DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

HORROR EN LA ARGENTINA

 


 EL ESTADO SECUESTRA A UNA NIÑA A SUS PADRES ADOPTIVOS PARA ENTREGARLA A UNA PAREJA lesbica

Una niña de cuatro años, que había sido adoptada desde los dos meses de vida por un matrimonio en la localidad misionera de Eldorado, fue arrebatada por orden de Corina Jones, jueza de familia, para ser entregada a una pareja integrada por mujeres policías.

 

Por Carlos Alvarez Cozzi

 

La disposición judicial, informada por la perspectiva de género, generó escándalo en las redes sociales al viralizarse un video en el que efectivos policiales siguiendo órdenes de Jones, sustraen a la niña en llanto de los brazos de sus padres adoptivos.

https://twitter.com/mateojaja/status/1334679310796460040

Ni los padres ni sus abogados no pueden emitir palabra al respecto luego que la magistrada aplicará sobre ellos un “bozal legal”, la prohibición de emitir opiniones públicamente sobre el caso.

Aunque la madre biológica de la niña es una mujer ezquizofrénica e indigente, la familia adoptiva nunca cortó el vínculo entre la menor y la mujer.

Con esta decisión, la justicia ha roto de forma violenta el vínculo familiar de la pequeña con su familia adoptiva y de sangre. A esto se debe sumar que el nuevo hogar será en la ciudad de Posadas, a 200 kilómetros de Eldorado.

Hasta aquí la triste noticia resumida.

La jueza argentina Jones se ve que de Derecho de Familia estudió y sabe muy poco. O quizás recibió un “incentivo ilegal” para hacer esa barbaridad procesal y de derecho de familia de fondo. Lamentablemente tan común en Argentina.

La niña secuestrada había sido adoptada legalmente por sus padres adoptivos. Una pareja heterosexual casada de Eldorado.

Pero para la jueza, la agenda de género parece tener rango supra legal porque no sólo desconoció la adopción de la niña ya realizada sino que, como si no hubiera otro niño o niña para entregar en adopción a la pareja homosexual de policías, decidió violar la ley y por asalto, con medios violentos, mandar quitar la niña a sus padres adoptivos para entregársela a la pareja últimamente referida, que tendrá derecho a adoptar según el derecho argentino, pero no a ser cómplices o instigadores del secuestro perpetrado por la propia Jueza!

Urgente debe intervenir la Cámara de Apelaciones superior de esta jueza y el Consejo de la Magistratura de la Argentina para promover un “jury” a esta triste jueza Corina Jones, para ser separada del cargo y destituida por su accionar violatorio del Derecho procesal y de familia argentinos y de la Convención de los Derechos del Niño, en particular de sus arts. 8 y 9. El interés superior del niño nuevamente quedó en el debe en este triste caso, grotesco y lesivo de la integridad moral y física de la niña secuestrada. NUEVAMENTE REITERAMOS EL GRITO JUSTICIERO: “basta de obstrucciones parentales, basta de niños rehenes!

 

EL ABORTO DE "UNA PERSONA GESTANTE"

 Por Gisele Sousa Dias

Infobae, 5 de Diciembre de 2020


Benjamín Génova tenía 17 años cuando supo que estaba embarazado. Ya sabía que era un hombre trans aunque todavía no había podido ponerlo en palabras y su situación era, en ese entonces, “terrible, trágica”. Se había ido de casa escapando de la violencia que despertaba en su papá su identidad de género, se había visto obligado a dejar el colegio, ya tenía una hija a la que no podía cuidar y vivía -en la calle o donde alguna amiga le hiciera un hueco- sin más pertenencias que lo que entraba en una mochila.

Benjamín se crió en una zona rural del Alto Valle de Río Negro con sus padres y tres hermanos. “Se esperaba que yo fuera la hija mujer. Fue bastante difícil la infancia por esto de no poder contar quién era yo, porque no es algo que me pasó de adulto, siempre lo supe. Pero bueno, no podía ponerlo en palabras porque en la escuela no había nadie como yo, pensaba que estaba enfermo y lo único que había visto eran personas trans ridiculizadas en la televisión”, recuerda él, que ahora tiene 35 años y es uno de los fundadores de “Varones Trans y No Binarios de Neuquén y Río Negro”, adonde recurren adultos y también familias con niños trans.

Vivía en una chacra, era el final de la década del 80 y nadie en la escuela tenía la menor idea de lo que eran las infancias trans, por lo que las maestras dividían el mundo entre los juegos, los colores y la ropa “de nenas” y “las cosas de varones”. “Recuerdo la voz dulce de las maestras diciéndome ‘pero vos tenés que jugar con las nenas’, ‘sentate como una señorita’, y a mí me encantaba jugar a la pelota. Me lo decían con tanto amor que yo me sentía culpable. No eran malas personas, creían que estaban haciendo lo correcto, pero todo eso me hacía muy mal”.

Benjamín tenía 10 años cuando arrancó “en modo rebeldía” y empezó a sentir que, pese a que en su casa podía usar la ropa de sus hermanos, para salir me tenía que disfrazar de nena”. La resistencia de su papá se agravó en la adolescencia, cuando Benjamín estaba en el epicentro de la confusión: “Tenía muchas dudas que vivía en secreto, mi closet trans. En mi cabeza suponía que si yo era un varón me tenían que gustar las nenas, entonces ¿por qué me gustaban también varones?”.

Fue la falta de información porque hoy sabe que las personas trans tienen vínculos afectivos y sexuales con personas, a secas, más allá de la identidad de género, la genitalidad o la orientación sexual.

“A los 14 años me escapé de mi casa porque sufría violencia, era una pibita de 14 años en la calle. No había cumplido ni 15 cuando tuve a mi primera hija”.

Benjamín no recuerda nadie que le hablara de abuso pero sí “la violencia obstétrica que sufrí en el hospital porque tenía 14 años y estaba teniendo una hija en soledad, sin marido. ‘Bancátela, pendeja’, me decían las enfermeras. Me trataron tan mal que me acuerdo que la bebé lloraba, yo no sabía qué hacer y tenía terror de llamarlas para pedirles ayuda”.

