DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

LA LUCHA CONTRA LA POBREZA

 exige desarrollo

Eduardo Levi-Yeyati
 LA NACION, JUEVES 07 DE ABRIL DE 2016

De qué hablamos cuando hablamos de eliminar la pobreza? Desde un punto de vista estrictamente estadístico, casi circular, solemos pensar la pobreza como el porcentaje de la población que está por debajo de la línea de pobreza, con ingresos diarios por debajo de un umbral arbitrario que en 2015 el Banco Mundial estimó en 1,9 dólares ajustados por poder adquisitivo. Según esta definición, para eliminar la pobreza bastaría con garantizar el acceso universal a una canasta básica de bienes y servicios, aumentando subsidios y transferencias a la población que se encuentra bajo la línea de pobreza.

Esta "pobreza de ingresos" no es perfectamente comparable entre países (mucho menos en el caso de la Argentina, donde la distorsión de los datos hizo que esta medida fuera primero desestimada y luego discontinuada). Más importante aún, los ingresos corrientes, si bien son esenciales, suelen ser una brújula insuficiente a la hora de orientar la política social. Para dar cuenta del problema de la pobreza, la definición debería ser ampliada al menos en dos dimensiones: una transversal y otra dinámica.

La primera de estas dos extensiones surge naturalmente cuando pensamos la pobreza como la ausencia de calidad de vida, o de bienestar. La cartera de consumo que contribuye a nuestro bienestar está en gran medida compuesta de bienes y servicios básicos provistos por el Estado de manera gratuita o subsidiada, como la educación, la salud o el transporte, o de uso compartido, como la seguridad, la Justicia o el medio ambiente. Nada de esto está incluido en las estadísticas de pobreza, pero sin esos bienes y servicios seríamos mucho más pobres.

De hecho, una "sociedad de clase media" (esa tierra prometida de los países en desarrollo) es aquella donde la calidad de vida es igualada hacia arriba precisamente por estos bienes y servicios del Estado. Por eso, un "pobre de ingresos" es menos pobre en Europa que en la Argentina. Por eso, si el ingreso sube a expensas de la calidad de los servicios públicos, como en la Argentina de la última década, uno se siente a la vez más rico y más pobre. Y protesta. Con razón.

Reducir la pobreza en sentido amplio, además de la universalización de asignaciones y jubilaciones, exige reformas en la salud y la educación públicas, inversiones en infraestructura. Y mejoras en el hábitat, ese rubro huérfano de la política pública del que nadie suele hacerse cargo: cloacas, iluminación, seguridad, agua potable, son algunos de los rubros esenciales para eliminar la verdadera pobreza.

Por último, un programa contra la pobreza no puede pasar por alto la diferencia entre transferencias y empleo, entre la asistencia y el salario. El trabajo, además de ingresos, suma en la mayoría de los casos beneficios psicosociológicos innegables. Como decía Martin Luther King en su discurso más celebrado, hay que sacar a la gente de la pobreza de cualquier modo, pero luego hay que darle un trabajo.

Lo que nos lleva a la segunda extensión de la gesta contra la pobreza, la dinámica, crucial en una economía errática como la nuestra. La protección que dan los programas sociales es estática, y por lo tanto frágil, reversible. La renta fiscal le pone un techo para seguir avanzando, techo que, en un país con un déficit fiscal del 6% del producto como el nuestro, es más bajo de lo deseable. Además, al definir sus logros sobre la base del ingreso corriente, la protección social es más sensible a los ciclos económicos y fiscales. Eliminar la pobreza de manera dinámica también es evitar la tentación proselitista de repartir lo que no se tiene.

Con perdón del tecnicismo, el bienestar, para ser permanente, no puede ser sólo flujos corrientes; necesita, fundamentalmente, de la acumulación de stocks.

Desde un punto de vista dinámico, la protección social es apenas el remedio transitorio contra el fracaso de la gesta contra la pobreza; el mal menor. Centrar el desarrollo social en la protección social es casi una capitulación. Un regreso al asistencialismo de entreguerras, a expensas del Estado benefactor de posguerra.

El objetivo del desarrollo social es, como su nombre lo indica, esencialmente dinámico: la movilidad social ascendente. Para salir de la pobreza, hay que entrar en la riqueza. Promoviendo el ahorro del gobierno, la estabilidad fiscal necesaria para completar el consumo de los individuos y convertir beneficios sociales en derechos sostenibles.

Y, sobre todo, promoviendo el ahorro de los individuos.

Algo que a veces suelen pasar por alto las políticas sociales es que una mejora en la distribución del ingreso (por ejemplo, por aumento del empleo o de las transferencias) puede derivar rápidamente en un deterioro de la distribución de la riqueza. Por ejemplo, si los trabajadores consumen todo el aumento de su ingreso, éste terminará eventualmente en las manos concentradas de los proveedores de sus consumos. Del mismo modo, si las tasas pierden contra la inflación, el ahorro financiero subsidiará al deudor (los sujetos con acceso al financiamiento: clase media alta, empresas, gobierno) a expensas del ahorrista de cuenta sueldo y plazo fijo deprimido. Así, un incremento del ingreso relativo de los que menos tienen puede traducirse en un incremento de la riqueza relativa de los que más tienen.

