DON BOSCO

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"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

EL SONIDO DE LA LIBERTAD

 

 Obstáculos mundiales para luchar contra el tráfico sexual de niños

 

By Stefano Gennarini, J.D.

 

NUEVA YORK, 28 de Julio (C-Fam)

 

El mayor obstáculo para proteger a las mujeres y los niños de los traficantes sexuales puede ser los gobiernos que protegen la pornografía y la prostitución.

 

La inesperada película taquillera “Sound of Freedom” ha generado más de $100 millones en la taquilla de EE.UU. poniendo el foco en el tráfico sexual de niños.  Pero, ¿qué está haciendo la comunidad internacional para luchar contra el tráfico sexual y cuáles son algunos de los obstáculos para poner fin al tráfico sexual de niños?

 

La Asamblea General de las Naciones Unidas no ha estado inactiva a la hora de debatir y adoptar tratados y resoluciones contra la trata.

 

Hay dos tratados internacionales vinculantes contra la trata con fines de explotación sexual, el “Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas” y el “Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la pornografía infantil”, ratificado por casi todos los países de la tierra.

 

La Asamblea General encargó al sistema de las Naciones Unidas la lucha contra la trata en un “Plan de Acción Mundial” contra la trata a partir de 2010, y los países occidentales donan millones en ayuda bilateral. La Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional, USAID, por sí sola ha proporcionado más de 370 millones de dólares para combatir la trata de personas en casi 90 países desde 2000. Decenas de eventos se llevan a cabo en la sede de la ONU cada año para hacer frente a la trata, a veces referido como “esclavitud moderna”.

 

A pesar de este torbellino de atención internacional, se reconoce ampliamente que el tráfico sexual sigue creciendo en frecuencia y brutalidad, especialmente hacia los niños.

 

Cada vez hay más pruebas de que la prostitución legal y la pornografía son factores que contribuyen a este aumento. Las pruebas demuestran que la prostitución y la pornografía aumentan el tráfico sexual, las desviaciones sexuales y contribuyen al tráfico sexual de niños.

 

Si bien muchos países tradicionales estarían encantados de reprimir la prostitución y perseguir a la industria de la pornografía, los países occidentales se resisten a los esfuerzos para arrojar la pornografía y la prostitución en una luz negativa.

 

De hecho, los países occidentales están a la vanguardia de la promoción de la libertad sexual sin restricciones, incluida la prostitución legal y la pornografía, y no han estado dispuestos a reconocer el papel que desempeñan en el tráfico sexual.

 

El tratado internacional contra la trata, por ejemplo, sólo aborda la “explotación de la prostitución ajena” y no la compra y venta de sexo como algo inherentemente degradante y criminal. En los últimos años, los países occidentales y las agencias de la ONU se han unido para promover la prostitución legal como necesaria para combatir el VIH/SIDA e incluso han caracterizado el “trabajo sexual” como una forma de empoderamiento femenino, atrayendo críticas de grupos contra la trata en todas partes.

 

Del mismo modo, con la pornografía, existe un tratado de 1923 contra el material obsceno, anterior a las Naciones Unidas, que ha languidecido durante 100 años con sólo un puñado de ratificaciones.

 

En lugar de luchar contra la pornografía, los países occidentales la aceptan como una forma de arte o entretenimiento, o como material protegido por la libertad de expresión. Incluso han alentado a los organismos de las Naciones Unidas a promover el uso de la pornografía para los niños como algo normal y saludable. Esto es un cambio con respecto a hace solo treinta años, cuando una conferencia histórica de la ONU sobre cuestiones de la mujer en Beijing condenó sin remordimientos la pornografía por cosificar a las mujeres.

 

Cabe señalar que la mayoría de la pornografía producida y consumida en los Estados Unidos es procesable con arreglo a la legislación federal. Los fiscales, tanto bajo la administración republicana como la demócrata, no han mostrado interés en seguir la ley.

 

A pesar de estas tendencias desalentadoras, hay indicios en muchas sociedades de que la predilección occidental por la autonomía sexual sin restricciones puede no durar para siempre. Hay un creciente movimiento internacional de base contra la pornografía y la prostitución, que llama la atención no solo sobre cómo estas contribuyen al tráfico sexual, sino sobre cómo dañan a las personas, las familias y la sociedad.

