DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

RESUMEN MATER ET MAGISTRA

 

CARTA ENCÍCLICA

MATER ET MAGISTRA

DE SU SANTIDAD

JUAN XXIII

SOBRE EL RECIENTE DESARROLLO DE LA CUESTIÓN SOCIAL

A LA LUZ DE LA DOCTRINA CRISTIANA

1961

Resumen

 

 

1. Madre y Maestra de pueblos, la Iglesia católica fue fundada como tal por Jesucristo para que, en el transcurso de los siglos, encontraran su salvación, con la plenitud de una vida más excelente, todos cuantos habían de entrar en el seno de aquélla y recibir su abrazo.

2. La doctrina de Cristo une, en efecto, la tierra con el cielo, ya que considera al hombre completo, alma y cuerpo, inteligencia y voluntad, y le ordena elevar su mente desde las condiciones transitorias de esta vida terrena hasta las alturas de la vida eterna, donde un día ha de gozar de felicidad y de paz imperecederas.

3. Por tanto, la santa Iglesia, aunque tiene como misión principal santificar las almas y hacerlas partícipes de los bienes sobrenaturales, se preocupa, sin embargo, de las necesidades que la vida diaria plantea a los hombres,

4. Al realizar esta misión, la Iglesia cumple el mandato de su fundador, Cristo, quien, si bien atendió principalmente a la salvación eterna del hombre, cuando dijo en una ocasión : «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6); y en otra: «Yo soy la luz del mundo» (Jn 8,12), al contemplar la multitud hambrienta, exclamó conmovido: «Siento compasión de esta muchedumbre»

 

6. Nada, pues, tiene de extraño que la Iglesia católica, siguiendo el ejemplo y cumpliendo el mandato de Cristo, haya mantenido constantemente en alto la antorcha de la caridad durante dos milenios, es decir, desde la institución del antiguo diaconado hasta nuestros días, así con la enseñanza de sus preceptos como con sus ejemplos innumerables; caridad que, uniendo armoniosamente las enseñanzas y la práctica del mutuo amor, realiza de modo admirable el mandato de ese doble dar que compendia por entero la doctrina y la acción social de la Iglesia.

 

20. Por lo que toca al Estado, cuyo fin es proveer al bien común en el orden temporal, no puede en modo alguno permanecer al margen de las actividades económicas de los ciudadanos, sino que, por el contrario, la de intervenir a tiempo, primero, para que aquéllos contribuyan a producir la abundancia de bienes materiales, «cuyo uso es necesario para el ejercicio de la virtud» (Santo Tomás de Aquino, De regimine principum, I, 15), y, segundo, para tutelar los derechos de todos los ciudadanos, sobre todo de los más débiles, cuales son los trabajadores, las mujeres y los niños.

 

34. los católicos no pueden aprobar en modo alguno la doctrina del socialismo moderado. En primer lugar, porque la concepción socialista del mundo limita la vida social del hombre dentro del marco temporal, y considera, pro tanto, como supremo objetivo de la sociedad civil el bienestar puramente material; y en segundo término, porque, al proponer como meta exclusiva de la organización social de la convivencia humana la producción de bienes materiales, limita extraordinariamente la libertad, olvidando la genuina noción de autoridad social.

 

37.

Esto exige, en primer lugar, según las enseñanzas de nuestro predecesor, la reconstrucción del orden social mediante la creación de organismos intermedios de carácter económico y profesional, no impuestos por el poder del Estado, sino autónomos; exige, además, que las autoridades, restableciendo su función, atiendan cuidadosamente al bien común de todos, y exige, por último, en el plano mundial, la colaboración mutua y el intercambio frecuente entre las diversas comunidades políticas para garantizar el bienestar de los pueblos en el campo económico.

 

 

43.nuestro predecesor enseña que el derecho de todo hombre a usar de los bienes materiales para su decoroso sustento tiene que ser estimado como superior a cualquier otro derecho de contenido económico y, por consiguiente, superior también al derecho de propiedad privada.

 

59. Una de las notas más características de nuestra época es el incremento de las relaciones sociales, o se la progresiva multiplicación de las relaciones de convivencia, con la formación consiguiente de muchas formas de vida y de actividad asociada, que han sido recogidas, la mayoría de las veces, por el derecho público o por el derecho privado.

 

63. El actual incremento de la vida social no es, en realidad, producto de un impulso ciego de la naturaleza, sino, como ya hemos dicho, obra del hombre, se libre, dinámico y naturalmente responsable de su acción, que está obligado, sin embargo, a reconocer y respetar las leyes del progreso de la civilización y del desarrollo económico, y no puede eludir del todo la presión del ambiente.

 

71. respecto del salario, juzgamos deber nuestro advertir una vez más que, así como no es lícito abandonar completamente la determinación del salario a la libre competencia del mercado, así tampoco es lícito que su fijación quede al arbitrio de los poderosos, sino que en esta materia deben guardarse a toda costa las normas de la justicia y de la equidad.

 

73. Dado que en nuestra época las economías nacionales evolucionan rápidamente, y con ritmo aún más acentuado después de la segunda guerra mundial, consideramos oportuno llamar la atención de todos sobre un precepto gravísimo de la justicia social, a saber: que el desarrollo económico y el progreso social deben ir juntos y acomodarse mutuamente, de forma que todas las categorías sociales tengan participación adecuada en el aumento de la riqueza de la nación.

 

Estados las estructuras económicas nacionales permiten realizar no pocas veces a las empresas de grandes o medianas proporciones rápidos e ingentes aumentos productivos, a través del autofinanciamiento, que renueva y completa su equipo industrial. Cuando esto ocurra, juzgamos puede establecerse que las empresas reconozcan por la misma razón, a sus trabajadores un título de crédito, especialmente si les pagan una remuneración que no exceda la cifra del salario mínimo vital.

 

76 En tales casos conviene recordar el principio propuesto por nuestro predecesor, de feliz memoria, Pío XI en la encíclica Quadragesimo anno: «Es completamente falso atribuir sólo al capital, o sólo al trabajo, lo que es resultado conjunto de la eficaz cooperación de ambos; y es totalmente injusto que el capital o el trabajo, negando todo derecho a la otra parte, se apropie la totalidad del beneficio económico».

