DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

QUIEREN CONVERTIR EN LEY

 


 el plan ENIA que fomenta el aborto y la hormonización entre adolescentes

 

Claudia Peiró

Infobae, 17 Ago, 2024

 

Hace ya un buen tiempo que los responsables del plan ENIA, muchos de ellos desocupados desde que la actual gestión redujo los fondos y el personal del mismo, vienen anunciando con bombos y platillos el éxito de este programa destinado a prevenir los embarazos en la adolescencia,

 

La justicia chilena ordenó la inmediata liberación del mapuche Facundo En 5 años, es decir desde 2018, cuando se comenzó a aplicar, el Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA) habría contribuido a reducir a la mitad los embarazos adolescentes en la Argentina. Al mismo tiempo se advertía de que el ENIA corría peligro ya que hubo recortes en presupuesto y personal y retrasos en la entrega de “insumos esenciales”; léase, anticonceptivos de todo tipo y drogas abortivas.

 

Estos recortes explican en buena medida el afán de los responsables del plan por convertirlo en ley. Más difícil es entender el eco transversal que han encontrado en los legisladores. Tres proyectos están presentados en el Congreso, uno lleva la firma de Silvia Lospennato, del PRO, otro el de Mónica Fein, socialista, y un tercero la de la kirchnerista Blanca Osuna. No hay grieta en esto. El proyecto de Lospennato lo firman también Cristian Ritondo, Alejandro Finocchiaro y, llamativamente, María Eugenia Vidal, quien se pronunció contraria a la legalización del aborto durante los debates de 2018 y 2020.

 

“Como siempre en estas cosas, se apela al eufemismo”, dijo a Infobae la licenciada Mónica del Río, quien regularmente analiza las estadísticas oficiales y hace el seguimiento de estos programas en teoría destinados a la salud pública, desde Notivida.

 

Los promotores del plan ENIA parte del dato de que siete de cada diez embarazos en adolescentes de entre 15 y 19 años no son intencionales.

 

“Es obvio que nadie quiere que una chica adolescente quede embarazada. Pero el Plan no reduce el embarazo adolescente, lo que reduce son los nacimientos. No pueden hablar de porcentajes de reducción del embarazo adolescente porque no lo registran. Lo que miden es la fecundidad adolescente, en base a los nacimientos en esa franja etaria”, explica Del Río.

 

En concreto, lo que hace el Plan ENIA es promover el aborto en las adolescentes embarazadas, no prevenir esos embarazos. En sus propias palabras, entre 2018 y 2021, el ENIA logró bajar la Tasa Específica de Fecundidad en Adolescentes de 49,2% a 27%. Lo que significa una disminución de casi el 50 % en las chicas de entre 10 y 19 años que se convirtieron en madres en Argentina. Claramente, no se trata de una reducción de los embarazos, que no son registrados, sino de los nacimientos. Y por ende un incremento de los abortos.

 

“Si tuviste 10 embarazadas y 5 abortaron, no es que redujiste los embarazos a la mitad, sino que aumentaste los abortos”, ejemplifica Del Río. Porque, además de promover métodos anticonceptivos como el DIU y el implante, lo principal es incentivar la interrupción de los embarazos.

 

En junio pasado, en una reunión de la Comisión de Salud de la Cámara baja, presidida por Pablo Yedlin, diputado kirchnerista por Tucumán, para debatir los proyectos que buscan convertir en Ley el ENIA, Federico Panuelo, director de Niñez y Adolescencia de la provincia de Buenos Aires, expuso con toda sinceridad el modus operandi de los agentes del plan: “Tenemos un dispositivo que se llama Mesa de Niñas No Madres que lo que hace es generar una búsqueda activa, específica, de embarazadas menores de 15 años justamente para generar una consejería en opciones y una eventual interrupción del embarazo”, dice Panuelo.

 

Tanto el debate en el Congreso como la divulgación de los resultados de ENIA, revelan la magnitud alcanzada por este plan y en particular el dispositivo montado para que ningún adolescente escape a la difusión de la anticoncepción -y, como veremos, de otros temas-, que incluía la búsqueda activa de embarazadas para inducirlas a abortar.

