DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

EL MUNDO DEL REVÉS:



PARA AMINISTIA INTERNACIONAL EL IMPEDIMIENTO PARA ABORTAR LEGALMENTE EN MUCHOS PAISES ES UNA FORMA DE TORTURA.


Por Carlos Alvarez Cozzi
22-2-16


Hace unos días la ONG Aministía Internacional, que supuestamente trabaja en defensa y promoción de los derechos humanos, emitía una declaración por la que reclamaba a los Estados donde el crimen del aborto no está legalizado, que el mismo debe legalizarse por considerar que de no hacerlo, se está sometiendo a la mujer que quiere practicarlo, a una forma de tortura!

Es tal el disparare jurídico que encierra esta afirmación que basta con apreciar que el art.4º. de la Convención Americana de Derechos Humanos así como la Declaración de Derechos Humanos de las Naciones Unidas declaran que los Estados deben proteger el derecho a la vida. Entonces, como puede ser tortura que se impida legalmente practicar el crimen de privar de la vida a un inocente? Porque la afirmación de A.I. lo que encubre es la consideración de que la mujer tiene un “derecho” a abortar que no es tal. Y cuando se enfrenta a trabas legales para hacerlo entonces pretende que tal circunstancia sea considerado una forma de tortura. Nos preguntamos: ¿y los derechos del violentado no cuentan? ¿Acaso el aborto provocado no es una forma de tortura para la víctima? Particularmente el aborto mecánico, salino y por absorción. Resulta que para A.I. la tortura es para los victimarios!

El trastocamiento de la realidad se lleva al paroxismo y se pretende engañar a la opinión pública con una definición absurda desde el punto de vista lógico incluso antes que jurídico.
Es una forma de expresión superlativa de relativismo moral que pretende poner su lupa sobre la mujer impedida legalmente de abortar ignorando olímpicamente los derechos del concebido no nacido como si el estatuto jurídico del embrión no existiera.

Esperamos que este dislate de presión sobre los organismos internacionales no encuentre eco en los mismos.

EL PAPA EN MÉXICO


JULIO FAESLER
México, 22-2-16

Entre los muchos públicos a los que el papa Francisco se dirigió esta semana, se destacaron las reuniones con las cúpulas empresariales y con la juventud. En ellas, el Papa se refirió a la doctrina social de la Iglesia como respuesta a la brecha que en todo el mundo se ensancha entre ricos y pobres y que está minando la eficacia de los programas públicos y privados para mejorar las condiciones de vida de los pueblos.

Las metas de crecimiento socioeconómico no podrán realizarse, sin embargo, si se agudizan esas diferencias. Mientras las estrategias de desarrollo sigan enmarcadas dentro del principio de que cada actor económico ha de perseguir su propio provecho sin considerar a los demás, habrá insensibilidad y estancamiento.

La posición expresada por Francisco es clara: los intereses de la comunidad deben prevalecer sobre los intereses particulares. “Desgraciadamente —ha dicho— el tiempo que vivimos ha puesto la utilidad como paradigma de las relaciones personales y sociales… la mentalidad reinante propugna por la mayor utilidad posible a cualquier costo y de manera inmediata… provocando la pérdida de la dimensión ética en las empresas y la explotación de las personas como si fueran objetos para usar, tirar y descartar…”.

El problema es hondo. Hoy en día, todo el tinglado de la comunicación social está orientado, precisamente, a medir el mérito de nuestras acciones en términos monetizables. Esta visión racionalista pretende reducir el campo de las decisiones sólo al buen éxito económico. La intención de Adam Smith, el fundador en 1776 de la teoría clásica de la economía, no fue esa. Una sana decisión económica significa simplemente la combinación óptima de los recursos disponibles para su máximo aprovechamiento.

Hay muchas decisiones que escapan del criterio utilitario de la economía, como las que pertenecen a campos no cuantificables de índole social, cultural o el terreno de los valores morales, de cuyo estudio, por cierto, partió el propio Adam Smith.

La ciencia económica no pretende ser guía para toda clase de decisiones. La doctrina social de la Iglesia sostiene precisamente que el ser humano es el elemento más importante en cualquier sociedad. Nada hay en ello que contradiga las precisiones de la escuela clásica de la economía cuando el papa Francisco declara que “cada sector tiene la obligación de velar por el bien del todo social…”.

