DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

LEGALIZACIÓN DE LA MARIHUANA


Por Ofelia Alemán García /13 nov 2015

Entrevista a Amanda Reiman | Asesora de Drug Policy Alliance


Pese a la advertencia de Naciones Unidas sobre las consecuencias del uso de las drogas ilícitas, México ha iniciado el polémico camino de la legalización de la mariguana.

La oficina del control de drogas de las Naciones Unidas reportó en 2015 que hay 329 millones de drogadictos en el mundo, de los cuales 232 millones usan cannabis. Lo más sorprendente es que el rango de edad de los consumidores de cannabis es tan amplio como decir de los 15 a los 64 años.

De este grupo, los jóvenes dependientes de la marihuana que oscilan entre los 20 y 30 años son los que más buscan tratamientos para desintoxicarse. De allí que las políticas públicas deban también apuntar hacia la prevención en el consumo de drogas.

Pero no en todas partes del mundo se consume marihuana ni todos los países debaten con tanto ahínco su legalización.

África, Estados Unidos, Latinoamérica y el Caribe son más susceptibles a la cannabis que a los opiáceos, como sucede en toda Europa, Asia meridional y Asia del Este.

Ahora los mexicanos tenemos un modelo inicial de legalización que, dicen, es de avanzada debido a la argumentación jurídica basada en las libertades personales y en el régimen de los derechos humanos.

“En México la Suprema Corte aprobó su consumo y posesión. En Washington tenemos algo similar. Si eres adulto puedes portar marihuana y compartirla con otro adulto. Pero no tienes permiso para venderla”, explica Amanda Reinman, de Drug Policy Alliance.

Esta organización estadunidense es líder en la consultoría en materia de legalización de la marihuana y promueve centros de atención para adictos así como la despenalización de su uso y comercialización.

Según la doctora especialista en psicotrópicos, en algunos estados de la Unión Americana se puede adquirir un permiso especial para cultivarla y comercializarla.

“La pueden empacar, certificar y llevar a vender a las tiendas, de esa forma se asegura cierto control de calidad”, refiere.

En Washington, Oregon y Colorado la marihuana está disponible en las tiendas para los mayores de 21 años y se vende a la par que el alcohol y los cigarros.

Dieciséis estados de la Unión Americana incluido Washington D. C. han legislado a favor de la descriminalización de la marihuana, 23 han aprobado su uso medicinal y solamente en Colorado y en Washington se ha aprobado su producción, venta y distribución.
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ABORTO Y COMUNIÓN DE DIVORCIADOS, PROCESOS PARALELOS


Santiago MARTÍN, sacerdote
catolicos-on-line, 13-11-15

Lo que está sucediendo tras el Sínodo de los Obispos algunos lo vimos y lo anunciamos desde el primer momento. La metodología que se sigue es idéntica a la que se usó con el aborto, aunque en este caso la emplearan los que propugnaban su aprobación civil y ahora la estén usando los que quieren un cambio moral dentro de la Iglesia.

Es una metodología muy estudiada y practicada. El primer paso consiste en buscar un “caso lacrimógeno”, habida cuenta de que la población en general ya no se molesta en razonar sino que se deja llevar a golpe de sentimientos. Ese caso sensible en la cuestión del aborto era la adolescente violada por su padrastro, por ejemplo; en lo de la comunión de los divorciados en el propio Sínodo se ha presentado el del niño que a la hora de hacer la primera comunión da un pedazo de la hostia consagrada a su papá, que no puede comulgar porque está divorciado y vuelto a casar.