 

En otoño pasado, la Asamblea General se refirió por primera vez a la necesidad de castigar y contrarrestar la “demanda” de sexo en una declaración política contra la trata. Si bien esto está lejos de condenar la pornografía o la prostitución per se, puede ser el comienzo de abordar las causas profundas que alimentan el tráfico sexual.

 

Sound of Freedom es un thriller basado en la historia real de Tim Ballard, el fundador de Operation Underground Railroad, una organización sin fines de lucro dedicada a ayudar a las víctimas liberadas del tráfico sexual de niños. Según algunas estimaciones, el tráfico sexual de niños asciende a 150.000 millones de dólares. Los EE.UU. es el mayor mercado para el tráfico sexual infantil de acuerdo con los creadores de la película.

VERITATIS SPLENDOR


 El 30 aniversario de una encíclica olvidada

 

Stafano Fontana

 

Brújula cotidiana,  09_08_2023

 

El 6 de agosto de hace 30 años, Juan Pablo II publicó la encíclica Veritatis splendor “sobre algunas cuestiones fundamentales de la enseñanza moral de la Iglesia”. L'Osservatore Romano no ha mencionado el aniversario. Vatican News y Avvenire tampoco. Es cierto que se suelen recordar los 25 y 50 años de tales acontecimientos, como es el caso de las bodas, como también es cierto que la JMJ ha monopolizado la comunicación de la Iglesia estos días, pero tal olvido general deja a uno estupefacto. Esta actitud expresa bien el desprecio que la Iglesia oficial dedica a la encíclica sobre moral de un gran Pontífice.

 

La Veritatis splendor no contiene toda la doctrina moral católica, su propósito era denunciar y corregir ciertas tergiversaciones de la moral católica sobre cuestiones fundamentales. Ahora esas tergiversaciones se han convertido en la norma en la Iglesia, de modo que conmemorar la encíclica se conviertiría en algo comprometedor. Mejor no hablar de ella, abandonarla en el torbellino del olvido, como si nunca se hubiera escrito. ¿Cómo se podría recordar estos días esa encíclica sin sonrojarse y sin darse cuenta de que choca por completo con la Amoris laetitia y, en general, con el estatus de la teología moral en la era del Papa Francisco? ¿Cómo hacer pasar por continuidad una diferencia tan evidente y sustancial? De hecho, para encontrar conmemoraciones de este 30 aniversario hay que remitirse a centros de pensamiento más o menos críticos con el abandono de esa perspectiva de la teología moral, como Catholic Thing o Crisis Magazine.

 

La condena de Veritatis splendor y la damnatio memoriae ordenada a su respecto no se han producido expresamente, sino en el gris de la sombra. En el actual pontificado no ha habido ningún documento que revise las enseñanzas de Juan Pablo II. En otras palabras: nunca se ha explicado por qué la Veritatis splendor debe quedar a la deriva. Nunca se ha explicado qué había de erróneo o inadecuado en ella. Simplemente han decidido pasar página. El tiempo pasa, la gente olvida, y quienes siguen teniéndola presente y señalando las contradicciones con las nuevas enseñanzas, tarde o temprano se cansarán y todo quedará en nada.

 

Pero la Iglesia que pasa página es como un ejército que deja a sus soldados en territorio enemigo, abandonándolos. La Veritatis splendor, y lo mismo puede decirse de Humanae vitae, no son sólo textos para abandonar en el olvido: sobre ellos muchos cristianos han construido la batalla de su vida. Olvidar esos documentos sin decir por qué, significa dejar solos a esos compañeros de viaje.

 

De esta vuelta de página en silencio, de este fingir que el convidado de piedra no existe, de este proceder como si todo comenzara después de la Veritatis splendor, dos aspectos llaman particularmente la atención. Uno se refiere al método y el otro al contenido.

 

La imposición desde arriba del nuevo rumbo de la teología moral católica antitético a la Veritatis splendor ha tenido lugar no sólo sin explicar por qué, sino también mediante golpes y maniobras políticas, mediante subterfugios y zancadillas, es decir, de manera poco decorosa. La historia del Instituto Juan Pablo II atestigua el desprecio por las personas, las maquinaciones políticas, una nueva situación jurídica inventada ad hoc y funcional a la transformación sustancial de la finalidad del Instituto. Se podrían haber elegido caminos menos lesivos para la memoria de Juan Pablo II y menos irrespetuosos con quienes se habían comprometido válidamente con esa institución.

