DON BOSCO

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"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"
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LOUIS EVEN Y EL CRÉDITO SOCIAL

 

 

Religión en Libertad, 12-6-2010

 

Apóstoles de la doctrina social de la Iglesia... pero en torno a una concepción muy concreta sobre la naturaleza del dinero. Ésta es, a grandes rasgos, la idea de Crédito Social, una iniciativa que nació en Canadá en los años treinta de la mano de la personalidad singular y emprendedora de Louis Even, un católico inquieto ante las consecuencias de la Gran Depresión para millones de personas.

 

Even nació en Francia en 1885, en el mismo lugar que San Luis María Grignon de Monfort y, como él, fue un apóstol del rezo del Rosario durante toda su vida. Decimocuarto de dieciséis hijos, en 1901 comenzó el noviciado en los Hermanos de la Instrucción Cristiana de San Gabriel, congregación fundada en origen por el santo y fusionada en 1835 con otra fundada por monseñor Gabriel Deshayes.

 

La persecución religiosa desatada en Francia a raíz de la Ley Combes de 1903 obligó a disolver el instituto, y Louis Even fue enviado como misionero a Canadá y Estados Unidos, donde evangelizó a los indios y fue luego profesor en una escuela de Montreal. Hombre de estudio y reflexión, se quedó sordo y le destinaron a la imprenta de los Hermanos, donde adquirió oficio. En 1920 obtuvo la dispensa de sus votos y en 1921 se casó con Laura Leblanc, con quien tuvo cuatro hijos.

 

El Crédito social del mayor Douglas

En 1934, Even descubrió las obras del mayor Clifford Hugh Douglas (18791952), militar e ingeniero británico que propagaba desde 1918 la teoría del Crédito Social, que le hizo célebre por sus críticas al sistema financiero de la banca privada y a las teorías corrientes sobre la naturaleza del dinero. Afín en ciertos conceptos a las teorías del distributismo y el cooperativismo, la idea cuajó en varios países en forma de partido político, pero lo que hizo sobre todo Louis Even fue convertirlo en una obra específicamente católica.

 

En 1936 comenzó a publicar los Cuadernos del Crédito Social, y pronto recibió el importante apoyo de Joseph-Ernest Grégoire, alcalde de Quebec, y de dos personas que posteriormente contraerías matrimonio entre sí e iban a resultar decisivas en el nacimiento del movimiento: Gérard Mercier y Gilberte Cote.

 

Durante los años posteriores se dedicaron en exclusiva al apostolado del Crédito Social, que fue adquiriendo dimensiones de movimiento político y social a través del periódico Vers Demain [Hacia el mañana], y en 1949 comenzaron a utilizar la boina blanca que pasaría a identificarles.

 

Extendidos cada vez por más países, en 1961 se pusieron bajo la protección del Arcángel San Miguel, y los apóstoles de la obra comenzaron a denominarse Peregrinos de San Miguel, y así se denomina actualmente su periódico. Los Peregrinos se obligan a rezar diariamente el Santo Rosario completo, el Ángelus y la Coronilla de San Miguel.

 

Y es que, según proclamaba Even, el trabajo espiritual es tan importante como las propias teorías económicas que sostiene el grupo: «Como la dictadura comunista, como la poderosa organización de la masonería, la dictadura financiera está bajo el mando de Satanás. Simples armas humanas nunca serán capaces de superar ese poder», afirmaba en 1973, recomendando el uso de las armas anunciadas por la Virgen en Fátima, a saber, «la consagración a su Inmaculado Corazón -señalada por llevar el escapulario-, el rosario y la penitencia».

 

Apoyo episcopal

Uno de los principales apoyos de la obra de Louis Even fue el obispo auxiliar de Varsovia, Zigniew Jozef Kraszewski, fallecido en 2004, quien prologó la edición polaca de una de sus obras, En esta era de abundancia, considerándola «una exposición de la doctrina social católica» que ayudará a «escoger el camino correcto de la justicia social».

 

La obra de Louis Even se convierte así en un caso único en la historia del apostolado católico. No porque la teoría del Crédito Social haya sido respaldada como tal por la Iglesia, pues se trata de una propuesta puramente económica y, en cuanto tal, opinable, sino porque sus propagandistas son además apóstoles de los principios generales de la doctrina social de la Iglesia, en el marco de un compromiso personal de vida de piedad.

 

Y, de hecho, su casa central, la Casa San Miguel, recibió del obispo de Saint-Hyacinthe (Quebec), el permiso de tener el Santísimo Sacramento y celebrar misa, y bendijo en 1975 el impresionante edificio de la Casa de la Inmaculada.