 

77. Este deber de justicia puede cumplirse de diversas maneras, como la experiencia demuestra. Una de ellas, y de las más deseables en la actualidad, consiste en hacer que los trabajadores, en la forma y el grado que parezcan más oportunos, puedan llegar a participar poco a poco en la propiedad de la empresa donde trabajan, puesto que hoy, más aún, que en los tiempos de nuestro predecesor, «con todo el empeño posible se ha de procurar que, al manos para el futuro, se modere equitativamente la acumulación de las riquezas en manos de los ricos, y se repartan también con la suficiente profusión entre los trabajadores» (Ibíd., p.198).

 

108. Tales nuevos aspectos de la economía moderna han contribuido a divulgar, la duda sobre si, en la actualidad, ha dejado de ser válido, o ha perdido, al menos, importancia, un principio de orden económico y social enseñado y propugnado firmemente por nuestros predecesores; esto es, el principio que establece que los hombres tienen un derecho natural a la propiedad privada de bienes, incluidos los de producción.

 

Reafirmación del carácter natural del derecho de propiedad

 

109. Esta duda carece en absoluto de fundamento. Porque el derecho de propiedad privada, aún en lo tocante a bienes de producción, tiene un valor permanente, ya que es un derecho contenido en la misma naturaleza, la cual nos enseña la prioridad del hombre individual sobre la sociedad civil, y , por consiguiente, la necesaria subordinación teológica de la sociedad civil al hombre.

 

Por otra parte, en vano se reconocería al ciudadano el derecho de actuar con libertad en el campo económico si no le fuese dada al mismo tiempo la facultad de elegir y emplear libremente las cosas indispensables para el ejercicio de dicho derecho.

 

Además, la historia y la experiencia demuestran que en los regímenes políticos que no reconocen a los particulares la propiedad, incluida la de los bienes de producción, se viola o suprime totalmente el ejercicio de la libertad humana en las cosas más fundamentales, lo cual demuestra con evidencia que el ejercicio de la libertad tiene su garantía y al mismo tiempo su estímulo en el derecho de propiedad.

 

113. No basta, sin embargo, afirmar que el hombre tiene un derecho natural a la propiedad privada, de los bienes, incluidos los de producción, si, al mismo tiempo, no se procura, con toda energía, que se extienda a todas las clases sociales el ejercicio de este derecho.

 

115. Hoy, más que nunca, hay que defender la necesidad de difundir la propiedad privada, porque, en nuestros tiempos, como ya hemos recordado, los sistemas económicos de un creciente número de países están experimentando un rápido desarrollo.

 

Por lo cual, con el uso prudente de los recursos técnicos, que la experiencia aconseje, no resultará difícil realizar una política económica y social, que facilite y amplíe lo más posible el acceso a la propiedad privada de los siguientes bienes: bienes de consumo duradero; vivienda; pequeña propiedad agraria; utillaje necesario para la empresa artesana y para la empresa agrícola familiar; acciones de empresas grandes o medianas; todo lo cual se está ya practicando con pleno éxito en algunas naciones, económicamente desarrolladas y socialmente avanzadas.

 

119. Pero neutros predecesores han enseñado también de modo constante el principio de que al derecho de propiedad privada le es intrínsecamente inherente una función social.

185. En estos últimos tiempos se plantea a menudo el problema de cómo coordinar los sistemas económicos y los medios de subsistencia con el intenso incremento de la población humana, así en el plano mundial como en relación con los países necesitados.

 

186. En el plano mundial observan algunos que, según cálculos estadísticos, la humanidad, dentro de algunos decenios, alcanzará una cifra total de población muy elevada, mientras que la economía avanzará con mucha mayor lentitud. De esto deducen que, si no se pone freno a la procreación humana, aumentará notablemente en una futuro próximo la desproporción entre la población y los medios indispensables de subsistencia.

 

188. A decir verdad, en el plano mundial la relación entre el incremento demográfico, de una parte, y los medios de subsistencia, de otra, no parece, a lo menos por ahora e incluso en un futuro próximo, crear graves dificultades. Los argumentos que se hacen en esta materia son tal dudosos y controvertidos que no permiten deducir conclusiones ciertas.

 

189. Añádese a esto que Dios, en su bondad y sabiduría, ha otorgado a la naturaleza una capacidad casi inagotable de producción y ha enriquecido al hombre con una inteligencia tan penetrante que le permite utilizar los instrumentos idóneos para poner todos los recursos naturales al servicio de las necesidades y del provecho de su vida. Por consiguiente, la solución clara de este problema no ha de buscarse fuera del orden moral establecido por Dios, violando la procreación de la propia vida humana, sino que, por el contrario, debe procurar el hombre, con toda clase de procedimientos técnicos y científicos, el conocimiento profundo y el dominio creciente de las energías de la naturaleza. Los progresos hasta ahora realizados por la ciencia y por la técnica abren en este campo una esperanza casi ilimitada para el porvenir.

 

192. Juzgamos que la única solución del problema consiste en un desarrollo económico y social que conserve y aumentos los verdaderos bienes del individuo y de toda la sociedad. Tratándose de esta cuestión hay que colocar en primer término cuanto se refiere a la dignidad del hombre en general y a la vida del individuo, a la cual nada puede aventajar. Hay que procurar, además, en este punto la colaboración mutua de todos los pueblos, a fin de que, con evidente provecho colectivo, pueda organizarse entre todas las naciones un intercambio de conocimientos, capitales y personas.

218. La Iglesia católica enseña y proclama una doctrina de la sociedad y de la convivencia humana que posee indudablemente una perenne eficacia.

 

219. El principio capital, sin duda alguna, de esta doctrina afirma que el hombre es necesariamente fundamento, causa y fin de todas las instituciones sociales; el hombre, repetimos, en cuanto es sociable por naturaleza y ha sido elevado a un orden sobrenatural.