La empresa es el escenario más común en el cual se descartan los valores sociales para imponer simples criterios económicos. Es ahí donde el factor capital supedita al del trabajo. Las relaciones entre ambos, para ser exitosas, tienen que consensarse bajo un principio superior al de simples utilidades. “Tenemos que hacer del trabajo una instancia de humanización y del futuro, que sea un espacio para construir la sociedad y la ciudadanía…”. Lo anterior significa que los dueños de las empresas deben estar dispuestos a ajustar sus utilidades para dar paso a salarios y prestaciones dignos a sus trabajadores y sus familias. Los accionistas de una sociedad anónima deben entender que querer reducir salarios lo más posible es criar una fuerza de trabajo débil, de bajos ingresos, que obviamente debilita al mercado del que necesariamente ella misma vive.

Ante el argumento de que la competencia mercantil impide realizar metas idealistas, el Papa responde: “…es peor dejar que el mundo competitivo termine determinando el destino del mundo… el lucro y el capital no son un bien por encima del hombre, están al servicio del bien común…”.

En cuanto a la juventud de México, el Papa declaró que “uno de los flagelos que padecen los jóvenes es la falta de oportunidades de estudio y de trabajo sostenible y redituable que les permita proyectarse… esto genera situaciones de pobreza y marginación, que son el caldo de cultivo para que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia… es un lujo que no nos podemos dar… no se puede dejar solo al presente y futuro de México”. Fue un potente llamado a impulsar programas de escuelas-industrias en combinación con las numerosas universidades técnicas con que contamos.

No hay que tener miedo a los cambios, fue uno de los mensajes más repetidos en todos los discursos que el papa Francisco nos dirigió durante los cinco días de visita a nuestro país. “No hay que conformarnos y dejarnos vencer por la resignación”, sentenció.


Se trata de que respondamos a la invitación que nos hizo a “forjar al México que su pueblo y sus hijos se merecen”.

INCREPAN AL DIRECTOR DE DERECHOS HUMANOS DE LA ONU POR NEGAR DERECHOS A BEBÉS DISCAPACITADOS


By Wendy Wright   
 19 de febrero 2016 (C-Fam)

 Diplomáticos increparon al director de derechos humanos de la ONU esta semana por pedir a los países que den respuesta al virus del Zika legalizando el asesinato de los niños discapacitados en gestación.

«Rechazamos el llamado al aborto dirigido en particular a los países en desarrollo», dijo Nicaragua en una sesión informativa sobre el zika. No «podemos permitir que esta epidemia sea manipulada para obligar a los países» a «modificar las leyes sobre el derecho a la vida».

El llamado del Comisionado para los Derechos Humanos a liberalizar las leyes de aborto constituye una «respuesta ilegítima», dijo la Santa Sede. Los niños con defectos congénitos «merecen ser protegidos y cuidados durante toda su vida, conforme a nuestra obligación de defender toda vida humana, sana y discapacitada, con igual dedicación».

A comienzos de febrero, el comisionado Zeid Ra’ad Al Hussein criticó a «los países afectados por el zika que tienen leyes restrictivas que rigen los derechos reproductivos de las mujeres».

En países donde «los servicios de salud sexual y reproductiva son criminalizados o simplemente no están disponibles, los esfuerzos para detener esta crisis no serán mejorados colocando el foco en aconsejar a las mujeres y las niñas el no quedar embarazadas», dijo Zeid.

Una vocera de la ONU fue más directa. Cecile Pouilly señaló que Zeid estaba diciendo a los gobiernos que revocaran las leyes provida. «¿Cómo pueden no ofrecer [a las mujeres] la posibilidad de interrumpir sus embarazos si lo desean?», manifestó Pouilly. «Las mujeres deberían poder abortar si quieren».

El zika acaparó la atención mundial el año pasado, cuando una ola de bebés nació con microcefalia en una región de Brasil que también estaba siendo afectada por una epidemia del virus.

Los funcionarios son cuidadosos al señalar que no existe un vínculo comprobado entre el virus del Zika, que causa síntomas similares a la gripe durante tres a siete días, y la microcefalia, defecto de nacimiento por el que el bebé tiene la cabeza pequeña y un posible retraso en el desarrollo cerebral.

Debido a la profusión de advertencias, cinco países aconsejaron a las mujeres evitar o posponer el embarazo hasta dos años. La anticoncepción es legal y se encuentra disponible en América Latina, que cuenta con el uso reportado de anticonceptivos más alto en el mundo en desarrollo, mientras que el aborto está prohibido por ley en la mayoría de esos países.

Los defensores del aborto brasileros que entablaron demandas con éxito para permitir el aborto de bebés anencefálicos planean interponer una demanda para extender el aborto a los bebés microcefálicos. «Los temores sobre el virus del Zika nos están dando una inusual oportunidad para desafiar a los fundamentalistas religiosos», dijo Silvia Camurça, directora de SOS Corpo.

En la ONU, la Santa Sede mencionó a una periodista brasileña con microcefalia. Ana Carolina Caceres escribió un libro sobre su vida y dice que lo que más se necesita es asesoramiento y tratamiento.