 

Los agentes del plan ENIA se desplegaban en escuelas y barrios para dictar talleres y clases de ESI. Además crearon asesorías en centros de salud y organizaciones barriales, y en escuelas, siempre con la temática de la salud sexual y reproductiva, cuya traducción es: anticoncepción, aborto e incluso “transición de género”. Otra función del plan era la colocación de anticonceptivos de larga duración (DIUs e implantes subdérmicos) e incluso la derivación de adolescentes hacia los tratamientos de administración de hormonas para desarrollar características del sexo opuesto, dado que ENIA también asesoraba en transición de género.

 

Mónica del Río advierte que, si bien el gobierno actual suspendió la compra de abortivos (misoprostol, por ejemplo), no hizo lo mismo con los anticonceptivos de larga duración. Un acuerdo para el trabajo enfocado en los anticonceptivos de larga duración que vencía en abril fue renovado hasta fin de año, con la firma de Paula Zingoni, subsecretaría de Relaciones Sectoriales y Articulación del Ministerio de Salud, y Mariana Isasi, jefa de Oficina del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) en Argentina.

 

Justamente ese Fondo (que bien podría llamarse de des-Población) es uno de los organismos que en 2017 colaboró con el gobierno de Mauricio Macri para la elaboración del plan ENIA. También participaron el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) y Unicef (organismo ONU que se supone se ocupa de la infancia). Inicialmente ENIA se implementó en 12 provincias: Catamarca, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero, Tucumán y Buenos Aires. Y en 2022 se extendió al resto de los distritos.

 

Las asesorías en las escuelas se hacen a espaldas de los padres, advierte Mónica del Río. Los menores son sacados de las aulas y llevados a las consejerías en “salud sexual”. Además, apelan a las organizaciones barriales para llegar a los chicos no escolarizados.

 

Esto lo confirma otra intervención que se produjo en la citada reunión en el Congreso. La socióloga Florencia Milito, del equipo de asesoras del Plan ENIA en Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos, describió con claridad la injerencia de este programa en las escuelas: “Desarrollamos un dispositivo de asesoría en las secundarias que construyó un espacio de consulta, orientación y derivación, centrado en las necesidades de salud integral de los adolescentes”. El adjetivo “integral” siempre sirve de paraguas para todo tipo de temática. “Un espacio de funcionamiento dentro de las escuelas -sigue diciendo Milito-, para poder garantizar la privacidad, intimidad y también la escucha activa, desprejuiciada y confidencial” de los adolescentes.

Traducción: en desconocimiento de los padres.

 

También dijo Milito en su esclarecedora intervención que la del ENIA que las principales temáticas en la consultas son: estados de ánimo, conflictos en las relaciones entre pares y con los padres, métodos anticonceptivos, anticoncepción de emergencia, etc., etc., y, último pero no menos importante, “identidad de género y hormonización” (sic).

 

Esto significa que un adolescente en el secundario puede ser llevado a estas asesorías y, en el caso de las chicas, recibir contracepción de emergencia o ser inducidas al aborto, y en ambos géneros, ser asesorados en materia de transición de género e incluso derivados a tratamientos de hormonización; todo ello sin que los padres sean notificados.

 

¿Qué tendrán que ver las transiciones de género con la prevención del embarazo adolescente? No es la primera vez que, en esta materia, bajo un título dado se deslizan otras prácticas e intenciones. Algo similar sucede con la ley de ESI, que nada dice de la perspectiva de género que tiñe todos los contenidos que se imparte a los niños.

 

Cabe señalar además que los agentes del plan que promueven la hormonización -es decir, que asesoran a adolescentes que creen haber nacido en el cuerpo equivocado y quieren cambiar de sexo-, no son médicos.

 

En auxilio de esta práctica, están las sucesivas resoluciones de las autoridades de salud, tanto a nivel nacional como provincial, reduciendo la edad base a partir de la cual un adolescente puede acceder a estos tratamientos sin autorización paterna.

 

Por caso, una página del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires asesora en la materia, informando de los cambios que ha habido en el Código Civil en cuanto a la edad desde la cual se puede tomar decisiones en materia de transición de género.

 

Con el argumento de la “autonomía progresiva”, se han ido reduciendo los límites en esta materia. Curiosamente, adolescentes de 16 años, que aun no pueden tatuarse sin permiso ni conducir un auto, pueden iniciar tratamientos de cambio de sexo, que tienen efectos irreversibles. Y eso no es todo. Desde los 13 años, pueden recibir hormonas cruzadas.