 

220. De este trascendental principio, que afirma y defiende la sagrada dignidad de la persona, la santa Iglesia, con la colaboración de sacerdotes y seglares competentes, ha deducido, principalmente en el último siglo, una luminosa doctrina social para ordenar las mutuas relaciones humanas de acuerdo con los criterios generales, que responden tanto a las exigencias de la naturaleza y a las distintas condiciones de la convivencia humana como el carácter específico de la época actual, criterios que precisamente por esto pueden ser aceptados por todos.

 

221. Sin embargo, hoy más que nunca, es necesario que esta doctrina social sea no solamente conocida y estudiada, sino además llevada a la práctica en la forma y en la medida que las circunstancias de tiempo y de lugar permitan o reclamen. Misión ciertamente ardua, pero excelsa, a cuyo cumplimiento exhortamos no sólo a nuestros hermanos e hijos de todo el mundo, sino también a todos los hombres sensatos.

 

Instrucción social católica

 

222. Ante todo, confirmamos la tesis de que la doctrina social profesada por la Iglesia católica es algo inseparable de la doctrina que la misma enseña sobre la vida humana

 

223. Por esto deseamos intensamente que se estudie cada vez más esta doctrina. Exhortamos, en primer lugar, a que se enseñe como disciplina obligatoria en los colegios católicos de todo grado, y principalmente en los seminarios, aunque sabemos que en algunos centros de este género se está dando dicha enseñanza acertadamente desde hace tiempo.

 

Deseamos, además, que esta disciplina social se incluya en el programa de enseñanza religiosa de las parroquias y de las asociaciones de apostolado de los seglares y se divulgue también por todos los procedimientos modernos de difusión, esto es, ediciones de diarios y revistas, publicación de libros doctrinales, tanto para los entendidos como para el pueblo, y, por último, emisiones de radio y televisión.

 

224. Ahora bien, para la mayor divulgación de esta doctrina social de la Iglesia católica juzgamos que pueden prestar valiosa colaboración los católicos seglares si la aprenden y la practican personalmente y, además, procuran con empeño que los demás se convenzan también de su eficacia.

 

225. Los católicos seglares han de estar convencidos de que la manera de demostrar la bondad y la eficacia de esta doctrina es probar que puede resolver los problemas sociales del momento.

 

Porque por este camino lograrán atraer hacia ella la atención de quienes hoy la combaten por pura ignorancia. Más aún, quizá consigan también que estos hombres saquen con el tiempo alguna orientación de la luz de esta doctrina.

 

 

229. El paso de la teoría a la práctica resulta siempre difícil por naturaleza; pero la dificultad sube de punto cuando se trata de poner en práctica una doctrina social como la de la Iglesia católica. Y esto principalmente por varias razones: primera, por el desordenado amor propio que anida profundamente en el hombre; segunda, por el materialismo que actualmente se infiltra en gran escala en la sociedad moderna, y tercera, por la dificultad de determinar a veces las exigencias de la justicia en cada caso concreto.

 

 

236. Ahora bien, los principios generales de una doctrina social se llevan a la práctica comúnmente mediante tres fases: primera, examen completo del verdadero estado de la situación; segunda, valoración exacta de esta situación a la luz de los principios, y tercera, determinación de lo posible o de lo obligatorio para aplicar los principios de acuerdo con las circunstancias de tiempo y lugar. Son tres fases de un mismo proceso que suelen expresarse con estos tres verbos: ver, juzgar y obrar.

 

238. Puede, sin embargo, ocurrir a veces que, cuando se trata de aplicar los principios, surjan divergencias aun entre católicos de sincera intención. Cuando esto suceda, procuren todos observar y testimoniar la mutua estima y el respeto recíproco, y al mismo tiempo examinen los puntos de coincidencia a que pueden llegar todos, a fin de realizar oportunamente lo que las necesidades pidan. Deben tener, además, sumo cuidado en no derrochar sus energías en discusiones interminables, y, so pretexto de lo mejor, no se descuiden de realizar el bien que les es posible y, por tanto, obligatorio.

 

239. Pero los católicos, en el ejercicio de sus actividades económicas o sociales, entablen a veces relaciones con hombres que tienen de la vida una concepción distinta. En tales ocasiones, procuren los católicos ante todo ser siempre consecuentes consigo mismos y no aceptar compromisos que puedan dañar a la integridad de la religión o de la moral. Deben, sin embargo, al mismo tiempo, mostrarse animados de espíritu de comprensión para las opiniones ajenas, plenamente desinteresados y dispuestos a colaborar lealmente en la realización de aquellas obras que sean por su naturaleza buenas o, al menos, puedan conducir al bien. Mas si en alguna ocasión la jerarquía eclesiástica dispone o decreta algo en esta materia, es evidente que los católicos tienen la obligación de obedecer inmediatamente estas órdenes. A la Iglesia corresponde, en efecto, el derecho y el deber de tutelar la integridad de los principios de orden ético y religioso y, además, el dar a conocer, en virtud de su autoridad, públicamente su criterio, cuando se trata de aplicar en la práctica estos principios.

240. Las normas que hemos dado sobre la educación hay que observarlas necesariamente en la vida diaria. Es ésta una misión que corresponde principalmente a nuestros hijos del laicado, por ocuparse generalmente en el ejercicio de las actividades temporales y en la creación de instituciones de idéntica finalidad.

 

 

¿QUÉ ES EL DISTRIBUTISMO?

 


Religión en Libertad, 28 julio 2023

 

Índice de lo que debes saber sobre el distributismo

 

¿Qué es el distributismo?

 

¿Cuáles son los principios del distributismo?

 

¿Cuál es el origen del distributismo?      

 

¿Quiénes son los ideólogos del distributismo?

 

¿Cuál es la influencia de la Rerum Novarum de León XIII en el distributismo?

 

¿Es aplicable el distributismo hoy?

 

***

¿Qué es el distributismo?

El distributismo nació a principios del XX a raíz de la encíclica Rerum Novarum, en la cual el Papa León XIII hizo en 1891 un repaso a la situación social de aquel momento, donde llamaba la atención de las condiciones inhumanas en que se encontraban los trabajadores. Esta propuesta se basa en la creencia de que el sistema capitalista y el socialismo son defectuosos y conducen a la concentración del poder y la propiedad en manos de unos pocos, lo que genera desigualdad y problemas sociales.

