DON BOSCO

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"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"
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ABEL ALBINO


Si alimentamos bien a los chicos, en 20 años somos potencia

El Dr. Abel Albino, médico pediatra, creó la Fundación Conin en 1993 con la misión de erradicar la desnutrición infantil en la Argentina. Esta institución posee 86 centros de contención y aspira a instalar otros 2.000 en los próximos años, y su obra merece un amplio apoyo puesto que ya son 2.315.000 niños y jóvenes los que padecen de inseguridad alimentaria. Entre el nacimiento y los 5 años de vida la desnutrición va acompañada de déficit de micronutrientes (hierro, vitamina A, zinc), riesgo de infecciones, impacto negativo en el sistema inmunológico y deterioro cognitivo y psicomotriz.

Albino manifiesta que no bastan los alimentos para el desarrollo de los niños. “Cuando los niños se crían en un ambiente hostil, chato, sin colores, sin música, sin alegría, con figuras paternas o maternas desdibujadas o ausentes, no alcanza a desplegar su potencial genético, porque ese ambiente no les permite cablear el cerebro, algo que sucede fundamentalmente en el primer año de vida. En ese primer año, el cráneo tiene 35 centímetros y crece un centímetro por mes, hasta alcanzar 47 centímetros al año. Ese crecimiento no se repite jamás, es ahí o nunca. Al año y medio la fontanela anterior y el cráneo es una unidad sellada. Cuando un funcionario dice le damos leche a partir de los cinco años, ya es tarde.”

El hambre, entre cosas, afecta el vocabulario. “Una investigación de hace 45 años del doctor Monckeberg detectó que en pobreza extrema los padres manejan 180 palabras, de las 12 mil a 15 mil que maneja cualquiera de nosotros diariamente, de los 85 mil vocablos de la lengua más usada. Y que los niñitos de esos padres utilizan sólo 40 palabras. De ahí los altos índices de deserción escolar y repitencia. Van a la escuela, pero repiten y repiten.”
“Un país se hace con miles de niños leyendo. Pero para leer y escribir hace falta tener un cerebro sano.”

“Si nos acompaña el Gobierno y pone cloacas, no hay parásitos; y si tenemos agua corriente, no hay gastroenterocolitis; y si tenemos agua caliente y luz eléctrica, mejora la higiene. 
Y si el Gobierno nos permite hacer que cada niño reciba desde el momento de su nacimiento en adelante una caja de leche por mes, y cada mujer embarazada y nodriza cuente con cuatro cajas de leche por mes, salimos como una flecha. Si preservamos el cerebro, luego educamos y simultáneamente se mejora la infraestructura del hogar, seremos potencia en 20 años, lo firmo y le pongo el sello”.

Página web de Conin:  www.conin.org.ar 


(Revista Viva, 21-5-17)

JORNADA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN 2015


Mensaje del Santo Padre 

Ecclesia, 16-10-15

Al Profesor José Graziano da Silva Director General de la FAO

1. Esta jornada en la que se celebra el septuagésimo aniversario de la fundación de la FAO, pone en un primer plano a tantos hermanos nuestros que, no obstante los esfuerzos realizados, pasan hambre y malnutrición, sobre todo por la distribución inicua de los frutos de la tierra, pero también por la falta de desarrollo agrícola. Vivimos en una época donde la búsqueda afanosa del beneficio, la concentración en intereses particulares y los efectos de políticas injustas frenan iniciativas nacionales o impiden una cooperación eficaz en el seno de la comunidad internacional.

En este sentido, queda mucho por hacer por lo que se refiere a la seguridad alimentaria, que se divisa aún como una meta lejana para muchos. Este doloroso escenario, Señor Director General, está reclamando con urgencia que se retome la inspiración que condujo al nacimiento de esta Organización y nos compromete a buscar los medios necesarios para librar a la humanidad del hambre y promover una actividad agrícola capaz de satisfacer las necesidades reales de las diversas áreas del planeta.

Se trata ciertamente de un objetivo ambicioso, pero improrrogable, que se debe perseguir con renovada voluntad en un mundo donde aumentan las diferencias en los niveles de bienestar, ingresos, consumos, acceso a la asistencia sanitaria, educación y por lo que concierne a una mayor esperanza de vida. Somos testigos, a menudo mudos y paralizados, de situaciones que no se pueden vincular exclusivamente a fenómenos económicos, porque cada vez más la desigualdad es el resultado de esa cultura que descarta y excluye a muchos de nuestros hermanos y hermanas de la vida social, que no tiene en cuenta sus capacidades, llegando incluso a considerar superflua su contribución a la vida de la familia humana.

El tema elegido para la Jornada Mundial de la Alimentación de este año: Protección social y agricultura para romper el ciclo de la pobreza rural, es importante. Un problema que pone de relieve la responsabilidad hacia los dos tercios de la población mundial que carece de protección social, incluso mínima. Un dato aún más alarmante por el hecho de que la mayoría de esas personas viven en las zonas más desfavorecidas de aquellos países donde ser pobre es una realidad olvidada y la única fuente de supervivencia está ligada a una escasa producción agrícola, a la pesca artesanal o a la cría de ganado en pequeña escala. En efecto, la carencia de protección social afecta sobre todo a los pequeños agricultores, ganaderos, pescadores y agentes forestales, obligados a vivir precariamente, porque el fruto de su trabajo depende con frecuencia de condicionamientos naturales, que a menudo escapan de su control, y a la falta de medios para enfrentar las malas cosechas o para obtener las herramientas técnicas necesarias. Paradójicamente, además, incluso cuando la producción es abundante, se encuentran con serias dificultades para el transporte, la comercialización y el almacenamiento de los frutos de su trabajo.

Durante los viajes y las visitas pastorales, he tenido numerosas oportunidades de escuchar a estas personas expresar sus penosas dificultades, y es natural que yo me haga portavoz de las arduas preocupaciones que me han confiado. Su vulnerabilidad, en efecto, tiene repercusiones muy gravosas en su vida personal y familiar, ya abrumada por el peso de tantas contrariedades o por jornadas agotadoras y sin límite de tiempo, como no sucede en tantas otras categorías de trabajadores.

2. Las condiciones de las personas hambrientas y malnutridas pone de manifiesto que no es suficiente ni podemos contentarnos con un llamado general a la cooperación o al bien común. Tal vez la pregunta sea otra: ¿Es aún posible concebir una sociedad en la que los recursos queden en manos de unos pocos y los menos favorecidos se vean obligados a recoger sólo las migajas?