 

Los nombramientos de controvertidos miembros de las Academias Pontificias, las provocadoras declaraciones sobre cuestiones de ética teológica del Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, los creativos eslóganes pronunciados por Francisco en diversas entrevistas, la promoción en la Iglesia de personalidades alineadas con las nuevas perspectivas de la ética católica, la provocación y gestión de procesos revolucionarios como los sínodos sobre la familia, las notas a pie de página de la Amoris laetitia... Gracias a estas formas poco ortodoxas e irrespetuosas se cavó la tumba de la encíclica Veritatis splendor.

 

En cuanto al aspecto del contenido, hay que señalar que la damnatio memoriae ha sido completa, no se ha salvado ningún aspecto de la misma, ninguna misericordia para los vencidos. No se ha salvado la teología fundamental de referencia de la encíclica, la visión antropológica que subyace en ella, los problemas del conocimiento de la norma natural y revelada, la relación entre ambas, la relación entre la norma y la conciencia, la existencia de acciones que son siempre erróneas y que no deben hacerse en ningún momento, la valoración del papel de las circunstancias, el aspecto objetivo y público del pecado, la propia visión del pecado visto ahora como inadecuación en relación con un ideal, la posibilidad de reconocer jurídicamente acciones contrarias a la ley natural y la propia concepción de la ley moral natural.

 

Nada se salvó de la Veritatis splendor. La encíclica no existe. ¿Por qué conmemorarla?

LA DIGNIDAD HUMANA CONSERVADA EN FORMOL

 

Por Raul Magnasco *

 

La Prensa, 07.08.2023

 

Sabido es que los héroes reales existen, no usan capa, y habitualmente son anónimos.

 

Ese es el caso del Dr. Jorge Pérez, encargado del Servicio de Anatomía Patológica del Hospital de Rafaela, conocido recientemente por un fallo inédito, que ordena dar sepultura a 257 nonatos que fueron conservados durante años en frascos con formol.

 

Se trata de 257 fetos que perdieron la vida de forma natural –no provocada- pero que gracias a la decisión y el coraje, pero sobre todo al sentido humano del Dr. Pérez, en lugar de terminar en el tacho de basura del hospital, como ocurre lamentablemente en la mayoría de los hospitales, fueron conservados hasta el día de hoy.

 

Ello le permitió al médico, junto a su abogado Pablo Possetto, recurrir a la justicia para que ésta determine el destino humano que debía darse a los restos de tantos niños que nunca llegaron a nacer, lo que se concluyó con un fallo que ordena notificar a las madres que puedan contactarse para que determinen, en primer lugar, si desean dar la sepultura conforme a sus creencias religiosas, y adicionalmente asentar las respectivas defunciones en el registro civil.

 

Es que mas allá del caso rafaelino, lo que se ha sentado es un precedente único, ya que la legislación nada dice sobre la lamentable práctica de tirar a la basura los niños no-nacidos de menos de 500 gramos o 20 semanas de gestación, incluso frente a la denuncia de tantos padres que reclaman los cuerpos de sus hijos para sepultarlos o cremarlos, y poder cerrar una herida, tal vez la mas dolorosa de todas las que puedan imaginarse, porque sabido es también que perder un hijo representa el dolor mas grande que existe.

 

Gracias al fallo judicial, pero sobre todo al heroico acto del Dr. Jorge Pérez durante tantos años, varias madres ya pudieron cerrar la herida abierta tiempo atrás, y algunas se encuentran en trámite para asentar a su hijo con su nombre real (ya que algunos fueron registrados como NN). Pero mas allá del derecho de los padres que pierden un hijo a poder sepultarlo, independientemente del ridículo criterio fijado arbitralmente –y contra el mismo Código Civil- en función del peso o la edad, lo que está en juego es nada menos que el Derecho Humano a la Dignidad e Identidad, derechos que nos alcanzan a todos incluso después de morir.

 

Hace mucho tiempo que los argentinos nos debemos este debate, tanto porque estan en juego los Derechos Humanos fundamentales, como por la necesidad de poner fin al dolor de tantos padres que pierden a sus hijos y desean para ellos un destino mas humano que un tacho de residuos patológicos.

 

Si este fallo da comienzo a es debate, el aporte del médico rafaelino, no solamente habrá salvado del dolor a tantas familias, sino también del infame destino dado a tantos seres humanos que no tienen la misma suerte que nosotros de nacer.