El segundo paso consiste en proclamar ampliamente que se trata de aprobar situaciones muy especiales y concretas y que desde luego no se quiere modificar el fondo de la ley. En el aborto, como se recordará, se planteó primero la aceptación del mismo en los supuestos de violación de la madre, peligro grave de salud física para la misma o nacimiento con una grave minusvalía del nuevo ser; pero se decía que se trataba no de una aprobación del aborto en cuanto tal, sino de una “despenalización”, lo que implicaba que el aborto seguía siendo un delito pero ahora ya no se iba a mandar a la cárcel a nadie que lo cometiera, porque eso de mandar a la gente a la cárcel estaba muy mal y en cambio no estaba mal permitir que se matara a un inocente. En el caso de la comunión de los divorciados vueltos a casar, lo que se dice es que va a afectar a poquísimas personas, que en realidad no se cambia la doctrina y que lo único que se va a hacer es tener misericordia con algunos y eso aplicando el recurso al fuero interno o, lo que es lo mismo, al respecto a la propia conciencia, guiada por un sabio y a ser posible santo sacerdote.

Luego vino el tercer paso. Consistió, en el aborto, en la ampliación de los supuestos –sobre todo la inclusión del riesgo psíquico de la madre, que ha sido un auténtico coladero- o en la aceptación de una ley de plazos, que permitía el aborto por cualquier motivo, pero siempre que se produjera en las doce o dieciséis primeras semanas del embarazo; seguía sin tocarse lo de la despenalización, pero ya se aplicaba de hecho el aborto libre. En el caso de la comunión de los divorciados vueltos a casar, la ampliación consiste en decir que los mismos derechos a la misericordia y al respeto a la conciencia los tienen los convivientes y los homosexuales, por lo que también estos deben verse beneficiados por la nueva pastoral; eso sí, se sigue insistiendo en que el hecho de que gays y convivientes puedan comulgar no modifica para nada la enseñanza de la Iglesia, añadiendo que Jesucristo habría sido el primero en darles a ellos la comunión.

Y, por último, el cuarto paso. Resulta ofensivo seguir hablando de despenalización, cuando el aborto se ha convertido en algo que se usa como un medio anticonceptivo más, por lo que éste ha pasado ya, incluso legalmente, a convertirse en un derecho. Su paralelismo en lo de la comunión de divorciados, gays y parejas de hecho consiste en rechazar que se les deba dar la comunión como una concesión misericordiosa, pues en realidad ellos tienen pleno derecho a recibirla y hablar de que pueden comulgar por misericordia les ofende enormemente. El nuevo obispo de Bruselas, monseñor De Kesel, acaba de decir precisamente eso: Misericordia es condescendencia y eso es inaceptable.


El nuevo obispo de Bruselas considera ofensivo para los divorciados decir que pueden comulgar por misericordia
catolicos-on-line, 13-11-15
Conforme se aproxima el Año Santo de la Misericordia, uno de los obispos nombrados recientemente, el de Bruselas, ha sugerido que el término “misericordia” es condescendiente para quienes la necesitan, y que la Iglesia debería ser más “relevante para la sociedad”.

Nombrado la semana pasada por el Papa, para presidir el arzobispado de Malinas-Bruselas en Bélgica, Jozef De Kesel, expresó su decepción respecto a que el recién concluido Sínodo de la Familia del Vaticano no llegó lo suficientemente lejos para permitir la comunión de los católicos divorciados vueltos a casar.

“El Sínodo quizá no haya producido los resultados concretos que se esperaban, tales como permitir que los católicos divorciados y vueltos a casar reciban la comunión”, dijo el Arzobispo De Kesel. “Pero es increíble verlo cómo un signo de una Iglesia que ha cambiado. La mentalidad realmente ya no es la misma”.

“Quizá yo sea una persona cuidadosa, pero creo que deberíamos estar acelerando el tiempo” continuó el Arzobispo. “La misericordia es una palabra importante para mí, pero de una forma u otra aún es un tanto condescendiente. Me gusta tomar las palabras con respeto y estima para el hombre a quien se dirige. Y eso debería ser un valor que nosotros, como Cristianos, compartimos con la cultura predominante”.

El Arzobispo electo De Kesel, conocido como progresista, ha hecho declaraciones a favor de la apertura a la homosexualidad y de otros temas que se oponen a la enseñanza de la Iglesia. Se cree que De Kesel, protegido del Cardenal Godfried Danneels, debe su denominación al ex arzobispo de Bruselas.


