DON BOSCO

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"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"
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CENTRO DE ESTUDIOS CÍVICOS

 


1981 -5 de marzo - 2021

 

Al cumplirse 40 años de la fundación del Centro de Estudios Cívicos, manifestamos el agradecimiento a quienes han apoyado nuestra actividad, destinada al estudio y difusión de la Doctrina Social de la Iglesia, procurando su aplicación efectiva en la sociedad, así como la defensa del interés nacional

 

Síntesis de Actividades:

17 Cursos

18 Reuniones Doctrinarias

12 Seminarios

8 Jornadas

11 Paneles

60 Conferencias

10 videos en Youtube

165 Números del Boletín “Acción”

11 Números de “Orden Natural”, revista virtual

11 Folletos

2 Libros

Curso Virtual de Doctrina Social de la Iglesia (2005)

Curso Virtual de Doctrina Política Católica (2009)

 

Blogs en Internet:

www.foroazulyblando.blogspot.com     Política

www.cdbcba.blogspot.com  Ética social

www.forosanmartiniano.blogspot.com  Historia argentina

www.orden-natural.blogspot.com   Revista virtual

www.defender-la-fe.blogspot.com   Apologética

www.promoverlavida.blogspot.com    Bioética

www.estrategia.cordoba.blogspot.com  Estrategia

 

Equipo Directivo:

Dr. Mario Meneghini - Prof. Flavia Villani - Arq. Jorge Cima - Dr. Andrés Torres – Dr. Alfredo Vargas

 

Sede: Pedro Frías 330 – 5000 Córdoba

Correo: cecivicos@gmail.com

 

 

MANIFIESTO POR LA VIDA Y LA FAMILIA



El Centro de Estudios Cívicos adhiere a este manifiesto

Yo, ciudadano argentino con derecho al voto, votaré en las elecciones de 2019 al partido y al candidato que se comprometa de una forma más completa a implementar estas políticas en defensa de la vida, la familia y la libertad:

1. Defensa y protección de la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Implica adoptar una postura activa para impedir y/o limitar cualquier iniciativa, política, social, económica, educativa o de cualquier otra índole, contraria a estos principios. También el no votar y/o vetar si llegase a presentarse el caso, cualquier ley que atente contra el derecho a la vida desde la concepción, incluyendo el aborto en cualquier de sus etapas, la manipulación de embriones, la eutanasia, etc.
2. Derogar y hacer derogar los protocolos para la mal llamada interrupción “legal” del embarazo.
3. Elaborar políticas públicas transversales de ayuda y acompañamiento a la mujer embarazada y a la maternidad, con especial foco en aquellas que se encuentran con un embarazo inesperado y en condiciones socioeconómicas adversas y/o de vulnerabilidad.
4. Garantizar la protección a la niñez. Trabajar por erradicar la pobreza, la desnutrición, el trabajo infantil, y todo tipo de manipulación ideológica de la niñez durante su educación, salvaguardando el derecho y deber primario de los padres en la educación de sus hijos.
5. Garantizar por ley una educación libre de ideología y/o perspectiva de género. Que se respete el derecho a los padres a educar a sus hijos según sus valores y se garantice que los colegios eduquen de acuerdo a su ideario institucional. 
6. Garantizar por ley que se prohiba la entrada en los colegios e institutos, sin la autorización expresa de los padres, de grupos, asociaciones y profesionales ajenos a la comunidad educativa que impartan contenidos en materia de valores, ideología y contenidos afectivo-sexuales contrarios a los principios morales de las familias y al Ideario institucional del centro educativo.
7. Coadyuvar al desarrollo de la familia formada por el matrimonio entre hombre y mujer, como célula básica de la sociedad. Derogando las leyes que igualan otras uniones al matrimonio entre hombre y mujer.
8. Crear un Ministerio de la Familia anclado en los principios antedichos, y de aquellos que le dieron ser a nuestra Nación.
9. Derogar todas aquellas leyes que atentan contra los principios ya señalados, y que hayan sido impulsadas con objetivos ideológicos, cualquiera sea su origen, tales como: violencia de género, identidad de género, promoción de “derechos LGTB”, educación sexual, reivindicación del terrorismo nacional e internacional, entre otras, que conculcan los derechos de las personas que no se someten a sus dictados y adoctrinan a los niños en un “relato oficial” ajeno a la verdad histórica.
10. Incentivar la promulgación de leyes que suplanten las derogadas, y que busquen dar una respuesta concreta a los problemas reales que afectan a la Nación.
11. Suprimir las subvenciones a organizaciones abortistas, “feministas” y “LGTB” dirigidas a difundir o adoctrinar en favor del aborto, de la ideología de género, de la dictadura del relativismo y de la “cultura de la muerte” en general. Adoptar, además, una postura activa de restricción respecto a organizaciones que, con sede en la Argentina, reciben subvenciones del extranjero, con la finalidad de implementar políticas abortistas, del feminismo ideológico y promoción de la ideología de género.
12. Defender y promover los valores tradicionales y fundacionales de la Patria así como también la Ley Natural, cuyo origen está en Dios, fuente de toda razón y justicia, y que nunca pueden quedar sometida a la voluntad de mayorías populares, parlamentarias o de otro tipo. Los valores de carácter absoluto que hacen a la dignidad de la persona y al bien común no pueden estar sujetos al debate y al voto, pues son inmutables y ningún poder humano tiene facultad para conculcarlos. El régimen republicano de gobierno no consagra una democracia relativista o individualista sino precisamente un gobierno de la ley, sea la misma de orden natural o positivo.
© 2019 CitizenGO ·

