DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

CONSAGRACIÓN DEL OBSERVATORIO






al Inmaculado Corazón de María
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La Junta Directiva, a propuesta del Presidente don Giordano Faccincani, ha deliberado por unanimidad encomendar el Observatorio Van Thuân a la protección maternal de la Santísima Virgen María, consagrando a su Inmaculado Corazón el Observatorio y su “familia”. En este tiempo de excepcional prueba, no sólo los individuos, sino también las sociedades humanas, las comunidades y las instituciones públicas deben unir, al compromiso incesante por el bien común, un mismo espíritu sobrenatural de encomendamiento a Dios en la oración.

Esta es la razón por la que el Observatorio, que es una institución científica internacional de estudio, investigación y divulgación en el campo teológico de la Doctrina social de la Iglesia, quiere encomendar su renovado compromiso intelectual, editorial y didáctico a Dios a través de la mediación segura de María Inmaculada.

Hoy, 13 de mayo de 2020, memoria de la Santísima Virgen María de Fátima, el Presidente del Observatorio y todos los miembros de la Junta Directiva suscriben este Acto de Consagración.

ACTO DE CONSAGRACIÓN

Santísima Virgen Madre de Dios, Reina del Cielo y de la tierra, consagramos a tu Corazón Inmaculado a nosotros mismos, al Observatorio Internacional sobre la Doctrina Social de la Iglesia dedicado al Venerable cardenal François Xavier Nguyên Van Thuân, a todos los redactores y colaboradores que en él trabajan o han trabajado a lo largo de los años y a la gran “familia” de los amigos del Observatorio.

Acoge, oh Virgen Inmaculada, al Observatorio “Van Thuân” bajo tu maternal protección, ayúdanos a vencer las tentaciones, a conservar la concorde unidad en el servicio a la Verdad y haz de nosotros instrumentos eficaces de evangelización para la instauración del Reino social de tu Hijo Divino, Nuestro Señor Jesucristo.

Que tu Corazón Inmaculado sea nuestro amparo y el camino que nos conduce a Dios, cuya santa voluntad debemos hacer «en el cielo como en la tierra».
Enséñanos a sacrificarnos por amor de Nuestro Rey Jesucristo, Logos Eterno Encarnado, en el apostolado intelectual y en el compromiso por la difusión de la Doctrina social de la Iglesia.

En este tiempo de pandemia y de grave crisis económica, política, cultural y espiritual en Italia, en Europa y en el mundo, recurrimos a tu Corazón Inmaculado solicitando tu intervención maternal para que, pronto, puede florecer de nuevo esa civilización cristiana en la que la luz del Evangelio ilumina las familias, los cuerpos intermedios, las naciones y los Estados.
Por tu intercesión, y en unión con el Sagrado Corazón de tu Divino Hijo, obtén para nosotros la Gracia de mantener al Observatorio siempre al servicio de Dios en el anuncio valiente y, sin ceder a compromisos, en el respeto a la Verdad que nos hace libres.
Amén.


A tus pies, Virgen María, depositamos nuestra oración. Suplicamos la gracia de tu celeste protección maternal sobre el fundador y presidente emérito del Observatorio, el arzobispo Giampaolo Crepaldi, sobre nosotros, miembros de la Junta Directiva, sobre los miembros de la redacción, los colaboradores y nuestras familias y las suyas y sobre toda esa gran “familia” de amigos, defensores, lectores y benefactores que, a lo largo de los años, se ha ido creando alrededor del Observatorio.

Trieste, el 13 de mayo de 2020

Memoria de la Santísima Virgen María de Fátima

RETIRO ESPIRITUAL VIRTUAL



del 22 al 24 de mayo de 2020

Aica, 12 May 2020


La Legión de Cristo Rey, de Córdoba, anunció que desde el viernes 22 de mayo a las 17, hasta el domingo 24 de mayo a las 18, se llevará a cabo un retiro espiritual "en línea" para hombres y mujeres de cualquier lugar del país.

Los interesados deberán escribir a retiroscristorey@gmail.com consignando apellido y nombre, edad, dirección del correo electrónico, domicilio y teléfono celular.

