Naciones Unidas, ha cumplido una labor de anuncio y denuncia que estamos ciertos ha resultado muy incómoda para los intentos conocidos de la agenda que comentamos.
Pero esa y otros organizaciones de defensa de derechos humanos se enfrentan a diario con el problema de la falta de recursos económicos porque éstos no suelen fluir hacia causas nobles como las que comentamos.

Por ello lo del comienzo de esta nota. Resulta fundamental recordar una y otra vez que mientras que abundan los instrumentos para la defensa de los derechos a la vida y a la constitución familiar, no existe un sólo tratado o norma convencional que consagre supuestos “derechos” que no son tales, por más que los conocidos de siempre traten de engañar afirmando lo contrario.


RECORDARÁN AL PADRE SANAHUJA

 a seis meses de su fallecimiento

Aica,  21 Jun 2017

Monseñor Juan Claudio Sanahuja será recordado al cumplirse seis meses de su fallecimiento en una misa que se oficiará el viernes 23 de junio, a las 19, en el oratorio del Centro Universitario de Estudios (Cudes), Vicente López 1950.

Fue un claro referente de la lucha por el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural y seguidor atento de proyectos legislativos, tendencias sociales y organismos internacionales que pudieran lesionarlo. Fue un inclaudicable y valiente defensor de la dignidad de la persona humana y del matrimonio y la familia.

Sanahuja falleció en Buenos Aires el 23 de diciembre de 2016, a los 69 años. El día de su muerte acababa de aparecer impreso su libro "Poder global y religión universal", un minucioso trabajo de investigación que concluyó poco antes estando ya gravemente enfermo. Tiene más de 400 páginas, editado por Librería Córdoba (Paraná 1013, 4814-5374, www.libreríacordoba.es). Amplía mucho, con nuevos elementos, la primera edición aparecida en 2010 y traducida al portugués. Enfoca la imposición global de una reingeniería social anticristiana con nuevos paradigmas éticos sobre la familia, la salud, la reinterpretación de los derechos humanos. Y subraya el deber de oponerse, sosteniendo principios no negociables, como la vida desde la concepción hasta la muerte natural; el matrimonio como institución, formada por un hombre y una mujer; la libertad de los padres para educar a sus hijos, sin aceptar "la falsa inevitabilidad" de esos nuevos paradigmas.

Por su empeño en la defensa de la vida y la familia, a la que se dedicó durante casi 40 años, Benedicto XVI le otorgó el título pontificio de Capellán de Su Santidad.

Nació en Buenos Aires el 16 de septiembre de 1947. Hizo estudios primarios y secundarios en el colegio Manuel Belgrano, de los Hermanos Maristas. Obtuvo el título universitario en Periodismo en la Universidad de Navarra, España, y colaboró en distintas publicaciones. En la misma universidad años después se doctoró en Teología.

Fue ordenado sacerdote en Madrid, el 13 de agosto de 1972. Pertenecía al clero de la Prelatura del Opus Dei, institución de la Iglesia Católica que conoció en su adolescencia y a cuyo fundador trató durante sus estudios en Roma.

Escribió varios libros, entre ellos "El gran desafío. La cultura de la vida contra la cultura de la muerte", y colaboraciones para obras colectivas. Desde 1998 editó por correo electrónico el boletín Noticias Globales, que proveía material de investigación sobre políticas públicas relacionadas con la vida y la familia. Fue un activo participante en congresos y seminarios provida en distintos países donde requerían su presencia.

Fue miembro correspondiente de la Pontificia Academia por la Vida (1998-2011) y colaboró en diversos organismos de la Santa Sede, especialmente con el Pontificio Consejo para la Familia.


La misa será celebrada por el presbítero Carlos María Mendonca Paz.+ 

NUEVO MIEMBRO DE LA ACADEMIA PONTIFICIA PARA LA VIDA, A FAVOR DE LA EUTANASIA



(Rorate Caeli/InfoCatólica), 20-6-17

El grupo encabezado por el P. Chiodi, que es también profesor en la Facultad de Teología de Milán, se ha unido a los activistas italianos a favor de la eutanasia para apoyar un proyecto de ley que legalizaría el suicidio asistido y/o la eutanasia en algunos casos. El proyecto de ley ya ha sido aprobado por la Cámara y ahora se encuentra ante el Senado italiano.

