DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

CONDICIONES PARA COMULGAR




Por Mons. Juan C. Sanahuja

NOTICIAS GLOBALES,  Buenos Aires, 12 mayo 2014

El Cardenal Raymond Leo Burke, Prefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, el 3 de mayo, en Roma, dirigiéndose a los líderes pro vida reunidos para la IV Marcha por la Vida, volvió a insistir en la importancia de las condiciones para comulgar, por parte de quienes se dicen católicos y apoyan leyes que van contra el orden natural.


El Cardenal Burke hizo hincapié “en el grave escándalo causado por los legisladores, jueces y líderes políticos que profesan ser católicos y se presentan a recibir la Sagrada Comunión y, al mismo tiempo, apoyan e incluso promueven leyes que violan la ley moral en sus aspectos más fundamentales".

El cardenal añadió que "la disciplina de la Iglesia, desde los tiempos de San Pablo, advirtió a aquellos que obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave de no recibir la Sagrada Comunión. Esta disciplina no es un castigo, sino el reconocimiento de la condición objetiva del alma de la persona involucrada en este pecado. Les impide cometer sacrilegio, por violar la santidad incomparable del Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Cristo, y salvaguarda a la comunidad cristiana y a la comunidad en general del escándalo que puede llevar a creer que la violación de la ley moral, por ejemplo, en lo que se refiere a la dignidad inviolable de la vida humana, la integridad del matrimonio y la familia, y la libertad de conciencia, no constituyen un grave pecado y no rompen la comunión con el Señor”.

La Nueva Evangelización

En su exposición el Cardenal Burke se refirió también a la nueva evangelización.

“El grado de secularización  a la que el Papa Pablo VI se refirió con preocupación en 1975, dijo, sigue aumentando exponencialmente, en parte debido a un grave empobrecimiento o incluso la falta de una adecuada catequesis en la Iglesia durante las últimas cuatro décadas”.

“El Papa Juan Pablo II se refirió a la creciente gravedad de esta situación con vigor inquebrantable. El pontificado de Juan Pablo II, puede ser descrito con razón como una llamada incansable para reconocer el desafío de la Iglesia a ser fiel a su misión divina en una sociedad completamente secularizada, respondiendo al desafío por medio de una nueva evangelización. Una nueva evangelización que consiste en la enseñanza de la fe a través de la predicación, la catequesis y de todas las formas de la educación católica. En la celebración de la fe en los sacramentos, en la oración, la devoción y en la vivencia de la fe por la práctica de las virtudes; todo como si fuera la primera vez, es decir, con el compromiso y la energía de los primeros discípulos y de los primeros misioneros”.



LA ARGENTINA Y LAS DROGAS: UNA PROPUESTA

Publicamos este nuevo impuso para despenalizar la droga, que, por cierto no compartimos. Sostener que "no estamos en guerra entre nosotros y no deberíamos pelear la guerra de otros", implica desconocer lo que está ocurriendo en el país (Rosario, Córdoba, gran Buenos Aires, especialmente). El problema es universal, como lo exhibe el Informe Mundial sobre las Drogas 2013 de las Naciones Unidas (UNODC), que estima en 315 millones la cantidad de usuarios de drogas ilícitas. 
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POR JUAN GABRIEL TOKATLIAN Y ERNESTO LÓPEZ

INTEGRANTES DEL GRUPO DE LOS 15*

Clarín, 12/05/14

Los argentinos no debemos asumir la fracasada “guerra contra las drogas”. No estamos en guerra entre nosotros y no deberíamos pelear la guerra de otros. Se sabe que las narcoactividades tienen una faceta peligrosamente violenta, pero entronizar sólo una estrategia belicista es confundir y simplificar el problema.

Esa “guerra” no tiene resultados promisorios. Los narcotraficantes no han sido eliminados ni disuadidos pues siempre tienen reemplazo; la Justicia no ha incrementado su eficacia; y el desmantelamiento del negocio ha sido limitado. Así, la vía punitiva ha mostrado poca eficiencia y ha tenido, en cambio, efectos nocivos.

Ha elevado los niveles de inseguridad; exacerbado la ilegalidad y la corrupción; relajado el tejido ético de la sociedad, debilitado el Estado de derecho, degradado el sistema político, y, reducido la autonomía estatal en el plano internacional.