 

* Presidente de la Fundación Mas Vida

LA EUTANASIA COMO DERECHO

 


 

NOTIVIDA, Año XXIII, Nº 1332, 3 de agosto de 2023

 

“Reivindicar el derecho al aborto, al infanticidio, a la eutanasia, y reconocerlo legalmente, significa atribuir a la libertad humana un significado perverso e inicuo: el de un poder absoluto sobre los demás y contra los demás” (EV 20).

 

Se realizó hoy en la cámara baja un panel con el título “La eutanasia como derecho”, organizado por la diputada Mara Brawer (FdT, Ciudad de BsAs), autora de uno de los proyectos que tramita en el Congreso (expte. 4855-D-2022).

 

Al abrir la jornada Brawer dijo que “todos tenemos derecho a decidir cómo terminar nuestras vidas y a decirle no al sufrimiento irreversible” y agregó que su proyecto no es algo aislado, porque hay expedientes de distintos bloques. Mencionó a todos los autores y cofirmantes de los proyectos de Juntos por el Cambio.

 

Las exposiciones

 

Mario Pecheny, Vicepresidente de Asuntos Científicos del CONICET, impulsor y miembro de la “Red de Cuidados, derechos y decisiones en el final de la vida” de ese organismo.

 

“Tenemos derecho a la eutanasia y al suicidio asistido, en el marco del derecho a tener derechos”. “En el caso de la eutanasia es el derecho a tener derechos en el fin de la vida o en una situación de dolor o sufrimiento subjetivamente insoportable”, afirmó. Distinguió entre el dolor (que se puede paliar) y el sufrimiento que “para los que lo padecen puede ser insoportable”.

 

“La eutanasia requiere de la cooperación del sistema de salud para ponerla en práctica, como otros derechos, por ejemplo, los derechos reproductivos”. Remarcó que “nadie está obligado a una práctica con la que no está de acuerdo y que puede haber objeción de conciencia en tanto se garantice institucionalmente el derecho”. Resaltó el principio “ético-liberal-democrático” que requiere “la separación de la Iglesia y del Estado”.

 

Carlos “Pecas” Soriano, médico especialista en emergentología que colaboró con la redacción del proyecto de eutanasia que presentó la camporista Gabriela Estévez y se conoce como “Ley Alfonso”. Autor del libro “Morir con dignidad en Argentina”.

 

“El estado es el responsable de garantizar las libertades individuales”, dijo citando a Kant y enfatizó: “el estado somos todos”.

 

Mencionó que hace 40 años que trabaja en terapia intensiva y trata con moribundos, y está “apasionado con el tema de la muerte digna”. Describió su experiencia con Alfonso Oliva un joven cordobés con ELA que no tenía grandes dolores, pero sí un “sufrimiento existencial” por el que no quería que otros pasaran. Remató con un poema holístico de su autoría.

 

Mario Sebastiani, obstetra del Hospital Italiano que durante años bregó por la legalización del aborto y ahora lo hace con la eutanasia.

 

“Siempre que hablo de estor temas estoy pensando en lo que va a pasar en esta Casa” dijo refiriéndose al Congreso, entonces preguntó “¿de quién es tu vida?”. Y con énfasis respondió: “mi vida es mía”. “¿Dónde está el dolorímetro? ¿Dónde está el sufrientómetro?, añadió.

 

“Le estamos pidiendo a los legisladores que le saquen las esposas a los médicos para que puedan ayudad a morir, que es una de las cosas que tiene que hacer la medicina”.

 

“Estamos cerca de la eutanasia” “porque ya tenemos órdenes de no reanimación”, “hoy tenemos la adecuación del sostén vital”, “uno puede resolver cuando está en el terreno de la futilidad”.

 

Le pidió a los diputados que no describan las situaciones en las que se puede acceder a la eutanasia porque, según considera, los médicos saben trabajar. La otra cosa que “le preocupa” es el Comité, que “tiene que ser muy ágil” y espera que “no esté tocado por la Academia Nacional de Medicina”, “ni por la Academia de Moral”, “ni por el judaísmo, ni por el catolicismo, ni por los otros que nunca me acuerdo como se llaman” (sic).

 

Al final pidió quitar la palabra “muerte”, de los discursos, “porque en este mundo latino no impacta bien”. “No hablamos de la muerte, hablamos de la vida”. “Van a legislar sobre la libertad”.

 

Graciela Jacob, médica y socióloga; coordinadora de la “Red de Cuidados, derechos y decisiones en el final de la vida” del CONICET.

