DON BOSCO

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"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"
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JUICIO


a Javier Milei, el más herético de los liberales argentinos

 

Por Aquiles Desio

Tradición Viva, 15-6-21

 

Desde hace unos años, irrumpió en los medios de comunicación de Argentina un personaje llamativo y que se presenta como un liberal libertario. Se trata del economista Javier Gerardo Milei. El mismo ha cosechado un séquito de seguidores que lo elogian y consideran que tiene la razón en todo. En este escrito se pretende refutar algunas de sus ideas y conceptos acudiendo a la doctrina social de la Iglesia (DSI). El tema es delicado porque Milei se enfrenta en sus argumentaciones a políticos, “intelectuales”, dirigentes sociales y periodistas verdaderamente estatistas y colectivistas, de manera que sus críticas muchas veces tienen una parte de verdad. Es por ello que siempre que haga falta, los argumentos de Milei que refutemos los vamos a matizar con la aclaración pertinente del error de los socialistas que se hallan en su extremo opuesto, para que no parezca que defendemos a estos últimos.

 

Empecemos. Milei dice que él filosóficamente es anarcocapitalista, o sea que piensa que el Estado idealmente no debería existir. En cambio la doctrina social de la Iglesia predica que el Estado tiene su origen en el Creador (Papa Pío XI, Divini redemptoris, 1937, # 32; ver Romanos 13). Además enseña que el Estado se funda en el derecho natural:

 

“Ninguna institución social, después de la familia, se impone tan fuertemente, tan esencialmente como el Estado. Tiene su raíz en el orden de la creación y es en sí mismo uno de los elementos constitutivos del derecho natural” (S. S. Pío XII, Alocución al Congreso de Ciencias Administrativas, 5 de agosto de 1950)

 

Otra declaración papal que pone en evidencia que el Estado se fundamenta en el derecho natural y que tiene que haber una autoridad que se encargue del bien común integral:

 

“Ahora bien: ninguna sociedad puede conservarse sin un jefe supremo que mueva a todos y cada uno con un mismo impulso eficaz, encaminado al bien común. Por consiguiente, es necesaria en toda sociedad humana una autoridad que la dirija. Autoridad que, como la misma sociedad, surge y deriva de la Naturaleza, y, por tanto, del mismo Dios, que es su autor. De donde se sigue que el poder público, en sí mismo considerado, no proviene sino de Dios.” (S. S. León XIII, Immortale dei, 1 de noviembre de 1885, # 2)

 

Milei dice que él en el corto plazo es minarquista, o sea que piensa que el Estado se tiene que dedicar solo a prestar seguridad y justicia. Esto no es así, el Estado tiene otros deberes que cumplir:

 

“Y mientras el Estado, durante el siglo XIX, por una soberbia exaltación de la libertad, consideraba como único fin suyo el tutelar la libertad con el derecho, León XIII le avisó que también era deber suyo el aplicarse a la previsión social, cuidando el bienestar del pueblo entero y de todos sus miembros, particularmente de los débiles y de todos los desheredados, con una amplia política social y con la creación de un derecho del trabajo.” (S. S. Pío XII, La solennitá, 1 de junio de 1941, # 9)

 

Es decir, el Estado, además de sus funciones indelegables que son gobierno, seguridad, justicia, diplomacia y defensa, debe subsidiariamente ocuparse de la previsión social, la política social y el derecho laboral.

 

Milei plantea que los ciudadanos honestos son los que viven del sector privado. Este es un discurso muy difundido entre los liberales. Es más, insinúan que los que ganan su sustento en el sector privado deben ser considerados como superiores a los del sector público. En cambio la DSI enseña que los gobernantes deben ser considerados como superiores por la forma en la que contribuyen al bien común:

 

“Mas, aunque todos los ciudadanos, sin excepción alguna, deban contribuir necesariamente a la totalidad del bien común, del cual deriva una parte no pequeña a los individuos, no todos, sin embargo, pueden aportar lo mismo ni en igual cantidad. Cualesquiera que sean las vicisitudes en las distintas formas de gobierno, siempre existirá en el estado de los ciudadanos aquella diferencia sin la cual no puede existir ni concebirse sociedad alguna. Es necesario en absoluto que haya quienes se dediquen a las funciones de gobierno, quienes legislen, quienes juzguen y, finalmente, quienes con su dictamen y autoridad administren los asuntos civiles y militares. Aportaciones de tales hombres que nadie dejará de ver que son principales y que ellos deben ser considerados como superiores en toda sociedad por el hecho de que contribuyen al bien común más de cerca y con más altas razones.” (S. S. León XIII, Rerum novarum, 15 de mayo de 1891, # 25)

 

De más está decir que nuestros gobernantes son unos bandidos, como también lo eran en general en el mundo cuando León XIII hizo esta declaración. Sin embargo, eso no quita la dignidad e importancia de sus cargos y que el sector privado deba ser considerado como inferior.

 

Una idea muy repetida por Milei es que los impuestos son un robo. Esto se refuta fácilmente, los impuestos se cobran bajo razón de bien común, ya que el fin propio del Estado es el bien común integral y, por lo cual, es un deber pagar impuestos para financiarlo, siempre y cuando estos no sean confiscatorios. Además, el mismo Milei se dice católico y, ¿qué dijo Jesús con respecto a los impuestos? “Denle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Lucas 20, 25), si los impuestos fueran un robo Jesús lo hubiera denunciado y no hubiera declarado la obligación de pagarlos. Lo mismo ocurre con San Pablo: “Y por eso también, ustedes deben pagar los impuestos: los gobernantes, en efecto, son funcionarios al servicio de Dios encargados de cumplir este oficio. Den a cada uno lo que le corresponde: al que se debe impuesto, impuesto; al que se debe contribución, contribución; al que se debe respeto, respeto; y honor, a quien le es debido.” (Romanos 13, 6-7) Vale aclarar que si los impuestos son muy altos, se vuelven confiscatorios y en ese caso sí son un robo. De hecho, los impuestos para el que está en blanco en la Argentina hoy en día son confiscatorios.

 

Otro concepto de Milei es que los empresario monopólicos son héroes, porque ofreciendo bienes y servicios de mejor calidad a un mejor precio, le ganaron a todos y se quedaron solos en el mercado, es decir que son benefactores sociales. Pero la respuesta a esto es que como enseña el papa Pío XI en su encíclica social Quadragesimo anno (1931) cuando la libertad de los competidores  es ilimitada, sobreviven solo los más poderosos, “lo que con frecuencia es tanto como decir los más violentos y los más desprovistos de conciencia” (# 107). O sea que los que más ganan en el mercado a menudo no son los más justos sino los peores.

