DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

LA VIOLENCIA DE GÉNERO OCULTA MUCHO MÁS


por Carlos E. Viana
Informador Público, 2-5-17


“Sé cabal con los hombres, sé cortés con las mujeres. Vive con la imagen de aquella que alienta y justifica”.
 Miguel de Cervantes Saavedra, El Quijote.

¿Sólo matan a damas?
Llama poderosamente la atención el aumento progresivo del asesinato de mujeres, violando normas de caballerosidad, que muchas de las que denuncian estos crímenes llaman incultamente normas burguesas, porque en realidad son cualidades quijotescas. ¿Pero los crímenes son sólo contra mujeres?

Los crímenes han aumentado en todas sus modalidades. Abuso contra niños, criminales menores de edad, violencia contra maestras, patoterismo, barras bravas, intolerancia política.

Respecto a la violencia generalizada, una pregunta nos ilustra sobre el problema. ¿Alguien fue a pegarle al profesor de karate de su hijo porque no lo aprobó?

Entonces no son sólo las damas quienes están en riesgo, sino todos los más débiles. ¿Por qué? Porque muchos de los más fuertes han perdido sus límites.

Anomia
Émile Durkheim, había investigado el número de suicidios de una sociedad para verificar su falta de normas, es decir la anomia. Esto es precisamente lo que esta señalando la violencia en aumento en la argentina, la falta de normas. Las normas protegen valores, como el respeto al más débil, la tolerancia, en definitiva, “ama a tu prójimo como a ti mismo”, unos de los mensajes que disminuyó la crueldad del mundo Antiguo.

¿A que se debe este fenómeno de caída de los valores?

“No hay culpables”
La violencia esta asociada con la despenalización de la protesta social, que en realidad es antisocial, porque para beneficiarse, una minoría descontenta reprime violentamente la libertad de tránsito y el derecho a trabajar de todos. El orden público es para beneficiar al Público, es decir al pueblo.

La violencia está alentada por el garantismo, que se ha transformado en abolicionismo de penas. Exaltado este por la predica de Zaffaroni, Gil Laavedra, Gils Carbo y muchos de sus fiscales de “justicia legitima”, jueces temerosos o convencidos de la culpa de la sociedad pero no del delincuente. Garantismo que es abolicionismo propiciador de la puerta giratoria.

Hasta la Comisión Episcopal ha atacado la penalización de menores ¿Qué les dirán a los parientes de las víctimas que sus protegidos siguen matando? Esperar es matar.

La injusticia
La moral está herida. ¿ Que nación del mundo castiga a sus héroes mandándolos a prisión? Hay sesenta héroes de Malvinas prisioneros de guerra. Hay más de 2.000 prisioneros por haber cumplido la orden de combatir a los terroristas, que atacaron la República para imponer un régimen totalitario marxista leninista. Ya murieron trescientos ancianos prisioneros, algunos sin condena firme, otros con testigos falsos, la mayoría de ellos sin poder acceder al beneficio de la prisión domiciliaria, como muchos jueces les conceden a los criminales más terribles.

Un ejemplo abominable
En la Ciudad de Santa Fe, el Colegio de Psicólogos sancionó con seis meses de suspensión a una psicóloga por haber aconsejado a una menor violada que no abortara. La niña dio a luz y el bebé vive adoptado por otra familia. Esta psicóloga salvó una vida y por eso es castigada “por haber interferido en el trabajo de otras profesionales” ¿Que querían matar al feto? Sancionada por salvar una vida, sancionada por quienes son profesionales que supongo han jurado defender la vida.

Esta sanción fue apoyada por “ni una menos”. Pensar que entre ellas hay madres. La Madre Teresa de Calcuta dijo que el mayor signo de decadencia de nuestra cultura era el aborto, porque implicaba el asesinato de un hijo por su madre. Si el amor de una madre, el más sublime de los sentimientos entre humanos, no es respetado, que podemos esperar de un asesino.

Política del mal común

Alfonsín dio un dos por uno para los delincuentes comunes y un tres por uno para los terroristas. Menem hizo algo similar.

Los Kirchner incentivaron el desorden para establecer el populismo, que les permitió establecer una Dictadura Indirecta usando sus propios grupos violentos.

Los traidores a la Patria son indemnizados y para esto inventan culpables.

Periodistas y la represión cultural

El periodismo condenando a un policía porque lanzó gas lacrimógeno contra delincuentes que reprimen el orden público, que atacan a ciudadanos que van a su trabajo, a ambulancias que transportan enfermos. Otros atacando públicamente a alguien que dijo con moderación su opinión fundada. “¡De esto no se habla!” Periodistas que deberían defender la libertad de expresión y en vez de ello, ejercen represión cultural.


La apología de la violencia tiene consecuencias. ¡Lamentablemente, estas consecuencias!

IRLANDA

anuncian que la nueva Maternidad de un hospital católico practicará los abortos que permita la ley

(Life Site News/InfoCatólica), 3-5-17

James Menton, presidente del St. Vincent's Healthcare Group, afirmó el pasado 25 de abril que las informaciones que sugerían que el nuevo Hospital Nacional de Maternidad no proporcionará todos los servicios médicos permitidos por la ley son «enteramente falsas y sin fundamento».

«De acuerdo con la política actual y los procedimientos en SVHG (St. Vincent's Healthcare Group), cualquier procedimiento médico que esté de acuerdo con las leyes de la República de Irlanda se llevará a cabo en el nuevo hospital», declaró.

Menton respondió así a la controversia sobre el plan gubernamental para reemplazar el hospital de la calle Holles con el nuevo hospital de maternidad, cuyo costo es de 300 millones de euros, en Elm Street, propiedad del St. Vincent's Healthcare Trust, propiedad a su vez de las Religiosas de la Caridad.

Un miembro del consejo del actual hospital sugirió que las religiosas podrían intentar imponer su visión sobre el aborto en el nuevo centro sanitario, lo que provocó un debate mediático.