AYUDA O SUBSIDIO: UNA ÓPTICA CRISTIANA


Ayuda o subsidio: una óptica cristianaConfidencial Digital, 06/05/20

Aitor Castañeda

El debate de la renta básica, que propuso Podemos desde que entrase en las instituciones, y que en regiones como el País Vasco ya estaban en marcha con el nombre de Renta de Garantía e Ingresos (RGI), no augura un buen devenir para la economía nacional.


Es bien sabido que esta renta, que propone abastecer con una ayuda mensual a quienes no dispongan de ingresos mínimos para subsistir, choca directamente con los postulados neoliberales que rigen la economía hoy. De ahí que la Iglesia, en nombre del Papa Francisco, haya apoyado ésa u otras fórmulas similares para ayudar a quienes pasen necesidad, en un contexto donde las diferencias sociales se van a disparar en muy poco tiempo.

Es así que algunos medios españoles, al parecer muy en consonancia con lo que dice el Papa, han acusado a la Iglesia española de oponerse a la renta básica, cuando el portavoz de la Conferencia Episcopal Española (en adelante CEE), Monseñor Luis Argüello, dijo en rueda de prensa de que dar “ayudas a quienes lo necesitan es indispensable, pero pensar en una permanencia, que vivan de manera subsidiada, no sería un horizonte deseable”. Y es que en el citado País Vasco hace años que está en duda la capacidad comunitaria para afrontar la RGI, habiendo propuesto medidas para evitar los fraudes y quitando a sus perceptores el derecho a cotización mientras la reciban. Y es que estas fórmulas, que como se aprecia, la CEE no ha descartado, deben hacerse según lo que también Mons. Argüello citó como el “principio de subsidiaridad”, muy oído en boca del mismo presidente vasco Íñigo Urkullu.

Según la Doctrina Social de la Iglesia (Encuentro, 2016), la subsidiaridad responde a que “una estructura de orden superior solo ha de actuar si el grupo social de orden menor (...) no se encuentra en condiciones de hacer frente” a una dificultad (página 99); es decir: el estado no debe sustituir a los diferentes cuerpos que componen la nación, a fin de no restarles competencias y libertad de acción, y coartando su capacidad de crecimiento social. De ahí su uso en boca del Lendakari, y a su vez principio propuesto por la CEE para el problema catalán.

Este principio, citado por primera vez por Pío XI en la encíclica Quadragesimo Anno (1931), se resume en el campo económico en medida en que “el estado debe actuar” si una comunidad “se encuentra en problemas”, pero no debe hacerlo antes de que sus integrantes “se hayan visto desbordados a la hora de solucionarlos” (Ibídem). De esta forma, se promueve que la libertad/responsabilidad de los individuos y comunidades esté en marcha, y cuenten siempre con una instancia mayor para ser ayudadas, sin ser sustituidas. Una administración excesivamente centralizada es así contraria este principio.


No puede olvidarse jamás que la Iglesia ha rechazado tanto el marxismo como el liberalismo desatado. Ya en el 1977, antes de aprobarse la Constitución, la CEE publicaba un folleto por la libertad personal, y exhortaba a la cristiandad a rechazar el liberalismo por boca de Pablo VI, porque “cree exaltar la libertad individual, sustrayéndola a toda limitación, estimulándola con la búsqueda exclusiva del interés y del poder, y considerando las solidaridades sociales como consecuencias, más o menos automáticas, de las iniciativas individuales”.

Es así que la renta básica que se está calculando corre el riesgo de crear individuos dependientes de un estado que está obligado a ayudarles. Y es que además, el reputado economista catalán Santiago Niño-Becerra, quien predijo la crisis del 2008, lleva ya unos años vaticinando la creación de esta renta, pero no como algo halagüeño, sino como el antídoto al caos social que vendrá cuando desaparezcan las pensiones, algo que ya se sabe, ocurrirá.

Es aventurado entonces, además de mentiroso, acusar a la CEE de oponerse a la ayuda del estado, sin tener en cuenta lo explicado aquí. Lo mismo sucede a todos los planos, siendo la subsidiaridad multilateral, y afectando también a la Iglesia en medida en que, como propone el actual Gobierno, ésta deberá sufragarse con sus propios medios, medida a la que casualmente tampoco se ha opuesto, siempre y cuando se la trate como a otras organizaciones en  situación similar.