«El día que nací, el médico dijo que no tenía posibilidad de sobrevivir», dijo Ana a la BBC. «“No va a caminar, no va a hablar y, con el tiempo, entrará en un estado vegetativo, hasta morir”», afirmó.

«Pero él, como muchos otros, estaba equivocado», afirmó Ana. «La gente tiene que dejar a un lado sus prejuicios y aprender más sobre este síndrome».

La microcefalia severa no puede ser detectada antes de  la semana 24, cuando «el niño ya está muy formado y los padres son conscientes de esto», dijo a AP la dra. Lenise Garcia, profesora de biología. «Obtener el aborto genera una culpa que permanecerá con la mujer por el resto de su vida».

«Solo porque sea diferente a los supuestos niños normales no significa que no debería nacer», afirmó Andressa Cristina dos Santos Cavagna, madre de un niño de tres años con microcefalia severa. «La gente que dice eso no tiene amor en su corazón».


Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

EL SECRETARIO GENERAL DE LA ONU

introduce el aborto y los derechos LGBT en objetivos humanitarios 

By Susan Yoshihara, Ph.D.    
    
19 de febrero 2016 (C-Fam) 
El gran plan del secretario de la ONU Ban Ki-moon para hacer frente a la crisis humanitaria mundial y alcanzar los nuevos objetivos de desarrollo de las Naciones Unidas recientemente aprobados incluye el aborto y los derechos LGBT.

El informe del Secretario General titulado: «Una humanidad: responsabilidad compartida» pide a los gobiernos que incluyan el aborto y los derechos LGBT en sus iniciativas para emprender las metas humanitarias de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, nuevo plan de la ONU de quince años y a gran escala que fue aprobado por la Asamblea General el año pasado.

El documento, que fue publicado la semana pasada como punto de partida para los debates entre los gobiernos durante el Foro Humanitario Mundial de Estambul en mayo, causará consternación entre los estados miembros de la ONU, porque el aborto y los derechos LGBT fueron rechazados expresamente en las intensas negociaciones de los objetivos, que tuvieron lugar el año pasado.

Ban Ki-moon, que actualmente transcurre su último año como Secretario General, abre el informe sin la habitual sumisión a la que están acostumbrados los integrantes de la ONU. En su lugar, señala la importancia personal de su proyecto para centralizar y coordinar las iniciativas humanitarias mundiales.

«Cuando era niño, crecí en la guerra. Tenía seis años cuando fui forzado a huir de mi hogar y de mi pueblo en Corea llevando solo lo que podía caber en mis brazos». Prosigue narrando cómo fue ayudado e inspirado por una «Naciones Unidas joven».

En el informe, junto a respuestas humanitarias sólidamente establecidas, insta a que se dé «prioridad» a «brindar a las mujeres y los adolescentes servicios integrales de salud sexual y reproductiva sin discriminación», frase que el personal de Ban Ki-moon y algunos estados miembros de la ONU interpretan como inclusiva del aborto.

También dice que los países tienen la obligación «básica» de prohibir la discriminación basada en la «identidad sexual», término que jamás fue incluido en resoluciones de la ONU. Sus estados miembros impidieron toda referencia a la orientación sexual y a la identidad de género durante las negociaciones de los objetivos el año pasado y rechazaron el lenguaje que pudiera ser interpretado de modo que incluyera los derechos LGBT.

El Secretario General ha estado al frente de la inclusión del aborto en las iniciativas humanitarias, y ha llegado al extremo de sostener que la provisión de dicha práctica es una obligación conforme al derecho humanitario y las leyes de la guerra. Al hacerlo, amplía el límite de lo que los estados miembros de la ONU consideran aceptable.

La salud reproductiva en los nuevos objetivos de la ONU hace referencia a un acuerdo histórico de las Naciones Unidas de 1994 sobre población y desarrollo que rechazó expresamente cualquier derecho al aborto bajo ninguna circunstancia y solo lo permite en la programación de la ONU donde es legal.

Es más, especialistas jurídicos han rechazado la afirmación de que el aborto es un derecho conforme al derecho humanitario, incluyendo el gobierno de Obama y la Comisión Europea.

El proceso de Estambul puede dar a Ban Ki-moon, que busca establecer su legado, una vía para obtener la aprobación tácita de su abordaje de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en un contexto en el que las naciones que se oponen al aborto y a los derechos LGBT estarán en desventaja.

Mientras que los nuevos objetivos de la ONU fueron negociados minuciosamente por los gobiernos durante tres años, la cumbre humanitaria mundial de mayo fue convocada por Ban Ki-moon y es controlada completamente por su personal, en particular la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, que elaboró el informe, y la Secretaría de la Cumbre Humanitaria Mundial.