En Argentina, sostener una estrategia de “guerra” a la que podría sumarse la criminalización de todas las facetas del negocio y la incorporación de las Fuerzas Armadas a la lucha antinarcóticos sería el preludio de un fracaso anunciado.

Sin abandonar la persecución legal de la oferta, de las bandas, del lavado de dinero y del tráfico de armas es necesario abrirse a otras dimensiones: incluir la perspectiva de un desarrollo solidario y con justicia social, centrado en las personas (cercano al concepto de desarrollo humano preconizado por la ONU) y prestar especial atención a políticas y criterios que apunten a la reducción de daños para los individuos, familias, barrios, comunidades, etc. La “guerra” ha tenido, de modo usual, graves consecuencias sociales especialmente sobre segmentos vulnerables de la sociedad y poblaciones en condiciones de riesgo. Esto demanda, en consecuencia, contemplar activas políticas públicas en materia de empleo, salud, educación y juventud, entre otras.

Una buena política pública en esos frentes es la mejor política antidrogas.

Los recientes casos de Uruguay y los estados de Colorado y Washington en EE.UU., que han legalizado la marihuana, invitan a explorar miradas y alternativas. La complejidad del fenómeno de la drogas exige estar abiertos a la experimentación. Dichas experiencias apuntan a favor de una estrategia de regulación modulada de acuerdo a los daños que cada droga causa.

En Latinoamérica—el mayor espacio de despliegue de “guerra contra las drogas”— ha generado frustración en los estados y fatiga en las sociedades.

No al azar entonces es en nuestra región donde ha surgido el mayor debate público sobre el tema. Argentina enfrenta hoy un dilema: sumarse a una mejor deliberación sobre las drogas o ensimismarse y repetir las políticas erradas y costosas ya padecidas en América latina.

Lo expuesto son algunos de los potenciales aportes que se podrían hacer si el acento de la cuestión de las drogas se trasladara de las sustancias a las personas, de la seguridad al desarrollo y de la quimera abstencionista a la realidad humana.


* Integran el Grupo: A. Colombo Sierra, N. Comini, E. Del Percio, R. Diamint, A. Fohrig, E. López, J. López Chorne, P. Martínez, J. Paradiso, R. Sánchez Antelo, L. Tibiletti, M. de la Paz Tibiletti, J. Tokatlian, J. M. Ugarte, J. Vázquez Ocampo.

CONSORCIO DE MÉDICOS CATÓLICOS DE BUENOS AIRES


DOS PROYECTOS DE LEYES Y UN DENOMINADOR COMUN:
LA MUERTE DEL NIÑO POR NACER

            Nuevamente el Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires, en reunión especial del 8 de Mayo de 2014, llama la atención a la población sobre el peligroso- a la vez que sostenido- avance del Congreso Nacional, al llevar adelante dos proyectos de leyes que tienen un denominador común: la muerte del niño por nacer.

            Nos referimos al proyecto de ley sobre Interrupción voluntaria del embarazo y al trámite parlamentario 006 de fecha 12/3/2014, referente a la Fertilización humana asistida.

Acerca de la interrupción del embarazo existen siete proyectos de ley parlamentarios. Los argumentos esgrimidos son falsos y continúan citando estadísticas que no están de acuerdo con la realidad. Justifican los contenidos de la ley remplazando el valor de la verdad, por algo que es una transacción a la que se llega a través del consenso de los legisladores.

El proyecto sobre Técnicas de reproducción medicamente asistida –que en realidad no son técnicas “asistidas” sino “artificiales”- deja de lado el respeto a la vida, pues con la selección, el descarte y la criopreservación (consecuencia nefastas dadas por el frío, tiempo de estadía, etc.) de embriones, vulneran profundamente la dignidad de la persona y matan a seres, que aunque pequeños, ya tienen vida humana.

La afirmación de que la mujer tiene derecho a disponer de su cuerpo es un firme determinante del contenido de ambos proyectos de ley. Se olvidan así, que existe una segunda persona a la que afecta mortalmente estos proyectos: es el embrión, definido ya en el Código Civil como “persona por nacer”, ser que no habla, no grita, sólo muere bajo el efecto de una droga o de un legrado uterino.

Declaramos esto como médicos que hemos jurado defender la vida desde un punto de vista estrictamente natural y humano. A ello debemos agregar algo muy importante: “La ley natural, que es la ley de Dios inscripta en los corazones, no puede ser cancelada por la maldad humana, ya que cuando los actos desconocen o ignoran la ley -de manera imputable o no- perjudican la comunión de las personas causando daño” (V.S. a.a.s. 83, 1993).