 

“¿De qué hablamos cuando hablamos de eutanasia?”. “Eutanasia es la muerte que pide una persona que tiene un sufrimiento insoportable y es administrada por un médico”. “¿Alguien puede decir qué es insoportable para otro? preguntó y agregó “seguramente no”.

 

Acá hablamos del “derecho de la persona” y precisó que “si los familiares le piden al médico la eutanasia, ya no es eutanasia, es un homicidio medicalizado”.

 

Mencionó cifras de España y dijo que, en 2021, 173 personas solicitaron la eutanasia y sólo 75 la efectivizaron, 18 murieron en el camino y según Jacob “eso habla de la burocracia y mala calidad de la ley española”, 16 pedidos fueron descartados por el comité médico, 14 fueron presentadas y denegadas por el comité revisor, 7 se arrepintieron y otros la postergaron.

 

Aída Kemelmajer, ex ministra de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza que acompañó a los diputados radicales cuando presentaron el proyecto de eutanasia en su provincia.

 

“Si este proyecto sale sería un nuevo hito en la secularización del derecho”. “Todas las críticas vienen de los de siempre, de los que se niegan al que el derecho sea laico, como tiene que ser”. Habló del libro “Morir en libertad”, del Observatorio de Bioética de Barcelona, “que es un netamente laico”. El libro lleva ese título, como explicó la directora del observatorio, porque esto tiene que ver fundamentalmente con la “autonomía de la persona”, cosa con la que Kemelmajer coincide.

 

Recordó que el jurista Carlos Nino, fundándose en Kant, decía que “la autonomía es la capacidad del ser humano de decidir qué queremos hacer con nuestras vidas”. “En la conducta sobre sí mismo el individuo es soberano”, subrayó. 

 

Narró que en el art. 60 del Código Civil, al hablar de directivas anticipadas, tuvieron que agregar “que no impliquen prácticas eutanásicas”, “a pedido de la Iglesia” y remarcó “la importancia de la secularización”.

 

El cierre

 

Tras las exposiciones tuvieron una breve intervención Elisa “Kuky” Lisnofsky, psicóloga social entrerriana, fundadora de la ong “Eutanasia, derechos y final de vida” y Adriana Stagnaro una abogada y antropóloga que padece ELA.

 

Brawer cerró proponiendo la construcción de una red nacional por el “derecho a la eutanasia y al suicidio asistido” y exhortando a “luchar para que todos los argentinos tengan una vida y una muerte digna”.

 

Brawer cerró proponiendo la construcción de una red nacional por el “derecho a la eutanasia y al suicidio asistido” y exhortando a “luchar para que todos los argentinos tengan una vida y una muerte digna”.

RESUMEN POPULORUM PROGRESSIO

 

 

CARTA ENCÍCLICA

POPULORUM PROGRESSIO

DEL PAPA

PABLO VI

1967


Resumen

 

1. El desarrollo de los pueblos y muy especialmente el de aquellos que se esfuerzan por escapar del hambre, de la miseria, de las enfermedades endémicas, de la ignorancia; que buscan una más amplia participación en los frutos de la civilización, una valoración más activa de sus cualidades humanas; que se orientan con decisión hacia el pleno desarrollo, es observado por la Iglesia con atención.

5. Por esto hoy dirigimos a todos este solemne llamamiento para una acción concreta en favor del desarrollo integral del hombre y del desarrollo solidario de la humanidad

6. Verse libres de la miseria, hallar con más seguridad la propia subsistencia, la salud, una ocupación estable; participar todavía más en las responsabilidades, fuera de toda opresión y al abrigo de situaciones que ofenden su dignidad de hombres; ser más instruidos; en una palabra, hacer, conocer y tener más para ser más: tal es la aspiración de los hombres de hoy, mientras que un gran número de ellos se ven condenados a vivir en condiciones que hacen ilusorio este legítimo deseo. Por otra parte, los pueblos llegados recientemente a la independencia nacional sienten la necesidad de añadir a esta libertad política un crecimiento autónomo y digno, social no menos que económico, a fin de asegurar a sus ciudadanos su pleno desarrollo humano y ocupar el puesto que les corresponde en el concierto de las naciones.

8. El desequilibrio crece: unos producen con exceso géneros alimenticios que faltan cruelmente a otros, y estos últimos ven que sus exportaciones se hacen inciertas.

 

11. En este desarrollo, la tentación se hace tan violenta, que amenaza arrastrar hacia los mesianismos prometedores, pero forjadores de ilusiones. ¿Quién no ve los peligros que hay en ello, de reacciones populares violentas, de agitaciones insurreccionales y de deslizamientos hacia las ideologías totalitarias? Estos son los datos del problema, cuya gravedad no puede escapar a nadie.