LOS CANDIDATOS


 A DIPUTADOS NACIONALES
Por Mónica del Río
NOTIVIDA, Año XIX, Nº 1164, 11 de julio de 2019
Respondiendo al pedido de muchos suscriptores publicamos este informe sobre los candidatos a diputados nacionales en la provincia de Buenos Aires.
La provincia renueva 35 escaños en la cámara baja. Se han manifestado programáticamente sobre aborto e ideología de género: NOS y el Frente Patriota (en contra) y la ultraizquierda (a favor).
La lista del Frente Patriota la encabeza Sebastián Bustamante y los trotskistas Néstor Pitrola y Héctor “Chino” Heberling ocupan el primer puesto en las del FIT y el MAS, respectivamente. NOS -al igual que el PAN (Partido Autonomista Nacional)- no presenta candidatos a diputados en la provincia de Buenos Aires.
A continuación, algunos antecedentes en materia de Familia y Vida de los candidatos a diputados del resto de los partidos que presentaron fórmulas presidenciales.
Juntos por el Cambio (Macri-Pichetto)
1°) Cristian Ritondo; 2°) María Luján Rey; 3°) Miguel Bazze; 4°) Silvia Lospennato; 5°) Waldo Wolff; 6°) Mariana Stilman; 7°) Sebastián Salvador; 8°) Mercedes Joury; 9°) Sebastián García de Luca; 10°) Karina Banfi; 11°) Alberto Asseff; 12°) Mónica Frade; 13°) Pablo Torello; 14°) Camila Crescimbeni
Cristian Ritondo se manifiesta en contra de la legalización del aborto (La Nación, 2/07/2019) pero al igual que otros macristas siendo legislador porteño votó muchos de los proyectos impulsados por el lobby LGBT (Notivida 736, 4/10/2010). En 2013 presentó -junto a Daniel Lipovetzky- un proyecto de ley para facilitar la inscripción, en el Registro Civil de la Ciudad de Buenos Aires, de los niños gestados en el exterior mediante “alquiler de vientres” (Notivida 888, 1/07/2013). Como diputado nacional votó en contra de la Ligadura de trompas y a favor de la Educación Sexual Integral.
Miguel Bazze, Silvia Lospennato y Waldo Wolff votaron a favor de la legalización del aborto el año pasado. Bazze y Lospennato también firmaron el proyecto que la “Campaña por el derecho al aborto” presentó este año.
Sebastián Salvador es el hijo del vicegobernador de la provincia y se manifestó a favor del aborto (lanoticiaweb.com.ar, 6/07/2018), al igual que Sebastián García de Luca, el viceministro del Interior (La Nación, 5/06/2018).
Karina Banfi votó a favor de la legalización del aborto y fue una de sus férreas impulsoras. Este año volvió a firmar el proyecto de la “Campaña”.
Alberto Asseff es el fundador de un partido (UNIR) que se declara en contra del aborto (unirargentina.org), firmó el proyecto que garantiza DDHH para la mujer embarazada y el niño por nacer, que impulsa la Red Federal de Familias (RFF) y fue el único bonaerense que votó en contra de fecundación artificial en 2014.
Pablo Torello votó negativamente la legalización del aborto el año pasado.
Camila Crescimbeni es la presidente de la Juventud de PRO y está a favor del aborto (La Nación, 7/07/2018).
Frente de Todos (Fernández-Fernández)
1°) Sergio Massa; 2°) Luana Volnovich; 3°) Leonardo Grosso; 4°) Cristina Álvarez Rodríguez; 5°) Máximo Kirchner; 6°) Cecilia Moreau; 7°) Andrés Larroque; 8°) Florencia Lampreabe; 9°) Eduardo de Pedro; 10°) Liliana Yambrun; 11°) Facundo Moyano; 12°) Daniela Vilar; 13°) Ramiro Gutiérrez; 14°) Claudia Ormachea.
Cinco años antes de que se trate aborto en el Congreso, Massa ya declaraba: “Somos el primer municipio (Tigre) que hizo un aborto terapéutico. Somos los únicos que podemos mostrarlo. El problema es que acá hay muchos que lo que agarran es la banderita y se ponen a gritar y a declamar consignas. Nosotros resolvemos prácticamente, que es la forma de ocuparse realmente de la gente” (Diario Perfil, 4/08/2013).
La mayoría de los candidatos a diputados nacionales del Frente de Todos han votado a favor del aborto el año pasado, entre ellos: Luana Volnovich, Leonardo Grosso; Cristina Álvarez Rodríguez; Máximo Kirchner; Cecilia Moreau; Andrés Larroque; Eduardo “Wado” de Pedro y Facundo Moyano. Como los más de los integrantes de esta lista Lampreabe y Yambrun son militantes de “La Cámpora” que está a favor del aborto (lacampora.org, 26/07/2018).
Consenso Federal (Lavagna-Urtubey)
Camaño; 2°) Alejandro “Topo” Rodríguez; 3°) Liliana Schwindt; 4°) Jorge Ariel Illa; 5°) Marianela López; 6°) Oscar Romero y 7°) Inés Hans.
Graciela Camaño firmó el proyecto de protección a la embarazada en riesgo de la RFF. Votó en contra de aborto, “Matrimonio igualitario”, “Identidad de género” y Ligaduras de trompas.
Alejandro “Topo” Rodríguez fue ministro de Asuntos Agrarios de Daniel Scioli e integra “Peronistas x la Vida”
Al igual que Camaño, Liliana Schwindt firmó el proyecto de la RFF para salvar las dos vidas, pero votó a favor de fecundación artificial en 2014.
Jorge Ariel Illa es el Secretario Gral, Adjunto del Partido Socialista de Argentina y es abortista (twitter.com/jai_illa) lo mismo que Marianela López la vice presidente del GEN bonaerense (genbuenosaires.org.ar).
Despertar (Espert-Rosales)
1°) Gustavo Canteros; 2°) Lorena del Valle; 3°) Hugo Bontempo
Canteros dice que estuvo “ideológicamente” cerca del kirchnerismo porque es gay y ellos impulsaron la ley de “Matrimonio igualitario” (Perfil, 26/06/2019). Bontempo preside la UCeDé el espacio político fundado por Álvaro Alsogaray y se manifiesta en contra del aborto (data24, 28/11/2018).



"NO ME INTERESA LA POLÍTICA"




 Ilya Kotov


Escuchar la frase con la que se titula este artículo, en ciertas ocasiones me provoca una sensación áspera y de abundante preocupación. Aún más de impotencia.  Para mí, la política es el instrumento mediante el cual unos manejan la vida -en sentido amplio- de otros, y eso no puede no importarnos como personas libres, ya que se trata de nuestra libertad, de nuestra felicidad, de una vida humana, ¡la tuya!

Nadie está obligado a interesarse en la política. Nadie esta obligado a informarse. Nadie esta obligado a educarse. Pero la política repercute directamente en nuestras vidas y es ahí donde debemos preguntarnos que tanto influye en el día a día de cada uno de nosotros, que tan importante es y debería serlo. Después de todo, las elecciones son un día cada dos años.

Amigos y conocidos me han respondido con el título del presente artículo a alguna pregunta sobre coyuntura social-política del país o de la ciudad. Están en todo su derecho. Pero lo que sorprende es que sí opinan sobre lo mal que se viaja en transporte público, sobre los accidentes del Sarmiento, sobre el tránsito en la ciudad, sobre la gente que te cobra por estacionar en los lugares públicos, sobre como los K hicieron su fortuna, sobre la inseguridad, sobre el Metrobus, sobre el aumento de precios, sobre el estado de las veredas, sobre la corrupción, sobre los trámites burocráticos, sobre la prensa, sobre las inundaciones, en fin, sobre todos los problemas cotidianos que cada uno puede tener. Pero lo que no se dan cuenta, es que en todos ellos está la política y de ella dependen.

Estamos a un mes de las P.A.S.O. y a menos de cuatro meses de las elecciones legislativas. A muchos no le interesa votar, ni elegir, ni conocer los candidatos, y menos aún saber lo que proponen. Pero sí les interesa el precio del pan, sí les interesa llegar a horario a sus casas, sí les interesa conseguir trabajo, si les interesa llegar a salvo a sus hogares cada día.

La política es el elemento por medio del cual se organizan, definen, modifican e inventan todos los problemas y soluciones a las cuestiones -mínimas o no- pero cotidianas de la gente.

Como ciudadanos, no debemos entregar un cheque en blanco a nuestros políticos, ya que luego de estas elecciones, los que elijamos tienen entre cuatro y seis años para cobrar ese cheque, o endosarlo, ya que muchos no asumirán siquiera su banca. No podemos quejarnos de la inflación si no nos tomamos “un ratito” para saber cuál es su causa. No podemos quejarnos de la inseguridad si no conocemos los argumentos de los que nos gobiernan -si es que los tienen-. No podemos quejarnos del transporte si no sabemos cuales son los proyectos al respecto en el futuro. O mejor dicho, podemos quejarnos, pero no pretender un cambio ante nuestro desinterés.

Es imposible desentenderse de lo más influye en nuestras vidas -nos guste o no-. Sería un acto irracional de un ser que se caracteriza por serlo.

La política permite que unos sean gobernados por otros, y a la persona que esta en el poder, no hay cosa más conveniente que sus “súbditos” no tengan conocimiento de ella, ni de lo que hace, ni de lo que corrompe o roba. “Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que sabe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte, mudar de tiranos, sin destruir la tiranía” decía Mariano Moreno.

Hoy más que nunca debemos informarnos, saber y conocer a quienes nos estafan y quienes intentan cambiar la realidad del país para que seamos una gran Nación. Nuestro desinterés es un crédito para los políticos. Nuestro futuro depende de nosotros, no de ellos. Nosotros les damos el poder. Ellos dependen de nuestro voto, no lo regalemos, y como sabemos, elegir sin saber, es votar a ciegas. El compromiso no debe ser con otros, sino con nosotros mismos.


Informador Público, 12-7-13

Para no desanimarse

ANALIZAR INTEGRALMENTE EL RESULTADO ELECTORAL


Sin negar el triunfo contundente del oficialismo en las elecciones nacionales, que lamentamos, pero no nos puede sorprender, es conveniente analizar serenamente el resultado, de un modo integral, sin limitarse a repetir las cifras en bruto que parecen no dejar lugar a la esperanza de un cambio positivo para nuestra Patria.
En primer lugar, sugerimos leer los agudos análisis efectuados antes de las elecciones por Natalio Botana, Rosendo Fraga y Jorge Raventos, que están archivados en la etiqueta “Política” de este blog.
En segundo lugar, agregamos nuestra propia manera de ordenar las cifras del escrutinio provisional:

Total de electores: 28.867.162
Votos afirmativos (válidos): 21.484.844
En blanco: 678.724
Nulos: 206.034
Recurridos e impugnados: 23.921

Frente para la Victoria: 11.593.023
Representa el 53,96 % de los votos afirmativos
Pero el 40,16 % del total de electores

Votos de los 6 partidos opositores: 9.891.821
Votos no válidos (blanco, nulos, recurridos e impugnados): 908.679
No votaron (abstención): 6.473.639

En resúmen, no apoyaron al oficialismo: 17.274.139 (59,84 %)

La vida de millones de niños depende de tu voto de este domingo.