Dr.Alejandro MARTINEZ WAGNER, Presidente
Dr. Antonio CATALAN PELLET, Secretario
Dres. Hugo M. Obiglio y Carlos Abel Ray, Consultores
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NOTIVIDA, Año XIV, Nº 929, 12 de mayo de 2014

EL VATICANO DICE A LA ONU QUE EL ABORTO ES UNA FORMA DE TORTURA




 Stefano Gennarini, J.D.

9 de mayo2014,  (C-FAM)

El Vaticano tuvo fuertes expresiones para los expertos de la ONU que acusaron a la Iglesia Católica de tortura debido a su enseñanza sobre el aborto.

«La Santa Sede condena la tortura de cualquier persona, incluso de aquellos que son torturados y asesinados antes de nacer», dijo monseñor Silvano Tomasi, Nuncio Apostólico ante las Naciones Unidas en Ginebra.

Por segunda vez este año, una delegación vaticana estuvo en Ginebra para tratar las obligaciones de la Santa Sede conforme al derecho internacional con expertos de la ONU, y es la segunda oportunidad en la que la doctrina católica sobre el aborto fue objeto de debate, lo cual atrajo la atención de los medios y críticas de los comités de la ONU principalmente oscuros.

Tomasi daba parte de la implementación que el Vaticano hace del tratado de la ONU contra la tortura, el cual ratificó en 2002. Los expertos del comité de la ONU contra la tortura insinuaron que la enseñanza de la Iglesia sobre la inviolable dignidad de la vida humana es una forma de tortura.

«El aborto en fase avanzada constituye una forma de tortura», dijo Tomasi en respuesta a las preguntas de Felice Gaer, experta estadounidense.

Acusó a Canadá y al Reino Unido de ser culpables de tortura al permitir el aborto en fases avanzadas del embarazo, en el que se deja morir a los niños sin atención médica alguna después de nacer vivos.

El Arzobispo dijo que el Vaticano no tiene poder de imponer su doctrina, pero que los católicos de todo el mundo brindan atención médica materna, ofrecen alternativas al aborto y ayudan a las mujeres física y espiritualmente tras haber abortado. Advirtió que no se interfiriera en el ejercicio de la libertad religiosa.

Tomasi asimismo previno sobre los ataques «ideológicos» contra la Iglesia Católica en una entrevista concedida a Radio Vaticano la semana pasada. Dijo que el comité se desacreditaría si mostrara parcialidad.

Algunos expertos asumieron un tono conciliador tras los comentarios de Tomasi.

«Todos conocemos la postura de la Santa Sede sobre el aborto», dijo George Tugushi, del país de Georgia. Al comité le interesaban los casos en los que las mujeres son estigmatizadas tras someterse a un aborto, afirmó, y no la doctrina eclesiástica.

 El Presidente del Comité, Claudio Grossman, asimismo fue pacificador. También negó tener un conflicto de intereses después de que artículos periodísticos dijeron que su imparcialidad se veía comprometida debido a que apoyaba el matrimonio entre personas del mismo sexo y defendía el aborto.

Felice Gaer no fue conciliadora. La Vicepresidente del Comité dijo que la postura moral de la Iglesia respecto del aborto era una «preocupación».

«Las mujeres deberían tener derecho legal a optar por el aborto», sostuvo. Sus preguntas fueron extraídas de un comunicado del Centro de Derechos Reproductivos, agrupación que defiende el aborto tardío y que ha cuestionado prohibiciones al aborto por nacimiento parcial en tribunales estadounidenses.

El comité de la ONU contra la tortura dijo en varias ocasiones a los países que las restricciones al aborto en casos de violación son una forma de tortura.  Esto obedece a un  plan para que se interpreten los tratados de derechos humanos de modo tal que incluyan el derecho al aborto, en lo que el Centro de Derechos Reproductivos participa activamente. En este momento, el aborto no es un derecho humano.

Gaer, que no es abogada, dijo que el comité se atiene al «estricto sentido de la convención [sobre la tortura]».

Aunque la convención define la tortura en términos generales, requiere que la tortura sea practicada o condonada por un estado o autoridades estatales para que sus disposiciones se apliquen. De manera polémica, el comité se deshizo de ese requisito en ciertos casos de abuso sexual.