No habrá negociaciones previas a la cumbre, ni tampoco un documento final acordado. En cambio, habrá un resumen del presidente y otro informe del Secretario General que serán enviados a la Asamblea General el próximo otoño boreal.


Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

MARÍA Y LOS POBRES


Santiago MARTÍN, sacerdote
catolicos-on-line, 20-2-16

Estar en Guadalupe ante la Morenita del Tepeyac y escuchar con los oídos del alma las palabras que le dijo a San Juan Diego es una de las experiencias más emocionantes que puede experimentar un católico normal, es decir alguien que ame a la Virgen. Tanto la venerada tilma como la intensa devoción de los que acuden a María para ofrecerle sus flores y sus ruegos, tocan profundamente el corazón del peregrino. Eso es lo que ha buscado Francisco y ese ha sido el motivo principal de este viaje a México. Junto a esto, el otro gran amor del Papa: los pobres. Los pobres, que han estado presentes en todo su recorrido por la nación de habla hispana con más católicos del mundo: Ecatepec, Chiapas, Morelia y Ciudad Juárez.

Pero, ¿por qué esta relación entre María y los pobres? ¿Es la simple unión de dos afectos que se dan en el corazón del pontífice o tienen un vínculo indisoluble que él pone de manifiesto pero que existe por sí mismo? En realidad, no se puede separar el amor a la Virgen del servicio a los que sufren, porque si Ella es la Madre, en ellos está el Hijo. El que ama a María no sólo escucha las palabras que Ella le dijo a San Juan Diego: “Aquí estoy yo que soy tu madre”, sino que también oye las palabras del Señor. “Lo que hayas hecho al más pequeño, a mí me lo has hecho”, y no puede dejar de ver a la Santísima Virgen tanto en la cueva de Belén protegiendo a su Hijo recién nacido como en el Calvario acompañando y consolando a su Hijo crucificado.

Pero no siempre ha sido así y no siempre es así. Para muchos, el amor a María es algo sentimental, emocional, afectivo. No estoy en contra de los sentimientos ni del elemento afectivo en la religión, pues ambos forman parte de la naturaleza humana y en las últimas décadas eso lo hemos olvidado, para inclinarnos hacia una religión de laboratorio, fría e intelectual, que no toca el corazón de la persona. Pero, lógicamente, una religión hecha sólo de emociones deja de ser un vínculo espiritual con Dios para convertirse en espiritualismo. Sin el empeño honesto de llevar una vida coherente, la religión se transforma en opio que adormece. Es decir, sin una moral la fe puede convertirse en droga, y el ejemplo son las sectas. Por eso para el catolicismo la predicación del dogma va unida a la predicación de la moral y por eso estamos dando las batallas que estamos dando con la cuestión de la comunión de los divorciados, pues desde el momento en que se separe la verdad dogmática de la verdad moral el catolicismo no tardará en convertirse en una religión de consumo, en un producto que cada uno adapta a sus conveniencias.


Eso el Papa lo sabe y por ello ha querido recordar lo que está unido por sí mismo: el amor a la Virgen y el amor a los pobres. Porque estamos con María estamos de rodillas ante el que sufre, como Ella estuvo al pie de la Cruz. Porque estamos con María y con Jesús tenemos fuerzas para estar sirviendo al que nos necesita. Ese es el verdadero amor a María, el amor que reza el Rosario -el Papa lo reza- y que a la vez da de comer al hambriento y defiende pacíficamente sus derechos. Este ha sido el gran mensaje del viaje a México del Papa Francisco y sería una lástima que nos distrajéramos con otras cosas.

MENSAJE CUARESMAL



Homilía de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, en la celebración del Miércoles de Ceniza 
(Iglesia San Ramón, Tandil, 10 de febrero de 2016)

La Cuaresma, práctica anual de los católicos, adquiere un carácter singularísimo en este Año Jubilar de la Misericordia. Cada Cuaresma es, en realidad, una ocasión de gracia; lo ha sido siempre, aun cuando debamos reconocer que más allá de nuestras buenas intenciones el fruto haya sido magro, provisorio, porque olvidando nuestros propósitos volvimos a las andadas. O no hemos puesto la atención continuada, la tenacidad, el coraje necesarios para que alguno de esos períodos prepascuales que hemos vivido fuera decisivo para vencer nuestra mediocridad, la grisácea rutina de ser siempre y empecinadamente nosotros mismos, más o menos contentos, pero lejos todavía del cumplimiento de nuestra vocación y destino: ser colmados por la plenitud de Dios (Ef. 3,19), que Cristo sea formado en nosotros (Gal. 4,19), de modo que con toda verdad y sencillez podamos decir con el Apóstol: para mí, vivir, la vida, es Cristo. No es ésta una meta excesiva; todos, cualquiera sea nuestra suerte, nuestro lugar o nuestra ocupación en el mundo, no sólo podemos, sino que debemos tender a ella.