La secretaria del Consejo Directivo Zonal de la Legión de Cristo Rey Córdoba, Irene Agüero, señaló que a quienes deseen participar del retiro, se les pide la intención de seguir de principio al fin las meditaciones (según la secuencia propia de los Ejercicios Espirituales Ignacianos) y de observar las pautas que se vayan dando para el buen aprovechamiento de esos días (meditación personal, las lecturas indicadas, el rezo del Santo Rosario y otras oraciones, y participación en la Santa Misa).

"Es muy importante -agregó Irene Agüero- que quienes quieran hacer estos Ejercicios Espirituales, tengan la disponibilidad para “retirarse” física y espiritualmente en su hogar y mantener el recogimiento y el silencio propios del retiro".

Para participar es necesario tener conexión a internet y una computadora con parlantes, una tableta o teléfono capaz de instalar la aplicación de Zoom.

La Legión de Cristo Rey
La Legión de Cristo Rey es una Asociación pública de fieles, unida de manera indivisible al Instituto Cristo Rey. Fundada por el padre José Luis Torres-Pardo en 1975, fue canónicamente erigida en la diócesis de San Luis en 2009, donde tiene la sede de gobierno.

Está integrada por fieles que participan del carisma y don fundacional del Instituto Cristo Rey. Su finalidad es la extensión del Reino de Jesucristo entre los hombres por la santificación de sus miembros, en el estado y condición de vida al que Dios los ha llamado, y por una acción apostólica personal y organizada al servicio de la Santa Madre Iglesia. Afianzados en su espíritu por los ejercicios ignacianos, los legionarios y legionarias de Cristo Rey trabajan por conformar el orden social de acuerdo a los valores evangélicos. Saben que nunca podrán hacer reinar a Jesús en la sociedad, si primero no lo hacen reinar en sus propias personas, en sus hogares y comunidades.

La sede de gobierno de la Legión de Cristo Rey se encuentra en San Luis. Está presente en numerosas ciudades de la amplia geografía argentina, en las arquidiócesis de Washington y Miami (Estados Unidos), y cuenta con una delegación en Roma, Italia.+

AYUDA O SUBSIDIO: UNA ÓPTICA CRISTIANA


Ayuda o subsidio: una óptica cristianaConfidencial Digital, 06/05/20

Aitor Castañeda

El debate de la renta básica, que propuso Podemos desde que entrase en las instituciones, y que en regiones como el País Vasco ya estaban en marcha con el nombre de Renta de Garantía e Ingresos (RGI), no augura un buen devenir para la economía nacional.


Es bien sabido que esta renta, que propone abastecer con una ayuda mensual a quienes no dispongan de ingresos mínimos para subsistir, choca directamente con los postulados neoliberales que rigen la economía hoy. De ahí que la Iglesia, en nombre del Papa Francisco, haya apoyado ésa u otras fórmulas similares para ayudar a quienes pasen necesidad, en un contexto donde las diferencias sociales se van a disparar en muy poco tiempo.

Es así que algunos medios españoles, al parecer muy en consonancia con lo que dice el Papa, han acusado a la Iglesia española de oponerse a la renta básica, cuando el portavoz de la Conferencia Episcopal Española (en adelante CEE), Monseñor Luis Argüello, dijo en rueda de prensa de que dar “ayudas a quienes lo necesitan es indispensable, pero pensar en una permanencia, que vivan de manera subsidiada, no sería un horizonte deseable”. Y es que en el citado País Vasco hace años que está en duda la capacidad comunitaria para afrontar la RGI, habiendo propuesto medidas para evitar los fraudes y quitando a sus perceptores el derecho a cotización mientras la reciban. Y es que estas fórmulas, que como se aprecia, la CEE no ha descartado, deben hacerse según lo que también Mons. Argüello citó como el “principio de subsidiaridad”, muy oído en boca del mismo presidente vasco Íñigo Urkullu.