EL CONSEJO PONTIFICIO JUSTICIA Y PAZ RECUERDA EN ROMA LOS 50 AÑOS DE LA GAUDIUM ET SPES

    
Omar Ebrahime         

 Osservatorio Internazionale Cardinale Van Thuan,  2015-11-12
           
El 7 de diciembre de 1965, el Concilio Vaticano II, cerrando los trabajos, daba a conocer su constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo: la Gaudium e Spes. Definida por algunos como la  'Magna Charta' de la asamblea romana, por otros como la nueva brújula pastoral para la misión de la Catholica a partir de ese momento, el documento conciliar ha marcado un punto importante en la relación entre la Iglesia y el mundo en los tiempos modernos. Para recordar el acontecimiento, el Consejo Pontificio "Justicia y Paz" ha organizado en Roma una reunión internacional, de dos días de duración, con numerosos estudiosos y delegados de los centros de estudio de la Doctrina Social de la Iglesia procedentes de los cinco continentes, con una especial implicación de las jóvenes generaciones que hoy son llamadas a testimoniar de nuevo públicamente el precioso legado recibido de los Padres conciliares.

La reunión, que ha sido inaugurada en el Vaticano en el Aula Nueva del sinodo, ha proseguido después con una Santa Misa precisamente en San Pedro y ha concluido en el Church Palace de la Domus Mariae, ha recorrido los momentos más importantes del acontecimiento que tuvo lugar hace cincuenta años, resaltando el valor de la Traditio en la vida de la Iglesia precisamente a partir del texto de la Gaudium et Spes, definido por el cardenal Turkson -presidente del Dicasterio organizador- un “mensaje vivo, que nos habla (aún) hoy” como se ve -por ejemplo-, en los continuos llamamientos al primado de la dignidad humana como criterio vinculante de la acción personal en la vida pública y el respeto al orden social. Los relatores que han intervenido han examinado, uno por uno, los grandes temas de la modernidad comparándolos con el texto conciliar, iniciando por la nueva concepción de la libertad individual que se afirmó en Occidente a partir de la Revolución Francesa (1789), tema que afrontó en su relación el profesor Henri-Paul Hude, director del Departamento de Ética del Centro de Investigación de las Écoles de Coëtquidan de París.

Hude partió de la constatación de que la idea de libertad en Occidente es entendida hoy, normalmente, como deseo ilimitado de autodeterminación sin ningún tipo de unión o vínculo con otras personas o con las 'estructuras' de la realidad externa. Además, la ideología del libertarismo a nivel político, por ejemplo, alimentada también por intereses y poderes financieros relevantes, representa precisamente el fruto de esta convicción cada vez más difundida a nivel popular. La visión cristiana era, y es, diferente no sólo por la propia tradición filosófica y teológica de referencia (que no puede no prever la intervención de la Gracia como medio imprescindible que ayuda a permanecer firmes en el camino justo de la libertad), sino también por un realismo más sano, y está trazada a grandes rasgos en un párrafo del documento, el número 17, y después profundizada en otros.
La libertad es además un atributo fundamental de Dios y del que el Creador hace partícipe gratuitamente al hombre que, por consiguiente, no sólo está hecho bíblicamente a Su imagen (como refleja el Genesis) como persona amada por la eternidad e infinitamente más: la libertad humana representa, en última instancia, el signo peculiar del valor absoluto de la criatura ab origine sobre todo el resto de la creación. El profesor, posteriormente, ha comentado la relación entre la libertad y la ley natural subrayando como esta última -hoy en clima de pleno relativismo ético, negado por la mayoría, o puesto en discusión, con el mismo criterio de un convencional artificio cultural- tiene, históricamente, en su fundamento bastantes 'apologistas' no confesionales a partir de la época pagana y pre-cristiana, como es el caso de Aristóteles.