La Iglesia concibe la Cuaresma como un tiempo penitencial. Pero la penitencia no puede reducirse a algunas prácticas de mortificación. Tradicionalmente era ésta una cuarentena de ayuno, un ayuno ahora aliviado que ha quedado reducido al Miércoles de Ceniza y al Viernes Santo, tomando en consideración las condiciones de la vida moderna. Pero ya San León Magno advertía que el ayuno ha de consistir mucho más en la privación de nuestros vicios que en la de los alimentos. Por otra parte, penitencia en el griego del Nuevo Testamento suena metánoia, que significa propiamente conversión, es decir un cambio o giro en la manera de pensar y ver las cosas, capaz de imprimir otra dirección a nuestra vida. En suma: reconocimiento del pecado y apelación a la misericordia divina. He allí la penitencia. La misericordia es, precisamente, la inclinación del corazón paterno y amante de Dios hacia nuestra miseria sobre ella, para cubrirla y disolverla. El don de la metánoia, del cambio al cual la Iglesia nos incita a aspirar cada Cuaresma, en cuanto gracia de la misericordia divina que transfigura nuestra libertad, requiere y contiene como primer elemento el reconocimiento de que somos pecadores; este principio coincide con lo que en la Sagrada Escritura se llama temor de Dios. En su Magnificat María proclama que la misericordia del Señor se extiende de generación en generación sobre aquellos que le temen (Lc. 1,50). Es la buena nueva, el Evangelio, el feliz anuncio de la condescendencia divina con la debilidad humana. Que el reconocimiento del pecado es la condición de la misericordia –condición teológica y psicológica, precepto divino y necesidad humana– aparece claramente en la parábola del hijo pródigo; una enseñanza de Jesús que no admite interpretación errada y que se hace visión en la magnífica, inolvidable pintura de Reembrandt. Entonces, en el reconocimiento simultáneo del pecado y la misericordia, se experimenta la ternura de Dios nuestro Padre; su amor misericordioso nos esperaba, nos perseguía y finalmente nos alcanza.

El reconocimiento del pecado es- insistamos- para nosotros, el principio de la observancia cuaresmal; la penitencia de los pecados concretos que muchas veces ocultamos, ignoramos o disimulamos. Ahora se nos ofrece la ocasión providencial de sacarlos a luz. En la parábola aludida, que puede llamarse mejor “el padre misericordioso”, cuando el joven extraviado se encontraba hundido en lo más vergonzoso de su miseria, recapacitó y se acordó de su padre (Lc. 15,17s). Recapacitó suena literalmente en el texto griego volvió en sí mismo, entró en sí mismo; dicho vulgarmente: cayó en la cuenta, advirtió el disparate de lo que había hecho. El retorno espiritual precede al iniciar efectivamente el regreso. Como aquel muchacho veleidoso y desatinado también nosotros debemos, en los próximos días cuaresmales, entrar dentro de nosotros mismos con total objetividad, dejándonos desnudar por la mirada de Dios. No hace falta que encontremos pecados graves –¡si comulgamos diariamente y podemos pensar que estamos en gracia!– pero seguramente, si miramos bien, nos toparemos con pecadillos, venialidades que nos atan, hechos, hábitos u omisiones que nos impiden movernos resueltamente y crecer hacia la santidad, sobre todo la inacción que procede de nuestra frivolidad y de nuestra pereza. Cada cristiano debe rever su caso en la Cuaresma, tiempo de gracia también para los “grandes” pecadores, sobre todo en este Jubileo de la Misericordia. El Papa Francisco ha hablado reiteradamente de la ternura de Dios que aguarda a todos y a todos invita a su casa.

