DON BOSCO

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"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"
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MEDITACIÓN MASIVA


Todos buscamos la felicidad, pero no trazamos los mismos caminos hacia ella. Lo mismo pasa con los taxistas de Nueva Delhi: nunca hacen la misma ruta y un viaje que debería durar 10 minutos puede terminar siendo un calvario de hora y media bajo vapores abrasivos. Eso le pasó ayer a este enviado. Detuvo un tuc tuc (taxi moto) y le pidió que lo llevara hasta el festival del Arte de Vivir. 
 A pesar de todo, se llegó a destino con margen de tiempo para ver lo que no podía no verse: primero, la milonga de 500 argentinos arriba del escenario y después la meditación mas grande de la historia, una ola de silencio que consiguió lo que nadie, calmar por un rato a esta ciudad salvaje.

Europeos que, como Los Beatles, llegaron hasta la India para cultivar su espiritualidad y africanos y asiáticos vestidos con atuendos inclasificables aplaudieron de pie a los 500 argentinos (de los 2.000 que llegaron a la India) que bailaron sobre el escenario. Interesante performance: las mujeres de rojo, los varones de negro y con sombrero bailaron un tango tirando a valsecito.

Fue más importante lo simbólico, esa exportación de cultura autóctona aportada al festival, que cualquier otra cosa. Hubo aplausos y abrazos en el escenario y gestos de aprobación desde esa especie de púlpito ocupado por esa especie de Papa que podría ser el Guruji Ravi Shankar, patrono y anfitrión de un evento que contó hasta con enviados de las altas esferas del Vaticano. También hubo discursos del primer ministro de Noruega, del presidente de Colombia, de funcionarios de los Estados Unidos. Habló el primer ministro de Mongolia y desfilaron por el lugar funcionarios de alto rango de Sudáfrica, China e Inglaterra.

Después llegó el momento de la meditación más grande de la que se tenga registro hasta ahora: a las 20.50, cuatro millones de personas cerraron los ojos e hicieron silencio. Comenzaron los mantras y el Ravi Shankar tomó la palabra. Oraciones breves, una voz adormecedora, shanti, shanti, shanti, el silencio se prolongó. Hubo también un momento gracioso: el Ravi tuvo tos y un rumor de sonrisas amenazó con romper la concentración generalizada. Rápidamente, Shankar volvió a zambullirse en la respiración. A las 21, diez minutos después, la multitud abrió los ojos. Y comenzó la despedida.

Pero entonces hubo una sorpresa: una segunda vuelta de bandoneón y 2x4. Por las pantallas gigantes, la gente pudo disfrutar de nuevo a las parejas argentinas haciendo gala de su destreza. Y los primeros planos del director de cámaras del festival mostraban la emoción en el rostro de los bailarines argentinos. Una emoción que se potenció al final, cuando se escucharon las palabras del Guruji. “Qué lindo, qué lindo”, dijo Shankar y los argentinos que viajaron hasta la India tuvieron su día soñado.



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LOS SATÁNICOS ROLLING STONES






by cristero07
 Ecce Christianus

 “Por favor, dejen que me presente. Soy un hombre de riqueza y buen gusto. He estado dando vueltas por muchos años. He ganado las almas y la fe de muchos hombres. Estuve allí cuando Jesucristo tuvo su momento de duda y dolor. Me aseguré de que Pilato se lavaras las manos y sellara su destino. Gusto en conocerlo. Espero que adivinen mi nombre ”
Así comienza la canción Sympathy For The Devil [Simpatía por el Diablo]. Es parte de la presentación de los ingleses de la banda The Rolling Stones que están de gira en Brasil.

En el escenario, el cantante Mick Jagger aparece vestido con una capa que hace referencia al famoso satanista Anthony Lavey. En las pantallas se pueden ver pentagramas y cruces invertidas, imágenes de demonios en las luces de color rojo brillante mientras el público aplaude y canta.

Han hecho esto durante toda la gira “Olé”, que ha recorrido toda América Latina con gran éxito. Con entradas agotadas meses antes de las presentaciones, el recorrido comenzó en Chile, el pasado 3 de febrero. También pasó por Argentina, Uruguay y tienen su último show en Brasil, en la ciudad de Porto Alegre.
Elogiados por la prensa, los espectáculos en Brasil han generado controversia ya hace un tiempo. Vídeos publicados en redes sociales muestran que muchas personas estaban descontentos con lo que consideran una “invocación al diablo”, Aunque parece haber sido una sorpresa sólo para los aficionados más jóvenes.

Los que siguen la trayectoria de The Rolling Stones, saben que esto no es nada nuevo. La música Condolencias para el Diablo es parte del álbum Beggars Banquet, lanzado en 1968. Las portadas de viejos álbumes como Their Satanic Majesties Request [La solicitud de su majestad satánica], 1967, y Goats Head Soup [Sopa de Cabeza de Cabra] de 1973 ya mostraban su conexión con el culto a Satanás.