Para ello aluden al «proporcionalismo», argumentado que los pacientes con cáncer en fase terminal y aquellos en estado vegetativo persistente (como Terri Schaivo) pueden tener el derecho legal de rechazar los alimentos y el agua, lo que supone que se les aplica la eutanasia por hambre y deshidratación. Y abogan por:

«.. un Estado democrático está constituido por ciudadanos comprometidos con el respeto de las diferentes éticas, visiones del mundo y religiones, en un contexto de inclusión mutua y hospitalidad sincera sin tratar de imponerse a los demás...»
En ese sentido, plantean que:

«...una cuestión controvertida se refiere a la nutrición artificial y la hidratación (ANH), que el proyecto de la ley incluye entre los tratamientos que se pueden denegar .. En el pensamiento católico se afirma a menudo que estos medios son siempre obligatorios; En realidad, la ANH [nutrición artificial e hidratación] es una intervención médica y técnica y, como tal, no evita el juicio de proporcionalidad. Tampoco se puede excluir que a veces ya no es posible lograr el propósito de proporcionar alimento al paciente y aliviar el sufrimiento. El primer caso puede ocurrir en la enfermedad del cáncer terminal; La segunda [puede ocurrir] en un estado vegetativo que se extiende indefinidamente, si el paciente ha declarado previamente que esta perspectiva es inaceptable. Puesto que no se puede descartar que en casos como estos la ANH [nutrición artificial e hidratación] se convierta en un tratamiento desproporcionado, su inclusión entre los tratamientos rechazables es correcta».
La propuesta de Chiodi y sus colaboradores contradice expresamente lo indicado por San Juan Pablo II en marzo del 2004 a los participantes de un congreso sobre «Tratamientos de mantenimiento vitar y estado vegetativo»:

4. Los médicos y los agentes sanitarios, la sociedad y la Iglesia tienen, con respecto a esas personas, deberes morales de los que no pueden eximirse sin incumplir las exigencias tanto de la deontología profesional como de la solidaridad humana y cristiana.

Por tanto, el enfermo en estado vegetativo, en espera de su recuperación o de su fin natural, tiene derecho a una asistencia sanitaria básica (alimentación, hidratación, higiene, calefacción, etc.), y a la prevención de las complicaciones vinculadas al hecho de estar en cama. Tiene derecho también a una intervención específica de rehabilitación y a la monitorización de los signos clínicos de eventual recuperación.

En particular, quisiera poner de relieve que la administración de agua y alimento, aunque se lleve a cabo por vías artificiales, representa siempre un medio natural de conservación de la vida, no un acto médico. Por tanto, su uso se debe considerar, en principio, ordinario y proporcionado, y como tal moralmente obligatorio, en la medida y hasta que demuestre alcanzar su finalidad propia, que en este caso consiste en proporcionar alimento al paciente y alivio a sus sufrimientos.

En efecto, la obligación de proporcionar "los cuidados normales debidos al enfermo en esos casos" (Congregación para la doctrina de la fe, Iura et bona, p. IV), incluye también el empleo de la alimentación y la hidratación (cf. Consejo pontificio "Cor unum", Dans le cadre, 2. 4. 4; Consejo pontificio para la pastoral de la salud, Carta de los agentes sanitarios, n. 120). La valoración de las probabilidades, fundada en las escasas esperanzas de recuperación cuando el estado vegetativo se prolonga más de un año, no puede justificar éticamente el abandono o la interrupción de los cuidados mínimos al paciente, incluidas la alimentación y la hidratación. En efecto, el único resultado posible de su suspensión es la muerte por hambre y sed. En este sentido, si se efectúa consciente y deliberadamente, termina siendo una verdadera eutanasia por omisión.
En el mismo sentido se pronunció la Congregación para la Doctrina de la Fe en agosto del 2007, al responder a unas dubia planteadas por la Conferencia Episcopal de Estados Unidos:

Primera pregunta: ¿Es moralmente obligatorio suministrar alimento y agua (por vías naturales o artificiales) al paciente en “estado vegetativo”, a menos que estos alimentos no puedan ser asimilados por el cuerpo del paciente o no se le puedan suministrar sin causar una notable molestia física?

Respuesta: Sí. Suministrar alimento y agua, incluso por vía artificial, es, en principio, un medio ordinario y proporcionado para la conservación de la vida. Por lo tanto es obligatorio en la medida y mientras se demuestre que cumple su propia finalidad, que consiste en procurar la hidratación y la nutrición del paciente. De ese modo se evita el sufrimiento y la muerte derivados de la inanición y la deshidratación.

Segunda pregunta: ¿Si la nutrición y la hidratación se suministran por vías artificiales a un paciente en “estado vegetativo permanente”, pueden ser interrumpidos cuando los médicos competentes juzgan con certeza moral que el paciente jamás recuperará la consciencia?

Respuesta: No. Un paciente en “estado vegetativo permanente” es una persona, con su dignidad humana fundamental, por lo cual se le deben los cuidados ordinarios y proporcionados que incluyen, en principio, la suministración de agua y alimentos, incluso por vías artificiales.

El Sumo Pontífice Benedicto XVI, en la audiencia concedida al infrascrito Cardenal Prefecto, ha aprobado las presentes Respuestas, decididas en la Sesión Ordinaria de la Congregación, y ha ordenado que sean publicadas.