Se auguran pues tiempos difíciles, en los que toda la sociedad civil en conjunto deberá moverse para aportar al bien común lo mejor de sí, descartando individualismos y potenciando todos los cuerpos intermedios ciudadano-estado, a fin de evitar, parafraseando a Guillermo Rovirosa i Albet, tanto “el sistema capitalista de vivir en alquiler”, como “el comunismo de vivir en un cuartel tan grande como el país”.

INGRESO MÍNIMO VITAL



La Vanguardia, 08/05/2020

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha defendido este viernes que el Ingreso Mínimo Vital (IMV) va "en la línea de la doctrina social de la Iglesia y en comunión con lo dicho por el Papa".

"Creo que la renta mínima vital hay que garantizarla con la metodología que haya que establecer. Por encima de todo, la dignidad de la persona debe estar por encima de la economía", ha defendido Omella, que ha participado esta mañana por vía telemática en el foro Nueva Economía Fórum.



INGRESO SOCIAL UNIVERSAL

Prueba: pagar el sueldo sin un trabajo

Oulu, situada a unos 160 kilómetros debajo del Círculo Polar Ártico, es un núcleo de actividad en comunicaciones inalámbricas y fuertes aspiraciones de innovación. En esta ciudad han miles de ingenieros sin trabajo; muchos fueron despedidos por Nokia, la compañía finlandesa que fue sinónimo de teléfonos celulares y hace poco corrió riesgo de quedar en el olvido.

Según el sistema de seguridad social de Finlandia, los desempleados no pueden percibir ingresos adicionales si reciben beneficios por desempleo. Pero ahora el gobierno de ese país está experimentando con el ingreso básico universal: para 2017 va a seleccionar al azar unas 2.000 personas desempleadas para cobrarlo, sin perjuicio de obtener otros ingresos. En varios países se está estudiando este sistema como modo de disminuir la vulnerabilidad de los trabajadores, frente a la inestabilidad de la economía y a la automatización.

Se considera que toda persona debería gozar de un ingreso seguro que le garantice poder afrontar los gastos mínimos. En Suiza la mayoría de la población  rechazó recientemente este sistema; pero el senado francés aprobó que se lo ensaye. Canadá y los Países Bajos están preparando experimentos en igual sentido, así como el gobierno de la India.

El mercado laboral ha cambiado profundamente, de modo que el pleno empleo puede considerarse una fantasía: los robots reemplazan trabajadores, mientras que los empleos de tiempo completo dan paso a cargos por contrato. El ingreso básico intenta ser permanente. El mundo de la tecnología se aferra al ingreso básico como reacción ante la automatización y a su amenaza de desempleo. Si se satisfacen los requerimientos de todos, la sociedad puede dar la bienvenida a los robots y a la liberación del trabajo esclavo. Según el Profesor Hiilamo, de la universidad de Helsinki, este sistema fue creado a partir de una forma de visión positiva de los seres humanos.

Tal vez la reciente creación en la Argentina del Salario Social Complementario, sea el embrión de un futuro ingreso universal.

(Fuente: Clarín, New York Times, 23-12-2016)


SALARIO SOCIAL COMPLEMENTARIO


El Gobierno avanza en la creación de un consejo y un registro de la economía popular

04/01/2017 Clarin.com Política


Pablo Maradei

Ayer se realizó la primera reunión, entre funcionarios de Desarrollo Social y dirigentes sociales, para evaluar el cierre de 2016 y esbozar el funcionamiento del "Consejo de la Economía Popular y el Salario Social y el Registro Nacional de la Economía Popular (Renatrep)". Aunque la Emergencia Social es ley aún no está reglamentada. Para darle celeridad se llevó a cabo ayer este encuentro. Se prevé que el Consejo y el registro empiecen a funcionar para fines de este mes.

La letra de la norma indica que el Consejo estará integrado por un representante de los ministerios de Desarrollo Social, Trabajo y Hacienda, y tres miembros de las organizaciones sociales. Por lo que pudo sondear este diario el representante del ministerio que maneja Carolina Stanley sería Matías Kelly, actual titular de la Unidad Ejecutora de Ingreso Social. Pero, también de acuerdo a ese sondeo, se agregarían otros actores: la Iglesia, que participó activamente para sacar la Emergencia Social, y académicos vinculados a la temática económica social, algo hasta ahora novedoso.

Tanto las organizaciones sociales como Desarrollo Social comparten "la idea de que el Consejo se amplíe" y que incluso "participen la mayor cantidad de organizaciones". Analizan que podrían tener voz todos aquellos participantes pero voto solamente aquellas inscriptas en el Registro del Ministerio de Trabajo. Se verá.