La respuesta no puede limitarse a buenas intenciones y propósitos, radica más bien en «la paz social, es decir, la estabilidad y seguridad de un cierto orden, que no se produce sin una atención particular a la justicia distributiva, cuya violación siempre genera violencia» (Enc. Laudato si’, 157). En efecto, para las personas y las comunidades, la falta de protección social es un factor negativo en sí mismo y no puede restringirse sólo a las posibles amenazas para el orden público, puesto que la desigualdad afecta a los elementos fundamentales del bienestar individual y colectivo, como, por ejemplo, la salud, la educación, la calidad de vida, la participación en los procesos de decisión.

Pienso en los más desfavorecidos, en aquellos que, por la falta de protección social, sufren las nocivas consecuencias de una crisis económica persistente o de fenómenos relacionados con la corrupción y el mal gobierno, además de padecer los cambios climáticos que afectan a su seguridad alimentaria. Son personas, no números, y reclaman que las apoyemos, para poder mirar el futuro con un mínimo de esperanza. Piden a los gobiernos y a las instituciones internacionales que actúen cuanto antes, haciendo todo lo posible, aquello que dependa de su responsabilidad.

Tener en cuenta los derechos de los hambrientos y acoger sus aspiraciones significa ante todo una solidaridad transformada en gestos tangibles, que requiere compartir y no sólo una mejor gestión de los riesgos sociales y económicos o una ayuda puntual con motivo de catástrofes y crisis ambientales. Es esto lo que se pide a la FAO, a sus decisiones y a las iniciativas y programas concretos que se lleven a cabo en los distintos lugares.

Esta perspectiva antropológica, sin embargo, muestra que la protección social no puede limitarse al incremento de los beneficios, o quedar reducida a la mera idea de invertir en medios para mejorar la productividad agrícola y la promoción de un justo desarrollo económico. Se debe concretizar en ese «amor social» que es la clave de un auténtico desarrollo (cf. ibíd., 231). Si se considera en su componente esencialmente humana, la protección social podrá aumentar en los más desfavorecidos su capacidad de resiliencia, de asumir y sobreponerse a las dificultades y contratiempos, y a todos hará comprender el justo sentido del uso sostenible de los recursos naturales y del pleno respeto de la casa común. Pienso, en particular, en la función que la protección social puede desarrollar para favorecer la familia, en cuyo seno sus miembros aprenden desde el inicio lo que significa compartir, ayudarse recíprocamente, protegerse los unos a los otros. Garantizar la vida familiar significa promover el crecimiento económico de la mujer, consolidando así su papel en la sociedad, como también apoyar el cuidado de los ancianos y permitir a los jóvenes continuar su formación escolar y profesional, para que accedan bien capacitados al mundo laboral.

3. La Iglesia no tiene la misión de tratar directamente estos problemas desde el punto de vista técnico. Sin embargo, los aspectos humanos de estas situaciones no la dejan indiferente. La creación y los frutos de la tierra son dones de Dios concedidos a todos los seres humanos, que son al mismo tiempo custodios y beneficiarios. Por ello han de ser compartidos justamente por todos. Esto exige una firme voluntad para afrontar las injusticias que nos encontramos cada día, en particular las más graves, las que ofenden la dignidad humana y afectan profundamente nuestra conciencia. Son hechos que no permiten a los cristianos abstenerse de prestar su contribución activa y su profesionalidad, sobre todo a través de diversas organizaciones, que tanto bien hacen en las zonas rurales.

Ante las dificultades, no puede prevalecer el pesimismo o la indiferencia. Lo que hasta ahora se ha hecho, no obstante la complejidad de los problemas, es ya motivo de aliciente para toda la Comunidad internacional, para sus instituciones y sus líneas de acción. Entre ellas, pienso en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada recientemente por las Naciones Unidas. Espero que no se quede sólo en un conjunto de reglas o de posibles acuerdos. Confío que inspire un modelo diverso de protección social, tanto en el plano internacional como nacional. Se evitará así utilizarla en beneficio de intereses contrarios a la dignidad humana, o que no respetan plenamente la vida, o para omitir responsabilidades que dejan los problemas sin resolver, agravando de esta manera las situaciones de desigualdad.

Que cada uno, en aquello que dependa de él, dé lo mejor de sí mismo en espíritu de genuino servicio a los demás. En este esfuerzo, la acción de la FAO será fundamental si dispone de los medios necesarios para asegurar la protección social en el marco del desarrollo sostenible y de la promoción de cuantos viven de la agricultura, la ganadería, la pesca y los bosques.

Con estos deseos, invoco sobre usted, Señor Director General, y sobre cuantos colaboran en este servicio a la familia humana, la bendición de Dios rico en misericordia.

Vaticano, 16 de octubre de 2015.


FRANCISCO

DESPERDICIO DE ALIMENTOS


La Nación, editorial,  01 DE OCTUBRE DE 2015

Tuvo lugar recientemente en la UCA la 2da. Cumbre de Alimentos, Nutrición y Salud, organizada por la Oficina de Alimentos de la provincia de Buenos Aires. El objetivo fue convocar a un intercambio de información y propuestas sobre temas relacionados con la cuestión alimentaria, que incluye a profesionales de la medicina, directivos empresariales, investigadores, desarrolladores de productos, tanto en el campo industrial como en el de su comercialización. Se destacaron como ejes temáticos aquellos vinculados al consumidor, como el mantenimiento de la calidad de los alimentos en la cadena de aprovisionamiento de los supermercados y, también, cuestiones que disparan interrogantes éticos como el desperdicio de alimentos.

Cada año se desaprovechan en nuestro país 38 kilos de alimentos por habitante: un desperdicio de alrededor de 1,5 millones de toneladas anualmente, ya sea debido a una deficitaria planificación de las compras por los consumidores o a descuidos en la conservación por sólo mencionar algunas de las múltiples razones que convierten la comida en desperdicio. La situación desnuda la presencia de un grave problema cultural que implica, a nivel mundial, una pérdida material de 1300 millones de toneladas anuales de alimentos. La Organización para las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha calculado que, de la referida pérdida global, el 15% corresponde a América latina, con la Argentina ocupando un punto medio en la escala de derroche.