Ciertamente, no basta enunciar los principios o describir simplemente las utilidades o las ventajas para cada individuo y la colectividad entera para que vuelvan, de improviso, a ser vividos con convicción por nuestros contemporáneos, pero -esta es la conclusión de Hude- la renovada reflexión de la Iglesia sobre la cuestión de la libertad testimonia, como deseaba Pablo VI, la voluntad de volver a ponerse con paciencia a la escucha de los dramas de la moderna humanidad herida -hoy ya post-moderna- con esa paciencia incansable que sólo los auténticos misioneros, como estudiosos fascinados por el misterio del alma humana, saben tener. Porque la conversión profunda del corazón y de los comportamiento no es nunca cuestión de un solo día.

Cambiando escenario, si la modernidad ha determinado transformaciones notables en los principales ámbitos sociales, el económico -sobre todo en los últimos decenios- ha conocido a nivel global, innegablemente, uno de los procesos más avanzados. De ello se ha ocupado especialmente el profesor Stefano Zamagni, docente de economía en la Universidad de Bolonia, que ha hecho un recorrido sobre la historia social de los últimos cuarenta años individuando dos grandes directrices que hacen de línea divisoria con los viejos paradigmas: la tercera revolución industrial (indicada como la llegada de la tecnología digital) y, naturalmente, el proceso vertiginoso y cada vez más rápido del movimiento global de personas, mercancías y redes denominado “globalización”.

Lejos de demonizar o exaltar acriticamente la una o la otra, Zamagni ha subrayado que los dos fenómenos son en sí moralmente neutros, es decir, sin particulares contraindicaciones, pero que dependen fundamentalmente del uso que el hombre hace de ellos cada vez. Sin embargo, lo que se observa desde el punto de vista estadístico es que en estos años han disminuido las desigualdades nacionales (el índice medio de pobreza ha disminuido, por lo que la pobreza absoluta es 'menos absoluta') y en cambio han aumentado, desgraciadamente, a nivel internacional, donde la brecha entre los grandes y los indigentes del mundo se ha ampliado. El problema principal, que hay que afrontar con urgencia según el estudioso, atañe a la creciente “financiación de la economía” en base a la cual un único ámbito de mercado, ni siquiera el más representativo, prevalece sobre los otros según una lógica hegemónica totalmente autorreferencial (“la finanza por la finanza, un fin en sí misma”) que tiende a privar de significado y de poder la dimensión social del trabajo humano.

A este nudo fundamental está unido un segundo aspecto, muy importante, a saber: el peligro real de que a largo plazo prevalezca este tipo de concepción exclusivista y sectaria del mercado sobre la libre vida democrática de cada país e incluso, que indique los objetivos que hay que que alcanzar (como sugiere algún caso reciente). Si el proceso no se detiene la previsión, efectivamente, es que la política representativa verá restringirse cada vez más sus espacios, no en beneficio de las energías creativas de la sociedad civil y de la libre expresión de los cuerpos que la forman, sino en interés exclusivo de los lobby de los técnicos (la verdadera nueva 'clase dominante'), como se llaman hoy, o de los tecnócratas de profesión que no han sido elegidos por nadie, lo que a final es lo mismo. La vía de salida frente a este impasse se podrá encontrar, según Zamagni, en una reforma sustancial de la filosofía del sistema fiscal vigente (“gravando más las rentas del trabajo dependiente”), afirmando así un mayor pluralismo de los sujetos empresariales en el mercado, en el que se tenga presente la dimensión social del bien común según la lógica del principio de subsidiariedad por lo que más y múltiples serán las formas y las modalidades de poder expresar y crear empresas, en una governance política final más fuerte a nivel nacional y más transparente a nivel global.

