DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA



 Una verificacion diez años despues del Compendio (2004-2014)

G. CREPALDI with S. FONTANA

Observatorio Cardenal Van Thuan

Más que otras realidades de este mundo, la vida de la Iglesia está vinculada de manera especial a los aniversarios, pues al hacer periódicamente cuidadosa memoria de los mismos confirma el primado del Señor sobre la historia humana, recordando a todos, - además de a sí misma, especialmente en los periodos de mayor persecución y secularización - su origen último y su fin sobrenatural. 

Partiendo de esta premisa, el Observatorio ha elegido conmemorar un aniversario que ha pasado inadvertido a la mayoría de los órganos de comunicación especializados, como también al cuerpo eclesial: el décimo aniversario de la publicación, por parte del Pontificio Consejo para la Justicia y Paz, del Compendio de la Doctrina Social (2004), deseado con fuerza por el Papa San Juan Pablo II y para cuya realización nuestro llorado Cardenal Van Thuân ofreció la última parte de su vida, marcada por numerosos sufrimientos físicos. No es exagerado decir que cuando salió el Compendio fue un documento histórico: por primera vez, de hecho, bajo la afectuosa guía de la Cátedra de Pedro se organizaba de manera orgánica en un único volumen todo el patrimonio representado por el Magisterio social en su conjunto, discursos pontificios como encíclicas sociales, escritos patrísticos y de la mejor tradición apostólica. 

El documento en realidad debería haber salido en ocasión del Gran Jubileo del año 2000, pero en el último momento varios retrasos y retoques pospusieron la fecha programada al principio. Sin embargo, tras los primeros entusiasmos, las traducciones en los principales idiomas y la presentación de la obra en todo el mundo, sucedió algo imprevisto y en poco tiempo la euforia del principio se desinfló. Obviamente, la valoración no atañe sólo al destino material del volumen en sí (por poco o nada leído o estudiado que sea), sino a la situación de salud crítica que atraviesa la Doctrina Social de la Iglesia en los últimos años, después de los esfuerzos que hizo el Papa Juan Pablo II para su relanzamiento a escala global. 

Partiendo de aquí el director Stefano Fontana ha entrevistado a monseñor Giampaolo Crepaldi planteándole una serie de preguntas controvertidas también a la luz de su ultradecenal experiencia en el campo (de 1994 a 2001 en calidad de Subsecretario del Pontificio Consejo y de 2001 a 2009 como Secretario). El resultado es esta publicación que en poco más de cien páginas divididas en cinco capítulos (“El significado del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia a diez años de distancia” (pag. 11-24), “La Doctrina Social de la Iglesia se encuentra en dificultad” (pagg. 25-45), “La estructura del Compendio: novedades y actualidad de la Doctrina Social de la Iglesia” (pagg. 47-68), “Los nudos de la cuestión que aún están sin resolver” (pagg. 69-86) y “El Papa Francisco y la Doctrina Social de la Iglesia” (pagg. 87-101)) aborda todos los puntos que están más al descubierto en la relación Iglesia-mundo, como también la relación fe-razón y evangelización-secularización, reflexionando de una manera propositiva sobre los principales puntos críticos que atraviesa actualmente la Doctrina Social de la Iglesia, sobre todo en Italia y en Europa.

            En la “Introducción” es el propio Fontana quien explica las razones de la publicación, haciendo precisamente referencia al periodo de indudable dificultad que vive desde hace algún tiempo la Doctrina Social: “primero contestada, luego relanzada, al final un poco oscurecida y, ciertamente, en crisis de identidad: no en sí, sino en la comprensión común, en la movilización por ella, en su puesta en práctica concreta en una sociedad que ya no quiere oír hablar de doctrinas, cualesquiera que sean, pero que sin embargo es muy doctrinaria, en el sentido que adoctrina como nunca se ha hecho. Sin doctrina, lo único que permanece es el adoctrinamiento” (pagg. 8-9), como demuestran, entre otras, las vivas cuestiones públicas vinculadas a la enseñanza de la educación sexual y de género en la escuela. 

Por otra parte, como confirmó Juan Pablo II, la Doctrina Social existe para estar sobre todo al servicio de la misión de evangelización de la Iglesia en su conjunto y para construir un mundo mejor conforme al plan de Dios - tal como fue establecido por la Creación y el Decálogo -, puesto que su medida última de valoración sigue siendo la fe apostólica y no los contingentes indicadores de desarrollo de tipo sociológico o económico. Aquí debemos reconocer que, como cuerpo eclesial, tendríamos que admitir nuestras culpas porque a veces hemos creído poco en la potencialidad real de la Doctrina Social como instrumento de verdad y liberación; a este respecto monseñor Crepaldi observa que “en la Novo Millennio Adveniente, San Juan Pablo II había invitado a todos los cristianos a un mea culpa sobre las omisiones precisamente en el campo de la difusión y encarnación de la Doctrina Social de la Iglesia, por lo que el Compendio hay que considerarlo también teniendo presente este examen de conciencia, pues exalta su papel y sus funciones” (pag. 22). 

Dicho esto, en la recepción y transmisión del Compendio hay también dificultades de tipo ideológico que encuentran un frente de resistencia organizado y culturalmente significativo también hoy en, por ejemplo, los escritos y el pensamiento de teólogos como Karl Rahner y Johann Baptist Metz. La paradoja es que se trata de corrientes de pensamiento que nacen de premisas que no son para nada cristianas, podríamos decir incluso que son profanas (Rahner filosóficamente parte de Heidegger; Metz parte de una fuerte crítica a la Iglesia como institución que tiende a alimentar una 'cultura de la sospecha' y 'de disentimiento' hacia la autoridad del los pastores) pero que llegan a ser consideradas por algunos, a pesar de todo, como representativas de la visión social cristiana. 

