DON BOSCO

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"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

ABORTO



 el Estado no puede apartarse del bien común público

Macarena Alurralde
Infobae, 3 de julio de 2018

Este medio publicó hace unos días un artículo, "La criminalización del aborto fracasó", de Humberto Schiavoni. El autor inicia la exposición con la afirmación: "Los abortos ocurren, más allá de lo que diga la ley. Y suelen ocurrir de la peor manera: en la clandestinidad, con total ausencia de condiciones razonables de higiene y salubridad y bajo el temor de una actitud punitiva por parte del Estado. No podemos desviar la mirada ante esta realidad cruel y perversa, que provoca enormes sufrimientos en las mujeres, muchas de las cuales quedan en el camino justamente por la imposibilidad de acceder a una práctica segura y legal".

Siguiendo esa misma línea de pensamiento, podría decirse que los robos, los hurtos y las violaciones ocurren, más allá de lo que diga la ley. Y también suelen ocurrir de la peor manera, en la clandestinidad, con ausencia de condiciones razonables de seguridad, tanto para el autor del hecho como para la víctima, toda vez que el temor a la respuesta punitiva del Estado incrementa la violencia y pone en riesgo la vida de víctima y victimario. No podemos desviar la mirada ante estas realidades, que también son crueles y perversas, y provocan enormes sufrimientos, no solo a las mujeres sino también a los hombres de este país.

Me pregunto: ¿Debe el Estado convalidar estos hechos aberrantes sancionando leyes que permitan que se menoscaben los derechos en forma segura? ¿Será entonces que la modernidad invita al Estado a regular jurídicamente las condiciones dignas para que el ladrón con arma de fuego lleve adelante su deseo, sin cargar con las indeseadas preocupaciones de que la policía lo reprenda y la Justicia lo sancione? Todo lo contrario. El Estado debe desenvolver su actividad buscando alcanzar el bien común público. Ese bien común, como su nombre lo indica, comprende a todos, vale decir, no ampara a algunos y olvida a otros. Con ese objetivo se creó nuestro ordenamiento jurídico y con ese mismo objetivo debiera seguir modificándose en la actualidad.

En la Constitución Nacional de 1853-60, los constituyentes detallaron el conjunto de derechos que cada uno de los habitantes del país tendría. Así, el derecho a la vida, a la propiedad, a la libertad, a trabajar, entre muchos otros. Como consecuencia de ello, anhelando la unión nacional, las provincias preexistentes cedieron competencias a la nación para que regule determinadas materias de manera uniforme para todo el territorio nacional, y se reservaron otras para su autonomía local. Esta cuestión es importante a la hora de analizar el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo toda vez que habrá que federalizar el proyecto para evitar menoscabar las autonomías provinciales.

En ejercicio de las competencias conferidas por el artículo 75, inciso 12 de la Constitución Nacional, que las provincias delegaron en la nación, el Congreso de la Nación dictó para todo el país el Código Penal, cuerpo que protege los derechos, reconocidos por la Constitución Nacional. En él se tipifican como delito las conductas que atentan contra esos derechos y se establecen las correlativas sanciones para quien las comete.


Ahora bien, si la Constitución Nacional consagra el derecho a la propiedad, ¿podría el Congreso de la Nación dictar una norma que regule las condiciones mínimas de seguridad en las que los robos y los hurtos deben llevarse a cabo? Por supuesto que no. Por el contrario, debe proteger el derecho de propiedad y sancionar toda conducta que lo violente. De la misma manera, si la Constitución Nacional protege el derecho a la vida, ¿podría el Congreso de la Nación dictar una ley que regule las condiciones mínimas de seguridad en las que dicho derecho sea desconocido? Evidentemente, no. Tendrá que proteger el derecho a la vida, de todos, y deberá sancionar las conductas que lo vulneren.