 

Juan Manuel de Prada, defensor del distributismo, explicaba que “Hilaire Belloc y G. K. Chesterton consideraron siempre que el capitalismo era la gran plaga que impedía la floración de una sociedad auténticamente cristiana, por haber introducido la competencia en las relaciones conyugales, desarraigado al hombre de su tierra y nublado las virtudes de nuestros mayores, convirtiendo a los seres humanos en máquinas al servicio de la producción”.

 

Belloc señalaba que “el capitalismo constituye una calamidad no porque defienda el derecho legal a la propiedad, sino porque representa, por su propia naturaleza, el empleo de ese derecho legal para beneficio de unos pocos privilegiados contra un número mucho mayor de hombres que, aunque libres y ciudadanos en igualdad de condiciones, carecen de toda base económica propia”.

 

Y para aclarar en qué consiste, De Prada afirma que “el distributismo se funda en las instituciones de la familia y la propiedad, pilares básicos de un recto orden de la sociedad humana; no cualquier familia, desde luego, sino la familia católica comprometida en la procreación y fortalecida por vínculos solidarios indestructibles. Tampoco cualquier propiedad, y mucho menos la propiedad concentrada del capitalismo, sino una propiedad equitativamente distribuida que permita a cada familia ser dueña de su hogar y de sus medios de producción. El trabajo, de este modo, deja de ser alienante y se convierte en un fin en sí mismo; y el trabajador, al ser también propietario, recupera el amor por la obra bien hecha, y vuelve a mirar a Dios, al principio de cada jornada, con gratitud y sentido de lo sagrado, santificando de veras sus quehaceres cotidianos”.

 

¿Cuáles son los principios del distributismo?

 

Inspirado por la doctrina social de la Iglesia y especialmente de la encíclica Rerum Novarum, el distributismo tiene como base las instituciones de la familia y la propiedad, pilares básicos de la sociedad. Son tres los grandes principios en los que se basa esta vía alternativa al capitalismo y al socialismo: propiedad privada, subsidiariedad y solidaridad.

 

-Propiedad privada: a diferencia del capitalismo, donde la propiedad puede y en muchos casos está en manos de un pequeño grupo de personas, en el distributismo se aboga porque muchos tenga una pequeña propiedad productiva, que sea equitativa y esté justamente distribuida. El objetivo es que cada familia sea dueña de su hogar y de su medio de producción, pudiendo así ser autosuficientes y tener una vida digna. El escritor Juan Manuel de Prada, distributista confeso, explica que “el trabajo, de este modo, deja de ser alienante y se convierte en un fin en sí mismo; y el trabajador, al ser también propietario, recupera el amor por la obra bien hecha, y vuelve a mirar a Dios, al principio de cada jornada, con gratitud y sentido de lo sagrado, santificando de veras sus quehaceres cotidianos”.

 

Al haber un gran número de productores de mismos bienes y servicios el mercado sería más competitivo, no existirían empresas con grandes cotas de poder o influencias políticas o sociales, y el mercado se autorregularía evitando los monopolios y situaciones económicas injustas.

 

-Subsidiariedad: El distributismo tiene como gran pilar también el principio de subsidiariedad. Frente a un socialismo que encumbra al Estado, el distributismo afirma que una autoridad debe limitarse a ejercer tan sólo aquellas funciones que no pueden ser desempeñadas a un nivel más bajo. Es decir, aquellas cosas que pueda hacer el individuo no deberían hacerlas el Estado o las grandes empresas. Esta idea sintetiza magistralmente la tradición escolástica y el sentido cristiano de la propiedad privada, y en él y su reflejo en la encíclica Rerum Novarum se basó el pensamiento económico de Chesterton y Belloc. Este principio se podría resumir, en términos del economista E.F. Schumacher, con la expresión “lo pequeño es hermoso”.

 

-Solidaridad: Igual de importante que los aspectos anteriormente citados, la solidaridad se convierte en un aspecto fundamental del distributismo. Pero hay que entenderlo como una solidaridad basada en la virtud teologal de la caridad. En Distributism Review, Pedro Jiménez de León señala que en esta corriente “el trabajo no debe buscar nuestro lucro personal, sino el bien común. Así, el Estado debe trabajar de manera subsidiaria para el bien común de cada comunidad. No importa si se pierde eficiencia en muchas cosas, lo importante es trabajar para y hacia el bien común, lo que es, tomar aquellas medidas que promuevan la virtud entre las personas y de esa manera su felicidad. El Estado debe asegurar la propiedad del sistema de producción de cada individuo o establecer empresas copropieatarias. El distributismo no rechaza que ciertos servicios como podría ser la seguridad social, la policía o el ejército se releguen al Estado y que éste asegure su correcto funcionamiento. Hay servicios que por sus características no son viables de llevar a cabo por la pequeña propiedad, por lo que deben relegarse al Estado, respetando siempre el principio de subsidiariedad”.

 

¿Cuál es el origen del distributismo?    

 

El origen del distributismo se sitúa en los inicios del siglo XX de mano de los intelectuales ingleses Hilaire Belloc y G.K. Chesterton. En su tesis doctoral Gilbert Keith Chesterton y el distributismo inglés en el primer tercio del siglo XX, Daniel Sada explica que fue el propio Chesterton quien atribuyó a Belloc el haber sido el primero en formular las tesis distributistas, aunque quizás pudo decirlo porque fue el primero en utilizar el término distributismo en su obra El Estado servil.

 

De este modo, los primeros escritos que hablan de las tesis distributistas, aunque todavía no eran citadas con tal nombre, provienen de una disputa que entre 1907 y 1908 mantuvieron Belloc y Chesterton en la revista New Age del socialista A.R. Orage en la que los dos autores discutieron con G.B Shaw y H.G. Wells sobre capitalismo, socialismo y distribución de la propiedad. Fue aquí donde se sentarían las bases del distributismo.

 

En los años siguientes se fue desarrollando primero de manera más sencilla en la revista The Eye Witness y después con mucha mayor intensidad en el semanario G.K.`s Weekly.