Una ulterior paradoja, además, es que de nuevo Juan Pablo II – analizando a fondo la crisis del pensamiento moderno en la Fides et Ratio (1998) – había propuesto posibles  caminos de búsqueda, recientes incluso, a partir de los cuales volver a ponerse en camino para conquistar el terreno perdido: de Newman a Rosmini, de Gilson a Edith Stein (cfr. nr. 74). Pero, como hemos visto, la invitación cayó prácticamente en el vacío, lo que llevó precisamente a que algunos de los planteamientos más adversos respecto a los presentados por el Pontífice tuvieran más seguimiento, orientados como estaban a reformular, de manera sustancial, tanto la pretendida verdad de la fe católica como religio vera como la presencia y la actuación pública de la Iglesia. 
Pero no nos podemos sustraer de la contienda en curso porque - como diría Benedicto XVI - “si no se construye un mundo sobre Dios se construye, no un mundo neutro, sino un mundo sin Dios. La neutralidad no es posible” (pag. 44); por otra parte, nunca como hoy el simple testimonio del anuncio cristiano en público asume, de por sí, un significado político directo en el sentido de ser afirmación de una clara y liberadora contracultura respecto a las antropologías dominantes: basta pensar en la batalla por la manipulación de la naturaleza y la identidad humana en la que “la secularización ha secularizado también la identidad masculina y femenina, la procreación, la maternidad y la paternidad. 

Nos viene a la mente Nietzsche según el cual mientras haya gramática Dios no estará verdaderamente muerto. La secularización ha secularizado cada gramática y en este vacío el hombre tiene que hacer elecciones que nuestros antepasados, mejor adiestrados sobre los principios, no se planteaban para nada” (pagg. 74-75). El Destino de la Doctrina se salva entonces a partir de la decidida recuperación de la dimensión fundamental de la fe que, sola, restablece una visión unitaria de conjunto y no fragmentada del orden social del mundo, sin dividir la vocación natural de la sobrenatural. 

Este es un trabajo, además, que hay que hacer a más niveles: en los lugares de difusión oficial de la Doctrina Social (universidades, centros de investigación, escuelas de formación), como también en las distintas instituciones de base del pueblo cristiano (parroquias, asociaciones, movimientos) que suelen estar más expuestas a los vientos del mundo y sus modas cambiantes. El camino sin embargo ya ha sido trazado: desde el viaje de Juan Pablo II a Puebla (1979) hasta la Caritas in veritate (2009) de Benedicto XVI y, por último, la Evangelii Gaudium (2013) del Papa Francisco, la Doctrina Social ha retomado la vía y vuelve a ocupar – en calidad de Magisterio – como corpus el 'alto' lugar que le corresponde. 

Será ahora tarea del resto del Pueblo de Dios en su conjunto, y de manera concreta de los laicos católicos, seguir la misión recordando la valiosa historia de los últimos años tras la Contestación y las enseñanzas recibidas desde entonces. Después de todo, la 'nueva evangelización' no debería ser otra cosa más que la acción apostólica que continua en lo cotidiano, en los propios espacios públicos y privados, de cada cristiano consciente de su identidad - como individuo y como familia, además de como asociación -, con una renovada conciencia sobre la dramática urgencia apostólica en el actual tiempo de crisis espiritual de nuestro país y de Occidente en general: ciertamente, aún hay que jugar el partido pero será difícil llevar un resultado a casa si la batalla para la conquista de las almas no vuelve a ser la brújula que marca nuestra acción: “Entre la ciudad terrena y la ciudad de Dios hay y habrá siempre conflicto, si bien en esta vida no se las puede diferenciar nunca de manera absoluta. Sin embargo, sí que se puede diferenciar su causa: Dios o el diablo. 

Creo que es muy significativo que el Papa Francisco, al que se ve muy optimista, tan radiante en su comunicación, tan concretamente solidario, vea la historia humana, también la de hoy, en estos términos, que en otros tiempos habríamos llamado de choque cósmico. Hablar hoy del diablo no es fácil. El Papa habla de él porque es un enamorado de Cristo, que ha derrotado al diablo. Anteriormente yo hablaba de la 'irreligión' o de la 'antireligión', con lo que quería indicar precisamente el rostro demoniaco de muchas tendencias de la sociedad hodierna. Cuando consideramos, por ejemplo, la voluntad de muchas fuerzas dominantes actualmente que niegan sistemáticamente la creación para llevar a cabo una nueva creación, esto nos hace pensar en el pecado de orgullo de los orígenes, pero sobre todo en la soberbia satánica. 
El Papa que sonríe y acepta hacerse un selfie con unos jóvenes, que bebe mate en el papamóvil, que se para para recoger una pelota y lanzarla es también el Papa que considera todo el desarrollo de la historia como la batalla espiritual entre Dios y el demonio. Esto tiene un significado fundamental para la Doctrina Social de la Iglesia: o anuncia a Cristo o no es. Ella ve la obra del mal también en la construcción de la sociedad y no sólo en el desorden de los corazones. Ella sabe que el señorío del mundo o es de Dios o es contra Dios. El Papa Francisco nos invita a valorar las cosas en esta profundidad” (pag. 96).         

                                                                                                                                 Omar Ebrahime 

G. CREPALDI con S. FONTANA, La Doctrina Social de la Iglesia. Una verificación diez años después del Compendio (2004-2014), Cantagalli, Siena 2014, Pp. 102, Euro 9,00.

HILLARY CLINTON DELATA LA AGENDA OCULTA DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL PARA LA RELIGIÓN



 mayo 05, 2015 |
Publicado por: Rubén Lara



Un incómodo manto de silencio se ha extendido sobre las sorprendentes palabras de Hillary Clinton. Quizá la dama ha hablado más de lo conveniente.

