DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

EL PROYECTO MIRAR

 


 PRESENTÓ UN NUEVO INFORME SOBRE LA LEY DE ABORTO

 

NOTIVIDA, Año XXIII, Nº 1331, 24 de julio de 2023

 

 

Para consolidar la implementación de la Ley de aborto reclaman:  modificar las condiciones de expendio del misoprostol y que no se exija receta archivada; que las enfermeras y parteras puedan hacer abortos; y un mayor control sobre los abortos que se practican en el sector privado.

 

La iniciativa “Reporte anual 2022: Los rumbos de la experiencia argentina con el aborto legal” del proyecto Mirar es coordinada por el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) e Ibis Reproductive Health.

 

Políticas públicas vinculadas al aborto

 

Entre las políticas públicas relacionadas con el aborto “que impactan en la calidad de vida de las mujeres” la investigación destaca:

 

         “Descenso significativo y sin precedentes de la tasa de fecundidad en las niñas y adolescentes”. Destaquemos, aunque el informe no lo mencione, que también hubo una caída significativa en la fecundidad global.

 

         “En 2022 no hubo nuevas presentaciones judiciales contra la Ley 27.610 o el Protocolo”.

 

         “Aumentó el número de servicios que proveen abortos en el subsector público y se agregaron ocho prestaciones relacionadas a salud sexual y reproductiva incluyendo IVE/ILE en el Programa Sumar”, que brinda cobertura de salud a la población que no tiene obra social.

 

Servicios de aborto

 

Al referirse a la situación de los servicios de aborto entre otras cosas se enfatiza:

 

         Aumentaron un 98% los servicios del subsector público entre 2020 y 2022 (907 en 2020 y 1793 en 2022).

 

         No existen relevamientos sistemáticos que den cuenta del número de servicios o prestadores en obras sociales y medicina prepaga.

 

         La cantidad de tratamientos que garantizan insumos para prácticas con medicamentos también se incrementó.

 

         Se mantiene y profundiza la producción pública de medicamentos para IVE/ILE.

 

         El número de abortos realizados en el subsector público se incrementó en un tercio entre 2021 y 2022 (73.487 en 2021 y 96.664 en 2022).

 

         En San Juan, Formosa, Santa Cruz, Neuquén, Santiago del Estero, Chaco y Salta el aumento de acceso al aborto fue entre el doble y el triple.

 

Monitoreo de los abortos en el sector privado

 

La Superintendencia de Servicios de Salud constituyó un Equipo Especial IVE para monitorear la implementación de la Ley de aborto.

 

La Superintendencia realiza auditorías continuas tanto a las obras sociales como a las prepagas “para fiscalizar y analizar el grado de cumplimiento y aplicación de la normativa legal vigente”

 

Tras la auditoría 2022 -sobre una muestra de 247 obras sociales- concluyó: “Es importante seguir pensando lineamientos que puedan colaborar con el mayor control sobre los agentes de salud para garantizar el acceso a información y a las prácticas seguras”.

 

Provisión de abortivos, “gracias” a la IPPF y el Fondo de Población de la ONU

 

“Se ha logrado incrementar la provisión de medicamentos y en 2021 se incorporó el tratamiento combinado de mifepristona y misoprostol”, gracias a una donación de la IPPF. Los combos abortivos ingresaron y se distribuyeron a partir de febrero de 2022 merced a un permiso especial otorgado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

 

Según el informe, en 2020 la Dirección Nacional de Salud Sexual y Reproductiva (DNSSR) compró 35.000 tratamientos de misoprostol “y en 2021 la compra se incrementó en más del triple (110.500 tratamientos) y por primera vez, gracias a un convenio con el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), se adquirieron 50.064 tratamientos combinados de mifepristona y misoprostol”. “En 2022 se reforzó la disponibilidad con 17.000 tratamientos de misoprostol adicionales”.

 

Al mismo tiempo, se firmaron los convenios de donación con la IPPF, “de 25.500 tratamientos combinados en 2021 y 17.000 en 2022”.

 

Producción pública de abortivos

 

“Los Laboratorios Puntanos de San Luis y PROFARSE de Río Negro producen, desde el año 2021, misoprostol para distribución dentro de la jurisdicción. En Santa Fe, el Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF) produce misoprostol y cuenta con autorización de la ANMAT para tránsito federal, lo que permite que la DNSSR pueda comprarle este medicamento y distribuirlo a las provincias a través del Programa Remediar.  Ese mismo laboratorio se encuentra en proceso de producir la mifepristona. En 2022, el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires firmó un convenio con la Universidad Nacional de La Plata para sumarse a la producción pública de mifepristona”.