18. el crecimiento personal y comunitario se vería comprometido si se alterase la verdadera escala de valores. Es legítimo el deseo de lo necesario, y el trabajar para conseguirlo es un deber: «El que no quiere trabajar, que no coma»). Pero la adquisición de los bienes temporales puede conducir a la codicia, al deseo de tener cada vez más y a la tentación de acrecentar el propio poder. La avaricia de las personas, de las familias y de las naciones puede apoderarse lo mismo de los más desprovistos que de los más ricos, y suscitar en los unos y en los otros un materialismo sofocante.

19. Así pues, el tener más, lo mismo para los pueblos que para las personas, no es el fin último.

20. Si para llevar a cabo el desarrollo se necesitan técnicos, cada vez en mayor número, para este mismo desarrollo se exige más todavía pensadores de reflexión profunda que busquen un humanismo nuevo, el cual permita al hombre moderno hallarse a sí mismo, asumiendo los valores superiores del amor, de la amistad, de la oración y de la contemplación[15]. Así podrá realizar en toda su plenitud el verdadero desarrollo, que es el paso, para cada uno y para todos, de condiciones de vida menos humanas a condiciones más humanas.

 

 

23. «Si alguno tiene bienes de este mundo y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo es posible que resida en él el amor de Dios?» (1Jn 3, 17). Sabido es con qué firmeza los Padres de la Iglesia han precisado cuál debe ser la actitud de los que poseen respecto a los que se encuentran en necesidad: «No es parte de tus bienes —así dice San Ambrosio— lo que tú das al pobre; lo que le das le pertenece. Porque lo que ha sido dado para el uso de todos, tú te lo apropias. La tierra ha sido dada para todo el mundo y no solamente para los ricos»[17]. Es decir, que la propiedad privada no constituye para nadie un derecho incondicional y absoluto. No hay ninguna razón para reservarse en uso exclusivo lo que supera a la propia necesidad cuando a los demás les falta lo necesario. En una palabra: «el derecho de propiedad no debe jamás ejercitarse con detrimento de la utilidad común, según la doctrina tradicional de los Padres de la Iglesia y de los grandes teólogos». Si se llegase al conflicto «entre los derechos privados adquiridos y las exigencias comunitarias primordiales», toca a los poderes públicos «procurar una solución con la activa participación de las personas y de los grupos sociales»[18].

 

25. Necesaria para el crecimiento económico y para el progreso humano, la industrialización es al mismo tiempo señal y factor del desarrollo. El hombre, mediante la tenaz aplicación de su inteligencia y de su trabajo, arranca poco a poco sus secretos a la naturaleza y hace un uso mejor de sus riquezas. Al mismo tiempo que disciplina sus costumbres, se desarrolla en él el gusto por la investigación y la invención, la aceptación del riesgo calculado, la audacia en las empresas, la iniciativa generosa y el sentido de responsabilidad.

 

26. Pero, por desgracia, sobre estas nuevas condiciones de la sociedad ha sido construido un sistema que considera el lucro como motor esencial del progreso económico; la concurrencia, como ley suprema de la economía; la prosperidad privada de los medios de producción, como un derecho absoluto, sin límites ni obligaciones sociales correspondientes. Este liberalismo sin freno, que conduce a la dictadura, justamente fue denunciado por Pío XI como generador del «imperialismo internacional del dinero»[21].

 

27. De la misma manera, aunque a veces puede llegarse a una mística exagerada del trabajo, no es menos cierto, sin embargo, que el trabajo ha sido querido y bendecido por Dios. Creado a imagen suya, «el hombre debe cooperar con el Creador en la perfección de la creación y marcar, a su vez, la tierra con el carácter espiritual que él mismo ha recibido»[23]. Dios, que ha dotado al hombre de inteligencia, le ha dado también el modo de acabar de alguna manera su obra; ya sea el artista o artesano, patrono, obrero o campesino, todo trabajador es un creador. Aplicándose a una materia que se le resiste, el trabajador le imprime un sello, mientras que él adquiere tenacidad, ingenio y espíritu de invención. Más aún, viviendo en común, participando de una misma esperanza, de un sufrimiento, de una ambición y de una alegría, el trabajo une las voluntades, aproxima los espíritus y funde los corazones; al realizarlo, los hombres descubren que son hermanos[24].