“Los códigos culturales profundamente arraigados, las creencias religiosas y las fobias estructurales han de modificarse. Los gobiernos deben emplear sus recursos coercitivos para redefinir los dogmas religiosos tradicionales”. Estas palabras de Hillary Clinton, pronunciadas públicamente y sin tapujos en un simposio pro abortista, han dejado a más de uno con la boca abierta. 

¿Reformar coercitivamente las religiones? ¿Dónde queda entonces la libertad religiosa? ¿Modificar las identidades culturales? ¿Dónde queda entonces la libertad, simplemente, de existir? Semejantes intenciones, en boca nada menos que de la principal candidata demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, deberían haber abierto un fuerte debate. No ha sido así. Muy significativamente, los principales medios de comunicación en todo occidente han preferido silenciar el asunto. Revelador.

¿Qué significa eso que ha dicho Hillary Clinton? Uno, que los “códigos culturales profundamente arraigados”, esto es, las identidades culturales tradicionales, son en realidad nidos de “fobias estructurales”, es decir, prejuicios que es justo y razonable eliminar. Dos, que dentro de esas “fobias estructurales” están “los dogmas religiosos tradicionales”. Tres, que los gobiernos, el poder público, están legitimados para utilizar su fuerza coercitiva contra los dogmas religiosos y las identidades culturales. 

Cuando se repara en que esa fuerza coercitiva es, en plata, el “monopolio legal de la violencia”, uno frunce inevitablemente el ceño en un gesto de preocupación. Cuando además se constata que las “fobias” y los “dogmas” son los principios tradicionales de la civilización occidental, es decir, la filosofía natural (por ejemplo, el derecho a la vida), entonces la preocupación asciende hasta la alarma. Lo que Hillary Clinton ha expresado es un proyecto político totalitario de ingeniería social y cultural. Ni más, ni menos.

Ese proyecto ya está en marcha

¿Sorprendente? En realidad, no tanto. Esos tópicos no son nuevos: circulan en la ideología moderna desde la revolución francesa. Por otro lado, guardan perfecta consonancia con lo que hemos venido viendo en occidente en los últimos veinticinco años, desde la caída del Muro de Berlín en 1989: los programas de ingeniería social de la ONU –con frecuencia avalados por los Estados Unidos-, las políticas abortistas y homosexualistas adoptadas por casi todos los países europeos y el desmantelamiento de las identidades étnicas en el espacio occidental. Hillary Clinton se ha limitado a hacer patente lo que ya estaba latente.

Estas palabras de Hillary Clinton han sido interpretadas en clave estrictamente norteamericana: son un proyecto de ingeniería social –más bien diríamos espiritual- en un país que se precia de haber nacido sobre la base de la libertad religiosa. Es cierto que, en el contexto norteamericano, semejantes ideas no dejan de ser una rectificación de la propia identidad fundacional del país, de manera que es comprensible el estupor de muchos. Sin embargo, los propósitos de Clinton forman parte de los temas habituales de la izquierda yanqui desde 1968. Por así decirlo, lo que hemos visto ahora es su “puesta de largo”, su transformación en programa político sin camuflajes.

Del mismo modo, muchos observadores han visto en estas declaraciones de Hillary Clinton una especie de declaración de guerra contra el cristianismo. Es también una perspectiva correcta, pero incompleta: la guerra no atañe sólo a las religiones tradicionales, sino que se extiende, como dice la propia señora Clinton, a los “códigos culturales arraigados”. Es decir que toda identidad cultural histórica, sean cuales fueren su espacio y naturaleza, deben también ser reformadas coercitivamente por el poder público. No es sólo la religión la que corre peligro; la amenaza se extiende a cualquier rasgo identitario que no encaje con el programa del “tiempo nuevo” marcado por la globalización y su potencia hegemónica, que son los Estados Unidos de América.

¿Y los europeos qué hacemos? En general, seguir la estela. Bien es cierto que el camino presenta complicaciones inesperadas y éstas han tardado poco en surgir. Es francamente difícil mantener la cohesión social en un contexto de desmantelamiento de los “códigos culturales profundamente arraigados”. A este respecto la experiencia francesa es sumamente interesante: desde los años 80, Francia ha vivido un proceso de construcción de una nueva identidad sobre la base de la llamada “identidad republicana” que, en la práctica, ha consistido en la destrucción de los referentes clásicos de la nación y su sustitución por dogmas nuevos. “Francia –decía De Gaulle- es una nación europea de raza blanca y religión cristiana”. Empezó a dejar de serlo muy poco después de la muerte del general. El europeísmo se convirtió en una suerte de cosmopolitismo que veía a Francia como protagonista de un mundo sin fronteras, un mundo en el que la propia Europa no es otra cosa que una región privilegiada en el contexto global.

Asimismo, cualquier factor de carácter étnico –racial, cultural, etc.- empezó a ser tabú en provecho de una sociedad de nuevo cuño edificada sobre la afluencia masiva de población extranjera. En cuanto a la religión, iba a ser sistemáticamente postergada en la estela de un laicismo radical que no ha amainado ni siquiera cuando Sarkozy, en San Juan de Letrán, descubrió ante Benedicto XVI los valores del “laicismo positivo”. El resultado ha sido una nación desarticulada en lo político, lo económico y lo social. El discurso oficial sigue caminando hacia el mismo sitio, pero la realidad social ya marcha por otra. El crecimiento del Frente Nacional no es un azar. Los políticos tratan de reaccionar adaptándose al terreno. Lo último fue ver al primer ministro Valls, que el año anterior había abierto institucionalmente el ramadán, reivindicar ahora el carácter inequívocamente cristiano de Francia. Quizá demasiado tarde.

