DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

XLIII SEMANA SOCIAL DE ESPAÑA

 


sobre bien común y participación


Vatican, 26-10-21

 

Del 25 al 27 de noviembre, la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana de la Conferencia episcopal española invita a profundizar sobre la urgencia de una regeneración de la vida pública a la

Grandes expertos de la política, la economía y la solidaridad están convocados a la XLIII Semana Social de España para reflexionar sobre “La regeneración de la vida pública. Una llamada al bien común y a la participación”, tema de las jornadas, que tendrán lugar de 25 al 27 de noviembre, en Sevilla. En esta edición, la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana de la Conferencia episcopal española (CEE) quiere poner al centro del debate la presencia misionera en la vida pública en una perspectiva de servicio al bien común. Para ello, serán las instituciones de acción caritativa y social de la Iglesia, así como las iniciativas de encuentro y diálogo social y cultural las que aporten las claves para una transformación social a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia y el Plan pastoral 2021-2025 de la CEE, “Fieles al envió misionero”.

El Real Alcázar de Sevilla, uno de los palacios reales más antiguos de Europa y Patrimonio de la humanidad, será la sede del evento que se abrirá con el saludo de bienvenida de Juan Espadas Cejas, alcalde de Sevilla y del arzobispo de Sevilla, Mons. José Ángel Saiz Meneses. La sesión inaugural contará con presencia del nuncio apostólico en España, Mons. Bernardito Auza y el presidente de las Semanas Sociales de España, Jesús Avezuela Cárcel, mientras que el discurso de apertura estará a cargo de secretario general de la CEE, Mons. Luis Argüello.

Además de las ponencias principales y las sesiones de trabajo en grupos de trabajo, se realizarán dos mesas redondas: “Una mirada desde la política” y “Una mirada desde la empresa y el sector social”.  Ambas contarán con la presencia de representantes de la administración pública y privada, representantes de Cáritas España y de otras instituciones eclesiales y sociales de servicio social y humanitario, además de expertos en teología y Pastoral social.

Desde 1906, las Semanas Sociales de España han representado un servicio del episcopado para el estudio, difusión y aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia a las cuestiones sociales de relevancia y actualidad. Se trata de promover la reflexión y el diálogo entre grandes expertos de la política, la economía y la solidaridad que realizan sus aportaciones a la luz del humanismo cristiano. Las última Semana Social se celebró en Orihuela-Alicante, en 2014, con el tema “Desafíos y propuestas por una sociedad nueva”.

VIVIR DE SUBSIDIOS

 

por Ángeles Furlani


Magister en Doctrina Social de la Iglesia


Mendoza Post, 25 OCT 2021

 

"..., queda claro que los subsidios sólo pueden ser una ayuda provisoria. No se puede vivir de subsidios, porque el gran objetivo es brindar fuentes de trabajo diversificadas que permitan a todos construir el futuro con el esfuerzo y el ingenio." Esta frase, pronunciada por el Papa Francisco en su videomensaje con motivo del 57° coloquio de la Fundación IDEA, da lugar a preguntarnos cuál es el lugar que tienen los subsidios, como ayuda, y cuál es su relación con la subsidiariedad, como principio que expresa el alcance de esa ayuda.

 

En otro videomensaje el Papa Francisco ha dicho que hay mucha ignorancia acerca de la Doctrina Social de la Iglesia. "Los principios que expongo son mesurados, humanos, cristianos, compilados en el Compendio elaborado por el entonces Pontificio Consejo "Justicia y Paz". Es un manualito de la Doctrina social de la Iglesia. Y a veces cuando los Papas, sea yo, o Benedicto, o Juan Pablo II decimos alguna cosa, hay gente que se extraña, ¿de dónde saca esto? Es la doctrina tradicional de la Iglesia. Hay mucha ignorancia en esto."[1] Por eso creo oportuno aportar al tema de los subsidios desde la subsidiariedad, uno de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.