 

El aborto en los medios

 

El documento destaca que en las coberturas de prensa hay un “posicionamiento creciente a favor” del aborto. “La excepción -como en años anteriores- sigue siendo el diario La Prensa, con 28 de sus 32 artículos explícitamente en contra del derecho”.

 

Retos estratégicos

 

El Informe concluye identificando retos estratégicos para fortalecer la plena implementación de la Ley de aborto, entre ellos:

 

Explicitar y hacer realidad la obligación de todos los subsistemas de seguridad social y de la medicina prepaga de informar sobre las prestaciones de aborto.

 

Regular “las incumbencias de perfiles profesionales -como las obstétricas y enfermeras- para ampliar sus competencias y funciones en consonancia con las recomendaciones internacionales. Involucrar esos nuevos recursos humanos en la atención de la salud sexual y reproductiva y, en particular, en la provisión de los abortos”.

 

“Replantear la necesidad de solicitar una receta archivada por duplicado para la compra de misoprostol”, “ya que es un medicamento seguro y de bajo costo”. _

CONVIENE CONOCER

 

 la Doctrina Social de la Iglesia antes de votar, afirma Obispo

 

Por Nicolás de Cárdenas

 

Aciprensa, 22 de julio de 2023

 

El Obispo de Córdoba (España), Mons. Demetrio Fernández, recomienda a los cristianos conocer la Doctrina Social de la Iglesia para poder discernir el voto en las elecciones generales de este próximo domingo 23 en España.

 

Los españoles están llamados a renovar el Congreso y el Senado este domingo, lo que derivará en una nueva conformación del Gobierno. Ante esta coyuntura, el Prelado aprovecha su carta semanal para ofrecer pautas de discernimiento y actuación del cristiano.

 

En su carta semanal, el Obispo de Córdoba recomienda revisar los programas de los partidos políticos “para formarse un juicio concreto y votar en consecuencia”, teniendo en cuenta que ninguno “se identifica plenamente con el Evangelio”, pero que cada uno de ellos “recoge elementos de la enseñanza de Jesucristo”.

 

En este sentido subraya que “conviene que los fieles cristianos conozcan la Doctrina Social de la Iglesia, que viene elaborada por los principios evangélicos, la moral católica y su aplicación al momento presente”.

 

“La Iglesia es rica en doctrina social, porque busca siempre el bien de la persona”, incide.

 

Además, explica que lo primero a considerar es “ir a votar”, pues es un derecho y una obligación participar “como ciudadanos responsables” en los procesos electorales. El Prelado enfatiza que el cristiano no debe dejar de votar “por pereza, por comodidad o por desinterés”.

 

Como complemento a este punto de partida, ofrece otros elementos a la hora de ejercer el sufragio activo.

 

Así, Mons. Fernández llama a tener en cuenta “el respeto a la vida en todas las fases de su existencia”, porque “siempre es un don de Dios”. En particular, pide estar atentos a que se trabaje en esa dirección, “aunque no puedan cumplirse todos los objetivos, dada la pluralidad de opciones que conviven en nuestra sociedad”.

 

Consecuencia de la protección de la vida humana es la atención “a los débiles, a los más vulnerables o disminuidos, a las personas que afrontan una enfermedad incurable, incluso en situación terminal”.

 

A este respecto el Obispo de Córdoba señala que “una sociedad mide su altura moral por la capacidad que tiene de atender a estas personas” y que la eutanasia, presentada como “muerte digna”, es “una grave degradación social, aunque lo pidiera el enfermo”.

 

Por otro lado, Mons. Fernández llama a considerar los planteamientos electorales sobre la familia, “unión del varón y la mujer abierta a la vida, que Dios santificó desde el principio y que Jesucristo ha elevado a la categoría de sacramento”.

 

En este sentido, y consciente de que hay diversidad de opiniones sobre esta cuestión, subraya que “Dios tiene un plan para el hombre en la familia tal como él la ha diseñado y ahí está la felicidad del hombre y de la mujer, y la armonía de la sociedad entera”.

 

El Obispo de Córdoba también invita a “analizar las propuestas de progreso social para todos, sin excluir a nadie. Y menos aún sin excluir a Dios o no dejándole lugar. Dios es el mejor garante de los derechos y la dignidad humana”.