Sea como fuere, lo que ha expuesto la candidata demócrata a la presidencia de los Estados Unidos es mucho más que una declaración de intenciones: Es cabalmente el programa del nuevo orden mundial, que para imponerse sin grandes resistencias necesita, precisamente, derruir los arraigos culturales y las religiones tradicionales. Era inevitable que alguien terminara invocando la fuerza del Estado para ejecutar coercitivamente la operación. Hillary Clinton lo ha hecho. La izquierda europea, muy probablemente, se subirá al carro. Así veremos a nuestra izquierda respaldar la política mundialista en nombre del progreso. Las vueltas que da la vida…

Fuente: La Gaceta

"NOSOTROS CREAMOS LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN"



WASHINGTON D.C., 05 May. 15 / 12:59 pm (ACI).-

 Ion Mihai Pacepa fue general de la policía secreta de la Rumania comunista hasta antes de desertar a fines de la década de 1970 e irse a los Estados Unidos.

Es el desertor de más alto rango del comunismo en los 70’s y conversó recientemente con ACI Prensa sobre la conexión entre la Unión Soviética y la Teología de la Liberación en América Latina. A continuación se presentan extractos de la entrevista:

En general, ¿podría usted decir que la expansión de la Teología de la Liberación tuvo algún tipo de conexión soviética?

Sí. Aprendí sobre la implicación que tuvo la KGB con la Teología de la Liberación del general soviético Aleksandr Sakharovsky, jefe del servicio de inteligencia extranjero (razvedka) de la Rumania comunista, consejero y mi jefe de facto hasta 1956, cuando llegó a ser cabeza del servicio de espionaje soviético, el PGU1; una posición que mantuvo por 15 años, un récord sin precedentes.

El 26 de octubre de 1959, Sakharovsky y su nuevo jefe, Nikita Khrushchev, llegaron a Rumania para lo que sería conocido como “Las vacaciones de seis días de Khrushchev”. Él nunca había tomado un periodo tan largo de vacaciones en el extranjero, ni fue su estancia en Rumania realmente unas vacaciones.

Khrushchev quería quedar en la historia como el líder soviético que exportó el comunismo a América Central y Sudamérica. Rumania era el único país latino en el bloque soviético y Khrushchev quiso enrolar a los “líderes latinos” en su nueva guerra de “liberación”.

Aprendí sobre Sakharovsky de sus escritos, pero no pude encontrar alguna otra información relevante sobre él. ¿Por qué?

Sakharovsky era una imagen soviética de los años candentes de la Guerra Fría, cuando todavía no todos los miembros de los gobiernos británico e israelí conocían la identidad de los líderes de la Mossad y del MI-6. Pero Sakharovsky jugó un rol extremadamente importante en la conformación de la historia de la Guerra Fría. Él causó la exportación del comunismo a Cuba (1958-1961); su manejo perverso de la crisis de Berlín (1958-1961) generó el Muro de Berlín; su crisis de los misiles cubanos (1962) puso al mundo al borde la guerra nuclear.

¿Fue la Teología de la Liberación un movimiento de alguna manera ‘creado’ por la parte de la KGB de Sakharovsky, o fue un movimiento existente que fue exacerbado por la URSS?

El movimiento nació en la KGB y tuvo un nombre inventado por la KGB: Teología de la Liberación. Durante esos años, la KGB tuvo una inclinación por los movimientos de “liberación”. El Ejército de Liberación Nacional de Colombia (FARC –sic–), creado por la KGB con ayuda de Fidel Castro; el Ejército de Liberación Nacional de Bolivia, creado por la KGB con ayuda del “Che” Guevara; y la Organización para Liberación de Palestina (OLP), creado por la KGB con ayuda de Yasser Arafat, son solo unos de los pocos movimientos de “liberación” nacidos en la Lubyanka – los cuarteles de la KGB.

El nacimiento de la Teología de la Liberación fue el intento en 1960 de un super secreto “Programa de desinformación” (Party-State Dezinformatsiya Program), aprobado por Aleksandr Shelepin, el presidente de la KGB, y por el miembro del Politburo, Aleksey Kirichenko, quien coordinó la políticas internacionales del Partido Comunista.

Este programa demandó que la KGB tome secreto control del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), con sede en Ginebra (Suiza), y lo use como cubierta para convertir la Teología de la Liberación en una herramienta revolucionaria en Sudamérica. El CMI fue la más grande organización ecuménica internacional después del Vaticano, representando a unos 550 millones de cristianos de varias denominaciones en 120 países.

El nacimiento de un nuevo movimiento religioso es un evento histórico. ¿Cómo fue lanzado este nuevo movimiento religioso?

La KGB comenzó construyendo una organización religiosa internacional intermedia llamada la “Conferencia Cristiana por la Paz”, cuyo cuartel general estaba en Praga. Su principal tarea era llevar la creada Teología de la Liberación al mundo real. La nueva Conferencia Cristiana por la Paz fue manejada por la KGB y estaba subordinada al respetable Consejo Mundial de la Paz, otra creación de la KGB, fundado en 1949 y por entonces con su cuartel general también en Praga.

Durante mis años a la cabeza de la comunidad de inteligencia del bloque soviético, manejé las operaciones rumanas del Consejo Mundial de la Paz (CMP). Era estrictamente KGB. La mayoría de los empleados del CMP eran oficiales de inteligencia soviéticos encubiertos. Sus dos publicaciones en francés, “Nouvelles perspectives” y “Courier de la Paix”, estaban también manejadas por miembros encubiertos de la KGB –y de la rumana DIE2–. Incluso el dinero para el presupuesto de la CMP llegaba de Moscú, entregado por la KGB en dólares, en efectivo lavado para ocultar su origen soviético. En 1989, cuando la URSS estaba al borde del colapso, el CMP admitió públicamente que el 90 por ciento de su dinero llegaba a través de la KGB3.