 

El compendio explica que "conforme a este principio, todas las sociedades de orden superior deben ponerse en una actitud de ayuda (« subsidium ») -por tanto de apoyo, promoción, desarrollo- respecto a las menores. De este modo, los cuerpos sociales intermedios pueden desarrollar adecuadamente las funciones que les competen, sin deber cederlas injustamente a otras agregaciones sociales de nivel superior, de las que terminarían por ser absorbidos y sustituidos y por ver negada, en definitiva, su dignidad propia y su espacio vital."[2]

 

Pero no se trata únicamente de ayudar sino de respetar la autonomía. El compendio también indica el doble aspecto de este principio: "a la subsidiaridad entendida en sentido positivo, como ayuda económica, institucional, legislativa, ofrecida a las entidades sociales más pequeñas, corresponde una serie de implicaciones en negativo, que imponen al Estado abstenerse de cuanto restringiría, de hecho, el espacio vital de las células menores y esenciales de la sociedad. Su iniciativa, libertad y responsabilidad, no deben ser suplantadas."[3] También advierte acerca de aquellas malas interpretaciones de la subsidiariedad, pues "con el principio de subsidiaridad contrastan las formas de centralización, de burocratización, de asistencialismo, de presencia injustificada y excesiva del Estado y del aparato público: .......", ya que si bien "diversas circunstancias pueden aconsejar que el Estado ejercite una función de suplencia,.... a la luz del principio de subsidiaridad, sin embargo, esta suplencia institucional no debe prolongarse y extenderse más allá de lo estrictamente necesario, dado que encuentra justificación sólo en lo excepcional de la situación. " [4]

 

En palabras del Papa Francisco "........ podemos decir que el principio de subsidiariedad permite a cada uno asumir el propio rol para el cuidado y el destino de la sociedad". "Tal principio tiene un doble dinamismo: de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. .......Por un lado, y sobre todo en tiempos de cambio, cuando los individuos, las familias, las pequeñas asociaciones o las comunidades locales no son capaces de alcanzar los objetivos primarios, entonces es justo que intervengan los niveles más altos del cuerpo social, como el Estado, para proveer los recursos necesarios e ir adelante ......Pero por otro lado, los vértices de la sociedad deben respetar y promover los niveles intermedios o menores."[5]

 

De las referencias a este principio, siempre presente en las enseñanzas de la Iglesia, quiero destacar algunas frases de otros pontífices.

 

- "La economía debe ser obra de la iniciativa privada de los individuos". "La ampliación de la propiedad del Estado y de las demás instituciones públicas sólo es lícita cuando la exige una manifiesta y objetiva necesidad del bien común". "Las autoridades tienen que favorecer y auxiliar a la iniciativa privada de manera, que continúe y concluya el desarrollo económico por ella misma iniciado"[6].

 

- "El objeto de toda intervención en materia social es ayudar a los miembros del cuerpo social y no destruirlos ni absorberlos"[7].

 

- "León XIII reconoce que el Estado debe velar por el bien común y cuidar que todas las esferas de la vida social contribuyan a promoverlo. Sin embargo insiste varias veces sobre los necesarios límites de la intervención del Estado y sobre su carácter instrumental, ya que el individuo, la familia y la sociedad son anteriores a él y el Estado mismo existe para tutelar los derechos de aquél y de éstas, y no para sofocarlos"[8].

 

- "El principio de subsidiaridad debe mantenerse íntimamente unido al principio de la solidaridad y viceversa, porque así como la subsidiaridad sin la solidaridad desemboca en el particularismo social, también es cierto que la solidaridad sin la subsidiaridad acabaría en el asistencialismo que humilla al necesitado".[9]

 