 

Milei predica que lo que sea que hagan los ricos con el dinero, inclusive “amarrocárselo” (juntar dinero u objetos de valor con avaricia) beneficia a la sociedad. Muy por el contrario según la DSI hay una obligación moral de hacer caridad con todos los bienes superfluos destinándolos a inversiones útiles que generen empleo, colocación de dinero (préstamos no usurarios) y donaciones, además de a limosna (Mgr. Emile Guerry, La doctrina social de la Iglesia, 1957, pp. 129-130). Amarrocárselo sería pecado:

«Lo que sobra, dadlo de limosna» (Lc 11, 41)

 

Papa Pío XI, Divini redemptoris (# 44), 19 de marzo de 1937: “Los ricos no deben poner su felicidad en las riquezas de la tierra ni enderezar sus mejores esfuerzos a conseguirlas, sino que, considerándose como simples administradores de las riquezas, que han de dar estrecha cuenta de ellas al supremo dueño, deben usar de ellas como de preciosos medios que Dios les otorgó para ejercer la virtud, y no dejar de distribuir a los pobres los bienes superfluos, según el precepto evangélico (cf. Lc 11,41).”

 

Vale aclarar que el ahorro, para ser destinado luego a inversión, no es criticable. El ahorro se relaciona con el acrecentamiento del capital nacional.

 

Milei está a favor de las grandes empresas monopólicas, sin embargo “las formas anónimas colectivas, sean capitalistas, sean socialistas, las gigantescas empresas en las que el hombre desaparece en tanto que persona, en las que no es más que una minúscula pieza de una inmensa máquina de fabricar” representan un peligro para la persona humana, “suponen peligros para el hombre, la familia y la sociedad.” En cambio, en las pequeñas y medianas empresas, “la responsabilidad personal está directamente comprometida”, las pequeñas y medianas son fábricas que están más “al alcance del hombre, de su vivienda y menos centralizadas” (Mgr. Emile Guerry, La doctrina social de la Iglesia, 1957, pp. 172-173). Los monopolios se relacionan con lo que el Papa Pío XI llamó “dictadura económica” que es lo que suplanta a la libre competencia cuando se implementa un capitalismo liberal, debido a la concentración de la riqueza. La dictadura económica vuelve a la economía horrendamente dura, cruel, atroz. Los monopolios se relacionan, entre otras cosas, con los precios injustos, porque son formadores de precios.

 

Milei predica que lo que hay que hacer es imitar a los países que mediante políticas liberales logran crecimiento económico. Es decir, predica que lo que trae bienestar y hay que procurar es el crecimiento económico mediante políticas liberales. Esto no es así:

 

“Hay indudablemente pueblos que se jactan hoy de una capacidad de producción cuyo progresivo aumento muestran de año en año. Pero, si esta productividad se logra con una desenfrenada concurrencia [esto es, libre mercado] y con un uso sin escrúpulos de la riqueza (…), una tal productividad no puede ser sana y genuina, puesto que la economía social es un ordenamiento de trabajadores, cada uno de los cuales está dotado de una dignidad y libertad humanas.” (S. S. Pío XII, Alocución al Colegio Cardenalicio, 2 de junio de 1948)

 

Además, los países desarrollados no llegaron a serlo gracias al liberalismo, que es lo que dice Milei:

 

“Las opiniones de “primermundistas” actuales, son en ese sentido, conocidas: los países desarrollados han logrado una equilibrio entre estado y mercado, lejos de utopías liberales como socialistas; comercian libremente en algunos sectores de su economía, mientras protegen otros por razones de seguridad, de defensa, de equidad, de ecología o de independencia; dejan un margen amplio de acción al mercado en muchos aspectos pero reservan al Estado un papel importante en salud y educación (con criterios estatistas o subsidiaristas según los casos); tienen una alianza a veces demasiado explícita entre su diplomacia y su comercio exterior; y aunque se proclamen partidarios del libre mercado, buscan defender la competencia nacional de monopolios, oligopolios y concentraciones demasiado peligrosas, sobre todo si son extranjeras.” (Dr. Fernando Romero Moreno, Industria Vs Campo. En http://debatime.com.ar/fernando-romero-moreno-industria…/)

 

Milei dice que el problema de la producción se reduce a producir más, y que el Estado no debe intervenir en absoluto en la planificación de la producción. Pero eso no es así, el Estado debe intervenir:

 

“… la cuestión tan importante de lo que se llama el producto social ha sido ya tratada suficientemente. Lo que requiere hoy la atención con más urgencia es asegurar la puesta de ese producto a disposición de los hombres y acrecer su cantidad; en una palabra, el problema de la producción. No basta repetir sin cesar la consigna, demasiado simplista, de que lo que importa es producir. La producción se hace ella también por hombres y para hombres. La producción es por ella misma eminentemente una cuestión—y un factor—de orden, y de orden verdadero, entre los hombres. Ahora, una justa ordenación de la producción no puede hacer abstracción del principio de intervención del Estado, puesto a la luz por nuestro gran predecesor León XIII; menos que nunca puede hacerlo en las circunstancias actuales.” (S. S. Pío XII, Nous avons lu, 18 de julio de 1947, # 6)

 

Para Milei, a menos que eliminemos el Estado, vamos por mal camino, un delirio. Milei predica una falsa solución a los problemas sociales y económicos de la Argentina. Si se aplicara lo que dice Milei terminaríamos con lo que el Papa Pío XI llamaba dictadura económica, por la concentración de la riqueza y la formación de monopolios. De manera que ya no sería más el libre mercado lo que regiría la economía. Eso ocurre cuando la libertad de los competidores es ilimitada. De hecho Milei, sabiendo que eso ocurriría, increíblemente defiende los monopolios. Pero la falacia es que lo vende como mercado libre, y ya expliqué que cuando se da libertad ilimitada a los competidores ya no rige más la economía la libre concurrencia sino la dictadura económica. Milei más que gritar “¡Viva la libertad, carajo!” tendría que gritar “¡Viva los monopolios, carajo!”. En cambio nosotros gritamos ¡Viva Cristo Rey!

 

Eso de que el problema es el Estado es una estupidez gigantesca de Milei. El Estado es necesario y su fin es el bien común. Milei no es coherente ni consigo mismo, porque dice que nuestro enemigo es el Estado, pero después dice que ese enemigo mortal es necesario que provea seguridad y justicia. En qué quedamos, ¿es nuestro enemigo o es necesario? El anarcocapitalismo es contrario al derecho constitucional católico, y el minarquismo es contrario a la doctrina social de la Iglesia.

 

Milei dice que pretender manejar la economía desde el gobierno es la fatal arrogancia de la que hablaba Hayek, porque nadie puede saber tanto o ser omnisciente como para hacer lo que el mercado y la economía regida por la libre competencia hace. Esto lo contradice el Papa Pío XI:

 

“Queda por tratar otro punto estrechamente unido con el anterior. Igual que la unidad del cuerpo social no puede basarse en la lucha de “clases”, tampoco el recto orden económico puede dejarse a la libre concurrencia de las fuerzas.

 

Pues de este principio, como de una fuente envenenada, han manado todos los errores de la economía “individualista”, que, suprimiendo, por olvido o por ignorancia, el carácter social y moral de la economía, estimó que ésta debía ser considerada y tratada como totalmente independiente de la autoridad del Estado, ya que tenía su principio regulador en el mercado o libre concurrencia de los competidores, y por el cual podría regirse mucho mejor que por la intervención de cualquier entendimiento creado.” (S. S. Pío XI, Quadragesimo anno, 15 de mayo de 1931, # 88)

 

Milei dice que el mercado, dejado en absoluta libertad (no intervención del Estado), distribuye con justicia la renta. Sin embargo esto no es así. Por ejemplo, puede darse el caso de que los patronos exploten a sus empleados y el Estado debería intervenir para subsanarlo, mediante el derecho laboral.