Algunos quieren ampliar aun más la definición de tortura.

El comité formuló preguntas basadas en información presentada por abogados que representaban a víctimas de abusos sexuales perpetrados por miembros del clero. El periódico Los Angeles Times informó que los abogados quieren que el abuso sexual por clérigos se incluya en la definición de tortura para sortear leyes estatales de prescripción. En un determinado momento, Gaer preguntó cuánto dinero tenía disponible el Vaticano para compensar a las víctimas de abuso sexual cometidos por miembros del clero.

Tomasi expuso en detalle la respuesta del Vaticano ante el escándalo de abusos sexuales y sus permanentes esfuerzos por proteger a los niños. Insistió en que el Vaticano no es culpable de tortura en este sentido.


El comité publicará observaciones por escrito sobre el informe del Vaticano para fines de mayo. Dichas observaciones no son vinculantes ni perentorias.

Y AHORA...EL LOBBY DE LOS PASTRULOS





por Martha Meier
El Comercio (Perú),  07 DE MAYO DEL 2014


El colectivo “Legaliza Perú” realizó su marcha anual exigiendo la legalización de la marihuana. Así que tras el lobby de las abortistas ahora tenemos que soportar el lobby pastrulo.

El colectivo  quiere despenalizar el cultivo casero para consumo individual. Ya, ‘cuñau’. El pretexto suena lógico: romper el vínculo de los consumidores, es decir del adicto, con los narcotraficantes. Lo que no dicen es que generalmente esos “narcotraficantes” son  un amigo de ellos que ya anda sembrando. Suena inofensivo y hasta tierno eso de cuidar una plantita en casa para consumirla, como uno hace con las hierbas aromáticas. Pero la marihuana no es la droga blanda que algunos nos quieren hacer creer. No. Estamos hablando de una sustancia muy adictiva (hasta 10% se hará dependiente) y que afecta la salud mental y la seguridad propia y de terceros. Un estudio chileno (Laumon, 2005) mostró que de 1.000 muertos en accidentes de tránsito, 2,5% de los conductores tenía en sangre niveles de Tetra Hidro Canabinol o THC, el principio activo de la marihuana. Otros estudios (Hartman & Huestis, 2013) dicen que el consumo se asocia al deterioro en la capacidad de conducción de autos.

Cultivar esa planta en casa es casi tan peligroso como dejar un arma al alcance de un niño, de una persona depresiva o de un violento: no en todos los casos el niño  matará a otro jugando,  ni el depresivo se suicidará o el violento asesinará a su mujer o a su vecino. La desgracia ocurrirá en contados casos, sí, pero sucederá. Así que para qué tentar al diablo.

La plantita en casa puede derivar en adicción del consumidor, llevar a que los jóvenes se inicien aún más tempranamente en el vicio, convertir al hogar en un fumadero, con todas sus implicancias: conductas sexuales de riesgo, desorden, relacionarse con personas adictas a otras drogas, embarazos no planeados, entre otras.

Lo menos que necesita un país que aspira a salir del subdesarrollo es fomentar la dependencia de ninguna sustancia. La marihuana, hoy hibridada y hasta transgénica, es 30 veces más potente que la fumada en los 70. Se han desarrollado variedades con altos niveles de psicoactivos que profundizan sus efectos: alucinaciones, distorsión de la percepción, paranoia y conductas de riesgo.

La hoja interfiere con la concentración, afecta la memoria, la coordinación motora y la motivación, deprime, lleva al bajo rendimiento académico y laboral. Un buena receta para la mediocridad. Está demostrado, de paso, que es la puerta de entrada a otras drogas más potentes y que contiene hasta 70% más agentes cancerígenos que un cigarrillo.

En el 2008 diversas investigaciones realizadas en Australia mostraron los vínculos de sus uso frecuente con cambios en la estructura cerebral. Otros estudios señalan su conexión con la psicosis. Ayer justamente en esta misma página el periodista Tito Castro se preguntaba: “¿Qué está pasando con la salud mental de los limeños que cada vez son más frecuentes estas acciones psicópatas?”, refiriéndose a la ola de crímenes perpetrados por jóvenes contra sus padres y otros familiares.