El diputado del Movimiento Evita (articula políticamente con la CTEP, una de las organizaciones firmantes de la Emergencia Social junto a Barrios de Pie y la Corriente Clasista Combativa), Fernando "Chino" Navarro, coincide con este paradigma. Dijo a Clarín: "Con la Emergencia Social no se puede actuar con mezquindad, no se puede discriminar. Las organizaciones, no importa su tamaño, tienen que tener un lugar para ser parte activa de las políticas públicas que reemplacen planes por trabajo. Seguramente será un proceso gradual largo".

Con respecto a la metodología de trabajo del Renatrep hay divergencias. Daniel Menéndez comentó a este diario que " el relevamiento de los trabajadores informales servirá para establecer un diagnóstico que nos permita saber cuál es su situación económica y social; pero lo que no puede llevarnos es un año de trabajo. Podemos tomar los beneficiarios de la AUH que son 3,5 millones y que ya sabemos que están en la informalidad". Continúa: "Ya sabemos que hay cartoneros, gente que hace changas, trabajadores golondrinas que van a trabajar en negro al campo y no cubren la canasta mínima por lo que deberían estar en el Registro para acceder al Salario Social Complementario". El SSC complementaría lo que gana un trabajador hasta $8.060, que es el valor actual del salario mínimo vital y móvil.


Desde Desarrollo, en cambio, dicen "no todo es otorgar 4.000 pesos y dar por solucionado el tema". Y agregan: "Tal vez podríamos regionalizar la economía: no es lo mismo un emprendedor en el Chaco que en la Patagonia. Necesitan distintos recursos y herramientas, por ejemplo". Y agregan un dato: "Un sondeo nos puede decir que en ciertas zonas hay pescadores que venden directo a las factorías y en otras a un distribuidor totalmente en negro. A estos últimos se los podría incluir en el monotributo social" y sería una manera de avanzar en la lucha contra la precarización.

PROPUESTA DE INGRESO GARANTIZADO


Suiza dijo no, por ahora

María Victoria Repetto
 LA NACION, 26 DE JUNIO DE 2016

Tener el sueldo garantizado, se trabaje o no, parece inimaginable. Sin embargo, ya son varias las ideas y propuestas en este sentido que se vienen presentado en los últimos tiempos. La última fue en Suiza, donde una iniciativa popular iniciada en 2012 se votó en referéndum el 5 de junio último. La iniciativa "Por un ingreso básico sin condiciones" se propone garantizar la subsistencia de todas las personas por igual sin que para ello deban trabajar. En dos palabras: sin condiciones.

La idea no es nueva. Ya Tomás Moro hizo referencia a un ingreso de este tipo en su libro Utopía. Y este año hasta ha sido debatida en el Foro Económico Mundial en Davos. Lo interesante de la propuesta es que ha movilizado a un debate de todos los sectores.

Lo que parecería ser un planteo característico de la vieja izquierda está siendo apoyado por empresarios, científicos sociales y académicos en un país típicamente de centro y liberal. Las razones más escuchadas nombran los altos costos y la burocracia en los los seguros sociales están fallando en adaptarse a estos tiempos para satisfacer demandas reales y concretas. "Nuestro sistema social tiene 150 años, está basado en respuesta a la industrialización 1.0", dice Daniel Häni, uno de los empresarios que defiende la iniciativa, citado por el Financial Times.

El futuro del empleo

Entre los argumentos de los impulsores de la propuesta está un viejo sueño de la humanidad que se está cumpliendo gradualmente: los robots serán progresivamente quienes realicen el trabajo. La revolución digital determinará que la sociedad se pueda concentrar en actividades más gratificantes y trascendentes. Sin embargo, y por ello precisamente, mucha gente tiene miedo por su futuro. Según varios estudios, muchas fuentes de trabajo desaparecerán.

Robert Reich, quien fue secretario de Trabajo de la administración de Bill Clinton y actualmente enseña en la Universidad de Berkeley, dice que la revolución digital está incrementando la inequidad y la inseguridad económica. Esta inseguridad podría llevar a una crisis de la demanda. Martin Ford, autor de un libro sobre el auge de los robots y sus consecuencias en un futuro de desempleo, que en mayo asistió al Simposio de la Universidad de St. Gallen, en Suiza, reflexionó en el mismo sentido. "Debemos crear políticas para que tanto el que pueda encontrar trabajo con un ingreso suficiente como el que no, puedan sobrevivir en nuestra sociedad, y que todos podamos mantener el poder de consumo, uno de los ejes impulsores de la economía. Sin consumo se corre el riesgo de estancamiento."