Volvamos al párrafo inicial -que cito completo- del videomensaje del Papa Francisco con motivo del 57° coloquio de la Fundación IDEA: "El trabajo expresa y alimenta la dignidad del ser humano, le permite desarrollar las capacidades que Dios le regaló, le ayuda a tejer relaciones de intercambio y ayuda mutua, le permite sentirse colaborador de Dios para cuidar y desarrollar este mundo, le hace sentirse útil a la sociedad y solidario con sus seres queridos. Por eso el trabajo, más allá de los cansancios y dificultades, es el camino de maduración, de realización de la persona, que da alas a los mejores sueños. Siendo esto así, queda claro que los subsidios sólo pueden ser una ayuda provisoria. No se puede vivir de subsidios, porque el gran objetivo es brindar fuentes de trabajo diversificadas que permitan a todos construir el futuro con el esfuerzo y el ingenio. Por ser diversificadas, abren el camino para que las distintas personas encuentren el contexto más adecuado para desarrollar sus propios dones, ya que no todos tienen las mismas capacidades e inclinaciones."

 

El mensaje hace referencia al trabajo y no solo a los subsidios. No es un no a secas, es un no a esto porque lo que hace falta es aquello, y en ese sentido es un llamamiento al sector empresarial para que se creen puestos de trabajo y al sector gubernamental para que asegure condiciones que permitan un ejercicio de la actividad económica genuina.

 

Conviene precisar el sentido de la expresión "vivir de subsidios". Cuando utilizamos la expresión "vivir de" nos referimos a aquello que nos mantiene, nos sostiene, nos permite continuar vivos de alguna manera. Entonces "vivir de subsidios" se refiere a mantenerse a costa de los subsidios. Francisco no critica los subsidios sino la prolongación de ellos; la existencia del subsidio como forma de sustento habitual, en contraposición al ganarse la vida con el trabajo. La clave del mensaje pasa por la generación de puestos de trabajo y por diversificar la producción. Ambas cuestiones respetan y resaltan la dignidad del ser humano, al permitir el desarrollo de los diversos dones que Dios nos regala.

 

En diferentes oportunidades, Francisco llama a los empresarios a la creación de puestos de trabajo y a la diversificación, porque de esa manera no solamente se accede a un trabajo sino que se permite aportar a la sociedad desde los propios dones recibidos, que estamos llamados a hacer fructificar. "Pero en todo caso estas capacidades de los empresarios, que son un don de Dios, tendrían que orientarse claramente al desarrollo de las demás personas y a la superación de la miseria, especialmente a través de la creación de fuentes de trabajo diversificadas." [10]

 

En cuanto al Estado, es claro que debe ejercer su rol de ayuda excepcional, pero sin dejar de lado su función de empresario indirecto a través de una política económica de condiciones favorables para la generación de puestos de trabajo. Juan Pablo II decía que: "el concepto de empresario indirecto se puede aplicar en primer lugar al Estado que debe realizar una política laboral justa". "Considerando los derechos de los hombres del trabajo es función del empresario indirecto actuar contra el desempleo y prestar subsidio a favor de los desocupados."[11] "Para el desarrollo de una auténtica cultura del trabajo, el Estado debe participar indirectamente según el principio de subsidiariedad, creando las condiciones favorables al libre ejercicio de la actividad económica, encauzada hacia una oferta abundante de oportunidades de trabajo y de fuentes de riqueza."

"El Estado puede ejercer funciones de suplencia en situaciones excepcionales, cuando sectores sociales o sistemas de empresas, demasiado débiles o en vías de formación, sean inadecuados para su cometido. Tales intervenciones de suplencia, justificadas por razones urgentes que atañen al bien común, en la medida de lo posible deben ser limitadas temporalmente, para no privar establemente de sus competencias a dichos sectores sociales y sistemas de empresas y para no ampliar excesivamente el ámbito de intervención estatal de manera perjudicial para la libertad tanto económica como civil."[12]

 

"En lo relativo al campo de la economía, es evidente que el hombre tiene derecho natural a que se le facilite la posibilidad de trabajar y a la libre iniciativa en el desempeño del trabajo."[13] La subsidiariedad tiene que guiarse por el bien común, y especialmente por la dignidad de la persona humana. Como sociedad, no solamente civil sino como comunidad de hermanos, debemos buscar el bien común, lo que en términos referidos al trabajo significa que todos aquellos que estén en condiciones de hacerlo puedan tener acceso a un trabajo adecuado a sus capacidades y su situación, en condiciones dignas y que quienes no estén en condiciones de trabajar puedan igualmente tener acceso a aquellos bienes necesarios para un desarrollo integral como seres humanos, mediante la solidaridad y la subsidiariedad, haciendo realidad el destino universal de los bienes.