 

El Prelado considera como criterio de voto la postura de los partidos sobre el cuidado de la naturaleza “porque es obra de Dios creador para el hombre”. Así, lama a estar vigilantes para que no haya propuestas que malempleen los recursos naturales o sometan a la creación “a tortura o violencia que contamina y mata”, según la “ecología integral de Laudato sí”.

 

Como postura final ante las elecciones, el Prelado llama a los cristianos a “aceptar el resultado como expresión de la voluntad de un pueblo” y a disponerse a “convivir y colaborar, respetando la autoridad de los que gobiernen”.

DISTRIBUTISMO

 

 

Ñtv, España, 17/07/2023

 

El distributismo, también conocido como distribucionismo, es un sistema económico basado en la Doctrina Social de la Iglesia Católica, primero anticipada por el papa León XIII en su encíclica Rerum Novarum del año 1891 y más extensamente explicada por el Papa Pio XI en su encíclica Quadragesimo Anno de 1931. Los pensadores G. K. Chesterton y Hilaire Belloc aplicaron estos principios de «justicia social» en sus obras sobre la tercera vía económica, frente al socialismo y al capitalismo.

 

La palabra distributismo proviene de la idea de que un orden social justo puede lograrse a través de una distribución mucho más amplia de la propiedad. Distributismo significa una sociedad de propietarios. Significa que la propiedad debería pertenecer a muchos en lugar de a unos pocos.

 

De acuerdo con el distribucionismo, la propiedad privada de los medios de producción debería estar distribuida lo más ampliamente posible entre la población. Un resumen sobre el distributismo se encuentra en una declaración de G. K. Chesterton: «Demasiado capitalismo no significa muchos capitalistas, sino muy pocos capitalistas».

 

Pío XI (Achille Damiano Ambrogio Ratti), Papa entre 1922 y 1939, ha pasado a la historia de la Iglesia Católica como posiblemente el de mayor, más extensa e intensa actividad, merecedor de títulos tales como «el papa de las encíclicas», por haber escrito una treintena; «el papa de los concordatos», al buscar mejorar las condiciones de la Iglesia en diversos países mediante la firma de 23 convenios; «el papa de la Acción Católica», pues uno de los principales objetivos de su pontificado fue organizar a los laicos a través de la Acción Católica, con el fin de cristianizar todos los sectores de la sociedad; «el papa de las misiones», por su impulso a la actividad misionera; y «el papa de las canonizaciones», por haber elevado a los altares a 33 santos y haber dado cauce en su pontificado a 500 beatificaciones…

 

El liberalismo como fenómeno histórico fue el proceso mediante el cual se sustituyeron las estructuras de justicia por estructuras de explotación, de cambio de la solidaridad por el egoísmo. Esta dinámica está, por supuesto, implícita, presente en las mismas teorías del liberalismo, que suponían que la sociedad estaba compuesta por actores egoístas que se unían solo para promover su propio interés, y que así reemplazaba la autoridad con la desinteresada «mano invisible» de las leyes económicas y la aplicación política de manera indiscriminada de los derechos de propiedad.

 

Pío XI explica las conexiones entre el liberalismo y el socialismo en parte a través de una explicación histórica: antes del liberalismo, el mundo social estaba conformado por lo que podríamos llamar estructuras de solidaridad. Tales estructuras solidarias eran la familia, la comunidad, la iglesia, el gremio, las asociaciones profesionales y también las estructuras políticas como el pueblo o la aldea. Esas estructuras tienen sus raíces en la vecindad y la amistad. Históricamente, estas estructuras eran jerarquías ordenadas de autoridad y cuidado, regidas por la ley moral, que ascendían hasta el nivel de lo que llamamos Estado. En principio, cada nivel en esta jerarquía de solidaridad cuidaba o ayudaba al nivel inferior, incluso siendo obediente y recibiendo el cuidado de los niveles superiores. Toda la jerarquía estaba ordenada a la felicidad, a procurar una buena vida y, en última instancia, a la salvación de cada persona individual: la más alta, podríamos decir, era para los más bajos; el poder era para la debilidad.

 

Pío XI definió y desarrolló el principio de subsidiariedad para describir este tipo de jerarquía social.