Tuvo que volver a la casa familiar “pero la violencia seguía y a los 16 años me tuve que ir de nuevo. Dejé a mi hija con mis viejos, si yo ni siquiera tenía donde vivir. Volvía a la calle y tenía sólo una mochila con una muda de ropa”, sigue. “Un año después, a los 17, me encuentro en esta situación en la que me entero que estoy embarazado otra vez. Lo primero que pienso es ‘no lo puedo tener, no lo quiero tener y no lo voy a tener’”.

Sobre aquello, Benjamín tiene dos cosas claras: que la decisión de interrumpir ese embarazo fue un acto de responsabilidad; también que se podría haber muerto en ese aborto clandestino.

“Sí, responsabilidad. No tenía un trabajo fijo, sobrevivía vendiendo pan relleno por la calle, pedía cigarrillos a los que pasaban. No tenía educación, sólo había tenido intentos frustrados de empezar el secundario, no tenía un lugar fijo donde vivir. Mi hija había quedado en lo de mis viejos porque yo no le podía dar nada, ¿cómo iba a tener otro hijo?”, cuenta él, que ahora trabaja en la Dirección Provincial de Diversidad y está estudiando para ser docente.

No estaba en pareja ni nada parecido “y tomé la decisión aunque tenía mucho miedo, no conocía personas que estuvieran acompañando abortos y pudieran orientarme. Tenía miedo de ir a preguntar al hospital cómo me podían ayudar, encima yo vivía en Allen, una ciudad muy chica y muy conservadora, y era el mismo hospital en el que me habían tratado mal cuando tuve a mi hija”.

Una amiga querida le habló de un yuyo que podían comprar en la farmacia, prepararon una especie de té, lo pusieron en la heladera y Benjamín lo fue tomando, un vaso tras otro, como si fuera jugo.

“Unos días después empecé con un dolor muy fuerte a la altura de las caderas y en la cintura. Después empezaron a dolerme las piernas, me costaba caminar. Yo creo que eran contracciones, conozco bien ese dolor”, recuerda. “Por suerte vinieron unos amigos y cuando me vieron como estaba, cuando vieron que gritaba del dolor, me llevaron de urgencia a la guardia del hospital. Cuando entré, ya sangraba. Me dejaron horas en observación, me acuerdo que desarmé toda la cama del dolor, arranqué las cortinas, no podía más”.


Dice que quienes lo atendieron le decían “aguantátela, esto lo hiciste vos” y que lo llevaron al quirófano y le hicieron un legrado sin explicarle nada. “Cuando me desperté de la anestesia, ya en una sala común, veo entrar a un policía. Me empezó a preguntar qué había tomado y a decirme que no mintiera, que si había tomado pastillas o me había metido algo lo iban a encontrar. ‘Tarde o temprano nos vamos a dar cuenta’, me decía, no sé, cosas horribles. Yo le recontra juré que no había tomado nada porque tenía terror, no le podía decir a la policía ‘sí, tomé algo, no puedo tener otro hijo, no tengo nada para darle”.


No podía decirlo porque la interrupción del embarazo en casos como el suyo estaba penalizada en la ley que estaba vigente en ese entonces y sigue vigente hoy. En el proyecto enviado al Congreso por el Poder Ejecutivo que empezó a debatirse, en cambio, se establece que “no es delito el aborto realizado con consentimiento de la mujer o persona gestante hasta la semana catorce (14), inclusive, del proceso gestacional”.


Benjamín estuvo un día más internado “y nunca me dijeron que volviera a controlarme, nadie me hizo un seguimiento”. El proyecto en debate sí contempla la llamada “atención post aborto”. “El miedo, eso es lo que recuerdo. Estaba angustiado y profundamente triste, me sentía solo. Miedo a morirme primero y miedo a la policía después. Despertarme y tener a la policía interrogándome fue muy violento, más teniendo en cuenta que yo era adolescente y estaba solo en una habitación, sin una pareja, sin nadie”.

“¿Qué creés que habría sido distinto si el aborto hubiera sido legal, seguro y gratuito en ese momento?”, es la pregunta de Infobae. “Todo. Podría haber ido directamente al hospital y contar la situación en la que estaba, mi decisión, y ser acompañado. Creo que no hubiera sentido todo ese miedo y que no hubiera corrido el riesgo de morirme, porque tuve suerte de que mis amigos me llevaron al hospital. Si yo hubiera estado solo capaz que me quedaba encerrado y me moría, y esa muerte iba a quedar totalmente invisibilizada”.

Paternidad trans

A los 20 años el paisaje de su vida había empezado a cambiar. Se había mudado a Cipolletti, había conseguido trabajo en un galpón de empaque y podía pagar su comida, su vivienda.


“En ese contexto conozco a un chico y al poco tiempo nos enteramos del embarazo. Fue mi decisión seguir adelante esa vez, porque ahora sí podía, sí quería, le podía dar de comer, comprarle ropita, pañales, y tenía al lado a una persona que se hizo cargo, que me dijo que iba a acompañar mi decisión, que estuvo presente y sigue estando presente hasta el día de hoy”.


Cuando su segunda hija tenía 5 años, Benjamín vio en Gran Hermano a Alejandro Iglesias, un joven que dijo “soy un varón trans” y le puso nombre a lo que a él le pasaba. “Yo también”, pensó Benjamín, es eso. En 2013 arrancó con el tratamiento de hormonización, después hizo el cambio registral para que su DNI dijera Benjamín, y todavía está peleando para poder actualizar los DNI de sus hijas (porque las partidas de nacimiento tienen su nombre anterior). El mismo día en que su hija mayor cumplía los 15, él entraba a un quirófano para sacarse las mamas.


Sus hijas -las llama “mis nenas”- ya tienen 20 y 15 años y tienen una gran relación. La mayor vive en pareja con un varón trans; la más chica, con él.


“Yo traté de enseñarles siempre que a las personas hay que respetarlas como son. Cuando les conté que estaba haciendo la transición, fue fantástico. A la más grande le costó menos, fue automático. La más chiquita fue haciendo una transición también, pasó de decir ‘mi mamá’, a decirme ‘ma’, a decirme ‘pa’, a llamarme ‘papá’. Ahora me dice ‘papá' y a mí se me cae la baba”, se despide Benjamín.


Sobre el final hace foco en una frase, la frase de los carteles en las marchas, la que dice “la maternidad será deseada o no será”. “Lo mismo corre para las paternidades trans, como la mía. La paternidad trans será deseada o no será”.