 

Una vez más, las palabras del Papa Francisco están en consonancia con la Doctrina Social de la Iglesia, aunque algunos digan lo contrario. Al fin y al cabo, oportunismos siempre existen y hay quienes, tal como él lo expresa en su videomensaje, podrán hacerle decir cosas que no sostiene.

 

[1] Francisco en su videomensaje a los movimientos populares de 2021

 

[2] Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 186

 

[3] Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 186

 

[4] Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 187-188

 

[5] Francisco, audiencia general del 23 de septiembre de 2020

 

[6] Juan XXIII en su carta encíclica "Mater et Magistra" de 1961

 

[7] Pablo VI en su carta apostólica "Octogesima Adveniens" de 1971

 

[8] Juan Pablo II en su carta encíclica "Centesimus Annus" de 1991

 

[9] Benedicto XVI en su carta encíclica "Caritas In Veritate" de 2009

 

[10] Francisco en su videomensaje a la 109 reunión de la OIT

 

[11] Juan Pablo II en su encíclica "Laborem Exercens" de 1981

 

[12] Juan Pablo II en su encíclica "Centesimus Annus" de 1991

 

[13] Juan XXIII en su carta encíclica "Pacem In Terris" de 1963


LA INQUISICIÓN

 


¿DÓNDE ESTABAN LOS PAÑUELOS CELESTES?

 Nos referimos a la actitud, frecuentemente negligente o carente de toda estrategia, para participar con eficacia en la actual guerra cultural que enfrenta a quienes defendemos el orden natural con las ideologías contemporáneas. 

Vale para sumario, rescatar una frase del diputado Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica (Carrió) integrante de la oposición al actual gobierno:

 

“Tenemos que hablar con claridad, los dictámenes fueron tratados en plenario de comisiones, votados por unanimidad y llegaron al recinto sin ningún tipo de disidencias ni observaciones”. “No sólo eso, la Argentina los firmó en el 2013, han pasado 8 años y ninguna organización, ninguna persona, ni los estados en distintas gestiones -como fueron las de la expresidenta Cristina Kirchner y la del expresidente Mauricio Macri- hicieron reserva alguna sobre estas dos convenciones que hoy se pretenden votar”.

 

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MEDIA SANCIÓN PARA LA CONVENCIÓN MORDAZA


Expresiones contestes al orden natural podrían ser pasibles de castigo.


NOTIVIDA, Año XX, Nº 1267, 27 de octubre de 2021

 

Diputados dio media sanción y giró al Senado el proyecto que ratificaría la “Convención Interamericana contra toda forma de Discriminación e Intolerancia”, un tratado incompatible con derechos y libertades fundamentales como las de culto, pensamiento, conciencia, expresión, opinión, asociación y enseñanza.

 

Con 128 votos a favor y la abstención del salteño Andrés Zottos, Diputados le dio media sanción a la ratificación de la “Convención Interamericana contra toda forma de Discriminación e Intolerancia” (OD 422/2021), el Tratado que introdujo en el sistema interamericano de derechos humanos, como categorías protegidas, a “la orientación sexual y la identidad de género” (Notivida Nº 1265, 1266).

 

La Convención vulnera libertades fundamentales como las de culto, pensamiento, conciencia, expresión, opinión, asociación y enseñanza.