¿Esos jóvenes han estado expuestos a las drogas? Seguramente. ¿Son producto de entornos inestables? Es posible. ¿Es esa inestabilidad familiar producto de las drogas? Quizá. Entonces, ¿hay alguna razón para propiciar que se cultive marihuana en los hogares?  No.

UN PAÍS PERDIDO Y LA ESPERANZA DE UN PUEBLO




Entrevista a Stefano Fontana, director del Observatorio.

El Observatorio Cardenal Van Thuân, presidido por el Arzobispo Giampaolo Crepaldi y dirigido por Stefano Fontana, ha publicado un "Llamamiento político a los italianos", con el título "Un país perdido y la esperanza de un pueblo" (Cantagalli, Siena 2014). Se trata de una propuesta integral y orgánica para el renacimiento de Italia, realizada por católicos y dirigida a todos, pero no hecha a la medida de todos. Este documento presenta opciones claras, propuestas incisivas, y también señala cambios radicales y a contracorriente. El Llamamiento se inscribe en la historia de los esfuerzos que, en momentos de dificultades, los católicos siempre han hecho en el pasado para ayudar a revitalizar a su nación.

Un Llamamiento… En una época de dispersión como la nuestra, escribir un Llamamiento requiere cierto coraje. Se trata de una síntesis, pero ahora prevalecen los fragmentos. También se trata de mirar hacia adelante con confianza, mientras que hoy prevalece la fatiga. Preguntamos a Stefano Fontana, director del Observatorio, dónde se encontró la voluntad de hacerlo.

Se ha encontrado en dos elementos. El primero es la convicción y la confianza que de la fe católica proviene un impulso intelectual y moral para la construcción de la comunidad humana, sobre todo en los momentos difíciles. El segundo es el legado de todo el trabajo de análisis y estudio que el Observatorio ha hecho en estos sus primeros diez años de vida. Este bagaje ahora nos ha permitido hacer esta propuesta.

Más que una propuesta… Un Llamamiento es una convocatoria en vista de un proyecto común. En el pasado este tipo de Llamamientos siempre han precedido el nacimiento de partidos. ¿Es también su caso?

Nuestro Llamamiento surge también de la decepción sobre cómo han ido las cosas en los últimos años. Me refiero a la dispersión de los católicos en la política. Sin embargo nuestro Observatorio no es un partido, ni un movimiento, es un cuerpo de investigación y estudio dedicado a la Doctrina social de la Iglesia. Nuestro Llamamiento es una propuesta, otros sujetos y otros intermediarios podrían eventualmente encargarse del plano político, no nosotros.

El título hace referencia a un País perdido. ¿Qué quiere decir?

Italia está en grave crisis de identidad, esto lo vemos todos. No son sólo las dificultades económicas. Todo el tejido está herido y no se sabe por dónde empezar su recomposición. Es difícil de entender que la crisis es moral y espiritual, y que los ataques a la vida y a la familia tienen consecuencias para la economía y el desarrollo. No existe un sector en Italia, que no deba ser reformado, pero hace falta un mirada de conjunto para poder hacerlo, porque los horizontes son estrechos, el entusiasmo se ha debilitado y los espíritus están interiormente heridos. El Llamamiento se hace cargo de todos los aspectos de esta pérdida y responde recuperando una perspectiva de la totalidad. Esto, por otra parte, es la política, desde los tiempos de Platón.

En el título se habla también de "la esperanza de un pueblo”. ¿Pueblo en qué sentido?

¿En Italia aún existe un pueblo, o ahora solo hay una masa? ¿En la Iglesia católica todavía existe un pueblo? Nosotros creemos que todavía son un pueblo, pero que necesita ser despertado y animado, aunque muchos se afanan en aplastarlo. Un pueblo se mantiene unido por algo más grande que sí mismo, por su pasado, por la esperanza en su propio futuro, por su alma nacional, su fe religiosa, por los valores fundamentales como el de la familia. Si estos valores son expropiados, si la nación es aplastada entre lo global y lo local, si la burocracia apaga la subsidiariedad solidaria, si las familias son terreno de conquista del mercado y de los nuevos deseos transformados en derechos, el pueblo pierde sus lazos y se convierten en una masa. ¿Cómo puede haber un futuro para Italia sin un sujeto comunitario que se haga responsable?

Desde hace años todos hablan de reformas. También el gobierno actual está allí para hacer reformas. ¿No bastaba eso? ¿Por qué consideran que su Llamamiento es necesario?

