DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

COMPARTIR LO QUE TE SOBRA


 no es caridad, es justicia

 

Guillermo Altarriba Vilanova

 

El Debate, 02/12/2022

 

José María Larrú es economista y teólogo, da clase en la Universidad CEU San Pablo y esta semana visita la serie de entrevistas de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) para arrojar luz sobre la postura del magisterio católico en torno al consumo y el consumismo

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–Estos días se celebraban el Black Friday y el Cyber Monday. ¿Plantean algún dilema ético?

–Bueno, hay una parte del Black Friday que yo apoyaría mucho, que es el motivo por el que surgió, ligado a la fiesta norteamericana de Acción de Gracias. Me parece estupendo dedicar un día a agradecer todo lo recibido, y me da un poco de rabia que nuestra tradición católica –las témporas de acción de gracias– pase más o menos desapercibida. Todo lo que se genera a partir de ahí me da un poco de tristeza, esa temporada de consumo quizá desenfrenado donde uno no piensa tanto en si consumo en rebajas porque tengo una necesidad o si, como hay rebajas, consumo.

 

–Es profesor de Doctrina Social de la Iglesia, ¿qué dice el magisterio católico sobre el consumo?

–Los principios están claros: todo lo creado por Dios es una donación gratuita que nos ha hecho, y por tanto el destino de los bienes es universal. Consumirlos es bueno, y necesario: el primer mandamiento que Dios hace a Adán es «Creced y multiplicaos», disfrutad de todo lo que he creado para vosotros. Ahora bien, la Iglesia distingue entre bienes necesarios y bienes superfluos, con una franja gris en medio que serían los bienes «socialmente necesarios», que dependen del contexto y la cultura: un ejemplo hoy sería el teléfono móvil.

Hoy hay mucho consumo para aparentar, para revelar un estatus… pero no es verdad que seamos lo que consumimos

 

–¿En qué se diferencia la forma de consumir unos y otros?

–La Iglesia nos dice que tenemos derecho a la propiedad privada de los bienes necesarios, e incluso de los socialmente necesarios, pero que no tenemos derecho de dominio sobre lo superfluo. Cuando compartimos los bienes necesarios con los pobres, estamos haciendo un acto de caridad, de amor… pero cuando compartimos lo que nos sobra estamos haciendo un acto de justicia. Casi nos hacemos un bien a nosotros mismos, porque nos despegamos de la acumulación de cosas que en verdad no son necesarias.

 

–¿Puede poner un ejemplo?

–Mira, no se trata de hacer limpieza de todo lo que he acumulado y llevarlo a Cáritas. Eso no es justicia, eso es hacer limpieza. Compartir lo superfluo es darme cuenta de que vivo en un sistema que me crea necesidades superfluas, y decido parar. Se trata de hacer un discernimiento constante, cada uno con su conciencia: de lo que tengo y gano honestamente, ¿qué parte debo compartir con quien vive más necesidad que yo, con quien no ha tenido las mismas oportunidades que yo? Y darme cuenta de que al compartir lo que me sobra, o lo necesario de lo que tengo de más, estoy haciendo un acto de hermandad, de fraternidad.

 

–No hay una fórmula que se aplique a todos los casos.

–No, no heredamos la tradición judía del diezmo –«Cumplo con el 10 % y me libero de esta norma»–, no hay recetas ni porcentajes. Es más profundo. Toda la espiritualidad samaritana depende de la compasión que nos genera ver al otro en necesidad, y aquí el bienestar nos juega malas pasadas, porque tendemos a generalizar nuestro estilo de vida. Se trata de entender que nada de lo que consigo es solo fruto de mi trabajo: soy deudor de la naturaleza, de las generaciones anteriores y de todo lo que hace la sociedad permanentemente por mí. El cristianismo no es el individualismo de «esto me lo he currado yo solo», sino que es muy comunitario. No es comunista ni comunitarista, pero sí es muy comunitario.

 

–San Juan Pablo II escribía en Centesimus Annus que las opciones de consumo manifiestan «una concepción global de la vida», un consumismo que no es cristiano. ¿Existe una forma ética de consumir?

–Sí, el consumo responsable: consumir parándote a pensar, discerniendo. Hoy hay mucho consumo para aparentar, para revelar un estatus… pero no es verdad que seamos lo que consumimos. San Juan Pablo II identificaba dos estructuras de pecado: el afán de ganancia y la sed de poder. Si esos son los dos mimbres sobre los que estoy trazando mi vida, probablemente las estoy fomentando. Creo que es importante incorporar a la comunidad, el bien común, dentro del consumo, y cuando no lo hacemos es cuando caemos en el consumismo. En consumir por consumir, por aparentar y acumular, y creer que los bienes materiales nos dan la felicidad y la identidad. Ese sí es un error.