Por eso, cuando hablamos de reducir la pobreza, también hablamos de educación, de vivienda, de inclusión financiera. Más precisamente, de una reforma de la educación pública que no se desentienda del valor económico de la acumulación del capital humano; de un programa de acceso o autoconstrucción de viviendas que apunte a los sectores que no tendrán acceso al crédito en el futuro cercano; de un sistema financiero que no defina ahorro como gasto subsidiado ni base su negocio en la erosión inflacionaria del ahorrista.

Dejo para lo último la pelea de fondo: la eliminación dinámica de la pobreza sería impensable sin la creación de empleo sustentable. Y en un país que aspira a integrarse a un mundo donde el empleo en todos los sectores está siendo lentamente reemplazado por la máquina, la generación de empleo probablemente sea el escollo más arduo en la lucha contra la pobreza.

Como pronosticaba el Nobel de Economía Wassily Leontief, "el rol de los humanos como insumo de la producción disminuirá como disminuyó hasta desaparecer el rol de los caballos en la producción agrícola con la introducción de los tractores". A diferencia de las revoluciones previas, esta vez las opciones parecen ser el estancamiento de la productividad o la maquinización del trabajo. Y la máquina que sustituye trabajo aumenta la productividad (y el ingreso del dueño de la máquina, y de los trabajadores remanentes) a expensas de la destrucción del empleo más "reemplazable" (y de la equidad). Razón de más para pensar la política contra la pobreza en términos amplios que incluyan, también, la formación técnica, y un nuevo contrato entre trabajadores y empresarios orientado a amortiguar los costos del desempleo tecnológico.

Ingreso universal, infraestructura, educación, hábitat, inclusión financiera, empleo productivo. Cuando hablamos de eliminar la pobreza estamos hablando, en definitiva, de desarrollo.


Presidente del consejo de administración del Cippec

AMORES LAETITIA

 se hizo así. Palabras de dos cardenales

 BY SANDRO MAGISTER / ON 7 ABRIL, 2016
InfoVaticana

Son Baldisseri y Schönborn, a quienes el papa Francisco eligió para presentar como le gusta a él la exhortación post-sinodal. Ya han dicho lo que piensan. El primero en una carta, el segundo en una entrevista

 “Unidad doctrinal en la pluralidad pastoral”. Éste es el “auténtico espíritu” de la exhortación post-sinodal “Amoris lætitia” que se hará pública mañana, según lo que ha sido anticipado por el diario “Avvenire”, propiedad de la Conferencia Episcopal Italiana.
La fórmula es muy elástica, y será curioso ver cómo se concretizará en los 325 parágrafos del kilométrico documento y sobre todo en la praxis multiforme que se desarrollará en el conjunto de la Iglesia mundial.

Para proporcionar la clave de lectura oficial de la exhortación, el papa Francisco ha elegido a dos cardenales: el secretario general del sínodo, Lorenzo Baldisseri, y el arzobispo de Viena, Christoph Schönborn (en la foto), uno y otro partidarios de una praxis pastoral nueva en los puntos más controvertidos, en particular en la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar.

Baldisseri ha apoyado este cambio de orientación en la carta que envió días pasados a los obispos de todo el mundo, una carta de dos páginas cuyo texto fue difundido en su casi totalidad el 2 de abril por ACI Stampa:

 Verso “Amoris lætitia”, le indicazioni ai vescovi
En ella él dice entre otras cosas:
“El problema no es el de cambiar la doctrina, sino de inculturar los principales generales, a fin que puedan ser comprendidos y practicados. Nuestro lenguaje debe animar y convalidar cada paso de cada familia real”.

Y también:
“Es necesario recontextualizar la doctrina al servicio de la misión pastoral de la Iglesia. La doctrina es interpretada en relación al núcleo del kerygma cristiano y a la luz del contexto pastoral en el que se aplicará, recordando siempre que la ‘suprema lex’ debe ser la ‘salus animarum’”.

Ésta es la renovación – explica Baldisseri en la carta – que Francisco solicita incesantemente, cuando insiste sobre la necesidad de un “discernimiento ignaciano”, de una “mentalidad dialógica”, de un pensamiento deliberadamente “incompleto” para dar espacio al otro.

El cardenal Schönborn, por el contrario, ha estado en silencio en la vigilia de la publicación de la “Amoris lætitia”. Pero su pensamiento es conocido y lo ha expresado muchas veces, en el arco del período sinodal.
La exposición más elaborada y “autorizada” está en la entrevista que el cardenal ha dado a “La Civiltà Cattolica”, publicada el 26 de setiembre del 2015, llevada a cabo por el padre padre Antonio Spadaro, director de la revista e íntimo del papa Francisco.