¿Cómo comenzó la Teología de la Liberación?

Yo no estaba en sí involucrado en la creación de la Teología de la Liberación. De Sakharovsky aprendí, sin embargo, que en 1968 la Conferencia Cristiana por la Paz creada por la KGB, apoyada en todo el mundo por el Consejo Mundial de la Paz, fue  capaz de manipular a un grupo de obispos sudamericanos de izquierda dentro de la Conferencia de Obispos Latinoamericanos en Medellín (Colombia).

La tarea oficial de la Conferencia era disminuir la pobreza. Su objetivo no declarado fue reconocer un nuevo movimiento religioso alentando a los pobres a rebelarse contra la “violencia institucionalizada de la pobreza”, y recomendar el nuevo movimiento al Consejo Mundial de Iglesias para su aprobación oficial. La Conferencia de Medellín logró ambos objetivos. También compró el nombre nacido de la KGB “Teología de la Liberación”.

La Teología de la Liberación tuvo líderes claves, algunos de ellos famosas figuras “pastorales”, algunas otras intelectuales. ¿Sabe si hubo alguna participación del bloque soviético en la promoción de la imagen personal o de los escritos de estas personalidades? ¿Alguna conexión específica con los obispos Sergio Mendes Arceo de México o Helder Camara de Brasil? ¿Alguna posible conexión directa con teólogos de la liberación como Leonardo Boff, Frei Betto, Henry Camacho o Gustavo Gutiérrez?

Tengo buenas razones para sospechar que había una conexión orgánica entre la KGB y algunos de esos líderes promotores de la Teología de la Liberación, pero no tengo evidencia para probarla. En los últimos 15 años de mi vida en Rumania (1963-1978), dirigí el espionaje científico y tecnológico del país, tan bien como las operaciones de desinformación dirigidas a aumentar la importancia de Ceausescu en Occidente.


Recientemente miré el libro de Gutiérrez “Teología de la Liberación: Perspectivas” (1971) y tuve la sensación de que fue escrito en la Lubyanka. No sorprende que él sea ahora considerado como el fundador de la Teología de la Liberación. De las sensaciones a los hechos, sin embargo, hay un largo camino.

AFIRMAN QUE LOS ALIMENTOS SON CADA VEZ MÁS SEGUROS


Por Fernando Bertello 

 LA NACION, 5-5-15

Los alimentos son cada vez más seguros y los productos transgénicos han contribuido tanto a ese logro como a una mejora en la alimentación.

Ésa es la opinión del profesor de biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia, José Miguel Mulet, doctor en bioquímica y biología molecular, que escribió Comer sin miedo, un libro que en España ya va por su quinta edición y que será presentado hoy en la Feria del Libro. Con esa obra, intenta derribar mitos sobre la seguridad de los alimentos y responder a los cuestionamientos a los productos transgénicos y al uso de herbicidas como el glifosato.

Invitado por Maizar, entidad que agrupa a la cadena del sorgo y el maíz, Mulet dio ayer una charla en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. "Si los alimentos no fueran seguros estarías jugando a una ruleta rusa cada vez que comes y no podrías vivir más", dijo a LA NACIÓN este experto que, en su libro, afirma que "la heladera ha salvado más vidas que la penicilina".

Según Mulet, los transgénicos representan un avance más en la alimentación desde el neolítico y la domesticación de plantas y animales por parte del hombre. "Son un paso más y nos permiten hacer de forma más eficiente lo que estábamos haciendo", señaló.

Junto con la medicina y una mayor sanidad, en su opinión, la mejora en la alimentación ha sido uno de los factores que ayudó a una mayor esperanza de vida y a bajar la mortalidad a causa de enfermedades asociadas a la seguridad alimentaria y la falta de agua potable. La irrupción de los transgénicos coincidió con esta mejor performance.

"La alimentación ha sido una de las patas que contribuyó en este proceso. Los transgénicos no han tenido una incidencia negativa en el medio ambiente o en la seguridad alimentaria. Al contrario, coincidieron con esta mejora", afirmó.

En este contexto, consideró infundadas las críticas a los transgénicos de grupos ecologistas. "Me parece bien que quieran proteger el medio ambiente, pero desde el momento en que sus campañas se basan en imputaciones que no son ciertas pierden toda mi credibilidad. ¿Dónde está el apocalipsis que llevan anunciando hace 20 años? Que me digan una persona que se haya muerto por alimentos transgénicos", remarcó.

Para el autor, a falta de argumentos contra los transgénicos se ataca el glifosato. Recientemente, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), de la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluyó al glifosato en una categoría de productos declarados como "probablemente cancerígenos". Quedó en una misma categoría que el mate.

Mulet ironizó: "Si tuvieras la prohibición para el glifosato también tendrías que tener la prohibición del mate". El glifosato lleva 40 años de uso, se emplea en más de 160 países y más de 800 estudios demostraron su seguridad.

Para el autor, toda la comida proviene desde hace cientos de años de una selección artificial donde intervinieron procesos de mejora genética por la acción del hombre. Al respecto, trazó una analogía entre el tomate y el iPhone. "El tomate es una planta que vivía en los Andes, fue domesticada por los aztecas y tiene miles de años de selecciones, mutagénesis y ha llegado a ser un producto alimenticio barato, económico y tiene muchas propiedades para la salud. Un tomate le lleva milenios de ventaja tecnológica al iPhone 5 y ahora al iPhone 6", dijo.

El científico explicó que su libro Comer sin miedo nació luego de que sus alumnos le preguntaran por la alimentación ecológica o natural. Buscó si existía una base científica en esa alimentación, pero no la encontró. Para el experto, lo natural hace referencia al origen de un producto, no a la calidad o su propiedad. "Toda la comida que tenemos hoy a nuestra disposición procede de milenios de selección y cría", escribió en su libro, donde calificó de "mito" a la comida natural.