 

El debate

 

Mara Brawer (FdT, Ciudad de BsAs): “Vamos a tratar dos Convenciones que Argentina suscribió en el año 2013 en el marco de la OEA: la Convención Interamericana contra el Racismo, la Discriminación Racial y formas conexas de Intolerancia, y la Convención Interamericana contra toda forma de Discriminación e Intolerancia”. “Venimos a dotar de instrumentos a nuestro país -y a sus habitantes- para acceder al recurso internacional de ir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos ante una violación de derechos”.

 

“Estas Convenciones buscan prevenir, sancionar y erradicar toda forma de discriminación, segregación e intolerancia”. “Argentina ha sido pionera en el mundo en ampliación de derechos y ha tenido un rol importante en todos los escenarios internacionales para que este tipo de Convenciones sean sancionadas”.

 

“Las sociedades avanzan, los conceptos avanzan, se incorporan nuevos grupos, y hacen que nuestras miradas sean más amplias”. “No se permite que una persona pueda ser segregada o discriminada”. “Lo novedoso de la Convención Interamericana contra la Discriminación e Intolerancia es que incorpora por primera vez en América al colectivo LGBTIQ como categorías protegidas”. Destacó finalmente el amplio apoyo que tuvieron las Convenciones en su tratamiento en comisión.

 

Mónica Macha (FdT, BsAs): celebró que se votaran Convenciones “que incorporan a los grupos que a lo largo de la historia sufrieron discriminaciones”. “Es parte del debate que tenemos en Argentina, en la región y en el mundo, que tiene que ver con mayores niveles de inclusión”.

 

“En esta cámara hace poco votamos el cupo laboral travesti/trasn, que es parte también de este momento histórico, que nos encuentra en esta Casa votando en esa dirección, pero siempre sostenidos por la militancia tenaz y permanente del colectivo LGBTQI+”.

 

Maximiliano Ferraro (CC, Ciudad de BsAs): “Viendo el número de diputados presentes en el recinto, voy a declarar esta mañana como la mañana del diputado sorprendido”.

 

“Tenemos que hablar con claridad, los dictámenes fueron tratados en plenario de comisiones, votados por unanimidad y llegaron al recinto sin ningún tipo de disidencias ni observaciones”. “No sólo eso, la Argentina los firmó en el 2013, han pasado 8 años y ninguna organización, ninguna persona, ni los estados en distintas gestiones -como fueron las de la expresidenta Cristina Kirchner y la del expresidente Mauricio Macri- hicieron reserva alguna sobre estas dos convenciones que hoy se pretenden votar”. “Por eso quiero declarar esta mañana como la del diputado sorprendido”.

 

“No me sorprende el lobby transversal que recorrió cada uno de los bloques mayoritarios, para que hoy estemos faltando a una realidad y a una historia de la Argentina en materia de reconocimiento y ampliación de derechos humanos”.

 

“Que no me vengan a argumentar que en una sólo 5 países signatarios han firmado y en la otra 2, porque la Argentina siempre ha sido pionera -junto a México y Uruguay- firmando en esas condiciones”.

 

Finalmente pidió la inmediata votación porque sólo había 129 diputados lo que ponía en riesgo la sesión.

PAPA FRANCISCO

 


 Doctrina social de la Iglesia es un tesoro de la tradición eclesial


POR MIGUEL PÉREZ PICHEL


| ACI Prensa, 23-10-21

 

El Pontífice hizo este llamado este sábado 23 de octubre en el discurso que pronunció ante los participantes en el Congreso Internacional de la Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice, que se ha desarrollado en el Vaticano del 21 al 22 de octubre sobre el tema “Solidaridad, cooperación y responsabilidad: los antídotos para combatir las injusticias, desigualdades y exclusiones”.

 

En el Congreso se han tratado temas como “la solidaridad, la cooperación y la responsabilidad como antídotos frente a la injusticia, la desigualdad y la exclusión”.

 

Para el Santo Padre, “son reflexiones importantes en un tiempo en el que las incertidumbres y la precariedad que marcan la existencia de tantas personas y comunidades se ven agravadas por un sistema económico que continúa a descartar vidas en nombre del dinero, destilando actitudes de rapiña sobre los recursos de la tierra y alimentando tantas formas de explotación”.