REVISTA VIRTUAL

 


http://www.orden-natural.blogspot.com

TERCER PLENARIO

 

 

POR ABORTO: TURNO TARDE

NOTIVIDA, Año XX, Nº 1227, 3 de diciembre de 2020

 

Se realizó esta tarde el último plenario virtual sobre aborto con expositores invitados. Según anticipó Cecilia Moreau, presidente de la Comisión de Legislación General, el proyecto se dictaminaría el 9 de diciembre y bajaría al recinto al día siguiente.

 

Exposiciones

 

Roberto Votta, obstetra del Htal. Argerich: “La vida comienza en el momento de la fecundación, es una verdad biológica constatada científicamente”. Recordó que el Profesor Jérôme Lejeune decía que en ese momento se forma un nuevo ser humano con una carga cromosómica única, distinta a la de sus padres. “Los obstetras hablamos del feto como un segundo paciente”. “Ese ser humano tiene el más grande los derechos -igual que todos los individuos- el derecho a la vida”. “Es un derecho absoluto, que es intrínseco a la naturaleza humana”. Señaló que mientras que en Peri-neonatología se baja el límite de viabilidad, para abortar se lo sube. Recalcó que la vida humana tiene la misma dignidad en todas sus etapas. “Como obstetra, enfatizó, durante 40 años estuve atendiendo a dos pacientes al mismo tiempo, es el privilegio de mi especialidad”.

 

Patricia Rosemberg, ex directora de la Maternidad Estela de Carlotto: Narró que a lo largo de los años asistió a muchas mujeres que habían tenido complicaciones tras hacerse un aborto. Afirmó que “ninguna mujer aborta con alegría y ningún equipo de salud las acompaña con alegría”. Según Rosemberg hay algunos médicos que le hacen interrogatorios a las mujeres que parecerían policiales y otros que hacen legrados sin anestesia.

 

Marcelo Riera, ex Ministro de Salud de San Luis: describió “la anatomía del desarrollo dando una mirada desde la embriología”, fue “desde la célula germinal de los progenitores hasta el adulto resultante”. “El proceso se inicia con la fecundación y concluye con la muerte”. “La etapa prenatal concentra los mayores cambios en el desarrollo, esos cambios hacen posible reconocer su especie”. “Los conocimientos actuales nos permiten tener certeza de que ese embrión es un nuevo ser humano”. “Es un sujeto único e irrepetible”. Exhortó a tener especialmente en cuenta criterios de “vulnerabilidad” y “evitabilidad”.

 

Luis Pedernera Reyna, uruguayo, Presidente del Comité de los Derechos del Niño: dijo que el comité controla la aplicación del tratado y que examinaron por última vez a Argentina en 2018. Destacó que en 2010 y 2018 le pidieron a nuestro país que avanzara con políticas de legalización del aborto. Habló de los “derechos sexuales y reproductivos” de los niños y remitió a la observación general Nº 20 del Comité que preside. “Espero que los niños sean el centro de estas decisiones”, remató sorprendentemente.

 

Jorge Sennewald, pastor, vicepresidente de ACIERA: sostuvo que el tratamiento es “inoportuno” por el contexto. Le recordó al presidente que “hay muchas promesas que no pudo cumplir por la pandemia” y que “también había prometido acabar con la grieta”. Advirtió que se iban a hacer manifestaciones multitudinarias en todo el país cuando el proyecto se trate. Pidió acompañamiento a la mujer en situación de vulnerabilidad y políticas de “prevención”. “Dios es el único que puede decidir sobre la vida y la muerte” remarcó y recordó que algún día Dios pedirá cuentas.

 

Soledad Bustos, Sub-secretaria de atención primaria de Quilmes: Afirmó que las demandas de aborto crecieron durante la pandemia. “El estado debe garantizar el derecho a la salud”. Contó que han quintuplicado la capacidad instalada para hacer abortos en el primer y segundo nivel de atención.  “Desde marzo a octubre hicimos más de 230 abortos”. “El 75% ambulatorios”. “Los médicos no somos ni jueces ni dioses, tenemos que garantizar servicios”.

 

Analía Pastore, coordinadora del postgrado de Derecho de Familia (UCA): Destacó que la consagración de un “derecho a abortar” -con la amplitud prevista en el texto proyectado- generará un cúmulo de contradicciones en el cuerpo normativo, atentatorias del principio de coherencia. Para demostrarlo contrastó el proyecto de aborto con el Código Civil. El proyecto es inconstitucional porque no reconoce que “todo ser humano es persona”, que “tiene derecho intrínseco e inviolable a la vida desde la concepción”, que “todas las personas son iguales ante la ley” y que en caso de conflicto debe prevalecer el “interés superior del niño”. Recordó que la existencia de la persona humana comienza con la concepción, según el CC. “No es posible que una de las personas a las que la ley le atribuye la responsabilidad de ejercer por representación los derechos de la persona por nacer, sea al mismo tiempo la que tendrá el derecho absoluto a decidir sobre su vida”. “El padre puede reconocer al niño por nacer, pero le está vedado resguardar su vida”. Señaló que al padre se le pueden reclamar alimentos por sus deberes parentales. Marcó que uno de esos deberes parentales es el cuidado del hijo atendiendo a sus características y que se prohíben los malos tratos y castigos corporales. Tras enunciar los deberes de los padres preguntó cómo se podrían compatibilizar con el “derecho absoluto” de la madre a abortar.

 

Edith Martearena, comunidad Guaraní de Tartagal: “Las mujeres sufren la violencia reproductiva que las obliga a ser madres forzadamente”. “Sus cuerpos son obligados a maternar”. “La ley nos va a dar libertad, va a fortalecernos y a erradicar la desigualdad”. “Las mujeres indígenas sufrimos: doble discriminación: por mujeres y por indígenas”. “La ley no busca hacer obligatorio el aborto”, “reconoce el derecho decidir”.

 

Laura Vargas, profesora de embriología, investigadora del CONICET: Hizo tres afirmaciones que después fundó: 1 “En el proceso de la fecundación se origina un ser viviente de la especie humana”, 2 “El embrión humano es un organismo y no solamente un conjunto de células” y 3 “El término concepción biológicamente corresponde al proceso de fecundación”. Puntualizó que el embrión humano no es un fenómeno, sino un nuevo ser de la especie humana en su primera etapa de vida”. Explicó que antes del nacimiento hay 2 etapas: una embrionaria de 8 semanas y otra fetal que comprende las 30 semanas posteriores. “El cigoto no es sólo una célula viva, es un organismo unicelular”. “Es muy importante distinguir entre un organismo y un conjunto de células”, remarcó. “El embrión humano está formado por células, como todos nosotros, que constituyen un organismo llamado ser humano”. “Un organismo es un ser autónomo que tiene capacidad de autorregularse”. Aclaró que las células permanecen igual en el tiempo mientras que el organismo se desarrolla. Pidió honestidad profesional con los pacientes.