 

Según explica Daniel Sada en su tesis, la primera obra propiamente distributista fue escrita por Chesterton, Lo que está mal en el mundo, que fue publicada en 1910. Sin embargo, suele citarse como primera obra de referencia distributista otra de Belloc tres años posterior: El Estado Servil. En Lo que está mal en el mundo, Chesterton ya deja planteada su postura sobre los temas esenciales del distributismo: familia, propiedad, capitalismo y socialismo, plutocracia, parlamentarismo, Edad Media y cristiandad como referentes distributivos, etc. Hasta ahora nos hemos referido a los orígenes de la formulación de las ideas distributistas.

 

Aunque Sada habla del origen el distributismo a inicios del siglo XX, lo hace desde un punto de vista filosófico. Las ideas distributistas venían siendo expuestas desde entonces, habiendo surgido como respuesta aplicada al llamamiento que hiciera León XIII a los católicos en la Carta Encíclica Rerum novarum de 1891, para desarrollar alternativas válidas que sirvieran de corrección a los errores del capitalismo y del socialismo denunciados por la encíclica. En cuanto a cuanto movimiento social no toma cuerpo hasta que en 1925 Chesterton comienza a editar el semanario G.K.'s Weekly, en torno al cual se erige la Liga Distributista el 17 de septiembre de 1926.

 

¿Quiénes son los ideólogos del distributismo?

 

El distributismo no se podría entender sin la encíclica Rerum novarum de León XIII, punto de partida del que surgirá esta corriente cuyas bases pusieron dos grandes intelectuales en Reino Unido, Chesterton (1874-1936) y Belloc (1870-1953), que además de grandes amigos tuvieron muchas cosas en común, como su fe y su amor por la literatura.

 

Ambos se influyeron mutuamente intelectualmente, lo que facilitó las bases del distributismo. Se cree que se conocieron personalmente en el año 1900, aunque es probable que ambos tuvieran conocimiento del otro desde antes.

 

Los dos eran cristianos devotos, también poetas, ensayistas, novelistas, críticos sociales, y apologistas religiosos. Según explica Daniel Sada en su tesis doctoral, curiosamente cada uno escribió, aproximadamente, unos cien libros. La principal diferencia entre sus carreras era que Belloc tenía más de historiador y Chesterton más de crítico literario.

 

“Las ideas históricas y políticas de Belloc influyeron a Chesterton, mientras que Belloc se tenía a sí mismo por un ignorante de la literatura inglesa, y decía que había aprendido de Chesterton lo que sabía de ella. Por otro lado, la obra de ficción de Chesterton fue mejor y más conocida que la de Belloc. Los dos eran tan elocuentes hablando como escribiendo, y eran también excelentes en los debates; pero Belloc era bastante mordaz y falto de humor, mientras que Chesterton era indefectiblemente jovial. El pensamiento de Belloc era claro, lógico y sistemático; el de Chesterton romántico y paradójico”, explica.

 

¿Cuál es la influencia de Rerum Novarum de León XIII en el distributismo?

 

Como ya se ha dicho anteriormente esta encíclica publicada por León XIII en 1891 y que pone las bases de la doctrina social moderna impresionó sobremanera a Chesterton y Belloc, padres del distributismo, para el que aplicaron elementos importantes de los planteamientos sugeridos por el Papa en este texto magisterial.

 

La encíclica Rerum Novarum de León XIII establece los fundamentos de la doctrina social de la Iglesia, resaltando la dignidad humana, la justicia social, el papel del Estado, los derechos de los trabajadores, la subsidiariedad y el bienestar de la familia como elementos centrales en la búsqueda de una sociedad más justa. Puntos, la mayoría de ellos, que de una manera más clara y otras más implícita, influirían enormemente en el distributismo.

 

El Papa resaltó la dignidad humana inherente de cada persona en un momento en el que muchos eran explotados al límite, de ahí que destacara la importancia de reconocer los derechos fundamentales de los trabajadores, con salarios y condiciones laborales justas. También promovía en la encíclica la justicia social y la importancia de garantizar el bien común para todos.

 

En cuanto al papel del Estado, León XIII abogaba por una intervención limitada del Estado en la economía, reconociendo y defendiendo la propiedad privada, pero no la acumulación desmedida de las riquezas. Además, introduce el principio de subsidiariedad, uno de los pilares en los que después se sustentaría el distributismo, sosteniendo que los asuntos deben ser manejados por la autoridad más cercana al nivel en el que pueden ser resueltos efectivamente. Igualmente, el texto enfatiza la importancia de la familia como base de la sociedad, y por ello promueve el derecho a que los trabajadores tengan tiempo libre para descansar y pasar tiempo con sus familias.

 

¿Es aplicable el distributismo hoy?

 

Una de las grandes preguntas que se hacen hoy acerca del distributismo, pero que también se hicieron en el origen de esta “tercera vía”, es si es realmente aplicable hoy, dada la coyuntura actual, el avance de la tecnología, o la influencia de ésta en los medios de producción. Sin embargo, el intelectual Juan Manuel de Prada, admirador de Belloc y Chesterton, considera que sí es aplicable hoy. Pero se centra a la hora de afirmarlo no tanto en la tecnología sino en las personas que estén dispuestas a llevarlo adelante.

 

De Prada explicaba que “el distributismo no postula una sociedad de individuos iguales, empachados de una libertad que acaba destruyendo los vínculos comunitarios, sino una sociedad verdaderamente fraterna, regida por los principios de dignidad y jerarquía, en la que mucho más que el bienestar importa el bien-ser. Algunos la juzgarán una sociedad utópica; yo la juzgo perfectamente realizable, en un tiempo como el presente, en que el capitalismo financiero y el llamado cínicamente Estado social de Derecho se tambalean, heridos de muerte. Sólo hacen falta católicos radicales e intrépidos, con poco que perder (el soborno del mundo) y mucho que ganar (la vida eterna)”.

 

Por su parte, Daniel Sada, rector de la Universidad Francisco de Vitoria, y experto en el distributismo señalaba igualmente que la propuesta distributista podría inspirar nuevos esfuerzos para superar tanto el actual sistema como “la filosofía que en él subyace”.