Votá por la vida!


De esta investigación llevada a cabo por la REVISTA: Familia y Vida N°19 - octubre 2011 sacamos un porcentaje de cuáles son los partidos políticos que mas defienden la VIDA desde la Concepción y a los niños que aun no nacieron como así también de aquellos partidos que están o estuvieron en contra del "matrimonio" homosexual.

Del mismo análisis, nosotros hemos sacado un porcentaje en positivo, llegando a la conclusión por dicha investigación, que el partido que más se ajusta a los Principios de la VIDA de los BEBES, y el Matrimonio entre Hombre y Mujer, es Unión Popular que presenta como candidato al doctor ex-presidente Eduardo Duhalde.

Los candidatos de Duhalde son los que más coinciden con nuestros Valores y Principios con el 95 % del total hecho por dicha revista.

Le siguen los candidatos de Rodríguez Saa, con el 60 %.

En tercer lugar le sigue Alfonsín con el 32 %. Más atrás esta Carrio.

Después aparece el KIRCHNERISMO solamente con el 24 % a favor de los Principios y Valores y en contra con un 76 %.

Binner/socialista y sus candidatos con el 15 % nada más. Y por ultimo aparece la izquierda con el 98 % en contra de los Valores y Principios Humanos, y solo un 2 % a favor.

Esto es en cuanto a los candidatos de estos partidos, pero debemos de hacer un análisis, y un aporte del cual es vital que usted como parte de nuestro país sepa y pueda decidir como Cristiano y de acuerdo a la Voluntad de DIOS, no conforme a los deseos económicos que impone una realidad no del todo clara, sino de aquellos Valores que ya muy pocos partidos, o candidatos defienden, porque hablar de política, economía, o institucionalidad lo hace cualquier candidato, y en los hechos es difícil comprobarlo, por eso es que nos arriesgamos a buscar quienes son los que defienden lo que no es políticamente correcto por estos tiempos, y créanos, que lo encontramos, guste o no su perfil político, o no su camino partidario, pero está.

De todos los candidatos a la presidencia, hay uno solo que se ha expresado bien de aspectos esenciales como la VIDA desde la Concepción, la FAMILIA entre Papá y Mamá e Hijos, y en contra de la despenalización de las DROGAS, un aspecto central para el combate contra el narcotráfico. Este candidato es Eduardo Duhalde. Ya dijimos que según la investigación de la revista “Familia y Vida” el ex – presidente también lleva a candidatos a Senadores o Diputados que en un 95 % pro VIDA y pro FAMILIA.

El debate del aborto llega al Congreso el 1 de noviembre.

Este domingo, el futuro de Argentina se decide en las urnas. Nos jugamos mucho en estas elecciones. Que millones de niños nazcan o no depende de tu voto.

¡Votá por la vida!

19 de octubre de 2011

Cynthia Hotton – Diputada Nacional
Valores para mi País




Apoyo a Duhalde

El Centro de Estudios Cívicos adhiere al candidato a Presidente del Frente Popular (Lista 132): Dr. Eduardo Duhalde, único candidato presidencial que se ha manifestado por escrito contra el aborto.




Ver en nuestro blog:


Un invento en medio del naufragio

Por José Antonio Riesco

De pronto está de moda zaherir a las agrupaciones opositoras y, de modo especial, a sus dirigentes y candidatos. En ciertos casos lo hace la misma prensa que, antes del 14 de agosto (elecciones primarias), alentó en la opinión pública un clima triunfalista para los competidores de doña Cristina en la pugna electoral, si no para ganar al menos para no incurrir en un papelón. Ahora que cayeron al suelo los bríos de las cofradías rebeldes al ”modelo”, el gremio de columnistas y opinadores se ensaña con los caídos. Aunque todos estos convalidaron la regularidad del comicio, con sólo quejas administrativas, y ninguno tuvo, ni tiene, la virilidad suficiente para denunciar el fraude pre-electoral con que el oficialismo construyó su victoria; o sea el uso y abuso de los recursos del Estado (miles de millones) para ejercer el más grosero clientelismo. A veces lo hacen a la madrugada y no en voz alta, acaso por que es la hora en que anda Boudú..

Claro, después de haber hecho un circo de la política, los opositores no tienen mucho derecho a la piedad. Se fragmentaron en función de personalismos de segunda y tercera, con no menos de seis candidatos presidenciales y manejando las relaciones interpartidarias con la lógica del conventillo, en lo cual persisten hoy, eliminando toda posibilidad de que el cuerpo electoral, en medida razonable, los tome en serio. Entonces a nadie puede extrañar que el aparato gubernativo gane arriba, abajo y en todas partes.

Pero nuestros “capitanes de la derrota” no carecen de creatividad. En un supremo esfuerzo de inspiración –como la que tuvo César al cruzar el Rubicón-- acaban de lanzar la iniciativa de que, como cauce mágico para superar los males argentinos, procedamos a instalar un régimen “parlamentario”. Es decir, uno donde el poder principal del Estado se concentre en las representaciones legislativas y desde cuyo núcleo mayoritario (conformado con acuerdismos y trenzas) se establezcan las leyes, los planes y las decisiones fundamentales. Uno de los autores del globo así lanzado, ya dijo : “Lo tienen los ingleses y anda bien, también los alemanes y los japoneses, y si allá funciona por qué no ha de funcionar en la Argentina..?”

Esta supuesta idea-fuerza no es original. La prohíjan el epistemólogo argentino-canadiense Mario Bunge, el justice-inmobiliario Eugenio Raúl Zaffaroni. En una visita a Italia, la lanzó Eduardo Duhalde conversando con el eminente politólogo Giovanni Sartori, y quien le habría respondido con una sonrisa florentina. En lo mismo estaría militando el lider “progre” Hermes Binner que, conforme a los antecedentes de las cofradías del igualitarismo, espera compartir el reparto de oratoria y canonjías, en y desde las bancas, con el gobierno de turno que sea.

El “parlamentarismo” es antiguo, pero se afirmó en la lucha contra el absolutismo en la Edad Moderna, sobre todo en Inglaterra cuando, expulsados los Estuardo, el acuerdo inteligente y maduro entre “liberales y conservadores” (whigs y torys), sin excluir sobornos y corruptelas, consolidó la independencia de los jueces y ciertos poderes relevantes de las representaciones (impuestos y reclutamiento de tropas), más la elaboración de las políticas públicas mediante la cooperación de ministros y legisladores, de donde fue surgiendo eso del gobierno de “gabinete”. Luego, de la segunda mitad del siglo XIX en adelante, extendido el sistema a otras naciones, en lugar de los caucus y personajes confiables para el rey y los comunes, el rol correspondió a los partidos políticos, y en especial, a sus figuras dominantes.

Esto último es decisivo. El soporte sociopolítico del parlamentarismo está en los partidos políticos, y dentro de ello en la disciplina con que controlan el papel de las representaciones. Y antes de eso, cierto rigor en la selección de los dirigentes y candidatos con que las agrupaciones reclaman el reconocimiento de los electores. Unas condiciones de las cuales los ingleses llevan tradicionalmente el liderazgo, y así con las huellas que dejaron en las instituciones de la India, Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Lo que no los exculpa de su historial colonialista y de agresiones internacionales.

Nosotros, en el pasado, tuvimos, aún en el régimen presidencialista, una actividad parlamentaria de excelente nivel, acaso por la calidad intelectual y personal de los diputados y senadores. En su trayectoria estuvieron Carlos Saavedra Lamas, Alfredo Palacios, Arturo M. Bas, Nicolás Repetto, Horacio Oyhanarte, Lisandro de la Torre, Ricardo Balbín, Mauricio Yadarola, Miguel A. Zabala Ortiz, Raúl Bustos Fierro, Ernesto Sanmartino, José Aguirre Cámara, Delia Degluomini de Parodi, Arturo Sampay y muchos otros. ¿Cuántos de éstos tenemos hoy..?

Visto desde la sociología política, el régimen parlamentario implica, en lo fundamental, transferir a las agrupaciones cívicas las altas competencias del gobierno. Si esas organizaciones no tienen calidad ni una base de doctrina y organicidad, es muy difícil que funcione el sistema. Y en su práctica es muy perniciosa la fragmentación entre ellas, ya que conspira contra la formación de la voluntad del Estado. Por algunas de estas causales naufragó la república española en los años 30 para culminar con la guerra civil. En Francia la 4ta. república fue un exponente de vicios similares y, a los males de la postguerra, se sumó la crisis de Indochina y de Argelia. El régimen de De Gaulle (la V República).fue, al final, un encuentro con la historia.