 

“La intervención del Estado ha de tender antes que nada al justo reparto de la riqueza nacional, el cual no debe el Estado abandonarlo “al libre juego de las fuerzas económicas ciegas” (S. S. Pío XII, Dans la tradition 9, AAS 44 [1952] 622-623)” (José Luis Gutiérrez García, La concepción cristiana del orden social, 1972, p. 177)

 

Milei es anarcocapitalista, de manera que filosóficamete adhiere a una economía de solo iniciativa privada, sin embargo la DSI enseña que el Estado también es un sujeto necesario de la economía:

 

Los sujetos de la economía son dos, “el hombre en su nivel individual, por sí solo o asociado, y el Estado. (…) Estos dos sujetos han de colaborar. Porque si falta la iniciativa particular, sobreviene la tiranía política. Si falta la acción del Estado, sobrevienen el desorden y el abuso de los poderosos sobre los débiles.” (José Luis Gutiérrez García, La concepción cristiana del orden social, 1972, p. 88)

 

Milei dice que para crecer hacen falta políticas liberales y eliminar la justicia social. Por el contrario, la doctrina social de la Iglesia enseña que la justicia social aumenta la producción, incrementa la renta nacional, y mejora la distribución de la misma, y la caridad social refuerza todo ello. (cf. José Luis Gutiérrez García, La concepción cristiana del orden social, 1972, p. 38) Claro que por justicia social no nos referimos a un Estado macro-redistribuidor, sino sobre todo a una economía con salarios dignos, sin usura, y con precios justos.

 

Milei dice que “el liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo”, pero la verdad es que sin justicia social no hay respeto al proyecto de vida de nadie. Primero, porque los débiles y desfavorecidos necesitan de dicha justicia para desarrollar su vida. (Ejemplo: un trabajador explotado no puede tener y desarrollar un proyecto de vida propio). Y segundo, porque sin justicia social la economía la rige la dictadura económica, no la libre competencia, por la concentración de la riqueza, de manera que ya en la sociedad no se contaría con la libertad económica necesaria para desarrollar el proyecto de vida propio. Por otro lado, no todo proyecto de vida debe ser respetado, los proyectos de los heresiárcas, por ejemplo, no deben ser respetados, además, respetarlos va en contra de respetar el proyecto de los verdaderos católicos, porque los heresiárcas atacan la verdadera fe.

 

Milei y muchos otros liberales afirman que la Argentina, con el modelo liberal de Alberdi, llegó a fines del siglo XIX a ser el país más rico del mundo. A ellos habría que decirles que si bien es cierto que con el modelo de Alberdi Argentina alcanzó (en tiempos del Centenario) importantes índices de crecimiento económico, ello fue a costa de una gran dependencia (sobre todo de Reino Unido), injusticia social y falta de desarrollo proporcional en varias regiones del país. Pero además, y esto es lo más importante, había una gran decadencia religiosa, moral y cultural (culpa del laicismo), que fue lo que luego trajo el socialismo estatista (cf. Fernando Romero Moreno, Industria Vs Campo. Recuperado de http://debatime.com.ar/fernando-romero-moreno-industria-vs-campo/).

 

Otra idea de Milei es que el cobro de impuestos parte de un acto violento ya que es a punta de pistola, y que por lo cual no es justo. A esto se le puede responder que si está tan en desacuerdo con la violencia ejercida legalmente por el Estado, que nunca llame a la policía ni recurra a la justicia. Esto, suponiendo que el Estado ejerce violencia. A esta refutación Milei respondería que sólo es lícito ejercer violencia en respuesta a un acto de violencia previo, es decir, a modo de defensa, y que como el contribuyente no ejerció ningún tipo de violencia, el Estado no puede ejercerla con él cobrándole impuestos a punta de pistola. A esto lo que hay que decir es que el Estado tiene derecho de coacción (cf. S. S. Pío XII, Benignitas et humanitas, 24 de diciembre de 1944).

 

Milei protesta, con razón, contra la corrupción de la obra pública. Y entonces pide abolirla y reemplazarla por un sistema en el cual la obra pública se haga por iniciativa privada. Ahora bien, el Estado está integrado por personas que tienen la mancha del pecado original, pero las personas que integran el sector empresarial, también están afectadas por el pecado original. Por ejemplo, en un sistema de obra pública de iniciativa privada, las empresas podrían abaratar costos en las obras, no terminarlas bien o del todo, explotar a sus trabajadores, cobrarle luego de terminada la obra a los usuarios de la misma excesivas tarifas o peajes, etc. Por eso, donde el liberal pide abolir la obra pública para desarticular la corrupción, el católico en cambio exige restaurar el orden moral y religioso, a fin de que los hombres sean más íntegros, y de esa manera purificar la obra pública.

 

Otra idea de Milei es que la justicia social es injusta, porque implica castigar al exitoso para darle al que no ganó en el mercado su sustento. La justicia social, lejos de ser injusta, viene a remediar la injusticia social. Injusticias como la usura, la explotación laboral, la pobreza y la indigencia. Claro está que el concepto de justicia social de ciertos socialistas sí puede ser injusto, porque caen en el estatismo y diseñan un Estado macro-redistribuidor, que no es a eso a lo que se refiere el concepto de justicia social en la doctrina social de la Iglesia.

 

Además Milei ataca la justicia social desde un planteo “ético”, que es según él la igualdad ante la ley, o sea, según él, la justicia social implicaría tratar de manera desigual frente a la ley a las personas. Lo que hay que decir es que por el contrario a lo que dice Milei, la justicia social es lo que viene a reparar las inmoralidades del capitalismo liberal, como la explotación laboral y la usura. Milei quiere una economía inmoral, donde en nombre de una supuesta igualdad ante la ley, no se respete la dignidad de la persona humana. Es más, la economía que quiere Milei se convertiría en una corporatocracia en la cual no se respetaría el principio de la igualdad ante la ley porque las grandes corporaciones terminarían influyendo sobre el gobierno y obteniendo todo tipo de privilegios contrarios a la justicia social y a la igualdad ante la ley, por lo cual la justicia social es la garante inclusive de la igualdad ante la ley.

 

Milei predica, citando a Ayn Rand, la virtud del egoísmo, muy por el contrario la doctrina social católica predica que el egoísmo es un gran mal, de ninguna manera es una virtud:

 

“… el egoísmo sin freno que es la vergüenza y el gran pecado de nuestro siglo” (S. S. Pío XI, Quadragesimo anno, 15 de mayo de 1931, # 136)

 

El egoísmo es antisocial, es decir, contrario al orden social. En cambio la Caridad es altísimamente prosocial, es decir, tiene una dimensión social y económica enorme. A continuación, una exposición de Mgr. Emile Guerry sobre el interés personal que defiende el liberalismo como móvil de la actividad económica, y cómo este se relaciona con el egoísmo, el cual debe hacerse un esfuerzo moral para superarlo:

 

“El liberalismo económico ignora y viola las leyes de la moral desde varios puntos de vista:

 

(…)  [Por ejemplo] en los móviles de la actividad económica: la regla suprema para el liberalismo, es el interés personal. ¡Que cada uno persiga su interés personal con toda libertad y el interés general será realizado!