 

Según considera, en el capitalismo, “junto a un fin muy loable y necesario, como es la generación de riqueza, viene indisolublemente pegada una filosofía de fondo en la que el consumo es la lógica que parece invadirlo todo, y la persona no es fin en sí misma, sino un instrumento”. Frente a esto, el distributismo ofrece, “más que una propuesta económica concreta, una reflexión desde la centralidad de la persona”. Esta centralidad “sólo puede producirse desde la libertad», y para ello es necesario, “en el orden social y económico, una correcta distribución de la propiedad”. Así, cada hombre tendrá algo suyo sobre lo que poder actuar de forma creativa.

UN EXPERTO DE LA ONU

 

 propone imponer la antropología LGBT a las religiones

 

Javier García Herrería

 

Infocatólica, 27/07/23

 

¿Te imaginas que la ONU recomendara imponer el cristianismo en todo el mundo para que así cesaran los ataques contra esta religión? Aparentemente es inconcebible, pero este mismo argumento ha sido planteado por el experto responsable de asuntos de género en el Comité de Derechos Humanos de Ginebra. Eso sí, no argumenta a favor de evitar la discriminación contra los cristianos, sino contra el colectivo LGBT. En el informe, recientemente presentado, se sostiene que la antropología LGBT tiene que ser aceptada en la legislación y las leyes educativas de todos los países y, además, en el cuerpo doctrinal de todas las religiones. De lo contrario, no será posible acabar con la discriminación contra ese colectivo.

 

Estamos ante un informe que no representa oficialmente la opinión de la ONU, ni ha sido aprobado por los países. Sin embargo es interesante tenerlo en el radar porque marca cuál va a ser la línea argumental para justificar la imposición de la perspectiva LGBT a las religiones.

 

Este año se cumplen 75 años de la Declaración de Derechos Humanos de la ONU, una efeméride que ha sido celebrada de diversos modos. Pese a que su promulgación ha traído muchos avances a lo largo de estas décadas, en los últimos años también aumentan algunas críticas por los conflictos que se generan entre unos derechos y otros, y la falta de fundamentación que tienen, pues no existe un criterio al que acudir para decidir cómo priman unos derechos sobre otros.

 

Un ejemplo de cómo estos derechos entran en conflicto tiene que ver con la libertad sexual (artículo 2) y la libertad religiosa (artículos 2 y 18). En un mundo que cada vez acepta más la antropología LGBT, especialmente en los países desarrollados, las religiones constituyen uno de los bastiones más reacios a aceptar dicha antropología.

 

En las últimas dos décadas numerosos países han aprobado leyes antidiscriminación LGBT, que incluyen la eliminación de la criminalización penal de la práctica homosexual, la legalización del matrimonio entre parejas del mismo sexo, la adopción de los hijos de alguno de ellos por parte de la pareja, beneficios en diversos ámbitos aplicando una discriminación positiva, etc. Algunas de estas leyes eran sensatas y otras más discutibles.

 

Con el pasar de los años, la antropología LGBT ya no quiere ser vista como una opción respetable sino que cada vez más busca ser aceptada por todo el mundo. Por este motivo, sus reivindicaciones tienen cada vez mayor alcance. Por ejemplo, la adopción no solo debe extenderse a los hijos de un miembro de la pareja sino a cualquier niño que entre en un proceso para ser adoptado. Y es que en la medida en que se acepta que dos personas del mismo sexo educan igual que un hombre y una mujer, no pueden invocarse los derechos del niño a tener un padre y una madre.

 

De igual modo, no basta con que las personas heterosexuales acepten que otras personas tengan relaciones homosexuales, también es necesario que reconozcan que esa opción es igualmente buena y sana que la heterosexual. Mostrar desacuerdo contra esta perspectiva es vista como un signo de homofobia, que acabará desencadenando odio y discriminación. Por este motivo, debe persuadirse a los que no aceptan la antropología LGBT a que cambien de postura.

 

Tradicionalmente los mecanismos para hacerlo tenían que ver con la presión social, pero desde hace cinco años las leyes de género españolas -y de otros muchos países- impiden cada vez más discrepar respecto a la antropología LGBT. Por ejemplo, hoy día ningún profesional de la salud puede atender a personas que quieran cambiar su atracción hacia personas del mismo sexo o tampoco se permite a los colegios que enseñen una antropología distinta a la de género.

 

Por si este panorama no fuera suficientemente persuasivo, uno de los expertos de la ONU acaba de presentar un informe para dar un nuevo empujón a la agenda LGBT.

 

El nuevo informe de la ONU

El 14 de julio acabaron tres semanas de reuniones en Ginebra del Consejo de Derechos Humanos. En el congreso se presentó un informe del Experto independiente en orientación sexual e identidad de género de la ONU, es decir, la persona encargada en la institución de elaborar informes sobre estos asuntos para los diversos organismos. El experto de la ONU es el jurista costarricense Víctor Madrigal-Borloz, investigador del Programa de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de Harvard.

 

Su propuesta constituye una marcha más para impulsar la agenda LGBT, en este caso tratando de introducir la antropología de género en las doctrinas de las principales religiones del mundo. Para conseguirlo, el documento no plantea un ataque frontal contra la religión, sino que busca que el concepto de libertad religiosa incluya también el derecho a que la religión no vaya contra las ideas LGBT. Es decir, si una religión no admite la antropología de género, entonces atenta contra la libertad religiosa de las personas que sí la admiten y desean practicar esa religión.

 

Partiendo de este argumento, el relator de la ONU anima a presionar a los que no acepten los intereses LGBT, ya sean estos estados, empresas, personas y -también- tradiciones religiosas.

 

El estado no respeta la laicidad

El informe propone una injerencia por parte de los estados en el cuerpo de creencias de las distintas religiones, algo que llama particularmente la atención al no respetar la sana laicidad del estado.

 

También constituye una imposición de los valores de los países occidentales al resto de países del mundo. Basta pensar que solo 33 países del mundo reconocen el matrimonio homosexual, es decir, uno de cada seis.