Dado en Roma, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 1 de agosto de 2007.
Mons. Paglia y el compromiso con las enseñanzas de la Iglesia

A todo ello hay que añadir que Mons. Vincenzo Paglia, presidente de la Pontificia Academia para la Vida, concedió hace unos días una entrevista a Edward Pentin en la que aseguró que los nuevos estatutos de la Academia requieren un compromiso más fuerte de los miembros con las enseñanzas provida de la Iglesia:

Los críticos dicen que, al cambiar los estatutos para permitir el ingreso de miembros que no quieran firmar una declaración de fidelidad a las enseñanzas pro-vida de la Iglesia, usted está neutralizando a la academia y que ésta perderá su razón de ser y se marchitará. ¿Por qué cambió los estatutos, y qué les dice usted a los que han criticado esta decisión?

Yo, con todo respeto, pediría a esos críticos que menciona usted que lean y comparen con mucho cuidado la vieja versión de los Estatutos y la nueva. Creo que así verán que los nuevos Estatutos requieren un compromiso más fuerte de los Miembros con las enseñanzas pro-vida de la Iglesia que el que requerían los antiguos. Los nuevos exigen que los Miembros promuevan y defiendan los principios del valor de la vida y la dignidad de la persona, interpretados en conformidad con el Magisterio de la Iglesia. Los estatutos antiguos contenían sólo una invitación, no una exigencia, a firmar un documento separado referente a esos principios.

No pretendo criticar a los redactores de los estatutos antiguos. Estoy seguro de que tenían las mejores intenciones, pero quiero confirmar a todos los que están comprometidos con la defensa de la vida, y quiero hacerles comprender, que los nuevos estatutos reflejan un compromiso con la vida por parte de la Iglesia y del Santo Padre que es igual de firme que el que el de los grandes fundadores de la Academia por la Vida, y que después de considerarlo muy cuidadosamente, creemos que los nuevos estatutos están redactados de un modo que expresa ese compromiso más claramente y con mayor firmeza que los antiguos. En ese contexto, sin embargo, quiero también dejar claro que la absoluta fidelidad de la Academia al Magisterio de la Iglesia no significa en modo alguno que no podamos emprender iniciativas conjuntas o entablar diálogo con personas que no comparten nuestra fe católica y nuestro compromiso.

HELMUT KOHL




Los obispos alemanes recuerdan el compromiso de Helmut Kohl con la doctrina social de la Iglesia

ReL,16 junio 2017

El ex canciller alemán Helmut Kohl, que gobernó la República Federal Alemana entre 1982 y 1990, y luego la Alemania unida hasta 1998, falleció este viernes en su casa de Ludwigshafen (Renania-Palatinado), donde había nacido hace 87 años.

Kohl pasará a la historia como el hombre que se empeñó en afrontar, al precio económico y social que fuera, la reunificación entre los alemanes tras la caída del Telón de Acero, y también como un impulsor de la actual Unión Europea.

Católico de convicciones profundas, mantuvo una sólida relación con San Juan Pablo II, no exenta de momentos difíciles, como la polémica, justo al final de su mandato, sobre los certificados de aborto.
En enero de 1998, el Papa se dirigió a los obispos alemanes para prohibir que los consultorios católicos firmasen la autorización del aborto (que según la ley alemana exigía el asesoramiento a la madre), aun si se tratase de un mero visto bueno formal y dichos consultorios hubiesen actuado aconsejando a la madre en defensa de la vida del niño por nacer.

Esto supuso un problema en el seno de la coalición que encabezaba Kohl, quien ya había tenido problemas con el aborto cuando hubo que unificar las leyes de las dos Alemanias: más restrictiva la occidental (en 1991 había 9 abortos por cada 100 nacimientos), más laxa la comunista (32 abortos por cada 100 nacimientos). El resultado fue finalmente una derrota para Kohl, pues en 1992 el Bundestag aprobó el aborto por decisión exclusiva de la madre, mientras que parte de los cristianodemócratas del canciller, y él mismo, querían mantener la supervisión médica.

Las condolencias de la Iglesia alemana
Al tener noticia de su fallecimiento, el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Berlín y presidente de la conferencia episcopal germana, afirmó que "la Iglesia alemana agradece el testimonio cristiano de Helmut Kohl": "Allí donde los valores de la sociedad libre fueron pisoteados, en cualquier lugar del mundo que fuera", añadió Marx, "él hacía campaña por esos valores, y quiso que Europa se moldease conforme a sus creencias cristianas. Fue una constante preocupación suya implantar una economía social de mercado basada en la doctrina social de la Iglesia, y que tuviese como centro al hombre".

Tras recordar el cálido recibimiento que ofreció a San Juan Pablo II en sus visitas a Alemania de 1987 y 1996, el cardenal Marx insistió en que "la actividad de Helmut Kohl estuvo marcada por la imagen cristiana del hombre, que contribuyó a fortalecer".
El obispo de Speyer (Espira), Karl-Heinz Wiesemann, de quien era diocesano Kohl, recordó sus aportaciones a la catedral "en cuanto símbolo de las raices cristianas de Europa", como reza la placa que le homenajea en el templo con ocasión del 25º aniversario de la reunificación.