 

Estos tratamientos tienen por efecto, por ejemplo, en el caso de una niña, puede implicar calvicie, crecimiento de la barba, engrosamiento de la voz, entre otras cosas.

 

Pero lo más increíble es que este tratamiento es considerado no invasivo, y por lo tanto adolescentes desde los 13 años pueden acceder al mismo. En términos de la página oficial: “En el caso de las personas entre los 13 y 15 años, por tratarse de terapias no invasivas, no se requeriría el asentimiento parental para el inicio del tratamiento”.

 

Los autores y ejecutores de ENIA explican con orgullo que sus asesorías garantizan el nexo entre educación y salud. Sencillamente significa que derivan a los adolescentes hacia prácticas médicas como el aborto y la hormonización.

 

Uno de los fundamentos del plan ENIA es un estudio del Fondo de (des)Población que habla del costo del embarazo adolescente y de lo que puede ahorrar el Estado “interrumpiéndolo”. En vez de ir por el camino más largo pero que efectivamente promueve la salud adolescente, física y psíquica, es decir, educar en valores, reducir el sexo adolescente -y no promover la iniciación temprana como en la práctica hacen-, optan por la alternativa más drástica y no sin consecuencias. Como si la verdadera finalidad del plan ENIA no fuese proteger a niños y adolescentes sino el control poblacional.

 

El ENIA cuenta con equipos de apoyo técnico formados por las citadas agencias de la ONU y por los organismos que localmente aportaron al desarrollo del plan. En el caso de este programa, la ONG promotora es el Cedes, cuya cara visible es Silvina Ramos.

 

Junto con Amnesty Internacional y la Fundacion Huésped, el Cedes (Centro de Estudios de Estado y Sociedad) fue uno de los más activos en la promoción de la legalización del aborto. Son parte de la “patria consultora”, de excelentes vasos comunicantes con el Estado, al que provee datos y asesoramiento, y con financiamiento internacional de diferentes fuentes, como la Fundación Ford que les obsequió el edificio donde funcionan.

 

Además del plan ENIA, Cedes se dedica a “Mirar el aborto”, es decir se autoadjudicó una función de supervisión de la aplicación de la ley.

 

Para ello, según informa la propia web de la ONG, cuentan con el apoyo “de diversas instituciones del exterior, como SAREC (Suecia), la ya mencionada Fundación Ford, International Development Research Centre -IDRC (Canadá), Andrew Mellon Foundation, Inter-American Foundation (IAF), entre otras”.

 

Todas esas instituciones son organizaciones semi-estatales. Por ejemplo, la IAF está gobernada por un consejo directivo compuesto por representantes del sector privado y del gobierno federal, designado por el presidente de Estados Unidos y ratificado por el Senado.

 

El IDRC canadiense depende del Parlamento y del ministerio de Desarrollo de ese país. Y la SAREC es la Agencia Gubernamental Sueca de Cooperación Científica con los Países en Desarrollo.

Sólo la Fundación Ford y la Andrew Mellon Foundation son privadas.

 

Pero la verdad es que difícil no recordar la referencia que hizo recientemente el actor Imanol Arias sobre esos “rarísimos tipos multimillonarios que se han adueñado de la medicina, la alimentación, el transporte y la moral”.

 

Según un estudio que afirma haber hecho el Fondo de (des) Población, en Argentina el costo del embarazo adolescente sería de 200 millones de dólares en atención sanitaria, 12 millones 700 mil para atención ambulatoria y 18 millones en atención obstétrica. En cambio, la inversión en prevención aumenta los ingresos por trabajo femenino en un 0,14%, afirma el organismo de la ONU.

 

En concreto, las adolescentes embarazadas son población no productiva que hay que liberar de su carga para que pueda trabajar.

 

Es llamativa la eficiencia con la cual implementan estos programas de eugenesia social en contraste con la incapacidad para reducir el hambre, la desnutrición infantil y la pobreza. Para tener una idea de la dimensión de este plan, solo en Tucumán y Catamarca, se dispuso la finalización de 619 contratos a agentes de ENIA.

Este es el plan que los diputados quieren convertir en ley para asegurarse el financiamiento y los cargos.