 

Contra la ley natural

El autor del informe conoce bien las críticas que se suelen realizar desde la ley natural a la antropología de género. Para tratar de anularlas, el informe señala que el «concepto de un orden ´natural` como principio rector de la existencia humana y social también está presente en la doctrina conservadora. Este fundamento conceptual, propagado a través de algunas narrativas religiosas dominantes, puede restringir el pleno disfrute de los derechos por parte de las personas LGBT».

 

Aunque se intenta acabar con la argumentación de la ley natural, lo cierto es que no se presentan razones, sencillamente se descalifica identificando a sus defensores como creyentes conservadores. Como ocurre invariablemente, cuando se intenta atacar la ley natural, en el fondo el que lo hace siempre supone un orden natural que debe respetarse, aunque evidentemente sea distinto del que se trata de deslegitimar. Se ataca el concepto de ley natural pero al mismo tiempo se supone una idea natural del bien que incluye los derechos LGTB.

 

Discriminaciones LGBT hoy día

El relator de la ONU recoge un amplísimo elenco de ataques contra la libertad sexual y reproductiva. Incluyen cosas muy graves -como condenas a muerte o penas de cárcel contra personas homosexuales- y otras que se dan en algunos países -como la prohibición de hacer publicidad a la homosexualidad en Rusia-. Otras denuncias tienen que ver con la educación que se imparte en las escuelas, por ejemplo, cuando en algunos lugares de EEUU no se está alineado con la antropología de género.

 

El relator también denuncia que en Hungría no está permitida la adopción por parte de parejas homosexuales. Añade que en muchos lugares del mundo los colegios no contratan profesores si no aceptan la antropología de LGBT. También denuncia que algunos profesores de religión no pueden impartir clases si su vida sexual no se adecúa a la de los principios de la religión que enseñan.

 

No se olvida el informe de denunciar que algunas personas no ofrecen sus servicios comerciales en eventos contrarios a su visión de la sexualidad, por ejemplo bodas entre personas del mismo sexo. Por último, también se acusa a los profesionales sanitarios de utilizar la objeción de conciencia para negarse a llevar a cabo determinadas prácticas, ya sea dar acceso a la hormonación a las personas que quieren cambiar de sexo, o negarse a practicar abortos.

 

El documento no hace matices entre los diversos ejemplos que denuncia, pues considera todos estos casos como discriminaciones injustas que hay que combatir desde la legislación de todos los países.

 

Un aspecto que llama particularmente la atención en el informe es que, a pesar de señalar a decenas de países por la discriminación LGBT, nunca denuncia a los países de oriente próximo con petróleo y fuerte influencia en occidente, como Qatar, Emiratos Árabes o Baréin. Si se tiene en cuenta que la elaboración de este informe tuvo lugar justo después del Mundial de fútbol de Qatar, famoso por la polémica que generaron las leyes contra la homosexualidad del país, es todavía más llamativa la omisión.

 

La apertura a la diversidad LGBT en todas las religiones

«El Experto Independiente ha recibido testimonios de personas LGBT casi a diario. Con frecuencia, se han referido al momento (o sucesión de momentos) en que se dieron cuenta de que, si buscaban la felicidad abrazando su orientación sexual o identidad de género, la religión en la que habían nacido los consideraría pecadores, o malos; como inherentemente inmorales, o no dignos de trascendencia».

 

Y más adelante añade que el hecho de que algunas personas abandonen sus prácticas religiosas porque las enseñanzas de su religión son distintas a su visión de la sexualidad «puede tener importantes consecuencias para la identidad y el bienestar espiritual. En muchos casos, la dolorosa salida de su comunidad religiosa o espiritual tiene repercusiones de por vida en el bienestar mental; en otros, la opción no es sólo irse: puede ser quitarse la vida».

 

Teniendo en cuenta esta perspectiva, el documento muestra su preocupación por «la alienación de la religión organizada y sus repercusiones en la capacidad del individuo para buscar la felicidad a través de la espiritualidad». Para conseguir que las religiones acepten la diversidad LGBT recomienda prestar atención a las voces y prácticas discrepantes dentro de las religiones, de forma que se impulse una nueva narrativa que integre las ideas LGBT dentro de la libertad religiosa.

 

Para que se vea a qué tipo de ejemplos se refiere, el informe explica que «algunos estudiosos cuestionan la interpretación de los pasajes de la Biblia hebrea y del Corán que se utilizan para condenar las sexualidades e identidades LGBT modernas, y se ha argumentado que la aparente censura religiosa monolítica de las personas LGBT es un fenómeno reciente, informado en parte por el ´homocolonialismo` y como respuesta a las amenazas percibidas en torno a las estructuras familiares heterosexuales dominantes en la mayoría de las religiones».

 

Ahondando en esta idea, el informe hace un esfuerzo por mostrar que este tipo de discrepancias son habituales y cada vez mayores: «En todas las religiones hay personas que apoyan la igualdad de género y sexual como cuestión de derecho y como práctica religiosa. Autoridades, teólogos y laicos de varias confesiones religiosas abrazan las identidades LGBT y consideran la igualdad LGBT como parte integrante de sus creencias. Las comunidades budistas han respetado históricamente a las parejas del mismo sexo; el hinduismo no condena la sexualidad entre personas del mismo sexo si no afecta al matrimonio heterosexual, y las personas hijra tienen importantes funciones espirituales en la tradición. Los Primados de la Comunión Anglicana mundial han ´condenado los prejuicios homófobos y la violencia y han resuelto trabajar juntos para ofrecer atención pastoral y servicio amoroso con independencia de la orientación sexual, reafirmado su rechazo a las sanciones penales contra las personas atraídas por el mismo sexo`. La Iglesia Nacional de Islandia autoriza los matrimonios entre personas del mismo sexo, al igual que las Iglesias Episcopales de Estados Unidos y de Escocia».

 

También sostiene que está ocurriendo lo mismo en la religión católica: «Las autoridades religiosas han delimitado ámbitos en los que coinciden el pensamiento religioso y la libertad frente a la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual. Recientemente, el Papa católico criticó la penalización de las relaciones entre personas del mismo sexo por ser ´injusta` y contraria a las enseñanzas de Dios».