Por su parte, el arzobispo de Paderborn, Hans-Josef Becker, insistió en que "el compromiso político de Kohl tenía una base cristiana" y "contribuyó a moldear la sociedad con su defensa pública de la doctrina social católica". Monseñor Becker recordó que "gracias a Helmut Kohl se introdujo una referencia a las Iglesias en el Tratado de Amsterdam, que fue un hito en el camino de la unificación europea".

CONFERENCIAS



El Diario de Yucatán, 19 de junio de 2017 

 Laicos Unidos para el Bien Común y la Escuela de Doctrina Social de la Iglesia “San Juan Pablo II” invitan, en el marco del diplomado “Formación política’’ y el Curso Integral de Doctrina Social de la Iglesia, a las siguientes conferencias:

* “La conquista militar, espiritual e ideológica de Yucatán” y “El pacto entre los mayas y españoles en el sistema colonial yucateco”, que Gabriela Solís Robleda, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social y autora de varios libros, ofrecerá mañana martes.

* “El compromiso ético social ciudadano”, que Eduardo Seijo Gutiérrez impartirá pasado mañana miércoles.

Ambas serán a las 8 p.m. en el Centro de Caridad “San Francisco de Asís”, en la calle 29 entre 44-A y 46, colonia Nuevo Yucatán.


A TREINTA AÑOS DE LA DONUM VITAE


POR GERMAN MASSERDOTTI

La Prensa, 16.06.2017

 La Donum vitae (Instrucción sobre el respeto de la vida humana naciente y la dignidad de la procreación) es un documento olvidado por molesto. Molesto al interior y al exterior de la Iglesia Católica.

El 22 de febrero de 1987 el Cardenal Joseph Ratzinger, entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, presentaba a Juan Pablo II (1920-2005) el documento para la aprobación y publicación. Y así sucedió. De su impacto da cuenta una nota del 21 de diciembre de 1988 que se ocupa de la autoridad doctrinal de la Donum vitae. Esta nota, sin dudas, también fue escrita por Ratzinger. El papa polaco sabía muy bien a quién había nombrado "guardián de la ortodoxia" el 25 de noviembre de 1981. Se trataba de un teólogo al que, por encima de las escuelas y opiniones, le interesaba la custodia, la defensa y la transmisión del depósito de la fe en su integridad.

El preámbulo de la Donum vitae es suficiente claro sobre el problema planteado por diversas Conferencias Episcopales y numerosos obispos, teólogos, médicos y hombres de ciencia: si las técnicas biomédicas que permiten intervenir en la fase inicial de la vida del ser humano y aun en el mismo proceso procreativo son conformes con los principios de la moral católica. La instrucción se ocupará de responder "a la luz de la doctrina precedente del Magisterio". El documento se ocupa de varias aplicaciones de estas técnicas. En cualquiera de los casos analizados, a un problema específico responderá del mismo modo: con precisión, sin "poesía".

La Donum vitae se ocupa de dejar bien en claro que la fecundación artificial heteróloga -es decir, en la que uno de los donantes, al menos, no se casó con el otro- es contraria a la unidad del matrimonio, a la dignidad de los esposos, a la vocación propia de los padres y al derecho de los hijos a ser concebidos y traídos al mundo en el matrimonio y por el matrimonio.

De esto se sigue "un juicio moral negativo de la fecundación artificial heteróloga. Por tanto, es moralmente ilícita la fecundación de una mujer casada con el esperma de un donador distinto de su marido, así como la fecundación con el esperma del marido de un óvulo no procedente de su esposa. Es moralmente injustificable, además, la fecundación artificial de una mujer no casada, soltera o viuda, sea quien sea el donador". Sin perder de vista que "el deseo de tener un hijo y el amor entre los esposos que aspiran a vencer la esterilidad no superable de otra manera, constituyen motivaciones comprensibles", sin embargo "las intenciones subjetivamente buenas no hacen que la fecundación artificial heteróloga sea conforme con las propiedades objetivas e inalienables del matrimonio, ni que sea respetuosa de los derechos de los hijos y de los esposos".

Pero la Donum vitae no se detiene en sostener solamente lo dicho arriba. Agrega que "la Iglesia es contraria desde el punto de vista moral a la fecundación homóloga "in vitro"; ésta es en sí misma ilícita y contraria a la dignidad de la procreación y de la unión conyugal, aun cuando se pusieran todos los medios para evitar la muerte del embrión humano". En este caso, "homóloga" significa que los donantes están casados. Por cierto que "aunque no se pueda aprobar el modo de lograr la concepción humana en la Fivet [fecundación in vitro y transferencia al embriónÁ, todo niño que llega al mundo deberá en todo caso ser acogido como un don viviente de la bondad divina y deberá ser educado con amor".