 

Ante esas injusticias, “no podemos permanecer indiferentes. La respuesta a las injusticias y a la explotación no es sólo la denuncia. Es, sobre todo, la promoción activa del bien”.

 

 

“En el terreno contaminado por el predominio de las finanzas necesitamos muchas pequeñas semillas que hagamos germinar en una economía más justa y benéfica a la medida del hombre y digna del hombre. Necesitamos posibilidades que se hagan realidades, realidades que den esperanza. Esto significa traducir a la práctica la doctrina social de la Iglesia”.

 

El Santo Padre destacó que las tres palabras elegidas para el tema del Congreso, solidaridad, cooperación y responsabilidad, “representan tres pilares de la doctrina social de la Iglesia, que ve a la persona humana abierta de forma natural a las relaciones, como el centro del orden social, económico y político”.

 

“Con esta mirada atenta al ser humano y sensible con la concreción y las dinámicas históricas, la doctrina social contribuye a una visión del mundo que se opone a la individualista, en cuanto que se funda en la interconexión entre las personas y que tiene como fin el bien común”.

 

Al mismo tiempo, “se opone a la visión colectivista que hoy emerge en una nueva versión escondida en los proyectos de homologación tecnocrática”.

 

El Papa insistió en que la doctrina social de la Iglesia “no se trata de un asunto político”: Más bien, “la doctrina social está anclada en la Palabra de Dios para orientar procesos de promoción humana a partir de la fe en el Dios hecho hombre”.

 

Por ello, el Santo Padre llamó a “apasionarnos de nuevo por la doctrina social. Démosla a conocer. Es un tesoro de la tradición eclesial”.

 

En su discurso, el Papa Francisco aseguró que “estamos llamados a vigilar el respeto de la persona humana, la libertad, el cuidado de su inviolable dignidad. Esa es la misión de la acción de la doctrina social de la Iglesia”.

 

 

Reconoció el Pontífice que “al promocionar estos valores y este estilo de vida con frecuencia se va a contracorriente, pero, recordémoslo siempre, no estamos solos. Dios se ha hecho cercano a nosotros. No con palabras, sino con su presencia: en Jesús, Dios se ha encarnado”.

 

“Con Jesús hecho hermano nuestro reconocemos en cada hombre un hermano, en cada mujer una hermana. Animados por esta comunión universal, como comunidad creyente, podemos colaborar sin miedo con cada uno por el bien de todos: sin cierres, sin visiones excluyentes, sin prejuicios”.

 

“Como cristianos estamos llamados a un amor sin fronteras y sin límites, signo y testimonio de que se puede andar más allá de los muros del egoísmo y de los intereses personales y nacionales; más allá de los poderes del dinero que con frecuencia deciden las causas de los puebles; más allá de las verjas de las ideologías que dividen y amplifican los odios; más allá de toda barrera histórica y cultural, y, sobre todo, más allá de la indiferencia”.

 

El Papa continuó: “Podemos ser hermanos todos y, por lo tanto, podemos y debemos pensar en actual como hermanos de todos. Puede parecer una utopía irrealizable. Sin embargo, preferimos creer que todo es un sueño realizable, porque es el mismo sueño de Dios, uno y trino. Con su ayuda, es un sueño que puede comenzar a realizarse también en este mundo”.

 

El Papa Francisco cerró su discurso afirmando que se trata de la construcción de un mundo más solidarios, justo e igualitario es una gran misión. “Para un creyente no es algo práctico separado de la doctrina, sino que es dar cuerpo a la fe, a las alabanzas de Dios, amante del hombre, amante de la vida”.

EL MARTES

 

 


TRATAN LA CONVENCIÓN MORDAZA


NOTIVIDA, Año XX, Nº 1266, 23 de octubre de 2021

 

En su sesión del próximo martes, la Cámara de Diputados de la Nación tiene previsto tratar la “Convención Interamericana contra toda forma de Discriminación e Intolerancia” que introdujo en el sistema interamericano de derechos humanos, como categorías protegidas, a “la orientación sexual y la identidad de género” (Notivida Nº 1265).