Financiamiento

En la propuesta suiza, parte del salario pagado al trabajador sería sustituido por el ingreso básico y sólo el resto seguiría a cargo del empleador. Pero además, el ingreso básico reemplazaría varios seguros sociales y subvenciones como el seguro de desempleo y las jubilaciones bajo el sistema de reparto. Sólo personas que hoy viven bajo el nivel mínimo de subsistencia tendrían más dinero con el ingreso básico.

Si bien la iniciativa no determina un monto específico para el ingreso básico, recomienda 2500 francos suizos -cuyo valor es similar al del dólar- por adulto y 625 para los menores, una suma bastante elevada comparada con los salarios en otros países de Europa.

Lo más curioso de la iniciativa es que, a pesar de proponer un cambio radical en la manera de concebir el trabajo y el ingreso, en términos económicos se presenta como viable. Según cálculos en base a los niveles de empleo de 2012, los costos del ingreso básico serían de 208 mil millones anuales. Si a ello se le deducen los costos que hoy se pagan por seguros, jubilaciones y subsidios faltarían 25 mil millones, es decir un 12% del monto total.

Según la iniciativa, este resto también es parte del dinero circulante el día de hoy, a través de transferencias privadas de los asalariados que solventan a sus hijos, a sus cónyuges amas de casa y demás familiares. En otras palabras, no se necesitaría ni más ni menos dinero en el sistema. Hay diversas ideas de cómo financiar este faltante, un impuesto a las transacciones financieras -que en Suiza no existe- es sólo un ejemplo.

Tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo propusieron votar contra la iniciativa. Argumentaron que debilitaría la economía porque para muchos sería poco rentable trabajar, se perderían importantes fuerzas laborales y se arriesgaría que muchas ramas de producción se fueran del país. Habría menos recaudación impositiva y recortes en educación, infraestructura, agricultura, defensa y medio ambiente. Por otro lado sería un aliciente para muchos trabajadores de otros países con menores ingresos para emigrar hacia Suiza.

El resultado del referéndum

La pregunta clave que se planteó el electorado es: ¿qué haría usted si le pagaran 2500 francos sin condiciones? ¿Trabajaría igual que antes? Las respuestas y las percepciones varían. En una encuesta encargada por los propulsores de la iniciativa al instituto DemoSCOPE, sólo el 2% de los encuestados dijo que dejaría de trabajar. Un 54% expresó que continuaría estudiando y especializándose, un 53% que pasaría más tiempo con su familia, un 22% se haría emprendedor autónomo. Todas actividades consideradas positivas.


Finalmente, el 5 de junio el 76,9% de los votantes dijo que no a la iniciativa. El cambio parece ser demasiado drástico para estos tiempos. Sin embargo, en ciudades como Basilea, Zurich o Ginebra el voto positivo superó el 30%. Otros países como Finlandia también lo está planteando. Según la encuesta de DemoSCOPE, el 59% de los menores de 35 años, es decir la Generación Y, piensa que vivirá la implementación de un ingreso básico.ß

NUEVA ZELANDA

Renta básica: Una idea brillante sobre subsidios y clientelismo

Por Urgente24,  15 de marzo de 2016

En Nueva Zelanda, el Partido Laborista se plantea poner en marcha la renta básica universal para reducir la burocracia y eliminar el clientelismo: un único subsidio individual para cada ciudadano, eliminando todos los otros planes sociales. También Ontario (estado de Canadá) probará la renta básica universal dentro de su territorio.
La renta básica universal, una especie de sueldo que recibiría cualquier ciudadano por el mero hecho de serlo, podría ser realidad pronto en Nueva Zelanda, si prospera una propuesta del Partido Laborista para acabar con la panoplia de subsidios públicos y sustituirlos por ese pago único, explicó la web el Economista.
.Así lo ha confirmado el líder del partido, actualmente en la oposición, Andrew Little, que explica que la renta básica podría ser una buena herramienta para combatir el desempleo estructural.

La idea de Little se discutirá a finales de este mes en una conferencia del partido, que cuenta con opciones para acceder al Gobierno y por tanto para convertir la propuesta en realidad.

"La cuestión es si queremos un sistema de subsidios que hace que cada vez que estás desempleado tengas que pasar por un rosario de burocracia, justo cuando deberías estar ocupado buscando un nuevo trabajo", explica Little en declaraciones citadas por el diario Independent.

"Esperamos que en el futuro", añade, "habrá una parte significativa de la población activa que alternará con rapidez periodos de empleo con otros en paro. Es el momento de debatir si queremos un sistema que sea sencillo, con una renta básica que te permita entrar y salir del desempleo con rapidez.