El tema fue abordado por el periodista y escritor Philip Norman en la biografía no autorizada de Mick Jagger, lanzada en el año 2012.
Según el autor, después de Jagger leyó el libro “El Maestro y Margarita”, del ruso Mikhail Bulgakov, compuso la música para “Condolencia el Diablo”, el cual fue un éxito inmediato.
En su libro oculto, Bulgakov sostiene que el gran triunfo de Satanás fue haber puesto a Poncio Pilato en el camino de Jesús, negándose a salvarlo de la cruz.

Por lo tanto, las imágenes de la serie y la historia de la música no dejan ninguna duda de que es más que una simple canción, y que se produjo en los shows de la banda como una invocación. Este culto a Satanás ha estado presente desde el comienzo de la banda.


Otra secta en Córdoba



Además de la presencia del gurú Sri Sri Ravi Shankar, en una universidad de Córdoba, como hemos mencionado ya en este blog, ahora se anuncia una exposición denominada "El Arte de Verdad, Benevolencia, Tolerancia". Será exhibida en la Capilla (sic) del Paseo del Buen Pastor, desde el 10 al 16 de setiembre. Las obras pretenden reflejar las situaciones vividas por los practicantes de la "disciplina espiritual Falun Dafa". 
La muestra -al igual que la presencia del gurú- cuenta con el auspicio del Gobierno de la Provincia de Córdoba.

Antecedentes de la secta en:

Sorprendentes homenajes a un "Gurú" en Córdoba



Sri Sri Ravi Shankar llega por primera vez a Córdoba. Procedente de la India, el  fundador de la organización internacional “El Arte de Vivir”.  Fue Nombrado por la Unesco como uno de los oradores más destacados del siglo, filósofo del año 2011 y nominado al Premio Nobel de la Paz. 


El próximo 5 de septiembre, en el Campus de la Universidad Siglo 21, Sri Sri Ravi Shankar brindará una conferencia abierta para todo público, de entrada libre y gratuita para la comunidad en general. El cierre será mediante una bella meditación guiada para todos los participantes y un momento musical a cargo de los grupos Indra y So What.
Durante su visita, además será distinguido como visitante ilustre por el Gobernador de la Provincia de Córdoba, Dr. José Manuel De la Sota y el rectorado de la Universidad Siglo 21 entregará la máxima distinción que otorga esta casa de altos estudios: el título Dr. Honoris Causa.
La visita de SriSri Ravi Shankar a Córdoba es parte de su gira por Argentina y Latinoamérica. Luego de Córdoba estará visitando Buenos Aires, realizando actividades de diversos tipos, entre ellas, conferencias y jornadas para meditar.
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En la entrada siguiente del blog, se analiza en profundidad a este personaje.

Sri Sri Ravi Shankar y el Arte de Vivir





 Julio de la Vega-Hazas Ramírez.

Sacerdote español del Opus Dei y Doctor en Teología, Julio de la Vega-Hazas está especializado en moral y en sectas. De hecho, uno de sus libros se titula El complejo mundo de las sectas.

¿QUIÉN ES SRI SRI RAVI SHANKAR?

En febrero de 2008, el entierro de Maharishi Mahesh Yogi acabó por despejar las dudas sobre la naturaleza de sus enseñanzas a quien todavía pudiera tenerlas. Falleció en Holanda, pero sus restos fueron trasladados a orillas del Ganges para recibir el homenaje que correspondía a lo que en verdad era, un gurú hindú. Su criatura, Meditación Trascendental (MT), era un vehículo de transmisión de su religión, el hinduismo, en Occidente, disfrazado de técnicas de meditación para combatir el estrés. Su presentación como técnica ajena a cualquier religión atraía personas y abría puertas que hubieran permanecido cerradas ante algo con etiqueta religiosa. Pero, en realidad, el “estrés” del que liberaba no era para Maharishi otra cosa que el karma hindú –la carga negativa acumulada tanto de la actual como de pasadas vidas-, y justificaba su posición ante sus correligionarios diciendo que “Occidente todavía no está preparado para la verdad”.

Una personalidad como de la Maharishi difícilmente puede preparar un sucesor con el mismo empuje. MT tiene un sucesor al frente de su entidad –Maharaja Nader Raam-, pero posiblemente su principal continuador haya que verlo fuera de esa institución. Sri Sri Ravi Shankar se inició con Maharishi Mahesh Yogi, pero pronto le abandonó para crear su propio grupo, El arte de vivir (AV). Ravi Shankar está mostrando el mismo empuje que Maharishi tuvo en los años 70, y AV se ha convertido en el gurú que más dinero controla desde su institución. Ha podido hablar en lugares tan insólitos como el parlamento etíope o Iraq, e incluso ha visitado Pakistán, algo verdaderamente insólito para un personaje de este tipo. A la vez, es difícil encontrar alguien sobre quien se emitan valoraciones tan dispares. Para unos, es una verdadera encarnación de un santón de la India; para otros, alguien que ha dado con algo verdaderamente útil para el acelerado hombre moderno, o bien un charlatán que sólo vende humo a quien se deja engañar, un actor que sólo busca ganar dinero con un show que no se diferencia mucho de vender un elixir milagroso, un exponente del NewAge o simplemente “otro gurú oriental”. De ahí que surja la pregunta: ¿quién es realmente Sri Sri Ravi Shankar? ¿Encaja en alguna de estas etiquetas, es una mezcla de todo esto o es algo distinto? Lo cierto es que no resulta fácil responder por lo resbaladizo del personaje, pero intentaremos dar una respuesta, utilizando la vía que a mi juicio es más clarificadora a este respecto: la comparación con su maestro, Maharishi Mahesh Yogi.