Sin embargo, tras diversas reuniones se llegó al acuerdo de que aunque las Hermanas de la Caridad son propietarias únicas del hospital, la maternidad tendrá plena autonomía, de manera que cualquier cambio en las prácticas clínicas debería ser acordado con el Ministerio de Salud irlandés.


Se da la circunstancia de que está previsto que durante la primavera del año 2018 se celebre un referéndum en toda Irlanda para derogar el artículo de la Constitución que defiende el derecho a nacer. En la actualidad, solo se puede abortar en caso de peligro de la vida de la madre. Por ejemplo, si la embarazada muestra intenciones suicidas a causa del embarazo, dos psiquiatras deben firmar el acta que la permitiría abortar. Bajo dicha ley el año pasado se practicaron 26 abortos legales en el país.

LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD FRATERNA

Un importante discurso de Francisco, que está estrechamente relacionado con la doctrina social de la Iglesia.

Osservatorio Internazionale Cardinale Van Thuân
793 Boletín | 05/03/2017

[Traducción automática de Internet]

Francisco ha tenido ocasión, en los últimos días, para hablar sobre el tema de la integración social, dirigida en su mensaje enviado el 24 de abril al Dr. Margaret Archer, presidente de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales.

A veces pensamos que debido a la presencia de los cristianos en el mundo social y política en la cara de los grandes desafíos de hoy, el Papa recuerda el tiempo con palabras realistas, no es más que un aumento de la caridad. Esto es fundamental, y de hecho la doctrina social de la Iglesia es una expresión de la caridad y el amor de la Iglesia cristiana al mundo con el ejemplo de Jesucristo. 

- La Doctrina Social de la Iglesia, sin embargo, es también un  "conocimiento" en la tradición de la Iglesia, sabe que expresa valoración y orientación y requiere la mediación de conocimientos científicos y operativos para llegar a la realidad de los problemas y soluciones. 
Francisco, en su mensaje al Dr. Archer, se basa en el conocimiento de la doctrina social de la Iglesia, la recuperación en muchos aspectos y actualizar en otros. Es por tanto un conjunto autorizado de reflexiones y orientaciones adecuadas a nuestro tiempo. referencias explícitas notables que están implícitos encíclica Caritas in veritate de Benedict XVI.

Un primer punto tocado por Francisco es el de la justicia, que no duda en llamar "virtud" ( "de las personas y las instituciones", como escribe), cuando de hecho a menudo se asigna a los mecanismos impersonales. La justicia es una virtud, es una manera de actuar habitualmente según el puro. Llamándola "virtud", el Papa lleva en su cama legítima, es decir, la moral, donde se encuentra su finalización a la (común).

En referencia implícita a los conceptos expresados ​​en la Caritas in veritate, así como en el que citó GS, que la justicia no debe ser colocado al final del proceso económico en la forma de distribución, pero tiene que invertir en su totalidad y desde el principio, el Papa Francis dibuja una diferencia poco común entre la solidaridad y la fraternidad cuyos antecedentes están contenidos en la Caritas in veritate. 

El código de "solidaridad" es probable que oponerse al código de "eficiencia", mientras que sólo el código de hermandad es capaz de superar a los dos en algo realmente nuevo y beneficioso para la cohesión social. Muy bonito las siguientes palabras del Papa: "La solidaridad es el principio de la planificación social que permite la desigualdad se hacen iguales, la fraternidad es la que permite que la misma sea diferentes personas." 

La solidaridad, en otras palabras, tiene el propósito de hacer efectiva la igualdad de todos los hombres en su dignidad; fraternidad, en cambio, parte de esta su igualdad para abrirlos a dar de acuerdo a la diversidad de su vocación. La primera va desde la diversidad igualdad, la segunda igualdad a la diversidad, donde, por supuesto, la palabra diversidad tiene dos significados diferentes. Como queriendo decir que la solidaridad una vez ejercido y aplicado aún queda mucho por hacer tratando de vivir en fraternidad, que era, sin embargo, ya que el motor oculto de la misma solidaridad. Este nuevo enfoque no es incompatible con las enseñanzas de Juan Pablo II que se llamaba a la solidaridad como la "voluntad de sentirse responsable de todo", explícita y clara, sin embargo, que esta responsabilidad incluye no sólo conseguir una sociedad más igualitaria, pero también más diferente, en el sentido de una sociedad en la que todo el mundo - a ser entendida como una persona y como sociedad natural y grupo social - puede ser él mismo en respuesta a su vocación.

Este concepto de libertad como respuesta a la llamada introduce Francisco en el segundo del Mensaje al Dr. Archer. Hay un concepto de libertad que se entiende no como una respuesta a una vocación (es decir, como la libertad "para"), sino como una libertad negativa (o libertad "de"), es decir, sin impedimentos y límites, o libertad como positivo (o la libertad " de ") pretende ser libre elección pura en su absoluta discreción. Una forma degenerativa de la libertad desnuda de las vocaciones es, según Francisco, el liberalismo individualista moderna, que no estará obligado por ninguna fianza. Después de todo, aquí, como lo señaló el Papa, que se confunde entre la "unión" y "unión". 

La limitación extrínseca es la limitación de la libertad, la unión es en cambio la posibilidad concreta de su realización, dado que determina precisamente la vocación, por lo que la verdadera libertad, la libertad "para". Se encuentran en los de Francisco observaciones ecos de toda la visión cristiana tradicional, filosófica y teológica, de la libertad, por lo que no es una libertad vacía, y por lo tanto la esclavitud a "sí mismos y sus propios deseos", pero la verdadera libertad, realizados hasta del bien y la verdad. La vocación, de hecho, no es el resultado de "auto-causalidad", como Francisco con una expresión inusual, pero es un proyecto sobre nosotros que no hemos hecho nosotros mismos. Es por ello que la libertad requiere bonos, y por lo tanto requiere la justicia y el bien común, de la que se dejó el mensaje.