Importa tener en cuenta la acción de la Red Argentina de Bancos de Alimentos, entidad sin fines de lucro, consagrada al rescate de alimentos para su aprovechamiento y distribución, antes de que se deterioren y haya que descartarlos. La red almacena, clasifica y distribuye raciones con la cooperación de organizaciones de ayuda comunitaria. Durante 2014 llevó más de 24 millones de platos de comida a más de 240.000 personas. Su presidente, Gustavo Fernández Casares, considera que lo fundamental es concientizar a la sociedad para ganar eficacia y fortalecer la acción de los donantes. Resulta imperioso, pues, retomar las gestiones tendientes a aprobar la llamada "ley del buen samaritano" pues se requiere este fundamento legal para reducir notablemente los desperdicios. Cuando mueren niños a diario por desnutrición no podemos permanecer impasibles. El aporte de los bancos de alimentos de todo el país merece destacarse. Su valiosa labor aguarda potenciarse con la ley. No hay más tiempo para perder.

HAMBRE CERO, PERO SIN BUENA ALIMENTACIÓN


Sergio Britos
Clarín, 2-6-15

Las últimas tres décadas de gobiernos democráticos en la Argentina han sido años de disminución progresiva de la desnutrición infantil. La FAO acaba de distinguir a varios países, entre ellos el nuestro, por mantener, desde hace 25 años, la subalimentación en valores inferiores o cercanos al 5%. Efectivamente, según la metodología de FAO, la Argentina está cerca del hambre cero. Así también lo plantean los estudios del Observatorio de la Deuda Social de la UCA.

Sin embargo, la buena nutrición no acaba en el hambre cero, más bien allí empieza. Cuando más de un tercio de las calorías ingeridas son pobres en nutrientes esenciales porque se come poca verdura, fruta, lácteos y pastas o cereales de buena calidad, se abre la puerta al desarrollo temprano de las tres principales formas de malnutrición: sobrepeso, baja talla y déficit de nutrientes esenciales (calcio, hierro y vitaminas A y C, las más comunes). 

Esa es la realidad cotidiana de unos 2 millones de niños en Argentina, que no pueden ejercer su derecho a una buena alimentación porque no desayunan con al menos un vaso de leche diaria (y otros dos o algún yogur durante el resto del día) o comen menos de dos frutas o muy poca cantidad y variedad de verduras frescas. Las políticas de primera infancia que promueven la lactancia materna y luego de ella suministran leche fortificada con hierro y zinc son buenas respuestas y deben mantenerse y perfeccionarse. Sin embargo, la política de alimentación escolar es un enorme vacío y una asignatura pendiente. Casi cinco millones de niños comen todos los días en sus escuelas y el número crecerá a medida que avance la extensión de la jornada escolar.

La enorme mayoría de los chicos (más del 80%) entran a la escuela sin haber ingerido los nutrientes esenciales. Si la escuela se pretende como niveladora de las oportunidades de aprendizaje, tiene en los desayunos una gran oportunidad. Varios países latinoamericanos han priorizado los programas de leche o desayuno escolar. La misma FAO promueve esas estrategias, que lejos están de ser jerarquizadas en nuestro caso. La cobertura de desayunos no es baja, pero sí su calidad. Sin embargo, una preocupación más sentida en las escuelas es que los almuerzos “llenen y no les falte carne”, en un país con 40% de escolares con sobrepeso y un exceso de 60% en el consumo de carnes en hogares pobres. 

Investigaciones sobre la comida escolar muestran que la calidad de cada caloría ofrecida es más baja que la propia dieta hogareña. Más obesidad, más malnutrición. En suma, un desayuno de calidad, una colación saludable (yogur, postres lácteos, frutas) y un almuerzo frugal solo para quienes realmente no almuercen en sus casas es la base nutricional de una política acertada de alimentación escolar. Que por supuesto requiere además de mucha educación alimentaria y un compromiso del más alto nivel.

Sergio Britos
Director de CEPEA

HOY MORIRÁN DE HAMBRE 24.000 PERSONAS


 Adolfo Miranda Sáenz
  Managua, Nicaragua  |   16 Junio 2015 

Más de 1,300,000,000 (mil trescientos millones) de personas en el mundo sobreviven con menos de un dólar por día. Son personas, seres humanos, viviendo en condiciones infrahumanas, casi como animales y algunos peor que animales. Los de la siguiente escala tampoco tienen mucho, pues más de 3,000,000,000 (tres mil millones) sobreviven con menos de dos dólares diarios. Es todo lo que tienen para comer, abrigarse, curarse y cubrir todas sus necesidades. La población mundial es de 7,000,000,000 (siete mil millones) y casi la mitad de la humanidad vive en condiciones miserables. 
Cada día alrededor de 24 mil personas mueren de hambre o de consecuencias del hambre; de ellas 10 mil son niños. ¡Es terrible saber que hoy morirán de hambre 24 mil personas en el mundo! ¡Diez mil niños!

Casi 1,000 millones de personas no tienen agua potable, 2,700 millones no cuentan con ninguna atención de salud, 2,500 millones de niños no asisten a la escuela… y pudiéramos seguir dando cifras escalofriantes sobre el drama humano de la pobreza reportado por diversos organismos de las Naciones Unidas (PNUD, OMS, Unesco). Si usted hoy puede comer tres tiempos forma parte del cinco por ciento de privilegiados en el mundo. Si usted tiene en su casa luz eléctrica forma parte del 25% de personas que se pueden dar ese “lujo”. Y si tiene una computadora usted es parte del 1% de personas que integran un grupo selecto en el planeta. ¡Esto es real!

¿Qué sentimientos le producen estos datos? ¿Lo conmueven? ¿Lo motivan? ¿O los lee con indiferencia pensando “esto no es asunto mío sino de los gobiernos” o “que cada cual resuelva sus problemas”? Jesucristo nos enseña en el Evangelio que el mandamiento de amar a nuestro prójimo es tan importante como amar a Dios; que realmente no se puede ser cristiano sin amar al prójimo, ni podemos amar a Dios a quien no vemos si no amamos primero al prójimo a quien vemos. Y lo vemos en estas dimensiones universales tan brutalmente impactantes. Lo vemos a nuestro alrededor, cercano a nosotros. Lo vemos todos los días. ¡La pobreza está en todas partes!


Estructuras injustas han llevado a que el 1% de las personas tengan el 50% de toda la riqueza del mundo y el 99% de la humanidad el otro 50%, además muy mal distribuido, pues la mitad de la humanidad vive en condiciones de miseria. Por eso a los cristianos la Iglesia no se cansa de llamarnos a que nos interpelemos nosotros mismos y a interpelar al mundo sobre esta situación de pecado que no se resuelve solo practicando la caridad generosa, aunque sea buena y necesaria. La Iglesia nos llama a hacer mucho más: cambiar las estructuras sociales injustas. 