Una primera semejanza radica en lo más aparente: la imagen. Maharishi, en los años 60 y 70, adoptó una estética bastante al gusto de lo que entonces era la modernidad hippy, con un aspecto de hombre tranquilo que ha encontrado la paz. Shankar la ha adaptado a la mentalidad actual, de forma que se presenta como el hombre tranquilo que ha encontrado el secreto de la salud, tanto física como mental. Tanto en uno como en otro la imagen se ha cuidado hasta el extremo, de forma que es poco menos que imposible saber a ciencia cierta quién se oculta tras el estereotipo mostrado. Shankar, nacido en 1956, continuamente presume de tener más edad de la que aparenta, aunque lo cierto es que, sin el “arreglo” con el que se deja ver –sobre todo, con la barba teñida de negro-, aparenta la edad que tiene. Más difícil de creer es que duerma tres horas al día y que su estado interior sea el de un niño, como también manifiesta con frecuencia. Lo único que se puede concluir con certeza es que todo esto es fruto de una cuidadosa operación de imagen, airada una y otra vez por una propaganda incesante.

Más importante es la presentación, no ya de la persona, sino del “producto•”. Maharishi ofrecía una sencilla meditación en la que, en un principio, se trataba de repetir unas palabras que permitían al sujeto armonizar su interior. 

El yogui aseguraba que era una técnica sin significado religioso, pero en realidad las palabras eran términos sánscritos con significado religioso (se defendía diciendo “pero no para los meditantes”). Shankar ofrece unas técnicas respiratorias con las que se puede eliminar el estrés y sentirse bien. En principio las técnicas de respiración no tienen idioma ni religión, pero los dos coinciden en el objetivo –el estrés-, y es más significativo de lo que parece a primera vista que Shankar hable de “arrojar fuera” el estrés. Se refiere al mismo como si fuera no tanto un estado anímico o nervioso, sino como algo con una cierta entidad propia que uno lleva dentro y que debe expulsarse mediante la debida técnica. O sea, de modo más disimulado aún que en Maharishi, nos encontramos de nuevo con el karma hindú, debidamente presentado con un estudiado envoltorio occidental y aséptico.

Otra característica común es lo esquivos que se han mostrado ambos cuando se les pregunta por el carácter religioso de su enseñanza. La salida más frecuente es decir que se trata de cosas perfectamente compatibles con cualquier religión, de forma que quien atienda sus cursillos no tiene ninguna necesidad de abandonar su religión. La respuesta tiene su truco. Para un occidental, decir que algo es compatible con cualquier credo religioso connota que se trata de algo no religioso por ser “neutral”. Para un hindú eso no es así. Las religiones orientales son bastante sincretistas: tienden a ver como asimilable todo lo que viene de otra parte. Aunque, claro está, asimilable no es lo mismo que compatible. Por eso lo que sucede es que cualquier otro credo se ve desfigurado en sus contenidos, aunque se mantenga en lo posible su terminología. 

Con respecto al cristianismo, por ejemplo, se puede mantener la afirmación de la divinidad de Jesucristo... sólo que en el mismo sentido en que es divino el gurú de turno. Y, sobre esto último, conviene fijarse en el título adoptado por Shankar. “Sri” significa “señor”, y el líder de AV afirma que su repetición obedece al deseo de distinguirse del músico llamado Sri Ravi Shankar. Pero lo cierto es que podía haber marcado la diferencia de muchos modos, y la repetición del término lo convierte en un superlativo utilizado para referirse a la divinidad. De hecho, hay testimonios suficientes de que, dentro de su organización, Shankar es aclamado como lo que en realidad quiere ser: un líder religioso divinizado por sus seguidores. También aquí hay un paralelismo con Maharishi.

Todas estas semejanzas, claro está, no son casualidad. Shankar estuvo poco tiempo con Maharishi, pero el suficiente para aprender bien la sustancia de MT. Su semblanza oficial –una verdadera hagiografía- señala que Shankar ya sabía de memoria el Bhagavad Gita –el largo poema que constituye el principal de los escritos védicos- a los cuatro años. Pero su hermana no tiene empacho en declarar que detesta la lectura: “Nunca ha leído un libro; lee una página y ya se queda dormido”. ¿Dónde ha aprendido, pues? Sólo cabe una respuesta: de Maharishi. 

Los dos han demostrado ser sujetos inteligentes y astutos. Los dos han demostrado ser ególatras. Por eso no podían estar juntos mucho tiempo. Shankar, cuando estimó que ya había aprendido lo suficiente, se fue. Por los testimonios familiares que conocemos, lo que mostró desde la infancia no era un conocimiento del Bhagavad Gita, sino una ambición desmedida, una buena inteligencia y un temperamento audaz, que le impulsaba a arriesgar para conseguir lo que quería. Dejó los estudios –con esa afición por la lectura no es de extrañar-, dejó su primer trabajo, dejó a Maharishi... y acabó saliéndose con la suya.