 

Por caso, el proyecto de Unión por la Patria que firman Blanca Osuna, Mónica Macha, Victoria Tolosa Paz, Julio Pereyra y Daniel Gollán, entre otros Toniolli y Ana María Ianni, entre otros, prevé creación del Plan ENIA en la órbita del Ministerio de Salud; programa destinado a adolescentes de entre 13 y 19 años, para potenciar en ellos “el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos”. El plan articula las áreas de salud, desarrollo social y educación; y “tiene dispositivos de intervención” en todo el país, porque “las acciones territoriales son determinantes para asegurar su impacto positivo”.

 

Las intervenciones llegan directamente a los menores -léase, sin conocimiento ni autorización de los padres- “y son llevadas a cabo por agentes territoriales”, una de cuyas funciones es asesorar en las escuelas. También prevé consejerías en los centros de salud para facilitar “el acceso a determinadas prácticas y cuidados”, entre los cuales está la colocación de anticonceptivos de larga duración.

 

Luego viene por supuesto la burocracia: la gestión del Plan dependería de 5 niveles: a) Unidad Ejecutora Nacional (UEN); b) Consejo Consultivo; c) Equipo de apoyo técnico; d) Equipos Focales Territoriales Intersectoriales (EFTI) y e) Agentes territoriales.

También el financiamiento, que obviamente correrá por cuenta del Poder Ejecutivo Nacional.

Los Equipos de Apoyo Técnico estarían conformados por organizaciones que aportaron al diseño del Plan y agencias de Naciones Unidas.

Hay que garantizar la subsistencia de la burocracia estatal y de la no gubernamental que, al parecer, no es precisamente filantrópica.

LAS PROVINCIAS

 

 

 SIGUEN COMPRANDO ABORTIVOS

 

NOTIVIDA, Año XXIV, Nº 1362, 14 de agosto de 2024

 

«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hch 5, 29)

 

Hasta diciembre la Dirección Nacional de Salud Sexual y Reproductiva compraba abortivos y los distribuía a las provincias en la canasta de medicamentos del Programa Remediar.

 

Ahora que Nación no los envía, cada distrito compra los insumos y sigue haciendo los abortos para “cumplir” con la inicua ley, que más que ley, como explica Santo Tomás, es “violencia tiránica”.

 

Ya hemos publicado datos de algunas compras provinciales. Entre ellas las de Entre Ríos, Córdoba, Provincia de Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires, Río Negro y Tierra del Fuego. A esas compras sumamos hoy las de Neuquén y San Juan.

 

Neuquén

 

La provincia abrió en julio un llamado a contratación directa que incluye 3000 comprimidos de misoprostol y 250 comprimidos de mifepristona (renglones 254 y 482).

 

San Juan

 

Recordemos que inmediatamente después de la sanción de la Ley de aborto el diputado nacional Marcelo Orrego pedía su derogación (expte. 6811/2020) y que este año, siendo ya gobernador de San Juan, Orrego se definió como un “fiel defensor del derecho a la vida”. 

 

Las compras del Gobierno de San Juan:

 

·       Mifepristona: 600 comprimidos por contratación directa N° 65/24 por un total de $50.130.600. La compra se adjudicó al Laboratorio Domínguez (Resolución Nº 3612/2024 del Ministerio de Salud de San Juan).

 

·       Misoprostol: 2000 comprimidos por contratación directa N° 82/24 por un total de $4.163.260. También se adjudicó al Laboratorio Domínguez (Resolución Nº 3847/2024 del Ministerio de Salud de San Juan).

 

·       Anticonceptivos de larga duración, por un total de $340.085.262,15 por contratación directa N° 40/24. Se compraron: 160 SIUs de Bayer, 681 DIUs de Medical y 1988 implantes subdérmicos de 1 varilla de Organon. (Resolución Nº 3613/2024 del Ministerio de Salud de San Juan).

 

Las tres resoluciones mencionadas llevan la firma del Ministro de Salud Amílcar Dobladez.

FUERTE EMBESTIDA ABORTISTA

 

 

 EN ENTRE RIOS

 

NOTIVIDA, Año XXIV, Nº 1361, 29 de julio de 2024

 

 

Estudian una ley provincial para garantizar el Plan ENIA y una nueva regulación de las competencias de las parteras para que puedan hacer abortos.

 

Ambas iniciativas son impulsadas por el Fondo de Población y sus aliados locales.