Que un documento como la Donum vitae -y tantos otros- resulten molestos fuera de la Iglesia Católica puede resultar explicable incluso cuando, al fin de cuentas, la materia sobre la que trata tiene que ver con el orden y la ley natural. Pero, ¿cómo entender este fenómeno de contestación al interior de la comunidad eclesial?

INCOMPRENSION
La nota de 1988 dice que el Magisterio de la Iglesia continúa "encontrando una tenaz resistencia en la difundida mentalidad tecnicista y práctica, que no alcanza a entender por qué no es licito usar una tecnología que ya ha conseguido producir varios cientos de seres humanos". Y, a renglón seguido, agrega:

"El impacto producido por los éxitos obtenidos y profusamente publicados ejerce de hecho un influjo deslumbrante, hasta el punto de que muchos son incapaces de percibir la lógica deshumanizadora que contiene la fabricación de un hijo. Y de este modo ocurre que, incluso entre los que admiten que no todo lo que es técnicamente posible es automáticamente aceptable desde un punto de vista moral, haya alguno que se pregunte cándidamente qué hay de malo en el intento de obtener una concepción humana de modo distinto al de la unión sexual entre el hombre y la mujer".

"Las vacilaciones y discordancias dentro del campo católico -agrega la nota de 1988- han contribuido no poco a complicar todavía más la cuestión. Sobre todo, es difícil valorar la gravedad de la decisión de algunas clínicas universitarias católicas de continuar, en ciertos casos, la práctica de la fecundación "in vitro" homóloga. Después de la clara condena contenida en el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe [Donum vitaeÁ, esta resolución, desde el momento que se ha hecho pública se ha convertido en un desafío".

Esta repuesta contestataria sobre las afirmaciones del Magisterio eclesial ya se había visto a propósito de la encíclica Humanae vitae de Pablo VI (25 de julio de 1968), en la que se trata sobre la regulación de la natalidad y en la que se señala, como alternativa al uso de anticonceptivos, la práctica de la paternidad responsable. Nihil novum sub sole.
Lo cierto -y lamentable- es que algunos teólogos, ya sea individualmente como agrupados, no reconocen la competencia específica del Magisterio eclesial en cuestiones morales y, todavía más grave, no aceptan que documentos como la Donum vitae, la Humanae vitae y tantos otros que hablan con claridad tengan un carácter magisterial. Pero también es cierto que, en cualquiera de los casos, "corren fuera del camino".


Para esclarecer y proporcionar una guía segura de las conciencias, no queda sino recordar a documentos como la Donum vitae y "hacerlos hablar" frente al silenciamiento que se impone en torno a ellos.

LOS CATÓLICOS DEBERÁN LUCHAR DURANTE DÉCADAS POR LA PRESERVACIÓN DE LA INSTITUCIÓN DE LA FAMILIA



INFOVATICANA 17 Junio, 2017

El Duque Paul von Oldenberg, director de la Federación Pro Europa Cristiana, dio un discurso el pasado 18 de mayo en el Rome Life Forum -organizado por Voice of the Family en Roma-, sobre la importancia del papel de los padres en la educación de los hijos.

Durante su ponencia, Oldenberg aseguró que la defensa de la vida de los inocentes y la preservación de la sagrada institución de la familia “son dos temas cruciales y los católicos en particular deberán luchar por ello durante décadas”.

Asimismo, recordó que el Rome Life Forum tenía lugar durante el centenario de las Apariciones de la Virgen de Fátima, y defendió que “no era una coincidencia”, ya que “la Virgen advirtió a los tres pastorcitos acerca de los acontecimientos que amenazaban con destruir la civilización cristiana, y una de ellas era el ataque a la familia”.
“La destrucción de la familia era el objetivo del movimiento comunista. La primera revolución vino de la mano de Vladimir Lenin, con leyes que legalizaban el divorcio (1918), el aborto (1920) y la eutanasia (1922)”, explica Paul von Oldenberg al tiempo que advierte que la llamada “liberación sexual” no es el resultado de los años sesenta, del movimiento feminista o de los lobbies LGTB”, sino que es “un escenario que se implantó hace cien años y que ahora está alcanzando su clímax”.


A modo de conclusión, el director de la Federación Por Europa Cristiana llama a todos los padres a defender el don del matrimonio y el papel de los padres a educar y formar a sus hijos. “Les animo a todos ustedes a permanecer fieles a la tradición y a las inmutables enseñanzas de la Iglesia Católica, para permanecer en la Verdad."

LA DICTADURA DE LA ÉTICA SIN FUNDAMENTO



Observatorio Card. Van Thuan
11 novembre 2016

Publicamos el texto de la relación de Stefano Fontana en el Curso de formación del Colegio de Médicos, con el título “Ética: su evolución y reflejo en la actuación del médico”, que ha tenido lugar en Trieste, el 11 de noviembre de 2016.