De manera concreta estos aspectos son visibles en el lugar de trabajo. Se escribe Francisco, no sólo es un derecho, pero sobre todo "una capacidad y una irreprimible necesidad de la persona." En otras palabras, una vocación. Los derechos pueden ser suspendidos, escribe el Papa, pero las necesidades inherentes con ser hombre no. Y es a partir de ahí, de la naturaleza humana que fluye a su vocación, también que para trabajar. Visto de esta manera, la obra tiene una dimensión moral primaria que debe ser configurado su búsqueda de justicia.

La Asamblea Plenaria de la Academia se titula "Hacia una sociedad inclusiva: nuevas vías para la integración social y cultural." Las expresiones adoperate en el título podría dar la impresión de una consideración predominantemente horizontal y sociológico del problema. El Papa, en su mensaje, pone de manifiesto que la participación sin vocación no produce una verdadera integración, pero la yuxtaposición o la suma aritmética de los individuos aislados y libertarios. La integración requiere la participación en la justicia, bien común y, sobre todo, hermandad, todas las cosas que los hombres no se dan a sí mismos. Aunque el mensaje nunca se escribe la palabra de Jesucristo, o Dios, la referencia trascendente es obvia.

Arzobispo Giampaolo Crepaldi

Obispo de Trieste y Presidente del cardenal Van Thuan

EL TESTIMONIO Y LA OBRA DEL P. SANAHUJA

 Guerra cultural contemporánea, familia y vida


Por Juan Carlos Monedero (h)
sábado, 29 de abril de 2017

           Estamos aquí para hacer el homenaje de una gran persona, a quien tuvimos la dicha de conocer. Lo vamos a recordar como sacerdote, combatiente de la palabra, defensor de la cultura de la vida. Y, finalmente, como hijo doliente de la Iglesia, a la que sirvió hasta el final de sus días con su tarea apostólica, tanto oral como escrita, a través de libros, conferencias, artículos.

Nacido el 16 de septiembre de 1947, el padre Juan Claudio es ordenado sacerdote en el año 1972, por la prelatura del Opus Dei. Tenía casi 25 años. Estudioso de la doctrina y eficaz comunicador de la misma, su obra apostólica –tanto escrita como oral– refleja el pensamiento propio del doctor católico, observación que –en el momento presente de la Iglesia– conviene no tener por redundante. En efecto, mientras muchos teólogos piensan la Revelación a partir de las categorías de la filosofía moderna e inmanentista –que sostiene que el conocimiento de la realidad es imposible–, el padre Juan Claudio, que no desconocía estas infiltraciones, seguía creyendo, pensando, meditando y amando las verdades de siempre, que le vinieron por la tradición. Una tradición que se preocupa por la fidelidad y no por las novedades, de suerte tal que si personajes como Boff, Kung y Kasper se apoyaban en las falacias propias del idealismo, el padre Juan Claudio encontraría en San Agustín y Santo Tomás de Aquino su sostén y su inspiración.

Estos temas tan arduos fueron profundizados por el padre –era doctor en Teología, por la Universidad de Navarra–, colocándose en una situación y una circunstancia donde no podía, honestamente, callar. Y no calló. Al contrario, puso todo su conocimiento, erudición y competencia al servicio de la verdad, el bien y la belleza; y por eso es que fue, también, un combatiente de la palabra. Y así queremos recordarlo: no fue un sacerdote que hablase de generalidades. No tocó esos temas que a nadie le importan (los típicos y desabridos asuntos que no generan ni fuertes adhesiones ni enérgicos rechazos). Al contrario, se ocupó de lo que está en primer lugar de la agenda cultural, con perfecta conciencia de las dificultades que esta empresa seguramente iba a traer. Y que trajo.

Acompañado por la Licenciada Mónica del Río, directora del boletín Notivida, el padre Juan Claudio fundó en 1998 el portal Noticias Globales, cuya difusión superaría los límites de nuestro país para llegar a toda Hispanoamérica. Desde este portal, supo proveer un material enorme de investigaciones sobre políticas relacionadas con la vida humana y la familia –a nivel nacional e internacional– a todo aquel que estuviese interesado, enriqueciéndolo y capacitándolo. En el año 2001, se convirtió en editor de Notivida, espacio que continúa abordando estos mismos asuntos, con un seguimiento legal de la situación en la Argentina. Desde Noticias Globales, el padre escribió numerosos artículos –todos los cuales pueden, todavía, consultarse– donde denunció con toda claridad a los artífices de la contracultura, cómplices de mortíferas prácticas como el aborto, la anticoncepción y la eutanasia. Así, por ejemplo, el 28 de julio del 2014 sacó a la luz un artículo titulado Bill Gates: aborto a control remoto. El 15 de marzo del 2015, identificó con toda claridad las casi 400 empresas que –a lo largo y ancho de todo el mundo– financian la propaganda homosexualista, entre ellas Facebook, Apple, Google, Amazon, Microsoft, HSBC, Twitter, American Express, JPMorgan, Walt Disney, etc.