El Plan ENIA tiene tres pilares:

 

1) ESI y asesorías en escuelas y organizaciones barriales sobre salud sexual y reproductiva (anticoncepción, aborto y “transición de género”);

 

2) Colocación de anticonceptivos de larga duración (DIUs e implantes subdérmicos) y administración de hormonas para desarrollar características del sexo opuesto

 

3) Facilitación del aborto en menores.

 

Para solicitar por sí mismo una ligadura de trompas o una cirugía de cambio de sexo (vaginoplastia o faloplastia) el adolescente debe tener 16 años. El resto -anticonceptivos de larga duración, abortos medicamentosos y terapias hormonales- lo puede requerir de forma autónoma (sin conocimiento de los padres) desde los 13 años (Resolución 65/2015 del Ministerio de Salud de la Nación).

 

La Comisión de Salud de la Cámara de Diputados de Entre Ríos que preside el oficialista Silvio Gallay estudia el exp. Nº 27142 de Creación del Plan provincial de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA).

 

En junio, el Gobierno de Entre Ríos que encabeza Rogelio Frigerio, abrió la Licitación Pública Nº 16/24 para adquirir 30.000 cajas (de 21 comprimidos) de anticonceptivos orales y 10.080 unidades de misoprostol 200 mcg.

 

El proyecto que crea el Plan ENIA provincial es de la autoría de Maria Laura Stratta y está cofirmado por sus compañeras del bloque de Unión por la Patria: Lorena Arrozogaray, Silvia Avila, Stefania Cora, Silvia Moreno y Andrea Zoff.

 

La propuesta legislativa consta de tres Capítulos y un Anexo.

 

El Capítulo I contiene las disposiciones generales del Plan destinado a adolescentes “entre los 12 a 19 años de edad”; el Capítulo II refiere a la autoridad de aplicación -la Secretaría General de la Gobernación-, que entre otras funciones deberá “garantizar las partidas presupuestarias para la implementación del Plan Provincial”. El Capítulo III habla de la aplicación progresiva hasta alcanzar los diecisiete departamentos, iniciando por Paraná, Concordia y Gualeguaychú.

 

El Anexo detalla los Dispositivos que componen el Plan. Entre ellos las asesorías en salud integral en las escuelas (ASIE), una suerte de tutoría que sirve de nexo entre la escuela y el centro de salud. Además de aconsejar al adolescente le gestionan “turnos protegidos” (confidenciales) para colocación de métodos anticonceptivos, hormonización y aborto.

 

Ley de obstétricas

 

Con el objetivo de avanzar hacia una ley provincial que amplíe las competencias de la obstétricas, representantes de la Red de Acceso al Aborto Seguro de Argentina (REDAAS) y el Fondo de Población (UNFPA) se encontaron con funcionarios de la cartera sanitaria provincial. También mantuvieron reuniones con la vicegobernadora Alicia Aluani y diputados de Juntos por Entre Ríos. La propuesta viene de la mano de la actualización del vademécum obstétrico para que puedan prescribir mifepristona y misoprostol, tal como ocurre en Neuquén.  

 

Recordemos finalmente que la provincia de Entre Ríos hizo -sólo en los centros públicos de salud- 1643 abortos en 2021, 2.165 en 2022 y alrededor de 2.500 en 2023.

 

PLAN ENIA

 


 SE SUMA EL PROYECTO DE UNIÓN POR LA PATRIA

 

NOTIVIDA, Año XXIV, Nº 1360, 15 de julio de 2024

 

Anticonceptivos de larga duración, aborto y terapias hormonales para hacer “transición de género”, desde los 13 años y sin conocimiento de los padres.

 

Unión por la Patria presentó un proyecto, encabezado por Blanca Osuna, para convertir en ley al Plan ENIA, éste se suma a los dos proyectos en estudio, el del Socialismo y el del PRO.

 

Hace un par de semanas la Comisión de Salud realizó una reunión informativa a la que asistió la actual responsable del Plan ENIA, miembros del Consejo Consultivo y trabajadoras de varios años de antigüedad (Notivida Nº 1359).

 

Una de las trabajadoras que concurrió a esa reunión fue la socióloga Florencia Milito, del equipo de asesoras del Plan ENIA en Gualeguaychú. Milito trabajó en el ENIA desde el 2018 y hasta marzo de 2024, fecha en que caducó su último contrato. 