Según la Doctrina Social de la Iglesia (Encuentro, 2016), la subsidiaridad responde a que “una estructura de orden superior solo ha de actuar si el grupo social de orden menor (...) no se encuentra en condiciones de hacer frente” a una dificultad (página 99); es decir: el estado no debe sustituir a los diferentes cuerpos que componen la nación, a fin de no restarles competencias y libertad de acción, y coartando su capacidad de crecimiento social. De ahí su uso en boca del Lendakari, y a su vez principio propuesto por la CEE para el problema catalán.

Este principio, citado por primera vez por Pío XI en la encíclica Quadragesimo Anno (1931), se resume en el campo económico en medida en que “el estado debe actuar” si una comunidad “se encuentra en problemas”, pero no debe hacerlo antes de que sus integrantes “se hayan visto desbordados a la hora de solucionarlos” (Ibídem). De esta forma, se promueve que la libertad/responsabilidad de los individuos y comunidades esté en marcha, y cuenten siempre con una instancia mayor para ser ayudadas, sin ser sustituidas. Una administración excesivamente centralizada es así contraria este principio.


No puede olvidarse jamás que la Iglesia ha rechazado tanto el marxismo como el liberalismo desatado. Ya en el 1977, antes de aprobarse la Constitución, la CEE publicaba un folleto por la libertad personal, y exhortaba a la cristiandad a rechazar el liberalismo por boca de Pablo VI, porque “cree exaltar la libertad individual, sustrayéndola a toda limitación, estimulándola con la búsqueda exclusiva del interés y del poder, y considerando las solidaridades sociales como consecuencias, más o menos automáticas, de las iniciativas individuales”.

Es así que la renta básica que se está calculando corre el riesgo de crear individuos dependientes de un estado que está obligado a ayudarles. Y es que además, el reputado economista catalán Santiago Niño-Becerra, quien predijo la crisis del 2008, lleva ya unos años vaticinando la creación de esta renta, pero no como algo halagüeño, sino como el antídoto al caos social que vendrá cuando desaparezcan las pensiones, algo que ya se sabe, ocurrirá.

Es aventurado entonces, además de mentiroso, acusar a la CEE de oponerse a la ayuda del estado, sin tener en cuenta lo explicado aquí. Lo mismo sucede a todos los planos, siendo la subsidiaridad multilateral, y afectando también a la Iglesia en medida en que, como propone el actual Gobierno, ésta deberá sufragarse con sus propios medios, medida a la que casualmente tampoco se ha opuesto, siempre y cuando se la trate como a otras organizaciones en  situación similar.

Se auguran pues tiempos difíciles, en los que toda la sociedad civil en conjunto deberá moverse para aportar al bien común lo mejor de sí, descartando individualismos y potenciando todos los cuerpos intermedios ciudadano-estado, a fin de evitar, parafraseando a Guillermo Rovirosa i Albet, tanto “el sistema capitalista de vivir en alquiler”, como “el comunismo de vivir en un cuartel tan grande como el país”.

INGRESO MÍNIMO VITAL



La Vanguardia, 08/05/2020

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha defendido este viernes que el Ingreso Mínimo Vital (IMV) va "en la línea de la doctrina social de la Iglesia y en comunión con lo dicho por el Papa".

"Creo que la renta mínima vital hay que garantizarla con la metodología que haya que establecer. Por encima de todo, la dignidad de la persona debe estar por encima de la economía", ha defendido Omella, que ha participado esta mañana por vía telemática en el foro Nueva Economía Fórum.



NO DEIS AL CÉSAR LO QUE ES DE DIOS




Las riquezas, todas, vengan de donde vengan, están sometidas al bien común, son para el sustento de todos los hijos de Dios (Juan Pablo II, LE 14; Gaudium et Spes 69). El actual Papa solo está actualizando esta doctrina constante de la Iglesia


Bernardo Pérez Andreo

La Opinión de Murcia, 02.05.2020

La famosa y tan mal interpretada frase del Evangelio «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios», ha vuelto a ser utilizada estos días contra el papa Francisco por parte de un sector que se llama católico, pero que solo respeta las manifestaciones del Papa cuando son de su agrado, que en este pontificado es en muy contadas ocasiones. Esta vez ha sido a cuenta del apoyo del Papa a una renta universal para cubrir las necesidades de todas las personas.