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La ética es el estudio de nuestras acciones desde el punto de vista del bien y del mal. Concierne a la acción humana. Pero la ética concierne no a lo que se hace, sino a lo que se debería hacer. No es descriptiva, sino prescriptiva y  normativa. La acción humana es de dos tipos: hay la acción productiva, o poiesis, y hay la acción ética, o praxis. La primera tiene como fin el producto; la segunda, la acción misma. Por este motivo, lo que decide acerca de la bondad de la acción ética, o praxis, no podrá ser ni las consecuencias (consecuencialismo), aunque habrá que tenerlas en consideración, ni la utilidad práctica (utilitarismo), pues este desplazamiento de acento en los resultados transformaría una acción ética en una acción técnica. La virtud es un premio en sí misma; es decir, el motivo para hacer una acción buena es hacer una acción buena.

Por esto, la acción moral tiene un significado intransitivo. Nuestra acción, antes de recaer en un objeto externo, recae en el sujeto agente. Si mi intención es robar dinero, mi primera decisión no es robar el dinero, sino ser un ladrón. En el hombre la acción atañe, ante todo, a su ser, puesto que la persona, al ser libre, puede actuar en conformidad, o no, al propio ser. Puede dañarse en el mismo plano del ser; esta es la “pena” que siempre comporta hacer el mal.

La acción está movida por la voluntad, pero si fuera así sería ciega, un impulso vital. El hombre, en cambio, tiene la capacidad de considerar con la razón las propias acciones como contingentes y, por consiguiente, iluminarlas. La voluntad es incapaz de valorar el bien y el mal, pues es una facultad apetitiva y no cognoscitiva. Esta tarea le corresponde a la inteligencia.

La inteligencia puede establecer lo que es un bien para mí ahora y en esta situación. Pero esto no es suficiente para fundar una ética que pide ser universal y valer para todos. Una ética que fuera sólo individual y empírica no sería una ética, porque no indicaría un tener que ser argumentada a la luz de principios universales. Lo que no vale para todos no vale para nadie, porque sería decir que no concierne al hombre en cuanto tal.

A la razón le corresponde, por consiguiente, la tarea de ver si hay principios éticos universales. Es evidente que si la razón saca de sí misma estos principios (racionalismo), estos resultarán abstractos e infundados. Si en cambio los encuentra en el ser de las cosas y del hombre, entonces resultan fundados en los fines que están expresados por la naturaleza de las cosas. El hombre es algo y es alguien: su ser algo o alguien tiene carácter normativo al expresar una finalidad: se puede actuar respecto a él conforme a esta naturaleza respetando su finalidad (y esto significa hacer el bien) o se puede actuar contra su naturaleza y finalidad (y esto significa hacer el mal). Sin finalismo en las cosas la ética no es posible. Si todo está dominado por el azar o por la necesidad, no hay lugar para la ética. De la sucesión causal de una serie de fenómenos no deriva ninguna ley moral. De situaciones de hecho no surge ningún deber ser.

Hoy ya no se considera que la razón puede conocer el ser de las cosas, su naturaleza, que se convierte en normativa porque es teleológica; por esto lo que tenemos actualmente es una ética sin fundamento.

El objeto de la ética es el bien, es decir, todo lo que es deseable. Todos los hombres desean el bien y si hacen el mal es porque están equivocados, o porque su voluntad no ha seguido las indicaciones de la razón. El bien es el ser porque es deseable. No se puede conocer el bien sin conocer el ser de las cosas. El deseo sigue la razón y la razón busca el ser. No se puede amar algo o a alguien si no es en la verdad de su ser. No hay amor sin verdad.

Conociendo el bien, la razón comprende las leyes inscritas en él. Existe una ley moral natural que la razón encuentra en el ser de las cosas y que todas las civilizaciones han acogido y expresado. La ley moral debe ser realizada, sin embargo, en la situación específica. De esto se ocupa la conciencia moral con su virtud de la prudencia o phronesis. La conciencia es un acto de la inteligencia que ve los principios generales de la acción y, también, la situación particular en la que se debe actuar, esforzándose por conseguir el mayor bien posible.

La conciencia no crea la norma moral, como se tiende a decir hoy, pero la conoce y la aplica, no automáticamente, sino ejerciendo toda su creatividad para hacer el máximo bien en esa determinada situación. La conciencia no es ni absoluta y creadora, ni pasiva y aplicativa. Esto en virtud de la prudencia, que no es circunspección e indecisión, sino valentía y decisión. Como el bien se puede hacer de muchas maneras, la conciencia tiene entonces una amplia discrecionalidad. Sin embargo, no tiene discrecionalidad ante ciertas acciones que no pueden hacerse nunca como, por ejemplo, matar a un inocente.