 

La coprovinciana de Osuna destacó el modo en que trabajaban en las asesorías en Entre Ríos, vinculando al sistema educativo con el de salud. Por ejemplo, durante la semana cumplían 3 días de asistencia presencial en las escuelas -en el horario de clases- y los restantes dos días en el centro de salud.

 

En su cierre Milito mencionó a las principales temáticas que eran objeto de consulta: salud sexual y reproductiva, métodos anticonceptivos, solicitud de anticoncepción de emergencia, infecciones de transmisión sexual, demanda de turnos en efectores de salud -que se los gestionaban- “identidad de género y hormonización”.

 

Nos hemos referido en boletines anteriores a los pilares del Plan ENIA: 1) ESI y asesorías en escuelas y organizaciones barriales; 2) Colocación de anticonceptivos de larga duración (DIUs e implantes subdérmicos) y 3) Facilitación del aborto en menores. 

 

Queremos destacar ahora que tanto las asesorías sobre salud sexual y reproductiva en las escuelas como las consejerías en los centros de salud, incluyen, como fue mencionado, la hormonización. Y que ambos espacios garantizan la confidencialidad.

 

Recordemos que las terapias hormonales las pueden pedir los adolescentes de forma autónoma (sin conocimiento de los padres) desde los 13 años porque se las considera “no invasivas”. Y que a partir de los 16 pueden solicitar, del mismo modo, las cirugías mutilantes de reasignación de sexo.

 

Recomendamos la nota publicada por Claudia Peiró en la edición de Infobae del 13 de julio, ya que está vinculada a la promoción de la transición de género en las escuelas.

 

El proyecto de Unión por la Patria

 

El proyecto (expte. 3766/2024) es de la autoría de Blanca Osuna (UP, Entre Ríos) y está cofirmado por sus compañeros de bloque: Mónica Macha, Ma. Luisa Chomiak, Sabrina Selva, Eduardo Valdés, Victoria Tolosa Paz, Julio Pereyra, Pablo Todero, Nancy Sand, Roxana Monzón, Eugenia Alianello, Daniel Gollán, Carolina Yutrovic, Eduardo Toniolli y Ana María Ianni.

 

Prevé la creación del Plan ENIA en la órbita del Ministerio de Salud, un Plan destinado a adolescentes que tienen entre 13 y 19 años, para potenciar en esa etapa de la vida “el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos”.

 

Articula las áreas gubernamentales de salud, desarrollo social y educación; y “tiene dispositivos de intervención en todas las jurisdicciones de la República Argentina entendiendo que las acciones territoriales son determinantes para asegurar su impacto positivo”.

 

Las intervenciones llegan directamente a los adolescentes “y son llevadas a cabo por agentes territoriales”, que entre otras cosas hacen las asesorías en las escuelas.

 

La asesoría, dice el expediente, “es un nexo intersectorial entre salud y educación”. También se contemplan espacios de asesoría en la comunidad, “pensadas según las características de cada territorio”.

 

Las consejerías en los centros de salud facilitan “el acceso a determinadas prácticas y cuidados” y garantizan la colocación del anticonceptivo de larga duración elegido.

 

Para la gestión del Plan se disponen 5 niveles:  a) Unidad Ejecutora Nacional (UEN); b) Consejo Consultivo; c) Equipo de apoyo técnico; d) Equipos Focales Territoriales Intersectoriales (EFTI) y e) Agentes territoriales.  

 

La Unidad nacional sería interministerial y entre otras cosas deberá: definir lineamientos de acción, preparar el Plan Operativo Anual; coordinar los equipos focales territoriales intersectoriales (EFTI) y proveer los insumos.

 

EI Poder Ejecutivo Nacional se vería obligado a financiar los gastos del Plan ENIA (recursos humanos e insumos). El gasto previsto para el Plan se actualizará cada año por el índice de Precios al Consumidor publicado por el INDEC.  Y el incremento del 2024 “deberá corresponder al Índice de Precios al Consumidor acumulado”.

 

Los Equipos de Apoyo Técnico estarían conformados por organizaciones que aportaron al diseño del Plan y agencias de Naciones Unidas.

 

El Coordinador del Equipo Focal Territorial sería “la máxima autoridad del Plan en cada provincia”.