El pensamiento del Papa sobre este tema ha sido manifestado en diversas ocasiones con anterioridad, pero ahora coincide con la apuesta que Unidas Podemos realiza dentro del Gobierno de coalición por una renta mínima garantizada para quienes no dispongan de medios de subsistencia. Esto ha sido lo que más ha molestado entre estos sectores integristas vinculados con un partido político extremista. Creen que esta manifestación del pontífice se entromete en asuntos políticos locales y usan la tan manida frase evangélica contra él, sin tener pajorera idea de qué significa y cómo ha de ser interpretada.

Más allá de que la aplicación de una renta básica para la subsistencia de los seres humanos está recogida, con otra denominación, en la Doctrina Social de la Iglesia (véanse los números 302 y 303 del Compendio de Doctrina Social), y de que estaría en lo esencial de acuerdo con el núcleo del Evangelio, esta manifestación del Papa caería completamente bajo la intención que expresa Jesús en el dicho famoso. El problema es que hasta ahora no se ha extendido la interpretación correcta del mismo. Para comprender cualquier dicho evangélico hay que conocer el contexto literario y el histórico.

Haciendo un apretado resumen diremos que a Jesús lo quieren coger con una trampa: ¿es lícito pagar impuestos? Si la respuesta es negativa, los romanos se le echarán encima por subversivo; si es positiva, lo acusarán de mal judío por apoyar la dominación extranjera. Jesús saca el debate de ese contexto y lo introduce en otro: ¿a quién debemos obediencia, a Dios o al César? La respuesta de Jesús, lejos de separar los ámbitos, los mezcla aún más. La traducción correcta es «devolved al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios», es decir, no deis al César lo que es de Dios. De Dios es la libertad, la justicia y la misericordia. ¿Las monedas son del César? para el César; pero nuestro ser íntimo, personal y social es de Dios. Aunque nos obliguen a pagar, no nos sometemos.

La respuesta de Jesús es inteligente. No cae en la trampa, pero deja claro que no podemos colaborar con la opresión del Imperio. Trasladado a hoy: aplicar una renta básica para suplir las necesidades es romper con la lógica de explotación de las personas y la naturaleza. Las riquezas, todas, vengan de donde vengan, están sometidas al bien común, son para el sustento de todos los hijos de Dios (Juan Pablo II, LE 14; Gaudium et Spes 69). El actual Papa solo está actualizando esta doctrina constante de la Iglesia.

LOS CURSOS DE CULTURA CATÓLICA



Un cenáculo de irradiación religiosa

AGUSTÍN DE BEITIA
La Prensa, 4.01.2018


Al despuntar los años veinte del siglo pasado, las ideas políticas y económicas liberales estaban en pleno auge. Las leyes laicas aprobadas por la generación de 1880 habían ido despojando a la política y a la educación de toda impronta religiosa, aun cuando grandes sectores populares conservaran las costumbres de su catolicismo de origen. La situación preocupaba a pequeñas minorías intelectuales, que seguían de cerca el incipiente renacimiento católico en Europa. Una nueva actitud favorable hacia lo religioso empezaba a surgir.

Entre quienes así sentían había un grupo de jóvenes recién graduados de la universidad. Ninguno había alcanzado aún los treinta años pero sentían un creciente anhelo de una formación cristiana sólida, acorde a su nivel de estudios. Querían indagar en los fundamentos filosóficos y dogmáticos de la religión, en su historia y su liturgia. Y no tenían dónde estudiar. Un primer ensayo de Universidad Católica, creada en 1910, languidecía entonces tras infructuosos intentos por obtener reconocimiento legal a sus títulos.
Fue así como ese grupo de jóvenes decidió crear el 21 de agosto de 1922 unos "Cursos de Cultura Católica". Entre los fundadores estaban Atilio Dell"Oro Maini, Tomás D. Casares, Rafael Ayerza, Juan Antonio Bourdieu, Faustino J. Legón, Samuel W. Medrano, Eduardo Saubidet Bilbao, Uriel O"Farrell y Octavio M. Pico Estrada. Pronto se incorporaron José Pagés, Carlos Indalecio Gómez y César E. Pico.