En Occidente, con frecuencia, las organizaciones religiosas venidas de la India son catalogadas como sectas, como movimientos new age o como negocios, y se les aplican los correspondientes esquemas, que suelen ser incompletos, cuando no simplemente falsos. Lo que más raramente se hace es algo que resulta muy esclarecedor al respecto: ver qué se piensa en la India. 

AV tiene su sede principal en las afueras de Bangalore. Allí tiene su ashram, sólo que no coincide con la idea tradicional que evoca este término, la de una finca en la que se encuentra una comunidad monástica o semimonástica que vive de la tierra (en régimen vegetariano). Incluye una zona residencial con un lago artificial, helipuerto, grandes comedores, cibercafés, librería, farmacias, y la sede de un canal de radio difundido por satélite. Pero lo más llamativo es que no se trata de un caso aislado. Otras organizaciones, algunas desconocidas fuera de la India y otras bien conocidas (Osho, ISKCON), mueven mucho dinero, y AV figura en cabeza. La entrada a las festividades anuales del grupo cuesta cinco mil rupias. La clientela más buscada es la nueva clase económicamente desahogada creada con el rápido crecimiento económico en la India. Aquí es donde se ve con más claridad que las técnicas de respiración no van solas. Lo que se ofrece, de una manera u otra y en todas partes, es solaz y meditación. Las declaraciones mismas de Shankar, si se examinan detenidamente, incluyen la meditación en su oferta. Como ocurre en MT con los breves mantras, los ejercicios respiratorios no son más que el principio. ¿De qué? Pues de algo que se puede resumir con una sola palabra: yoga.

En la India no se ponen objeciones a que montajes religiosos ganen millones de dólares, y menos aún cuando, como suele ocurrir –y AV no es una excepción-, financian algunas obras asistenciales y educativas. En 2005, una santona de Kerala, Amma Amritanandamayi, se permitió el lujo de donar un millón de dólares para los damnificados del huracán Katrina en Estados Unidos. Cuando los precios son altos o incluso disparatados, tampoco se oculta. A la entrada del ashram de un gurú llamado Baba Ramdev hay un gran cartel que dice: “Miembro ordinario: 11.000 rupias; miembro de honor: 21.000 rupias; miembro especial: 51.000 rupias; miembro de por vida: 100.000 rupias; miembro reservado: 251.000 rupias; miembro fundador: 500.000 rupias” (diez mil rupias equivalen a unos 250 dólares). No se suelen poner reparos a que la vida de estos maestros pueda estar rodeada de lujo. Lo que sí se cuestiona, y mucho, es la autenticidad de los gurúes y sus movimientos. Sin algo parecido a una iglesia que controle de alguna forma a los “hombres de Dios”, cualquiera puede instalar su tienda. Y hay de todo: desde verdaderos estudiosos que viven lo que enseñan, hasta embaucadores que prácticamente no han invertido ni un minuto en meditación yóguica. Ravi Shankar no se ha librado de la polémica. Tiene enfervorizados seguidores que le veneran como un ser divino, y tiene detractores que le ven como el prototipo de curandero charlatán, un “tranquilizante de ricos” que ofrece “conciencia cósmica en cuatro fáciles lecciones”; en resumidas cuentas, un timo. ¿Cuál es la realidad? Es cierto que ha aprendido algunas técnicas de su mentor Maharashi, pero también lo es que difícilmente puede dedicarse en serio a la meditación quien se muestra incapaz de dedicar un cuarto de hora a la lectura. Además, como sucedía con Maharishi, se echa en falta el poder ver o conocer algo más del personaje que una cuidadosa puesta en escena.

De todas formas, por poner un ejemplo comparativo, si encontráramos una academia de idiomas que promete milagrosos dominios del inglés en cuatro meses y sin esfuerzo, lo cierto es que, bien o mal, lo que enseña es inglés. Por su parte, lo que propaga Shankar, ¿es o no una religión? Cuestionado sobre ello, hace gala de una calculada ambigüedad: su respuesta es que no se trata de religión, sino de espiritualidad. Esto tiene un muy buen cartel en una sociedad occidental en la que muchas personas quieren lo que podríamos denominar efectos benéficos de la religión en el espíritu, pero sin religión, sin el compromiso moral con una fe y unas normas morales. Se crea así una demanda de sosiego espiritual tomado como un producto de mercado más. Quien lo ofrezca con poco esfuerzo y sin compromiso tiene atractivo, y para muchas de estas personas el coste económico es lo de menos, de forma que pagan con gusto los 375 dólares que cuesta el curso semanal (22 horas) de respiración de Ravi Shankar. 