El otro acontecimiento que ha marcado los tiempos recientes, la revolución digital, ha sido objeto de las intervenciones del padre indio Irudayasamy Plavendran, doctorando en la Pontificia Universidad Salesiana, y del profesor polaco Cezary Koscielniak, docente en la Universidad Adam Mickiewicz de Poznan, introducidos por monseñor Mario Celli, Presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales. La primera intervención surge de una reflexión del propio Celli, según el cual en nuestras sociedades “las comunicaciones ya han generado un ambiente de vida”, lo que lleva a reflexionar sobre el cambio de paradigma determinado por la cultura digital e invita a todos los cristianos, laicos y religiosos, a afrontar con mentalidad misionera también estos nuevos e inmensos espacios virtuales. Obviamente, el desafío es extremamente complejo y presenta tanto riesgos como oportunidades. Si bien las ventajas se pueden intuir más fácilmente (anulación de las distancias entre personas en continentes distintos, aumento exponencial de las posibilidades de intercambios de información, culturales y contactos prácticamente gratis, redes de amistades y colaboraciones a distancia, etc.), los problemas no están sólo relacionados con la virtualidad líquida de las relaciones humanas sino también, y sobre todo, a nivel educativo, el hecho de que la cultura de la imagen tiende a sustituir siempre más a la del texto escrito que, por otra parte, en este particular contexto responde a lógicas discontinuas (los vínculos que reenvían a otros vínculos en un proceso potencialmente infinito de conexiones sin solución de continuidad) y no lineares.

Sin embargo, precisamente es en este ambiente (sobre todo a nivel juvenil, mayoritario como difusión) donde los cristianos están llamados a testimoniar la fe y la esperanza con renovada convicción y entusiasmo. De distinta índole ha sido la intervención de Koscielniak el cual, partiendo de la definición de 'cultura' en el número 58 de la Gaudium et Spes, ha recordado a este propósito el magisterio de Juan Pablo II deteniéndose sobre el hecho de que la verdadera cultura debe, o debería, servir a la santificación de la persona humana y que, por otra parte, Cristo sigue siendo ayer, hoy y siempre el parámetro de juicio último de la calidad de la propia cultura que se ofrece. Al contrario, lo que se nota actualmente, sobre todo en Europa Occidental, es el “Chri-exit”, como lo ha definido significativamente el estudioso acuñando un neologismo anglo-latino: “la exclusión deliberada de Cristo de la cultura de referencia de la sociedad”, lo que no significa, evidentemente, tener también  o sólo aversión hacia la imagen sagrada del Hijo de Dios, o los símbolos que hacen referencia a Él, sino también, y sobre todo, sentir hostilidad hacia la dimensión pública del Cristianismo en cuanto tal, por lo que llamarse públicamente creyentes es aceptado cada vez menos en los ámbitos normales de la vida secular. Por esto, es cada vez más imperativo que los cristianos creen redes de unión, también en las redes sociales, superando las tentaciones opuestas que representan el egoísmo narcisista y el aislamiento espiritual en privado. 

Por otra parte, Koscielniak ha concluido citando a Juan Pablo II en uno de los pasajes tal vez más significativos de esta reunión internacional:  “una fe que no se convierte en cultura es una fe no plenamente acogida, no enteramente pensada, no fielmente vivida” señalando inevitablemente a la insignificancia que representa esa agorà tan confundida como a veces desorientadora que es la sociedad europea de nuestros días.

Por última, notable en sus contenidos y profundidad ha sido la relación sobre la antropología cristiana del amor e ideologías de género de Laura Consoli, doctoranda en Roma en el Pontificio Instituto Juan Pablo II para los estudios sobre el matrimonio y la familia. La investigadora ha ofrecido, de hecho, un análisis de la antropología teológica de Juan Pablo II sobre el amor humano, a partir de sus escritos más densos sobre el punto que precede cronológicamente el pontificato, como Amor y responsabilidad y Persona y acción. El resultado ha sido un cuadro de una extraordinaria riqueza que -como observó el biografo más prolífico del Papa, el escritor y ensayista estadounidense George Weigel-, debe aún ser en gran parte explorado dentro de la propia Iglesia. Cuando lo haya sido, representará probablemente una explosión de gracias inagotables. De hecho, como hicieron pocos antes que él, Wojtyla ha dedicado cientos de páginas de su ilimitada reflexión teológica y filosófica precisamente al matrimonio y al amor humano, analizando a 360 grados el alma como la psique y las identidades del hombre y de la mujer, llamados mutuamente 'por vocación original' a ser generadores de belleza mediante su participación personal al plano maravilloso de la creación divina en ese lugar único de aprendizaje de la gramática y del lenguaje del amor que es el matrimonio.