Lo que hace el Código Penal es justamente trazar un límite entre aquellas conductas que están permitidas y aquellas que no lo están, sancionando a sus autores. Pero esa selección no es arbitraria, sino todo lo contrario, es fruto de una meticulosa labor llevada adelante por el legislador, mediante la cual se protegen cada uno de los derechos que la Constitución Nacional manda a resguardar. Pero cuando las conductas infringen esos límites, el ius puniendi del Estado se hace presente, y lo hace con cuatro tipo diferentes de sanciones: prisión, reclusión, multa e inhabilitación. Cada conducta tendrá la sanción que corresponda, según la magnitud del derecho menoscabado.

Es importante diferenciar conceptos: una cosa es identificar una acción delictiva, porque vulnera un derecho, y otra muy distinta es establecer qué sanción recae sobre el sujeto que comete la acción. Como vimos, existen hoy diferentes sanciones y no todos los delitos se castigan con prisión. Si la realidad demuestra que una acción delictiva —como puede ser en este caso el aborto— se encuentra regulada en el Código Penal con una sanción inadecuada —en este caso prisión para la mujer— que no se ajusta al objetivo tenido en miras a la hora de proteger el derecho involucrado, pues los legisladores deberán rever esa sanción. 
A ellos compete esa decisión de política criminal y son ellos quienes tendrán que modificarla, llegado el caso si así lo consideran, estableciendo las pautas adecuadas para que el juez, con la sana crítica, aplique al caso concreto la sanción que corresponda, que no necesariamente debe ser la de prisión en todos los casos, ya que, como vimos, existen otro tipo de sanciones. Y si ninguna de las sanciones previstas resulta adecuada para contemplar la situación de muchas mujeres que en el contexto actual se encuentran en condiciones graves de vulnerabilidad, pues tendrán los legisladores que diagramar nuevas respuestas, nuevas sanciones, que demuestren el compromiso del Estado con esta lamentable realidad.

La protección de la mujer, que en muchos casos es víctima de múltiples circunstancias que la colocan en una posición indeseada, y que todos debemos visibilizar y ayudar a resguardar, no puede ser justificativo para transformar una acción delictiva en un derecho subjetivo que debe ser garantizado por del Estado.

La causa y fin de la existencia del Estado es el bien común, el bien de todos, y no solo el de nosotras, las mujeres. Vivir en comunidad y desear la pacífica convivencia exige que exista un ordenamiento jurídico que armonice todos los derechos fundamentales que deben respetarse para que sea posible la vida en sociedad, y posicione a las acciones delictivas en su justo lugar: al margen de la ley. Si tenemos en claro que abortar es eliminar una vida, es un delito, no dejará de serlo por el hecho de que la sociedad pretenda que la mujer no deba ser sancionada con pena de prisión.

Debemos tener en claro estos conceptos, ya que en los últimos días se ha hablado de "despenalizar", de "legalizar" el aborto y, como vemos, no implican lo mismo. Por supuesto que hay que revisar las sanciones que correspondan a cada una de los personas que intervienen en una práctica de aborto, y para ello el Estado debería presentar de manera inminente nuevos proyectos de ley que tiendan a dar la respuesta adecuada y justa para la situación, atendiendo en particular a las mujeres que se encuentran en condiciones de grave vulnerabilidad. Pero es evidente que el proyecto actual, y que ya tiene media sanción en la Cámara de Diputados, no atiende esa necesidad. Hago referencia a nuevos proyectos, porque si la Cámara de Senadores introduce modificaciones al proyecto actual, posteriormente la Cámara de Diputados podrá insistir con el proyecto original votando con mayoría agravada.

El proyecto que hoy se analiza establece que el aborto ya no constituye una acción delictiva, y que este podrá ser llevado adelante, incluso hasta el momento antes del nacimiento, invocando diferentes causales, sin importar cuáles sean las condiciones en que se encuentre la mujer que decida abortar.  Y todo ello a cargo del Estado, que deberá soportar económicamente tales prácticas, en tanto se erige a la interrupción voluntaria del embarazo en un verdadero derecho subjetivo que prácticamente no está sujeto a ninguna clase de limitaciones.