 

–En este discernimiento, ¿entra una responsabilidad moral sobre a quién le compramos los bienes o servicios que consumimos?

–Sí, hay que informarse lo suficiente sobre qué hay detrás de cada bien que consumo, porque puedo estar consumiendo males. Hay límites éticos, porque al mal hay que ponerle coto, y el mal corporativo existe. ¿A quién dona esta cadena de contenidos en streaming? ¿Cómo trata a sus trabajadores esta empresa? ¿Este alimento que dicen que es orgánico ha sido respetuoso realmente con el medio ambiente? Si trato de llevarlo al extremo me puedo volver loco, claro, pero hemos de saber que todos tenemos un margen de maniobra, también como consumidores.

 

–Habla de la relación entre consumo y respeto al medio ambiente, ¿también ahí hay que realizar un discernimiento?

–Sí. Según la doctrina social de la Iglesia, los humanos somos los encargados de señorear el conjunto de la Creación, que –como te decía al principio– se nos ha dado como don. Dice el Génesis que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, y esto hace que seamos mucho más responsables que el resto de animales o plantas. El Papa Francisco aporta una idea muy bonita en Laudato Si: que debemos escuchar a la vez el grito de la Tierra y el grito de los pobres, porque los pobres que gritan están en la Tierra, y muchas veces son su mejor altavoz.

SER HUMANO = PERSONA


 No hay nada que discutir

 

Stefano Fontana

 

Brújula cotidiana, 02-12-2022

 

Francisco, respondiendo a una pregunta sobre el aborto en una entrevista publicada por la revista jesuita estadounidense America, hizo la diferencia entre “ser humano” y “persona”: “No digo una persona, porque esto está en disputa, sino un ser humano”. Volvió a proponer la imagen, que ha usado en otras ocasiones, del sicario condenando el aborto, pero quiso aclarar que con el aborto no se puede decir que se interviene sobre una persona sino sólo sobre un ser humano. Esta distinción no sólo es inoportuna, dado que brinda apoyo e ideas a quienes defienden el aborto, sino que es indefendible en su contenido. De hecho, no se entiende qué otra manera existe de tener las características de un ser humano sin ser también una persona. No hay seres humanos que no sean personas, ni personas que no sean seres humanos (aparte de los ángeles y Dios, por supuesto).

 

La distinción de Francisco requiere algunas condiciones imposibles: que un ser humano pueda existir sin tener la personalidad que caracteriza la esencia del ser humano; que la personalidad sea algo que se añade después y, por tanto, que una cosa puede cambiar su esencia para que lo que no es persona luego se convierta en una; esa personalidad viene por evolución como si existiera potencialmente en una fase anterior de ausencia de personalidad. Pero procedamos analíticamente.

 

¿Qué significa la expresión “ser humano”? Significa un ser vivo que pertenece a la especie humana. ¿Qué significa “especie”? Significa un nivel de la realidad, un modo de ser propio de individuos que comparten las mismas características esenciales. ¿Cuáles son las características esenciales? Son las condiciones que le corresponden a un ser determinado como pertenecientes a su esencia o naturaleza, condiciones de las que no puede ser privado porque es “esa cosa ahí” precisamente por esas características esenciales. ¿Qué es la esencia? Es el principio que constituye ese ser como “esa cosa de ahí”, que lo hace ser lo que es y, como tal, pertenecer a una especie determinada. Todo lo que es, es algo, si es algo tiene esencia, si tiene esencia se pone en una especie según las características de su esencia. En fin: ¿cuál es el elemento de la esencia de ese ser que llamamos hombre que lo sitúa en su propia especie, es decir, en la especie humana? Este elemento es la inteligencia, de la que derivan otras de sus propiedades, como la libertad, la voluntad, la responsabilidad, la conciencia, la sociabilidad, etc. Ahora bien, si la expresión “ser humano” significa esto, coincide con el concepto de “persona”, que también significa precisamente lo mismo.

 

Para la “filosofía cristiana” la presencia de la inteligencia en el hombre denota la existencia de un alma (intelectual), es decir, una sustancia que ciertamente necesita del cuerpo para conocer, pero sólo hasta cierto punto, porque a partir de ahí conoce por sí mismo, de una manera inmaterial. Por tanto, cuando decimos que el hombre se caracteriza esencialmente por la inteligencia, decimos que está constituido por el alma. ¿Y cómo hace el alma para constituir al hombre? Da vida al cuerpo, asumiéndolo en su propio acto, comparte su propio ser en el cuerpo, de modo que no se debe decir que el alma está en el cuerpo, sino que el cuerpo está en el alma. En todas las cosas que no son de masa, es decir, que no son materiales y que no ocupan un espacio, “más grande” significa superior. El alma es superior al cuerpo y, al compartir su propio ser en el cuerpo al asumirlo en sí mismo, da al hombre su existencia unitaria. Por tanto, ningún ser humano puede ser definido como tal si no tiene estas características, pero éstas son al mismo tiempo las características de la persona.