En otra ocasión, se ocupó de las acciones de dos instituciones educativas, en Estados Unidos y en Suecia respectivamente, contra dos profesores que se oponían a las prácticas abortivas.
Puertas adentro de la Iglesia tampoco se hizo el distraído, oficio bastante cómodo para ciertos laicos y sacerdotes con excelente formación. Por ejemplo, el 14 de mayo del 2014 escribió un artículo titulado Kasper siembra confusión. El 7 de septiembre del mismo año, cuestionó la actitud del arzobispo de Nueva York –el Cardenal Dolan– quien públicamente sostuvo no tener “ningún problema” con que personas identificadas pública y notoriamente con el homosexualismo ideológico participaran activa y visiblemente en el desfile en honor a San Patricio. En el año 2012, Noticias Globales advirtió de las maniobras del pseudo teólogo Hans Kung, quien buscaba premiar a una agrupación de superioras religiosas, que casualmente era la misma que había sido intervenida por la Santa Sede en el año 2012 a causa de sus desvaríos doctrinales. Kung premia el error y la confusión, muchísimos aplauden, otros que saben que eso es malo callan, pero el padre Juan Claudio no calló.
Su labor apostólica no fue, sin embargo, sólo denuncia del mal sino también promoción del bien. En febrero del 2015, el padre Juan Claudio concedió un amplio espacio al prólogo que el cardenal Robert Sarah hiciera del libro Género, una cuestión política y cultural, donde el prelado sostiene: “estamos ante una revolución que busca revocar el orden de la creación del hombre y la mujer, (este orden que) Dios manda desde el principio en su designio de amor eterno”. Asimismo, numerosas de las valientes declaraciones del cardenal Burke encontraron eco en el boletín del padre. Como mérito a su enorme empeño y dedicación, el Papa Benedicto XVI le otorgó en el año 2011 el título de Capellán de Su Santidad. Asimismo, colaboró en numerosos organismos de la Santa Sede, especialmente en el Pontificio Consejo para la Familia, disuelto hace poco por el Papa Francisco.

¿Cuáles fueron los temas que ocuparon principal importancia en su testimonio? Seguramente, por los títulos que hemos repasado, muchos de los oyentes se habrán dado cuenta. En concreto, no hay lugar a dudas de que la inteligencia y voluntad del padre Juan Claudio se dirigió hacia el hombre. Pero el abordaje del hombre –esto es, de nosotros mismos– no podía prescindir de la doble luz de la sana razón, por un lado, y de la Revelación Sobrenatural, por otro. El padre Juan Claudio supo aceptar un descubrimiento que cambiaría su vida. Encontró la piedra de toque de la moderna civilización: el odio al hombre, cristalizado en prácticas de muerte: aborto, eutanasia, anticoncepción, eugenesia. También proyectos y artificios ideológicos –como el seudo matrimonio igualitario– fueron objeto de su reflexión. Una reflexión que, como hemos mostrado, se convirtió en denuncia y en alerta. En infinidad de ocasiones se pronunció sobre la ideología de género, mentalidad que pretende reflejarse en la cultura, la legislación, las costumbres y hasta en la forma de hablar.
¿Por qué decimos que el odio al hombre es la clave de bóveda de este asunto? Porque el hombre naturalmente se ama a sí mismo. En efecto, el suicidio es antinatural. Sin embargo, el siglo XX y XXI han experimentado un crecimiento exponencial de la capacidad y del ingenio del hombre para dar muerte, eclipsar la vida de sus semejantes o incluso la propia:

por la eutanasia, se mata a los enfermos y a los ancianos;
por la anticoncepción, se bloquea el efecto natural de las relaciones sexuales, que es la creación de la vida;
por el aborto, se destruye a un niño inocente e indefenso;
por la eugenesia, se descarta a los débiles;
finalmente, promoviendo la actividad sexual antinatural, lo que fue pensado por Dios como algo fértil es convertido en algo estéril.

 Todos los caminos conducen a lo mismo: bloquear, limitar, restringir o incluso lisa y llanamente eliminar la vida –y vida humana–, esto es, eliminar al hombre. Odio al hombre cuya magnitud abre las puertas a la consideración de un agente diabólico. En efecto, como el demonio no puede nada contra Dios, dirige sus fuerzas contra nosotros. Lo estamos viendo. Y el padre lo sabía: sabía que detrás de estas prácticas, de esta propaganda, de estas medidas gubernamentales y culturales, estaba el demonio. Por eso es que habitualmente recomendaba rezar la Oración a San Miguel Arcángel.

A la luz de lo expuesto, el ejemplo del padre Juan Claudio –sin dudas, fue un defensor de la cultura de la vida– convocó a muchos en el pasado y debe convocarnos en el presente. Convocarnos a esta lid: luchar por el hombre y por la vida, pero no por esa humanidad o fraternidad difusa de la Ilustración. No. Somos convocados a la defensa del ser humano –nosotros mismos– en cuanto Imago Dei, es decir, en cuanto somos seres temporales pero portadores de principios eternos, capaces de relacionarnos con Dios como personas, libres y amantes; defensores de la vida, sí, pero no de una vida jamás definida o imprecisamente pensada sino de la vida que es participación de esa Otra Vida que es Cristo mismo: Yo soy la Vida, según las palabras de Juan 14, 6.

           El padre dejó este mundo el 23 de diciembre del pasado año pero nos ha dejado muchas cosas. En primer lugar, como se dijo, nos deja su ejemplo. Apoyó numerosas causas que consideraba justas, emprendimientos concretos e identificables, como el mencionado boletín Notivida y Noticias Globales. Pero también sostuvo y promovió otros espacios, donde incluso fue numerosas veces invitado a hablar, como el Círculo de Formación San Bernardo de Claraval.

En segundo lugar, nos deja su agudeza, su viveza criolla si se permite la expresión. Era bueno pero no era ingenuo. Quienes lo conocieron más de cerca aseguran que todo lo relativo al término género le preocupaba, incluso antes de entrar en los detalles. Denunciaba la expresión salud reproductiva o planificación familiar como equivalente al aborto. No era cándido y no favorecía que la gente se engañase. Insistía en que los católicos debíamos visualizarnos, no escondernos, sino que se nos vea a través de acciones tan sencillas como, por ejemplo, una simple panfleteada, un ciclo de conferencias. Teníamos que estar en la calle, no sólo escribir detrás de una computadora –por bueno que sea el texto– sino estar en la realidad real. Con un humor que también aleccionaba, solía quejarse de los católicos provida que consideraban “muy fuertes” los carteles con imágenes muy claras sobre aborto. Y en una ocasión llegó a decir que esos carteles permanecieron sólo en los locales “cuyos dueños” eran “personas que realmente quieren dar la cara y que no lo van a sacar aunque venga el obispo o el párroco a decirle: Sacalo”[1].