 

Pío no era ingenuo y sabía que el mundo premoderno no era una especie de utopía cristiana, pero, sí hizo especial hincapié en el periodo premoderno había sido mejor que el mundo contemporáneo porque estaba enraizado en el imperativo cristiano del amor a Dios y al prójimo, produciendo así una autoridad social que era siempre una participación en la autoridad misma de Dios. Un orden de subsidiariedad es un orden de autoridad, que surge de la autoridad de un simple padre y asciende a la autoridad del rey, y más allá de él, a Dios mismo. La autoridad viene de arriba para levantar lo de abajo. En esta concepción, el poder político no era del pueblo; era de Dios. Los papas del siglo XIX y principios del XX nunca se cansaron de insistir en este punto. Todo el poder social era de Dios: este era el corazón de una sociedad basada en la caridad, en la solidaridad: el amor fluía hacia abajo. A esto se refirió Pío XI como el reinado de Cristo Rey, al que dedicó su pontificado a intentar restaurar.

 

Lo que el Papa Pío XI describe en sus muchos escritos es cómo, a lo largo de la historia moderna, estas estructuras de solidaridad fueron constantemente desplazadas y reemplazadas por estructuras de intereses particulares. Una forma política justa fue sustituida por una forma política injusta.

 

Santo Tomás de Aquino nos ayuda a comprender tal sustitución cuando afirma que el hombre es social por naturaleza; y como consecuencia esto significa que los humanos están necesariamente e inevitablemente organizados de manera jerárquica. El dominio de algunas personas sobre otras personas es natural e inevitable.

 

Tomás de Aquino describió dos formas de organización jerárquica:

 

La primera forma es la forma justa: el amo, que posee el poder, lo usa para el bien de aquel sobre quien lo ejerce. El ejemplo clásico es el poder de un padre sobre su hijo. Este es el poder como solidaridad, que toma la forma de subsidiariedad. El poder de uno se usa para perfeccionar a otro.

 

La segunda forma es la de la injusticia: cuando el poderoso usa su poder sobre otro para su propio interés. Al hacerlo, reduce a la persona más débil a un mero instrumento. El ejemplo clásico es un amo y su esclavo. Este tipo de poder tiende a la centralización y a la explotación. Es importante que veamos que la distinción moral entre poder justo e injusto tiene implicaciones sistémicas y estructurales inmediatas. Las personas construyen estructuras sociales en la búsqueda de sus fines. La forma de una sociedad está ligada directamente al fin que persigue. Cuando el poder desea justicia, crea estructuras justas. Cuando el poder desea la injusticia construye formas de organización injustas.

 

Bien, volvamos al distribucionismo, o distributismo:

 

Para el capitalismo la propiedad privada de los medios de producción es «sagrada», en cambio el socialismo otorga la propiedad de los medios al estado. En el comunismo, la propiedad privada desaparece y pasa a ser monopolio del Estado. En consecuencia, la libertad de mercado no se puede concebir en un sistema comunista, al contrario del capitalista.

 

De ahí la necesidad de encontrar una tercera vía que supere estos dos sistemas. Y, según proclama Chesterton desde la tribuna, la solución solo puede pasar por volver a poner a la familia en el centro de la sociedad, favorecer que una gran mayoría tenga acceso a la propiedad privada y fomentar el localismo, la máxima participación de la gente y la mínima intervención del Estado

 

En el distributismo, no se niega la propiedad privada, sino que partiendo de ella se pretende una distribución tal que garantice no sólo la libertad de acción en los mercados, sino también el libre acceso. Evidentemente, más allá de criterios de conseguir lo que se pretende y con el menor coste, el distributismo requiere de una Ética para establecer una justicia distributiva y que a su vez garantice la libertad individual.

 

Los mercados funcionan mejor, son más eficientes, cuando se garantiza la libre concurrencia, su libre acceso. Los poderes asimétricos en las fuerzas del mercado dan lugar a pérdidas de eficiencia. El distributismo defiende, además, que este libre acceso desde la propiedad distribuida sería condición relevante para el desarrollo del trabajo dignificante y creativo. La experiencia de la producción en serie mediante cadena de montajes, como por ejemplo la diseñada por Henry Ford, ponían de manifiesto el trabajo alienante frente al dignificante. A esto habría que añadirle que, en la decisión individual, cada persona dispone de incentivos suficientes para el progreso de su bienestar no sólo material sino también espiritual.

 

Además, el distributismo aboga por el principio de que aquello que pueda hacer una empresa más pequeña no lo haga una empresa más grande. Esto es problemático cuando el crecimiento económico es impulsado por economías de escala, es decir que la suma de dos empresas produce más que por separado. En este sentido, el distributismo es difícil de reconciliar con el crecimiento económico moderno y que se estima en el orden de lo material en lo cuantitativo. No obstante, a inicios del siglo XXI, son muchas las teorías que apuntan hacia un crecimiento en calidad de los países avanzados frente al crecimiento en cantidad. La idea es que, llegado a un punto, la decisión de consumo no sería tanto en ir a muchos restaurantes en un día sino ir a un restaurante de mayor calidad por el que se está dispuesto a pagar más por el cubierto. Aplíquese este razonamiento a muchos de los servicios y productos de nuestra cesta de consumo.