Un sistema institucional no puede transferirse de una nación a otra cuando sus tradiciones y su estructura étnico-cultural son diferentes. Lo que se puede hacer con una trilladora o un equipo de resonancia magnéticas no puede equipararse a las formas y contenidos de la vida política. Máxime cuando son muy diversos los grados de disciplina social, de los ciudadanos con un mínimo de autonomía mental y esto vale para el interior de las agrupaciones y para la sociedad plena. ¿Cómo estamos nosotros en materia de disciplina colectiva y de calidad de las organizaciones políticas..? Estas no son, ni mucho menos, para presentarlas a un concurso y en cuanto a los hábitos de orden no es exagerado decir que en la Argentina no hay disciplina ni en los cuarteles.

A lo más se conseguiría imponer el desequilibrio permanente en la relación de fuerzas cívicas y eso se proyectará al plano de las políticas fundamentales relativas a la convivencia y al planeamiento. Habrá debates y conflictos pero la sociedad será privada de gobierno que, normalmente, supone capacidad para elaborar y aplicar una determinada unidad de decisión y acción. Algo importante ante todo para la democracia.

En el siglo XIX esta cuestión sustantiva se resolvía dando primacía a la “deliberación”, algo esencial en el parlamento, hoy este lugar corresponde a la “decisión”, que es el núcleo del gobierno. Sin perjuicio de las diversas formas y gradas de la participación democrática, un régimen de malos oradores, intercambio de favores y más la tecnología de la “Banelco” no parece apto para la problemática nacional, la que existe y la que viene. No la soportaría una realidad dinámica y compleja como la actual.

Claro que el tema del “parlamentarismo” no agota el fondo de picardías que es propio de nuestra política; ya se dice a gritos que se trata de un tapujo para enmascarar una reforma constitucional que habilite la reelección indefinida de la actual Presidente. Los voceros oficiales lo niegan, pero ante cuociente de credibilidad que exhibe el oficialismo, la opinión pública practica, al menos, la duda metódica. La tentación de permanecer en el sillón de un cargo importante, es connatural al que lo consiguió, sobre todo si aporta honores y riquezas. Hay un magnetismo de la posición gubernativa que invita a quedarse; acaso por aquello de que “el poder corrompe” (Lord Acton). Y nunca falta un mucamo que, creyéndose útil y erudito, argumenta con la debida indignidad que “si Luis XIV se mantuvo 63 años en el trono, por qué no Nos”.



Entre la indignación legítima y los usufructuarios del descontento



por Marcelo Daniel Taborda

Unos se hicieron visibles copando de forma pacífica la Puerta del Sol, primero, la Plaza Catalunya, después, y luego, cada punto emblemático de reunión en las distintas ciudades de la geografía española.

Primero fue un puñado de carpas y anárquicas consignas garabateadas a mano que tuvieron difusión global a través de las redes sociales. Después, fueron miles de manifestantes convergiendo de manera sincronizada tras el reclamo de Democracia Real Ya!

Pero a los “indignados” del 15-M les siguió la arrasadora victoria de la derecha en los comicios municipales y legislativos del 22-M. Una semana después de las grandes movilizaciones de quienes decían no sentirse representados por políticos y partidos tradicionales, su boicot a las perimidas formas de la democracia representativa dejó las urnas a merced de quienes encarnaban lo más conservador del espectro político español: el Partido Popular de Mariano Rajoy, que hoy parece marchar a paso firme de regreso al Palacio de la Moncloa, en las elecciones generales del próximo 20 de noviembre.

El resultado inmediato, opuesto a lo que se demandaba en la calle, planteó ante los “indignados” (una mezcla de Primavera Árabe con el “que se vayan todos” de la Argentina de hace una década), el dilema de la estrategia a seguir para que nadie se adueñe de su descontento ni bastardee sus exigencias de cambio.

Con otras realidades y planteos pero similares urgencias, otros “indignados” emergieron en la Grecia de los ajustes recetados por el FMI como único “remedio” frente al fantasma de la quiebra, o en lugares hasta no hace mucho impensados.

Fueron apenas un ramillete, pero ruidoso y visible, en pleno Wall Street, en un septiembre cargado de aniversarios y reuniones en la ONU o entre los expertos del Fondo Monetario y el Banco Mundial, gurúes azorados en medio de la crisis global. Fueron cientos de miles inundando como ríos las calles de Tel Aviv, en contra de desigualdades y en reclamo de un Estado y una sociedad solidarios, como lo proyectaron sus fundadores. Pero ¿quién canalizará al final tanta movilización y efervescencia en Medio Oriente?

Los pingüinos crecieron. Aquí cerca, al otro lado de la Cordillera, los estudiantes lideran mucho más que la lucha por una educación de calidad y gratuita, y su protesta no es nueva. Los movilizados de hoy son los “pingüinos” de 2006.

Aquellos primero tomaron las calles y luego, tras ser criminalizados por parte de la prensa, cambiaron de estrategia y ocuparon los colegios. En junio de 2006 estaban todos los establecimientos públicos tomados y comenzaron a solidarizarse con sus reclamos los colegios particulares subvencionados y los pagos; fue una especie de paro general, según nos recordaba días atrás en Córdoba el sociólogo chileno Mario Sandoval Manríquez.

“El gobierno de Michelle Bachelet, en una jugada magistral en términos sociológicos, los llamó a constituir una comisión asesora presidencial de educación. Diríamos que los cooptó y los hizo subir a una bicicleta que pedaleó en banda. Así los desarticuló. Sin embargo, cinco años después siguen su lucha; los universitarios de hoy son aquellos ‘pingüinos’”, decía el sociólogo.

Claro que con más de 150 mil jóvenes movilizados cuatro meses después de retomar sus reclamos y con un Sebastián Piñera convertido, con apenas el 22 por ciento de apoyo, en el presidente menos popular desde el regreso de la democracia a Chile (en marzo de 1990), la pregunta vuelve a ser ¿quién capitalizará tamaño descontento?

Los mismos sondeos, lapidarios con Piñera, no son muy esperanzadores para la Concertación de Partidos por la Democracia. Y a la crisis de representatividad de partidos y líderes políticos, se suma un complejo sistema electoral, con resabios de la dictadura que encabezara, durante casi 17 años, Augusto Pinochet.

El sistema prevé que en Chile el voto es obligatorio para quienes están inscriptos en el registro electoral, pero esa inscripción en el registro es voluntaria. En la franja de jóvenes entre los 18 y 29 años (el grueso de los movilizados por estos días en las calles de Santiago y otras ciudades), un 90 por ciento no está inscripto. El descontento no lo manifiestan con un voto castigo.

“Ellos no creen en esta democracia representativa. En mi época, gritábamos ‘¡el pueblo unido, jamás será vencido!’. Estos jóvenes gritan ‘¡el pueblo unido, avanza sin partidos!’. Prescinden de ellos para expresarse y reclamar; creen en la democracia directa, se organizan en asambleas”, explicaba el sociólogo Sandoval.

Con este panorama, puede pasarles lo que a los indignados del 15-M en España que, reclamando “democracia real ya”, facilitaron la victoria de aquello que está en las antípodas de lo que pedían. En Chile, donde en 2012 hay elecciones locales, la mayoría de estos jóvenes que hoy llenan la Alameda no votará, dejando terreno libre a los mayores, a los que representan las tendencias más conservadoras. Así, no sería raro que vuelva a ganar la derecha.

En cualquier caso, la interminable crisis económica de un mundo que desde hace mucho no contiene a todos augura nuevas consignas y plazas repletas de los que están dispuestos a hacer oír su voz, más allá de intermediarios.

La Voz del Interior, 28-9-11

Candidato pro vida en Córdoba


Apoyamos la candidatura a Intendente de Córdoba del Dr. Sebastían García Diaz, por su tenaz actividad política sustentada en los valores no negociables.

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Estimados vecinos:

Fui Secretario de Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico de Córdoba pero tuve que irme por denunciar lo que realmente estaba pasando con la droga en la provincia.
Hoy, desde el Concejo Deliberante te propongo controlar al próximo intendente, como sólo los independientes de las grandes estructuras podemos hacerlo.

Pero nuestro mayor aporte será ordenar la noche de nuestra ciudad, que está fuera de control, prevenir el consumo y castigar a los que venden alcohol a menores y drogas a nuestra juventud.