PIDEN

 


 QUE LE DEN RANGO DE LEY AL PLAN ENIA

 

NOTIVIDA, Año XXIV, Nº 1359, 28 de junio de 2024

 

El ENIA es: 1) ESI y asesorías en escuelas y organizaciones barriales; 2) Distribución de anticonceptivos de larga duración (DIUs e implantes subdérmicos) y 3) Facilitación del aborto en menores.

 

El martes la comisión de salud de la cámara baja realizó una reunión informativa sobre el Plan ENIA con el objeto de avanzar con el proyecto que intenta instituirlo por ley.

 

Pablo Yedlin (UP, Tucumán) abrió la reunión afirmando que, merced al Plan ENIA, Argentina redujo en un 50% la cantidad de “embarazos adolescentes”.

 

La aseveración de Yedlin, presidente de la Comisión de Salud, es, cuando menos, infundada ya que los embarazos no se registran, por lo que mal se puede saber si su número crece o decrece.

 

La fecundidad adolescente, que es lo que se mide y descendió, no depende del número de embarazos sino de los nacidos vivos de madres adolescentes. Es decir, si todas las adolescentes que se embarazan abortan, la fecundidad resulta nula.

 

Durante la reunión se realizaron tres paneles por los que desfilaron funcionarios, referentes y miembros del Consejo Consultivo del Plan. Entre ellos Mariana Romero y Silvina Ramos, del CEDES; Leandro Cahn de la Fundación Huésped y Natalia Gherardi, directora de ELA.

 

Federico Panuelo, Director de Niñez y Adolescencia de la provincia de BsAs explicó durante la reunión que el Gobierno anterior financiaba el recurso humano y los insumos del Plan. Mencionó que para menores de 15 años tienen un dispositivo que es la Mesa de Niñas-No Madres que realiza la búsqueda activa de embarazadas para generar una consejería en opciones y “una eventual interrupción del embarazo”, “si resulta la opción elegida”. El funcionario de Kicillof no mencionó otra opción. Destacó que tuvieron que salir a comprar misoprostol y mifepristona porque el Gobierno nacional sólo les envió lo que quedó planificado de la gestión anterior.

 

Marisa Graham, Defensora de Niños y Adolescentes señaló que denunciaron ante organismos internacionales la desintegración del Plan ENIA. Afirmó que no se pueden mantener las estructuras provinciales sin el acompañamiento de Nación. El proyecto de ley tiene que obligar a que el financiamiento sea nacional, enfatizó.

 

Lo mismo resaltó Valeria Isla Blum, Directora de Salud Sexual y Reproductiva de Alberto Fernández: “consideramos necesario la sanción de una ley que reconozca y financie esta política pública y sobre todo que brinde las herramientas a las provincias para poder implementarla: dispositivos, recurso humano, insumos”.

 

Mariana Isasi, Jefa de Oficina del Fondo de Población (UNFPA) en Argentina resaltó que acompañan al estado nacional en toda la política relacionada con la salud sexual y reproductiva y que el Plan ENIA es una de las políticas prioritarias en la materia. Contó que habían mantenido reuniones con funcionarios del Ministerio de Salud y que tienen con ellos un acuerdo de trabajo enfocado en los anticonceptivos de larga duración.

 

Lo último fue corroborado por Paula Zingoni Subsecretaría de Relaciones Sectoriales y Articulación del Ministerio de Salud que informó que extendieron hasta fin de año el convenio con UNFPA que vencía en abril, agregando que había procesos de compra de implantes subdérmicos iniciados en noviembre. Todos los procesos de compra de la gestión anterior están en curso, garantizó Zingoni.

 

Florencia Milito del equipo de asesoras del Plan ENIA en Gualeguaychú, destacó que las asesorías son fundamentales para vincular al sistema educativo con el de salud. Ellas cumplían una carga horaria de 30 horas por semana distribuidas en 3 días de asistencia presencial en las escuelas -durante el horario de clases- y los restantes dos días en el centro de salud.

 

El proyecto del socialismo

 

La iniciativa (expte. 1903/2024) es de la autoría de la socialista Mónica Fein y está cofirmada por su compañero de bloque Esteban Paulón y Carla Carrizo (Evolución radical). El proyecto tiene giro a las comisiones de Salud, Familia, Mujeres y Diversidad, y Presupuesto.

 

El Programa está destinado a personas comprendidas entre los 13 y los 19 años (art.4). Si bien el proyecto no menciona al aborto en su objeto (art.1), después incluye a la Ley de aborto, N°27.610, en el marco normativo en el que proyecto se enmarca (art.2).