Como recuerda el citado diario, en Occidente son varios los gobiernos que ya se están planteando introducir sistemas que se asemejan en mayor o menor medida a una renta básica universal, como es el caso de Holanda, Finlandia o el estado de Ontario, en Canadá.

PATRIMONIO DE 66 PERSONAS EQUIVALE AL DE 3.600 MILLONES


Democracia y grandes fortunas: incompatibles
Red Renta Básica, 01/02/2016

Mucho se ha comentado en estos últimos días el nuevo informe de Oxfam sobre el aumento de las desigualdades en todo el mundo. También ha sido difundida la previsión de la OIT sobre el incremento del desempleo en los próximos años. No tan propagados  son otros documentos que estudian el impacto de la mecanización-robotización-digitalización sobre el mercado laboral de los próximos años, como el informe Frey-Osborne de la universidad de Oxford de 2013. Uno de los últimos estudios sobre este impacto, del Fórum Económico Mundial, prevé que la digitalización reducirá más de 5 millones de puestos de trabajo en los próximos 4 años, hasta el 2020. Hay quien asegura que se crearán nuevos puestos de trabajo gracias a la digitalización. Y es cierto. El mismo informe mencionado del Fórum Mundial lo reconoce, pero con una salvedad decisiva: la diferencia entre los destruidos y los de nueva creación será desproporcionadamente favorable a los primeros.

Inmensas desigualdades crecientes en los últimos años y previsiones de destrucción de puestos de trabajo remunerado. ¿Y el futuro? Si se continúa con la misma tendencia, no hay duda del dibujo del futuro: mayores concentraciones de la riqueza y porcentajes crecientes de la población en situación de pobreza y exclusión. Así ha venido sucediendo en los últimos años, pero a ritmo cada vez más rápido. Esta perspectiva es evidente para cualquier persona que se acerque desinteresadamente a entender la realidad. Es cierto que un porcentaje nada desdeñable de propagandistas cantan las alabanzas de las “oportunidades” que crea la nueva situación, y que “hay que mirar en positivo” y sandeces de este estilo. Por decirlo con Upton Sinclair, es difícil hacer que una persona entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda. 
Pero si dejamos al margen a este inevitable grupo, sigue en pie la afirmación de que es evidente la perspectiva de mayores desigualdades y situaciones de pobreza en el futuro. No resulta tan evidente, por notorio contraste, el peligro mortal para la libertad de una inmensa mayoría de la población no rica que representan estas inmensas desigualdades. Porque falta de libertad –de negociación, de rechazo, de decisión- es lo que padece la persona en situación de paro a la que además se estigmatiza si cobra, suponiendo que tenga derecho, el subsidio de desempleo.

Falta de libertad tiene el trabajador precario que no sabe si mañana conservará su empleo. Falta de libertad es la situación que sufre la persona en estado de pobreza (el riesgo de caer en ella en el Reino de España es de casi el 30% de la población), porque pobreza no es solamente carencia de recursos sino, siendo así como es vivida por propios y extraños en multitud de ocasiones, fracaso social. Falta de libertad, en fin, la tiene quien, según la más de dos veces milenaria tradición republicana, depende de los que tienen propiedad para poder existir socialmente. En efecto, la igualdad, la reciprocidad en el ejercicio de la libertad solamente es posible en una comunidad en que las instituciones políticas dotan a todos los miembros de la sociedad de las condiciones sociales que posibilitan su independencia material. Para el republicanismo histórico, la fuente capital de vulnerabilidad e interferibilidad arbitraria es la ausencia de independencia material. Las personas que no tienen la existencia garantizada debido a la falta de propiedades no son ciudadanos por derecho propio, sino que viven a merced de los demás. Quien  no tiene la existencia material garantizada no es, no puede ser libre.

La causa fundamental de la situación a la que hacía referencia que supone y augura mayores desigualdades, más miseria material y falta de libertad a la inmensa mayoría, no es ningún misterio, si no formamos parte ni del colectivo al que se refería Sinclair, ni del colectivo marmolillo-dogmático del que se podría decir, con ETA Hoffman, que nunca “ha mirado la vida por encima del breviario a fin de conocer con exactitud qué es lo que en ella sucede”: la política económica practicada por los distintos gobiernos de casi todos los Estados del mundo. En la UE, para no alejarnos de nuestra área más cercana, la política económica practicada desde el inicio de la crisis, la llamada política de austeridad, es una elección política, no una necesidad, como decía recientemente Jeremy Corbyn. O más contundentemente aún lo expresaba Noam Chomsky: “La austeridad no es una necesidad económica en Europa (de hecho, no tiene sentido económico). Pero es una decisión política tomada por sus diseñadores a favor de sus propios intereses. Básicamente, creo que es una dimensión de la lucha de clases…”.