El texto íntegro de la entrevista está entre los pocos artículos que “La Civiltà Cattolica” permite leer on line también a los no abonados, signo del rol de guía que le atribuye:

Matrimonio e conversione pastorale. Intervista al cardinale Schönborn

A continuación se reproduce y traduce en varios idiomas el pasaje en el que Schönborn afronta la cuestión de la comunión de los divorciados que se han vuelto a casar.
Su argumentación en apoyo de un cambio en la praxis pastoral es amplia y articulada. Schönborn, que pertenece a la Orden de los Dominicos, se hace fuerte no sólo por su competencia teológica sino también por su experiencia de hijo de padres divorciados que se han vuelto a casar.

Él también insiste en la salvaguardia de la doctrina, pero sin excluir decisiones pastorales que admiten a la comunión a quienes hasta hoy están impedidos.
En un cierto punto dice efectivamente:

“Hay también situaciones en las que el sacerdote, como acompañante que conoce a las personas en el fuero interno, puede llegar a decir: ‘Vuestra situación es tal que, en conciencia, en vuestra conciencia y en la mía de pastor, veo el lugar de ustedes en la vida sacramental de la Iglesia’”.

Más adelante, en la entrevista, Schönborn apoya una nueva aproximación también sobre la cuestión de la homosexualidad, diciendo entre otras cosas, respecto a las convivencias entre personas del mismo sexo:
“El juicio sobre los actos homosexuales como tales es necesario, ¡pero la Iglesia no debe mirar primero al dormitorio, sino al comedor! Es necesario acompañar”.

Pero volvamos a los divorciados que se han vuelto a casar. Desde mañana todos podrán verificar cuántas de estas posiciones del cardenal se encuentran en la exhortación del papa Francisco.

“Hay situaciones en las que el sacerdote puede llegar a decir…”
por Christoph Schönborn

[…] P. – Por un lado es necesario y es justo tener criterios objetivos, tenemos necesidad de ellos, pero por otro lado esos criterios no agotan toda la realidad…

R. – Pongo un ejemplo muy simple que se refiere a un hombre y a una mujer. Su primer matrimonio fue civil, porque él ya estaba divorciado, por eso ellos se casan por civil. Este matrimonio fracasó y se separan. La mujer contrae un segundo matrimonio. En este caso, el esposo no se había casado por Iglesia y ella se había casado solamente por civil. Por eso pudieron celebrar sacramentalmente el matrimonio. Objetivamente es justificable y es correcto. ¿Pero qué habría sucedido si el primer esposo de la mujer no se hubiera divorciado? Si fue religioso el primer matrimonio, el cual fracasó por distintos motivos y ha llevado a una segunda unión, ésta sería irregular.
Esto debe hacernos dóciles al orden objetivo, pero también atentos a la complejidad de la vida. Hay casos en los que sólo en una segunda o también en una tercera unión las personas descubren realmente la fe. Conozco una persona que siendo muy joven vivió un primer matrimonio religioso, aparentemente sin fe. Este matrimonio fracasó, y a él le siguió un segundo y luego también un tercer matrimonio civil. Sólo ahora, por primera vez, esta persona ha descubierto la fe y se ha convertido en creyente. En consecuencia, no se trata de poner aparte los criterios objetivos, sino que en el acompañamiento debo estar junto a la persona en su camino.

P. – ¿Entonces que se puede hacer estas circunstancias?
R. – Los criterios objetivos nos dicen claramente que una persona, todavía unida por un matrimonio sacramental, no podrá participar en forma plena en la vida sacramental de la Iglesia. Subjetivamente, ella vive esta situación como una conversión, como un verdadero descubrimiento en la propia vida, al punto que se podría decir, de alguna manera – en forma diferente pero análoga al “privilegio paulino” –, que por el bien de la fe se puede dar un paso que va más allá de lo que diría objetivamente la regla. Pienso que nos encontramos frente a un elemento que tendrá mucha importancia durante el próximo sínodo. En este sentido, no oculto que yo había quedado conmovido por el hecho que un modo de argumentar puramente formal maneje el hacha de lo “intrinsece malum”, es decir, del acto considerado siempre moralmente malo, independientemente de las intenciones y de las circunstancias.

P. – Usted está tocando un punto muy importante. ¿Podría profundizarlo? Cuál es el problema vinculado a lo que se define “intrinsece malum”?
R. – En la práctica se excluye toda referencia al argumento de conveniencia que, para santo Tomás [de Aquino], es siempre un modo de expresar prudencia. No es ni utilitarismo ni un pragmatismo fácil, sino un modo de expresar un sentido de justicia, de conveniencia, de armonía. Sobre la cuestión del divorcio, esta figura argumentativa ha sido sistemáticamente excluida por nuestros moralistas intransigentes. Si se lo comprende mal, lo “intrinsece malum” suprime la discusión sobre las circunstancias y sobre las situaciones de la vida, complejas por definición.
Un acto humano jamás es simple, el riesgo es el de «pegar» en forma falsa la verdadera articulación entre objeto, circunstancia y finalidad, que por el contrario serían leídos a la luz de la libertad y de la atracción al bien. Se reduce el acto libre al acto físico, de tal forma que la nitidez de la lógica suprime toda discusión moral y toda circunstancia. Lo paradójico es que focalizándose en lo “intrinsece malum” se pierde toda la riqueza, o también diría toda la belleza de una articulación moral, la cual resulta inevitablemente aniquilada. No sólo se torna unívoco el análisis moral de las situaciones, sino que también quedan separadas y fuera de una mirada global las consecuencias dramáticas de los divorcios: los efectos económicos, pedagógicos, psicológicos, etc.