Porque las reformas necesitan de un alma, para que no sean sólo reformas sino una reconstrucción. El motivo por el que hasta ahora no se hicieron no es la falta de conocimientos técnicos sobre cómo hacerlas, sino la falta de un alma, de un impulso moral e intelectual de carácter popular. En nuestro Llamamiento, por ejemplo, hablamos de un nuevo pacto constitucional sustancial. ¿Cuántos discursos hemos oído sobre reforma de la Constitución? Pero mientras se intenta reformar el mandato constitucional está fallando la cohesión de los italianos sobre el pacto pre-constitucional (la constitución sustancial precisamente) que desgarra la convivencia. De ello se desprende que también la Constitución y las mismas reformas constitucionales sean aprovechadas ideológicamente o por intereses. En nuestro Llamamiento hay cosas por hacer, pero existe también el espíritu con que hacerlas.

Se acusa a los católicos de concentrarse casi solo en la vida y la familia. Sin embargo, me parece que en este Llamamiento también está presente lo demás.

Vida, familia, libertad de educación no son solamente valores sino principios arquitectónicos de la vida social. En nuestro Llamamiento ellos están en esta calidad. Ni por sí solos, como si se acabaran los problemas sociales, ni tampoco como valores puestos en el mismo plano de otros valores. Luego abarcamos todo lo demás: escuela y trabajo, reforma del Estado y de la Constitución, partidos y ley electoral, relaciones con Europa, inmigración y reforma de la justicia y así sucesivamente. El principio de subsidiariedad cumple una función principal, ya que él articula un conjunto de imperiosas necesidades de vital importancia para nuestro país, que necesita energías responsables y no centrífugas. Energías sepultadas durante demasiado tiempo debajo de las corporaciones, las burocracias, las normas camisa-de-fuerza, el estatismo ideológico que se ha transferido también a las instituciones regionales y locales.

¿Cómo ve el futuro de este Llamamiento?

Su difusión depende de nosotros, pero no sólo de nosotros. Vamos a hacer presentaciones públicas y trataremos de suscitar reflexiones y debates sobre las ideas que hemos expuesto. Agradezco desde ahora a aquellos que lo examinarán y se dejarán interpelar por él, y todos aquellos, individuos, movimientos y asociaciones, que lo asumirán, no de forma pasiva, sino para estudiarlo, debatirlo, promoverlo.

Giuseppe Tires



Osservatorio Internazionale Cardinale Van Thuân, 7-5-14

CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA




Declaración "Felices los que trabajan por la paz"

[comentarios propios entre corchetes]


1. Como pastores del pueblo de Dios -del que provenimos y al que queremos servir- nos dirigimos a todos los miembros de la Iglesia y a los hombres y mujeres de buena voluntad, para compartir nuestra mirada sobre un aspecto inquietante de la realidad nacional. Constatamos con dolor y preocupación que la Argentina está enferma de violencia. Algunos de los síntomas son evidentes, otros más sutiles, pero de una forma o de otra todos nos sentimos afectados. Queremos detenernos a reflexionar sobre este drama porque creemos que el amor vence al odio y que nuestro pueblo anhela la paz.

[Tras la oleada de críticas del oficialismo, que incluyeron a la presidenta Cristina Kirchner, quien sostuvo que los que dicen que "hoy la Argentina es violenta" quieren reeditar "viejos enfrentamientos" vividos por el país en el pasado, el presidente del Episcopado, José María Arancedo, reafirmó que "nadie puede negar que hay violencia en la Argentina".
"Los obispos provienen de todos los rincones de la Argentina y el problema está presente en todo el país. Uno puede pensar que no es tan grave como aquello. Pero es grave"] *

[el 77,2% de los argentinos sostiene que los delitos aumentaron en los últimos tiempos. La cifra se desprende de una encuesta de Management & Fit, que consultó a 1.600 personas de entre 16 y 70 años en Capital Federal, el Gran Buenos Aires, el resto de la Provincia y Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, Chubut, Corrientes, La Rioja, Mendoza, San Juan y Tucumán. ] *