No se cansa de llamarnos a proclamar con nuestra voz, con nuestras acciones, con nuestra forma de vivir, el Evangelio de salvación y libertad auténtica, no solo en la dimensión espiritual, sino también en las cosas temporales, en las cosas materiales de este mundo. Hay una Doctrina Social de la Iglesia fundamentada en el Evangelio y contextualizada en los tiempos modernos mediante las Encíclicas Sociales de los papas. 
Una doctrina social que debería ser más enseñada y enfatizada, pues cada día es más importante hacer conciencia para que sus principios se pongan en práctica, cambiar las estructuras sociales injustas y lograr la salvación integral de las personas: la salvación espiritual pero también material; salvar al ser humano de la pobreza y la miseria. Hoy morirán de hambre 24 mil personas. Y usted, ¿qué hará?

EN LA ARGENTINA HAY DESNUTRICIÓN A PATADAS


Por Micaela Urdinez  
| LA NACION, 2-5-15
  

"En la Argentina hay desnutrición a patadas. Queda bien decir que hay malnutrición porque nadie quiere decir que hay desnutrición. La realidad es ésa. Ésta debe ser una cuestión de prioridad política", dice Abel Albino, cansado de que se esconda esta realidad debajo de la alfombra. Con 43 años de pediatra y 22 al frente de la lucha contra la desnutrición desde la Fundación Conin, Albino sabe perfectamente de lo que habla. "Tener un ciego en la familia no es tan común, pero cortos de vista conocemos a montones. Lo mismo pasa con la desnutrición. Los cuadros intermedios son millones, desnutridos de primer y segundo grado."

Pediatra, padre de 5 mujeres, abuelo de dos nietos, líder social, voz de los invisibles, Albino se define a sí mismo como un simple médico de niños que un día se hartó de ver pobres. Eso lo cambió, lo conmovió y lo llevó a dedicar su vida a proteger a la infancia, y por ende, al futuro del país. Con una obra que ya cuenta con 68 centros de prevención de la desnutrición en la Argentina y 9 en el extranjero (América Latina y Africa), Albino asiste a cada espacio al que lo invitan para difundir - con pasión, crudeza e invitación al compromiso - un concepto que repite para que quede grabado en la cabeza y el corazón de todos los argentinos: hay que preservar el cerebro del niño. Para eso, necesita recibir buena alimentación y estimulación durante el primer año de vida.

-¿Cree que la Argentina está cerca de alcanzar el hambre cero?

--Combatir el hambre es lo más fácil porque es un síntoma. Pero la desnutrición es una patología social profunda, que puede llevar una generación combatirla. Nadie come bien en el desempleo y en el subempleo. Nadie come bien cuando no hay madre en la casa.En ese ambiente chato y gris, desprovisto de colores, de música y de alegría, nadie vive bien. Porque un chico puede comer bien pero no tener la estimulación adecuada. Porque un chico cablea su cerebro con una cucharadita de sopa y un beso en la mejilla. Si yo no lo beso, no le aprieto el cachete, no le cuento del payaso Plin Plin, no exacerba su curiosidad, no incrementa su imaginación, no se "engancha" con la vida. Así es imposible que logre un desarrollo del cerebro de más del 50%, de lo esperado. No mintamos más, estamos lejos de alcanzar el hambre cero. Pero como este es un país sin responsables, nos hemos habituados a vivir así en la mentira. Que es también una falta de responsabilidad.

-Si el hambre se resuelve con un plato de comida, ¿qué hace falta para terminar con la desnutrición?

-Como la desnutrición es una patología social se necesita hacer un abordaje integral de la problemática social que le da origen a la extrema pobreza. Es multidisciplinario: educación, nutrición, jardín maternal, oficios, ropero, lectoescritura para analfabetos, escuela para padres, alcoholismo, agua corriente, luz eléctrica, cloacas, documentación y agua caliente, entre otras cosas. Eso es combatir la desnutrición. Nadie habla de eso.

-¿Por qué cree entonces que se elige hablar de malnutrición?

--Porque cuando el ingreso es magro, uno compra cantidad y no calidad. Compra hidratos de carbono y deja de lado las proteínas. El chico está inflado pero infladas están también las piernas por falta de proteínas y ese chico se muere con mucha facilidad. La muerte de los niños en edad preescolar es 20 veces mayor en América Latina que en los Estados Unidos. Pero nadie habla de eso. La muerte de un niño no tiene nombre y el daño es individual y social. Cuando uno gasta más del 30% de sus ingresos en alimentos, está en problemas. En América del Norte, se gasta el 16% de los ingresos en alimentos, en América latina, el 64%.

-¿Qué opina de los planes sociales como la asignación universal por hijo?

-Enhorabuena que exista. Pero la gente no necesita bombachas para todos o calzoncillos para todos. La gente necesita trabajo y educación. Una embarazada no es una imbécil a la que le falló el plan social, es un tesoro en un país enormemente rico, enormemente grande y peligrosamente vacío. Acá hay pobreza interna. El chico que está en ese ambiente chato y gris es un desnutrido afectivo y no se puede vivir sin amor. El principal problema de América latina es el recurso humano dañado por problemas de pobreza, miseria e injusticia. Es una criatura que no desplegó su potencial genético.

-¿Se imagina el día en el que ya no hagan más falta los centros Conin en el país?

-Me encantaría que eso suceda y que los centros se transformen en bibliotecas. Para eso, hace falta que el poder político se interese. Benedicto XVI dijo de manera excepcional que "la promoción de los derechos humanos sigue siendo la estrategia más efectiva para eliminar las desigualdades entre los países y los grupos sociales, y para aumentar la seguridad". ¿Creen que la violencia que hay en la sociedad se combate con más policía o con miras telescópicas? No, se combate con familia, amor, contención y abrazo.

-Ya le ofrecieron muchos cargos públicos. ¿Se ve algún día ayudando desde la política?

-Desde Conin tengo más continuidad que el presidente de la República. El único cargo público desde el que podría hacer cosas es desde la presidencia de la república. Todas las otras personas que tiene cargos públicos no tienen continuidad, las ningunean, las persiguen. Yo me meto en este tema porque sufro viendo el país postergado, sufro cuando un chico me ofrece limpiarme el vidrio o una nena se ofrece por 5 pesos en la calle Libertad. No me gusta viajar, ni andar en avión, ni dejar el consultorio porque vivo de eso. Y lo hago todas las semanas porque me interesa el país, yo sufro por mi país, porque soy argentino. Esta es mi patria, esto amo yo.