Esto es verdad para todo lo que se refiere a los temas del matrimonio y de la familia. La obsesión de lo “intrinsece malum” ha empobrecido de tal manera el debate que estamos privados de un amplio abanico de argumentaciones en favor de la unicidad, de la indisolubilidad, de la apertura a la vida y del fundamento humano de la doctrina de la Iglesia. Hemos perdido el gusto de un discurso sobre estas realidades humanas. Uno de los elementos cardinales del sínodo es la realidad de la familia cristiana, no desde un punto de vista excluyente, sino inclusivo. La familia cristiana es una gracia, un don de Dios. Es una misión, y por su naturaleza – si se vive en modo cristiano – es algo que hay que recibir.

Recuerdo una propuesta de peregrinación para familias, en la cual los organizadores querían invitar exclusivamente a las que practican el control natural de los nacimientos. Durante un encuentro de la Conferencia Episcopal [Austríaca] les preguntamos cómo harían: “¿Seleccionan sólo a las que practican el control en un 100%? ¿Cómo hacen?”. De estas expresiones un poco caricaturescas nos damos cuenta que, si se vive la familia cristiana desde esta óptica, esas familias se vuelven inevitablemente sectarias, en un mundo aparte. ¡Si se buscan seguridades, no somos cristianos si nos centramos sólo en nosotros mismos!

P. – Algunos quieren tener criterios objetivos para poder permitir regularmente a las personas que viven en una unión irregular a que participen en la vida sacramental de la Iglesia. Pero algunos padres sinodales hicieron referencia a la necesidad de un discernimiento pastoral. Se ha hablado también de una praxis penitencial en relación con las parejas de divorciados que se han vuelto a casar y que piden el acceso a los sacramentos…

R. – Si ha habido un matrimonio sacramental válido, una segunda unión queda como una unión irregular. Por el contrario, existe toda una dimensión del acompañamiento espiritual y pastoral de las personas que caminan en una situación de irregularidad, en la que será necesario discernir entre el todo y la nada. No se puede transformar una situación irregular en regular, sino que existen también caminos de curación y de profundización, caminos en los que la ley es vivida paso a paso.
Hay también situaciones en las que el sacerdote, como acompañante que conoce a las personas en el fuero interno, puede llegar a decir: “Vuestra situación es tal que, en conciencia, en vuestra conciencia y en la mía de pastor, veo el lugar de ustedes en la vida sacramental de la Iglesia”.

P. – ¿Cómo evitar decisiones arbitrarias?
R. – El problema ya existe, porque varios pastores hacen estas elecciones a la ligera. Pero el laissez-faire no ha sido jamás un criterio para rechazar un buen acompañamiento pastoral. Será siempre un deber del pastor encontrar un camino que corresponda a la verdad y a la vida de las personas que él acompaña, quizás sin poder explicar a todos por qué ellos toman una decisión en vez de otra. La Iglesia es sacramento de salvación. Hay muchos caminos y muchas dimensiones a explorar para beneficio de la “salus animarum”.

P. – Se trata entonces de recepción y acompañamiento…
R. – El papa Francisco nos dijo a los obispos austríacos lo que ha dicho también a muchos otros: “Acompañen, acompañen”. Propuse a nuestra diócesis un camino de acompañamiento de las personas que se encuentran viviendo situaciones matrimoniales irregulares, para salir de esta problemática difundida por los medios de comunicación masivos y que se ha convertido en una especie de test para el pontificado del papa Francisco: “¿Al final será misericordioso con los que viven en situaciones irregulares?”. Se esperan soluciones generales, mientras que la actitud del buen pastor es ante todo la de acompañar a las personas que viven un divorcio y un nuevo matrimonio en sus situaciones personales.

El primer punto sobre el cual quiero detenerme son las heridas y los sufrimientos. Ante todo es necesario observar antes de juzgar. Pero sobre todo, cuando se habla de misericordia, siempre recuerdo que la primera misericordia a pedir no es la de la Iglesia, sino que es la misericordia hacia nuestros mismos hijos. Yo formulo siempre estas primeras preguntas: “¿Han tenido ustedes un fracaso matrimonial? ¿Han hecho pesar la carga de este fracaso, el peso de vuestro conflicto sobre las espaldas de vuestros hijos? ¿Sus hijos han sido tomados como rehenes a causa de vuestro conflicto? Porque si ustedes dicen que la Iglesia no tiene misericordia con las nuevas uniones, es necesario antes preguntar cuál es la misericordia de ustedes hacia sus hijos. Con demasiada frecuencia son los hijos los que cargan con el peso del conflicto de ustedes y del fracaso de ustedes para toda su vida”.