Según Mulet, no hay diferencias entre un producto ecológico y otro convencional en cuanto al impacto para la salud. Para el español, muchas personas piensan que en una producción ecológica no se usan pesticidas ni fertilizantes, pero eso no es cierto. "Al que diga que lo natural no tiene agroquímicos le puedo pasar amablemente la lista de pesticidas autorizados para la producción ecológica", remarcó

MÉXICO: ANTICONCEPCIÓN OBLIGATORIA



NOTICIAS GLOBALES,  02 mayo 2015

El Seguro Popular obligará a las mujeres y adolescentes a usar anticonceptivos, para que no vuelvan a quedar embarazadas y así no tener que cubrirles los gastos de maternidad. Los anticonceptivos deberán ser el DIU o los implantes, que una vez colocados su efecto no depende de la voluntad de la mujer.

Según fuentes del Seguro, desde que éste cubrió de forma gratuita partos naturales y cesáreas, se registró un alza en embarazos de hasta 40 por ciento. Las autoridades de Salud, sin tener ningún derecho y con estadísticas dudosas, han decidido frenar esta situación, implementando un programa que obliga a las mujeres que acaban de tener un hijo a adoptar un método de "planificación familiar".

"De no hacerlo, buscaremos la manera de que la mujer se haga responsable del pago del parto", declaró Rogelio Vázquez Cavazos, jefe de Ginecología y Obstetricia del Hospital General.

Además dijo que "toda embarazada deberá traer firmado un compromiso, en el que autoriza a salir del hospital con un método de anticoncepción, que no deberá ser ni pastillas ni inyecciones, para que ‘funcione’ la ‘planificación familiar’".

Con esta declaración se da a entender que la intención es asegurar un dispositivo que no requiera la voluntad diaria para ser usado por las mujeres. Uno de ellos podría ser el DIU, que una vez colocado actúa impidiendo la anidación del óvulo fecundado en el cuerpo de la mujer, incluso provocando abortos y embarazos de alto riesgo, como ya se ha demostrado.

"Nos apoyamos en los médicos familiares para que al venir al hospital lleguen con ese compromiso firmado y no se ‘embaracen’ en corto tiempo, ya que muchas en menos de un año vienen con un hijo en brazos y un embarazo avanzado", comentó Vázquez Cavazos.

Ante estas declaraciones no se da ningún argumento que valide tales acciones que violan la libertad de elección que tienen las parejas para ejercer una paternidad responsable, únicamente se menciona la "ventaja" de reducir los costos que implican los embarazos en el sector salud.


No conforme con esto mencionaron que se "trabajará" con los padres de las menores de edad, para que acepten esta metodología para sus hijas, ya que en muchos de los casos son ellos los que se oponen. Es decir, que pretenden violar la patria potestad de los padres y obligarles a promover en sus hijas, menores de edad los anticonceptivos, poniendo en grave riesgo su salud física y psicológica.

¿EL TRABAJO NOS HACE LIBRES?


ALAIN DE BENOIST y CHARLES CHAMPETIER

El Manifiesto, 1 de mayo de 2015

El trabajo (del latín tripalium, instrumento de tortura) nunca ocupó un lugar central en las sociedades arcaicas o tradicionales, incluidas aquellas que jamás conocieron la esclavitud. En la medida en que es una respuesta a las coacciones de la necesidad, el trabajo no puede en modo alguno realizar nuestra libertad —al contrario de la obra, donde uno expresa la realización de sí mismo. 

Es la modernidad, con su lógica productivista de movilización total de los recursos, la que ha hecho que el trabajo sea al mismo tiempo un valor en sí, la principal instancia de socialización y una forma ilusoria de la emancipación y la autonomía de los individuos ("la libertad por el trabajo"). Funcional, racional y monetarizado, este trabajo "heterónomo", que los individuos realizan más frecuentemente por obligación que por devoción, sólo tiene sentido bajo el punto de vista del intercambio mercantil y se inscribe siempre en un cálculo contable. 

La producción sirve para alimentar un consumo que la ideología de las necesidades ofrece, de hecho, como compensación del tiempo que se ha perdido para producir. Las antiguas tareas de proximidad han sido así progresivamente monetarizadas, empujando a los hombres a trabajar para otros con el fin de pagar a quienes trabajan para ellos. El sentido de la gratuidad y de la reciprocidad se ha ido borrando progresivamente en un mundo donde nada tiene ya valor, pero donde todo tiene un precio (es decir, donde lo que no puede ser cuantificado en términos de dinero es considerado desdeñable o no existente). Y así ocurre con demasiada frecuencia que en la sociedad salarial uno ha de perder su tiempo para ganarse la vida.

La novedad es que, gracias a las nuevas tecnologías, hoy producimos cada vez más bienes y servicios con cada vez menos hombres. Este incremento de productividad hace que el paro y la precariedad se conviertan hoy en fenómenos estructurales, y ya no coyunturales. Y por otro lado, favorece la lógica del capital, que se sirve del paro y de la deslocalización para reducir la capacidad de negociación de los asalariados. 

De ahí resulta que el hombre ya no sólo es explotado, sino que además se convierte en algo cada vez más inútil: la exclusión sustituye a la alienación en un mundo globalmente cada vez más rico, pero donde cada vez hay más pobres (con la consiguiente muerte de la teoría clásica según la cual la riqueza particular beneficiaba a la generalidad). Como el retorno a una situación de pleno empleo se ha hecho imposible, la vía de solución más adecuada habría de consistir en romper con la lógica del productivismo y en empezar a pensar, desde ahora mismo, cómo salir progresivamente de esta era en la que el trabajo asalariado se ha convertido en el modo fundamental de inserción en la vida social.
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Hay que estimular el reparto y la reducción negociada del tiempo de trabajo, pensando fórmulas ágiles (anualización, descansos sabáticos, estancias de formación, etc.) para todas las tareas "heterónomas": trabajar menos para trabajar mejor y liberar tiempo para vivir. Por otra parte, en una sociedad como la actual, donde la oferta mercantil se extiende sin cesar mientras aumenta el número de quienes ven reducido o estancado su poder adquisitivo, se hace necesario disociar progresivamente trabajo y renta, estudiando la posibilidad de instaurar un salario general de existencia o una renta mínima de ciudadanía, dirigida sin contrapartidas a todos los ciudadanos desde su nacimiento hasta su muerte.