Me parece importante advertir el contexto cultural en el que hoy nos movemos los cristianos. La palabra “pecado” no circula, signo de que esa realidad no es reconocida, no es considerada una categoría real; se acuerdan de ella los bodegueros y la hacen objeto de chanza: hay un vino que se llama Pecado, y otro Lujuria. Ambos muy buenos, muy ricos, pero ¿por qué tales nombres? ¿Será una ocurrencia de marketing o nos están tomando en solfa? Por otra parte, causaría escándalo si uno llamara pecado a las hazañas financieras y sentimentales de la gente rica y famosa, a los robos de los políticos y las degeneraciones de algunos artistas. Pecados y pecadores han existido siempre, y no nos es lícito a nosotros excluirnos de esa miserable cofradía, pero ahora no se llaman las cosas por su nombre; peor aún, las leyes convierten los pecados en derechos, y ¡guay si nos atrevemos a desconocerlos o impugnarlos! ¡La altiva sapiencia de los legisladores los ha convertido en intangibles derechos humanos! El diablo debe estar de fiesta permanente. En el Nuevo Testamento figuran varias listas de pecados. Por ejemplo, San Marcos pone una en boca de Jesús: de dentro del corazón del hombre salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, desatino (Mc. 7, 21-23). San Pablo ofrece otra enumeración a los corintios, como una amenaza: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los pervertidos, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los usurpadores heredarán el Reino de Dios (1 Cor. 6, 9-10). La traducción de estos nombres puede variar levemente en las ediciones de las Biblias en uso. Los distraigo con dos anotaciones lexicográficas: en 1 Cor. 6, 9 se lee “pervertidos”; existen diversos tipos de perversiones, aunque el término deja sospechar de qué se trata. El texto griego dice arsenokóitai, que literalmente habría que traducir “varones que se acuestan con varones”. Otra nota de interés: en la lista de Marcos figuran las codicias y en la de Pablo los avaros; se trata de la misma raíz: pleonexíai y pleonéktai; es el amor al dinero, causa de todos los males. Otro tema sobre el cual el Santo Padre Francisco se explayó en varias oportunidades.

Esta cuestión de la pleonexía es de máxima actualidad: el vicio se convierte en sistema allí donde el sector financiero ejerce un dominio abusivo sobre el conjunto de la actividad económica y determina insensiblemente la miseria de multitudes empobrecidas.

Hay algo peor al olvido del pecado, y es el aceptarlo como algo normal, y más aún el considerarlo una virtud. Últimamente se ha creado bastante confusión en los fieles y en el público en general con motivo de declaraciones resonantes en relación al Sínodo Extraordinario sobre la Familia 2014-2015. Por ejemplo, respecto de los divorciados y vueltos a casar, un obispo francés ha dicho que “al comprometerse en una segunda alianza (la pareja) ha creado un vínculo tan indisoluble como el primero”. Sobre otro tema candente un obispo belga declaró: “debemos buscar en el seno de la Iglesia un reconocimiento formal de la relación que también está presente en numerosas parejas bisexuales y homosexuales”. Son macanazos gratuitos que pueden hacer mucho daño. Nosotros aguardamos confiadamente la Exhortación Apostólica Postsinodal que el Sumo Pontífice publicará sobre los temas discutidos en el Sínodo. Lo que está fuera de discusión es el respeto y el amor que debemos a todas las personas, sin olvidar la tercera de las obras de misericordia espirituales: corregir al que yerra. En realidad, no se puede corregir a nadie si no se lo ama, y si no se le demuestra, con mucha humildad, mucho amor.

San Juan Crisóstomo, en la segunda de sus homilías “Sobre el diablo tentador”, enumera cinco caminos de penitencia, que pueden sernos útiles como vías de un itinerario cuaresmal. Comienza por la acusación de los pecados, y ya hemos hablado lo suficiente del tema. En seguida propone perdonar las ofensas que hemos recibido de nuestros enemigos poniendo en raya nuestra ira. Somos a veces un tanto delicados, susceptibles, y nos sentimos ofendidos no solamente por los enemigos (en el caso que los tengamos y que efectivamente nos hagan la guerra) sino también por las faltas, a veces insignificantes, que proceden de nuestros hermanos; perdonar equivale a olvidar. Borrón y cuenta nueva; no se perdona de verdad si no se olvida la ofensa. El tercer camino es para el Crisóstomo la oración ferviente y continuada que brota de lo íntimo del corazón. ¿Cómo podrá cumplirse semejante anhelo? Pienso en la plegaria del peregrino ruso, que es adoración y súplica: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, apiádate de mí, pecador”. Dicen que hay que repetirla incesantemente, hasta que ya no la pronuncien los labios, sino que las palabras se identifiquen con los latidos del corazón. Después viene la limosna, que no es la monedita que se da distraídamente o de mala gana. “Limosna” viene del griego, y significa precisamente misericordia. El espectro de este gesto cristiano en la actualidad se amplía sin fronteras: los pobres son innumerables, los desgraciados, marginales, descartados, muertos en vida. ¿Qué podemos hacer por ellos, por algunos de ellos, por uno solo cuya miseria nos hiere los ojos y nos deja indiferentes? San Cesáreo de Arlés distinguía una misericordia terrena y humana y otra celestial y divina. Las dos parecen íntimamente vinculadas: la primera consiste en atender las miserias de los pobres, la segunda en el perdón de los pecados. El santo obispo argumenta así: Todo lo que da la misericordia humana en este tiempo de peregrinación se lo devuelve después la misericordia divina en la patria definitiva. Dios, en este mundo, padece frío y hambre en la persona de todos los pobres, como dijo él mismo: “cada vez que lo hicieron con uno de estos mis humildes hermanos, lo hicieron conmigo”. El mismo Dios que se digna dar en el cielo quiere recibir en la tierra (Sermón 25, 1).