Eso sí, hay que hacerlo bien, con un buen marketing, pues hay bastante competencia en un mercado que, sólo en Estados Unidos, mueve seis mil millones de dólares al año. Ahora bien, una cosa es cómo se mira en Occidente, y otra en Oriente. Shankar afirma que las religiones son como la piel de banana, mientras que la espiritualidad es la banana misma, lo comestible. Esto coincide bien con la visión que se tiene desde el hinduismo de las iglesias cristianas y otras religiones. El hinduismo no tiene una estructura centralizada, ni un credo o una moral perfectamente establecidos. Tiene una colección de escritos antiguos, unas cuantas ideas comunes que se desprenden de los mismos, unos maestros que surgen, vienen y van... y una meditación. Cuando Shankar desprecia como una cáscara inútil la organización que tienen otros, está haciendo una apología de su propia religión.

Ahora bien, ¿se trata de hinduismo o de un exponente de new age? La clave es lo que hay que entender por yoga. Está muy extendida la idea de que se trata de una técnica de relajación, o una técnica de meditación cuyo contenido puede ponerlo cada uno a su gusto, siendo así compatible con cualquier creencia. En una palabra, método, no sustancia. Sin embargo, basta con leer el capítulo 6º del Bhagavad Gita para desmentirlo. Ya al principio se lee lo siguiente: “Lo que se denomina renuncia, debes saber que es lo mismo que el yoga, o el vincularse con el Supremo, ¡oh, hijo de Pandu!, porque jamás puede uno convertirse en yogui, a menos que renuncie al deseo de complacer los sentidos” (n.2). 

La relajación corporal no se contempla aquí como un fin en sí mismo, sino como un medio para algo de otro orden: “Uno debe mantener el cuerpo, el cuello y la cabeza erguidos en línea recta, y mirar fijamente la punta de la nariz. De ese modo, con la mente tranquila y sometida, libre de temor y completamente libre de la vida sexual, se debe meditar en Mí en el corazón y convertirme en la meta última de la vida” (nn.13-14). 

En el hinduismo, esa unión final –fusión- con el infinito que pregona no se consigue precisamente con unas técnicas de respiración, sino que tiene un coste ascético mucho mayor: “Practicando así un control constante del cuerpo, la mente y las actividades, el yogui, con la mente regulada, llega al cielo espiritual mediante el cese de la existencia material” (n.15). Este cese de la existencia material es el nirvana, algo bastante distinto a ese estado placentero que creen algunos. Sí que se considera como algo placentero, pero a la vez extático; es decir, que exige un ejercicio continuo para desprenderse de todo lo sensorial, por “vaciar” los sentidos, y eso es precisamente el yoga, Así se entiende otro versículo del mismo texto: “Se dice que una persona está elevada al yoga cuando, habiendo renunciado a todos los deseos materiales, ni actúa para complacer los sentidos, ni se ocupa en actividades fruitivas” (n.4). 

La idea se remacha en varias ocasiones, como por ejemplo en este otro versículo: “Cuando un yogui disciplina sus actividades mentales mediante la práctica del yoga y se sitúa en la trascendencia, libre de todos los deseos materiales, se dice que él está bien establecido en el yoga” (n.18). El Bhagavad Gita reconoce que se trata de un ejercicio muy difícil, pero para quien se queda en el camino sin conseguirlo tiene un consuelo: tendrá en el futuro reencarnaciones muy favorables, que le facilitarán poder continuar donde lo ha dejado.

Quien conozca bien la historia del pensamiento sabrá que el método es inseparable de la sustancia, por la sencilla razón de que el primero es la vía racional para llegar a la segunda. Pero, en todo caso, esto tiene poco que ver con el New Age y la vida fácil que proclama. En algún aspecto, es la antítesis, pues el bienestar que persigue este último es precisamente aquello de lo que debe desprenderse quien quiera alcanzar el nirvana. Lo que ocurre es que se da una extraña simbiosis entre los dos términos. El movimiento New Age siempre ha tenido un ojo puesto en Oriente, para sacar de ahí elementos que concordaban con esa especie de neopaganismo difuso que propugna. El panteísmo –no muy claro en su conceptuación, como suele suceder con los panteísmos- hindú se transforma así en culto a la diosa naturaleza, mientras que la meditación queda convertida en técnica de autoayuda. 

A su vez, el hinduismo, con su sincretismo, su flexibilidad para adoptar elementos extraños y su facilidad de hacer malabarismos con los términos, se aprovecha de ello para presentarse como un producto arreligioso coincidente con la moda intelectual y disfrazar su oferta de acuerdo con ello. Maharishi y Shankar son buenos ejemplos, pero desde luego no los únicos ni los primeros, ni probablemente sean los últimos. 

Para complicar el panorama, a esto hay que añadir los rasgos personales de cada grupo u organización, que casi siempre son un reflejo de la persona que lo ha creado. Un mercado tan suculento en el que se ha convertido todo lo que suena a técnica fácil de autoayuda es muy tentador, tanto en Occidente como en Oriente, y no debe extrañar por tanto que proliferen charlatanes, farsantes y vendedores de “elixires” milagrosos. En la India más de uno señala a Ravi Shankar como vendedor de “jarabe de yoga”, lo que puede ser un etiquetado bastante bueno. Desde luego, lo que se ve muestra más a un actor que a un profundo meditante o un asceta que recorre la senda señalada por la literatura védica.