Las normas generales de la moral no se conocen mediante una intuición, como si fueran una lista de ideas claras y precisas. La razón las conoce en el ser de las cosas; sin embargo, a lo largo de la historia y, a menudo, en determinadas situaciones históricas, como por ejemplo una dictadura, nos hace ver mejor el bien de la libertad; un periodo de guerra non hace ver mejor el bien de la paz. Esto no quiere decir que la ética sea historicista, es decir, que cambie con relación a los cambios históricos. Significa que nuestra razón, instada por la historia, puede profundizar el contenido de las normas morales -pero también, por desgracia, puede perderlo de vista-, sin que ello impida tener leyes morales verdaderas y auténticamente universales. La igualdad entre el hombre y la mujer ha sido aceptada con dificultad, y a menudo se pierde de vista, pero esto no significa que no sea un bien absolutamente universal. Hablar de “evolución” de la ética es arriesgado si no se tienen presentes estos aspectos.

La ética da origen a leyes porque, como hemos dicho antes, es normativa y no descriptiva. Los comportamientos morales pueden cambiar, pero no las leyes morales que se fundan sobre la naturaleza de las cosas y del hombre. La palabra ley indica un ordenamiento de la razón. Tanto la ley moral como la ley jurídica son precisamente esto. Pero es evidente que la ley moral viene antes que la ley jurídica; en caso contrario, deberíamos sostener que el Estado, o el legislador, funda una moral, o emite leyes desprovistas de justificación que no sean el puro poder. Así son las leyes positivas (positivismo jurídico).

Hoy vivimos en un época de ética sin fundamento. La crisis de la razón produce éticas voluntaristas, o éticas fundadas sobre lo absoluto de la conciencia y, por consiguiente, sobre el sentimiento; o éticas historicistas con la conciencia como producto social; o éticas fundadas sobre el consenso que, sin embargo, no son otra cosa que llevar el criterio absolutista de la conciencia individual a nivel colectivo; o éticas de la autenticidad respecto a uno mismo, muy de moda hoy en día dado que es suficiente que uno hable y actúe “creyendo en ello” o, como se dice también, “dando la cara”, para que lo que se dice y se hace sea considerado un bien; o la ética de la autodeterminación, que actualmente prevalece sobre todo en el campo de la bioética.

Como es fácil entender, todos estos casos atañen a éticas sin fundamento en las que todo, y su contrario, es posible. Son también soluciones contradictorias, como testimonia el caso de la autodeterminación. Quien sostiene el principio de la autodeterminación enuncia un principio que no puede depender de la autodeterminación, porque en este caso, en base a la autodeterminación, se podría negar la autodeterminación. También la autodeterminación necesita un fundamento que no puede darse ella misma.


La ética sin fundamento es tendencialmente totalitaria. Hoy se tiende, cada vez más, a prohibir la objeción de conciencia. La autodeterminación requiere, de hecho, que se toleren todas las autodeterminaciones -desde la mujer que aborta al enfermo terminal que pide el suicidio asistido-, menos una: la que niega la autodeterminación. Si la autodeterminación absoluta es un derecho absoluto, el Estado la debe defender y promover, impidiendo la objeción de conciencia, es decir, impidiendo la autodeterminación que niega el principio de autodeterminación. Quienquiera que defienda que hay algo que precede a la conciencia y la limita está obligado a aceptar el principio según el cual la conciencia no tiene límites. De este modo, el Estado y la ley imponen a la conciencia aceptar que nada debe ser impuesto a la conciencia. Obsérvese lo que no es sólo una rareza aparente: se impone no tolerar imposiciones. Aquí está toda la contradicción: se dice que no se debe imponer nada a la conciencia, pero después se impone este principio de modo absoluto y dogmático. No puede ser otro sino éste el resultado final de la moral sin fundamento.

SALGAMOS DEL CLOSET, HABLEMOS DE NOSOTROS



Una universidad católica apoya charlas para promover la homosexualidad entre sus alumnos

INFOVATICANA 14 Junio, 2017

“Salgamos del closet, hablemos de nosotros”. Es el nombre de la campaña “contra la homofobia” desarrollada en la universidad chilena Los Andes, del Opus Dei. Esta iniciativa, que consiste en ofrecer diversas charlas semanales en relación a la homosexualidad y “tolerancia” al colectivo LGTB, ha contado con la participación del grupo “Iguales” y ha sido promovida por la asociación “Avanza U Andes”.
Estas conferencias, que han tenido lugar las aulas del centro católico, han sido promocionadas en las redes sociales a través de vídeos en los que alumnos homosexuales de la universidad del Opus Dei dan su testimonio con la cara tapada y la voz distorsionada, tal y como ha informado la web chilena El Dínamo.

“Hola, soy alumno de ingeniería de la Universidad de los Andes y soy gay. Me gustaría poder hacer esto sin tener la necesidad de esconder mi cara ni distorsionar mi voz”, comienza uno de los vídeos difundidos en Facebook por la asociación “Avanza U Andes”, creada en 2014 por estudiantes de la universidad para promover debates sobre diferentes temas, entre ellos la “exclusión sexual”.
Uno de los invitados a las charlas, el expresidente de la asociación “Iguales”, Luis Larraín, ha defendido que la campaña “muestra una realidad y crea una esfera de de respeto en el interior de la universidad que sirve de impulso, réplica y apoyo a las personas que lo necesitan”.