Pero volvamos a Juan, el Boca de Oro, y a sus caminos de penitencia. El último, dice, es la humildad y el obrar con modestia. Ojo con esto, porque se trata de un terreno en el cual patinamos con frecuencia, y fácilmente. En este campo brotan rasgos psicológicos y actitudes habituales de conducta que hunden sus raíces en el fondo de nuestra personalidad. El célebre Bossuet en su Tratado de la Concupiscencia caracteriza un pecado que podría llamarse hoy autorreferencialidad; dice, recordando, el caso bíblico de Adán y Eva: una cierta atención a ellos mismos que no les estaba permitida, un amor de su propia excelencia y de allí un secreto placer de gustar de ellos mismos, de complacerse en ellos y en su propia perfección. Las nuevas generaciones se educan así: a gustar a los demás en facebook y link porque gustan de ellos mismos; la ingenuidad adolescente de estas peligrosas pavadas tiene en muchos de nosotros, adultos, réplicas nada inocentes y difíciles de desarraigar. Vale la pena pensar en esto y reconocerlo.

Para concluir: la cuaresma no tiene nada de triste, al contrario; es seria, pero no triste. Es un tiempo acotado que mira al futuro, a la Pascua; así aparece claramente en la liturgia eclesial. Lo que se nos dice en el momento en que recibimos la ceniza expresa la seriedad de ese gesto profundamente religioso y, después de todo, la seriedad de la vida y del compromiso cristiano. Como sabemos, las dos fórmulas alternativas rezan: Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás; Conviértete y cree en el Evangelio. Se busca que por medio de las prácticas cuaresmales recibamos el perdón de los pecados y la vida nueva a imagen de Jesús resucitado. Aludo nuevamente a la parábola. Se busca esto, el perdón y la gracia, y se lo pide a Dios, al Padre misericordioso que nos esperaba y al vernos de lejos se conmueve profundamente, corre a nuestro encuentro, nos abraza y besa y nos viste de lo mejor para empezar la fiesta (cf. Lc. 15, 20 ss.). Porque todos somos hijos pródigos.


Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata

DECLARACIONES DEL PAPA

 en el vuelo  de regreso a Roma

catolicos-on-line, 18-2-16

Ante el abanico de propuestas de autoridades sanitarias en varios países afectados por el virus, el Papa recordó que «el aborto no es un mal menor, sino un crimen. Es lo que hace la mafia».

En cambio, tomar la decisión de evitar un embarazo por motivos excepcionales «es un conflicto entre el quinto y el sexto mandamiento. El gran Papa Pablo VI, en una situación difícil en África, permitió a las religiosas utilizar anticonceptivos» ante el riesgo de violación por los guerrilleros en el antiguo Congo belga.

El Papa reiteró que «el aborto es un mal absoluto. En cambio, evitar un embarazo no es un mal absoluto. Y en ciertos casos, como el de Pablo VI, está claro. En todo caso, yo exhortaría a los médicos a encontrar vacunas».

La amistad de Wojtyla y Anna-Teresa

Respecto a la extensa correspondencia de san Juan Pablo II con la filósofa Anna-Teresa Tymieniecka, el Papa comentó que conocía esa relación entre los dos y le parecía normal pues «a un hombre que no sabe tener una relación de amistad con una mujer –no hablo de los misóginos, que son enfermos- es un hombre al que le falta algo».

Francisco, que ha atesorado relaciones de gran amistad con muchas mujeres a lo largo de su vida, añadió que «el Papa es un hombre. Tiene necesidad del pensamiento de mujeres, y también puede tener una amistad sana. A mí me gusta escuchar la opinión de las mujeres, pues aportan mucha riqueza. Miran las cosas de un modo diferente».

Para evitar equívocos, precisó que «una amistad con una mujer no es pecado. En cambio, una relación amorosa con una mujer que no es tu esposa, es pecado ¿entendido?».

El mejor ejemplo es el de grandes santos que han trabajado en equipo como «Francisco y Clara, o Teresa de Ávila y Juan de la Cruz».

Deliberadamente añadió que las mujeres no son todavía suficientemente escuchadas. «Y no hemos entendido el bien que las mujeres aportan a la vida del sacerdote en el sentido de consejo, de ayuda, de sana amistad».

Sus palabras marcaban una clara línea de solución a un problema serio en muchos ambientes eclesiásticos o religiosos, con raíces de machismo y, en algunos casos, misoginia.