-Si pudiera implementar cinco políticas públicas, ¿por dónde arrancaría?

-Hacen falta poner en prácticas cinco cosas:

1.Preservar el cerebro durante el embarazo y dentro del primer año: aquí se forma el 80% del peso del cerebro que ese niño tendrá de adulto.

2. Educar ese cerebro: la educación es una semilla maravillosa, que para fructificar, necesita un sustrato anatomofisiológico, anatomofuncional óptimo. El ideal es que ese sustrato sea cerebro bien alimentado y bien estimulado. La educación secundaria obligatoria ayudaría a este objetivo.

3. Cloacas y saneamiento ambiental.

4. Agua corriente y caliente. No hay derecho que una persona no tenga agua corriente en su casa.

5.Luz eléctrica. No puede ser que una persona quede ciega después de las 6 de la tarde.

Si hacemos esto, somos una potencia en 30 años.

-En este país que tiene tantas sombras, ¿por qué cree que Conin y su mensaje llegaron tan lejos?

-Porque existe gente buena, gracias a Dios y porque hablar de un niño todavía conmueve. Hoy veníamos en el avión y un niño lloraba sin parar y nadie protestaba. Todos estaban preocupados por cómo ayudar a la mamá para que no llore. Y las dos o tres mujeres que estaban cerca le pedían el chico para ayudar. Eso demuestra que hay gente buena¡Lo que podríamos hacer si nos pusiéramos de acuerdo el gobierno, las empresas, la sociedad civil, las iglesias y las universidades! Tenemos que trabajar juntos. La patria está enferma y todos sus hijos tenemos que estar juntos ayudando.

-¿De qué vive Abel Albino?

-Soy un pediatra común y silvestre. Uno más del montón. La pediatría me da mucho. La independencia económica implica independencia política. Y yo soy un tipo económicamente independiente. Vivo de mi consultorio. La pediatría me dio contacto permanente con gente que se ofrece a ayudar. Este fluir es una fuente de apoyo a la labor de Conin. En un país donde todos son sospechosos hasta que se demuestre lo contrario, gozar de un prestigio social es un capital. Hace poco entré en un restaurant en Mendoza y me recibió un chico que me saludó y me dijo que era un gusto verme. Me contó que había sido paciente mío, en El Algarrobal, de Conin. El tipo tenía huesos largos, eso evidencia buena nutrición en el momento del crecimiento. Trabajaba de mozo en un hotel distinguido e iba a 4to año de Ingeniería Electrónica. Ese es uno de los tantos chicos que pudimos salvar.

-¿Cuáles son las principales demandas y preocupaciones de las madres que atienden en Conin?

-Las madres son madres y están interesadas por sus hijos. ¿Qué quiere para su hijo señora? Que pueda comer, doctor, me dicen. Lo único que les interesa al principio es que ellos puedan comer. No pueden pensar en otra cosa.

-¿Cómo fue su infancia?

-Gracias a Dios nunca sufrí hambre. Mi papá era un industrial y toda mi familia siempre tuvo un perfil social dispuesto. Los tres hermanos tuvimos la posibilidad de vivir en una casa donde siempre mi papá mandaba a los chicos que estaban trabajando en la calle a la escuela. Eso lo vi de chico yo y deja como una impronta en el espíritu. Cuando alguien venía a pedir ayuda a mi casa, siempre se la daban naturalmente, sin grandilocuencia. Esose te impregna de chico y no se te va más como un tatuaje. Así que yo no hago ningún sacrificio, lo hago naturalmente.

-¿Cuáles son los próximos proyectos o sueños de Conin?

-Estamos desarrollando un Centro de Investigaciones Médicas en Mendoza que funcione como polo de desarrollo intelectual del país, un cerebro pensante dentro del concierto, un cerebro que diga para dónde hay que ir. Queremos que sea un polo de desarrollo intelectualy vamos a dar becas y premios para estimular el estudio de esta problemática y movilizar a la gente. Estamos trabajando en alianza con la provincia de Mendoza, Salta y Misiones, en dónde pusieron en funcionamiento centros Conin e implementaron nuestra metodología. El gobernador Closs de Misiones mandó 9 profesionales a capacitarse a Mendoza para abrir un hospital y dos centros grandes de prevención en Posadas. Inclusive Urtubey dio un paso más al nombrar un Ministro de la Primera Infancia y ya tenemos 7 centros Conin funcionando en Salta. En Mendoza, el gobernador Perez ya incorporó a Conin a su presupuesto y nos paga por cada chico que nos derivan para atender.

-¿Qué puede hacer el ciudadano promedio para comprometerse en la lucha contra la desnutrición?

-Los que hemos aprendido a leer y a escribir en este país tenemos el deber moral de colaborar para que todos los niños puedan desplegar todo su desarrollo. Tenemos que estar comprometidos con el chico que sufre y en la Argentina hay muchos chicos que sufren. No vamos a terminar ni con piojos ni con sida sino contentos de ayudar. Tenemos que conservar el capital humano. Hoy en día tenemos 12.000 socios y necesitamos tener 100.000. Con que cada uno aporte $ 10, llegamos a un millón de pesos para poder sostener todas nuestras obras.

LA SANTA SEDE EN LA ONU: LA FALTA DE ALIMENTOS NO ES LA CAUSA DEL HAMBRE



Ciudad del Vaticano, 6 noviembre 2014 (VIS).-

El arzobispo Bernardito Aúza, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas intervino el 28 de octubre en la LXIX sesión de la Asamblea general sobre el tema ''Desarrollo agrícola, seguridad alimentaria y nutrición''.

El nuncio observó que según el informe del Secretario General, desde 1990 el número de personas que sufren de hambre crónica ha descendido del 17 por ciento, una disminución que indica la eficacia de los esfuerzos realizados. A pesar de ello, destacó que aún existen casi 850 millones de personas que sufren el hambre. Una cifre desconcertante que representa personas reales ''con su dignidad y sus derechos fundamentales. Por lo tanto -dijo- erradicar el hambre no es solamente un objetivo de desarrollo altamente prioritario sino un imperativo moral''.

El problema de este hambre aguda, añadió, no es la falta de alimentos ''ya que los niveles actuales de producción son suficientes para alimentar a todos. El problema está en otra parte: la falta de tecnologías de conservación entre los pequeños productores, el débil o carente apoyo del gobierno para favorecer la comercialización de los productos, o en la ausencia de infraestructuras para una mejor distribución y comercialización de alimentos''.