 

El alma asume el cuerpo en su propio acto de ser, por lo mismo no puede añadirse a un cierto grado de desarrollo del cuerpo. Por eso la teología dice que procede de Dios inmediatamente, como aclara por ejemplo Pío XII en Humani generis (1950) contra las soluciones evolucionistas. Por tanto, es impensable que haya un desarrollo del hombre desde una fase puramente material en la que no hay alma, a una fase inmaterial en la que sí hay alma. Dios no crea el alma indirectamente, por evolución de causas secundarias, es decir, mediante la evolución del cuerpo. Teilhard de Chardin y Karl Rahner lo decían, pero el magisterio de la Iglesia y la sana teología nunca han confirmado esta visión. La razón es muy simple, incluso en su profundidad: más no puede venir de menos. El espíritu no puede provenir de la evolución de la materia, porque la materia es menos que el espíritu. Si esta posibilidad fuera cierta, incluso el ser podría surgir de la nada. Muchas corrientes de la filosofía moderna aplican el historicismo a la naturaleza a través del evolucionismo (filosófico), que sin embargo toma posiciones injustificadas, como la de suponer que lo inmaterial surge por evolución de lo material.

 

Cuando decimos que un ser humano es persona, afirmamos que tiene todas las características de la persona por derecho, pero no decimos que las ejerce efectivamente. De hecho, la existencia puede presentar impedimentos para la realización de las condiciones de la esencia. Por ejemplo, la inteligencia puede verse afectada por una lesión cerebral, pero la persona afectada sigue siendo inteligente. El recién nacido es libre, aunque no sepa ejercer esta libertad. En casos de este tipo no se puede decir que existe un ser humano y no una persona.

CONCLUYE EL CONGRESO

 Católicos y Vida Pública


 «La crisis de la Iglesia no es de los jóvenes, sino de los adultos»

 


Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

 

Alfa y Omega, 21 de Noviembre de 2022



«Hemos vivido el XXIV Congreso Católicos y Vida Pública como un laboratorio de ideas con un mismo hilo conductor: la búsqueda de la Verdad. Transmitir este legado no debe ser impuesto, sino edificado en la familia y construido sobre un amor que desborda los límites del hogar», declara el manifiesto del XXIV Congreso Católicos y Vida Pública, organizado en Madrid este fin de semana.

 

«La fe es una experiencia que debemos transmitir a nuestros hijos», señala el texto publicado por la Asociación Católica de Propagandistas, organizadora del evento, de ahí que «la crisis de la Iglesia no es de los jóvenes, la crisis es de adultos». Entonces «se requiere un cambio en nuestra forma de vivir y transmitir con alegría» este legado, para lo que es precisa «fidelidad creativa, conscientes de la grandeza que hemos recibido».

 

Para los propagandistas, la fe es «un don y una tarea que se transmite narrando nuestra propia experiencia de Dios con pasión e ilusión». Por eso, «no basta la educación “en valores”, es necesaria la educación moral y en virtudes», proponiendo «el desarrollo humano integral desde la doctrina social de la Iglesia».

 

En este sentido, la transmisión de la fe no se hace «como si fuera un arma arrojadiza», sino «redescubriendo lo esencial», como el hecho de que «la fe y la cultura siempre han caminado juntas». De ahí que «si destruimos esta unión el hombre se deshumaniza», algo que ocurre hoy en día cuando «el laicismo, el relativismo o las ideologías totalitarias empobrecen la cultura, la desarticulan o cancelan, hasta hacerla desaparecer».

 

Un momento histórico

 

Frente a este panorama, «es tiempo hoy de confiar más que nunca y de retornar a las fuentes del pensamiento clásico y cristiano», afirman los propagandistas. Por ejemplo, el arte sigue creando «un lazo inseparable entre verdad, bondad y belleza», al mismo tiempo que existe un nexo entre «economía cristiana y bien común» que «dignifica a la persona» y entiende la empresa «como una comunidad de personas acogedora, humana y compasiva».

 

La religión cristiana unida al derecho de cuño romano «ha configurado un sistema jurídico que urge preservar», porque «sitúa a la persona como fundamental razón de ser del derecho». Junto a ello, «la legítima preocupación por la preservación del mundo, entendido como la casa de todos, debe ser capaz de poner límite a la avidez de los intereses mercantiles de empresas o estados».