Tengo 4 hijos y es lo mejor que puedo hacer por ellos. Garantizar una diversión sana y segura.
Participá. Y apoyanos con tu voto.

Sebastián García Díaz
Candidato a Intendente y 1er Concejal
Frente Popular

En el Concejo Deliberante quiero ser "la banca del niño por nacer"
sábado 27 de agosto de 2011


Hoy nos visitó la Diputada Nacional Cynthia Hotton, defensora de la vida y de la familia en el Congreso. Mantuvimos un desayuno con Pastores, visitamos un Congreso de Jóvenes Universitarios por la Vida en la Facultad de Derecho, visitamos la Radio del Pastor Sergio Belart, entrevistas en Radio María y en La Voz del Interior. Gracias Cynthia por el apoyo! y a José Luis Cavazza y Francois Gambin por el esfuerzo.

Hoy he expresado mi voluntad de ser "la banca del niño por nacer" en el Concejo. Un papel activo y no sólo de rechazo al Aborto. Propongo que una plaza paradigmática de Córdoba (como la Plaza España) se denomine la Plaza del Niño por Nacer con un monumento y se cree una oficina especial para atender la problemática de la mujer embarazada con intenciones de abortar. Defender la vida incluye no sólo luchar contra el alcohol y las drogas sino esta faceta de los más indefensos!


Carta del Dr. Eduardo Duhalde


El Centro de Estudios Cívicos adhiere a la candidatura a Presidente del Dr. Duhalde. De acuerdo a los antecedentes comparados de los candidatos (Ver: etiqueta Elecciones 2011), consideramos que es el dirigente que más se aproxima a nuestra posición doctrinaria.

Reproducimos su carta a la ciudadanía:



Por amor a mi país

Querido/a compatriota:

Dentro de pocos días estará nuevamente en vuestras manos decidir el destino de la República Argentina por los próximos 4 años.

El amor, que es la fuente que inspira nuestras vidas, me ha impulsado a presentarme nuevamente ante la ciudadanía. Es el momento para que juntos retomemos el rumbo perdido, luego de haber sorteado exitosamente la más profunda crisis política, económica e institucional que soportamos a principios de este siglo.

Como lo he hecho siempre, vuelvo a asumir este compromiso para conducir un gobierno transformador en el que cada uno de los argentinos se sienta representado e incluido.

Es necesario barajar y dar de nuevo. Así como hace 9 años dije que mi gobierno tenía 3 objetivos básicos para cumplir -pacificar el país, mantener la democracia y cambiar el modelo económico y social-, hoy tenemos nuevos desafíos:

1. Lograr el Hambre Cero en la República Argentina, implementando la Renta Básica de Ciudadanía.

2. Ocuparnos seria y responsablemente de la prevención y la represión del delito.

3. Cumplir con la concepción integral de los derechos humanos: el derecho a la vida, a la salud, a la educación, al vestido, a la vivienda, al trabajo.

4. Luchar frontalmente contra el narcotráfico y la drogadependencia.

5. Cerrar las heridas del pasado con verdad y justicia.

6. Construir la paz definitiva en orden y libertad.

7. Recuperar el verdadero federalismo, establecido en nuestra Constitución.

8. Construir una sociedad de propietarios.

9. Asegurar que los organismos de control del Estado estén en manos de la oposición.

10. Provocar un shock de inversión a través de un plan estratégico de desarrollo productivo.

Gobernar es la consigna. Gobernar con simplicidad y transparencia. Nuestra gestión, que contará con el mejor equipo de hombres y mujeres, privilegiará el trabajo ante todo. Trabajar, trabajar y trabajar.

Por amor a la Argentina y a sus habitantes, y por lealtad a los que todavía esperan, mi compromiso es por un país definitivamente inclusivo, venturoso y en paz.

Afectuosamente,

Eduardo Duhalde

(politicaydesarrollo.com.ar, 10-8-2011)

Los obispos y la acción política de los católicos




Por Jorge Adame Goddard


Mientras se discutía en el Senado de la República (México) un proyecto de reformas al artículo 1º constitucional que pretende incorporar a la constitución todos los derechos humanos contenidos en los tratados que están en vigor en México, un buen número de ciudadanos y agrupaciones civiles se manifestaron de diversas maneras en contra del proyecto, porque veían que podía dar lugar a que se pretendiera, con apoyo en disposiciones ambiguas de los tratados internacionales y de las recomendaciones que han hecho los organismos internacionales encargados de vigilar la aplicación de dichos tratados, establecer una legislación en todo el país favorable al aborto y a la legalización del matrimonio civil entre personas del mismo sexo.


La reforma fue finalmente aprobada por el Senado, aunque todavía no ha culminado el proceso pues hacen falta las aprobaciones de las legislaturas locales, y al día siguiente (el 8 de marzo) salió publicado un comunicado de la Conferencia Episcopal Mexicana, firmado por su presidente, Msr. Carlos Aguiar, en el que se congratulaba por la reforma en cuanto daba una mayor protección a la vida humana y a la familia. Este boletín causó gran desconcierto entre los miembros de las asociaciones civiles que se habían opuesto a la reforma, que en su mayoría eran católicos.



El episodio constituye una gran oportunidad para reflexionar sobre la naturaleza de la acción política de los católicos: ¿es una acción que hacen por su condición de fieles de la Iglesia y está por ello sujeta a la dirección de los obispos?, o ¿es una acción que hacen en cuanto miembros de la sociedad política y por eso es independiente del gobierno que tienen los obispos sobre los fieles? Me parece que si se hubiera tenido una idea clara de la naturaleza de esta acción política de los católicos, el comunicado de los obispos no habría generado tanta inconformidad.

Un punto de partida seguro es el párrafo 36 de la constitución Lumen gentium que dice que los fieles deben aprender “a distinguir entre los derechos y obligaciones que les corresponden por su pertenencia a la Iglesia y aquellos otros que les competen como miembros de la sociedad humana”. Esta distinción de deberes y derechos corresponde a la distinción entre un orden que rige la conducta de los fieles en cuanto tales, que es el orden de la Iglesia, al que también se llama «orden espiritual», y otro orden que rige su comportamiento en cuanto son miembros de una comunidad política, que es el orden político-jurídico, llamado también «orden temporal». Si bien los fieles viven y actúan en ambos órdenes, su condición de fieles se ha de manifestar en uno y en el otro por la congruencia de su conducta con la ley moral y evangélica, que rige su vida en la Iglesia y en el mundo. Por eso, la misma constitución citada les recomienda que acoplen armónicamente los derechos y deberes de los dos órdenes y afirma: “En nuestro tiempo, concretamente, es de la mayor importancia que esa distinción y esta armonía brille con suma claridad en el comportamiento de los fieles”.

La actividad que realiza la Iglesia en el mundo o «apostolado», como lo afirma el decreto Apostolicam actuositatem (§ 2), se ordena a que “todos los hombres sean partícipes de la redención salvadora, y por su medio se ordene realmente todo el mundo hacia Cristo”. Se distinguen dos aspectos de este único fin: uno es la actividad consistente en la predicación del Evangelio, la enseñanza de la doctrina y la administración de los sacramentos, y el otro es la reordenación del mundo o transformación del orden social. Ambos aspectos son objeto del apostolado que ejerce la Iglesia por todos sus miembros y de diversas maneras. Pero el apostolado de la predicación, enseñanza y santificación lo realizan principalmente los sacerdotes y ministros ordenados, al cual colaboran los laicos con el ejemplo de su vida y también con su palabra (Apostolicam actuositatem § 6). Y el apostolado de la transformación del orden social corresponde principalmente a los fieles laicos, como repetidamente lo afirman diversos documentos del Concilio Vaticano II (Apostolicam actuositatem § 7, Lumen gentium § 31, 36, Gaudium et spes 43), y aun el mismo Código de Derecho Canónico (canon 225-2); a este apostolado colaboran los obispos y sacerdotes principalmente impulsando a las laicos, proponiendo la doctrina moral que debe ser respetada por todos (Gaudium et spes § 43) y dando a los laicos los auxilios espirituales, principalmente los sacramentos (Apostolicam actuositatem § 8).