¿Cuál es el secreto del éxito de Shankar, si es que hay alguno? En realidad, está a la vista. Preguntado por Maharishi a la muerte de éste, Shankar se limitó a decir, un tanto misteriosamente, que había perdido realismo. ¿Qué quería decir? Maharishi había querido conducir a todo el mundo, sin que en un principio fueran conscientes de ello, por su senda yóguica, y soñaba con una “conciencia cósmica” que armonizara el mundo. Pero no parecía querer darse cuenta del todo que la inmensa mayoría de los que acudían a sus cursos de MT no querían eso, y el conflicto surgía cuando se enteraban de a dónde los quería llevar. El realismo de Shankar es que se limita a dar lo que buscan. Y lo que buscan es una técnica de relajación para sentirse bien. El yoga no es eso, pero indudablemente incluye eso. Sólo unos pocos –y más en la India, lógicamente- quieren algo más, y Shankar también se lo da, lo viva él o no. Para él, es una necesidad: su organización necesita un “núcleo duro” si quiere mantener una respetabilidad, especialmente en su propia tierra.

Por lo demás, ¿cuál es el efecto de sus cursillos? En un mundo de prisas, que parece haber adquirido un aborrecimiento al silencio y a meditar, un rato de ello tiene necesariamente que sentar bien. Lo que sucede es que la gente suele intuir que en el silencio y el ambiente de reflexión surgen cuestiones muy comprometedoras, sobre todo acerca del sentido mismo de la vida. Por eso lo rehuyen. Y Shankar tiene éxito porque lo ofrece eludiendo todo compromiso: es sólo una técnica. Pero, a la vez, no deja de ser un sucedáneo, y ocurre como con todo sucedáneo: da el pego en un principio, pero no tarda en revelarse como una falsificación. Lo que imparte AV viene así a ser como una pastilla o un sedante: tiene un efecto inmediato positivo, pero efímero. Al poco se pone de manifiesto que es un parche, no una solución. ¿Engaña Shankar? Quizás sí, pero a quienes buscan ser engañados, a quienes van en busca de la receta mágica en vez de encarar sus problemas y las auténticas soluciones a los mismos. Sri Sri Ravi Shankar lo que da es, efectivamente, “jarabe de yoga”.

ACI Prensa

Alvaro Farías:

“las sectas terapéuticas ejercen una presión psicológica brutal”

Según algunos expertos, como el psicólogo uruguayo Álvaro Farías, el creciente fenómeno de las pseudoterapias constituye una mutación del fenómeno sectario en la época actual.

Por eso publicamos a continuación una entrevista realizada a Farías, director del Servicio de Estudio y Asesoramiento en Sectas del Uruguay (SEAS) y miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES).

- Usted se ha especializado en el fenómeno de las sectas y la manipulación psicológica sectaria. ¿Cómo surge ese interés?

- Es pertinente hacer una aclaración: yo no soy especialista en sectas, en el Uruguay no se estudia el tema. He sido un autodidacta, estudiando e investigando desde hace muchos años, comprando libros por Internet, trabajando con otros especialistas, como el Pbro. Miguel Pastorino. Y así surge el Servicio de Estudio y Asesoramiento en Sectas (SEAS), con una base de datos de grupos que supera las mil fichas. Y nuestro interés ha ido creciendo por la asistencia permanente a personas afectadas, como la necesidad de información y formación que nos piden diversas instituciones educativas.

- Sabemos que con su tesis, marcó un camino en su país. ¿Cuál es la razón?

- Mi tesis es original porque aborda el fenómeno del “lavado de cerebro” desde la Teoría Psicoanalítica, en ese sentido, es pionera en mi país. Luego han ido surgiendo otros trabajos posteriores que surgen de mi tesis de Licenciatura a modo de una matriz.

- ¿Cuál es la situación en su país sobre el tema de las sectas?

- Mi país es un país laico, así lo consagra la Constitución de la República en su artículo 5º; esto origina una tapadera constitucional que permite que se haga cualquier cosa si se invoca a Dios, manipulaciones, ejercicio ilegal de la medicina, apropiación de bienes y capitales, explotación sexual, en fin… violación de los derechos humanos. No hay controles, ni se toman medidas de ningún tipo.

- Hemos leído una expresión suya bien interesante: “sectas terapéuticas”. ¿A qué se refiere?

- No me atribuyo la autoría, quizás alguien ya lo haya dicho. Pero reconozco en esa expresión un estilo personal que es el de jugar con las palabras; ya que lo que escribo tiene que ver con lo siniestro, trato de que al menos sea ameno o divertido de leer.

- ¿Pero qué son las sectas terapéuticas?

- Es antes que nada un juego de palabras, jamás una secta puede ser terapéutica, con esa expresión significo a las terapias new age, que son llevadas a cabo por personas que no están formadas para actuar como actúa un psicoterapeuta o un psiquiatra.

- ¿Se refiere usted al Reiki, las Flores de Bach, etc.?