En tercer lugar, nos deja su última obra: ‘Poder Global’, que merece un párrafo aparte. Ya hemos dicho que una constante de su labor fue la denuncia de las instituciones –de alcance internacional– que trabajan, coordinadamente, por imponer una nueva mentalidad. En efecto, tanto desde las páginas de El desarrollo sustentable como de su último libro, el padre Juan Claudio enumera prolijamente a incontables entidades que promueven y financian lo que se conoce como cultura de la muerte. No es casual que la promoción de estas prácticas esté ineludiblemente acompañada de campañas que tienden a presentar la homosexualidad como algo natural. Y aquí tenemos que detenernos un segundo, porque hay muchos que ven con claridad la maldad del aborto pero no ven el desorden que supone ciertas conductas sexuales.



Como siempre, el asunto se comprende mejor si vamos a los principios, los orígenes. En efecto, si el universo surge de un proceso evolutivo darwinista –totalmente ciego y carente de fines– como sostienen los modernos ideólogos, entonces no hay Dios. Si no hay Dios, tampoco hay ni puede haber nada como un orden divino. No puede haber ni orden divino ni orden natural; tampoco puede haber conducta sexual normal porque llamar “normal” a un comportamiento implica reconocer una norma, una pauta, un límite, un orden. Pero según los ideólogos no hay orden. Por tanto, la legitimidad de la conducta homosexual se sigue con la misma lógica con que las piezas de un dominó se golpean unas a otras. Una auténtica cadena de negaciones, que tiene su punto de partida en la originaria negación del logos.
Ahora bien, si no hay Dios, ni hay orden, ni conducta sexual normal, entonces todas las conductas sexuales son válidas y legítimas. Pero, en este caso, ¿cómo juzgar los actos de violación? ¿Cómo juzgar la pedofilia u otras aberraciones?
Para no quedar atrapados en este callejón sin salida, tenemos que volver –es forzoso– al orden, tenemos que restaurar el logos en la sociedad –esto es, restaurar a Cristo–, y la única manera de hacer eso es practicando y viviendo alegremente la verdad. Hablar, hacer verdad, como decía el querido padre Castellani. Y el ejemplo del padre Juan Claudio debe impulsarnos a ello.

El padre Juan Claudio nos deja asimismo su ejemplo como persona capaz de ejercitarse y capacitarse en este auténtico arte de dar a conocer la verdad; cada uno desde su lugar y sus posibilidades, está obligado a hacer lo que pueda: remover obstáculos, regalar un buen libro, promover buenos ciclos de conferencias, aportar económicamente, difundir y defender a los buenos intelectuales, colaborando activamente con las personas y estructuras que –en el medio de numerosos obstáculos– están militando por estos ideales.
Doctrina, sí, pero no esterilidad sino doctrina unida al poder de la acción. Decía el padre que “Tener la doctrina clara, y callarse o hablar a media lengua, tratando de quedar bien, es una cobardía para salvar el "buen nombre", y que todos te aplaudan..., cuando por el contrario si todos me aplauden, tengo que desconfiar de estar siendo un buen cristiano”.
Doctrina unida a la acción, pero no a cualquier acción como si todas valiesen lo mismo. Porque el padre no fue un activista irresponsable sino prudente. Escritor, responsable de un blog, y conferencista, fue autor de varios libros, artículos, ponencias; participó en numerosos congresos, así como en reuniones nacionales e internacionales. Varias de sus obras han sido traducidas y publicadas en otros países. No fue la espontaneidad o del momento lo que sostuvo su magna tarea. Fue el compromiso sostenido en sólidas razones, fue su capacitación continua, no un mero impulso de reacción contra algo malo. Lo suyo no fue una acción precipitada sino una acción prudente.

Su preocupación por la crisis de la Iglesia no era una mera generalidad: ya hemos visto cómo el padre identificaba a los responsables, con nombre y apellido. A diferencia de quienes temen descender a los detalles, esquivando el bulto, el padre Juan Claudio decía a quien lo quería escuchar que le preocupaba –y mucho– el tercermundismo, los abusos litúrgicos y por supuesto el falso ecumenismo. El padre había aprendido y ya celebraba la misa tridentina; sabemos también que autorizaba a los fieles a asistir a las misas celebradas por los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X, conocedor de que una liturgia declarada válida por la máxima autoridad de la Iglesia no podía ser “abolida” por el paso del tiempo, cualquiera fuese el pretexto.
Asimismo, el padre lamentaba la difusión de ese slogan falaz según el cual “Tenemos que ser positivos” dado que en algunas ocasiones eso implicaba no decir la verdad o al menos suavizar su proclamación. En ese sentido, es pertinente recordar las palabras de Julieta Gabriela Lardies, delegada por la Red Federal de Familias–Misiones, quien sostuvo recientemente: “No querer confrontar cuando es obligatorio hacerlo es propio del alma que –aunque reconozca intelectualmente la verdad– prefiere no arriesgarse en cuanto a su testimonio, no sea que pierda amistades por decir lo verdadero. (Esta actitud) Revela falta de esperanza, falta de confianza en la propia verdad, falta de confianza en la fuerza demoledora de la verdad”.