Si toda la familia de las Naciones Unidas debe esforzarse en erradicar el hambre, dándole el primer lugar en sus esfuerzos colectivos, la Santa Sede aprecia ''la incorporación de la seguridad alimentaria, la nutrición y la agricultura sostenible como parte de los objetivos de desarrollo sostenible y la atención que el informe del Secretario General dedica a las regiones del mundo donde el hambre y la malnutrición alcanzan niveles inaceptables, así como a los grupos más vulnerables a la malnutrición, mujeres y niños de menos de cinco años''.


''El tema de este año -continunó- nos dice que la familia es la clave en la lucha contra el hambre...Este reconocimiento del papel de la familia debe ir acompañado de políticas e iniciativas que realmente satisfagan las necesidades de las familias y las comunidades agrícolas''. Y concluyó recordando la Conferencia Internacional sobre la Nutrición que se celebrará próximamente en Roma ''cuyo objetivo es reunir a los líderes del gobierno, artífices de las políticas, representantes de alto nivel de las organizaciones intergubernamentales y de la sociedad civil para hacer un balance de los progresos realizados en la mejora de la nutrición y buscar nuevas formas de fomentar los esfuerzos nacionales e internacionales para mejorar la salud''.

LA POBREZA ESTÁ EN LA RAÍZ DE LA EPIDEMIA DEL ÉBOLA



Aica,  22 Oct 2014

“En 10 meses murieron 4.000 personas por ébola, pero en esos mismos meses murieron unos tres millones de personas por falta de recursos y de alimentos y nadie habla de la epidemia del hambre y de la pobreza”, afirma un comunicado de Misiones Salesianas con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, celebrado el pasado viernes 17 de octubre, en que señalan que la lucha contra la pobreza es importante para que epidemias como la del ébola no vuelvan a repetirse.

Más de 4.000 personas fallecieron ya en África Occidental por el brote de ébola más grave de la historia. “Una crisis sanitaria que ya se convirtió en una emergencia sanitaria”, explica el misionero salesiano Jorge Crisafulli, responsable de los países de habla inglesa de la región.

“Las fronteras cerradas hicieron que no haya comercio, miles de personas perdieron sus puestos de trabajo, los precios de los alimentos cada vez más altos, colegios cerrados, falta de médicos y personal sanitario es la realidad que vivimos día a día”, añade el misionero. “La situación se fue de las manos a todos, sistemas sanitarios, autoridades”, advierte el religioso.

Los misioneros salesianos siguen enfrentándose al ébola en Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia. Acciones de sensibilización, reparto de alimentos y productos desinfectantes y atención a niños y niñas huérfanos son algunas de las tareas que realizan. “Pero, sobre todo, seguimos acompañando a la población. Seguimos a su lado y ellos nos sienten cercanos”, explican los misioneros.

A pesar de la gravedad del brote, Misiones Salesianas quiere recordar que cada día mueren alrededor de 10.000 personas por desnutrición en el mundo. “En 10 meses murieron 4.000 personas por ébola, pero en esos mismos meses murieron unos tres millones de personas por falta de recursos y de alimentos y nadie habla de la epidemia del hambre y de la pobreza”, alerta Ana Muñoz, portavoz de la organización.

Por ello, agrega, desde Misiones Salesianas, queremos pedir a la comunidad internacional un mayor compromiso para luchar contra la pobreza y las desigualdades.


Más de 800 millones de personas viven en la pobreza. Los esfuerzos realizados por el mundo pueden revertirse por causa de la crisis económica o de brotes como el ébola. “La pobreza está en la raíz de esta epidemia, por ello, es tan importante concientizarnos de que luchar contra la pobreza es luchar por el desarrollo mundial”, explica Muñoz.+ 

JORNADA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN 2014


Mensaje de papa Francisco para la Jornada Mundial de la Alimentación (Ciudad del Vaticano, 16 de octubre de 2014)

Al Señor José Graziano da Silva
Director general de la FAO

1. Un año más, la Jornada Mundial de la Alimentación se hace eco del grito de tantos hermanos y hermanas nuestros que en diversas partes del mundo no tienen el pan de cada día. Por otra parte, nos hace pensar en la enorme cantidad de alimentos que se desperdician, en los productos que se destruyen, en la especulación con los precios en nombre del dios beneficio. Es una de las paradojas más dramáticas de nuestro tiempo, a la que asistimos con impotencia, pero a menudo también con indiferencia, «incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, [...] como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe» (Evangelii Gaudium, 54).

A pesar de los avances que se están realizando en muchos países, los últimos datos siguen presentando aún una situación inquietante, a la que ha contribuido la disminución general de la ayuda pública al desarrollo. Pero más allá de los datos, hay un aspecto importante del problema que no ha recibido todavía la debida consideración en las políticas y planes de acción: quienes sufren la inseguridad alimentaria y la desnutrición son personas y no números, y precisamente por su dignidad de personas, están por encima de cualquier cálculo o proyecto económico.

También el tema propuesto por la FAO para la presente Jornada – Agricultura familiar: Alimentar al mundo, cuidar el planeta – pone de relieve la necesidad de partir de las personas, como individuos o como grupos, a la hora de proponer nuevas formas y modos de gestión de los diferentes aspectos de la alimentación. En concreto, es necesario reconocer cada vez más el papel de la familia rural y desarrollar todas sus potencialidades. Este año dedicado a la agricultura familiar, que ahora concluye, ha servido para constatar de nuevo que la familia rural puede responder a la falta de alimentos sin destruir los recursos de la creación. Pero, para ello, hemos de estar atentos a sus necesidades, no sólo técnicas, sino también humanas, espirituales, sociales y, por otra parte, tenemos que aprender de su experiencia, de su capacidad de trabajo y, sobre todo, de ese vínculo de amor, solidaridad y generosidad, que hay entre sus miembros y que está llamado a convertirse en un modelo para la vida social.

La familia, de hecho, favorece el diálogo entre diversas generaciones y pone las bases para una verdadera integración social, además de representar esa deseada sinergia entre trabajo agrícola y sostenibilidad: ¿quién se preocupa más que la familia rural por preservar la naturaleza para las próximas generaciones? ¿y a quién le interesa más que a ella la cohesión entre las personas y los grupos sociales? Ciertamente las normas y las iniciativas en favor de la familia, en el ámbito local, nacional e internacional, distan mucho de colmar sus exigencias reales y esto es un déficit que hay que atajar. Está muy bien que se hable de la familia rural y que se celebren años internacionales para recordar su importancia, pero no es suficiente: esas reflexiones tienen que dar paso a iniciativas concretas.