2.  Son numerosas las formas de violencia que la sociedad padece a diario. Muchos viven con miedo al entrar o salir de casa, o temen dejarla sola, o están intranquilos esperando el regreso de los hijos de estudiar o trabajar. Los hechos delictivos no solamente han aumentado en cantidad sino también en agresividad. Una violencia cada vez más feroz y despiadada provoca lesiones graves y llega en muchos casos al homicidio. Es evidente la incidencia de la droga en algunas conductas violentas y en el descontrol de los que delinquen, en quienes se percibe escasa y casi nula valoración de la vida propia y ajena. La reiteración de estas situaciones alimenta en la población el enojo y la indignación, que de ninguna manera justifican respuestas de venganza o de la mal llamada “justicia por mano propia”. La creciente ola de delitos ha ganado espacio en los diversos medios de comunicación, que no siempre informan con objetividad y respeto a la privacidad y al dolor. Con frecuencia en nuestro país se promueve una dialéctica que alienta las divisiones y la agresividad.

3. No se puede responsabilizar y estigmatizar a los pobres por ser tales. Ellos sufren de manera particular la violencia y son víctimas de robos y asesinatos, aunque no aparezcan de modo destacado en las noticias. Conviene ampliar la mirada y reconocer que también son violencia las situaciones de exclusión social, de privación de oportunidades, de hambre y de marginación, de precariedad laboral, de empobrecimiento estructural de muchos, que contrasta con la insultante ostentación de riqueza de parte de otros. A estos escenarios violentos corremos el riesgo de habituarnos sin que nos duela el sufrimiento de los hermanos. Todo lo que atenta contra la dignidad de la vida humana es violación al proyecto de amor de Dios: la desnutrición infantil, gente durmiendo en la calle, hacinamiento y abuso, violencia doméstica, abandono del sistema educativo, peleas entre “barrabravas” a veces ligadas a dirigentes políticos y sociales, niños limpiando parabrisas de los autos, migrantes no acogidos e, incluso, la destrucción de la naturaleza. Hemos endurecido el corazón incorporando estas desgracias como parte de la normalidad de la vida social, acostumbrándonos a la injusticia y relativizando el bien y el mal. Es creciente la tendencia al individualismo y egoísmo, de los cuales despertamos sobresaltados cuando el delito nos afecta o toca cerca. El Papa Francisco señala que “se ha desarrollado una globalización de la indiferencia...” (Evangelii Gaudium 54).

4. Pero no nos ayuda culpar a los demás. Para lograr una sociedad en paz cada uno está llamado a sanar sus propias violencias. Es necesario reconocer las diversas crisis por las que atraviesa la familia, que es la primera escuela de paz. En ella aprendemos la buena noticia del amor humano y la alegría de convivir. Muchos niños y adolescentes crecen solos y en la calle provocando el debilitamiento de los vínculos sociales. Esto también repercute en la escuela. Episodios de violencia escolar se desarrollan ante la mirada pasiva de algunos hasta que es demasiado tarde. Muchos jóvenes ni estudian ni trabajan, quedando expuestos a diversas formas de violencia.

5. La corrupción, tanto pública como privada, es un verdadero “cáncer social” (EG 60), causante de injusticia y muerte. Desviar dineros que deberían destinarse al bien del pueblo provoca ineficiencia en servicios elementales de salud, educación, transporte. Estos delitos habitualmente prescriben o su persecución penal es abandonada, garantizando y afianzando la impunidad. Son estafas económicas y morales que corroen la confianza del pueblo en las instituciones de la República, y sientan las bases de un estilo de vida caracterizado por la falta de respeto a la ley. A ello se agregan mafias del crimen organizado sin freno dedicadas a la trata de personas para la esclavitud laboral o sexual, el tráfico de drogas y armas, los desarmaderos de autos robados, etc.

[La toma del predio de Villa Lugano cumple hoy 70 días, y la Justicia porteña tiene probado que la usurpación fue realizada por punteros políticos de la villa 20 que tienen fuertes vínculos K con el Movimiento Evita, la organización piquetera que nació como Movimiento de Trabajadores Desempleados con su líder Emilio Pérsico y que hoy integra Unidos y Organizados con La Cámpora y el sabatellismo. El Ministerio Público Fiscal porteño ya pidió la detención de 12 personas. ] *