 

Por todo ello, en un momento en que «la historia bascula y se define», en el que «entramos en la era del desconcierto, la desconfianza generalizada y las horas difíciles de guerras, pandemias e ideologías que disuelven al hombre», la ACdP hace un llamamiento «para restablecer el rumbo de la vida», por lo que pide a Dios «que la fuerza operante del Espíritu Santo se derrame en valientes y generosas entregas de personas comunes» que, «con gestos pequeños y cotidianos, transiten esta crisis levantando la mirada con la oración y el servicio silencioso».


ANTINATALISMO

 

 es el único “éxito” de esta gestión: 250 mil nacimientos menos por año en Argentina

 

Claudia Peiró

 

Infobae, 27 de Noviembre de 2022

 

No le bastó a la ministra de Salud, Carla Vizzotti con la escandalosa campaña de promoción de ligadura de trompas y vasectomías en adolescentes que lanzó su ministerio en septiembre pasado. Siguió su raid antinatalista con una disertación en un panel organizado por la IPPF (Planned Parentwood) y Amnesty International, en el cual dio las cifras de abortos realizados en el sistema público el año pasado (73.487) y en lo que va del actual (más de 34 mil), se jactó de la floreciente industria nacional de misoprostol y hasta destacó que un laboratorio local está avanzando en la producción pública de mifepristona para el 2023, con el objetivo de exportar.

 

“Argentina lidera el antinatalismo en la región”, dice la licenciada Mónica del Río, que en el boletín Notivida hace el seguimiento de las estadísticas vitales publicadas por el propio Ministerio. “La disyuntiva era bajar la pobreza o eliminar a los pobres y el Gobierno argentino ya decidió”, concluye.

 

De hecho, acaba de dar nuevo paso en esa dirección. En el Boletín Oficial del 15 de noviembre pasado, se publicó la “Guía de Anticoncepción Inmediata Posevento Obstétrico” (AIPEO), aprobada por Resolución 2821/2022 del Ministerio de Salud de la Nación, con la firma de Vizzotti.

 

Traducido, se trata de promover la oferta y colocación de un anticonceptivo de larga duración inmediatamente después de un aborto o un parto, antes de darle el alta a la paciente. Como admite el propio gobierno, esta Guía, un documento de 112 páginas adjuntado al decreto, fue realizada “con la colaboración técnica de UNFPA (Fondo de Población de Naciones Unidas)”.

 

Los redactores del documento oficial advierten que en él “se han respetado los lineamientos de lenguaje inclusivo establecidos por el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Argentina en 2020″. Casi una garantía de calidad...

 

Los considerandos son reveladores de las intenciones de la Guía: “Uno de los principales fundamentos de esta estrategia se basa en comprender que el embarazo, parto, puerperio y situación de aborto es para muchas mujeres o PCG [N. de la R: sic, por “personas con capacidad de gestar”] el primer contacto con el sistema de salud, por lo que estas situaciones se constituyen como una oportunidad de oro…”

 

Una oportunidad de oro para asegurarse de que no vuelvan a gestar, al menos por un buen tiempo. Los anticonceptivos de larga duración que proponen son esencialmente el DIU (espiral) y el implante subdérmico, con duraciones que oscilan entre los 3 y los 5 años. La ventaja que presentan, siempre según la Guía, es que “no requieren ninguna acción por parte de la usuaria después de la inserción, lo que significa que la usuaria no puede alterar la eficacia del método”.

 

Una “ventaja adicional” es que cuando una mujer desea interrumpir la anticoncepción, debe acudir a un centro de salud, dice el documento. Donde la estarán esperando para convencerla de lo contrario porque la única línea que se puede bajar en esta materia es la de promover la no gestación y, si ésta se produjera de todos modos, el no nacimiento. Porque, como lo hicieron en el debate del aborto, llaman al prestador de salud a “separar sus creencias y valores de los de sus pacientes y centrarse en las necesidades de las mismas”. Es decir, sólo valen las creencias que ellos promueven.

 

Entre las justificaciones de la Guía, figura el recordatorio de que en 2015 “la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030″ y que ésta “incluye la meta específica de garantizar el acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva”.

 

La Guía se explaya en las ventajas de los métodos anticonceptivos de larga duración, su grado de eficacia y la forma de aplicarlos según sea posparto o posaborto. La intención es generalizar estas prácticas, asegurarse de que todas las mujeres que pasen por un establecimiento de salud para dar a luz o para abortar, egresen de allí esterilizadas, al menos por un buen tiempo.

 

Prioridades y urgencias del gobierno

La promoción de estos métodos no se detiene ante barreras de ningún tipo. La Guía recuerda que las “niñas/es/os (sic) hasta los 13 años pueden brindar su consentimiento (¡sic!) con asistencia de sus progenitores” o del adulto a cuyo cuidado se encuentren, para la colocación de un DIU o un implante. También que “los adolescentes de 13 a 16 años pueden consentir toda práctica que no implique un riesgo grave para su salud o su vida” y que “a partir de los 16 años, tienen capacidad plena para la toma de decisiones sobre el cuidado del propio cuerpo como una persona adulta”.