 

La doctrina social de la Iglesia admite la legitimidad del interés personal, de la ganancia y del acrecentamiento honesto de los bienes individuales y familiares: en ello ve un estimulante del hombre en el cumplimiento de su deber, una condición del progreso económico, la retribución de un servicio prestado. Pero conoce al hombre, y su egoísmo profundo, fruto del pecado original: sabe que sus pasiones son un obstáculo para la clara visión y para la persecución del bien común. Enseña que este bien común no va a verse asegurado por el simple juego de las libertades individuales, sino que es preciso un esfuerzo de la conciencia para someterse a una ley moral que le recuerde las exigencias del bien común, de la justicia, de la caridad” (Mgr. E. G., La doctrina social de la Iglesia, 1957, pp. 254-255)

 

Hablar de la virtud del egoísmo es más o menos como decir la virtud de la malicia, un disparate.

 

Milei, citando a Mises, afirma que lo único que hay es el liberalismo y el socialismo, y que en el medio no hay nada, indicando que son las únicas opciones. Esto es un gran error, la doctrina social de la Iglesia no es ni liberal ni socialista y constituye una propuesta muy concreta. De todas maneras, la DSI no es un camino intermedio entre el liberalismo y el socialismo, sino que tiene entidad propia.

 

Milei, además llama socialistas a cosas que no necesariamente lo son. Por ejemplo, considera que la previsión social, la política social y el derecho laboral son socialistas, cuando bien pueden encuadrarse dentro de la doctrina social católica, la cual es antisocialista. Claro está que si esas cosas se implementan sin respetar el principio de subsidiariedad, como muchas veces hacen gobernantes estatistas y demagogos, sí puede ser visto como socialismo.

 

Milei predica que para generar empleo y sacar a la gente de la pobreza lo único que importa es el crecimiento. Esto es un error, en cuanto al desempleo, el Estado, cuando los patronos y los obreros no logran resolver el problema, puede y debe intervenir emprendiendo trabajos de utilidad general y facilitando, mediante consejos u otros procedimientos, la contratación a quienes la buscan. (Mgr. Emile Guerry, La doctrina social de la Iglesia, pp. 146-147) Además tiene otras funciones el Estado en la resolución del problema del desempleo. En cuanto a la pobreza, hay que decir que para solucionarla se debe procurar no solo el crecimiento económico sino también una más justa distribución de la riqueza, ya que la misma suele venir acompañada de desigualdad:

 

Papa Pío XII, Carta dirigida a la 39 “Semana Social”, celebrada en Dijon, el 7 de julio de 1952: “Riqueza y miseria: tal es el contraste que, ante el espectáculo del mundo contemporáneo, os ha impresionado y al que trataréis de buscar remedio en el acrecentamiento y en la mejor distribución de la renta nacional.”

 

Otra cosa que dice Milei es que si a igual tarea las mujeres cobran menos, mejor para ellas, porque todos las van a querer contratar. Pero eso no es así, no es mejor para ellas, sino que los empleadores estarían abusando de ellas, así como también de los niños. Es decir, los estarían explotando. Los usarían para minimizar los costos y aumentar las ganancias (Mgr. Emile Guerry, La doctrina social de la Iglesia, 1957, p. 257)

 

Para finalizar diremos que Javier Milei es el más herético de los liberales argentinos que salen por los medios masivos de comunicación, es decir, es el liberal más contrario a la doctrina política, jurídica, social y económica de la Iglesia. Milei va en contra de la doctrina católica sobre el Estado, sobre la justicia social, sobre el derecho laboral, sobre los monopolios, sobre la planificación de la producción, sobre un crecimiento equitativo, sobre la distribución de la riqueza, sobre la libertad, sobre las drogas, sobre la prostitución, sobre los impuestos, sobre las estatizaciones, sobre la propiedad privada, etc. etc.


LIBERAR A LA PERSONA DE LOS PERSONALISMOS



 DE MARITAIN A RAHNER

 IV Congreso de Montefiascone
Observatorio Van Thuan, 3 dicembre 2019

El sábado 23 de noviembre de 2019 tuvo lugar en Montefiascone (Viterbo) el IV Congreso “San Tommaso e la Dottrina sociale della Chiesa” sobre el tema “DIFENDERE LA PERSONA DAI PERSONALISMI” [Defender la persona de los personalismos] [véase el programa ]. En la espléndida Sala de la Roca de los Papas, las sesiones estuvieron moderadas por don Samuele Cecotti, vicedirector del Observatorio Cardenal Van Thuân, que transmitió a los participantes el saludo del arzobispo Giampaolo Crepaldi, y por Giordano Faccincani, presidente del Observatorio. También participó Massimo Paolini, alcalde de Montefiascone, municipio que patrocina este iniciativa cultural.

Stefano Fontana, director del Observatorio, introdujo los trabajos con una breve intervención sobre la “PRESENZA DEI PERSONALISMI NELLA DOTTRINA SOCIALE DELLA CHIESA POSTCONCILIARE” [Presencia de los personalismos en la Doctrina social de la Iglesia posconciliar], e invitó a los participantes a profundizar el tema en dos aspectos. Por un lado, la relación de los personalismos del siglo XX (por ejemplo, de Mounier y de Maritain, pero no sólo) con santo Tomás, dado que muchos de ellos se presentan en continuidad con el tomismo clásico. Por otro, la influencia de estas filosofía en el Concilio y postconcilio. Se observa, de hecho, que en las encíclicas preconciliares no se habla de la persona como fundamento y fin de la sociedad, como sucede en cambio en el Concilio y el posconcilio. Después, el profesor Fontana indicó el nexo entre los personalismos de los años treinta y cuarenta del siglo XX -periodo considerado crucial a este respecto- y el “giro antropológico” de Karl Rahner.

La relación de Giovanni Turco, docente de la Universidad de Udine, ha versado sobre SEMANTICA DELLA DIGNITÀ DELLA PERSONA (UMANA) NEL PENSIERO DI SAN TOMMASO [Semántica de la dignidad de la persona (humana) en el pensamiento de santo Tomás]. El relator primero ha hablado de la dignidad como realidad, tanto en el orden del ser (ex natura, ex officio) como en el del actuar (ex actu, ex virtute). La dignidad es perfección intrínseca, expresión del bien que confiere honor y autoridad. El término persona indica sujetos constituidos en dignidad y se refiere máximamente a Dios (S Th, I, q. 29. a 3). La dignidad es recibida, no se identifica con la actividad o la libertad.