EN LA ARGENTINA HAY DESNUTRICIÓN A PATADAS


Por Micaela Urdinez  
| LA NACION, 2-5-15
  

"En la Argentina hay desnutrición a patadas. Queda bien decir que hay malnutrición porque nadie quiere decir que hay desnutrición. La realidad es ésa. Ésta debe ser una cuestión de prioridad política", dice Abel Albino, cansado de que se esconda esta realidad debajo de la alfombra. Con 43 años de pediatra y 22 al frente de la lucha contra la desnutrición desde la Fundación Conin, Albino sabe perfectamente de lo que habla. "Tener un ciego en la familia no es tan común, pero cortos de vista conocemos a montones. Lo mismo pasa con la desnutrición. Los cuadros intermedios son millones, desnutridos de primer y segundo grado."

Pediatra, padre de 5 mujeres, abuelo de dos nietos, líder social, voz de los invisibles, Albino se define a sí mismo como un simple médico de niños que un día se hartó de ver pobres. Eso lo cambió, lo conmovió y lo llevó a dedicar su vida a proteger a la infancia, y por ende, al futuro del país. Con una obra que ya cuenta con 68 centros de prevención de la desnutrición en la Argentina y 9 en el extranjero (América Latina y Africa), Albino asiste a cada espacio al que lo invitan para difundir - con pasión, crudeza e invitación al compromiso - un concepto que repite para que quede grabado en la cabeza y el corazón de todos los argentinos: hay que preservar el cerebro del niño. Para eso, necesita recibir buena alimentación y estimulación durante el primer año de vida.

-¿Cree que la Argentina está cerca de alcanzar el hambre cero?

--Combatir el hambre es lo más fácil porque es un síntoma. Pero la desnutrición es una patología social profunda, que puede llevar una generación combatirla. Nadie come bien en el desempleo y en el subempleo. Nadie come bien cuando no hay madre en la casa.En ese ambiente chato y gris, desprovisto de colores, de música y de alegría, nadie vive bien. Porque un chico puede comer bien pero no tener la estimulación adecuada. Porque un chico cablea su cerebro con una cucharadita de sopa y un beso en la mejilla. Si yo no lo beso, no le aprieto el cachete, no le cuento del payaso Plin Plin, no exacerba su curiosidad, no incrementa su imaginación, no se "engancha" con la vida. Así es imposible que logre un desarrollo del cerebro de más del 50%, de lo esperado. No mintamos más, estamos lejos de alcanzar el hambre cero. Pero como este es un país sin responsables, nos hemos habituados a vivir así en la mentira. Que es también una falta de responsabilidad.

-Si el hambre se resuelve con un plato de comida, ¿qué hace falta para terminar con la desnutrición?

-Como la desnutrición es una patología social se necesita hacer un abordaje integral de la problemática social que le da origen a la extrema pobreza. Es multidisciplinario: educación, nutrición, jardín maternal, oficios, ropero, lectoescritura para analfabetos, escuela para padres, alcoholismo, agua corriente, luz eléctrica, cloacas, documentación y agua caliente, entre otras cosas. Eso es combatir la desnutrición. Nadie habla de eso.

-¿Por qué cree entonces que se elige hablar de malnutrición?

--Porque cuando el ingreso es magro, uno compra cantidad y no calidad. Compra hidratos de carbono y deja de lado las proteínas. El chico está inflado pero infladas están también las piernas por falta de proteínas y ese chico se muere con mucha facilidad. La muerte de los niños en edad preescolar es 20 veces mayor en América Latina que en los Estados Unidos. Pero nadie habla de eso. La muerte de un niño no tiene nombre y el daño es individual y social. Cuando uno gasta más del 30% de sus ingresos en alimentos, está en problemas. En América del Norte, se gasta el 16% de los ingresos en alimentos, en América latina, el 64%.

-¿Qué opina de los planes sociales como la asignación universal por hijo?

-Enhorabuena que exista. Pero la gente no necesita bombachas para todos o calzoncillos para todos. La gente necesita trabajo y educación. Una embarazada no es una imbécil a la que le falló el plan social, es un tesoro en un país enormemente rico, enormemente grande y peligrosamente vacío. Acá hay pobreza interna. El chico que está en ese ambiente chato y gris es un desnutrido afectivo y no se puede vivir sin amor. El principal problema de América latina es el recurso humano dañado por problemas de pobreza, miseria e injusticia. Es una criatura que no desplegó su potencial genético.

-¿Se imagina el día en el que ya no hagan más falta los centros Conin en el país?

-Me encantaría que eso suceda y que los centros se transformen en bibliotecas. Para eso, hace falta que el poder político se interese. Benedicto XVI dijo de manera excepcional que "la promoción de los derechos humanos sigue siendo la estrategia más efectiva para eliminar las desigualdades entre los países y los grupos sociales, y para aumentar la seguridad". ¿Creen que la violencia que hay en la sociedad se combate con más policía o con miras telescópicas? No, se combate con familia, amor, contención y abrazo.

-Ya le ofrecieron muchos cargos públicos. ¿Se ve algún día ayudando desde la política?