 

La Guía revela las prioridades del gobierno: “La SSR (Salud Sexual y Reproductiva) es una urgencia, y por esto los servicios que brindan anticoncepción a las mujeres o PCG son esenciales”.

 

Citando siempre al Fondo de Población de Naciones Unidas, se asegura que los beneficios sociales de la contracepción de larga duración son: el “mayor crecimiento del PIB y del PIB per cápita”, el “incremento del número de adultos en edad de trabajar en relación con el número” de menores dependientes, y la “reducción de la demanda de gasto público en educación, vivienda y saneamiento”.

 

Es evidente que si se reduce la población, cosa que en Argentina podría suceder pronto, considerando el empeño que ponen en ello los funcionarios públicos, se reduce la demanda de escuelas, casas y servicios.

 

Pero, considerando que estas políticas se han vuelto prioridad de prioridades desde 2014, los resultados en materia de crecimiento están muy lejos de confirmar el optimismo malthusiano de los antinatalistas.

 

Muchos métodos, poca mano de obra

“La anticoncepción es una intervención económica y rentable, pero la escasez de personal sanitario y las políticas restrictivas sobre las funciones de agentes de salud no médicos limitan el acceso a métodos anticonceptivos eficaces en muchos entornos”, advierte la Guía. Lo que llaman “políticas restrictivas” son las incumbencias de cada profesión, algo que se vincula a la formación y no puede ser pasado por alto con ligereza.

 

“Tienen muchos métodos pero les falta mano de obra”, ironiza Mónica del Río.

 

En consecuencia, y conforme a su afán de no desaprovechar la “oportunidad” que representa esta suerte de clientela cautiva que son las parturientas argentinas, el Gobierno, con auxilio de la oposición en el Congreso, se propone cumplir con otra directiva del Fondo de Población: la sanción de una ley que amplíe las funciones de las obstétricas. “La Comisión de Salud le dio despacho a los proyectos que permitirían a las parteras brindar -de forma autónoma- servicios integrales de salud sexual y reproductiva. Podrían ofrecer consejerías, recetar anticonceptivos y abortivos, colocar y extraer dispositivos intrauterinos e implantes y aplicar anticonceptivos inyectables”, dice Notivida.

 

El proyecto, que es una fusión de los presentados por Mónica Macha (Frente de Todos) y Silvia Lospennato (PRO), pasa ahora a la comisión de Legislación General.

 

“Recordemos que en 2019 varias entidades médicas se opusieron a esta ley”, dice la licenciada Del Río que se tomó el trabajo de resumir el debate en Comisión.

 

Silvia Lospennato, por ejemplo, redactó su proyecto con la colaboración del Fondo de Población y así lo hizo constar.

 

Esta ampliación de funciones de las parteras permitiría extender lo más posible estas prácticas dado que, dicen los legisladores, el acceso a la anticoncepción es muy dispar según el lugar de residencia y la condición económica de la mujer. Siempre pensando en las mujeres pobres…

 

La entrerriana Carolina Gaillard, del Frente de Todos, elogió a las parteras: “Se han cargado al hombro todo el tema de las interrupciones del embarazo en muchas provincias”, dijo, como quien describe una epopeya.

 

Y Mara Brawer (Frente de Todos) admitió sin sonrojarse que apenas asumió su último mandato recibió “una comunicación de la gente de UNFPA (Fondo de Población)” pidiéndole por esta ley -que acató de inmediato- y por eso le daba “mucha alegría” su tratamiento.

 

Como en esto no hay oficialismo y oposición, Lospennato se encargó de destacar el aporte de la gestión Macri: “Uno de los mayores orgullos que tengo del gobierno anterior es que lanzó el Plan ENIA que este Gobierno continuó y profundizó”, en referencia al programa de prevención del embarazo adolescente.

 

En 2018, el gobierno de Mauricio Macri recibió financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para la ejecución del “Programa de Apoyo a Políticas de Igualdad de Género”, por un monto de 200 millones de dólares. En el Boletín Oficial del 18 de noviembre de 2018, junto con la aprobación del Modelo de Contrato de Préstamo BID.