La Providencia le permitió al padre conocer arquetipos concretos. Entre ellos, Jerome Lejeune era un objeto de su admiración como modelo provida: un hombre pobre que no buscó su propio beneficio, que perdió el Nobel por oponerse al aborto, que vivió batallando entre múltiples contradicciones. El padre repetía a quienes lo escuchaban que era precisamente eso –la pobreza– lo que había que esperar en esta batalla. Se lo pierde todo, se va a perder todo porque hoy en día quienes combaten contra las pretensiones homicidas del Nuevo Orden Mundial son, de manera forzosa, políticamente incorrectos. Así pensaba el padre, son sus palabras. Este hostigamiento no puede ser más claro, a la luz de la reciente repercusión –en la provincia de Santa Fe– en torno a una psicóloga de Grávida, que tuvo la decencia, el coraje y el heroísmo de acompañar a una niña de 11 años, embarazada tras una violación, salvando así la vida del hijo de la pequeña (la cual, engañada por grupos abortistas, creía que la interrupción del embarazo no acabaría con la vida de su hijo). Es decir, esta mujer no sumó a la injusticia de la violación otra injusticia –el aborto– sino que atendió ambas vidas. Sin embargo, dado que la ideología genera una fuerte cerrazón en las personas, los abortistas han desencadenado una feroz campaña contra esta mujer, presionando al Colegio de Psicólogos de Santa Fe, buscando –por todos los medios– que tenga lugar una sanción (cosa que ocurrió: se le suspendió la matrícula alegando “faltas éticas”, tal como informa recientemente el boletín Notivida). A Dios gracias, el niño ya nació pero la discusión acaba de cobrar notoriedad mediática.

Es necesario decir, además, que el padre Juan Claudio estaba muy preocupado por la situación de la Iglesia en este pontificado. A través de innumerables conocidos –él se informaba directo, no a través de los medios de comunicación– se enteró de que muchas iniciativas eclesiales en torno al sostenimiento de la cultura de la vida –erigidas sobre todo en la época de Juan Pablo II– están siendo desmanteladas, descabezadas. Por ejemplo: se cerró el Pontificio Consejo de la Familia –como ya dijimos–, se le está quitando importancia a la Academia para la vida, mientras que los nuevos responsables en dichas áreas no tienen –habida cuenta sus antecedentes– la misma línea que los anteriores. Sin dudas, el padre fue hijo doliente de la Iglesia, lejos de toda obsecuencia, al mejor estilo de Santa Catalina de Sienta, cuya memoria recordamos precisamente hoy.

Es mucho lo que pensaba, lo que escribió y lo que dijo el padre Juan Claudio. Sin embargo, incluso ocupándose de estos temas, no se desvinculó de su realidad familiar y doméstica; se interesaba mucho por su familia, por su madre especialmente. A veces no la podía ver tan seguido como hubiera querido, pero por testimonio de los allegados podemos decir que la tenía siempre en mente, lo que se materializaba llamándola por teléfono. Este mismo cuidado recomendaba a sus cercanos: “cuida a tu mamá, dedicale tiempo...”. Asimismo, quienes más lo conocieron atestiguan que tenía un gran corazón, que se plasmaba no sólo en los temas teóricos sino también en los consejos propios del mundo afectivo y emocional. Era un sacerdote que dedicaba tiempo a esas almas, un tiempo que a él no le sobraba. Son muchos los testimonios de su generosidad: el padre se buscaba un lugar y un momento para atender a todos. A pesar de que, en determinados momentos, pareciese distante y “acorazado”, tenía un gran corazón. Y también un muy buen sentido del humor, condición ineludible para librar este combate de proporciones realmente históricas.

Su último libro vio la luz el mismo día de su partida. Contiene la denuncia del mayor ataque que se concibió hasta ahora contra el cristianismo, sobre todo contra la Iglesia Católica y la civilización cristiana. Leamos un fragmento de mismo: “«Los falsos profetas y los falsos maestros han logrado el mayor éxito posible»” dice el padre, citando a Juan Pablo II. Y luego hizo suyas las palabras del Beato Pío IX: «seamos firmes: nada de conciliación; nada de transacción vedada e imposible…». Su última obra es muy clara y muy valiente: si estuviera vivo, creemos, le habrían hecho la vida imposible. Quienes lo conocen cuentan que, en sus últimos días, la única preocupación del padre Juan Claudio era que el libro saliera pronto.
           Quiera Dios que podamos continuar la pelea que él libró, con lucidez, coraje, prudencia, arrojo, osadía y generosidad. Muchas gracias.

(Palabras pronunciadas el 29 de abril del año 2017,
Festividad de Santa Catalina de Siena,

en la Biblioteca de la Manzana de las Luces)

EL ACCESO AL MATRIMONIO, ¿ES UN DERECHO HUMANO?


Unicef desconoce la normativa convencional y nacional sobre el acceso al matrimonio?

Por Carlos Alvarez Cozzi

I)             INTRODUCCIÓN.
El matrimonio es una institución natural, anterior al Derecho y al Estado, que apareció en los albores de la humanidad, en lo que hace a su esencia. Es la unión estable afectivo-sexual entre una mujer y un hombre, que el Estado no crea sino que simlemente reconoce. De allí estriba justamente su nombre, “matri munus”, o sea la unión para formar una familia abierta a la vida, es decir, para que del fruto de ese amor, se genere nueva vida por medio de los hijos. La matriz alude naturalmente a la mujer, quien es la que através de su embarazo permite la gestación de los nuevos seres humanos. Sin lo cual no existiría la perpetuación de la especie humana.

Adviértase que el matrimonio es ancestral, muy anterior a las tres grandes religiones monoteístas, judaísmo, cristianismo e islam. Con el paso de los siglos, la institución matrimonial fue siendo reconocida por el Derecho y el Estado, se crearon los registros de Estado Civil a fin que fuera el Estado y no las religiones, los que llevaran los datos de los matrimonios así como de los demás actos del estado civil como nacimientos, adopciones y defunciones. En el Uruguay ello sucedió con la Ley de Registro del Estado Civil de 1879, debiéndose obtener los testimonios de partidas de estado civil anteriores a esa fecha de los parroquiales de la Iglesia Católica Apostólica Romana, en tanto hasta la Constitución de la República de 1917 el Estado estaba unido a la misma.
Si bien es cierto que con el tiempo la edad en que el promedio de las personas, hombres y mujeres, se casaron, fue aumentando, lo fue básicamente como consecuencia de la urbanización y del acceso a los estudios, sobre todo universitarios, que determinaron en ambos, pero sobre todo en la mujer, que contrajera su matrimonio en una edad todavía núbil, con capacidad de procreación, pero más alejada de la adolescencia o de la primera juventud. Pero esto no debe suponer privar del derecho humano de acceso al matrimonio a los más jóvenes, que cumplen los requisitos legales para contraerlo.