No nos dejemos confundir. Son muchos los que utilizan discursos conmovedores y se aferran a situaciones de desprotección e injusticia para lograr el objetivo de hacer creer a la opinión pública que el aborto debe ser una acción permitida, libre y solventada económicamente por nuestros impuestos, limitada solamente por la voluntad arbitraria de una persona. Toda la sociedad argentina desea fervientemente que no haya situaciones de desprotección y de injusticia, para ningún habitante, para ninguna mujer.  Pero tampoco queremos que con ese estandarte se consiga someter el derecho a la vida de otro ser humano a la decisión unilateral de una persona: interrupción voluntaria del embarazo.

El argumento esbozado en la publicación que comento, aquel que afirma que los abortos ocurren, que no podemos desviar la mirada, que hay sufrimiento de por medio, no puede ser fundamento para alterar el equilibro de nuestro ordenamiento jurídico y la valoración que este hace del derecho a la vida. Señores legisladores, ustedes tienen una importante misión.

En nuestro sistema republicano de gobierno, el poder se encuentra dividido en tres funciones. Quienes tienen la responsabilidad de legislar, el Poder Legislativo, deben establecer normas de carácter general, que regulen y reglamenten razonablemente los derechos de todos los habitantes del país. El Poder Ejecutivo debe administrar y el Poder Judicial deberá resolver los conflictos con fuerza de verdad legal. Serán los jueces los que ponderen las normas generales y harán de la equidad, la perfección de la justica, cuando resuelvan el caso concreto. Los tres poderes actúan y fundamentan su ejercicio conforme la Constitución Nacional, de la cual no pueden apartarse.

Al analizar la ley denominada de interrupción voluntaria del embarazo, los legisladores deben ejercer la función legislativa, vale decir, tendrán que dictar la adecuada norma de carácter general que resguarde razonablemente los derechos de todos los habitantes. Y deben dejar que sean los jueces quienes, siguiendo los parámetros generales, analicen los casos concretos en donde las particularidades de cada situación, de cada mujer, darán lugar a la respuesta adecuada del Estado. Pero no pueden los legisladores extralimitarse en el ejercicio de sus funciones y condicionar con dicho comportamiento el ejercicio de la función administrativa que corresponde al Poder Ejecutivo. La Constitución Nacional obliga a dicho poder del Estado a respetar el derecho a la vida desde la concepción, y ninguna ley del Congreso de la Nación puede alterar esta situación, no puede relevar al Poder Ejecutivo de que él también vele por el cumplimiento irrestricto de la Constitución Nacional.

Señores legisladores, con mi mayor respeto hacia el rol que ustedes ocupan en la actualidad, y sabiendo que desempeñan un papel fundamental en el diseño normativo para la ejecución de políticas públicas, es que les solicito humildemente que respeten la Constitución Nacional, los instrumentos internacionales de derechos humanos, y los principios y los derechos allí establecidos. La jerarquía de normas existe, el bloque de constitucionalidad federal protege la vida en Argentina desde la concepción, y si ustedes no resguardan esto, que es lo más sagrado que una comunidad organizada puede tener, entonces sí estaremos perdidos.

La seguridad jurídica debe respetarse día a día para alcanzar la confianza necesaria en cualquier Estado de derecho. Si ustedes emiten normas flexibles y que convaliden prácticas injustas, lograrán como resultado una sociedad más laxa y olvidada de los valores esenciales, tales como el respeto por la dignidad del otro, por su derecho a la vida. La evolución del Estado constitucional de derecho actual nos impide permanecer indiferentes frente al contenido material de una ley. Todas y cada una de las normas debe ser dictada conforme el conjunto de principios y valores que constituyen parte de nuestro ordenamiento jurídico. Por favor, no volvamos a aquellas épocas en las cuales bajo forma de ley se cometieron las mayores atrocidades contra la vida humana, tales como la esclavitud o el exterminio de un sector de la sociedad conforme las valoraciones del poder de turno.

La autora es abogada. Magíster en Derecho Administrativo. Estudiante de Derecho Constitucional Profundizado.