 

La primera de las condiciones es la que enorgullece a Lospennato, la segunda, está en trámite en el Congreso, y la tercera es la que el Ministerio de Educación impulsa con más entusiasmo que la enseñanza de los saberes básicos: “1) Que se haya aprobado el Plan Nacional para la Prevención y Reducción del Embarazo no Intencional en la Adolescencia (...); 2) Que el Ministerio de Salud de la Nación haya promovido [un] Proyecto de Ley que regule el Ejercicio Profesional de la Obstetricia, facultando, entre otros, que estos profesionales apliquen los métodos anticonceptivos previstos (...); 3) Que el Ministerio de Educación de la Nación haya promovido y concretado la aprobación por parte del Consejo Federal de Educación de una resolución que incluya, por lo menos, dos de los siguientes compromisos: (i) aprobar los saberes priorizados en Educación Sexual Integral (ESI) para cada nivel educativo (Núcleos de Aprendizaje Prioritario, NAP); (ii) incluir en los Planes Educativos Institucionales (PEI) el enfoque de ESI; y (iii) identificar un referente que actúe como nexo con los equipos jurisdiccionales y de enlace con el PEI para la implementación de los NAP”.

 

Sorprende ver cómo, quienes ponen el grito en el cielo por las condicionalidades del FMI, corren a cumplir estas exigencias.

 

Los logros antinatalistas en cifras

Según un informe reciente de CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento), la Argentina vive el descenso más pronunciado de nacimientos en su historia, con una caída récord: 250 mil nacimientos menos por año. La tasa de fecundidad bajó un 34% desde 2014, año en el que la gestión de Cristina Kirchner adhirió con entusiasmo a las políticas antinatalistas promovidas por los organismos internacionales.

 

Insólito es el tono festivo del Cippec al comentar estas cifras a la agencia Télam: “Nacen un 34% menos de chicos de los que nacían hace cinco años. Es histórico, es totalmente revolucionario”, dijo uno de sus integrantes, Rafael Rofman, demógrafo y economista, con 20 años de trabajo en el Banco Mundial, antes de desembarcar en el think tank local. “Antes nacían unos 750.000 niños por año y ahora nacen 500.000″, precisó y agregó que la tasa de fecundidad argentina está “entre las más bajas de Latinoamérica”. Todo un logro.

 

“En 1950 la tasa era de 3,3 niños por mujer; entre 1950 y el 2010 bajó a 2,4, mientras que desde 2015 empezó a bajar cada vez más rápido y en 2020 estamos en 1,55″, precisó. Vale aclarar que esa cifra es inferior a la tasa de reemplazo (2,1 hijos por mujer) de la que depende la estabilidad de una población.

 

Valeria Isla, directora nacional de Salud Sexual y Reproductiva, dijo a Télam: “Es una buena noticia porque genera condiciones a nivel macro para una dinámica de desarrollo económico distinta, los países más exitosos son los que tienen menos hijos, porque esto permite que haya más mujeres aportando a la economía”. Una afirmación sin sustento.

 

“Somos los mejores alumnos en esta materia; nos ponen de ejemplo en la región”, dice Mónica del Río. Es por ese motivo que en paralelo a la XV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, Planned Parenthood y Amnesty organizaron un panel para que Carla Vizzotti expusiera los logros argentinos en la materia.

 

Para confirmar su preocupación por cumplir con agendas ajenas, después del nuevo papelón en materia internacional -la fallida candidatura de Cecilia Todesca a la presidencia del BID-, nos llevamos un premio consuelo: Argentina encabezará el nuevo “Instituto de Género e Igualdad” del BID, el mismo organismo que en 2018 le impuso a la Argentina promover una ley nacional de obstetricia que faculte a las parteras a colocar DIUs e implantes subdérmicos.

 

En eso están nuestros obedientes legisladores.

AMPLIARÁN


 LAS COMPETENCIAS DE LAS OBSTETRICAS

 

NOTIVIDA, Año XXI, Nº 1309, 23 de noviembre de 2022

 

La Comisión de Salud le dio despacho a los proyectos que le permitirían a las parteras brindar -de forma autónoma- servicios integrales de salud sexual y reproductiva. Podrían ofrecer consejerías, recetar anticonceptivos y abortivos, colocar y extraer dispositivos intrauterinos e implantes y aplicar anticonceptivos inyectables. Le toca ahora estudiarlo a Legislación general. Fuerte presión de organismos internacionales.

 

La iniciativa impulsada por el Fondo de Población (UNFPA) y el Ministerio de Salud, aúna los expedientes 2057/2022 de Mónica Macha (FdT, BsAs) y 2305/2022 de Silvia Lospennato (PRO, BsAs).

 

En los últimos días se conoció que Argentina encabezará el nuevo “Instituto de Género e Igualdad” del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y ya en el 2018 el BID le impuso al Gobierno argentino -como condición para financiar políticas de género- que promueva una ley nacional de obstetricia que faculte a las parteras a colocar DIUs e implantes subdérmicos.

 

Recordemos que en 2019 varias entidades médicas se opusieron a esta ley.

 

El debate en Comisión

 

Mónica Macha: “Lo que planteamos con el proyecto es que todas las acciones que realizan cotidianamente las obstétricas, consten en esta actualización de su régimen profesional”. Destacó que lo que se busca es “sincerar” las acciones que ya se ejecutan.