Ratzinger, pionero contra abusos sexuales

Ante otras patologías, como el abuso sexual de menores por parte de sacerdotes, la Iglesia católica ha dado ya pasos gigantescos comparada con otras organizaciones.

La «tolerancia cero» es ya normal en muchas diócesis, y se está avanzando en la responsabilidad de gestión. Los obispos negligentes serán juzgados por un tribunal especial de la Congregación para la Doctrina de la Fe, creado por el Papa el año pasado.

Algunos casos de mala gestión, ni siquiera deberían llegar allí. Sin ningún atisbo de duda, el Papa afirmó: «Un obispo que cambia a un sacerdote abusador de parroquia es un insensato, y lo mejor que puede hacer es presentar la renuncia. ¿Está claro?».

Eran palabras que nadie hubiese pensado escuchar de un Papa hace veinte años, o quizá diez, pero que ayer sonaban ya normales. Buena parte del mérito, según Francisco, es del cardenal Ratzinger «que fue valiente para abrir esta puerta. Preparó los cimientos para destapar la olla”.

El cáncer de los abusos nunca se hubiese curado de haberse mantenido la cultura del secreto, que tanto lo fomentaba. El Papa comentó que «le doy gracias a Dios de que se haya destapado esta olla, y hay que seguir destapándola. El abuso de menores es una monstruosidad».

Divorciados, vueltos a casar

En el capítulo de la integración de los divorciados vueltos a casar, Francisco adelantó que la exhortación apostólica, que intenta publicar antes de la Pacuna,«recoge lo que dijo el Sínodo sobre las familias heridas».

Se trata de que sean respetadas y se integren en las actividades de las parroquias y movimientos, como un matrimonio de ese tipo que, en el encuentro con las familias en Tuxtla Gutiérrez, comentó con naturalidad que no podían recibir la comunión «pero comulgamos con el Señor ayudando a los enfermos y los necesitados», concretamente en una cárcel de Monterrey.

Viajar a China, «un sueño»

A la pregunta directa de «¿Cuál es su sueño?» en términos de viajes, el Papa respondió: «China. Ir allí. Me gustaría muchísimo».

Con la misma soltura se despachó respecto a las propuestas xenófobas del candidato presidencial republicano Donald Trump: «Una persona que piensa en construir muros en lugar de puentes no es un cristiano. Eso no está en el Evangelio”.

Comento también que había aceptado recibir el premio Carlomagno «pero en el Vaticano». Y que lo hace por aprecio a Europa, en momentos de dificultad, en parte por falta de liderazgo pues «hoy no hay un Schumann o un Adenauer».

Francisco respondía a las preguntas más variadas, pero dejó claro que su interés era hablar de México para elogiar la grandeza del país y manifestar, una vez más, lo triste que resulta ver el dominio de las bandas de narcotraficantes: «es un dolor que me llevo. Este pueblo no se merece una drama así».

También aportó detalles sobre su largo rato de oración en silencio en el camarín de la Virgen de Guadalupe: «Recé por México y por la paz, pedí perdón, pedí que la Iglesia crezca sana…Pero lo que un hijo pide a su madre es un secreto».

Francisco estaba más que satisfecho del encuentro con el Patriarca de Moscú, Kiril, en La Habana el pasado viernes, y de la buena marcha de su viaje a México. Han sido seis días de emociones, en encuentros desbordantes de humanidad y lugares de una belleza arrebatadora.

En cuanto a la respuesta de Trump al Papa, no se ha hecho esperar. El candidato republicano ha contestado que Francisco deseará y rezará que él sea presidente si el Vaticano es atacado por el Estado Islámico.

El Papa dijo, sin embargo, que él no quiere aconsejar a los americanos católicos sobre si votar o no a Trump. Mientras, en un comunicado en respuesta a las palabras del Santo Padre, el candidato republicano ha dicho: "Que un líder religioso ponga en duda la fe de una persona es vergonzoso", ha indicado el millonario. "Ningún dirigente, especialmente un líder religioso, no debería tener el derecho de poner en cuestión la religión o la fe de otro hombre", ha añadido.

Trump había declarado la semana pasada, en Fox Business que el Papa Francisco no entiende los asuntos de la frontera. "El Papa es una persona muy política. Yo creo que él no entiende los problemas que tiene nuestro país. No creo que entienda el peligro de abrir la frontera que nosotros tenemos con México", dijo.


Preguntado al Papa sobre estas declaraciones de Trump, el Pontífice ha dicho: "Gracias a Dios él dijo que yo era un político porque Aristóteles definió a la persona humana como 'animal político'. Así al menos yo soy una persona humana".