CONGRESO


 “Los derechos humanos a la luz de la doctrina social de la Iglesia”

La República (Santo Domingo), 30 de junio de 2018

Con el propósito de analizar el rol de los laicos en el acontecer social y la defensa de los derechos humanos, el Grupo Santo Tomás Moro, la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), el Arzobispado de Santo Domingo, la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD), y la Unión Nacional de Instituciones Laicales Católicas (UNILCA) celebraron el “III Congreso Laicos en la Vida Pública”.

El acto contó con la participación de la vicepresidenta de la República, Margarita Cedeño; el padre Alfredo de la Cruz Baldera, rector de la PUCMM; monseñor Francisco Ozoria, arzobispo metropolitano de Santo Domingo, quien ofreció las palabras de bienvenida; monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, arzobispo emérito de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros y presidente del Grupo Santo Tomás Moro; José Armando Tavarez, rector de ITLA y director ejecutivo del Grupo Santo Tomás Moro.

La conferencia magistral “Derechos Humanos en el magisterio de la Iglesia”, estuvo a cargo del doctor Guzmán Carriquiry, vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina.

La actividad también contó con las ponencias de monseñor De la Rosa y Carpio, quien impartió la conferencia “La Iglesia dominicana y su defensa de los derechos humanos”; doctor Rafael Alburquerque, ex vicepresidente de la República, quien tuvo a cargo la disertación “La Constitución Dominicana, los derechos humanos y el humanismo cristiano”; y el doctor Pelegrín Castillo, vicepresidente del partido Fuerza Nacional Progresista, con la conferencia “La Constitución Dominicana y la función social de la propiedad”.

El evento se llevó a cabo el viernes 29 de junio de 2018 en el Auditorio I de la PUCMM.

LOS OBISPOS CANADIENSES


 recuerdan que el consumo de marihuana es pecado aunque se haya legalizado

(Catholic Herald/InfoCatólica), 29-6-18

Con la excepción del uso de cannabis con fines medicinales, consumir marihuana viola la virtud de la templanza y debe evitarse, dijo Mons. Frank Leo, secretario general de la Conferencia Episcopal de Canadá. «La virtud de la templanza, como se explica en el Catecismo de la Iglesia Católica, nos dispone a evitar todo tipo de exceso: el abuso de alimentos, alcohol, tabaco o medicamentos», dijo Mons. Leo.

«De una manera particular, el Catecismo subraya que el uso de cualquier droga, excepto en términos estrictamente terapéuticos, es también una 'ofensa grave', ya que el uso de drogas inflige un daño muy grave a la salud y la vida humanas».

Después de que la Ley Cannabis del gobierno canadiense recibió el asentimiento real en el Senado el 21 de junio, el primer ministro Justin Trudeau anunció que el uso recreativo de la marihuana dejaría de ser un delito el 17 de octubre. Canadá es el segundo país del mundo, después de Uruguay, en legalizar la droga a nivel nacional.

Según la ley, los adultos pueden poseer hasta 30 gramos de cannabis, cultivar hasta cuatro plantas de marihuana por hogar y pueden usar cannabis para preparar productos comestibles. Se prohíbe que las personas de 12 a 18 años posean más de cinco gramos (entre 7 y 10 cigarrillos de marihuana). Se venderá en puntos de venta regulados.



Mons. Terrence Prendergast, arzobispo de Ottawa, dijo: «El uso recreativo de sustancias, ya sea marihuana, otras drogas y opioides, es parte de un continuo de consumo de sustancias que permite a las personas escapar de lo que consideran las cargas y los desafíos de la vida».

«Los obispos, sacerdotes, catequistas, jóvenes y trabajadores de la pastoral deberán enseñar sobre la templanza y cómo esto influye en las decisiones que tomamos», dijo.

«Las pautas para los confesores deberían servirles para ayudar a los penitentes con una guía sabia en este asunto», agregó, de igual forma que deben «abordar otros problemas contemporáneos como la plaga de la pornografía».

El arzobispo hizo hincapié en que los padres juegan un papel importante en alejar a los niños de la droga. «Los padres intentan y desalientan a sus hijos adolescentes de fumar y beber siendo menores de edad, entonces, ¿cómo va a ser diferente con el uso de marihuana?».