 

Mariela Bielski, directora Ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina: “Despenalizar y legalizar es un imperativo de justicia reproductiva y derechos humanos”. “El aborto es una práctica que ocurre a diario”. “Cuando una mujer aborta en un marco restrictivo, expone su vida y su salud”. “Casualmente”, en el cierre del debate, la representante de la multinacional abortista tuvo la oportunidad de repasar todos los argumentos jurídicos de los expositores pro-vida, tratando de derribarlos.

NO SON VACUNAS, SINO MODIFICADORES GENÉTICOS

 

 

 


por Luciano dell Vecchia

 

CHRISTIAN PERRONNE, profesor hipervacunador, absolutamente a favor de las once vacunas que se inyectan a los bebés franceses, un seguidor de Pasteur, un verdadero Mengele provax, afirma sobre la nueva vacuna: “Todas estas medidas están hechas de tal forma que los franceses pidan una vacuna”.

¿Cuál es entonces la ventaja de una vacuna generalizada para una enfermedad cuya mortalidad es cercana al 0,05%?

Esta vacunación masiva no es necesaria. Además, los riesgos de la vacunación pueden ser mayores que los beneficios.

Preocupante: muchos países, entre ellos Francia, dicen estar preparados para vacunar en las próximas semanas.

El desarrollo y la evaluación de estos productos han sido apresurados. Ningún resultado prueba la eficacia.

LA PELIGROSIDAD DE ESTAS VACUNAS NO HA SIDO PUBLICADA HASTA AHORA.

Hemos leído sólo los comunicados de prensa de los productores industriales, que han permitido que sus acciones subieran en el mercado de valores.

Lo peor: las primeras “vacunas” que se nos ofrecen NO SON VACUNAS, sino productos de terapia génica (MODIFICADORES GENÉTICOS).

Nos inyectarán ácidos nucleicos que causarán la producción de partes del virus por parte de nuestras mismas células. No conocemos en absoluto las consecuencias de estas inyecciones, porque es la primera inyección génica en el hombre.

¿Y si las células de algunos “vacunados” produjeran demasiados elementos virales, provocando reacciones incontrolables en nuestro cuerpo?

Las primeras terapias génicas serán con el ARN, pero hay proyectos con el ADN. Normalmente, en nuestras células, el mensaje es enviado por el ADN al ARN, pero en determinadas circunstancias es posible lo contrario, sobre todo porque nuestras células humanas contienen desde el amanecer de los tiempos los llamados retrovirus “endógenos” integrados en el ADN de nuestros cromosomas.

Estos retrovirus “domesticados” que habitan en nosotros son generalmente inocuos (a diferencia del HIV, del retrovirus del SIDA, por ejemplo), pero pueden producir una enzima, transcrita en forma inversa, en condiciones de transcribir hacia atrás, desde el ARN al ADN.

EN CONSECUENCIA, UN ARN EXTRAÑO A NUESTRO CUERPO Y SUMINISTRADO POR INYECCIONES PODRÍA CODIFICAR EL ADN, IGUALMENTE EXTRAÑO, QUE PUEDE ENTONCES INTEGRARSE A NUESTROS CROMOSOMAS.

Entonces hay un riesgo real de transformar nuestros genes en forma permanente.

Existe también el riesgo, al modificar los ácidos nucleicos de los óvulos o del esperma, de transmitir estas modificaciones genéticas a nuestros hijos.

Las personas que promueven estas terapias génicas, falsamente llamadas “vacunas”, son aprendices de brujo y toman a los franceses y a otros ciudadanos del mundo como conejillos de Indias.

No queremos convertirnos en OGM (organismos genéticamente modificados) como los tomates o el maíz transgénico.

Un funcionario médico de una de las compañías farmacéuticas afirmó hace algunos días que “hay que espera un efecto de protección personal, pero que no se debería esperar demasiado en un impacto sobre la transmisión del virus y, por tanto, en la dinámica de la epidemia”.

ÉSTA ES UNA ADMISIÓN ENMASCARADA QUE NO ES UNA VACUNA.

Es una vergüenza.

Estoy más horrorizado todavía porque siempre he estado a favor de las vacunas y he presidido durante años los organismos que formulan la política de las vacunas.

Hoy debemos decir basta a este plan extremadamente preocupante. Louis Pasteur se está revolviendo en su tumba.

La ciencia, la ética médica y sobre todo el sentido común deben tomar el control.


 (fuente extraída por Senta Depuydt)

Publicado originalmente en italiano el 2 de diciembre del 2020, en el blog de Maurizio Blondet

Traducción al español por: José Arturo Quarracino

 

 

 

 

SEGUNDO PLENARIO

 

 


POR ABORTO: TURNO TARDE

 

Se realizó esta tarde otro plenario sobre aborto. Durante la reunión Cecilia Moreau, presidente de la comisión de Legislación general, anunció que se van a ampliar los expositores en 20 invitados (10 a favor y 10 en contra).

 

Exposiciones

*****

Críticas al proyecto:

 

Mirian Andújar, abogada, ex decana de la Facultad de Derecho de la UNC: marcó algunas contradicciones del proyecto “en sus definiciones políticas”. Recordó que el presidente dijo el 23 de marzo que elegía la vida y acotó que nadie puede dudar de que sin vida no hay política, ni economía, ni derechos. “El comienzo de la vida es una cuestión que se resuelve con evidencias científicas”, mencionó un manual de embriología de 1995 y añadió “esta es la mayor debilidad del argumento de los que dicen que el aborto es el derecho de la mujer a decidir”. Sostuvo que la segunda contradicción está en el “uso político” que se hace al decir que el aborto es para las mujeres pobres, y que, contrariamente, la postura de esas mujeres se hizo palpable en la carta que le mandaron al Papa Francisco. La tercera contradicción que señaló es la del “propio texto del proyecto que no termina de decidir si el aborto es un derecho o un delito”. “Cuando la libertad suprime la vida se termina suprimiendo a sí misma”.