Muchos son ya los representantes del mismo establishment que analizan como un serio problema este estado de cosas. Porque difícil es justificar, sin hacer pasar por imbécil a casi todo el mundo, lo beneficioso que resulta económicamente que 66 ultraricos acumulen tanta riqueza como 3.600 millones de personas.

 O que, aquí en el Reino de España, solamente 20 personas dispongan de 115.000 millones de euros, lo mismo que el 30% más pobre de la población, unos 15 millones de personas.

El reciente Foro de Davos ha sido una muestra de lo “preocupados” que están los ricos por las grandes desigualdades del mundo. Estas desigualdades no son buenas ni para “el negocio” de los mismos oligarcas. Escuché recientemente a uno que se autodefinía con razón como un “oligarca que pertenece al 0’01% más rico”, y se quejaba de que estas inmensas bolsas de población más depauperadas impiden las perspectivas del negocio a medio plazo (por no decir a largo porque, como apuntaba Keynes, por entonces todos estaremos muertos). Más que cínico nuestro pimpante oligarca se preocupaba por las perspectivas de acumulación que tenía por delante.

Medidas para afrontar la situación se han propuesto muchas a lo largo de los últimos años. Puede establecerse una distinción entre las medidas que pretenden atacar de raíz las causas, y medidas que se proponen para abordar las consecuencias más graves de esta situación de desigualdad y de deterioro de la libertad. Por citar solamente cinco del primer tipo de medidas que sostienen, aunque hay variaciones en las recetas, que es perentorio: 1) impedir el poder inmenso de las grandes transnacionales y de las grandes fortunas puesto que la capacidad de que disponen para decidir la existencia material de millones de personas es un peligro para la libertad de la mayoría de las poblaciones (Louis Brandeis, Juez de la Suprema Corte de EEUU de 1916 a 1939, lo dijo con inigualable claridad: “Podemos tener democracia o riqueza concentrada, pero no podemos tener ambas.”); 2) eliminar la evasión, fraude y elusión fiscales (haría reír si no fuera por lo que luego significa que las Islas Caimán hayan sido el lugar del mundo que más ha incrementado la inversión extranjera española en el último año, inversión que ha crecido en el conjunto de los paraísos fiscales un ¡2.000%! de 2013 a 2014); 3) acabar con la rebaja constante de impuestos reales (no nominales) a los más ricos; 4) acabar también con un mercado laboral legislado para beneficio de las empresas y en detrimento de la seguridad en el empleo y las condiciones laborales 5) hacer del crédito a la inversión realmente productiva un asunto de interés público.

Y también se conocen desde hace tiempo medidas que buscan paliar las consecuencias más graves de esta situación de desigualdad y de deterioro de la libertad. Se trata de medidas que, por utilizar un viejo y venerable lenguaje, podrían ser calificadas de “defensivas”. No abordan, como el primer tipo, las causas o razones principales de esta situación, lo que no quiere decir que puedan encontrarse defensores tanto de las medidas de la primera como de la segunda clase, conjuntamente. Dicho telegráficamente: “mientras atacamos a las causas, hagamos frente de forma urgente a las consecuencias más graves de la situación”.
Voy a referirme a un tipo de propuesta que es tradicional porque hace décadas que se practica con distintas variantes y en situaciones económicas y sociales diferentes, y una que es mucho más nueva.

La propuesta tradicional incluye: rentas mínimas de inserción, rentas garantizadas, ayudas a la pobreza… Claro que hay muchas diferencias entre las distintas medidas de este grupo. Pueden ser más generosas, más mezquinas, abarcar a un porcentaje de personas muy grande o, por el contrario, muy pequeño, exigir mayores condiciones… pero todas estas medidas tienen un punto en común: la condicionalidad. Condicionalidad porque hay que cumplir alguna exigencia: ser pobre, estar en el paro durante un cierto tiempo, tener algún tipo de discapacidad física o psíquica, etc.

La propuesta que es nueva, aunque relativamente porque hace ya algunos años que se está investigando y se ha puesto en práctica de forma experimental en varios lugares del mundo, es la renta básica. Una asignación monetaria a toda la población completamente incondicional.
¿Cuáles son las mayores diferencias entre la propuesta tradicional y la nueva? A la primera me referiré como PT y a la segunda como RB.
La PT, sea cual sea la variante en otros aspectos que pueda tener (no es lo mismo una renta mínima de inserción en la comunidad murciana que la más generosa de la comunidad autónoma vasca, por ejemplo), es un subsidio condicionado y eso quiere decir que se deben cumplir una serie de condiciones para tener acceso. En las elecciones del 20-D partidos como Podemos o Ciudadanos o PSOE, con algunas diferencias entre sus respectivas propuestas, presentaron en sus programas electorales ejemplos de lo que he llamado PT. 