- No, yo no hablo del Reiki en sí mismo, creo que eso no es objeto de mi análisis; le corresponderá a otros. Yo analizo la relación que se establece entre este “terapeuta” y sus “pacientes”. Hoy en día ya quedan pocas comunidades sectarias tradicionales, las personas son reacias a ese tipo de vida, mas tienden a consultar a su tarotista, su Maestro de Reiki, Gurú o como le llamen. La relación “paciente” - “Maestro Reikista” es lo que me he dedicado a estudiar en éstos últimos años.

- ¿Qué conclusiones puede sintetizar de sus investigaciones?

- En primer lugar se da lo que se define como la perversión de una relación transferencial. ¿Qué es esto? Para que todos lo comprendamos mejor se podría explicar así: todos tenemos una especial forma de establecer vínculos que en general se repite o se reimprime como si fuese un sello; esto responde a factores conscientes y a factores inconscientes. En la práctica psicoterapéutica es común que nuestro pacientes nos ubiquen, digámoslo esquemáticamente, en el lugar de su padre, se vinculan con nosotros así como se vinculan con su padre. Los psicólogos no asumimos ese fenómeno sino que lo tomamos como la proyección de una fantasía inconsciente, la interpretamos y se la devolvemos al paciente para que gane en autonomía y salud.

En las pseudoterapias new age sucede todo lo contrario. Esa proyección es asumida como cierta y los terapeutas se convierten en madres o padres perfectos, sus adeptos/pacientes rinden culto a su persona, es un Gurú, un iluminado. Estos personajes son perversos y el grado de presión psicológica que ejercen es brutal si le sumamos ahora los SMS, las redes sociales, las cadenas de mails, etc. Es bajo esta estrategia que opera el lavado de cerebro y la adhesión sectaria en nuestros días.

- ¿Qué se puede hacer para evitar que la población se vea víctima de estos “terapeutas”, manipuladores perversos?

- En primer el tema de las sectas, las sectas “terapéuticas”, la New Age y los nuevos movimientos religiosos debería ser objeto de estudio e investigación en todas partes. Muchas Universidades Católicas lo han hecho, pero en mi país todavía no ha sucedido. El tema no forma parte de los programas de grado en las carreras vinculadas a la salud.

- ¿Ya tiene en mente algún otro trabajo o línea de investigación?

- Tengo casi terminado un nuevo trabajo sobre el tema de las “terapias alternativas”; mi mayor esfuerzo radica en quizás lograr que se tome la verdadera dimensión de peligro que encierran estos supuestos grupos de sanación, dimensión que todavía no es percibida en su magnitud y complejidad. Otro trabajo que está tomando cuerpo es el de editar un libro en mi país sobre el fenómeno sectario.

- ¿Algo más que quisiera aportarnos?

- Agradecer la oportunidad de esta entrevista, saludar a todos los lectores en éstas fiestas de Pascua, e invitarlos a redoblar esfuerzos para poner luz allí donde todo se presenta tenebroso.

diario7.com.ar/
mayo 01, 2011

Falun Gong, ¿culto perseguido o secta peligrosa?


ÁNGEL MAESTRO

¿Qué es Falun Gong?, ¿qué hay detrás de dicho grupo?, ¿cómo nació? En 1988, Li Hongzhi, un empleado en una empresa nacional de víveres y aceite de la ciudad de Changchun, capital de la provincia china de Jilin, aprendió sucesivamente dos qigongs, un sistema especial que combina suaves ejercicios gimnásticos, concentración mental y control respiratorio. Más tarde los combinó con pasos de baile de procedencia tailandesa y así surgió el Falun Gong.

Así, de esta forma similar a la publicidad para occidentales de tantos autoproclamados maestros orientalistas en el control de la mente, comenzó lo que podría ser uno de tantas mezclas de orientalismo y de vividores, unos que fracasan y otros que se enriquecen. Li atendía a los enfermos con su propia energía mágica con lo que conseguía remuneraciones considerables. A sus decenas clientes cobraba entre 30 y 50 yuanes (entre tres y cinco euros), cifra considerable en la China de hace veinte años. Li tuvo varias denuncias por estafa y varias veces que devolver el importe de sus consultas, por algunos fracasos espectaculares en las curaciones, con casos a veces de fallecimiento.

En diciembre de 1994, Li no se contentó con su auto definición de maestro de qigong, sino que añadió la de Buda Supremo del Universo. Alteró su nada espectacular biografía de dependiente de almacén para presentar la de un ser predestinado desde los ocho años de edad, dotado de poderes mágicos, con capacidad de mover e inmovilizar objetos sin tocarlos, poseedor de control mental y de la facultad de hacer invisible su cuerpo. Al llegar a su madurez comprendía completamente las verdades de la vida y del universo, conocía el pasado de los humanos y predecía el futuro. Pedía a sus adeptos que comprasen su foto sagrada, ante la que deberían hacer reverencias todas las mañanas y noches.