La acción política de los ciudadanos católicos

Es, por su propia naturaleza, una actividad que realizan en el orden político existente, de acuerdo con las instituciones en vigor, con los medios disponibles y que está orientada a una finalidad temporal, que es el mejoramiento o perfeccionamiento del orden político. Es por su naturaleza una actividad secular, que ejercen en cumplimiento y ejercicio de los deberes y derechos políticos que tienen como ciudadanos, tal como la podría hacer cualquier otro ciudadano con creencias religiosas diferentes o sin creencias religiosas. Es una actividad que debe ser conducida, dirigida y ejecutada por los mismos laicos, en uso de su libertad política, y de la cual ellos mismos son responsables a título personal.

Desde el punto de vista subjetivo, de los motivos que tienen los ciudadanos católicos para ejercer esa actividad, se puede ver que quizá muchos de ellos la ejercen en cumplimiento del deber que tienen como fieles laicos de transformar el orden temporal de acuerdo con las enseñanzas del Evangelio. Podría decirse que es, desde este punto de vista subjetivo, una actividad apostólica. Pero los motivos por los que se ejerce una acción no cambian la naturaleza objetiva ni los fines propios de la misma, y así como el médico que cuida de un enfermo con motivos sobrenaturales, como el amor a Dios, no deja de desempeñar una actividad que es humana, que se rige por las reglas propias del trato humano y de la Medicina, así la actividad política de los católicos, aunque se haga por motivos apostólicos, no deja de ser una actividad política que debe realizarse conforme a las reglas propias del orden político jurídico en vigor.

La distinción entre esos dos órdenes, el temporal y el espiritual, en el que viven los fieles ha sido recogida en el Código de Derecho Canónico, para establecer el derecho de todos los fieles (canon 227) “a que se les reconozca en los asuntos temporales aquella libertad que compete a todos los ciudadanos”. Se ha comentado con razón que este derecho de los fieles a la libertad en los asuntos temporales frente a la Iglesia, es correlativo al derecho que tienen a la libertad en materia religiosa frente al Estado.

La acción política de los católicos no es por lo tanto una actividad que deba ser regida directamente por los obispos o por los sacerdotes, puesto que cae en el ámbito de la libertad que tienen los fieles en los asuntos temporales. Esta libertad que tienen para gestionar y dirigir los asuntos temporales exige, por su condición de fieles, que desempeñen sus actividades en conformidad con la moral cristiana y prestando atención a las indicaciones doctrinales provenientes del Magisterio. En todo caso, los obispos podrían juzgar si los fines que busca o los métodos que utiliza un movimiento político, de católicos o no católicos, son o no conformes con el Evangelio.

Así como los obispos no deben dirigir ni fijar la agenda de la acción política de los ciudadanos católicos, los ciudadanos católicos no deben esperar que su acción política tenga que ser asumida totalmente y en todo momento por los obispos en sus relaciones con el Estado, como si los obispos fueran los representantes ante los gobernantes de los movimientos políticos de los ciudadanos católicos. Al respecto dice la constitución Gaudium et spes (§ 76): “Es de gran importancia, sobre todo donde está en vigor la sociedad pluralística, tener un concepto exacto de la relación entre la comunidad política y la Iglesia para distinguir claramente entre las responsabilidades que los fieles, ya individualmente considerados, ya asociados, asumen, de acuerdo con su conciencia cristiana en nombre propio, en cuanto ciudadanos, y los actos que ponen en nombre de la Iglesia y de su misión divina en comunión con sus pastores”. Es un error de las instancias políticas querer negociar con los movimientos políticos de los ciudadanos católicos por medio de los obispos, y es un error de los movimientos políticos de ciudadanos católicos querer negociar ante las instancias políticas por medio de los obispos.

En el caso concreto del proyecto de reforma del artículo primero de la constitución mexicana, la declaración que hace la CEM celebrando la reforma en lo que juzga conveniente, esto es en la defensa de la vida y de la familia, debe ser vista como un acto de los obispos en su relación con el Estado mexicano, ¿que debe ser secundado y apoyado por todos los fieles , que también estarán de acuerdo en celebrar lo que podría ser un avance en la defensa de esos dos grandes bienes por los cuales han luchado. Pero no puede interpretarse como un acto por el que los obispos descalifican la acción política que habían desarrollado los ciudadanos católicos que se oponían a la reforma, ni tampoco como una prohibición de seguir oponiéndose a la reforma. El juicio positivo que hacen los obispos del proyecto de reforma al artículo 1 de la constitución no es materia de fe que corresponda definir a su magisterio ordinario, de modo que los católicos pueden libremente opinar lo contrario; y como la acción política de oposición a esa reforma es una acción ciudadana y no espiritual, tienen los fieles católicos esa libertad que les corresponde en los asuntos temporales, de modo que los ciudadanos católicos que quieran seguir oponiéndose a la reforma lo pueden hacer, sin que su oposición se interprete como una “desobediencia” a los obispos.

Las discrepancias entre los ciudadanos católicos y los obispos, o las que hubiera entre ciudadanos católicos en asuntos opinables, que no afectan la fe ni la moral de la Iglesia, como es el caso del juicio sobre la conveniencia de esa reforma, son discrepancias normales, que manifiestan la diversidad y pluralidad de la única Iglesia de Cristo. En este espíritu de unidad me parece que debe leerse el nuevo comunicado de la CEM, con fecha del 23 de marzo, que invita a todos los fieles mexicanos a trabajar unidos para “contribuir a la debida orientación que estas reformas aún requieren, con el fin de que se coloquen al servicio de la inalienable dignidad de la persona humana y del bien común”.

Guardianes De La Cruz, 13-4-11

Mal menor en las elecciones políticas



VOTAR: ¿OPTATIVO O MORALMENTE OBLIGATORIO?[1]


1. Es lugar común en la Argentina la queja sobre el mal funcionamiento del sistema político, y sobre la calidad de la mayoría de los dirigentes. Por eso, en los últimos años -en especial desde la crisis de 2001- se han lanzado muchos proyectos para intentar mejorar dicho sistema político.
El principal problema es que la misma base teórica en nuestro sistema institucional parte de un principio falso: la soberanía popular, que consiste en conferir al pueblo la atribución ontológica del poder. Esta teoría ha quedado consolidada jurídicamente en nuestra Constitución Nacional con la reforma de 1994. En efecto, el nuevo Art. 37 garantiza el ejercicio de los derechos políticos con arreglo al principio de la soberanía popular. Bidart Campos (1961) demuestra que los supuestos en que se basa esta tesis son científicamente falsos:
Es ficción considerar al pueblo como susceptible de representación, y como entidad unificada que confiere mandato; ficción es suponer que el parlamento representa a la totalidad del pueblo; ficción que los actos de los representantes son actos del pueblo; ficción que el pueblo gobierna.

2. Ahora bien, que señalemos los errores en que se basa la legislación vigente, no nos autoriza a abandonar el campo de la vida cívica. En primer lugar, pues la realidad indica que la teoría democrática no es más que una máscara totemística, y la partidocracia -que implica desmentir la teoría- se impone al margen de las elucubraciones y de las normas. Cuando el electorado es convocado a las urnas, participa en una especie de ballotage, para seleccionar de entre los candidatos que han sido previamente postulados por los partidos.
En segundo lugar, no es correcto cuestionar un ordenamiento institucional por que sean discutibles sus fundamentos intelectuales (Palacio, 1973). En el plano de las ideas es lícito preferir un régimen político que consideremos el mejor, pero, en toda sociedad se impone, con el tiempo, una forma determinada de selección y reemplazo de los gobernantes. Si esa forma no afecta de manera directa la dignidad humana, y rige de hecho en una sociedad, “su aceptación no solamente es lícita, sino incluso obligatoria, con obligación impuesta por la necesidad del bien común...”[2].

3. En la Argentina tiene vigencia, desde 1853, un ordenamiento constitucional, que, como se ha dicho (Lamas, 1988) es tributario de una serie de pactos y compromisos en el curso de los acontecimientos políticos nacionales, y rige, desde entonces, con una aceptación pacífica y estable, lo que le confiere legitimidad.
Consideramos inaceptable, entonces, la actitud de algunos distinguidos intelectuales de negarse a participar en la vida cívica, por considerar cuestionable la misma Constitución y el sistema electoral que de ella deriva, y promover la abstención como única conducta válida para quienes rechazan la teoría de la soberanía popular[3]. Por el contrario, la obligación moral de participar será tanto más grave, cuanto más esenciales sean los valores morales que estén en juego (Malinas, 1959).