P. – Y además está la situación del cónyuge abandonado, además de la de los hijos.
R. – Se habla muy poco de estas personas tan numerosas, quienes quedan solas después de un divorcio, quedan apartadas y sufren a causa de la soledad provocada por el abandono de su cónyuge. ¿Hay en la Iglesia una atención especial para estas personas? ¿Se intenta seguirlas y acompañarlas? Pero hay otras preguntas: ¿los divorciados que se han vuelto a casar se han esforzado lo suficiente para reconciliarse con el cónyuge que han dejado para llevar a cabo una nueva unión? ¿O han entrado en la nueva unión con todo el peso de sus rencores, quizás también con el peso de su odio hacia el cónyuge que los ha abandonado? Y por último, la cuestión más delicada que nadie responde en su lugar: ¿cómo se sitúa la conciencia de ustedes frente a Dios? Ustedes se prometieron fidelidad recíproca para toda la vida, han experimentado un fracaso… ¿qué le dice esto a las conciencias de ustedes? No lo digo para presionarlos con un sentimiento de culpa, pero la cuestión sigue en pie: he prometido algo que no he podido mantener. La fidelidad es un gran valor. No he podido mantener lo que he prometido, y no hemos podido mantenerlo recíprocamente.

P. – Pero estas preguntas abren un camino de penitencia y de reconciliación, de otro modo no tendrían sentido…
R. – Todo esto puede y debería preparar para un camino de humildad y no para ver la cuestión del acceso a la vida sacramental de la Iglesia únicamente bajo la perspectiva de una exigencia, sino más que nada como una invitación a un camino de conversión que puede abrir nuevas dimensiones de encuentro con el Señor rico de misericordia.
Siempre es necesario ver también lo que hay de positivo en las situaciones de miseria, incluso en las situaciones más difíciles. Con frecuencia, en las familias “patchwork” se encuentran ejemplos de generosidad sorprendente. Sé que escandalizo a alguno al decir esto… Pero siempre se puede aprender algo de las personas que viven objetivamente en situaciones irregulares. El papa Francisco quiere educarnos en esto.

P. – ¿Puede decirme algo de su experiencia pastoral? ¿Hay situaciones particulares que le vienen a la mente y que le parecen significativas?
R. – Tengo un recuerdo inolvidable de la época en la que yo era alumno en Saulchoir, con los dominicos en París. Todavía no era sacerdote. Bajo el puente del Sena que llevaba al convento de Évry vivía una pareja sin hogar. Ella había sido prostituta, él no sé que había hecho en la vida. No estaban casados ni frecuentaban la Iglesia, pero cada vez que yo pasaba por allí me decía: “Mi Dios, se ayudan mutuamente a caminar en una vida tan dura”.  Y cuando veía gestos de ternura entre ellos, me he dicho: “¡Mi Dios, es hermoso que estos dos pobres se ayuden entre sí, qué grande!”. Dios está presente en esta pobreza, en esta ternura.

Es necesario salir de esta perspectiva tan limitada del acceso a los sacramentos para las situaciones irregulares. La pregunta es: “¿Dónde está Dios en sus vidas? ¿Y de qué modo yo, como pastor, puedo discernir la presencia de Dios en sus vidas? ¿Y cómo pueden ellos ayudarme a discernir mayormente la obra de Dios en una vida?”. ¡Debemos saber leer la Palabra de Dios “in actu” entre las líneas rectas de la vida y no sólo entre las líneas rectas de los incunables!

P. – ¿Para la misericordia de Dios existen situaciones irrecuperables al punto tal que la Iglesia sólo puede excluir definitivamente el acceso al sacramento de la reconciliación y a la Eucaristía?
R. – Ciertamente pueden existir situaciones de auto-exclusión, cuando Jesús dice: “Pero ustedes no han querido”. Frente a esto, en cierto modo, Dios está desarmado, porque nos ha dado la libertad… Y la Iglesia debe reconocer y aceptar la libertad de decir no. Es difícil querer conciliar a toda costa situaciones de vida complejas con una plena participación en la vida de la Iglesia. Esto no impedirá jamás ni esperar ni rezar, y será siempre una invitación a confiar una situación de este tipo a la providencia de Dios, quien puede ofrecer continuamente instrumentos de salvación. La puerta jámás está cerrada. […]


 Traducción en español de José Arturo Quarracino, Temperley, Buenos Aires, Argentina.

HOLANDA

 pretenden extraer los órganos a pacientes vivos que aguardan la eutanasia.


Consideraciones éticas y jurídicas del Bioderecho personalista.





Por Carlos Alvarez Cozzi

Informan los portales de noticias digitales que el investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maastricht, Jan Bollen, propone que los médicos puedan extraer los órganos de pacientes vivos que hayan solicitado la eutanasia, legal en países como Bélgica y Holanda, para asegurar los trasplantes. Asegura que los “los órganos frescos mejorarían las posibilidades de que el trasplante tenga éxito”. (http://www.actuall.com/vida/la-donacion-de-organos-un-estimulo-en-holanda-para-pedir-la-eutanasia/)
Este investigador trata de fundamentar en un artículo de la revista científica Journal of Medical Ethics, “que los pacientes que han pedido que les maten pueden ofrecer de la misma manera sus órganos para mejorar su calidad en los trasplantes”.