Todo sobre la base de una firme antropología teológica realista y radicada en el primado perenne del Evangelio y de la Sagrada Escritura porque si es verdad que la Gracia es necesaria para amar plenamente, no lo es menos que sin el auxilio del sacramento difícilmente la unión conyugal asumirá el rostro de esa comunión recíproca en el don oblativo que hace de la familia una alianza única para la vida. Desde este punto de vista, el mensaje de Wojtyla se ha revelado sencillamente “profético”, y es precisamente gracias a estas reflexiones que se puede comprender plenamente la desorientación entre los sexos que caracteriza marcadamente nuestra contemporaneidad si pensamos solo, por ejemplo, en las reflexiones sobre la belleza del cuerpo como reflejo de la “imago divina” que hay que custodiar y redescubrir si se la compara con el materialismo dialéctico y utilitarista de las distintas ideologías de género, antiguas y nuevas. Tampoco hay que olvidarse de las páginas que Wojtyla dedica al “genio femenino”, compendiadas en su máxima expresión en la Carta a las mujeres (1995) y en la Mulieris Dignitatem (1988), en las que la identidad femenina aparece en toda su deslumbrante belleza: fuente y custodia de la vida que nace, madre y maestra en la educación de los hombres que vendrán, complemento indispensable (en el sentido de 'ontológicamente' indispensable, no solamente físico, moral o psíquico) en la realización plena de la humanidad redimida como deseada por Dios. 

Un auténtico tesoro a disposición de quien esté dispuesto a escucharlo y acogerlo, sobre todo si de la filosofía wojtyliana se pasa después al plano real de las políticas concretas dedicadas al apoyo y el reforzamiento de la familia como sujeto social, no como núcleo abstracto de individuos tal como han sido aprobadas por los Estados occidentales en los últimos años: una laguna grave que aún espera ser colmada, en Italia y no solo allí.





CARDENAL MULLER

Justificar el aborto en algunos casos es una trampa para ingenuos

catolicos-on-line, 10-11-15

El Cardenal Müller se encuentra en Chile del 6 al 10 de noviembre, para participar en dos conferencias magistrales relacionadas con los desafíos de la familia y el rol de las universidades católicas, invitado por la Pontificia Universidad Católica. El Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Cardenal Gerhard Müller, aseguró que toda vida humana «es intocable» y denunció que la justificación de casos específicos de abortos «es una trampa para los ingenuos».

En declaraciones publicadas en la edición impresa del diario El Mercurio, el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe subrayó que «la vida del individuo es intocable. Los hombres no son propiedad del Estado y el Estado no tiene poder absoluto sobre ellos. Tiene que respetar la dignidad humana».

Respecto a las tres causales que se proponen en el proyecto de ley que busca despenalizar el aborto en caso de riesgo de la vida de la madre, «inviabilidad del feto» y violación, el Cardenal señaló que «en comparación con lo ocurrido en otros países, siempre esa es la puerta. Se habla de algunos casos especiales, pero la meta es distinta: es la apertura a todos los abortos».

«No creo en estas palabras de algunos políticos, es una trampa para los ingenuos, que se dejan llevar en una falsa dirección», dijo.

El prelado precisó que «el bienestar de un país depende del respeto a los derechos humanos, sin condiciones».

«Los hombres no pueden condicionar el valor de los demás. ¿Tienen el derecho de decir que una vida tiene menos valor que otra? ¿Quién decide? Si se acepta eso, se abre la puerta a todas las arbitrariedades», advirtió.

El Cardenal Müller lamentó que en Estados Unidos se «ve amenazada la libertad religiosa», al tiempo que su presidente, Barack Obama, busca «imponer sus ideas».

«No se puede obligar a una persona a hacer abortos», subrayó y señaló que «se debe respetar la libertad de conciencia».

La Pontificia Universidad Católica, indicó el cardenal, tiene no solo el derecho sino el deber de defender la vida y rechazar el aborto.