 

Silvia Lospennato destaca en los fundamentos de su proyecto la colaboración del Fondo de Población en la redacción. Durante la reunión enfatizó que todo lo que dice la ley ya lo están haciendo las obstétricas, pero que en algunas provincias lo realizan con cobertura legal y reconocimiento, y en otras no. Mencionó la existencia de 14 leyes provinciales.

 

“Es imposible cumplir acabadamente con los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres sin obstétricas”. “Es muy importante evitar el embarazo no intencional en la adolescencia” sostuvo, y añadió que hoy el acceso a la anticoncepción es muy dispar según el lugar de residencia y la condición económica de la mujer.

 

“Los anticonceptivos de larga duración provocan un cambio sideral en la vida de las mujeres, sobre todo de las adolescentes”. Dijo que hay lugares del país donde no hay un médico que pueda colocar anticonceptivos de larga duración, pero siempre hay obstétricas capacitadas para hacerlo. “Uno de los mayores orgullos que tengo del gobierno anterior es que lanzó el Plan ENIA que este Gobierno continuó y profundizó”. “El Plan ENIA le da educación y anticoncepción de larga duración a niñas y adolescentes”.

 

Carolina Gaillard (FdT, Entre Ríos): “Espero que esto llegue pronto al recinto”. Mencionó que la ley que habla de los profesionales de salud y menciona a las obstétricas como colaboradoras es de 1967 y que en estos años se ha avanzado mucho en los derechos de las mujeres. “Hoy las obstétricas hacen muchas cosas no previstas legalmente, por ejemplo, colocar DIUs”. En su siguiente intervención resaltó que las obstétricas “se han cargado al hombro todo el tema de las interrupciones del embarazo en muchas provincias”, entre ellas Entre Ríos.

 

Mara Brawer (FdT, Ciudad de BsAs) narró que en cuanto asumió su último mandato recibió “una comunicación de la gente de UNFPA” pidiéndole por esta ley, por lo que da “mucha alegría” su tratamiento.

 

Daniel Ferreyra (FdT, Jujuy): indicó que en el art 10 inc. 26 “se faculta a las obstetras a emitir constancia de nacimiento” y que en el art. 17 se habla de parto domiciliario. Recordó que la reglamentación actual no permite inscribir los nacimientos en domicilio. Explicó que esto pasa desde que el estado advirtió que en ocasiones se atendía a una persona y el bebé se inscribía como hijo de otra, pidió que se lo tenga en cuenta para evitar la venta de recién nacidos, “algo que está pasando hoy en día por una cuestión de necesidad”.

 

Luis Di Giácomo (Juntos Somos Río Negro): “esta ley lleva años de frustraciones y me atrevería a decir que todavía no hay que cantar victoria”. “Hay cuestiones en las que nadie se opone, pero llegado el momento no se tratan”. “Yo lo emparento con lo que sucedió con Belén do Pará, que todavía no estamos en condiciones de tratarla”. Lo atribuyó a “fuerzas oscuras”, que, “si ven en algún proyecto una cuestión que va en contra de sus posicionamientos ideológicos”, “no respetan lo que la sociedad decide”.

 

Carla Carrizo (Evolución radical, Ciudad de BsAs): adelantó que van a acompañar, pero en el recinto van a pedir, a través de la diputada Lospennato, algunas modificaciones.

 

Gustavo Bouhid (UCR, Jujuy): “Habría que reforzar los temas polémicos de la ley como son la confección de recetas, la colocación de los DIUs y el parto domiciliario”. “La autoridad de aplicación regulará cuando puede actuar una obstétrica y cuando lo debe hacer un equipo médico”.

 

Rubén Manzi (CC, Catamarca): mencionó que en el proceso de elaboración del dictamen faltó invitar a organizaciones vinculadas al tema, por ejemplo, a los médicos de la FASGO (Federación Argentina de Sociedades de Ginecología y Obstetricia). “Esto le quita limpieza al proceso “.

 

Mónica Fein (PS, Sta.Fe) presidente de la Comisión de Salud le respondió a Manzi que el dictamen se ha basado en las competencias educativas reconocidas por las universidades y las legislaciones provinciales.