 

Este esquema de organización descentralizada es el que dio origen a la Corporación Mondragón desde 1956, cuando fue fundada por el padre José María Arizmendiarrieta. Este sacerdote buscó una forma práctica de poner en acción la doctrina social de la Iglesia y generar prosperidad en una región empobrecida por la guerra civil. Actualmente, la Corporación Mondragón está integrada por 100 cooperativas autónomas e independientes y constituye el primer grupo empresarial vasco y el décimo de España. En la actualidad da empleo a más de 70.000 personas y está presente en más de 150 países, abarcando actividades industriales, de distribución, finanzas, e incluso cuenta con una universidad propia.

 

Por otro lado, otro ámbito que pretende cubrir el distributismo es lo relacionado con aquellos bienes y servicios que no pueden ser provistos por la iniciativa privada. En este sentido, para los bienes públicos como la Defensa Nacional, la seguridad social, etc. aboga por el Estado, pero siempre de forma subsidiaria y guiado por el principio de solidaridad.

 

En suma, el distributismo de Chesterton indica que una distribución ética de la propiedad privada que garantice la libertad individual de actuación y acceso en los mercados, de una dimensión pequeña en la producción preferente a una producción en masa y de unos criterios de solidaridad para la provisión de los servicios públicos y la defensa del bien común son claves para un Economía local y humana en un mundo que avanza globalmente.

 

Mientras el mundo del siglo XX, se desangraba en la pugna ideológica entre dos sistemas antagónicos como el capitalismo y el comunismo, el distributismo surgió como respuesta necesaria para trascender a la trampa materialista. A principios del siglo XXI, la globalización ha avanzado a la par que se consolidaba el capitalismo como sistema vencedor de la pugna del siglo anterior.

 

Esencialmente, el distributismo se caracteriza por su promoción de la distribución de los bienes. Sostiene que, mientras que el socialismo no permite a las personas la propiedad de bienes de producción (todos están bajo el control del Estado, la comunidad, o de los trabajadores), y mientras que el capitalismo permite sólo a unos pocos la propiedad de estos, al contrario el distributismo trata de asegurar que la mayoría de las personas se conviertan en los propietarios de los bienes productivos, es decir, que los bienes que producen riqueza, es decir, las cosas que necesita el hombre para sobrevivir. Incluyendo, por supuesto, la tierra, herramientas, etcétera.

 

A menudo se ha descrito como una tercera vía de orden económico, además de socialismo y capitalismo. Sin embargo, algunos lo han visto más como una aspiración, que ha sido realizada con algún éxito en el corto plazo por el compromiso con los principios de subsidiariedad y la solidaridad del cooperativismo (que se construye en estas cooperativas locales financieramente independientes, uniendo propiedad privada y mercado con trabajo colaborativo e igualdad de decisión).

 

El distributismo no está presente en el ideario o en el proyecto de gobierno de ningún partido político con representación parlamentaria en el España, aunque sí lo está en algunas propuestas de la Comunión Tradicionalista Carlista; y puestos a buscar, también, si uno presta atención acaba encontrando relación entre distributismo y las propuestas del nacionalsindicalismo de Falange Española de las JONS…

 

El distributismo ha conseguido cierta notoriedad en España gracias a las propuestas y publicaciones realizadas por el Think Tank Chesterton, dirigido por Álvaro Guzmán Galindo y que editó el libro «Las exigencias de la Doctrina Social de la Iglesia: El ejemplo de Chesterton» escrito por Francisco Jesús Carballo

MONS. FERNÁNDEZ

 


 dice que no hay que tomar al pie de la letra lo que enseña la Biblia sobre la homosexualidad

 

(Quotidiano/InfoCatólica) 14-7-23

 

Entrevista al prefecto electo del Dicasterio para la Doctrina de la Fe:

 

¿Cómo promover la fe en un Occidente cada vez más indiferente a la religión?

 

Es una indiferencia relativa, porque siempre están surgiendo nuevas formas de religiosidad y espiritualidad. En un momento dado, cuando uno siente la asfixia de la superficialidad, vuelve a surgir la cuestión de la religión. Ese es el momento en que, si estamos atentos, podemos entablar un diálogo fructífero.