 

Jorge Aquino, médico y biólogo, investigador del CONICET: aseguró que el ciclo de vida del individuo comienza en el momento de la fecundación. Describió con precisión al cigoto “que es un individuo que pertenece a la especie humana, por lo tanto, es persona humana”. “Es un nuevo ser distinto a su madre” Dio detalles tales como que el cigoto produce proteínas desde el primer día de su existencia, que a los 22 o 23 días se forma la placenta y el corazón empieza a latir, que en la tercera semana el embrión produce su propia sangre, que en la quinta semana ya hay actividad neuronal en su cerebro y que entre la octava y la decimoquinta semana adquiere la capacidad de sentir dolor. “El aborto es un acto intrínsecamente malo”, “nadie sobra”, “nadie vale menos”, “el embarazo no es una enfermedad”. “Salvemos las dos vidas”, remató.

 

Margarita Bosch, Dra. en Cs Químicas: resaltó que estamos ante un proyecto que pretende garantizar el aborto como un “derecho humano”. Mencionó que la situación de pandemia dejó muchas enfermedades de lado, incluidas las oncológicas, que hubo pocos chequeos, menos controles, y que las enfermedades progresaron. Respecto a la penalización de la mujer que aborta, dijo haber conocido a muchas que pasaron por esa situación y que ninguna fue penalizada. Remarcó las sanciones previstas para los que se nieguen a dar asistencia a las “demandantes” y mencionó el caso del Dr. Rodríguez Lastra. Advirtió que muchas personas van a estar forzadas a actuar en contra “de las buenas prácticas de su profesión” y de “su propia conciencia”. “La vida comienza con la fertilización como en todas las especies”. “Un embrión no implantado emite señales químicas”.

 

Siro De Martini, Dr. en Cs. Jurídicas, miembro de la Academia Nacional de Derecho: aclaró que nunca es un buen momento para hablar de un proyecto que pretende legalizar el aborto, pero, agregó, ahora resulta un “inexplicable desatino”, “nos queríamos preparar para una fiesta de Navidad que fuera realmente de paz, amor y unidad”.  Señaló que el proyecto convierte el delito de aborto en un derecho, “el derecho a matar al hijo hasta el noveno mes de gestación”. “El médico se vería obligado a matar a una persona inocente e indefensa, lo que no es ni justo, ni constitucional”. En el campo del derecho está claro que el ser que está adentro de la mamá es una persona, dijo, y citó la normativa vigente que lo avala.  “Es tan persona como ud. y como yo, como sus padres y sus hijos, porque no se puede ser más o menos persona”. Indicó que tampoco hay dudas de que el aborto lo mata, aunque traten de confundirnos con términos como “interrupción”. “El derecho a la vida en el caso de una persona inocente es absoluto”. En consideración a las mujeres que cursan un embarazo en condiciones de vulnerabilidad, dijo que muestran las falencias del Estado: la miseria el hacinamiento y la falta de trabajo, cosas que el aborto no erradica.  Marcó que de ser aprobado el proyecto se crearía la “peligrosísima” categoría la de las personas no deseadas. Remató deseándole “Feliz Navidad” a los legisladores.

 

María de Urraza, toco-ginecóloga del Hospital “Mi Pueblo” de Florencio Varela: Denunció que en los hospitales se realizan abortos a simple demanda y en cualquier etapa gestacional. Narró que se hacen abortos tardíos en los hospitales. “Hay fetos de 19 semanas en los inodoros del hospital”. “Los fetos de 24 semana lloran”. Remarcó que las consejerías tienen casi un 100% de efectividad cuando recomiendan el aborto. Mencionó cifras de la provincia de Buenos Aires donde -entre miles de mujeres-, sólo unas 15 decidieron seguir adelante con el embarazo. Declaró que hoy en los hospitales reservan camas para aborto y simultáneamente algunas puérperas tiene que ir a las camillas. Dijo que el 90% de los ginecólogos de los CAPs no hace abortos y que “eso muestra lo que piensan los médicos”.

 

Ségolene Du Closel, socióloga y bioeticista: mencionó que los franceses miran a la Argentina “con envidia” porque el aborto no es legal, y añadió que el aborto es algo “que dificulta enormemente el desarrollo de una nación”. Dijo que en su país mataron a 9 millones de franceses sin saber cuál hubiera sido su aporte. “En Francia se aborta al 96% de los niños con síndrome de down”, “es racismo cromosómico”. “El aborto es una forma de odio así mismo”. “La elección por el aborto es anti-médica”. “En Francia ya no se hacen operaciones para curar espina bífida”. En Argentina me enseñaron que “siempre hay lugar para uno más”. Les pidió a los legisladores que se pongan en los zapatos de las mujeres que tienen que tomar la terrible decisión.

 

Pablo Garat, decano de la Facultad de Derecho (UCA): criticó a la diputada Miryam Bregman por su agresión hacia la Fe católica y pidió respeto. Recordó que hay un principio mandatorio dentro del ordenamiento jurídico argentino que es el “interés superior del niño”, que tiene prevalencia sobre otros intereses. Afirmó que el positivismo jurídico deja en claro, desde la interpretación literal, cuando comienza la existencia de la persona humana. “Nuestro ordenamiento jurídico asocia niño, ser humano y persona humana”. Enfatizó que al momento de aprobarse la Ley 23.849 se dejó expresado que hacía falta esa declaración ante la falta de precisión del texto de la Convención sobre la protección de la persona por nacer. “Esta ley agravia el federalismo”, explicó, cuando, al intentar transformar un delito en un derecho, les impone a las provincias cosas que son de su competencia.

 

Gisela Reynaga, “Médica por la vida” de Tucumán: inició la exposición con una pregunta: ¿cómo llegamos hasta acá? Narró que asiste diariamente a embarazadas y a mujeres que no pueden quedar embarazadas, y que conoce el dolor de una madre ante el aborto espontáneo. El niño recibe desde la concepción “una impronta biológica”, aclaró que entre madre e hijo se gesta un vínculo que permanece más allá de las circunstancias. “La embarazada es madre desde que se encuentra gestando y tiene que sentirse segura para que la sociedad no se vea privada del valor intrínseco de cada argentino”. Sostuvo que cuanta más seguridad le demos a la embarazada, mayor seguridad tendrá el niño que lleva en su seno. “Los políticos quieren convertir al niño inocente en el chivo expiatorio de sus fracasos”.  “Los médicos salvamos vidas, no somos sicarios”. “Mejor la cárcel que transitar libremente por un país donde se niega el derecho a la vida”.