Participación en política

4. Luego de esta introducción, podemos abocarnos al tratamiento de la doctrina del mal menor en el proceso electoral. La historia nos muestra que en todas las épocas y en todos los países, el sufragio ha sido utilizado normalmente como instrumento de selección de las autoridades políticas. Es un modo de poner en acto el derecho natural del ciudadano de participar en la vida pública de su sociedad (Martínez Vázquez, 1966). En todos los tiempos y lugares, se han elegido magistrados, reyes, presidentes y hasta dictadores, sin que de ello se derivara necesariamente un mal para la sociedad. Y la forma republicana de gobierno, que fija nuestra Constitución, implica la periódica elección de autoridades, lo que no es objetable moralmente[4], por el contrario, existe la obligación moral de votar, salvo excepciones[5].

5. Estimamos que, sostener en vísperas de toda elección, que es inútil y hasta una falta moral ejercer el voto, pues todos los candidatos son malos y todos los programas defectuosos, revela una apreciación equivocada de la actividad política. Precisamente en una época histórica caracterizada por problemas sumamente complejos y una gran confusión de ideas, se hace más necesario que nunca acudir a la política para procurar resolver los problemas. Rehusarnos a intervenir en la vida comunitaria porque no nos gusta lo que vemos, equivale a avalar la continuidad de lo existente. Destaca Tomás Moro (1944): Si no conseguís realizar todo el bien que os proponéis, vuestros esfuerzos disminuirán por lo menos la intensidad del mal.

6. Tampoco es correcta la impresión de que la política necesariamente conduce a la corrupción, como afirmaba Lord Acton. Es cierto que el poder es ocasión de peligro moral, lo que ocurre, asimismo, con otras cualidades humanas, como la inteligencia, la cultura, la belleza, la riqueza, lo que no significa que merezcan calificarse de intrínsecamente malas. Puesto que la autoridad ha sido creada por Dios, su ejercicio no puede ser malo en sí mismo[6].

7. Suele alegarse que la decisión de no participar en un proceso electoral, deviene de una obligación de conciencia. Ahora bien, la conciencia debe estar iluminada por los principios y ayudada por el consejo de los prudentes. No es posible identificar la conciencia humana con la autoconciencia del yo, con la certeza subjetiva de sí y del propio comportamiento moral (Ratzinger, 1998)[7]. Por otra parte, como señala el Prof. Tale (2006), el abstenerse de hacer algo por objeción de conciencia es válido, si es la única manera de no afectar el principio en que se funda: no dañar. Y, en muchos casos, la objeción de conciencia no basta para cumplir con el deber moral de participar en la vida comunitaria. Antes de invocar la obligación de conciencia, cada persona debe procurar disponer de la información necesaria para evaluar correctamente a los partidos que se presentan a una elección, así como a los candidatos respectivos. Como ejemplo, podemos citar la elección presidencial en 2003, a la que muchos ciudadanos concurrieron, creyendo que sólo se presentaban cinco candidatos, cuando en realidad fueron dieciocho, de los cuales, por lo menos cuatro no merecían ninguna objeción a quien profese los principios del derecho natural.

8. Como explica Bargallo Cirio (1945): “Adecuarse a las circunstancias es sólo contar con ellas para actuar. Para defenderlas o apoyarlas cuando se deba, o para atacarlas, torcerlas o dominarlas, cuando sea necesario. (...) La acción política es antes que nada humilde contacto con la realidad”.
Criticar la realidad social contemporánea, despreciándola por comparación con alguna forma que existió históricamente, o con un esquema de lo óptimo, implica caer en el utopismo. Es preciso conocer la realidad, tal cual es, antes de intentar mejorarla. No es racional desconocer la fuerza de los hechos. Reconocer que no podemos modificar una situación injusta, no equivale a convalidarla. Tras las ilusiones, vienen las frustraciones, y la conciencia de la miopía padecida conduce, finalmente, a la abominación del objeto, en nuestro caso de la política (Ayuso Torres, 1982).

9. Para cada sociedad política, pueden existir, simultáneamente, tres concepciones del régimen político: el ideal, propuesto por los teóricos; el formal promulgado oficialmente; y el real - o constitución material-, surgida de la convivencia que produce transformaciones o mutaciones en su aplicación concreta. De modo que negarse a reconocer una constitución formal, implica, a menudo, enfrentarse con molinos de viento, limitándose a un debate estéril, porque, además, no se tiene redactada la versión que se desearía que rigiera.
Por eso, como enseña Pablo VI: “La apelación a la utopía es con frecuencia un cómodo pretexto para quien desea rehuir las tareas concretas refugiándose en un mundo imaginario. Vivir en un futuro hipotético es una coartada fácil para deponer responsabilidades inmediatas”[8].
La Constitución Nacional (Art. 38) reserva la postulación de candidatos a cargos públicos electivos, a los partidos políticos, por lo que la única forma de participar en la vida cívica es a través de los mismos, ya sea incorporándose a uno, creando uno nuevo, o simplemente votando por el más afín.

Aplicación del mal menor

10. Afirma Santo Tomás que: “cuando es forzoso escoger entre dos cosas, que en cada una de ellas hay peligro, aquélla se debe elegir de que menos mal se sigue”[9]. Por cierto que nunca es lícito, ni aún por razones gravísimas, hacer el mal para conseguir el bien, es decir, hacer objeto de un acto positivo de voluntad lo que es intrínsecamente desordenado, pero sí es lícito tolerar un mal moral menor a fin de evitar un mal mayor o de promover un bien más grande[10].
Aplicando la doctrina, al tema eleccionario, el Prof. Palumbo (2004) explica que: “En el caso concreto de una elección, al votarse por un representante considerado mal menor, no se está haciendo el mal menor, sino permitiendo el acceso de alguien que posiblemente, según antecedentes, lo hará”.

11. En ocasiones, el ciudadano no tiene la posibilidad de elegir entre varios partidos, pues ninguno le ofrece garantías mínimas, al presentar plataformas que permiten prever acciones perjudiciales para la sociedad, o declaraciones de principios que contradicen la ley natural. En esos casos, tiene el deber de abstenerse de votar. Pero no es habitual que no haya ningún partido aceptable; por lo tanto, aunque no le satisfaga totalmente, debe votar al partido que parezca menos peligroso. Al proceder así, no está avalando aquellos aspectos cuestionables de su plataforma, sino, simplemente, eligiendo el mal menor (Haring, 1965).

Voto útil

12. A menudo se exhibe, incorrectamente, al llamado voto útil, como ejemplo de mal menor. El voto útil consiste en que el elector otorgue su voto a un partido que tiene posibilidades de ganar, aunque no sea el que más le atrae, para que el voto no se desperdicie. Este enfoque pragmático tiene ribetes de exitismo, cuando no de cobardía. El mal menor no se vincula con el maquiavelismo político, que admite hacer un mal para obtener un bien, lo cual es siempre ilícito. El mal menor consiste en tolerar un mal, no realizarlo. Un caso típico es el de la ley seca, en Estados Unidos; la experiencia indicó que prohibir el consumo de alcohol era más perjudicial que tolerarlo.
Votar un partido que carece de posibilidades de obtener ni siquiera una banca de concejal, no es una acción inútil. Si el partido satisface las expectativas, pues defiende principios sanos y presenta una plataforma que convendría aplicarse, y/o postula a dirigentes capaces y honestos, merece ser apoyado. El voto, en este caso, servirá de estímulo para quienes se dedican a la política en esa institución, les permitirá ser conocidos, y facilitará una futura elección con mejores perspectivas.

El concepto de cleavage


13. Los politólogos utilizan el concepto de cleavage, entendido como línea divisoria entre las distintas opciones electorales, ya que el análisis de los sufragios emitidos muestran que la mayoría de los electores deciden su voto en base a cuestiones concretas evaluadas según su posición previa respecto de ellas (Paramio, 1998). Si bien es admisible que el voto esté influenciado por el grupo social de pertenencia, es falso que sean los intereses quienes determinen las preferencias electorales, pues éstas nunca son unidimensionales. Normalmente, los electores votan al partido que se aproxima más a sus propias preferencias, de acuerdo a las propuestas de la plataforma respectiva. De allí que pueda estimarse que se da una relación de identificación entre los electores y un partido, que los lleva a apoyarlo por considerar que es una opción satisfactoria, en base a los antecedentes, en cuanto a los programas y los candidatos. Esta identificación representa un estímulo para superar la tendencia al abstencionismo o a pensar que todos los políticos son iguales.
Sin embargo, en vísperas de una elección cada partido debe definir posiciones sobre múltiples temas, siendo difícil que el ciudadano pueda compartir lo que se propone en todos ellos. La identificación, entonces, se acentúa en algunas cuestiones que cada persona considera más relevantes según su escala de valores. La forma en que se pronuncien los partidos sobre dichas cuestiones termina de decidir el voto en cada ocasión.