 

¿Sigue percibiendo en el mundo la necesidad de escuchar palabras de esperanza sobre el dolor, la muerte, la vida eterna, y sigue siendo capaz la Iglesia de abordar estas cuestiones, definidas en su día como «novísimos»?

 

Hoy todo es inmediato, urgente, por lo que es difícil que surja una propuesta de vida eterna. Sin embargo, ante el dolor, la muerte, el fracaso, el abandono, muchos empiezan a mirar el horizonte más amplio de la existencia. Forma parte de nuestro mensaje y no podemos dejar de hablar de la llamada a una vida plena e interminable en el abismo del amor divino. A veces este mensaje es ignorado, pero en otras circunstancias es escuchado.

 

¿Una comprensión más profunda de la doctrina pasa también por superar la homosexualidad como 'objetivamente desordenada', una definición del Catecismo que sigue hiriendo a quienes viven en una condición sexual no elegida y también a sus familias?

 

Este es un problema del lenguaje teológico, que a veces ignora el efecto que puede tener en el corazón de las personas, como si fuera indiferente al dolor que produce. Pero, como sabéis, no es el caso del Papa Francisco, que sin duda utilizaría un lenguaje distinto.

 

Bendecir a las parejas homosexuales es un sacrilegio para los círculos tradicionalistas. ¿Citan la Biblia con conocimiento de causa?

 

Hay textos bíblicos que no deben ser interpretados de manera 'material', no quiero decir 'literal'. La Iglesia ha comprendido desde hace tiempo la necesidad de una hermenéutica que los interprete en su contexto histórico. Esto no significa que pierdan su contenido, sino que no deben tomarse completamente al pie de la letra. De lo contrario, tendríamos que obedecer el mandato de San Pablo de que las mujeres se cubran la cabeza, por ejemplo.

 

¿Y qué le apetece decir a los católicos decepcionados por el estancamiento de la reflexión sobre el acceso de las mujeres al diaconado, aunque sea permanente, a pesar de un par de comisiones ad hoc creadas por el Papa?

 

Digo que no nos servirá de nada analizar este problema aisladamente. Lo que hay detrás y es mucho más profundo es el discurso sobre el poder en la Iglesia y el acceso de las mujeres a los lugares donde hay poder de decisión. Por eso es importante que las mujeres empiecen a votar en el Sínodo.

 

La posible ordenación de hombres casados, defendida por una gran mayoría en el Sínodo sobre la Amazonia, ¿desvirtúa la doctrina o es una hipótesis posible para la Iglesia?

 

Es una hipótesis posible, como de hecho ocurre en Oriente. Pero es una decisión prudencial que el Papa debe sopesar.

 

¿Qué espera del Sínodo de los Obispos de octubre?

 

A diferencia de otros Sínodos, en los que esperaba respuestas muy concretas, en este caso prefiero esperar a ver adónde nos quiere llevar el Espíritu.

 

¿Le han marcado las invectivas, también a nivel personal, que le han dirigido desde círculos tradicionalistas?

 

Me las esperaba, pero no son lo que más me preocupa. Hay otros ámbitos en los que se realizan operaciones para dañar la imagen de las personas, cuando no responden a sus intereses ideológicos y económicos. En estos casos, el mensaje social de Francisco molesta. No son precisamente sectores tradicionalistas.

LAS INCONGRUENCIAS

 


 QUE DEVIENEN DE LAS LEYES CONTRA NATURA

 

NOTIVIDA, Año XXIII, Nº 1330, 11 de julio de 2023

 

 

Proponen en Diputados que los “femicidas” no puedan declararse “mujeres” con el fin de eludir la prisión perpetua

 

Es común escuchar en los medios expresiones que homologan la autopercepción a la fantasía: “se autopercibe un presidente exitoso”, “se autopercibe un preso político”, “se autopercibe proscripta”, “se autopercibe un gran economista”, curiosamente lo manifiestan los mismos que en materia sexual sobrevaloran la pura subjetividad (la autopercepción) en desmedro de la naturaleza y de la realidad de las cosas.

 

Por su vaguedad la “identidad de género autopercibida” se viene convirtiendo, además, en un recurso para atenuar condenas o alcanzar beneficios.

 

Es conocido el caso de Sergio Lazarovich, empleado administrativo de la dependencia de AFIP en Salta Capital, que cambió su sexo registral a los 60 años y se jubiló.