 

Entre los principios rectores (art. 3) contempla a la “autonomía progresiva”. Conviene recordar qué se entiende por “autonomía progresiva” a partir de la reforma del Código Civil aprobada en 2015. Entre los 13 y 16 años una adolescente puede pedir autónomamente un aborto medicamentoso porque se considera una práctica no riesgosa. A partir de los 16 años puede solicitar que le liguen las trompas porque se la considera adulta (Resolución 65/2015 del Ministerio de Salud de la Nación).

 

Los otros principios rectores son: el “abordaje integral y articulación intersectorial”, la “perspectiva de derechos humanos, géneros y diversidad”, y el respeto a la “autonomía de las mujeres” y a la “identidad de género” (art. 3).

 

La autoridad de aplicación sería el Ministerio de Salud de la Nación (art. 6) que deberá “brindar a las jurisdicciones la cooperación técnica, económica y financiera” para garantizar la implementación efectiva del Programa, capacitando permanentemente a los equipos de salud y proveyendo los insumos (art. 7). También deberá enviar al Congreso un informe anual en el que rinda cuentas de los indicadores relacionados con el Programa (art. 13). “La asistencia financiera a las jurisdicciones se realizará mediante la asignación de recursos provenientes del Fondo del Tesoro Nacional” (art. 8).

 

Se crearía una Unidad de Coordinación Interministerial (Min. de Salud, Min. de Capital humano, Secretaría de Educación y Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia) para la plena implementación del Programa (art. 10).

 

Entre las funciones de esa Unidad de Coordinación estaría la de definir los lineamientos de acción que deberán incluir:  ESI, asesorías en organizaciones comunitarias (para los adolescentes no escolarizados), “provisión de métodos anticonceptivos (en especial los de larga duración), prevención de embarazos forzados y acceso a la interrupción del embarazo” (art. 11).

 

Destaquemos que se considera "embarazo forzado" al de una menor de 15 años, aunque sea producto de una relación sexual entre pares, libremente consentida. No ofrecer el aborto en caso de "embarazo forzado" se considera “violencia  institucional”.

 

Tal como ocurrió hasta diciembre, el Programa contaría con un consejo consultivo conformado, entre otros, por representantes de organizaciones de la sociedad civil y organismos de rectoría de la salud global (art. 12). En la anterior gestión, el consejo estuvo integrado por miembros de la Fundación Huésped; FEIM, ELA, el Área de género de Amnistía Internacional, entre otras, y representantes de Agencias de Naciones Unidas como el Fondo de Población (UNFPA), del Programa para el Desarrollo (PNUD) y UNICEF.

 

El proyecto del PRO

 

Esta semana ingresó otro proyecto (Expte. 3323/2024) con el mismo fin. Está encabezado por Silvia Lospennato y fue cofirmado por sus compañeros del PRO: María Eugenia Vidal, Cristian Ritondo, Sofía Brambilla, María Sotolano, Silvana Giúdici, Sabrina Ajmechet, Martín Maquieyra, Daiana Fernandez Molero, Gabriel Chumpitaz, Florencia De Sensi, Alejandro Bongiovanni, Ana Clara Romero, Alejandro Finocchiaro y Marilú Quiroz.

 

Entre los objetivos del Programa propuesto se menciona expresamente el efectivo cumplimiento de la legislación vigente en la atención de la “interrupción del embarazo”. En los fundamentos de su proyecto Lospennato habla largamente de la Ley de aborto y explica “siguiendo la interpretación de la Resolución 65/2015 del Ministerio de Salud de la Nación”, que “todas las prácticas de salud reproductiva que no supongan riesgo grave para la salud, la vida o la integridad de los adolescentes” pueden ser consentidas autónomamente desde los 13 años, es decir, a esa edad ya se puede solicitar un aborto sin el acompañamiento de un adulto. Es lo mismo que los socialistas mencionan como “autonomía progresiva”.

 

Las partidas necesarias para la implementación del Plan saldrían del Presupuesto General de la Nación y se deberá “proveer a los equipos técnicos provinciales los insumos, el material y la capacitación necesarios” “atendiendo a las competencias que le corresponden al Estado Nacional y las responsabilidades concurrentes en materia de salud y educación”.