 

Sin embargo, el reglamento que se aplica sobre los donantes que ya han fallecido, advierte que las donaciones no deben causar o acelerar la muerte de los pacientes. Es por ello que los autores del artículo han pedido la anulación de esta regla, que requiere que un paciente muera de forma natural, de una lesión o enfermedad, antes de que sus órganos vitales puedan ser donados. En estos casos, la muerte se produciría por quitar a los pacientes sus órganos.
Sorprendentemente Bollen, por el contrario, afirma que, dado que el paciente ha decidido pedir la eutanasia no vale la pena esperar el tiempo que va desde que se produce el paro cardíaco hasta que se pueden realizar las “adquisiciones”, ya que este retraso provoca su deterioro. 
Además considera que los pacientes pueden estar motivados a solicitar la eutanasia porque esto les da la oportunidad de ser donantes y ha explicado que “este reglamento no debe ser un obstáculo entre la eutanasia y la donación”, ya que siguen caminos similares, e insta a los médicos a que promocionen “la cosecha en vivo” en lugar de las inyecciones letales.
Este grupo de investigadores sugiere que se realicen cambios en las leyes de eutanasia de sus países para permitir que las personas enfermas, discapacitadas y con enfermedades mentales que quieren morir, opten por la entrega voluntaria de sus órganos.
El artículo concluye con una nota de los autores, en la que afirman que “no es demasiado tarde para que nuestra profesión examine esta nueva ética, y reconozcan lo importante que es para la sociedad humana”.
Además este grupo de investigadores, que aboga por la entrega voluntaria de órganos vitales, afirma que “debemos prepararnos para aplicarlo en un desarrollo racional para el cumplimiento y la mejora de la humanidad”.
De sólo leer estas presuntas apreciaciones científicas se nos eriza la piel. A qué grado de deshumanización y de cultura de la desvinculación se ha llegado en algunos científicos!!! La eutanasia y la muerte asistida ya es por sí mismo un procedimiento objetable desde el punto de vista ético, médico y jurídico, porque dispone de la vida humana no en forma natural. Pero ahora se agrega el agravante que se pretenden extraer órganos en vida del paciente que ha solicitado la muerte asistida, como forma de optimizar la extracción y la conservación de los órganos a trasplantar a otras personas!!!. La vida disponible al máximo, al arbitrio de la medicina y de la ciencia, considerando como medios a las personas que siempre son fines en sí mismas!!!.

El Bioderecho personalista rechaza este tipo de propuestas legislativas que acentuarían la gravedad que “per se” tiene la eutanasia en los Derechos que la autorizan, para dar un paso más y tomar a quien solicita el suicidio asistido como un donante en vivo de órganos, a quien se les puede sacar los mismos con el cuerpo vivo y caliente en lugar de tener que esperar su deceso como la normativa actual establece!.


Notoriamente para algunos parecen no existir límites y quieren seguir actuando como si fueran dioses, decidiendo a quién se le puede mutilar en vivo, fundados en que el mismo ha solicitado el suicidio asistido. La persona que pide el suicidio asistido en los países que lo autoriza, también tiene su dignidad humana y esta propuesta la ignora rotundamente. Esperemos que Holanda y Bélgica no ahonden más el drama del suicido asistido, que ya está incluso legalizado para menores de edad.

MADRE ANGÉLICA

 in memoriam

Santiago MARTÍN, sacerdote

Como suele suceder, la muerte de alguien que ha sido verdaderamente grande sirve para apreciar aún más sus valores. Así ha pasado con la Madre Angélica.

No era una mujer cualquiera, ni una simple monja de clausura. Ni tampoco era la fundadora de la primera cadena de televisión católica mundial. Era una mujer, era una monja y era una fundadora -también fundó un monasterio de clarisas y una congregación franciscana masculina- porque era, antes que todo eso, otra cosa. Era una persona profundamente enamorada de Dios. Quizá este aspecto, el de la intimidad de su alma, sea el que pueda quedar oculto ante la grandeza de las c osas que hizo y por eso me parece más importante destacarlo. Como escribió Saint-Exupery, “lo esencial es invisible a los ojos”, pero eso “esencial” es lo que explica lo que los ojos ven, del mismo modo que las invisibles raíces son las que permiten que existan los ricos frutos de los árboles.

Tuve ocasión de conocer personalmente a la Madre Angélica en los primeros tiempos de mi colaboración con EWTN, la cadena de televisión que ella fundó. Ella me abrió las puertas de ese hogar suyo que era el mundo entero, al cual llegaban las ondas de su emisora. Allí, en ese hogar sin paredes, me encontré, me encontraron, muchos de los que después se convertirían en amigos y en compañeros de esta aventura de fundar una obra de Dios dedicada a amar y hacer amar al Amor.
 La Madre Angélica, lo mismo que hizo con otros, me permitió ofrecer la espiritualidad del agradecimiento a través de su canal y el resultado es, en buena medida, consecuencia de eso. La presencia de los Franciscanos de María en 38 países y con 700 comunidades o escuelas de agradecimiento no hubiera sido posible, probablemente, si no hubiera existido este instrumento que la Madre Angélica puso a mi disposición. Repito, no he sido el único en beneficiarse de su catolicidad, de su apertura a todo lo que era de Dios, pero al menos en mi caso el fruto ha sido muy abundante y es de justicia hacerlo constar y agradecerlo.