Ahora bien, no obstante ello, que es un fenómeno cultural, y como tal variable, la legislación comparada en general ha previsto un acceso al matrimonio que busca facilitarlo y no complicarlo. El fin es evidente: facilitar la formación de la familia estable, basada en el vínculo del matrimonio. Así, en el caso de Uruguay, y dado que el art. 40 de la Constitución de la República es claro en que la familia es la base de la sociedad y que ésta es la responsable de la educación de su prole, art. 41 de la misma Carta Magna, el Código Civil uruguayo, en coincidencia con la normativa civil comparada, ha previsto que para contraer matrimonio por propia decisión se requiera una edad de madurez determinada pero permitiendo que con autorización de los padres o tutores, los menores púberes puedan acceder al vínculo. Incluso para los casos de irracional disenso de los padres, la legislación previó que los menores que no sean autorizados a casarse pueda la Justicia de Familia atender su solicitud y suplantar la voluntad renuente de sus padres y así salvar el conflicto de pareceres.

II)            NORMATIVA INTERNA VIGENTE SOBRE ACCESO AL MATRIMONIO.
En el caso de la normativa interna, el Código Civil uruguayo (http://www.oas.org/dil/esp/codigo_civil_uruguay.pdf

      regula el instituto en los arts. 81 y siguientes. El art. 91 prevé los llamados impedimientos dirimentes para el matrimonio, y en su numeral 1º establece que la edad mínima para contraer el vínculo es el comienzo de la pubertad, 12 años en la mujer y 14 en el varón. En los subsiguientes regula los demás, que no viene al caso ahora examinar.
Es evidente que se trata de edades tempranas y que en la actualidad pocas personas contraen el vínculo en las mismas, básicamente por razones culturales. Pero no puede ignorarse el dato del Derecho Positivo. Es una facultad, no una obligación. Por lo que no vemos que se trate de un tema problemático, como algunos, según vamos a ver en este artículo, lo pretenden plantear.
Por lo demás, esa normativa interna está en plena armonía con la normativa convencional que veremos a continuación.

III)           NORMATIVA CONVENCIONAL VIGENTE SOBRE EL ACCESO AL MATRIMONIO.

A nivel del Derecho Internacional de Familia, en cuanto al derecho de las personas a contraer matrimonio, nos encontramos con la “Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas”, cuyo art. 16.1 reza: “Los hombres y las mujeres a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en el caso de disolución del matrimonio. 2. Solo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio. 3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”. (http://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/)

Es claro que la edad núbil para contraer matrimonio la Declaración la remite a los Derechos internos de los Estados. En el caso del Uruguay, la citada norma del Código Civil.
Pero descendiendo a instrumentos más concretos de Derechos Humanos nos encontramos con la Convención Americana de Derechos Humanos, ratificada por nuestro país, en cuyo art. 17 bajo el nomen juris “Protección de la Familia”, se establece igualmente que la Declaración antes citada que  “la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y el Estado.”. En el numeral 2 “se reconoce el derecho del hombre y la mujer a contraer matrimonio y a fundar una familia si tienen la edad y las condiciones requeridas por las leyes internas, en la medida que ellas no afecten el principio de no discriminación establecido en la Convención.”

                             
De manera que aquí, también se remite a las leyes internas de los Estados parte la fijación de la edad mínima para contraer matrimonio además de los demás impedimientos dirimentes.
Pero existe otro instrumento internacional aún más específico sobre el Acceso al Matrimonio, de Naciones Unidas que no puede dejar de citarse.
Ella es la “Convención sobre el consentimiento para el matrimonio, la edad mínima para contraer matrimonio y el registro del matrimonio”. Es de 7 de noviembre de 1962 y entró en vigencia el 9 de diciembre de 1964. 

(http://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/MinimumAgeForMarriage.aspx)                                     
En su Preámbulo cita justamente el art. 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Art. 2 establece claramente que serán los derechos internos de los Estados parte los que determinarán la edad mínima de los cónyuges para contraer matrimonio. Y el art. 3 prevé la inscripción de los matrimonios ante la autoridad competente de cada Estado.
IV)          APRECIACION DIKELOGICA O VALORATIVA SOBRE LA NORMATIVA CITADA.

Tanto en las legislaciones nacionales como en la internacional referida a acceso al matrimonio surge claro que lo que se pretende es un acceso al matrimonio con los requisitos indispensables que aseguren la edad mínima y el libre consentimiento fundamentalmente. Es decir, que no se realicen casamientos entre personas incapaces de apreciar lo que están celebrando ni que lo hagan en forma forzada, es decir, sin libre consentimiento. Es una solución “favor matrimonii”, que atraviesa todo el Derecho de Familia tanto nacional como internacional.

V)           POSICIÓN ACTUAL DE UNICEF.

Es por la contundente solución del Derecho de Familia internacional y nacional que venimos de exponer que llama poderosamente la atención la posición actual de UNICEF, órgano especializado de Naciones Unidas en materia de protección a la niñez.
En una publicación de dicho organismo se afirma textualmente en relación a que jóvenes puedan contraer legalmente matrimonio, (según vimos de acuerdo a los tratados vigentes, incluso de la propia Naciones Unidas), lo siguiente: “Constituye una violación de los derechos humanos”, Página 11 de Boletín de Unicef en Uruguay, año 2016.

Como puede formularse semejante afirmación sin violentar el Derecho positivo? La verdad que resulta imposible conciliar ambas cosas. Porque o bien se modifica el Derecho vigente o de lo contrario el organismo internacional debe rectificar su temeraria afirmación.