CARD. TURKSON


 las drogas rompen la «imagen que el Creador ha moldeado en nosotros»

Infocatolica, 27/06/18

El cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral  ha escrito un mensaje, difundido ayer 26 de junio, con motivo del Día Internacional de la Lucha contra el Uso indebido y el Tráfico ilícito de Drogas.

«Esta lacra –señaló el purpurado– debe ser firmemente condenada porque está alimentada por hombres sin escrúpulos, que, cediendo a la tentación del dinero fácil, siembran muerte truncando esperanzas y destruyendo muchas familias».

El cardenal Turkson indicó en su Mensaje que «la droga es una herida infligida a nuestra sociedad, que atrapa a muchas personas en una espiral de sufrimiento y alienación. Son muchos los factores que empujan a la dependencia de las drogas, como la exclusión social, la ausencia de la familia, la presión social, la propaganda de los traficantes, el deseo de vivir nuevas experiencias».

Como contrapartida el prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral señala que «es importante promover una cultura de solidaridad y subsidiariedad orientada al bien común; una cultura que se oponga al egoísmo y a la lógica utilitaria y económica, y que, en cambio, se incline hacia el otro para escucharlo, en un camino de encuentro y relación con nuestro prójimo, sobre todo cuando es más vulnerable y frágil, como es quien hace abuso de drogas».

«Los jóvenes –explicó el cardenal Turkson tomando las palabras del papa Francisco– son las primeras víctimas de las drogas. Inmersos en una sociedad relativista y hedonista, reciben propuestas alienantes: de los valores, de una realidad concreta y encaminada hacia la plena realización de uno mismo. Las nuevas generaciones viven a menudo en una forma ‘virtual’, que les ofrece un amplio abanico de opciones para alcanzar una felicidad efímera, que al final se convierte en veneno que corroe, corrompe y mata. La persona poco a poco se destruye y con ella destruye a todos los que la rodean. El deseo inicial de fuga, en busca de una felicidad momentánea, se convierte en la devastación de la persona en su integridad, con repercusiones en todos los estamentos sociales».

En su Mensaje el purpurado propone ofrecer a los jóvenes «programas educativos eficaces y concretos, que desarrollen su potencial y eduquen sus corazones a la alegría de la profundidad, no de la superficialidad».

Prevención, rehabilitación y conversión

Asimismo señaló que «aunque la prevención sea el camino prioritario, es importante trabajar para la rehabilitación de las víctimas de las drogas en la sociedad, para devolverles la verdadera alegría de vivir, para que no se sientan discriminadas o estigmatizadas, sino aceptadas y comprendidas, para un camino de renovación interna encaminado a la búsqueda del bien».

Por último el cardenal Turkson advierte que «nunca debemos olvidar que aunque la vida de una persona haya sido un desastre, aunque esté destruida por los vicios, la droga o cualquier otra cosa, Dios está en su vida y siempre hay un espacio en el que puede crecer la buena semilla. Debemos confiar en Dios» y añadió: «Ejemplo de ello son los muchos jóvenes que, deseosos de escapar de la dependencia de la droga, se comprometen a reconstruir su vida, mirando al porvenir con confianza».

La invasión de las drogas

El informe mundial del consumo de drogas de 2017 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd), señalaba que alrededor de 250 millones de personas en todo el mundo habían consumido drogas y, de ellas, 29.500.000 padecían trastornos causados por su consumo. En particular, entre los 12 millones de personas que usaban drogas inyectables, más de la mitad (6.100.000) se veían afectadas por la hepatitis C, mientras que 1.300.000 vivían con la hepatitis C, o con el virus VIH / SIDA.

El Día Internacional de la Lucha contra el Uso indebido y el Tráfico ilícito de Drogas, fue instituido por las Naciones Unidas el 7 de diciembre de 1987 para fortalecer la acción y la cooperación, a nivel nacional e internacional, de contrarrestar y promover un mayor conocimiento del fenómeno.

EL DERECHO A LA VIDA EN LAS CONSTITUCIONES PROVINCIALES




NOTIVIDA, Año XVIII, Nº 1115, 25 de junio de 2018

¿El Ejecutivo nacional ejercerá presión en el Senado como habría hecho en Diputados, o respetará la autonomía de las provincias? ¿Qué harán los senadores cuya constitución provincial garantiza, expresamente, el derecho a la vida?