2. Defender a las comunidades rurales frente a las graves amenazas de la acción humana y de los desastres naturales no debería ser sólo una estrategia, sino una acción permanente que favorezca su participación en la toma de decisiones, que ponga a su alcance tecnologías apropiadas y extienda su uso, respetando siempre el medio ambiente. Actuar así puede modificar la forma de llevar a cabo la cooperación internacional y de ayudar a los que pasan hambre o sufren desnutrición.

Nunca como en este momento ha necesitado el mundo que las personas y las naciones se unan para superar las divisiones y los conflictos existentes, y sobre todo para buscar vías concretas de salida de una crisis que es global, pero cuyo peso soportan mayormente los pobres. Lo demuestra precisamente la inseguridad alimentaria: si bien es cierto que, en diversa medida, afecta a todos los países, la parte más débil de la población mundial recibe sus efectos antes y con más fuerza. Pensemos en los hombres y mujeres, de cualquier edad y condición, que son víctimas de sangrientos conflictos y de sus consecuencias de destrucción y de miseria, entre ellas, la falta de casa, de atención médica, de educación. Llegan incluso a perder toda esperanza de una vida digna. Para con ellos tenemos la obligación, en primer lugar, de ser solidarios y de compartir. Esta obligación no puede limitarse a la distribución de alimentos, que puede quedarse sólo en un gesto “técnico”, más o menos eficaz, pero que se termina cuando se acaban los suministros destinados a tal fin.

Compartir, en cambio, quiere decir hacerse prójimo de todos los hombres, reconocer la común dignidad, estar atentos a sus necesidades y ayudarlos a remediarlas, con el mismo espíritu de amor que se vive en una familia. Ese mismo amor nos lleva a preservar la creación como el bien común más precioso del que depende, no un abstracto futuro del planeta, sino la vida de la familia humana, a la que le ha sido confiada. Este cuidado requiere una educación y una formación capaces de integrar las diversas visiones culturales, los usos, los modos de trabajo de cada lugar sin sustituirlos en nombre de una presunta superioridad cultural o técnica.

3. Para vencer el hambre no basta paliar las carencias de los más desafortunados o socorrer con ayudas y donativos a aquellos que viven situaciones de emergencia. Es necesario, además, cambiar el paradigma de las políticas de ayuda y de desarrollo, modificar las reglas internacionales en materia de producción y comercialización de los productos agrarios, garantizando a los países en los que la agricultura representa la base de su economía y supervivencia la autodeterminación de su mercado agrícola.

¿Hasta cuándo se seguirán defendiendo sistemas de producción y de consumo que excluyen a la mayor parte de la población mundial, incluso de las migajas que caen de las mesas de los ricos? Ha llegado el momento de pensar y decidir a partir de cada persona y comunidad, y no desde la situación de los mercados. En consecuencia, debería cambiar también el modo de entender el trabajo, los objetivos y la actividad económica, la producción alimentaria y la protección del ambiente. Quizás ésta es la única posibilidad de construir un auténtico futuro de paz, que hoy se ve amenazado también por la inseguridad alimentaria.

Este enfoque, que deja ver una nueva idea de cooperación, debería interesar e implicar a los Estados, a las instituciones y a las organizaciones de la sociedad civil, así como a las comunidades de creyentes que, con múltiples iniciativas, viven a menudo con los últimos y comparten las mismas situaciones y privaciones, frustraciones y esperanzas.

Por su parte, la Iglesia católica, a la vez que continúa su actividad caritativa en los diversos continentes, está dispuesta a ofrecer, iluminar y acompañar tanto la elaboración de políticas como su actuación concreta, consciente de que la fe se hace visible poniendo en práctica el proyecto de Dios para la familia humana y para el mundo, mediante una profunda y real fraternidad, que no es exclusiva de los cristianos, sino que incluye a todos los pueblos.

Que Dios Omnipotente bendiga a la FAO, a sus Estados miembros y a cuantos dan lo mejor de sí para alimentar al mundo y cuidar el planeta en beneficio de todos.

Francisco
Vaticano, 16 de octubre de 2014


BOLIVIA ENTRE PAÍSES QUE LOGRARÁN META DEL MILENIO EN ALIMENTACIÓN



La Paz, 16 sep 2014(PL)

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) incluyó a Bolivia en el listado de países que alcanzarán la primera Meta del Milenio sobre la alimentación, se conoció hoy aquí.

Según un informe de esa entidad, divulgado por la prensa local, esta nación redujo la desnutrición de manera sostenida a 7,4 por ciento en los adultos y 18,5 en los niños menores de tres años de edad, desde 1989.

El texto destacó que ese es el resultado de los programas del Estado para promover la soberanía alimentaria, estimular el sistema agropecuario y proteger el derecho de toda la población a los comestibles.


"En este sentido, la consolidación y la profundización de estas políticas lograrán la meta hacia el 2015, porque Bolivia reúne todas las condiciones necesarias para asumir de forma plena la meta de soberanía alimentaria y la erradicación de la pobreza hacia 2025", precisó Crispim Moreira, representante de la FAO en este país.

"QUÉ SE DICE" "GRACIAS"



Homilía de monseñor Jorge Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social(7 de septiembre de 2014)

Aica, 9-9-14

Desde que somos chicos nos enseñan a ser agradecidos. Cuando nos dan un regalo, nos prestan una lapicera, nos ayudan en la tarea y un sinnúmero de oportunidades, hemos de dar la respuesta adecuada.

Ser agradecido significa reconocer que alguien hizo algo bueno por nosotros. Se puede expresar verbalmente, con la mirada, una sonrisa, un abrazo. Algunos gestos son producto de la cortesía momentánea: dar el asiento con el colectivo, ayudar a cruzar la calle, ceder el paso, etc. Otros implican respuesta a un esfuerzo más sostenido: atender un enfermo, cuidar a los más débiles...

El dar las gracias de corazón y a fondo nos brota espontáneamente cuando experimentamos ser amados, o nos sentimos plenificados por la alegría. Y damos gracias a la vida, a Dios. Él nos ama de verdad y cuida de cada uno.