 

Fernando Toller, Abogado, Profesor de Derecho constitucional y Derecho humanos de la UA: explicó que el proyecto quiere garantizar el “derecho” al aborto y “está configurado como una ley de fomento del aborto”. “La regla hasta ahora ha sido el derecho a vivir del ser humano no nacido y se la invierte”. “El deseo de un tercero va a ser la fuente del derecho a vivir o de la condena a morir”. “Se discrimina por el origen, entre deseados y no deseados”. “Se garantiza el derecho a abortar hasta la semana 14 sin expresar razón y se puede abortar hasta el noveno mes con causales amplias”. Recordó que el día anterior el Dr. Sebastiani había explicado que al bebé se le da una inyección intrauterina para que su corazón deje de latir (asistolia). Resaltó que en el proyecto hay algo inédito el delito de “dilación” y limitaciones inaceptables para la objeción de conciencia del médico. Remarcó que, por otra parte, “queda en el limbo el tema de la objeción de las instituciones”. “Las instituciones ejercen derechos personales”, afirmó y preguntó “¿por qué si se juntan 4 personas tienen menos derechos que individualmente?”.

 

Débora Rainieri, Docente e investigadora de la Fac. de Derecho-UCA: destacó que, de ser aprobado, “el proyecto acarrearía tres consecuencias gravísimas para el orden social argentino”: “en primer lugar, la instauración en el orden jurídico de la ley del más fuerte ya que la madre podría decidir si quiere que ese hijo nazca”. Recordó una frase de Jérôme Lejeune: “El grado de civilización de un pueblo se mide por el grado de protección le brinda a los más débiles”. En segundo lugar, expresó “el proyecto humilla, mancilla y desprotege a la mujer, “el argumento de la igualdad y la no discriminación que se usa hasta el hartazgo para defender a la mujer del varón, no se usa al comparar a la madre con el hijo”. Les preguntó si pretenden hacer oídos sordos a los cientos de testimonios de las mujeres que contaron en 2018 los efectos y heridas que el aborto les dejó. “¿El médico no podrá ayudarlas a descubrir el valor de la maternidad?” En tercer lugar, dijo, se pervierte la tarea de los médicos colocándolos en situación de delito si se atreviesen a dilatar, obstaculizar o impedir el aborto. “Enarbolan la libertad de decidir de algunos y persiguen la libertad de conciencia, de pensamiento y de asociación de otros”

 

Fuente: NOTIVIDA, Año XX, Nº 1225, 2 de diciembre de 2020

 

PLENARIOS POR ABORTO

 

 

NOTIVIDA, Año XX, Nº 1223, 1 de diciembre de 2020

 

Las comisiones de Legislación General, Legislación Penal, Mujeres y Salud mantuvieron hoy la primera reunión informativa sobre aborto.

 

Exposiciones

Vilma Ibarra, Secretaria de Legal y Técnica de la Nación: dijo que el presidente envió “dos proyectos que dialogan entre sí”. Respecto al de los “Mil Días” afirmó que “el estado está allí, acompañando los proyectos de maternidad”, “no queremos que nadie tenga que interrumpir su embarazo por falta de recursos”. Remarcó que el segundo proyecto, el de aborto, lo envió en cumplimiento de su promesa electoral. Alberto Fernández “recogió una lucha histórica” señaló Ibarra, e hizo un reconocimiento a la “Campaña por el derecho al aborto”. “Cuando el Gobierno envía este proyecto está visibilizando los abortos clandestinos”. “La política de penalización del aborto ha fracasado”. Consideró que es cruel que la mujer que aborta hoy tenga amenaza de cárcel. Según Ibarra los países que legalizaron el aborto, disminuyeron las tasas de mortalidad y morbimortalidad de las mujeres. “El texto del proyecto es un texto respetuoso de derechos” y “con él cumplimos los deberes que nos reclaman los organismos internacionales”. Finalmente leyó ideologizadas recomendaciones de los comités de seguimiento de los tratados y en el mismo tenor analizó algunos párrafos del proyecto.

 

Ginés González García, Ministro de Salud: reconoció que toda su vida se dedicó a esto “para prevenir que las cosas no ocurran y para que si pasan tengan menos impacto”. Aseguró que los 1100 ó 1200 abortos diarios tienen consecuencias como muertes, enfermedades, internaciones y gastos; y sostuvo que esto “tiene una solución técnica”. “El aborto como problema de salud pública es serio; si lo resolvemos científicamente, eliminamos una causa de muerte”. “Hay un enorme impacto económico de las miles de internaciones”. “El 80% de los embarazos en Argentina son no intencionales”. Los egresos hospitalarios disminuyeron por el uso de misoprostol, pero hoy cuesta $2.800 en las farmacias, lo que es una barrera”. “Este es un proyecto que genera justicia social”, dijo finalmente dirigiéndose a los legisladores del “mismo signo político del Ejecutivo”.

A la hora de las preguntas aclaró que el costo de $ 2.800 es para el Estado y anunció que le van a comprar misoprostol al UNPFA a $400 “por tratamiento”. Eludió referirse al momento de inicio de la vida humana y afirmó que cuando una mujer está embarazada hay una sola “persona”, “de no ser así estaríamos ante el mayor genocidio de la historia”.

 

Elizabeth Gómez Alcorta, Ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad: habló de los artículos que modifican el Código Penal. Dijo que las causales del nuevo art. 86 son “muy similares a las vigentes desde 1921” y que el proyecto “mejora los déficits de redacción”. “El proyecto garantiza la objeción de conciencia” pero “no se puede obstaculizar el acceso a un derecho” dijo Gómez Alcorta y fundó la penalización de las “obstaculizaciones” en el fallo FAL. Destacó que en el aborto preterintencional se aumentó el monto de la pena y que para la mujer que causa o consiente su propio aborto la escala punitiva se bajó. Para la funcionaria la legalización del aborto disminuye la mortalidad materna y la cantidad de abortos.