Las provincias son jurídicamente preexistentes a la Nación y así lo reconoce el Preámbulo de la Constitución Nacional. Las provincias -al constituir el Estado Nacional- delegaron algunas facultades y se reservaron para sí otras. En particular lo relativo al poder de policía en materia de salud.

Los estados provinciales conservan todo el poder no delegado a la Nación (entre otros arts. 1, 5, y 121 de la misma Constitución), y el Senado es el órgano federal por excelencia, donde cada provincia –en pie de igualdad- está representada.

El primer deber de un senador nacional es velar por los intereses de su provincia y mal puede hacerlo votando normas que contradicen derechos elementales que -como el derecho a la vida- son consagrados por su propia constitución. Resta saber si el Ejecutivo nacional va a ejercer presión sobre los senadores, como habría hecho en Diputados, o va a respetar la autonomía de las provincias.

A continuación, enumeramos algunas constituciones provinciales y el nombre de los correspondientes senadores.

Buenos Aires: “Todas las personas en la Provincia gozan, entre otros, de los siguientes derechos: 1- A la vida, desde la concepción hasta la muerte natural”. (art. 12°). Esteban Bullrich, Cristina Kirchner, Gladys González

Catamarca: “Sin perjuicio de los derechos sociales generales reconocidos por esta Constitución, dentro de sus competencias propias, la Provincia garantiza los siguientes derechos especiales (.) De la niñez: 1º - A la vida, desde su concepción.” (art. 65°). Inés Blas, Oscar Castillo, Dalmacio Mera

Chaco: “La Provincia, dentro de la esfera de sus atribuciones, garantiza a todas las personas el goce de los siguientes derechos: 1) A la vida y a la libertad, desde la concepción” (art.15°). Ángel Rozas, Eduardo Aguilar,  Ma. Inés Pilatti Vergara

Chubut: “Todos los habitantes de la Provincia gozan de los derechos y garantías reconocidos por la Constitución Nacional y la presente, con arreglo a las leyes que reglamentan su ejercicio. En especial gozan de los siguientes derechos: 1. A la vida desde su concepción y a la dignidad de integrar psicofísica y moral, las que son inviolables. Su respeto y protección es deber de los Poderes públicos y la comunidad.” (art. 18°). Nancy González, Alfredo Luenzo, Juan Mario País

Córdoba: “La vida desde su concepción, la dignidad y la integridad física y moral de la persona son inviolables” (art. 4°). “Todas las personas en la provincia gozan de los siguientes derechos (…) a la vida desde la concepción” (art 19° inc.1). Laura Rodríguez Machado, Ernesto Martínez, Carlos Alberto Caserío

Formosa: “Todo ser humano tiene derecho a la vida desde el momento de su concepción” (art. 5°). Ma.Teresa González, José Mayans, Luis Petcoff Naidenoff

Salta: “La vida desde su concepción, la dignidad y la integridad física y moral de la persona son intangibles. Su respeto y protección es deber de todos y en especial de los poderes públicos.” (art. 10°). Ma.Cristina Fiore Viñuale, Juan Carlos Romero, Rodolfo Urtubey

San Luis: “La vida desde su concepción, la dignidad y la integridad física y moral de la persona son intangibles. Su respeto y protección es deber de todos y en especial de los poderes públicos.” (art. 13°). “El Estado protege a la persona humana, desde su concepción hasta su nacimiento” (art.49°). Ma.Eugenia Catalfamo, Claudio Poggi, Adolfo Rodríguez Saá

Santiago del Estero: “Todas las personas gozan en la Provincia de los siguientes derechos: 1. A la vida en general desde el momento de la concepción.” (art. 16°). Ada Itúrrez de Cappellini, Gerardo Montenegro, Blanca Porcel

Tierra del Fuego, Antártica e Islas del Atlántico Sur: Todas las personas gozan en la Provincia de los siguientes derechos: 1 - A la vida desde la concepción.” (art. 14° inc.1). Miriam Boyadjian, Julio Catalán Magni, José Ojeda