30. Es cierto que hay situaciones cuya injusticia clama al cielo. Cuando poblaciones enteras, faltas de lo necesario, viven en una tal dependencia que les impide toda iniciativa y responsabilidad, lo mismo que toda posibilidad de promoción cultural y de participación en la vida social y política, es grande la tentación de rechazar con la violencia tan grandes injurias contra la dignidad humana.

 

Revolución

 

31. Sin embargo, como es sabido, la insurrección revolucionaria —salvo en caso de tiranía evidente y prolongada que atentase gravemente a los derechos fundamentales de la persona y dañase peligrosamente el bien común del país— engendra nuevas injusticias, introduce nuevos desequilibrios y provoca nuevas ruinas. No se puede combatir un mal real al precio de un mal mayor.

 

32. Entiéndasenos bien: la situación presente tiene que afrontarse valerosamente, y combatirse y vencerse las injusticias que trae consigo. El desarrollo exige transformaciones audaces, profundamente innovadoras.

 

33. La sola iniciativa individual y el simple juego de la competencia no serían suficientes para asegurar el éxito del desarrollo. No hay que arriesgarse a aumentar todavía más las riquezas de los ricos y la potencia de los fuertes, confirmando así la miseria de los pobres y añadiéndola a la servidumbre de los oprimidos. Los programas son necesarios para «animar, estimular, coordinar, suplir e integrar»[29] la acción de los individuos y de los cuerpos intermedios. Toca a los poderes públicos escoger y ver el modo de imponer los objetivos que proponerse, las metas que hay que fijar, los medios para llegar a ella, estimulando al mismo tiempo todas las fuerzas agrupadas en esta acción común. Pero han de tener cuidado de asociar a esta empresa las iniciativas privadas y los cuerpos intermedios. Evitarán así el riesgo de una colectivización integral o de una planificación arbitraria que, al negar la libertad, excluiría el ejercicio de los derechos fundamentales de la persona humana.

 

37. Es cierto que muchas veces un crecimiento demográfico acelerado añade sus dificultades a los problemas del desarrollo; el volumen de la población crece con más rapidez que los recursos disponibles y nos encontramos, aparentemente, encerrados en un callejón sin salida. Es, pues, grande la tentación de frenar el crecimiento demográfico con medidas radicales. Al fin y al cabo, es a los padres a los que les toca decidir, con pleno conocimiento de causa, el número de sus hijos, aceptando sus responsabilidades ante Dios, ante los hijos que ya han traído al mundo y ante la comunidad a la que pertenecen, siguiendo las exigencias de su conciencia, instruida por la ley de Dios auténticamente interpretada y sostenida por la confianza en Él [32].

 

45. «Si un hermano o una hermana están desnudos —dice Santiago— si les falta el alimento cotidiano, y alguno de vosotros les dice: "andad en paz, calentaos, saciaos" sin darles lo necesario para su cuerpo, ¿para qué les sirve eso?» (Sant 2, 15-16). Hoy en día, nadie puede ya ignorarlo, en continentes enteros son innumerables los hombres y mujeres torturados por el hambre, son innumerables los niños subalimentados. hasta tal punto que un buen número de ellos muere en la tierna edad; el crecimiento físico y el desarrollo mental de muchos otros se ve con ello comprometido, y regiones enteras se ven así condenadas al más triste desaliento.

 

47. No se trata sólo de vencer el hambre, ni siquiera de hacer retroceder la pobreza. El combate contra la miseria, urgente y necesario, es insuficiente. Se trata de construir un mundo donde todo hombre, sin excepción de raza, religión, o nacionalidad, pueda vivir una vida plenamente humana, emancipado de las servidumbres que le vienen de la parte de los hombres y de una naturaleza insuficientemente dominada; un mundo donde la libertad no sea una palabra vana y donde el pobre Lázaro pueda sentarse a la misma mesa que el rico (cf. Lc 16, 19-31).

48. El deber de solidaridad de las personas es también el de los pueblos. «Los pueblos ya desarrollados tienen la obligación gravísima de ayudar a los países en vías de desarrollo»[43]. Se debe poner en práctica esta enseñanza conciliar. Si es normal que una población sea el primer beneficiario de los dones otorgados por la Providencia como fruto de su trabajo, no puede ningún pueblo, sin embargo, pretender reservar sus riquezas para su uso exclusivo.