 

En estos días César Sena habría planteado ante la Justicia que se autopercibe mujer para evitar la figura de femicidio por la que le darían prisión perpetua por el crimen de Cecilia Strzyzowski, la joven desaparecida desde el 2 de junio en Chaco. No sería la primera vez que un hombre acusado de “femicidio” dice autopercibirse mujer. Recordemos que es condición del “femicido” que la víctima sea mujer y el victimario hombre.

 

Entró esta semana en la cámara baja un proyecto de la diputada Marcela Campagnoli (Coalición Cívica, Buenos Aires) que propone modificar la Ley 26.743 de “Identidad de género” porque “nada señala la normativa vigente en relación a los casos en los cuales quien comete un delito para cuya tipificación resulta condición necesaria el género del autor, si con posterioridad al hecho en cuestión la persona decide modificar su género”. 

 

La iniciativa de Campagnoli prevé que “el cambio de género no surtirá efectos jurídicos en los casos de juzgamientos por femicidio y/o violencia de género que hubieran ocurrido con anterioridad a la rectificación del género” y que “en todos los casos será relevante el número de documento nacional de identidad de la persona, por sobre su nombre de pila o apariencia morfológica”.

 

El expediente (2928-D-2023) está confirmado por sus compañeros del interbloque de Juntos por el Cambio: Gustavo Hein, Alejandro Finocchiaro, Roberto Sánchez, Ingrid Jetter, Gabriela Lena, María de las Mercedes Joury, María Luján Rey, Karina Bachey, Soher El Sukaria, Gerardo Cipolini, Aníbal Tortoriello, Carlos Zapata y Lidia Ascárate.

EL NEO-GUARDIÁN DE LA FE

 

 que contradice la Humanae Vitae


Luisella Scrosati

 

Brújula cotidiana, 07_07_2023

 

El nuevo Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe ya se ha quejado repetidamente de que ha recibido acusaciones engañosas contra su persona. Según él, sus opositores han utilizado su libro sobre el beso para desacreditar su preparación teológica, que él defiende presentando sus libros y artículos de alto nivel. Objeción aceptada. Pero quizá habría sido mejor que monseñor Fernández no se defendiera tanto porque lo peor se encuentra precisamente en sus publicaciones académicas. 

 

“También se da el caso de una abstención sexual que contradiga la jerarquía cristiana de valores coronada por la caridad. No podemos cerrar los ojos, por ejemplo, ante la dificultad que se plantea a una mujer cuando percibe que la estabilidad familiar se pone en riesgo por someter al esposo no practicante a períodos de continencia. En ese caso, un rechazo inflexible a cualquier uso de preservativos haría primar el cumplimiento de una norma externa por sobre la obligación grave de cuidar la comunión amorosa y la estabilidad conyugal que exige más directamente la caridad”. Fin de la cita. 

 

Se trata de un artículo que Víctor Manuel Fernández, entonces vicerrector de la Pontificia Universidad Católica Argentina, escribió para la Revista Teología, trimestral de la Facultad de Teología de la universidad (La dimensión trinitaria de la moral, II. Profundización del aspecto ético a la luz de “Deus caritas est”, Tomo XLIII, nº 89, abril de 2006, 133-163). El artículo pretendía ser una crítica al libro La plenitud del obrar cristiano. Dinámica de la acción y perspectiva teológica de la moral (2001), escrito por monseñor Livio Melina, José Noriega y Juan José Pérez Soba. 

 

Los autores, según Fernández, no habrían considerado la primacía de la caridad, “sometiendo servilmente la caridad a las virtudes morales y a la ley natural, que serían las que aseguran su autenticidad” (La dimensión trinitaria, 145). De este modo, la caridad fraterna dejaría de ser el principio hermenéutico fundamental de la moral y la vida moral del cristiano perdería su “fragancia evangélica”. En esencia, su crítica radica en el hecho de que la caridad, según la perspectiva de Melina et al., no tendría objeto propio, porque el bien sólo está especificado por las virtudes morales y la ley natural.

 

Si nos centramos en el párrafo inicial, que abre la puerta a la contracepción “en ciertos casos”, queda claro que el ex rector de facto echa por tierra toda la doctrina moral católica. Sólo con esta afirmación ya está suficientemente claro que la encíclica de Pablo VI de 1968 puede ir directamente a la basura (y Veritatis Splendor también). Porque la Humanae Vitae no condenaba la contracepción ut in pluribus, sino de manera absoluta, excluyendo “toda acción que (...) se proponga, como fin o como medio, impedir la procreación” (HV, 14). Pablo VI había enseñado explícitamente que la razón por la que no era posible justificar de ningún modo el recurso a la contracepción residía en el hecho de que era intrínsecamente mala, es decir, que en ningún caso podía ordenarse al bien: “no es lícito, ni aun por razones gravísimas, hacer el mal para conseguir el bien, es decir, hacer objeto de un acto positivo de voluntad lo que es intrínsecamente desordenado y por lo mismo indigno de la persona humana, aunque con ello se quisiese salvaguardar o promover el bien individual, familiar o social”.