La condicionalidad supone unos costes administrativos muy altos en proporción al presupuesto general de la PT. En cambio, la RB representa una simplificación administrativa envidiable como hasta algunos de sus críticos han venido a reconocer. Resulta obvio que esta característica de la RB, la ausencia casi absoluta de costes administrativos, puede ser de vital importancia en la perspectiva de una efectiva racionalización de las políticas sociales y las políticas fiscales.
La RB se garantiza ex-ante, la PT, en caso de poder tener acceso, ex-post. Esta característica convierte la RB en una medida esencialmente preventiva de la exclusión. Sobre la PT, por razones evidentes, no se puede afirmar lo mismo.

La RB permite eludir las llamadas trampas de la pobreza y del paro. Estas trampas aparecen debido a que las cantidades monetarias de los subsidios condicionados, como es el caso de la PT, no son acumulativas (con esto se quiere señalar que son subsidios complementarios a una renta ya existente y hasta un umbral establecido). De ahí la inexistencia de estímulos muy elevados para aceptar empleos que suponen la pérdida de la PT. Hay propuestas condicionadas que, constatando este grave defecto, intentan poner algún tipo de paliativo. A diferencia de la PT, la RB no constituye un techo, sino que define sólo un nivel básico, a partir del cual las personas pueden acumular cualquier otro ingreso. Además, la RB podría ser en muchos casos un estímulo para desarrollar trabajos remunerados, mientras que los subsidios condicionados no sólo no suponen este incentivo sino que representan todo lo contrario.

Extremadamente ilustrativa es la encuesta que se realizó a mediados de julio de 2015 en Cataluña por la empresa GESOP. Se preguntaba: “La renta básica es un ingreso de 650 € mensuales que recibiría toda la población como derecho de ciudadanía, que sería financiada mediante una reforma fiscal que supondría una redistribución de la renta del 20% de la gente más rica hacia el resto de la población. ¿Estaría más bien de acuerdo o más bien en desacuerdo que se implantara en nuestro país?” (72,3% más bien de acuerdo, 20,1% más bien en desacuerdo y 7,6% NS / NC). De las personas que disponían de un trabajo remunerado, el 86,2% afirmaba que el seguiría ejerciendo, de las personas que estaban en el paro, el 84,4% seguiría buscando un trabajo como hasta ahora. Parece que la letanía habitual que vaticina que con una RB incondicional la gente dejaría los trabajos remunerados forma parte de la fantasía y del prejuicio. Una gran parte de la gente entrevistada opinaba lo contrario. También es interesante destacar sobre esta encuesta algo relacionado con la crítica que frecuentemente se lanza contra la RB según la cual supondría una vuelta de la mujer al hogar o cosas de tenor parecido. ¿Qué dice la encuesta? De las personas que tienen empleo contestan en la encuesta comentada que lo dejaría un 3,1% de hombres y solamente ¡un 1,2%! de mujeres.

La RB por no estar condicionada, la recibiría toda la población, como queda dicho. Y se puede financiar perfectamente. Esta característica tan distintiva de esta propuesta ha supuesto que algunas personas hayan expresado su desacuerdo con que también la reciban los ricos. Si se entiende sensatamente que tan importante es la cantidad de la RB como la forma de financiarla, se abandona este error. Que todo el mundo reciba la RB no quiere decir que todo el mundo gane como el avance del estudio de financiación de una RB para el conjunto del Reino de España a partir de casi dos millones de IRPFs muestra con meridiana claridad. Para concretar más, se trataría de una redistribución de la riqueza del 20% más rico al 80% restante, resultando un índice de Gini que pasaría de ser uno de los más desigualitarios de la UE a uno de los más igualitarios.

Una consideración comparativa adicional. Si bien en condiciones de crisis y de paro masivo como en la actualidad esta razón queda debilitada, la RB permite evitar los daños psicológicos y morales vinculados a la estigmatización social del perceptor de un subsidio condicionado.

La RB no es sólo una medida contra la pobreza, es una propuesta que pretende ser parte integrante de una diferente configuración política de los mercados. También esta propuesta quiere dotar de existencia material a la población para hacer posible la libertad efectiva de todos los miembros de la sociedad. Porque sin la existencia social garantizada no hay libertad.