 

Su aprobación contradice derechos y libertades fundamentales como las de culto, pensamiento, conciencia, expresión, opinión, asociación, y enseñanza.

 

Por ese motivo, de los 35 países signatarios de la Convención sólo 2 la han ratificado: Uruguay y México; y el último con una declaración interpretativa.

 

En febrero de 2017 cuando el Senado boliviano se disponía a aprobar la Convención, la Conferencia Episcopal de ese país (CEB) le hizo llegar a la Asamblea Legislativa sus objeciones. La misiva -ingresada por la Mesa de Entradas de la cámara alta- llevaba la firma del P. José Fuentes Cano, Secretario General Adjunto de la CEB.

 

Consideramos que los argumentos utilizados por el Episcopado Boliviano hoy son de interés para Argentina y por eso los reproducimos casi en su totalidad, a excepción de los párrafos que expresamente refieren al derecho positivo de ese país (las negritas fueron añadidas).

 

CEB: Objeciones a la “Convención Interamericana Contra Toda Forma de Discriminación e Intolerancia”.

 

Revisado el texto de la “Convención Interamericana Contra Toda Forma de Discriminación e Intolerancia” (“la Convención”), entre las varias normas que la conforman y que son manifiestamente violatorias de derechos y libertades fundamentales, sin llegar a agotar las mismas y reservándonos el derecho a completarlas en un futuro, objetamos lo siguiente:

 

1.    En principio la Convención en su artículo 1 Numeral 1, asigna a la definición de Discriminación una errónea connotación de negatividad, ignorando que la voz “discriminar” viene del latín discriminen, derivado del discernere, que significa separar, diferenciar, distinguir: apreciar dos cosas como distintas o como desiguales. En general, quien razona necesariamente discrimina, esto es, discierne, distingue, ordena ideas, categorías o juicios fundándose en la igualdad o diversidad de situaciones que existen en la realidad. La vida humana racional consiste en discriminar y ponderar nociones abstractas y concretas de la realidad.

 

En técnica legislativa, lo aconsejable sería, por ejemplo, seguir la línea adoptada por la Constitución Española, que no prohíbe “cualquier” discriminación sino específicamente la discriminación “arbitraria” o “ilegal”.

 

Por otra parte, la definición de Discriminación en la Convención, desde el punto de vista de las personas que no se encuentran en condición de vulnerabilidad, resulta ser violatoria de los derechos de expresión, conciencia y religión. Como conocemos, el ejercicio de la libertad religiosa implica la adopción de cánones morales y de conducta establecidos tanto en escrituras, doctrinas dogmas y misterios sagrados que son el fundamento de cada una de las distintas filiaciones religiosas.  

 

Y es que quien abraza una religión, al interior de su organización, ha de encontrarse con un marco valorativo preestablecido que define conductas aceptables o compatibles, así como conductas que no lo son. En función de los cánones adoptados, es posible que una determinada filiación establezca criterios de exclusión o restricción, los que bajo la aplicación de esta Convención podrían ser considerados discriminatorios.

 

En este contexto, los miembros de las organizaciones religiosas asumen conductas de vida para sí, su familia y congregación que pueden ser contestatarias a las que asumen personas o grupos en condiciones de vulnerabilidad. Adicionalmente, las organizaciones religiosas predican, enseñan y evangelizan con apego a dichos cánones morales.

 

La Convención no establece criterios de excepción con referencia a aquellas exclusiones o restricciones que resultan de la aplicación de principios y cánones morales de cada profesión de fe.

 

La definición de discriminación de la Convención es tan laxa y general que no compatibiliza los derechos de los grupos en condición de vulnerabilidad con los derechos de los miembros de las organizaciones religiosas. Es más, la definición de discriminación adoptada por la Convención vulnera la libertad de expresión, opinión y religión.