Tucumán: “Nos, los representantes del pueblo de la Provincia de Tucumán, reunidos en Convención Constituyente, por su voluntad y elección (.) garantizando la vida desde su concepción” (Preámbulo).  “El Estado garantizará el derecho a la vida desde la concepción”.  (art 146). José Alperovich, Silvia Elías de Pérez, Beatriz Mirkin

PROPAGANDISTAS



  
Alfonso Bullón de Mendoza: 

«Hay que salir fuera con la energía de los primeros propagandistas»

22 de junio de 2018


Cerca de 350 propagandistas están llamados mañana a votar para elegir a su nuevo presidente. Unas elecciones que la Asociación Católica de Propagandistas (AcdP) afronta en un año de homenajes. Acaban de concluirse los actos conmemorativos del 150 aniversario del nacimiento de su fundador, el padre Ayala, y van a comenzar las que recuerdan el cincuentenario del fallecimiento del cardenal Herrera, su primer presidente.

El historiador, escritor y profesor Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valuguera, con el objetivo de recuperar el espíritu de estos primeros propagandistas, se presenta como candidato y comenta con LA RAZÓN las perspectivas de fututo de la asociación que aspira a presidir.

¿Qué desafíos tiene la AcdP?

En un momento tan convulso como el actual, donde todo parece que cambia muy rápido, la AcdP debe asumir el protagonismo que quería Herrera: que los propagandistas se lancen activamente a paticipar en la sociedad, que se dediquen a la formación de personas en la vida pública, que demuestren que la enseñanza social de la Iglesia puede dar soluciones a los problemas de la sociedad actual. Hay muchos campos donde es necesario dar un paso adelante. Estamos en una sociedad occidental basada en los valores cristianos y, sin embargo, están olvidados.

¿Por qué ha decidido presentarse?

Porque es un momento de lanzamiento. La ACdP ha estado centrada anteriormente en su parte educativa (es promotora de tres universidades CEU, entre otros centros) y con gran éxito, pero quizá en el resto de ámbitos de la vida pública ha estado más en segundo plano y es el momento en el que debe dar ese paso adelante, en línea con los primeros fundadores para tener una España donde los valores católicos se consoliden, estén bien mirados y sirvan para formar una política acorde a la doctrina social de la Iglesia.

Si finalmente sale vencedor, ¿cuál será su línea de gobierno?

Yo donde quiero hacer más hincapié es en el desarrollo de la política cultural. Ciertos valores culturales se han ido imponiendo y consolidando como políticamente correctos y en muchas ocasiones poco tienen que ver con el sentido común.

¿A qué se refiere?

Los católicos tenemos que movernos más en todos los temas de bioética, en la defensa de la familia, en la formación de personas para que participen en la vida pública desde una óptica cristiana. Los progapandistas no debemos quedarnos solo en el ámbito universitario, tenemos que estar presentes también en Youtube, Instagram , en las series de TV.... Tenemos que trabajar para tener una presencia real en todos los campos de la cultura.

La gestión del anterior presidente de la AcDP ha estado envuelta en polémica, ¿cómo la valora usted?

Yo creo que es una epoca que ya ha terminado y una cosa que ha caracterizado siempre a la asociación es que es especialmente constructiva, siempre ha buscado aquello que nos une con los demas grupos católicos. Hay una frase de Fernando Martín-Sánchez Julià que lo ejemplifica: «Si un propagandista fuese astrónomo no buscaría las manchas en el sol sino planetas nuevos». Eso quiere decir que los propagandistas no vamos a buscar aquellas cosas que nos separan, si no lo que nos une.

No se ha mojado mucho...

Quiero decir que quizá hemos vivido una epoca de retraimiento y es un momento de salir hacia fuera con la energía de los primeros propagandistas. Hemos vivido muy cómodamente y en los tiempos actuales no se puede vivir así, hay que actuar.

INICIATIVA DE ABOGADOS PARA IMPEDIR LA LEY DEL ABORTO