Un enviado que fue dependiente de almacén

Explotadas hábilmente todas esas particularidades de un ser superior, Li dejó de enseñar el Falun Gong a los practicantes y de tratar él mismo a los enfermos para concentrarse en la explicación y transmisión de la gran doctrina para la liberación del planeta Tierra, definida como “estación de basura en el Universo”, y alcanzar así el “estado perfecto” del budismo: el buda que trascendía la materia, el no ser. Li pronosticó que sus adeptos alcanzarían la perfección en 2002. Sin embargo, al llegar la fecha prometida Li Hongzhi se retractó, explicando entonces que no sería hasta 2012, e incluso más tarde, cuando se alcanzaría el estado perfecto. El truco recuerda a los Testigos de Jehová, y a sus impulsores, el juez Russell y Ruteford, cuando anunciaron el fin del mundo por primera vez para 1911 y a partir de entonces ellos y sus seguidores cambiaron varias veces el año.

Li Hongzhi fue acusado de impulsar a sus seguidores a considerar que el suicidio era el atajo para llegar al “estado perfecto”. Según su doctrina: “Serás un dios si puedes despojarte de la vida. Si no puedes serás sólo un ser humano”. Li incitaba a sus seguidores a la agresividad contra quienes rechazaban públicamente su doctrina, pues eran seguidores del diablo. Numerosos crímenes y agresiones se produjeron en China, de los que alcanzó especial notoriedad el caso de Wu Deqiao, ciudadano de Wujiang, provincia de Jiangsu. Cuando su esposa quería persuadirle de que abandonase sus prácticas de Falun Gong, consideró que ésta era el demonio y la cortó en pedazos con un cuchillo de cocina.

Más de veinte diarios y emisoras fueron asediados por militantes en protesta por haber revelado la nocividad de Falun Gong. El punto culminante fue el asedio por miles de manifestantes de Televisión de Pekín por miles de manifestantes. Las sedes de los gobiernos provinciales de Henan, Hubei y Guizhou fueron también rodeados por seguidores enfurecidos.

En julio de 1999, ante el estado de alarma causado por el fallecimiento de más de 1.400 seguidores del Falun Gong que, al encontrarse gravemente enfermos, rechazaban cualquier tratamiento médico (de nuevo encontramos cierta similitud con los testigos de Jehová, quienes prohíben las transfusiones de sangre), intervino el gobierno chino. En ese momento, se prohibieron sus actividades. Para entonces, los ingresos del Seminario de la Gran Doctrina de Falun habían crecido fabulosamente en millones de yuanes. A comienzos del siglo XXI los seguidores habían alcanzado en China la cifra de dos millones.

La riqueza del Buda

Li se exilió a los Estados Unidos alardeando de su espiritualidad y de su afán no lucrativo, pero un periodista del Wall Street Journal, Craig S. Smith, reveló que había comprado una vivienda con una superficie de 600 m2. cercana a la Universidad de Princenton (Nueva Jersey), valorada en un millón de dólares.

Los principales seguidores del buda que permanecían en China, Li Chang, Wang Zhiwen y Ji Liewu, fueron detenidos y sentenciados a muerte, con el rigor característico de las leyes comunistas chinas.

Pero Li trasladó el órgano central de China a Estados Unidos donde, naturalmente, podía desarrollar sus actividades casi sin peligro alguno, mientras siete miembros de su organización, entre ellos cinco mujeres y una niña de 12 años se inmolaron prendiéndose fuego en la famosa Plaza Tiananmen de Pekín.

La actividad de Falun Gong siguió desarrollándose vivamente, y así en junio de 2002 el satélite chino de Xinnuo I, encargado de la transmisión de señales de decenas de televisiones chinas fue objeto del ataque de una señal de Falun Gong, lo que pone de relieve una tecnología de ataque avanzada y la disposición de importantes recursos económicos. Con un considerable coste, la secta moviliza grupos a través de los países donde miembros del gobierno chino realizan vistas oficiales para protestar por lo que ellos califican de represión contra el “movimiento espiritual antiguo”. Cuando el presidente chino y secretario general del partido comunista, Hu Jintao visitó Madrid, hace algún tiempo, pudimos ver a un grupo de manifestantes de Falun Gong, sujetados por la Policía Nacional a las puertas del Palacio de Exposiciones en el Paseo de la Castellana.

Algo que parece antitético con el pacifismo, y ciertamente demostrativo de su capacidad económica y tecnológica, son los 252 ataques hasta 2008 contra satélites chinos, y también otros ataques a sistemas de comunicación, por ejemplo en la ciudad de Yangzhou.

En los últimos años Falun Gong está procediendo a cambios en su actuación. Con una reconocida habilidad propagandística carga las tintas en la exposición de pinturas, canto y baile, cinematografía, para que se destierre la idea de presentarla como una secta. Internet juega un papel importante en la actividad de Falun Gong. Pero si es preciso se emplea la agresividad con listas de nombres que no acepten al Falun Gong, o lo critiquen. Así, a mediados de 2008, se investigó y acusó al presidente del Comité Olímpico Internacional, el belga Jaques Rogge, por haberse opuesto a relacionar los Juegos Olímpicos con la política.


http://www.elmanifiesto.com, 17-12-08