 

49. Hay que decirlo una vez más: lo superfluo de los países ricos debe servir a los países pobres.

 

56. Los esfuerzos, realmente considerables, que se han hecho para ayudar en el plano financiero y técnico a los países en vía de desarrollo, serían ilusorios si sus resultados fuesen parcialmente anulados por el juego de las relaciones comerciales entre países ricos y países pobres. La confianza de estos últimos se quebrantaría si tuviesen la impresión de que una mano les quita lo que la otra les da.

57. Las naciones altamente industrializadas exportan, sobre todo, productos elaborados, mientras que las economías poco desarrolladas no tienen para vender más que productos agrícolas y materias primas. Gracias al progreso técnico, los primeros aumentan rápidamente de valor y encuentran suficiente mercado. Por el contrario, los productos primarios que provienen de los países subdesarrollados sufren amplias y bruscas variaciones de precio, muy lejos de esa plusvalía progresiva. De ahí provienen para las naciones poco industrializadas grandes dificultades cuando han de contar con sus exportaciones para equilibrar su economía y realizar su plan de desarrollo. Los pueblos pobres permanecen siempre pobres y los ricos se hacen cada vez más ricos.

 

 

59. La enseñanza de León XIII en la Rerum Novarum conserva su validez: el consentimiento de las partes, si están en situaciones demasiado desiguales, no basta para garantizar la justicia del contrato, y la regla del libre consentimiento queda subordinada a las exigencias del derecho natural[45]. Lo que era verdadero acerca del justo salario individual, lo es también respecto a los contratos internacionales: una economía de intercambio no puede seguir descansando sobre la sola ley de la libre concurrencia, que engendra también demasiado a menudo una dictadura económica. El libre intercambio sólo es equitativo si está sometido a las exigencias de la justicia social.

 

62. Otros obstáculos se oponen también a la formación de un mundo más justo y más estructurado dentro de una solidaridad universal: nos referimos al nacionalismo y al racismo. Es natural que comunidades recientemente llegadas a su independencia política sean celosas de una unidad nacional aún frágil y se esfuercen por protegerla. Es normal también que naciones de vieja cultura estén orgullosas del patrimonio que les ha legado la historia. Pero estos legítimos sentimientos deben ser sublimados por la caridad universal, que engloba a todos los miembros de la familia humana. El nacionalismo aísla los pueblos en contra de lo que es su verdadero bien. Sería particularmente nocivo allí en donde la debilidad de las economías nacionales exige, por el contrario, la puesta en común de los esfuerzos, de los conocimientos y de los medios financieros para realizar los programas de desarrollo e incrementar los intercambios comerciales y culturales.

 

66. El mundo está enfermo. Su mal está menos en la esterilización de los recursos y en su acaparamiento por parte de algunos que en la falta de fraternidad entre los hombres y entre los pueblos.

 

76. Combatir la miseria y luchar contra la injusticia es promover, a la par que el mayor bienestar, el progreso humano y espiritual de todos, y, por consiguiente, el bien común de la humanidad. La paz no se reduce a una ausencia de guerra, fruto del equilibrio siempre precario de las fuerzas. La paz se construye día a día, en la instauración de un orden querido por Dios, que comporta una justicia más perfecta entre los hombres [51].

 

78. Esta colaboración internacional a vocación mundial requiere unas instituciones que la preparen, la coordinen y la rijan hasta construir un orden jurídico universalmente reconocido. De todo corazón, Nos alentamos las organizaciones que han puesto mano en esta colaboración para el desarrollo y deseamos que crezca su autoridad. «Vuestra vocación —dijimos a los representantes de la Naciones Unidas en Nueva York— es la de hacer fraternizar no solamente a algunos pueblos, sino a todos los pueblos (...). ¿Quién no ve la necesidad de llegar así progresivamente a instaurar una autoridad mundial que pueda actuar eficazmente en el terreno jurídico y en el de la política?»

 

LLAMAMIENTO FINAL

81. Nos conjuramos en primer lugar a todos nuestros hijos. En los países en vía de desarrollo no menos que en los otros, los seglares deben asumir como tarea propia la renovación del orden temporal. Si el papel de la Jerarquía es el de enseñar e interpretar auténticamente los principios morales que hay que seguir en este terreno, a los seglares les corresponde, con su libre iniciativa y sin esperar pasivamente consignas y directrices, penetrar de espíritu cristiano la mentalidad y las costumbres, las leyes y las estructuras de la comunidad en que viven de justicia y de equidad.