El relator también ha explicado que la dignidad es un concepto análogo, indica la dignidad de Dios y,  después, de todas las criaturas a su nivel respectivo, por lo que la dignidad de Dios es la causa de toda dignidad. A continuación ha hablado de dignidad ontológica y de dignidad ética, distinguiendo entre tener dignidad y ser digno. En este último caso depende de los méritos morales y, sobre todo, del estar en gracia. Por último, el relator ha hablado de la relación entre dignidad y responsabilidad dado que cuanto más alta es la dignidad, mayor es la responsabilidad. La dignidad no es fin a sí misma, sino que tiene como objetivo el bien común y, por lo tanto, exige ser conforme al orden del universo creado.

Danilo Castellano, de la Universidad de Udine, ha hablado de “IL PERSONALISMO GIURIDICO CONTEMPORANEO COME IMPOSSIBILITÀ DEL DIRITTO” [El personalismo jurídico contemporáneo como imposibilidad del derecho]. El personalismo contemporáneo es una doctrina progresista, en cuanto está basado en un concepto de libertad como libertad negativa, gnóstica y luciferina: la libertad como único criterio (o mejor no criterio) de la acción humana. Esto se puede ver en la verdad considerada como sistema (Hegel), como opinión y acción compartida (Habermas), como autenticidad (Heidegger). La democracia se convierte, así, en un método para cualquier decisión. La persona se convierte en su voluntad y no sólo hay que respetar sus derechos, como en el liberalismo clásico, sino que hay que realizarlos.

El profesor Castellano ha hecho una distinción analítica entre un perfil clásico de la persona y un perfil moderno. Según este segundo perfil, la persona es fundamentalmente autodeterminacaión, por lo que el derecho se reduce a poner límites, a garantizar la convivencia de las voluntades. Según Castellano, la Constitución de la República italiana ha asumido este segundo perfil de la persona y lo certifican muchas leyes parlamentarias y sentencias judiciales que el relator ha enumerado con precisión.

El padre Arturo Ruiz Freites, del Instituto del Verbo Encarnado, ha hablado sobre “LA CREATURALITÀ DELLA PERSONA UMANA: IMPLICAZIONI ETICO-POLITICHE” [La criaturalidad de la persona humana: implicaciones ético-políticas]. El relator ha presentado el aspecto de criatura de la persona, su dignidad de origen, de naturaleza y de destino y, al mismo tiempo, el aspecto de criatura de la sociedad, en cuanto la creación del hombre y de la mujer, su sociabilidad respecto a Dios y la procreación como “creación” de personas humanas expresan una teleología de la persona y de la sociedad que tiene a Dios como causa eficaz y como causa final. La libertad humana es una “creatividad participada” (Cornelio Fabro) y la sociedad es el ordenamiento virtuoso de la libertad dependiente de Dios como fin. Las leyes humanas tienen como fin el bien común subordinado al fin último. La autoridad debe encaminar al bien común, pero también tiene que evitar el mal uso del libre albedrío, también a través de la coacción. La Iglesia tiene el deber y el derecho de proclamar el Evangelio en orden a una civilización cristiana.

El relator también ha resaltado el hecho de que en los personalismos se niega la criaturalidad de la persona, a tres niveles: a) el personalismo de Maritain, tendente a una nueva cristiandad pluralista; b) el personalismo de Karl Rahner; y c) el pastoralismo actual entendido como acompañamiento de la autonomía moral de la conciencia.

El padre Andrés Bonello, padre provincial del IVE para Italia, ha hablado sobre “IL PERSONALISMO CRISTIANO CONTEMPORANEO E SAN TOMMASO D’ACQUINO” [El personalismo cristiano contemporáneo y santo Tomás de Aquino], y ha cuestionado de manera radical el “tomismo” de Maritain. Su concepción de la persona es kantiana y no tomista. Nunca abandonó el planteamiento originario liberal de su pensamiento. El análisis del padre Bonelllo se ha centrado sobre todo en la famosa distinción de Maritain entre individuo y persona, ya presente en su obra Tres reformadores: Lutero, Descartes y Rosseau, que caracteriza a fondo y de manera duradera su personalismo. El individuo sería el polo material que no se distingue del resto y que es como un punto de una red. La persona sería el polo espiritual, que no está sometida a nada, que no es parte sino un todo independiente que sólo hace referencia a otro todo. De ello deriva la concepción de la libertad como autonomía: hace consciente al hombre de su superioridad e independencia. Cuanto más se aleja de las instituciones (tanto sociales como eclesiales), más afirma dicha libertad, ordenándose sólo a la Visión Beatífica. De ello deriva la separación entre Iglesia (polo espiritual) y Estado (polo material), por lo que la persona es privada de la ayuda en orden al fin último que podría obtener del bien común político. Negar la separación entre Iglesia y Estado habría sido el error de la cristiandad medieval. La Iglesia tiene sólo una misión espiritual y no debe mezclarse con la política. El Evangelio debe ser considerado sólo como un fermento animador de la esperanza temporal en una sociedad pluralista. La sociedad no debe ser “una” en virtud de la profesión de la única fe.

Rudi di Marco, de la Universidad de Udine, ha concluido las sesiones de trabajo del Congreso con su relación sobre “AUTODETERMINAZIONE E BIOGIURIDICA: LA QUESTIONE DELLE QUESTIONI” [Autodeterminación y biojurídica: la cuestión de las cuestiones]. Hoy la autodeterminación es entendida como un derecho. Con la condición de que haya facultad de comprender y de querer, cada acción se convierte en autodeterminación sin responsabilidad moral ni política. Se trata del nuevo derecho al ejercicio de la libertad negativa, sin criterio y sin responsabilidad. El derecho subjetivo se convierte en derecho volitivo. Mounier, por otra parte, decía que la persona es autocreación, un movimiento de personalización. Esta nueva concepción del derecho socava también el positivismo, según el cual el ordenamiento es, sin embargo, perfecto y completo. De aquí la “ajuridicidad” de los nuevos derechos que hay que liberar de la regla, utilizando para este fin las propias reglas en aras de un vitalismo subjetivo. A nivel efectivo la autodeterminación es desmentida: no se puede usar el propio coche según la autodeterminación, no nos podemos autodeterminar en el pago de los impuestos, etcétera. Aquí, sin embargo, entra en juego una nueva función del Estado, la de ser “transformador normativo”. El Estado no desaparece, sino que se convierte en instrumento de esta transformación ajurídica.

Giuseppe Tires

APOYO A UN CANDIDATO


Este sitio respalda la candidatura del Dr. Aurelio García Elorrio, actual Legislador en la Provincia de Córdoba, para el cargo de Defensor de Niños y Adolescentes de la Nación.
El resumen de antecedentes que se ha dado a conocer oficialmente es el siguiente:



Desde 1991 trabaja en el funcionamiento de casas albergues para mamás solas habiendo efectuado asistencia directa a miles de personas, siempre buscando proteger al binomio madre-hijo para que estas puedan permanecer junto a sus hijos.

Advirtiendo que los niños que ayudaban a nacer eran luego destruidos por el flagelo del narcotráfico, se ha dedicado al litigio estratégico con recursos de amparo masivos de familias de sesenta y dos barrios de la Ciudad de Córdoba (5.000 personas), exigiendo del Estado la plena operatividad del Art. 33 de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño.