PRIMERA SEDE

Bajo la forma de seminarios, los cursos comenzaron en la calle Adolfo Alsina 553, frente a la Manzana de las Luces. Tres materias fueron las iniciales: Filosofía, Historia de la Iglesia y Sagradas Escrituras, impartidas por los padres José Ubach S.J., Serafín Protin O.O.A., y Vicente Sauras S.J.
Luego se irían sumando, progresivamente, Teología Dogmática y Moral, Liturgia, Latín, Teología Fundamental, Derecho Canónico y Doctrina Social de la Iglesia. Como profesores los jóvenes buscaron lo más granado de esa época: monseñor Zacarías de Vizcarra -un sacerdote español adscripto a la arquidiócesis de Buenos Aires-, el padre Bruno de Avila, monseñor Manuel Moledo, el padre Pérez Acosta, el padre Octavio Derisi, y más tarde Juan Sepich, Julio Meinvielle y Leonardo Castellani.

Bajo la dirección de Dell"Oro Maini (cargo que luego ocuparían Jorge Mayol, Tomás Casares y Benjamín Bourse), y con Samuel Medrano en la secretaría (luego reemplazado por Horacio Dondo), las clases pronto empezaron a llamar la atención.
En un tiempo en que otros jóvenes de la misma generación se entusiasmaban con la reforma universitaria y la Revolución Rusa, estos seminarios se distinguían por su orientación tomista, su fidelidad al Magisterio eclesiástico, y por dar a conocer a los apologistas y poetas católicos del momento. Era un centro de estudios aventajado, y entre los asistentes se percibía una común sed de progreso espiritual que los mantenía unidos a todos, según la opinión de Santiago de Estrada, que se uniría al poco tiempo al grupo.
Los jóvenes participaban en la oración litúrgica de la Iglesia -especialmente en el monasterio benedictino de las Barrancas de Belgrano, con la espléndida sobriedad de sus ceremonias y la belleza sin igual del canto gregoriano- y en los retiros que anualmente se realizaban en la Santa Casa de Ejercicios de la calle Independencia.

Mario Amadeo, que abrevaría en los Cursos hacia 1928 junto con otros integrantes del grupo Baluarte, tradicionalista e hispanista, confirmó que la frecuentación de los benedictinos les permitió vivir en todo su esplendor la liturgia de la Iglesia y dio a su doctrina una dimensión espiritual y estética de la que hasta ese momento carecía.
No es extraño que se haya dicho, a veces con desdén, que los Cursos llegaron a funcionar como una universidad de élite. Si se atiende a las inquietudes que movían a los estudiantes y la calidad de los profesores, no cabe duda de que así fue.

A poco tiempo de comenzar, las clases se trasladarían a una vieja casona ubicada sobre la misma calle Alsina, junto a la iglesia de San Juan Bautista. En el hall de esa casa es donde nació el "Convivio", algo así como la sección de Arte y Letras de los Cursos.
El "Convivio", creado en 1927, era un encuentro de artistas. A esas tertulias se aproximaron también muchas personas que no eran católicas, cautivadas por el carácter informal y la profundidad de las reuniones, que se celebraban semanalmente por la noche y donde se debatían diversos temas de arte y literatura en los que asomaba lo metafísico-religioso.

Tres figuras suelen destacarse de los Cursos: Casares, Dell"Oro Maini y César Pico. A los dos primeros se los considera el alma y el motor de los Cursos, y al tercero, la "figura impar" que reinó en el "Convivio".
Pico fue un maestro para las nuevas generaciones, pero de un modo distinto a los otros dos. Enemigo de lo solemne y engolado, se distinguía por su sentido del humor tanto como por su ortodoxia. Sus discípulos lo recordaban como un espíritu burlón, juguetón dentro de la seriedad, comparable a Chesterton.