 

José María “Pepe” Di Paola, sacerdote de Villa La Cárcova: contó que en medio de la dolorosa situación que atravesamos vieron con sorpresa el apuro por sancionar la legalización del aborto. Mencionó palabras del Papa Francisco: “Para mí la deformación en la compresión del aborto nace principalmente en considerarlo un tema religioso”. “El asunto del aborto no es esencialmente religioso. Es un problema humano previo a cualquier opción religiosa”. Explicó que la embriología enseña que a la tercera semana de embarazo ya está diseñado todo el organismo y late el corazón. “Los países que han aprobado el aborto han depurado al 90% de los niños con síndrome de down”. “El presidente dice que hizo una promesa que quiere cumplir ¿a quién se la hizo?” preguntó y añadió que seguramente no se la hizo ni a los pobres ni a la gente de las provincias. “Los curas de los barrios populares aprendimos de la gente a cuidar y amar la vida”. “Al pobre le niegan la adopción por no tener un título de propiedad”. “Bastaría con acercarse a los hospitales para saber qué necesitan los pobres”. “El aborto es la eliminación de una vida”, afirmó enfáticamente y preguntó “¿después de esto qué viene?” “¿la eliminación de los ancianos?”. “Al haber vida estamos ante una flagrante violación de los derechos humanos”. “Ser progresista es defender la vida”. “Cuando vinculamos el aborto a la usura internacional nos atacan” manifestó, pero marcó que el envío del proyecto de aborto coincidió con el arribo de la misión del FMI. “Gobiernen para los pobres y no para las elites capitalistas”.

 

Nelly Minyersky, abogada e integrante de la “Campaña Nacional por el Derecho al Aborto”: afirmó que la legalización del aborto es “autonomía, libertad e igualdad”. “Estamos construyendo derechos, tenemos que dejar de lado nuestra creencia y moral”. “El derecho tiene que mantener la paz y la seguridad”. “Si se niega el aborto se obliga a muchas mujeres a cambiar su proyecto de vida”. Sostuvo que el embrión y el feto “no tienen una definición única” y que “el proyecto menciona a la semana 14 porque en las distintas etapas hay distintos derechos”.

 

Rodolfo Barra, ex juez de la Corte y ex ministro de Justicia: “previo a todo el debate es necesario definir a partir de qué momento se es ser humano”. Explicó que la Ley 26061 obliga a defender la vida y desarrollo del niño y preguntó ¿cuándo somos niños? “La respuesta es fundamentalmente médica” dijo y citó las irrefutables declaraciones de la ANM. “En la ley 23.849 el legislador lo aclaró expresamente, lo mismo el constituyente en el art 75 inc 23 de la Constitución Nacional”, remarcó que esas “son normas que impiden el aborto”. Mencionó profusa normativa vigente que garantiza el derecho a la vida desde la concepción.

 

Estela Díaz, ministra de Género y Diversidad de la provincia de Buenos Aires: agradeció al presidente el compromiso con el tema y felicitó al equipo redactor. “Es significativo que simultáneamente se debata el proyecto de los Mil Días para que haya políticas públicas tanto para las que quieren continuar con el embarazo como para las que lo quieren interrumpir”. “Siempre es necesario que junto a las políticas preventivas haya acceso al aborto”. “De enero a junio realizamos más de 5.000 abortos en la provincia de Buenos Aires”. “La interrupción voluntaria reduce los costos de la clandestinidad”. “Este proyecto salva vidas”.

 

Mónica Fein, ex intendente socialista de Rosario: “ampliar derechos siempre es el camino”. Recordó que siendo diputada adhirió al proyecto de aborto de la Campaña. “El sistema de salud de Rosario se basa en la concepción de garantizar derechos”. “En Rosario -en materia de salud reproductiva- se acompaña a todas las personas gestantes. Mencionó que desde el 2007 tienen protocolo de aborto, que desde 2012 garantizan el misoprostol en todos los centros de salud y que desde el año pasado fabrican el abortivo.

 

Ursula Basset, Doctora en Ciencias Jurídicas (UCA): señaló que en los últimos 10 años participó en muchos debates, pero que este proyecto la impresiona por su “matriz patriarcal”. Destacó que con esta ley la mujer -como el hombre- se podría desentender de la maternidad. “La responsabilidad es fundamental, queremos que los padres asuman las consecuencias de sus actos”. “La ley de aborto en buena medida esconde los problemas de las mujeres”. Indicó que la mujer es presionada a abortar por una sociedad machista. “Crear un derecho es una respuesta para mujeres fuertes, no para las desesperadas”.  Destacó que este proyecto anejaría varias modificaciones al Código Civil. “¿Si atacamos las raíces en lugar de las consecuencias?” preguntó retóricamente y explicó que el referente afectivo, que puede ser la pareja de la madre, podría llevar a la nena de la que abusó a abortar y después todo seguiría igual. “¿Hay libertad para elegir cuando pueden abortar y no para darlo en adopción durante el embarazo?” Aseguró que este es un proyecto que oculta los traumas y silencia los abusos.

 

Hernán Munilla Lacasa, profesor de Derecho Penal (UCA); dijo que de un legislador se espera que respete la normativa vigente. Recordó que la vida es el primer derecho humano y que como dice la Constitución Nacional, los tratados internacionales y el Código Civil hay que protegerla desde la concepción. “El aborto es la destrucción de la persona por nacer en el seno materno”. Analizó “incoherencias intrínsecas” del texto propuesto. Señaló que para el proyecto hay vida, pero subordinada a la decisión de la madre. “El que aporta la mitad de los cromosomas, el padre, no es tenido en cuenta”. Destacó que en los casos de violación el aborto, lo único que borra, es la vida del hijo.

 

Ricardo Gil Lavedra, abogado constitucionalista y exdiputado nacional: sostuvo que “no hay cepo constitucional para el aborto”. “La protección a la vida debe ser incremental y en las primeras semanas prevalece la voluntad de la madre”. “Es una cuestión de política legislativa, el legislador tiene que decidir cuándo penalizar”. “Hay de por medio un derecho de la mujer, no puede utilizarse el cuerpo de la mujer sin su consentimiento”. Para Gil Lavedra obligar a la mujer a seguir con el embarazo es “cosificarla”.