Pero no sólo percibí en la Madre Angélica un gran amor a la Iglesia, sino también y ante todo una gran confianza en Dios. No fue una “manager” que hizo cálculos mercantiles y puso en marcha una obra de éxito donde otros habían fracasado porque tuviera más medios, más inteligencia o más contactos humanos. Fue una creyente que confiaba en Dios y echaba para adelante, incluso cuando parecía que el camino se había terminado y sólo existía el abismo. 

Ella misma cuenta una experiencia muy significativa de los primeros momentos de la fundación de EWTN. Había comprado el equipo que necesitaba para poner en marcha la emisora y se había endeudado al máximo; los donativos habían llegado pero no eran suficientes y el plazo para pagar se agotaba. Pasando por uno de los pasillos de la emisora oyó un teléfono y se dio cuenta de que nadie contestaba; aunque tenía prisa, se detuvo y respondió a la llamada; al otro lado del teléfono había un hombre que quería hablar con ella; cuando se identificó, le contó su historia. Se trataba de un millonario que, como tantos, estaba hastiado de la vida y había decidido suicidarse, amargado por los remordimientos y por el vacío que sentía; alguien le había dado un pequeño folleto con unos pensamientos de la Madre Angélica y justo antes de quitarse la vida empezó a leer esas sencillas páginas; entonces ocurrió el milagro y aquel hombre entrevió otro tipo de vida y descubrió que esa vida, en la que él no era el centro de todo, no sólo tenía sentido sino que merecía la pena. Renunció al suicidio y se puso a buscar a la autora del folleto que le había salvado para darle las gracias. Cuando la encontró, a través de aquella llamada telefónica, contestada por casualidad en un pasillo vacío, le dijo que qué podía hacer para agradecerle lo que había hecho por él. La Madre le respondió: mi emisora está a punto de cerrar porque tengo una deuda por valor de tanto dinero y él, inmediatamente, le envió lo que necesitaba.


La Madre Angélica fue alguien que amó a Dios y que creyó en Dios. Cuando otros, incluso de la Iglesia, pensaron que había que hacer medios de comunicación católicos que influyeran en la política, ella apostó por unos medios que expusieran abiertamente el mensaje cristiano sin ambigüedades, incluida la defensa de la vida. Cuando todos le decían que eso no podría sobrevivir, ella confió en la Divina Providencia y siguió adelante. Amó y creyó. Por eso triunfó. Un primer triunfo fue el canal que puso en marcha, pero el más importante es el segundo, el que posiblemente ya ha obtenido: ser admitida con los ángeles, con los santos, con la Virgen, en el cielo.

CRISTIANOFOBIA


Antonio BURGOS, periodista

catolicos-on-line, 5-4-16

Por lo visto la fe de los cristianos y la religiosidad popular de los españoles (que según el CIS se declaran creyentes y católicos en un 70 por ciento) tienen que ser para algunos tan peligrosos como las radiaciones nucleares.

¿Se acuerdan cuando crearon la Red de Municipios Antinucleares, a la que se adhirieron los ayuntamientos de muchos pueblos, que ponían letreros diciendo que entrábamos en un territorio libre de energía atómica, con lo de «Nucleares, no, Gracias»? Pues los mismos andan ahora empeñados en la creación de una llamada Red de Municipios por un Estado Laico. Raro es el día que, con aprobación o sin ella, en algún pleno municipal, de pueblo o de capital, se presenta una moción para que sea declarado Ayuntamiento Laico, iniciativa movida por los que habitualmente, en vez de afrontar los problemas reales de «la gente» como ellos dicen, se dedican a cuestiones tan antañonas y rancias como el anticlericalismo o la mofa de los símbolos católicos. Puro siglo XIX. Pura Desamortización. Pura portada de «La Traca». Si por ellos fuera, volvían a expulsar a los jesuitas. Es lo que parece que les pide el cuerpo, poner a la entrada del pueblo: «¿Iglesias? Ni Pablo; gracias.»

En la ciudad de Sevilla, que entre sus títulos lleva el de «Mariana» por iniciativa de la torera cofradía de San Bernardo, fue rechazada una moción laicista de este tenor. En buen sitio fueron a poner la era los de la Red de Municipios Laicos, que la tienden allá donde estén aunque sea con sólo dos escaños municipales, a ver qué pescan de los bajos fondos de los que ignoran la labor asistencial de la Iglesia y de Cáritas, y miran para otro lado cuando pasan ante los comedores sociales de las Hermanas de San Vicente Paúl o se acercan dos hermanas de la Cruz, de las de Sor Angela, que vienen de cuidar durante toda la noche a un enfermo abandonado por el Estado del Bienestar que tanto malestar causa a los que llaman «dependientes» y que toda la vida de Dios han sido los «impedidos», como los que hoy recibirán en sus casas nada menos que a Su Divina Majestad, llevada solemne y procesionalmente por las hermandades sacramentales para el viejo rito del cumplimiento de la Pascua Florida.