EL DILEMA ÉTICO DE LA GESTACIÓN POR SUSTITUCIÓN


por Horacio Giusto Vaudagna

Informador Público, 12-7-17

Sería inocente creer que el Poder Legislativo de Argentina dejó un enorme vacío legal respecto a la gestación por sustitución en la mayor modificación que sufrió el Código Civil de la Nación. Es común hallar una colisión de posturas ideológicas ante la creación de una norma, más aún cuando toda ley encierra en un punto la mirada moral de su creador. Por ello posiblemente la salida más simple sea no regular nada al respecto y dejar al arbitrio judicial que defina en cada caso concreto aquello que ha de ser permitido o prohibido, a riesgo que tales creaciones pretorianas impliquen una serie de contradicciones jurídicas.

La gestación por sustitución o maternidad subrogada son técnicas de reproducción extracorpóreas, también son conocidas como “alquiler de vientre”. Sorprende que vastos sectores del feminismo moderno parecen obviar mención alguna a esta situación que es comúnmente practicada. Dichos grupos sostienen que debe prevalecer la “voluntad procreacional” de la futura madre (o padres en caso de uniones homosexuales) y por ende es libre de hacer aquello que desee con su cuerpo. En principio pareciera que dicho argumento es acorde a una corriente más progresista del derecho, pero olvidan, quizás maliciosamente, mencionar que la mujer que efectivamente es contactada para llevar adelante el embarazo suele ser una persona de escasos recursos económicos que, de manera informal, es contratada para gestar la vida naciente.

Que un proceso extremadamente caro sea llevado adelante por personas pudientes donde el trauma físico y emocional lo padece la mujer más abnegada ya genera una fuerte contradicción en las posturas progresistas y adherentes a este sistema. Más grave se vuelve la situación si se considera, tal como lo consensua la gran mayoría de profesionales de la salud mental, que la mujer despliega a lo largo de los nueve meses de la gestación un fuerte vínculo afectivo con la persona por nacer. Ante este hecho es válido afirmar, también con fuente científica, que la vida gestada desde su inicio ya crea un lazo con la madre que la alberga en su vientre (vale recordar los argumentos esgrimidos en los juicios a las Juntas Militares donde se aducían las separaciones de madres e hijos recién nacidos).

Pero por sobre cualquier dilema ético respecto al alcance que tiene la voluntad procreacional en relación a los contratos entre adultos, sigue subyaciendo el interés del menor por nacer. El embrión es humano porque procede naturalmente de la unión de dos humanos, presentando una estructura genética única e irrepetible. Desde la fecundación hay un ser que comienza un proceso evolutivo irreversible, razón por la cual es considerado como vida y jurídicamente así se reconoce en la CONVENCION AMERICANA SOBRE DERECHOS HUMANOS (Pacto de San José de Costa Rica). 

Privar a una persona de conocer su identidad natural, es decir, impedir que conozca la mujer que cuidó de dicha vida en su etapa más frágil es un flagelo por demás arbitrario y caprichoso que repercutirá negativamente en su desarrollo psico-afectivo.

La evolución de la ciencia tiende a satisfacer de mejor manera cada necesidad humana, y a su vez no se podría negar que la reproducción es el instinto animal más básico de la naturaleza. Sin embargo, es porque el humano posee tal racionalidad que así como crea una ciencia puede descubrir un mundo moral que le permita limitar algunos deseos para resguardar la dignidad de sus pares. Ingresar a la gestación procreacional abre la puerta a la experimentación genética donde peligra la continuidad de ciertas características étnicas (tal como sucedería si se concede a cada uno el deseo de traer a la luz niños con determinado color de pelo o de ojos). 

En un mundo tan desarrollado quizás sea momento de pensar que más útil sería eliminar la burocracia para adoptar antes que tratar de que un niño (hijo de un laboratorio) sea cada vez más mercantilizado según el color de su piel.



FUTURO IMPERFECTO


Red Patriótica Argentina, 27 Mar 2017

RENTA BÁSICA

Hace no demasiado tiempo, diversos líderes de formaciones políticas ‘alternativas’ empezaron a engatusar a sus votantes con la promesa de una ‘renta básica universal’ de la que podría disfrutar toda persona carente de ingresos, por mero derecho de ‘ciudadanía’ (y ya se sabe que, cuando alguien invoca esta palabra, hay que echarse a temblar). De inmediato, desde los partidos hegemónicos se calificó a estos líderes alternativos de demagogos y populistas.

Han pasado desde entonces muy pocos años; y cada vez son más los líderes políticos hegemónicos que, misteriosamente, han hecho suya sin rebozo esta promesa. ¿Hemos de pensar que se han sumado a la misma estrategia demagógica? A simple vista así lo parece; pero se trata de una vista, en efecto, simplicísima. Unos y otros comparten, en efecto, estrategias; o, mejor dicho, unos y otros son serviles lacayos de la misma estrategia, diseñada por el Dinero, que ha tomado la irrevocable decisión de destruir, en los próximos quince o veinte años, decenas de millones de puestos de trabajo.

La renta básica no es, como algunos ingenuos piensan, una medida concebida por comprometidos benefactores de la Humanidad. Por el contrario, se trata de una ‘falsa bandera’ que tiene a su servicio a politiquillos de diversa adscripción ideológica, encargados de presentar este nuevo desmán como una ilusionante ‘conquista social’. Como a nadie se le escapa, la automatización favorecida por el desarrollo de la inteligencia artificial y los avances de la robótica han hecho superfluos muchos puestos de trabajo. Y en las próximas décadas este fenómeno alcanzará una magnitud pavorosa que ahora no podemos ni siquiera imaginar. Se calcula (según las previsiones más optimistas) que un cincuenta por ciento de los puestos de trabajo hoy existentes serán desempeñados por máquinas. Emergerá entonces un ejército de desempleados que rebasará las capacidades de control de los Estados; un ejército capaz de desencadenar revoluciones y disturbios… salvo que sea amansado.

Para lograrlo, ya no bastará -como basta hoy- con formatear los cerebros en la aceptación pasiva de los paradigmas culturales triunfantes, mediante la manipulación educativa y la ‘formación’ de la opinión pública. Ya no bastará con suministrar a las masas un flujo incesante de entretenimientos baratos y embrutecedores que anestesien sus anhelos espirituales. Ya no bastará con dividirlos y engolosinarlos con picazones de entrepierna de género difuso y cambiante. Habrá que garantizarles unos ingresos mínimos, mantenerlos en un estado de ‘pobreza sostenible’ que les permita sobrellevar una vida sin horizonte laboral, a la vez que disfrutar de algún caprichito modesto y prêt-à-porter (tanto más accesible cuanto menos procreen). El Dinero ya ha hecho sus cálculos: sabe cuántos trabajadores y consumidores necesita y cuántos le sobran; y sabe, sobre todo, cómo convencernos de los efectos benéficos de la robotización del trabajo, presentándonos un futuro halagüeño de vagancia y ociosidad, mientras las máquinas nos hacen el ‘trabajo duro’, de cuyos frutos nos podremos beneficiar opíparamente.