«No podemos decir, como católicos, o como hombres religiosos o que respetan la ley moral, que el Estado tiene el derecho de dejar matar a algunos seres humanos y a otros no. Si el Estado comete esta falta, no tenemos que seguir estas falsas ideas, tenemos que dar un contra testimonio por el respeto incondicional de todas las vidas».

Contra el reconocimiento de las uniones homosexuales

Al referirse al recientemente aprobado Acuerdo de Unión Civil en Chile que permite las uniones homosexuales, el Cardenal Müller dijo que «los estados, los tribunales constitucionales -como en Estados Unidos y otros países- no tienen el poder ni la autoridad de cambiar la ley natural. Estos no pueden definir lo que es un matrimonio».


«Los estados abusan de su autoridad cuando quieren definir los elementos básicos de la existencia humana. Un Parlamento no puede contravenir o rechazar el derecho a la vida. Qué es la vida, qué es la integridad de la persona, qué es el matrimonio, no dependen del Estado», explicó.

TRIBUNAL DE NUEVA YORK

EL DERECHO A LA VIDA DEL CONCEBIDO Y AUN DEL NACIDO ES DESCONOCIDO 

Al considerar que no es persona una niña concebida y luego nacida.

Por Carlos Álvarez Cozzi


La noticia no ha dejado de circular en las redes sociales, con grave indignación de la mayoría. Las agencias informan que un tribunal de Nueva York, Estados Unidos de América, resolvió recientemente que una mujer de Long Island que le produjo la muerte a su bebé en un accidente de coche no puede ser condenada porque no consideran que su bebé fuera una persona.

El periódico Times Union informa que Jennifer Jorgensen fue previamente declarada culpable de homicidio en segundo grado por haber causado la muerte de su hija en un accidente automovilístico. También fue acusada de conducir bajo la influencia de drogas y alcohol y por haber puesto en peligro la seguridad de un niño, según el informe.


Jorgensen estaba en su tercer trimestre de embarazo cuando el accidente se produjo en mayo de 2008. Su hija nació por cesárea después de la colisión frontal y murió seis días más tarde, según el informe.


En octubre, la Corte de Apelaciones de Nueva York revocó la decisión, alegando que no era culpable porque ella  había herido fatalmente a su hija antes que naciera.

La decisión del tribunal, dan cuenta las agencias, comparó las acciones de Jorgensen a un aborto autoinducido y lo definió como un delito que “no es más que un delito menor.”

Hasta aquí la noticia. La sorpresa ante este fallo no puede ser mayor primero porque desconoce el derecho a la vida de todo ser humano concebido (y en este caso además nacido), que producto de las lesiones recibidas en el accidente automovilístico provocado por su madre que conducía en estado de embriaguez y bajo el efecto de drogas, pierde la vida a los seis días de nacida. Y segundo porque parece claro que sea por culpa grave o por dolo eventual, la madre de la niña fallecida es responsable penalmente por afectar el bien jurídico vida, tutelado por el Derecho. Nada cambia sustancialmente que el accidente imprudente haya sido con la niña en el vientre de su madre, con embarazo casi a término, o ya nacida, porque estamos ante el mismo ser humano.

Además, ciertamente la comparación que hace el tribunal con el aborto no puede ser más infeliz. Porque en este caso no se está ante dicha figura y además porque la conducta de la madre, de la forma como conducía, puso en riesgo no sólo su vida, la de su hija por nacer sino además la de muchos terceros, automovilistas y peatones, que también circulaban por la vía pública.

La Convención Americana de Derechos Humanos, art. 4º,  preceptúa que los Estados están obligados a respetar el derecho a la vida del ser humano desde la concepción. Y esta norma recoge un principio de “jus cogens internacional”, de manera que poco importa si Estados Unidos de América ratificó o no dicha Convención. Por tanto, todo ser humano debe estar protegido en su derecho a la vida, se lo considere al mismo o no como persona por parte del Derecho estadounidense. Por supuesto que todo ser humano es persona, como muy sabiamente lo dispone el art. 21 del Código Civil uruguayo cuando establece que “es persona todo individuo de la especie humana”.