Amadeo lo evocaba como un "noctámbulo impenitente" que, terminada la reunión, llevaba a algunos elegidos a prolongar la charla en el Munich de la Avenida de Mayo.
Al "Convivio" se unieron escritores como Ignacio B. Anzoátegui, Leopoldo Marechal, Francisco Luis Bernárdez o Rafael Jijena Sánchez, y los pintores Héctor Basaldúa, Juan Antonio Ballester Peña, Juan Antonio Spotorno. Incluso Jorge Luis Borges hizo alguna vez una recordada visita.

En sus espacios de arte se expusieron obras de Ballester Peña, Xul Solar, Basaldúa, Norah Borges o Fray Guillermo Butler. Máximo Etchecopar, Manuel Gálvez, Alberto Ginastera, Federico Ibarguren, Julio Irazusta, Bruno Jacovella, Ernesto Palacio, Pedro Figari o Jacobo Fijman, son otros de los nombres de quienes pasaron por los seminarios o por el "Convivio".

A mediados de los años 30, ante el crecimiento de los concurrentes, se impuso una nueva mudanza. El destino fue otra casa en la calle Reconquista 575, que doblaba a la anterior en espacio y en lugares apropiados para dar clases, conferencias, presentar libros y exposiciones.
Al tender la mirada atrás, quienes fueron testigos rememoraban que en los Cursos se respiraba una renovada atmósfera espiritual. En la biblioteca podían leer a Jacques Maritain, Etienne Gilson, Martin Grabmann, Romano Guardini, Vladimir Solovief. También a León Bloy, Paul Claudel o Charles Péguy, a Giovanni Papini, George Bernanos, G.K. Chesterton, Hilaire Belloc, Gertrude von Lefort, Nikolai Berdiaeff, Marcelino Menéndez Pelayo o Ramiro de Maetzu. "Había un placer esotérico en esos descubrimientos, que se esparcían como reguero de pólvora", comentaría Alberto Berro.

PUBLICACIONES

El apostolado del grupo fundador se extendió a varias publicaciones. En primer lugar, una revista llamada Hoja informativa que recogía las conferencias, actividades de la institución y diversos artículos valiosos. Y más adelante otra revista, Ortodoxia, ésta más cuidada, en forma de libro. También Criterio y luego Número, donde escribían hombres de la casa. Ambas servirían para muchos como puerta de entrada hacia los Cursos, y cumplirían la función de demostrar a los intelectuales liberales y de izquierda el valor del pensamiento católico.

Los Cursos editaron, además, a autores clásicos o profesores de la casa, como los padres Sepich, Meinvielle, Bruno Avila, Andrés Azcárate. También las obras de Maritain, al que poco se conocía aquí, y del famoso teólogo dominico Réginald Garrigou Lagrange. Ambos vendrían al país a disertar especialmente invitados por los Cursos, en 1936 y 1938, en dos visitas que fueron memorables.
En el mismo año 1936 se crearía la Escuela de Filosofía, que llegaría a tener cien alumnos y cuya labor se extendería a otras provincias.

El impulso inicial que tuvieron los Cursos se mantuvo a través de los años, hasta que en 1939 pasaron a depender de la autoridad arquidiocesana. El último director fue el padre Luis M. Etcheverry Boneo, bajo cuyo mandato se transformaron en 1953 en el Instituto Argentino de Cultura Católica, el germen de la Pontificia Universidad Católica Argentina "Santa María de los Buenos Aires".

A casi cien años de su fundación, los Cursos parecen hoy cubiertos por un cierto olvido. Poco se ha escrito sobre ellos. Sin embargo, formaron parte de un renacimiento católico que cobró fuerza en los años 30 y su influjo fue perdurable. Fueron definidos como un cenáculo de irradiación de la cultura y de la inteligencia católica. Un lugar donde se fue perfilando una idea de patria renovada, que retomaba contacto con la tradición. Y para muchos jóvenes significaron la apertura a un horizonte intelectual y espiritual que transformó literalmente sus vidas.