Naturalmente, se trata de un grosero embeleco. La robotización generará, en efecto, ingentes beneficios económicos, que sólo en una ínfima porción -a modo de filantrópica limosna- se destinarán a cubrir las ‘rentas básicas’ de una ingente población desempleada. El resto se sufragará ordeñando todavía más a la menguante población activa. Y esta robotización que dejará a millones sin trabajo no afectará solamente, como propone cierto engreimiento clasista, a los ‘oficios manuales’. Vertiginosas bases con billones de datos ya están generando recursos de inteligencia artificial que pronto harán obsoletas multitud de ‘profesiones liberales’, convirtiendo a ingenieros, programadores, periodistas o traductores en antiguallas de otra época.

Muchos verán, llegado el día, esta ‘renta básica’ como un mal menor; y hasta habrá ilusos que la consideren una gozosa liberación de la condena bíblica. Pero será una limosna indigna, no tanto en su cuantía (la indispensable para garantizar una ‘pobreza sostenible’) como en su concepto. pues el hombre necesita amar y sentirse vinculado a lo que hace; necesita comprometerse con el producto de su esfuerzo y crear tejidos asociativos a través del trabajo. Y, suprimido ese vínculo, sólo nos restará una vida de ociosas alimañas. Que es, a la postre, lo que postulan los defensores de la ‘renta básica’. No son demagogos ni populistas, sino serviles lacayos del Dinero.

Juan Manuel De Prada



CATURELLI


Héctor H. Hernández



Siempre que la Iglesia y la Patria lo necesitan, él como intelectual católico está”.


Doctores cuyas plumas nos legaron
De virtud y saber rico tesoro,
Al que es raudal de ciencia inextinguible
Rogadle por nosotros

Libro de las Horas, Fiesta de todos los santos



            Fue en 1998, ni un año más ni uno menos; pero en nuestro rastreo todavía no dimos con el día y el mes. Fue en Paraná, Entre Ríos, sin ninguna duda. Y en una biblioteca popular que está en calle Buenos Aires que, obviamente, no se ha movido de lugar. Fue el último acto que hizo el CENTOLIAR, (¿“último acto”?, digo hasta ahora, porque siempre hemos querido resucitarlo). Fue la reunión número 25 .


1. Centoliar

La sigla daba para un medicamento, “Centoliar gotas”, “Centoliar inyectable”, “Consulte antes a su médico”, “lea el prospecto”, y para las consiguientes chanzas; pero no: “Centro Tomista del Litoral Argentino”, para servir a la Patria.

Nacimos a la sombra del convento “San Pablo Primer Ermitaño” de los dominicos de Santa Fe, es decir al amparo de Fray Rafael y Fray Amando (¿qué es lo que no hicieron uno y otro?: los Cuadernos de espiritualidad y teología; los retiros de matrimonios en Córdoba, que todas nuestras mujeres añoran; hasta las jornadas de jóvenes, luego agrandadas con el Centro “Hernandarias”), y éramos de esa ciudad, Paraná, Rosario, San Nicolás… federales.

Nos habíamos propuesto rechazar por sistema la conferencia, e instaurar la amistad y la disputatio. Generalmente sobre trabajos de autores de la zona… mas algunos actos de divulgación… que fueron los más exitosos… Hasta llegó a salir de nosotros (Fray Armando y Mariano Morelli se pusieron la obra al hombro) un libro de bioética que tuvo dos ediciones: Valor de la vida. Cultura de la muerte.

Habíamos resuelto hacer un reconocimiento a Caturelli, pero hacerle dar una conferencia era traicionar nuestra ley suprema, y andarle con discusiones minuciosas, no iba… Entonces ingeniamos leer, en lo posible, todo lo que él escribió y plantearle preguntas sobre toda su obra… Es un decir… ¿leer todo Caturelli?... pero que algo de eso hicimos, lo hicimos… Créame lector.


2. Jornada 25

Era la Jornada número 25 del Centro, y fue su última actividad (hasta ahora… ya te dije… ¡“volveremos”!, ¿o no Leandro?). 

El esquema de la reunión, por lo que alcanzamos a registrar hasta ahora en nuestra investigación, fue aproximadamente el siguiente:


1. Palabras de presentación del Centoliar, de nuestro método y de la disputatio, por el P. Fray Armando Díaz.


2. Palabras de presentación de Caturelli por el Hernández, aludiendo someramente a su obra (exclusivamente sobre lo escrito hasta 1997).  Se lee su reproducción más abajo.


3. Palabras de agradecimiento del Dr. Alberto Caturelli.


4. Le formuló preguntas sobre historia de la filosofía, teología de las ideas y movimientos teológicos el Pbro. Dr. José María Pincemin (aludiendo a las distintas obras del autor sobre esos rubros), que Caturelli fue contestando.


5. El P. Díaz formuló algunas preguntas sobre el tema educativo (Freire, Piaget, también objetos de estudio caturelliano).


6. El Dr. Hernández formuló algunas preguntas sobre pensadores políticos en la obra de Alberto Caturelli.

Se conserva el texto, que fue aproximadamente el siguiente:

Sobre Lugones. «Dr. Caturelli:  Ud. se ha ocupado sobre Lugones. ¿cómo se originó y qué fue lo que le llevó a escribir “El itinerario espiritual de Leopoldo Lugones”, Mikael, Paraná, 1981? ¿Podría trazarnos en dos palabras una especie de “balance de Lugones”, principalmente como pensador político y en su posición religiosa?».

Sobre Esquiú. «Dr. Caturelli: su tesis doctoral versó sobre Esquiú y Ud. ha vuelto sobre él. Su libro “Mamerto Esquiú. Vida y pensamiento” (1953) tiene segunda edición de 1971. ¿Por qué su interés por el tema, cómo se desarrolló su investigación y, de nuevo como con Lugones, puede trazarnos un “balance de Esquiú”, sobre todo en el aspecto político? En especial debo confesarle que tengo una espina clavada en mi corazón que yo haría valer como abogado del diablo en su canonización, y es llamarle a Urquiza “nuestro libertador”. El tema está, como es sabido, en el liberalismo o no liberalismo de Esquiú y los alcances de la aceptación por su parte de la Constitución de 1853. Es posible que en esto entrerrianos, cordobeses, catamarqueños y bonaerenses no tengamos puntos de vista idénticos dentro de un común punto de vista argentino». Contestó brillantemente Alberto Caturelli. 


7. El P. Pincemin le formuló cuestiones a propósito de Maurras. Y Caturelli siguió trabajando…


8. También hubo preguntas sobre Masonería (sobre lo cual también escribió), y sobre “La Iglesia y las catacumbas.


9.  También se le hicieron preguntas más personales y técnicas al escritor sobre: a) Maestros y amigos; b) Cómo se decide a escribir y publicar un libro o un artículo; Cómo trabaja; Consejos sobre cómo trabajar; Qué errores cometió y qué consejos nos da; Sinsabores, apuros y papelones; Preguntas difíciles que le han hecho en alguna conferencia; Los congresos de la Sociedad Católica Argentina de Filosofía, la obra organizativa magna de AC; Su obra que más le gustó; La que más resonancia tuvo; El libro que hubiera querido escribir. En qué está trabajando. Libros en que trabaja, libros ya enviados a publicar, etc... Misión del intelectual católico en la Argentina de hoy. –Y Caturelli se siguió ganando el salario, que consistió en una comida muy fraternal al lado del río. Como era habitual, AC concurrió con su esposa, la inolvidable Celia.