Vemos, con dolor, como el relativismo jurídico, por medio del valórico, está instalado en la Justicia de algunos países.

DESTRUIRÁ AL NÚCLEO FAMILIAR LA LEGALIZACIÓN DE LA MARIHUANA




 El Heraldo de Aguascalientes, 6 noviembre, 2015

Con el amparo otorgado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a cuatro mexicanos, se coloca en la antesala la legalización del uso de la marihuana en el país y con ello, se agrega un factor adicional de destrucción de la familia, consideró el Padre Carlos Alvarado Quezada, vocero de la Diócesis de Aguascalientes.

Factores como el abuso del tabaco y alcohol, que causan miles de muertes en el país cada año, la virtual legalización del uso de este enervante se suma a una serie de factores que están destruyendo a la sociedad.

El drama que enfrentan las familias en Aguascalientes cuando hay un fármaco dependiente es terrible. Generalmente pega a los adolescentes y en la mayoría de las ocasiones destruye a toda la familia, porque se generan graves conflictos al seno de las familias.

El Consejo del Episcopado Mexicano tendrá la próxima semana su asamblea en la que seguramente los obispos mexicanos harán un pronunciamiento ante este hecho histórico que sienta un mal precedente porque fortalecen el ramillete de amenazas a la salud y a la integridad de las personas y sus familias.

Reconoció que prevalecen actualmente muchas interrogantes en torno a los efectos jurídicos de la decisión de los magistrados como el hecho de que se les concede amparo a cuatro personas, pero no hay una regulación precisa que norme el consumo de marihuana.

Dijo que la Iglesia Católica permanece en constante contacto con la sociedad a través de un amplio trabajo pastoral. Justamente una de las pastorales tiene que ver con la juventud y la familia; sobre esto, las reflexiones que constantemente hacen jóvenes y padres de familia es sobre lo pernicioso que puede resultar la despenalización de las drogas.

Al ser legalizadas, los jóvenes sentirán una legitimidad en el cultivo de su adicción, y veremos más casos en los que personas drogadas asistan a sus centros laborales, a las aulas de clases y a sus hogares sin el mayor recato.

Cuestionó además el hecho de que la legalización del uso de la marihuana en sí misma no acabará con las adiciones, antes bien, se esperaría un disparo en los niveles de consumo con la serie de problemas que ello representa como alteraciones a la salud mental y corporal.


Finalmente, consideró que los problemas que deberemos enfrentar como sociedad cuando se legalice el consumo de esta droga no serán sencillos. Las drogas destruyen, de eso no hay que olvidarnos, por lo que habrá mayor demanda de servicios de salud derivados de este tipo de adicción, que aunque ya se consume de forma ilegal, con la eliminación de restricciones su consumo irá a la alza, dijo.

IRLANDA PLANEA DESPENALIZAR MARIGUANA, COCAÍNA Y HEROÍNA


Publicada el 05 de noviembre del 2015

El titular de la Estrategia Nacional de Drogas de Irlanda dijo que ese país está listo para despenalizar el consumo no solo de la mariguana, sino también de la cocaína y de la heroína.

Aodhán Ó Ríordáin planea que las drogas solamente se consuman en ciertos lugares en Dublín, la capital de Irlanda, a partir del 2016, llamando a un cambio de paradigma de los estupefacientes.

Estos lugares llamados “cuartos de inyección” serían controlados por las autoridades de salud para que no existen efectos secundarios por la aplicación de heroína u otra droga.

“Investigaciones han mostrado que la instalación de centros vigilados de inyección tiene como resultado que se reduzcan los riesgos en la aplicación de la droga”, aseguró.
El funcionario de Irlanda destacó que no se está buscando la legalización de estas drogas, sino solamente la despenalización, debido a que solamente no se criminalizará a los consumidores, mientras que a los narcotraficantes les seguirán aplicando sanciones penales.


De acuerdo a Ó Ríordáin, en la sociedad irlandesa hay consenso para que las drogas sean despenalizadas, pero que correspondería a próximos gobiernos discutirlo.