¿Qué le pasa a esta gente con la Iglesia, con el cristianismo, con el catolicismo sociológica y estadísticamente mayoritario entre los españoles? ¿Por qué defienden con tanto ahínco a todos los condenados por burla y escarnio a la religión, a las tetarras asaltacapillas, a los que se mofan de la Semana Santa llevando en andas repugnantes efigies de órganos sexuales femeninos tamaño Lata de Sopa Campbell de Andy Warhol, sin que las feministas profesionales, por cierto, protesten porque no sea un buen carácter tamaño Dinio el que saquen los muy machistas en procesión?


Todos estos laicistas se saltan a la torera el artículo 16 de la Constitución. Y No Passssa Nada. Les importa un bledo que se garantice «la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades». Les importa un pimiento (naturalmente del piquillo) que «los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones». Ellos por su cuenta han borrado lo de la Iglesia Católica y han dejado a las «demás confesiones», especialmente la musulmana, en el Estado Aconfesional que quieren Laico. Aconfesional es el Estado, pero España es mayoritariamente católica. Así que no sé a qué viene tanto empeño en esa Red de Ayuntamientos Laicos. Bueno, sí lo sé, pero a ellos no les interesa decirlo. No se trata de aconfesionalidad ni de laicismo. Se trata simplemente de cristianofobia, de odio a la religión católica como símbolo de España. Porque mira cómo no dicen ni palabra sobre las mezquitas, ni que les molesten los burkas en forma de pañuelo. O sobre la regulación de la enseñanza musulmana en las escuelas que acaba de hacer el PP sin que estos laicistas del trasmallo de la red digan ni pío. Será porque lo de Pío les suena a nombre de Papa.

HILLARY CLINTON

 reafirma su apoyo total al aborto

Catolicos-on-line, 5-4-16

A una pregunta del presentador Chuck Todd sobre cuáles son los derechos constitucionales del no nacido, la precandidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos respondió: «Bajo nuestras leyes actualmente, no existe nada como eso». Algo muy parecido a la postura del juez Roger Taney del Supremo en la sentencia sobre la esclavitud.

Aunque la aspirante demócrata, cuya campaña electoral recibe enormes donaciones de la multinacional del aborto Planned Parenthood, matizó que «eso no significa que no hagamos todo lo que esté en nuestra mano para… ayudar a la madre que esté embarazada y quiera asegurarse de que su hijo está sano», fue tajante en cuanto a su oposición a «sacrificar el derecho de la mujer a tomar decisiones».

«Esa es una decisión importante que bajo Roe vs Wade -la sentencia del Supremo que hizo ilegal para los Estados penalizar el aborto- hemos consagrado en nuestra Constitución», dice Hillary. «Quiero mantener esa protección constitucional».

Son inevitables los paralelismos con la frase del juez Roger Taney sobre los negros antes de la Guerra de Secesión. Lo ha recordado Bill Donohue, de la Liga Católica: «la posición de Hillary recuerda siniestramente a lo que el juez del Tribunal Supremo Roger Taney dijo en su infame sentencia sobre la esclavitud en 1857 en el caso Dred Scott. Declaró que los negros no tenían «derechos que el hombre blanco estuviera obligado a respetar».

Sander va más allá


Más lejos fue Bernie Sander, rival de Clinton en la carrera de las primarias demócratas. Afirma que no solo estaba de acuerdo con la ex secretaria de Estado en cuanto a que el feto no estaba protegido por derecho constitucional alguno sino que se debería considerar la aceptación plena del derecho al aborto como un test de mínimos para acceder al Supremo, del que la muerte del conservador y provida Antonin Scalia ha dejado un puesto vacante.

DICTADURA DEL RELATIVISMO


 TAMBIÉN DENTRO DE LA EDUCACION CATOLICA?





Por Carlos Alvarez Cozzi





) suceda en algunas universidades no eclesiales es un dato de la realidad contemporánea pero que ello se produzca en una Universidad Jesuita, marca lo mal que está la Compañía de Jesús, porque que un profesor universitario sea despedido de su puesto por el simple hecho de dar su opinión en defensa del matrimonio entre hombre y mujer no puede recibir otro nombre que “dictadura del relativismo”, al decir de Benedicto XVI.

Nos preguntamos que hará la Compañía de Jesús en primer lugar y además si la Congregación para la Educación Católica de la Santa Sede no tendrá nada que decir y resolver al respecto. Porque la posición del profesor despedido es la de la gran mayoría de los habitantes del planeta en primer lugar pero es también doctrina de la Iglesia.

Perseguir a un profesor por sus opiniones respetuosas y fundadas es censura y dictadura, en cualquier institución educativa. Es paradójico que dicha política la impulsen las minorías que siempre se quejaron de padecerla pero lo es más que encuentren colaboración en dicha tarea por parte de una Universidad de la Iglesia!