Asimismo, uno de los alumnos del centro del Opus Dei ha explicado al diario La Segunda que la campaña “ha tenido una buena acogida entre los alumnos y la rectoría de la Universidad Los Andes, que está abierta a debatir y ha facilitado un auditorio para la realización de las charlas y actividades”.

La respuesta de la Universidad de los Andes
InfoVaticana se ha puesto en contacto con la Universidad de Los Andes, que ha reconocido que “si bien la iniciativa no fue impulsada por la institución, se les facilitó el espacio para que pudiesen realizarla, siempre enmarcada en el respeto hacia el Ideario”, y añade, “los organizadores querían poner el tema en el debate universitario, que ha estado presente en la discusión social en nuestro país. La Universidad está abierta al intercambio de ideas en un ambiente académico, de respeto, donde la dignidad de la persona es un aspecto esencial”.

La respuesta de la responsable de comunicación de la Universidad concluye en un insoportable tono de condescendencia: “como bien lo debes saber por tu trabajo, hoy uno de nuestros desafíos es tender puentes hacia los jóvenes, escucharlos, y así poder argumentar con caridad”.

UN ABORTISTA EN LA ACADEMIA PARA LA VIDA

Nigel Biggar, ¿el ‘caso Williamson’ del Papa Francisco?

INFOVATICANA 14 Junio, 2017

Del mismo modo que Benedicto XVI fue crucificado por la prensa por levantar la excomunión a cuatro obispos sin saber que uno de ellos negaba el holocausto, el Papa Francisco ha causado sorpresa al nombrar para la Pontificia Academia para la Vida a un científico anglicano que niega la dignidad humana del no nacido en las primeras fases de la gestación.

La Santa Sede ha dado a conocer este martes 13 de junio la composición de la Pontificia Academia para la Vida. Entre los 45 miembros ordinarios de la Academia nombrados por el Papa Francisco hay algunos nombres que han generado gran preocupación. Es el caso del anglicano Nigel Biggar, profesor de Teología Moral y Pastoral y director del McDonald Center for Theology, Ethics and Public Life en la Universidad de Oxford.
En el año 2011, Biggar declaró en un diálogo con Peter Singer recogido por la revista Stand Point que “no está claro que un feto humano sea el mismo tipo de cosa que un adulto o un ser humano maduro y que, por consiguiente, merezca completamente el mismo trato”.

Asimismo, en ese diálogo, el recién nombrado miembro ordinario de la Academia para la Vida apoyó que se permita el aborto en las primeras fases de la gestación: “Me inclinaría a trazar la línea para el aborto en las 18 semanas después de la concepción, que es más o menos el primer momento en que hay una cierta evidencia de actividad cerebral, y, por tanto, de conciencia.”


Ante las críticas por su nombramiento para una institución pontificia encargada de la promoción y defensa de la vida, Biggar ha respondido a través de las redes sociales: “Nadie debería trasponer mi relativamente liberal visión sobre el aborto, la razón por la que he sido nombrado es mi oposición al suicidio asistido.”

DECLARACIÓN


ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA SOBRE


Cátedra Universitaria sobre el Aborto

La opinión de la Academia Nacional de Medicina con respecto al aborto ha sido difundida en varias declaraciones en los últimos años.

En estos momentos ve con preocupación que se cree una cátedra sobre el tema en la Universidad de Rosario.

En la interrupción del embarazo siempre hay una vida de un ser humano que se pierde por lo cual el tema debe ser tratado con mucho cuidado, además, el aborto ha sido proscripto por Hipócrates, el padre de la medicina, hace veinticinco siglos y no está permitido por las principales religiones del mundo.

Lamentablemente, la creación de esta Cátedra impresiona como una falta de la ecuanimidad que corresponde al ámbito universitario ya que los considerandos y los comentarios dejan en claro una orientación tendenciosa contraria al sentir de nuestra población y al espíritu que debe primar en toda actividad realizada en una Universidad.

Por otra parte, carece de sentido médico la creación de una cátedra dedicada a un procedimiento quirúrgico incluido dentro de una disciplina cubierta por la cátedra de Ginecología y Obstetricia. Con un criterio similar podrían crearse cátedras para Vacunación, Desnutrición, Fertilización asistida o la colocación de prótesis ortopédicas.

Reducir el problema del aborto a un problema de salud cuando están involucrados en el mismo aspectos éticos, sociales, legales, religiosos y psicológicos, por no mencionar nada más que los más trascendentes, es enfocar el problema con una estrechez de miras alarmante, más aún al tratarse de una entidad universitaria.

La Academia Nacional de Medicina reafirma sus convicciones a favor de la vida y hace votos para que se traten con ecuanimidad temas delicados para la gran mayoría de la sociedad.


Aprobada el 30 de mayo de 2017

(NOTIVIDA, 13-6-17)