VI)          CONCLUSION.
Como explicar racionalmente la gran discordancia arriba expuesta? No creemos que se trate de desconocimiento de la normativa, porque sería inadmisible, por lo que la única explicación que podemos encontrar es la notoria infisión dentro de los organismos internacionales de ideologías o perspectivas que incluyen una visión contraria al matrimonio, por las que creen erróneamente que así mejoran las condiciones de vida de las mujeres.

Al respecto debemos decir que controvertimos expresamente esas posiciones, que carecen de basamento científico y que además violan la normativa vigente, tanto la convencional como las nacionales, referidas al derecho humano de mujeres y de hombres de acceso al matrimonio.


DOCTRINA SOCIAL CRISTIANA: OLIVIDADA Y MENOSPRECIADA


Periodista Digital, 28.04.17

Si quieres la paz, lucha por la justicia. (Pablo VI)

Esta cita de Pablo VI condensa la lección histórica peor aplicada por el ser humano. Su incapacidad de prevenir el conflicto por su indiferencia ante la injusticia. Condenado por ello a pastar con las ideologías.
La búsqueda de la Paz a través de la Justicia es una exigencia de nuestra Fe. Dios no es indiferente a la realidad de los seres humanos, se compromete con ella a través nuestro. Somos encarnación social de Cristo a través de su Espíritu Santo
.
La Doctrina social de la Iglesia es el tesoro más olvidado y menospreciado en nuestra Iglesia. Salvando las honrosas excepciones de Juan Manuel de Prada, que me la descubrió, y de selectos especialistas en esta materia que tienen por desgracia un limitado eco mediático, también en los medios de comunicación de la Iglesia; en este país, en esta Iglesia, ignoramos supinamente que existe una ciencia, un método de análisis, y una forma de enjuiciamiento de la realidad que son cristianos: la Doctrina social de la Iglesia.

Los cristianos poseemos un extraordinario medio para posicionarnos con actos y juicios ante la realidad y por ello ante cualquiera con criterios convincentes.
No nos sometemos a la simpleza de concebir el mundo desde las ideologías. Somos analistas evangélicos de la realidad. Observadores sociales del cumplimiento de las exigencias naturales e inalienables del ser humano: el respeto debido a su naturaleza y a su dignidad.

Estoy realizando un Curso de Doctrina social de la Iglesia organizado por la Vicaria III de Madrid en la Parroquia de Nuestra Señora de Moratalaz. Y me entusiasma.
La DSI no me atraía sencillamente porque encontraba sus contenidos demasiado ambiguos y faltos de concreción para dar solución real a los problemas del Hombre. Hasta que me he ido dando cuenta que más que un contenido, proporciona una forma de contemplar la realidad desde la que el cristiano construye su pensamiento social y concreta con original actitud su compromiso, que es su servicio integral a la humanización de la realidad.

La DSI proporciona sólidos argumentos con los que posicionarse convincentemente ante quienes no experimentan a Dios, y frente a quienes buscan la imposición de sus intereses y posiciones pisoteando a los demás y causando injusticias, originando con ello la división y el conflicto entre los hombres.
La DSI nos proporciona una bella, coherente e inacabada armadura para luchar por el Reino de Dios en esta tierra. La Doctrina Social de la Iglesia es una catequesis socio-política, un método de análisis cristiano de la realidad, y una valiosa guía para fundamentar nuestras posiciones públicas conformes con el Evangelio.

Estoy aprendiendo muchas cosas. Estoy descubriendo muchas posibilidades y también muchas carencias en los mensajes sociales que lanzamos al mundo los cristianos.
Es fácil que los cristianos caigamos en la tentación de recurrir a las ideologías para analizar y responder a la realidad. Es un tremendo error. Por ello ha habido cristianos que se han tirado al monte por un lado y por el otro, que confundieron el compromiso radical con el extremismo irracional. La causa social de la Iglesia es la de los pobres, la de los que nada pintan, la de los desconsolados y desgraciados. A ellos somos enviados para su protección y defensa, pero también a ellos somos enviados para nuestra conversión.

Es fácil llegar a ser arrollados por un ausente ambiente de discernimiento que nos hace presas de nuestras emociones, y por tanto también de nuestros prejuicios.
La DSI nos ayuda a pensar y actuar en cristiano con relación a nuestro mundo. No nos hace ni marxistas ni conservadores, nos hace algo extraordinariamente revolucionario para nuestro tiempo, nos hace servidores comprometidos con la causa del Hombre, profetas del Humanismo integral, que es por humano, también cristiano.
Jesucristo es sacrificado por los hombres por la causa noble del Hombre. Que éste viva en Paz porque viva en Justicia reconciliado con su naturaleza, su realidad y su trascendencia.

Con la DSI estoy entendiendo que mi lugar en el mundo al que pertenezco, éste y no el de más allá, es un servicio a su humanización en el nombre de Jesucristo.
La jerarquía católica no explota ni extiende su conocimiento. Será juzgada por ello. Es imperdonable la falta de protagonismo de la DSI en sus medios de comunicación. Será responsable de cerrar una puerta y una opción constructiva a los hombres de hoy por su falta de audacia, complejos y cobardía, pues los abandona al pasto de las ideologías.

Reivindico a través de la DSI la condición militante de los cristianos para el Reinado social de Jesucristo.
Para lo cual, nosotros, tanto como esos valientes cristianos de los siglos XIX y XX comprometidos con los problemas sociales de su época en situaciones no muy distintas, arriesgaron su posición, prestigio, y demás haberes, que estimaron en poco ante la bella causa de la protección y compromiso con los bienaventurados de Cristo. La verdadera causa impulsora de la Historia y motor del desarrollo de los seres humanos.

La Doctrina social de la Iglesia es el idioma político y eclesial de los rebeldes a una clandestinidad secular impuesta por otros, y aceptada por no pocos de nosotros.

La Doctrina social de la Iglesia es la rica doctrina de la pobre presencia de los católicos en la vida pública.