 

Andrea Imbroglia (Cáritas Argentina): “nosotros acompañamos a las personas en situación de pobreza, nadie nos puede decir lo que piensan esas mujeres ante un embarazo”. “Los que dicen que las mujeres pobres quieren el aborto, o no las conocen o mienten”. “Legalizar el aborto es ser anti-derechos de personas en situación de pobreza”. “Hoy escuchamos estupefactos a un funcionario decir que aquí no hay dos vidas, esto lo saben y defienden la inmensa mayoría de los pobres” “¿Cómo vamos a suprimir personas porque no encajan con mi proyecto de vida?” “A las mujeres pobres que quieren abortar envíenlas con nosotros que las vamos a acompañar”. “A ellas les decimos que no están solas”. “Sabemos de lo que son capaces de hacer en las situaciones límites”. “Hay que respetar la vida especialmente de los más pobres y vulnerables, desde el vientre materno”. “Toda vida vale”.

 

Silvia Oizerovich, ex directora de Salud Sexual y Reproductiva de la secretaría de Salud y Desarrollo Social de la Nación: habló de su experiencia como médica del hospital Pirovano y como funcionaria. “Se trata de un tema de salud pública”, enfatizó y mencionó que a comienzos del 2019 el Ministerio de Salud de la Nación comenzó a enviar misoprostol a las provincias. Volvió a hablar de las “necesidades” de las mujeres pobres.

 

María Elena Critto, socióloga: derribó mitos del discurso abortista en base a estadísticas oficiales. Mencionó que las muertes por aborto representan el 0,2% de las defunciones de mujeres en edad fértil. En el 2018 hubo 257 muertes maternas y sólo 19 (7%) se vinculan al aborto procurado. Argentina tiene una de las tasas de mortalidad más bajas del mundo. Las hospitalizaciones por abortos clandestinos son el 10% de las hospitalizaciones por maternidad. Mencionó que otros países redujeron la mortalidad materna sin legalizar el aborto.

 

Mabel Bianco, médica feminista presidente de la Fundación FEIM: “una internación vinculada al embarazo, parto y puerperio afecta a la familia y a la sociedad”. Para Bianco no poder acceder al aborto es “violencia hacia las mujeres”, particularmente hacia las mujeres pobres”. “La clandestinidad mata y enferma”.

 

Ernesto Beruti, Jefe del Servicio de Obstetricia del Hospital Austral: Narró que hace 37 años que ejerce la obstetricia y que los primeros 17 años estuvo en la Maternidad Sardá. Describió los embriones que tuvo en su mano tras abortos espontáneos. “Si pudieran ver un embrión de 2 meses de gestación podrían contar los dedos de las manos y los pies”. “Desde el primer instante de la concepción comienza una vida humana y los médicos podemos comprobarlo. ¿por qué no se acepta la evidencia?” “El embrión molesta, no tiene buena prensa, pero es una realidad”.  “No pasen a la historia como los que le impidieron nacer a miles y miles de seres humanos”

 

Mario Sebastiani, médico obstetra del Hospital Italiano: “No sabemos cuántos abortos tenemos porque es clandestino”. “En estos 37 años de democracia hemos tenido más de 3.000 muertes maternas”. “Hay que despenalizar el aborto, no para mejorar la salud pública sino por la dignidad de las mujeres”. A la hora de las preguntas remarcó que al bebé se lo mata en el vientre materno, entre otras cosas, porque no le pueden decir a los neonatólogos que no hagan nada.

 

Osvaldo Carnibal, pastor evangélico y consejero de la Catedral de la Fe: “el proyecto es inoportuno porque divide”. Mencionó muchas preocupaciones de la población que son anteriores a la legalización del aborto. “Un aborto siempre es un asesinato, es una mamá asesinando a su hijo con la ayuda del Estado”. Hay una mayoría celeste que rechaza el proyecto, manifestó y habló de la marcha del último fin de semana. “La vida pertenece a Dios y él debe determinar la hora de la muerte”. Curiosamente al término de la exposición la diputada Cecilia Moreau le dijo que la cámara había acordado no aceptar la palabra asesinato.

 

Adolfo Rubinstein, ex secretario de Salud: “en el 2018 el aborto entró en la agenda pública con una fuerza incontenible”. Recordó que esta vez el presidente envió el proyecto y remarcó que “es un tema de salud pública”. “Las consecuencias para la salud de las mujeres del aborto ilegal son clarísimas”. “Hay casi un aborto por cada 2 nacidos vivos. “Hay unas 40.000 hospitalizaciones al año y las muertes rondan en 20”. “Los países que legalizaron el aborto redujeron su frecuencia”. “Que sea ley”.

 

Miguel Ángel Schiavone, decano de la Facultad de Ciencias Médicas (UCA): Subrayó que argumentan que es un problema de salud pública cuando esas manifestaciones ya se refutaron. “El problema que no se resuelve es la pobreza y las enfermedades emergentes”. “La cifra de pobreza es escandalosa, supera al 40% de la población”. “¿Qué hace la salud pública para evitar las muertes maternas que no están vinculadas al aborto?” “Se registraron 7.200 muertes en menores de 5 años ¿qué hace la salud pública?” “¿Y las 14 muertes de menores por desnutrición? ¿habrá que agregar comida al programa Remediar?” “¿Dónde están los programas para reducir las muertes neonatales evitables?” “El 50% de los niños está por debajo de la línea de pobreza y discutimos aborto”. “Nos sentimos estafados intelectualmente por los que dicen que esto es un problema de salud pública”.

 

María Luisa Storani. Ex Diputada Nacional (UCR): “Hay niñas embarazadas obligadas a parir”. Destacó el trabajo de la “Campaña por el derecho al aborto”. Encuadró el debate en un tema de “derechos humanos” y de “salud pública”.

 

Fishel Szlajen, rabino y Dr en Filosofía: Fustigó el aborto a demanda, pero lo reivindicó en ciertas circunstancias como la violación y cuando hay riesgo para la vida de la madre, es más, en el último caso dijo que la mujer debería ser obligada a abortar.

 

Daniel Gollán, ministro de Salud bonaerense: “Esto acarrea la mortalidad de mujeres”. “En la provincia de Buenos Aires hay 17.000 mujeres que ingresan anualmente a los hospitales públicos por haberse realizado un aborto”, “son las que no pueden pagar un aborto seguro, y lo mismo pasa con la enorme mayoría de las que fallecen”. “Hay que pensar en el bien común superior, que en este caso es evitar los problemas que acarrea el aborto clandestino”.