6. Para construir una sociedad saludable es imprescindible un compromiso de todos en el respeto de la ley. Desde las reglas más importantes establecidas en la Constitución Nacional, hasta las leyes de tránsito y las normas que rigen los aspectos más cotidianos de la vida. Sólo si las leyes justas son respetadas, y quienes las violan son sancionados, podremos reconstruir los lazos sociales dañados por el delito, la impunidad y la falta de ejemplaridad de quienes tenemos alguna autoridad. La obediencia a la ley es algo virtuoso y deseable, que ennoblece y dignifica a la persona. Esto vale también para los reclamos por nuestros derechos, que deben ser firmes pero pacíficos, sin amenazas ni restricciones injustas a los derechos de los demás. Frente al delito, deseamos ver jueces y fiscales que actúen con diligencia, que tengan los medios para cumplir su función, y que gocen de la independencia, la estabilidad y la tranquilidad necesarias. La lentitud de la Justicia deteriora la confianza de los ciudadanos en su eficacia. Algunos profesionales suelen utilizar de modo inescrupuloso artilugios legales para burlar o esquivar la justicia: también esto es inmoral.

7. La cárcel genera en la sociedad la falsa ilusión de encerrar el mal, pero ofrece pocos resultados. El sistema carcelario debe cumplir su función sin violar los derechos fundamentales de todos los presos, cuidando su salud, promoviendo su reeducación y recuperación. Nos duele y preocupa que casi la mitad de los presos no tenga sentencia. La mayoría de ellos son jóvenes pobres y sin posibilidades para contratar abogados que defiendan sus causas. Ningún delito justifica el maltrato o la falta de respeto a la dignidad de los detenidos. Gracias a Dios algunos cumplen la palabra de Jesús: “Estuve preso y me visitaron” (Mt 25,36).

8. Nos estamos acostumbrando a la violencia verbal, a las calumnias y a la mentira, que “socava la confianza entre los hombres y rompe el tejido de las relaciones sociales” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2486). Urge en la Argentina recuperar el compromiso con la verdad, en todas sus dimensiones. Sin ese paso estamos condenados al desencuentro y a una falsa apariencia de diálogo.

[Hasta su reciente fallecimiento, el profesor Ernesto Laclau, fue asesor del gobierno nacional. Su posición ideológica postmarxista, se caractiza por promover la división en la sociedad, como manera de lograr la hegemonia política].

9. Estos síntomas son graves. Sin embargo, en el cuerpo de nuestra sociedad se encuentran también los recursos para afrontar el paciente camino de la recuperación. Todos estamos involucrados en primera persona. Destacamos, ante todo, el profundo anhelo de paz que sigue animando el compromiso de tantos ciudadanos. No hay aquí distinción entre creyentes y quienes no lo son. Todos estamos llamados a la tarea de educarnos para la paz.

10. Nosotros creemos que Dios es “fuente de toda razón y justicia” y que los peores males brotan del propio corazón humano. El vínculo de amor con Jesús vivo cura nuestra violencia más profunda y es el camino para avanzar en la amistad social y en la cultura del encuentro. A esto se refiere el Papa Francisco cuando nos invita a “cuidarnos unos a otros”. Jesús nos enseñó que “Dios hace salir el sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e injustos” (Mt 5, 45). No hay persona que esté fuera de su corazón. En su proyecto de amor la humanidad entera está llamada a la plenitud. No hay una vida que valga más y otras menos: la del niño y el adulto, varón o mujer, trabajador o empresario, rico o pobre. Toda vida debe ser cuidada y ayudada en su desarrollo desde la concepción hasta la muerte natural, en todas sus etapas y dimensiones. Jesús es nuestra Paz, en él encontramos Vida y Vida abundante. A Él volvemos nuestra mirada y en Él ponemos nuestra esperanza para renovar nuestro compromiso en favor de la vida, la paz y la salud integral de nuestra querida Patria. Jesús nos dice: “Felices los que trabajan por la paz…” (Mt 5,9). Muchos ya lo están haciendo. Hay destacables iniciativas en escuelas, parroquias, clubes, talleres artísticos y otras organizaciones de la sociedad. Los alentamos a seguir siendo instrumentos de paz. Exhortamos particularmente a la dirigencia a desarrollar un diálogo que genere consensos y políticas de estado para superar la situación actual.

11. La Virgen de Luján, presente en el corazón creyente de tantos argentinos y argentinas, nos anima y acompaña en nuestro empeño “…porque cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes…” (EG 288)

Los obispos argentinos
Pilar - 107 Asamblea plenaria
8 de mayo de 2014, Solemnidad de Nuestra Señora de Luján


* Fuente: Clarín, 11-5-14.