DON BOSCO

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 triunfa sobre la religión en el informe de derechos humanos de EE.UU.

 

By Iulia-Elena Cazan

 

NUEVA YORK, 26 de abril (C-Fam)

 

 El Departamento de Estado de Estados Unidos ha publicado su Informe anual sobre Derechos Humanos en el que critica a otros países por sus posturas conservadoras en materia de sexualidad humana y derechos sexuales y reproductivos (SSR).

 

El Informe sobre Derechos Humanos es una investigación anual encargada por el Congreso sobre el historial de derechos humanos de casi 200 países. Como era de esperar, el informe Biden se basa en una concepción progresista de los derechos humanos que no concuerda con la legislación establecida en materia de derechos humanos, pero sí con los argumentos de las agencias de la ONU de izquierdas y los órganos de supervisión de los tratados.

 

Entre otros temas, el informe investiga el cumplimiento gubernamental de los “derechos reproductivos”, si ofrecen reconocimiento legal de los géneros “preferidos” de las personas, así como si reconocen la orientación sexual y la identidad de género (SOGI) como categorías especiales dignas de protección. Ninguno de estos son derechos humanos establecidos.

 

El Secretario de Estado estadounidense Anthony Blinken inauguró el informe afirmando que “queda mucho trabajo por hacer para defender los derechos establecidos en la Declaración Universal”.

 

Aunque los Estados miembros de la ONU nunca acordaron un derecho internacional al aborto, ni la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU declara tal derecho, el gobierno de Biden hizo del acceso al aborto una prioridad política clave y restableció una sección del informe dedicada a los derechos reproductivos, introducida inicialmente por Barack Obama y eliminada por Donald Trump durante su gobierno.

 

El informe criticaba a El Salvador por su prohibición del aborto, denunciaba a Hungría por “exigir a las mujeres ver las constantes vitales del feto antes de someterse a un aborto” y señalaba a Burkina Faso, Camerún y Uganda, entre otros, por su falta de acceso a la “salud sexual y reproductiva.”

 

El informe también señalaba a Burundi y Rumania por la falta de acceso a la educación sexual, afirmando que “existían barreras de infraestructura e información para que una persona pudiera mantener su salud reproductiva, incluida la falta de atención sanitaria comunitaria y de educación sexual apropiada para la edad de los adolescentes.”

 

Blinken también señaló que el informe incluye disposiciones específicas sobre los miembros de las comunidades vulnerables, un término utilizado a menudo para promover reconocimientos y derechos especiales a las personas y grupos LGBTQI+.

 

El informe señalaba a Polonia por no permitir “la adopción a las parejas LGBTQI+” y criticaba una iniciativa legislativa que “impedía la ‘ideología LGBT’ en las escuelas, pedía la protección de los niños contra la corrupción moral y declaraba el matrimonio como una unión únicamente entre una mujer y un hombre”.

 

El informe también denunciaba a Hungría por impedir que “las personas transexuales o intersexuales cambien el sexo o género que se les asignó al nacer en los documentos legales y de identidad” y por su ley de protección de la infancia, que obliga a que “los sitios web que contengan cualquier tipo de contenido LGBTQI+…[requieran] que los usuarios verifiquen que tienen 18 años o más con advertencias sobre ‘contenido para adultos'”.

 

En cuanto a la labor de las organizaciones LGBTQI+, el informe señala que en Uganda “muchas organizaciones LGBTQI+ informaron de que el funcionamiento de programas de salud, en particular programas de prevención y tratamiento del VIH, las protegía de posibles acosos o cierres, aunque promover la defensa de las personas LGBTQI+ era su misión principal”.

 

El informe también señalaba a Burundi por permitir que la Iglesia católica ordene a sus escuelas que dejen de trabajar con organizaciones que violan las enseñanzas de la Iglesia. Esta lectura parece chocar frontalmente con la tradicional libertad de religión.

 

Robert S. Gilchrist, alto funcionario del Departamento de Estado de EE.UU., declaró que este informe “es más importante que nunca en un mundo en el que cada vez más vemos hechos calumniados como mentiras, mentiras presentadas como hechos e información manipulada con fines inquietantes por autócratas y otros actores malignos”.