 

Además, añade que «incluso cuando la jerarquía de una comunidad religiosa no abraza explícitamente la diversidad, las instituciones religiosas, las escuelas, los consejos, las ONG, los movimientos y las redes (…) pueden buscar la reforma o ser inclusivos de facto. Las propuestas mencionan, por ejemplo, ramas de la Iglesia católica y grupos de oración gay en México, Estados Unidos y Alemania».

 

Dentro del judaísmo destaca que se está dando la misma tendencia: «Tres de las cuatro principales confesiones judías apoyan abiertamente la despenalización, e incluso dentro de la tradición judía ortodoxa, 104 líderes publicaron en 2010 una declaración conjunta en la que afirmaban que el acoso a las personas LGBT va en contra de los valores más profundos del judaísmo».

 

El informe hace un repaso por numerosas culturas minoritarias para asegurar que la diferencia sexual y los roles de género no son especialmente relevantes ni se expresan del mismo modo que en la cultura occidental.

 

Conclusión

La conclusión de toda la narrativa del informe es que como entre los creyentes y líderes religiosos hay diversas orientaciones sexuales y, al mismo tiempo, entre las personas LGBT hay variedad de creencias religiosas y no religiosas, lo adecuado es aceptar la diversidad de género en todas las religiones, de forma que nadie quede discriminado. En definitiva que, como todo el mundo tiene creencias y orientación sexual, lo razonable es tolerar esta doble diversidad en todas las formas en las que se exprese.

 

El informe critica a las iglesias y confesiones cristianas por haber fomentado la criminalización y discriminación LGTB, pues al hacerlo también han atacado la libertad religiosa de esas personas para practicar la religión que deseen sin sentirse discriminadas. Como se ve esta es una nueva interpretación de la libertad religiosa expresada en la Declaración de Derechos Humanos, pues impone que las religiones no puedan discrepar de la antropología LGBT.

 

El informe asegura que si no se acepta esta nueva perspectiva, seguirán existiendo «rincones oscuros en los que se considera a las personas LGBT como pecadores y ciudadanos de segunda clase a los que hay que despreciar y maltratar. Las leyes promulgadas con el objetivo de imponer normas de conducta supuestamente exigidas por interpretaciones del dogma religioso niegan de hecho a lesbianas, gays, bisexuales y personas trans y de otros géneros diversos el derecho a la igualdad y, a menudo, a un reconocimiento igual ante la ley».

EVOLUCIONES DEMOGRÁFICAS

 

 una mirada ética

 

Germán Masserdotti

 

La Prensa, 25.07.2023

 

En la nota “Natalidad, tema tabú” (La Prensa, 02/07/2023)

 https://www.laprensa.com.ar/531687-La-natalidad-tema-tabu.note.aspx,

mencioné dos documentos del Pontificio Consejo para la Familia. El primero es Evoluciones demográficas: dimensiones éticas y pastorales (25 de marzo de 1994) y el segundo Declaración sobre la disminución de la fecundidad en el mundo (27 de febrero de 1998).­ En esta nota me detendré en el primero de ellos citando, brevemente, algunas ideas que resultan actuales en tanto expresan verdades que no dependen de estadísticas las que, por cierto, son mudables.

 

1. En el contexto de la exposición y evaluación crítica de los métodos de control de la población, dice Evoluciones demográficas: “(…). Conviene destacar de paso que entre o factores que controlan la demografía hay uno, en diversos países, que no por ser indirecto es menos importante: la falta de vivienda adecuada para las familias”.

Los invito a visitar los barrios en los que las familias viven en monoblocks para corroborar la verdad de este aserto.

 

2. Evoluciones demográficas cita a la carta encíclica Octogesima adveniens (14/05/1971) de san Pablo VI donde él afirma, teniendo en cuenta el contexto de la “civilización urbana” del siglo XX, luego de advertir que “la promiscuidad de las viviendas populares hace imposible un mínimo de intimidad” (OA, 11) y tratando sobre el crecimiento demográfico:

“Es inquietante comprobar en este campo una especie de fatalismo que se apodera incluso de los responsables. Este sentimiento conduce a veces a las soluciones maltusianas aguijoneadas por la propaganda activa en favor de la anticoncepción y del aborto. En esta situación crítica hay que afirmar, por el contrario, que la familia, sin la cual ninguna sociedad puede subsistir, tiene derecho a la asistencia que le asegure las condiciones de una sana expansión” (OA, 18).

Remito a la acción de gobiernos argentinos genuflexos ante los intereses creados de  los organismos internacionales públicos y privados.

 

3. En su Discurso ante la Conferencia Mundial de la Organización de la Alimentación y la Agricultura (FAO), el mismo san Pablo VI denuncia “una acción irracional y unilateral contra el crecimiento demográfico”. Y agrega: “Es inadmisible que los que tienen el control de los bienes y de los recursos de la humanidad intenten resolver el problema del hambre impidiendo a los pobres nacer, o dejando morir de hambre a los niños cuyos padres no entran dentro del cuadro de planes teóricos fundados sobre puras hipótesis concernientes al futuro de la humanidad. Otras veces, en un pasado que Nos esperamos esté superado, las naciones han hecho la guerra para apoderarse de las riquezas de los vecinos. Pero ¿no es una nueva forma de guerra imponer una política demográfica limitativa a las naciones, para que éstas no puedan reclamar su justa parte de los bienes de la tierra?” (09/11/1974).

 

4. A propósito del surgimiento de una mentalidad secularista opuesta a la vida, afirma san Juan Pablo II en la exhortación apostólica Familiaris consortio (22/11/1981): “Ha nacido así una mentalidad contra la vida (anti-life mentality), como se ve en muchas cuestiones actuales: piénsese, por ejemplo, en un cierto pánico derivado de los estudios de los ecólogos y futurólogos sobre la demografía, que a veces exageran el peligro que representa el incremento demográfico para la calidad de la vida” (FC, 30).

El texto es de 1981. Parece escrito como respuesta a los objetivos de la denominada Agenda 2030.

 

Los cambios demográficos responden, al fin de cuentas, a las finalidades de las conductas humanas. Conductas humanas que, no obstante poder ser individuales en algunos casos, tienen consecuencias sociales relevantes. Bien entendido, ¿acaso la familia no es la mejor escuela de civismo y patriotismo?