Van ahora las palabras de presentación prometidas, que dije entonces, limitando la glosa de sus obras a 1997 (siguió trabajando Don Alberto mucho más allá de 1997 …).


3. “Siempre que la Iglesia y la Patria lo necesitan, él como intelectual católico está”

«Puesto en la tarea de hacer una breve introducción a este diálogo con el Dr. Caturelli, yo quisiera sintetizar sus merecimientos con estas palabras: Siempre que la Iglesia y la Patria lo necesita, él como intelectual católico está.

Y esto plantea un problema interesante, con cierta analogía a un pasaje evangélico: Porque muchos dirán: ¿Cuándo lo necesitó la Iglesia y cuándo lo necesitó la Patria a Alberto Caturelli y,  sobre todo, cuando se lo dijo a él, que no tiene voto de obediencia?

No se trata aquí, claro está, en lo que a nosotros nos interesa, que “estuve enfermo y... fuimos a verte (Mateo 25, 36), aunque sepamos por algún cura amigo -que él ni se imagina-, su compartir noches del servicio sacerdotal de urgencia con el nada filosófico cargo de... “chofer”. El filósofo chofer de la asistencia sacerdotal urgente… Ni se trata de un material “tuve hambre, y me disteis de comer”..., sino de otra cosa, de las obras de misericordia espirituales que un pensador católico puede y debe ofrecer, tema con el que estamos en el inicio de esta jornada pero con el que también terminaremos.

Yo pienso que ante el hambre de verdad de la gente, también Nuestro Señor puede decir: “hacía falta la filosofía sistemática y la diste con generosidad”. Éste es uno de los rubros en que clasifico la obra caturelliana, que en esta materia, sólo en libros y ensayos y hasta 1997, porque ahí hicimos el recorte dado el año de la “Historia de la filosofía en la Argentina” consultada, registra 10 volúmenes... aparte de los artículos.

También “hacía falta documentar, juntar, que no se perdiera, la historia de la filosofía en Córdoba, en el medioevo y en la Argentina, Chile y Perú”, y allí escribió nuestro “discípulo bueno y fiel”: en este rubro contabilizó hasta 1997, entre libros y ensayos, 13 volúmenes (dejemos los artículos).

Hacía falta un esclarecimiento sobre pensadores católicos o cercanos o conversos que se han prestado a distintas interpretaciones. Hacía falta luz”, y allí estuviste trabajando sobre Frías, Esquiú, Donoso Cortés, Maurras, Saúl Taborda, Lugones, (6 volúmenes),  más Nimio de Anquín y nada menos que sobre la obra universitaria del gobernador federal cordobés Juan Bautista Bustos.

Hacía falta esclarecer cuestiones sobre pensadores de la vereda de enfrente que envenenaban el catolicismo”, y allí estuvistes escribiendo sobre Freire y Piaget, aparte los escritos arquitectónicos, constructivos, sobre educación.

Hacía falta también incursionar en la teología y que el filósofo no abjurara de la revelación y abriera la filosofía a ella, y allí están los que contabilizo, sólo entre libros y ensayos -¡que otro que tenga tiempo haga la clasificación de artículos!- con “Cristocentrismo”, “El hombre y la historia”, “La Iglesia Católica y las catacumbas de hoy”, “Caín”, “Pluralismo cultural y sabiduría cristiana”, “Masonería”, y también en materia moral: la virtud de la “studiositas”...

También se nos ha dicho que “Si alguno dijere: ´Amo a Dios´, pero aborrece a su hermano, miente. Pues el que no ama a su hermano, a quien ve, no es posible que ame a Dios, a quien no ve (1 Juan 4, 20). Y allí su obra académica sobre filosofía y teología y sobre un amor a un especial prójimo, con sus aportes sobre América y sobre la Patria, sobre el patriotismo, sobre Sacheri y sobre las Malvinas y la guerra justa que entre libros y folletos son cuatro volúmenes, y en artículos son incontables. [Actualización 2016: En el Congreso de la SITA dedicado al patriotismo, que tuvo lugar este año en San Antonio de Arredondo, Caturelli fue quizá el autor más citado. Recuerdo por ejemplo la ponencia de Penna]. En suma, Caturelli también se ocupó del trabajo y no poco de la educación. De la Virgen María y el destino histórico nacional, y de la familia.

Sobre él y su obra, esto es sobre Caturelli como objeto de estudio, sólo hasta 1997 se habían escrito 8 ensayos, libros o tesis publicados, y 33 artículos. Sus artículos (digo los escritos por Caturelli) según la historia consultada que llega como digo hasta 1997,  sumaban nada menos que 476.

Hay una cosa que es, en efecto, el voto formal y canónico de obediencia, y otra cosa es la obediencia del Cristiano al Padre y a la Iglesia y del patriota a la Patria. Una cosa es el voto de obediencia, en que la razón y la voluntad del superior de algún modo se convierten en la razón y la voluntad del inferior, que siempre es y no deja de ser una especie de aquella obediencia a que todos estamos obligados. Pero ahí de algún modo se facilitan las cosas. Otra cosa es la obediencia del laico por su cuenta, gobernada también obviamente por la prudencia cristiana -como toda obediencia-, especialmente abierta a todas las manifestaciones de Dios a través formalmente de su Iglesia. Pero donde debe él hacer todo el trabajo de la inteligente adaptación a su aquí y ahora y emprender verdaderamente la conducción, la jefatura por así decir aunque no mande a nadie, y la decisión de la propia tarea. Compromiso intelectual y laical el de nuestro amigo. Ejercicio, sin duda, de la libertad. Ejercicio de la prudencia.

Compromiso intelectual y laical.

Pero nada clerical.

¡El clericalismo, cosa que abunda! Si la geografía de la Argentina quiere ser amputada, aunque un ángel o el Estado del Vaticano quieran que aceptemos la propuesta del Beagle, donde la Argentina perdió todo a cambio de nada, Caturelli alza su voz y alza su pluma. Consecuencia: por su argentina conducta fue separado como profesor del Seminario Arquidiocesano de Córdoba...

¿Cómo se manifiesta “la orden de Nuestro Señor” a un intelectual laico para fundar y convocar y reunir durante años y años los Congresos de Filosofía Cristiana, algo que no es “seguir lo que se hizo siempre” ni “lo que mandan de arriba”? Esos Congresos permitieron a muchos noveles pensadores y escritores abrirse camino, hablar y escribir y publicar. Sucede como el aire, ahora que no los tenemos los valoramos más... 

Da clases a los más altos niveles y congresos en todo el mundo, y adonde le piden que hable, va y habla. Y acepta reportajes y escribir en diarios, en revistas.

Y, a lo último pero no lo último en valor -¡créanme!-, vino como a ciegas a esta curiosa reunión que tiene hoy con nosotros, donde no conferenciará sino que será sometido a nuestras inquietudes.

¡Gracias y que Dios se lo pague Don Alberto Caturelli!».