En estos días se divulga por radio, TV, periódicos, redes sociales una campaña cuyo lema es “Gracias por tu ayuda”. ¡Qué bueno escuchar esto en labios de alguien que se siente abandonado y desplazado! En la parábola del Evangelio, Jesús enseña con claridad que está presente en los pobres, los enfermos, los hambrientos, los sin techo, los presos... “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo.” (Mt 25, 40)

Para vivir esta enseñanza hace falta parar un poco, mirar alrededor y potenciar dos actitudes: darnos cuenta y hacernos cargo.

Lo primero es aceptar lo que sucede y no ocultar a los pobres. Hay muchos lugares del país donde los niños son desnutridos: una de las pobrezas más hondas y dolorosas, y que generan daños irreversibles. Ante estas situaciones debemos ser solidarios y promover una sociedad más justa. Hace poco el Dr. Abel Albino, que tanto lucha contra la desnutrición infantil, decía: “Lo que nos falta no es comida, lo que nos falta es vergüenza”. Realmente deberíamos sentirnos humillados como sociedad ante la inequidad y el hambre.

Pero si no nos hacemos cargo de la patria, poco o nada va a cambiar. Con la queja sola no se construye. Francisco varias veces denuncia la globalización de la indiferencia. Hacernos cargo implica pisar el barro, poner manos a la obra.

“Gracias por tu ayuda” es el lema de la Colecta Nacional Más X Menos que se realizará en todas las Iglesias y Capillas el próximo sábado 13 y domingo 14 de septiembre. Con lo recaudado se sostienen diversos proyectos de evangelización y promoción humana en las zonas más pobres del país. Tal vez te dieron un sobre para tu colaboración económica. Hay otras formas de donar que las encontrarás en www.colectamaspormenos.com.ar

Vos sos importante para muchos. Te necesitamos. Gracias por tu ayuda.

Mañana, 8 de setiembre es la fiesta del nacimiento de la Virgen María, justo 9 meses después del 8 de diciembre. En la Argentina también se realiza la jornada de la vida religiosa. Recordamos especialmente a varones y mujeres que se consagran a Dios para el servicio a los hermanos en diversos carismas, la educación, los enfermos, los pobres, la misión, la contemplación... La vida de estos hermanos y hermanas son un signo profético del amor de Dios, generosidad y entrega, servicio y pobreza. Demos gracias al Maestro que llama, y recemos para que haya más corazones abiertos a las vocaciones de especial consagración.

Esta semana estaremos de Retiro espiritual con varios sacerdotes de la diócesis de Gualeguaychú.

Acompañanos con tu oración.

Monseñor Jorge Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú


ALIMENTOS APTOS, A LA BASURA



Clarín, Editorial, 7-9-14

Uno de los Objetivos del Milenio para 2015 era erradicar la pobreza extrema y el hambre. Huelga decir que no se ha cumplido en manera alguna. Este dato es corroborado por otro: en el mundo se pierden o van a la basura 1300 millones de toneladas de alimentos aptos para el consumo. De poco han valido las campañas internacionales para modificar esa situación. En el caso de nuestra región, el 6% de las pérdidas señaladas se dan en América latina y el Caribe: aquí, mientras eso sucede, el hambre continúa afectando a casi el 8% de la población regional.

Lo que más preocupa en los organismos internacionales es que mucho de lo que se desecha son productos con defectos muy leves (etiquetado, errores de peso, abolladuras en el caso de latas, tamaño irregular o fecha de vencimiento) que podrían ser perfectamente consumidos, pero son los que quedan de lado en la larga cadena que va de la producción al consumo. En proporción, de la producción total de cada alimento que se desperdicia en el mundo, las frutas y hortalizas ocupan el primer lugar, con un 45%.

En la Argentina, el panorama no es mejor. Según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), algunos porcentajes en las pérdidas son mayores que los promedios dados. En frutas y hortalizas, las pérdidas superan el 50%, y en cereales y pescados, llegan al 30%. En nuestro caso, son la falta de infraestructura de transporte, el desconocimiento en la implementación de nuevas tecnologías de aprovechamiento, y las enormes distancias entre zonas de producción y de comercialización algunos de los factores que están en la base del problema.

Esta escandalosa realidad no es desconocida para la Red Argentina de Bancos de Alimentos que, con 17 bancos, distribuye 7 millones de alimentos donados entre 1300 organizaciones que asisten hoy a más de 200.000 personas. Debemos recordar que existe una ley, aprobada por unanimidad en el Congreso, la ley Donal (llamada también "del buen samaritano"), cuyo artículo 9 fue vetado en 2005 por el entonces presidente Kirchner; precisamente se refería a la responsabilidad civil de los donantes, con lo cual los dejó sin respaldo legal frente a posibles demandas judiciales. Tras este criminal veto, la norma quedó en un limbo jurídico.

Cuando se oye decir al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, en Diputados, que "la Argentina ha erradicado los niveles de indigencia y hambre", no se puede reaccionar más que con estupor e indignación. Diversas fuentes coinciden en que hay más de dos millones de personas por debajo de la línea de indigencia, es decir, que no alcanzan a comprar los alimentos básicos, según los últimos informes de la Universidad Católica Argentina.


Los argentinos hemos sido y seguimos siendo muy desaprensivos a la hora de administrar las compras, evitar desperdicios innecesarios y aprender el buen ejercicio de la donación. Ahora, por responsabilidad social y solidaridad con los que carecen hasta de lo más elemental, como son los alimentos, los funcionarios deben dar respuesta a la acuciante realidad, y los ciudadanos contribuir con nuestra ayuda generosa.

EL DRAMA DEL HAMBRE, TEMA CENTRAL DE LAS JORNADAS DE DIVULGACIÓN DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA







BURGOS, 18 (EUROPA PRESS)

El objetivo de estas jornadas es, según sus organizadores, dar a conocer el magisterio de la Iglesia sobre cuestiones sociales con hincapié en su atención en esta ocasión en el drama del hambre. Un drama que los organizadores definen como "el rostro más lacerante de la cultura del descarte y del individualismo que se encarna en modelos alimentarios profundamente insolidarios".

Para abordar la temática, las jornadas contarán con las ponencias de Jeromo Aguado Martínez, miembro de 'Vía Campesina' e impulsor de la universidad rural Paulo Freire, y Juan Souto Coelho, profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca. El programa de actos  incluye, además, la visita a la Huerta Ecológica 'Molinillo', impulsada por los miembros de la organización 'Promoción Solidaria', la mañana del sábado 22 de febrero.

Las conferencias tendrán lugar los días 18 y 25 de febrero, a las 20.00 horas en el Salón de Caja Círculo de la plaza de España de Burgos.