-Desde Conin tengo más continuidad que el presidente de la República. El único cargo público desde el que podría hacer cosas es desde la presidencia de la república. Todas las otras personas que tiene cargos públicos no tienen continuidad, las ningunean, las persiguen. Yo me meto en este tema porque sufro viendo el país postergado, sufro cuando un chico me ofrece limpiarme el vidrio o una nena se ofrece por 5 pesos en la calle Libertad. No me gusta viajar, ni andar en avión, ni dejar el consultorio porque vivo de eso. Y lo hago todas las semanas porque me interesa el país, yo sufro por mi país, porque soy argentino. Esta es mi patria, esto amo yo.

-Si pudiera implementar cinco políticas públicas, ¿por dónde arrancaría?

-Hacen falta poner en prácticas cinco cosas:

1.Preservar el cerebro durante el embarazo y dentro del primer año: aquí se forma el 80% del peso del cerebro que ese niño tendrá de adulto.

2. Educar ese cerebro: la educación es una semilla maravillosa, que para fructificar, necesita un sustrato anatomofisiológico, anatomofuncional óptimo. El ideal es que ese sustrato sea cerebro bien alimentado y bien estimulado. La educación secundaria obligatoria ayudaría a este objetivo.

3. Cloacas y saneamiento ambiental.

4. Agua corriente y caliente. No hay derecho que una persona no tenga agua corriente en su casa.

5.Luz eléctrica. No puede ser que una persona quede ciega después de las 6 de la tarde.

Si hacemos esto, somos una potencia en 30 años.

-En este país que tiene tantas sombras, ¿por qué cree que Conin y su mensaje llegaron tan lejos?

-Porque existe gente buena, gracias a Dios y porque hablar de un niño todavía conmueve. Hoy veníamos en el avión y un niño lloraba sin parar y nadie protestaba. Todos estaban preocupados por cómo ayudar a la mamá para que no llore. Y las dos o tres mujeres que estaban cerca le pedían el chico para ayudar. Eso demuestra que hay gente buena¡Lo que podríamos hacer si nos pusiéramos de acuerdo el gobierno, las empresas, la sociedad civil, las iglesias y las universidades! Tenemos que trabajar juntos. La patria está enferma y todos sus hijos tenemos que estar juntos ayudando.

-¿De qué vive Abel Albino?

-Soy un pediatra común y silvestre. Uno más del montón. La pediatría me da mucho. La independencia económica implica independencia política. Y yo soy un tipo económicamente independiente. Vivo de mi consultorio. La pediatría me dio contacto permanente con gente que se ofrece a ayudar. Este fluir es una fuente de apoyo a la labor de Conin. En un país donde todos son sospechosos hasta que se demuestre lo contrario, gozar de un prestigio social es un capital. Hace poco entré en un restaurant en Mendoza y me recibió un chico que me saludó y me dijo que era un gusto verme. Me contó que había sido paciente mío, en El Algarrobal, de Conin. El tipo tenía huesos largos, eso evidencia buena nutrición en el momento del crecimiento. Trabajaba de mozo en un hotel distinguido e iba a 4to año de Ingeniería Electrónica. Ese es uno de los tantos chicos que pudimos salvar.

-¿Cuáles son las principales demandas y preocupaciones de las madres que atienden en Conin?

-Las madres son madres y están interesadas por sus hijos. ¿Qué quiere para su hijo señora? Que pueda comer, doctor, me dicen. Lo único que les interesa al principio es que ellos puedan comer. No pueden pensar en otra cosa.

-¿Cómo fue su infancia?

-Gracias a Dios nunca sufrí hambre. Mi papá era un industrial y toda mi familia siempre tuvo un perfil social dispuesto. Los tres hermanos tuvimos la posibilidad de vivir en una casa donde siempre mi papá mandaba a los chicos que estaban trabajando en la calle a la escuela. Eso lo vi de chico yo y deja como una impronta en el espíritu. Cuando alguien venía a pedir ayuda a mi casa, siempre se la daban naturalmente, sin grandilocuencia. Esose te impregna de chico y no se te va más como un tatuaje. Así que yo no hago ningún sacrificio, lo hago naturalmente.

-¿Cuáles son los próximos proyectos o sueños de Conin?

-Estamos desarrollando un Centro de Investigaciones Médicas en Mendoza que funcione como polo de desarrollo intelectual del país, un cerebro pensante dentro del concierto, un cerebro que diga para dónde hay que ir. Queremos que sea un polo de desarrollo intelectualy vamos a dar becas y premios para estimular el estudio de esta problemática y movilizar a la gente. Estamos trabajando en alianza con la provincia de Mendoza, Salta y Misiones, en dónde pusieron en funcionamiento centros Conin e implementaron nuestra metodología. El gobernador Closs de Misiones mandó 9 profesionales a capacitarse a Mendoza para abrir un hospital y dos centros grandes de prevención en Posadas. Inclusive Urtubey dio un paso más al nombrar un Ministro de la Primera Infancia y ya tenemos 7 centros Conin funcionando en Salta. En Mendoza, el gobernador Perez ya incorporó a Conin a su presupuesto y nos paga por cada chico que nos derivan para atender.

-¿Qué puede hacer el ciudadano promedio para comprometerse en la lucha contra la desnutrición?

-Los que hemos aprendido a leer y a escribir en este país tenemos el deber moral de colaborar para que todos los niños puedan desplegar todo su desarrollo. Tenemos que estar comprometidos con el chico que sufre y en la Argentina hay muchos chicos que sufren. No vamos a terminar ni con piojos ni con sida sino contentos de ayudar. Tenemos que conservar el capital humano. Hoy en día tenemos 12.000 socios y necesitamos tener 100.000. Con que cada uno aporte $ 10, llegamos a un millón de pesos para poder sostener todas nuestras obras.