 

2.    El numeral 5 del Artículo 1 define intolerancia como: “(…) el acto o conjunto de actos o manifestaciones que expresan el irrespeto, rechazo o desprecio de la dignidad, características, convicciones u opiniones de los seres humanos por ser diferentes o contrarias. Puede manifestarse como marginación y exclusión de la participación en cualquier ámbito de la vida pública o privada de grupos en condiciones de vulnerabilidad o como violencia contra ellos”.

 

Nos parece razonable calificar como intolerancia al irrespeto y desprecio de la dignidad, características, convicciones u opiniones de los seres humanos que sean diferentes o contrarias. Sin embargo, creemos que toda persona tiene derecho a pensar diferente y a expresar su rechazo con respecto a las convicciones u opiniones de otros seres humanos que puedan ser diferentes o contrarias. Sólo así existirá el efectivo ejercicio de la libertad de conciencia, pensamiento y expresión.

 

Bajo la definición que ofrece la Convención, la “intolerancia” estará presente en todos los posibles desacuerdos entre dos o más personas. Particularmente cuando se presenten opiniones divergentes (rechazos) entre lo que piense una persona en condición de vulnerabilidad y otra que no ostente esa condición.

 

3.    En el marco de las definiciones de discriminación e intolerancia del Artículo Primero, Numerales 1 y 5, el Art. 2 crea el nuevo derecho humano a “estar libre de toda forma de discriminación e intolerancia” y el Art. 4 compromete a los estados signatarios a prevenir, eliminar, prohibir y sancionar todos los actos y manifestaciones de discriminación e intolerancia.

 

Como explicamos en el Punto Nro. 2 de esta nota, bajo las previsiones de la Convención un individuo o una organización religiosa no podrían aplicar exclusiones o restricciones legítimas bajo los cánones de conducta que gobiernan la religión de su elección. Tampoco podrían ejercitar su disenso ni expresar su rechazo a conductas, convicciones u opiniones de individuos o grupos considerados vulnerables, ni siquiera en el ámbito privado.

 

Las normas citadas en este numeral violan los derechos humanos de libertad de expresión, conciencia y religión y, como consecuencia, coloca al nuevo derecho humano a “estar libre de discriminación e intolerancia” por encima de los mismos.

 

Igualmente lamentable es el hecho de que los Estados signatarios sean llamados a coadyuvar, institucionalmente, en la conculcación de los derechos humanos de los individuos y organizaciones que no pertenecen a las categorías protegidas. Y es que, en el afán de crear este nuevo derecho a “estar libre de discriminación e intolerancia”, la propia Convención discrimina injustamente a las personas que no están dentro de las categorías protegidas.

 

4.    En el plano constitucional, encontramos que la Convención es aviesamente contraria al principio de igualdad previsto en la Constitución …. De lo expuesto en el presente numeral, se concluye que la Convención, en vez de conciliar y armonizar adecuadamente el objetivo de combatir la discriminación arbitraria o injusta con el resguardo del ejercicio pleno de los derechos humanos de expresión, de conciencia y de religión, los confronta, impidiendo el efectivo ejercicio de estos últimos.

 

5.    El artículo 4, numeral viii da un poder ilimitado a los Tribunales Internacionales para ampliar el alcance de los derechos definidos en los tratados y crear nuevos derechos por la vía de la jurisprudencia, comprometiendo a los Estados a sancionar cualquier restricción discriminatoria del goce de los derechos humanos consagrados en dicha jurisprudencia.

 

En esencia, esta disposición de la Convención comporta una renuncia a la soberanía nacional, pues delega a favor de Tribunales Internacionales la facultad de crear nuevos derechos o definir sus alcances, por la vía de la jurisprudencia ... 

 

Finalmente, la CEB solicitaba que, previo a la aprobación de la Convención, se abrieran instancias de participación y deliberación ciudadana, para debatir los alcances de un Tratado que considera violatorio de libertades fundamentales.