 

La afirmación de monseñor Fernández contradice sin lugar a dudas la HV, porque afirma en lo particular lo que HV niega en lo universal. ¿Quién sabe si fue este artículo el que terminó bajo la lupa de la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe, que decidió no permitir la promoción de Fernández a rector de la Universidad Católica de Buenos Aires?

 

Para llegar a esta conclusión completamente contraria a la enseñanza de la Iglesia, Fernández llega a la siguiente línea de razonamiento: 1. El bien de una virtud moral puede ser “correctamente interpretado en relación con la caridad fraterna y nunca prescindiendo de ella” (p. 143); 2. En la jerarquía de las virtudes, la caridad tiene primacía en el orden práctico; 3. En algunas situaciones difíciles, puede darse una “verdadera relación concurrencial entre la caridad fraterna y las virtudes morales” (p. 147); 4. En estas situaciones, el contenido práctico de la caridad fraterna debe tener primacía. 

 

Ya tendremos modo y tiempo de mostrar la falacia de este razonamiento. Lo que queremos demostrar es que esto no sólo haría lícito el recurso al preservativo como el acto que mejor traduciría, en la situación concreta, la primacía de la caridad fraterna – “la obligación de cuidar la comunión amorosa y la estabilidad conyugal que la caridad más directamente exige”-, sino que incluso haría éticamente incorrecto negarse a usar anticonceptivos.

 

Y, de hecho, esto es exactamente lo que sostiene Fernández: “No hay que olvidar que una decisión objetivamente correcta, en el marco de una determinada etapa de la historia personal, podría implicar un verdadero retroceso egocéntrico en un camino personal de crecimiento”. El “contragolpe egocéntrico” residiría en el hecho de que, en nombre de la observancia de la ley natural, se mortificaría la caridad fraterna. Una afirmación completamente errónea, basada en la supuestamente absurda “competencia” entre la caridad y las virtudes morales a la hora de determinar el fin próximo de una acción. Además, se puede vislumbrar cómo para Fernández la ley moral es completamente extrínseca al hombre, hasta el punto de tener que ser sacrificada, “en ciertos casos”, para que el hombre llegue a ser moralmente bueno. 

 

Con este planteamiento, salta inmediatamente a la vista el amplio abanico de consecuencias: ¿por qué el recurso a la anticoncepción sólo ha de ser bueno para una pareja de la que uno de los cónyuges no sea practicante? Si el cónyuge es practicante, pero no puede contenerse y amenaza con romper el matrimonio, ¿no debería observarse aquí la “primacía de la caridad” según la interpretación de Fernández? O ¿por qué un matrimonio estéril, para salvaguardar la unión conyugal, no podría recurrir a técnicas de fecundación artificial? O de nuevo: ¿por qué dos personas que viven more uxorio y con hijos aún por cuidar no podrían continuar con los actos propios de los cónyuges, si ello fuera imprescindible para mantener a los niños un padre y una madre unidos?  En la lógica del nuevo Prefecto, si no lo hicieran, ¡serían incluso egoístas!

 

Y, en efecto, Fernández no descarta esta ampliación. “Por eso, en todas las cuestiones éticas, de diversos modos, se requiere que el discernimiento concreto de cada persona integre el principio hermenéutico fundamental de la autotrascendencia fraterna” (p. 151). Nótese la cursiva en el texto original: todas las cuestiones éticas, ninguna excluida, no sólo podrán, sino que tendrán que socavar, de diversas maneras, el bien propio de las virtudes, para dar paso a la supuesta primacía de la caridad fraterna. La realidad resultante es la distorsión de la caridad, la mutilación de las virtudes morales y la pulverización de los actos intrínsecamente malos. La moral católica está acabada.

 

Por esta razón hemos sostenido que Fernández sería el mayor y quizá más decisivo apoyo para la nueva Academia Pontificia para la Vida, bajo la versión adulterada de monseñor Vincenzo Paglia, y para el nuevo Instituto Teológico Juan Pablo II, bajo la dirección de monseñor Philippe Bordeyne. Ahora, en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe no sólo no habrá frenos, sino aceleradores.