14. Se ha dicho que la clásica división de izquierda y derecha, se mantiene aunque con otro contenido, y acota Hernández (2001) -en referencia a la vida práctica jurídica- que la divisoria en las ideas pasa hoy por las oposiciones: individualismo-solidarismo y cultura de la muerte-cultura de la vida. Agrega Tale (2006), que es necesario defender un derecho natural completo, para no limitarnos a la protección de la vida, descuidando las cuestiones económicas y políticas donde también debe cumplirse el orden natural.
Benedicto XVI en Sacramentum Caritatis señala la grave responsabilidad social de decidir correctamente, cuando están en juego valores que no son negociables:

-Defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural;
-La familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer;
-La libertad de educación de los hijos;
-La promoción del bien común en todas sus formas[11].

Esta orientación puede servir de guía para el análisis de las plataformas electorales y decidir el voto, ya que se concentra en los temas esenciales.

Opción electoral

15. En base a lo expuesto, la opción electoral no resulta tan difícil, puesto que nuestra adhesión a los principios, y la información recopilada, nos van a indicar el camino correcto entre las distintas posibilidades:

1. Anular el voto: no resulta una opción válida, en ningún caso, y denota una actitud infantil de desquite imaginario contra los malos dirigentes.

2. Votar en blanco: debe distinguirse entre dos aspectos:

a) parcial: es decir, votar en blanco, para algunos niveles de gobierno o determinados cargos; esto es admisible, en muchas elecciones.

b) total: el voto en blanco para todos los cargos y niveles, únicamente puede admitirse en casos excepcionales, cuando todos los partidos y candidatos resulten inaceptables o peligrosos. Si tenemos en cuenta que en este año electoral, habrá que votar por cargos agrupados en 9 o 10 boletas, y optar entre una docena de partidos o frentes, según el distrito, es prácticamente imposible que no haya ningún candidato aceptable.

3. Abstenerse: si se da la situación descripta anteriormente, esta opción parece más lógica que concurrir al comicio para introducir en la urna un sobre vacío. Consideramos, que en la Argentina, hubo un sólo caso justificable para la abstención -o el voto en blanco total-, que fue la elección de convencionales constituyentes de 1957.
Es inaceptable esta opción cuando está en juego una decisión crucial para la comunidad. Un ejemplo reciente ilustra al respecto: en el referéndum sobre el aborto, realizado en Portugal, el 56 % de los ciudadanos se abstuvo; esto permitió que los partidarios del aborto obtuvieran la mayoría de los votos positivos, y si bien no se alcanzó el mínimo legal requerido, el gobierno quedó fortalecido y pudo aprobar la ley respectiva en el Parlamento.

4. Voto positivo: puede desagregarse esta opción en varias alternativas:

1. Votar por un partido que satisface íntegramente, para todos los niveles.

2. Votar a varios partidos simultáneamente, seleccionando los mejores candidatos en cada caso.

3. Votar a un partido y/o candidato, pese a merecer objeciones, aplicando la doctrina del mal menor.

Conclusión

La participación en la vida cívica incluye varias acciones, pero el modo más simple y general de participar en un sistema republicano, es el ejercicio del voto, y ninguna causa justifica el abstencionismo político pues equivale a no estar dispuesto a contribuir al bien común de la propia sociedad. Si, como afirma Aristóteles, es imposible que esté bien ordenada una polis que no esté gobernada por los mejores sino por los malos[12], resulta imprescindible la participación activa de los ciudadanos para procurar seleccionar a los más aptos y honestos para el desempeño de las funciones públicas. Consideramos que en esta compleja actividad, resulta necesario utilizar la antigua doctrina del mal menor, como aplicación concreta de la virtud de la prudencia que debe regir la acción política.

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Referencias:

[1] Exposición en Simposio de Filosofía Política (15-6-07), en el I Congreso Nacional de Filosofía del Derecho y Filosofía Política y IV Jornadas Nacionales de Derecho Natural, San Luis.
[2] León XIII, “Au millieu des sollicitudes”, p. 22 y 23. “Juzgamos innecesario advertir que todos y cada uno de los ciudadanos tienen la obligación de aceptar los cambios constituidos y que no pueden intentar nada para destruirlos o para cambiar su forma”, id., p.17.
[3] “Porque quien pone un voto positivo se hace cómplice avalando el resultado electoral, y al incurrir en lo que los teólogos nombran como cooperación activa al mal, su fe viva no está puesta en Dios sino en la soberanía popular”; en: Centros Cívicos Patrióticos, noviembre de 2002, p. 8.
[4] “Si un pueblo es razonable...es bueno promulgar una ley que permita a ese pueblo darse a sí mismo los magistrados que administran los asuntos públicos”: San Agustín, cit. por Santo Tomás, Suma Teológica, I-II, 97, 1.
[5] “Recuerden, por tanto, todos los ciudadanos el derecho y al mismo tiempo el deber que tienen de votar con libertad para promover el bien común” (Constitución Gaudium et Spes, p. 75).
[6] “Por consiguiente, es necesaria en toda sociedad humana una autoridad que la dirija. Autoridad que, como la misma sociedad, surge y deriva de la Naturaleza, y, por tanto, del mismo Dios, que es su autor”; León XIII, Inmortale Dei, p. 2.
[7] “No se ha de oponer la conciencia personal y la razón a la ley moral o al Magisterio de la Iglesia”; Catecismo de la Iglesia Católica, p. 2039.
[8] Pablo VI. “Octogesima adveniens”, p. 37.
[9] Santo Tomás de Aquino. “Del gobierno de los príncipes”; Buenos Aires, Editorial Cultural, 1945, Vol. 1ro., p. 35.
[10] Pablo VI. Carta Encíclica “Humane Vitae”, 25-7-1968.
[11] Benedicto XVI. Exhortación Apostólica Postsinodal “Sacramentum Caritatis”, 22-2-07, p. 83.
[12] Aristóteles. “Política”; Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1983, pág. 182.

Bibliografía:

Ayuso Torres, Miguel (1982). “La política como deber: sentido y misión de la caridad política”; en: “Los católicos y la acción política”; Actas de la XX Reunión de Amigos de la Ciudad Católica, Madrid, Speiro, pág. 353.

Bargallo Cirio, Juan M.(1945) “Ubicación y proyección de la política”; Buenos Aires, Colección ADSUM, Grupo de Editoriales Católicas, págs. 45/46.

Bidart Campos, Germán José (1961). “Doctrina del Estado democrático”; Buenos Aires, EJEA, pág. 186.

Haring (1965). “La ley de Cristo. La teología moral expuesta a sacerdotes y seglares”; Barcelona, Herder, t. II, págs. 124/134).

Hernández, Hector H. (2001). “Interpretación, principios y derecho natural”; cit. p.: Tale, op. cit., pág. 11.

Lamas, Félix Adolfo (1988). “La Constitución Nacional. Sus principios de legitimidad y su reforma”; en: Moenia, Nº XXXIII, págs. 11/40.

Malinas-Unión Internacional de Estudios Sociales (1959). “Código de Moral Política”; Santander, Sal Terrae, pág. 91.

Martínez Vázquez, Benigno (1966). “El sufragio y la idea representativa democrática”; Buenos Aires, Depalma, págs. 20, 25, 31.

Moro, Tomás (1944). “Utopía”; Buenos Aires, Sopena Argentina, pág. 64.

Palumbo, Carmelo (2004). “Guía para un estudio sistemático de la Doctrina Social de la Iglesia”; Buenos Aires, CIES, pág. 150.

Paramio, Ludolfo (1998). “Clase y voto: intereses, identidades y preferencias”; Ponencia presentada en el VI Congreso Español de Sociología, A Coruña, 24/26-9-1998 (tomado de: www.iesam.csic.es/doctrab1/dt-9812.htm)

Ratzinger, Joseph (1998). “Verdad, valores, poder. Piedras de toque de la sociedad pluralista”; Madrid, Rialp, pág. 54.

Tale, Camilo. “La lucha por el Derecho Natural verdadero y completo”; en: El Derecho, Serie Filosofía del Derecho, Nº 11.539, 28-6-06, págs. 11 y 12.