POTENCIAR TRABAJO

 

 Mayoría de mujeres con tareas sociocomunitarias

 

Por Laura Vales

 

Página 12, 22 de noviembre de 2022

 

El número de inscriptos en el Registro de Trabajadores de la Economía Popular (Renatep) superó las 3.400.000 personas. De ellas, un millón completan sus ingresos con un plan Potenciar. ¿Cuál es su perfil? ¿Quiénes son y qué hacen? La respuesta es que son, en su mayoría, mujeres (63 de cada cien). La mitad de los Potenciar son trabajadoras de comedores populares y merenderos. Otra característica es la marcada presencia de jóvenes, un espejo invertido de lo que sucede en el mercado laboral, donde los menores de 24 años son una proporción mínima. Estos datos son parte del último informe del Renatep, elaborado en base a datos actualizados a octubre de 2022. El análisis hace por primera vez un perfil de los beneficiarios del Potenciar, comparando a los trabajadores de la economía popular que tienen este ingreso con los que no lo tienen. Aparecen dos grandes diferencias: los primeros han ido organizando su trabajo con forma colectiva (en cooperativas, movimientos, con emprendimientos productivos familiares), mientras que en el resto prima el trabajo individual. Por otra parte, los trabajadores que han sido incluidos en el Potenciar tienen una mayor formalización fiscal, ya que se han inscripto en mayor proporción como monotributistas.

 

El relevamiento realizado por el organismo que dirige Pablo Chena indica, por otra parte, que pasaron a ser diez las provincias con más trabajadores inscriptos en la economía popular que en el sector privado. En los últimos cuatro meses se sumó al listado Corrientes (las que ya estaban son en su gran mayoría del NOA y NEA: Santiago del estero, Chaco, Salta, Formosa, Jujuy, Misiones, Tucumán, Catamarca, Corrientes y La Rioja).

 

El informe

El Potenciar Trabajo es el programa de mayor tamaño del Ministerio de Desarrollo Social, el que más beneficiarios tiene, y su sentido no es unívoco. En su definición juegan muchas voluntades: hay organizaciones que lo toman como un salario complementario y construyen trabajo, y hay organizaciones que piden cupos para engordar y volver por más. Hay funcionarios que los reparten a cambio de paz social -esta ha sido la función tradicional de todos los planes-, y hay funcionarios que van construyendo un andamio para que los trabajos en la economía tengan mayores ingresos y derechos; no es raro que una u otra cosa dependa del momento, de la coyuntura, más que del funcionario. Hay contados casos -muy excepcionales- en que alguna empresa toma beneficiarios del Potenciar y convierte un plan en empleo; una gota en el mar.

 

La mayoría son jóvenes

En los sectores populares, el ingreso al mundo del trabajo se está dando a través de la economía popular. Esa es su entrada. Si los pibes y pibas de 18 años antes tenían su primer laburo en un taller, ahora lo hacen como vendedores ambulantes, juntando cartón, limpiando veredas o en obras de mejoramiento de barrios.

 

Hay diez provincias con más trabajadores de la economía popular que del sector privado

 

En los últimos cuatro meses se sumó Corrientes. A este dato hay que mirarlo con dos aclaraciones: el número de trabajadores privados que sale del SIPA es una cantidad incuestionable: contabiliza los empleados privados en blanco, con aportes jubilatorios registrados en Anses. Por otro lado, los trabajadores de la economía popular que se inscriben en el Renatep lo hacen voluntariamente: no todos están inscriptos. La estimación es que falta todavía la mitad. Y por otro lado, no todas las bajas pueden ser informadas. Pero, sin dudas, la comparación sirve para mostrar los enormes cambios que sigue sufriendo el mundo del trabajo, su deterioro incluso en épocas de crecimiento económico, de aumento de las ganancias de las empresas disociado de la suerte de los trabajadores.

 

Trabajadores de la economía popular con o sin Potenciar

 

Entre quienes tienen un plan Potenciar hay más trabajadores organizados de manera colectiva: en movimientos, cooperativas, emprendimientos o núcleos de la agricultura familiar. Esta es una nítida diferencia entre quienes, trabajando en economía popular (es decir, por su cuenta, sin patrón), no tienen un Potenciar.

 

El contraste es grande: entre las personas con Potenciar 6 de cada diez trabajan de manera colectiva, mientras que entre los trabajadores de la economía popular sin Potenciar pasa lo opuesto: 6 de cada diez trabajan de manera individual.

 

Acá hay que hacer un obligado link, recordar que la economía popular es producto del neoliberalismo: en lo macroeconómico, de la destrucción del proyecto de país industrial por sustitución de importaciones y la masiva privatización de las empresas estatales; en lo cultural, del discurso pro emprendedurismo que todavía sigue reinando.

 

Como base de datos, el Renatep es la primera herramienta que tiene el Estado para ver qué hay dentro de la economía popular, que se superpone a la economía de los trabajadores informales sin ser exactamente lo mismo. Es una fuente de información valiosa, pero aún insuficiente: el Indec debería empezar a medir estas actividades que no forman parte de la economía estatal ni de la privada, aunque tengan comunicación con las dos.  Y de la que obtienen sus ingresos un tercio de los trabajadores del país. Es un tema que excede a la asistencia social para ser, claramente, parte del orden económico.