DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

FRANCIA APRUEBA LEY


QUE DISPONE QUE LOS NIÑOS DE CUALQUIER EDAD PUEDEN CONSENTIR SEXO CON ADULTOS

Colmo del relativismo cultural llega a la legislación francesa para naturalizar la pedofilia


Por Carlos Alvarez Cozzi

En momentos en que en el mundo se combate el grave delito de la pedofilia y que incluso dentro de la Iglesia Católica se está sancionando a sacerdotes y hasta algún obispo pedófilo o que encubrió actos de ese tipo por parte de alguno de sus presbíteros, con todo el aparato enemigo de la Iglesia fijando sus ojos en ello, Francia da un paso hacia la pedofilia pero casi nadie la critica. Y si no vean:

El gobierno del presidente Macron ha votado en contra de tener una edad de consentimiento en Francia.
Se convierte así, en la última nación en ceder a la presión de una red internacional de activistas liberales decididos a normalizar la pedofilia y despenalizar el sexo con niños en todo el mundo.
La ley federal en Francia ahora no tiene una edad legal de consentimiento.
Esto significa que los adultos que tienen relaciones sexuales con niños de cualquier edad no serán procesados ​​por violación, si la víctima no puede probar “violencia, amenaza, coacción o sorpresa”.

Adviertan: se invierte la carga de la prueba. La víctima, o sea el niño, es quien debe probar que padeció violencia, amenaza, coacción o sorpresa.
Realmente absurdo!


El proyecto de ley contra la violencia sexual y de género, conocido como la ley Schiappa, fue promulgado por el Parlamento francés el 3 de agosto.
Esto provocó indignación en Francia cuando los padres y grupos de derechos de los niños acusan al gobierno de Emmanuel Macron de traicionar a los niños del país.
La falta de una edad de consentimiento coloca a millones de niños en grave peligro de abuso sexual en Francia, según los funcionarios de protección infantil.
Los grupos de derechos de los niños criticaron al gobierno de Emmanuel Macron por no proporcionar una edad legal de consentimiento para proteger a los niños, señalando la reciente decisión de los tribunales franceses de negarse a enjuiciar a dos pedófilos por la violación de niñas de 11 años porque las autoridades no podían demostrar que los niños no dieron su consentimiento.

El jueves, varios grupos, incluyendo el Consejo Francés de Asociaciones por los Derechos del Niño, emitieron una declaración conjunta para expresar su “indignación” por el abandono de la edad de consentimiento bajo la ley francesa.

En una declaración conjunta, las asociaciones condenaron la nueva ley en los términos más enérgicos posibles.
Esta debería ser la medida principal del proyecto de ley.:
“La introducción de una edad por debajo de la cual los niños serían considerados automáticamente incapaces de consentir en tener relaciones sexuales con adultos“.

Las asociaciones francesas de protección infantil exigen que el gobierno de Macron revoque la ley Schiappa.
Las asociaciones buscan que se establezca una edad legal de consentimiento según la cual cualquier acto sexual que involucre a un adulto y un niño constituirá una violación.
El abandono de la edad legal de consentimiento ha conmocionado a la sociedad francesa.
El controvertido proyecto de ley se había centrado en un umbral apropiado para una edad de consentimiento: 13 o 15 años.
Sin embargo, se optó por abandonar el principio de una edad mínima.
La nueva ley ha provocado protestas en Francia, ya que los ciudadanos demandan que el gobierno cambie la ley que protege a los pedófilos de los cargos de violación.
En su versión final, la ley Schiappa establece que para los niños menores de 15 años.:
“La restricción moral o la sorpresa se caracteriza por el abuso de la vulnerabilidad de la víctima, que no tiene el discernimiento necesario para estos actos“.

La reflexión que nos merece esta ley no puede ser otra que en primer lugar lamentar que el relativismo cultural llegue nuevamente a la legislación de un país como Francia. En segundo término, que la misma afecte a los niños, a los que la ley debería de cuidar. Y por último, que el bien común ya no sea considerado por los legisladores antes de sancionar leyes por parte de tantos Estados.

Ni que hablar que se está violando la patria potestad de los padres de los niños y la tutela de los sujetos a ese otro instituto de protección de menores.

Pero es evidente que eso no les preocupa en absoluto.

Sabemos que los grupos LGBTIQ son partidarios de la pedofilia, por lo que su hipocresía de criticar los casos en que personas heretosexuales cometen este delito, sean civiles o religiosos, si bien no nos sorprende, sí nos repugna.

Esperamos que la Corte Constitucional francesa declare esta ley como contraria a la Carta Magna de ese país y a los tratados internacionales de los que Francia es parte, la Convención de los Derechos del Niño y otros.

La deriva relativista continúa haciendo estragos. Luego se pretende en Europa que los musulmanes que viven en el continente no continúen mirando a los occidentales como seres depravados e inferiores?


LA DIFERENCIA



entre legalidad y justicia

El filósofo mediático Darío Sztajnszrajber pidió en el Congreso que se aborde la justicia en términos políticos, no metafísicos.

POR CEFERINO P. D. MUÑOZ
La Prensa, 12-8-18

Entre los numerosos discursos que pude escuchar a favor de la legalización del aborto, tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores, hay uno que me llamó particularmente la atención. Fue el del filósofo mediático Darío Sztajnszrajber. Una de las frases que utilizó en el Congreso de la Nación sentenciaba que "en nombre de la "verdad" se han cometido los más grandes exterminios de la historia". La frase viene a cuento ya que Sztajnszrajber también allí sostenía que la justicia en una sociedad es una cuestión que debe abordarse en términos estrictamente políticos y no metafísicos. "Política, no metafísica", repetía y repetía.

En lo que sigue intento ofrecer una variante a las palabras de Sztajnszrajber, pues su modo de razonar entraña debilidades y serias consecuencias. Pero para ello es importante darle amplitud de horizonte a la cuestión, para no quedarnos solo con lo que acontece en Argentina.


ATROCIDADES

Si recorremos la web, podemos ver una buena cantidad de videos en los que se muestran horrorosas escenas de mujeres siendo castigadas a decenas de latigazos por su marido por haber cometido adulterio. Estos hechos ocurren en Afganistán, Irán, Arabia Saudita, Pakistán, etc.; y las condenas son dictadas por jueces de un tribunal de justicia de esos países. El correctivo se suma a otros aún más impactantes filmados en los países de Oriente, como aquellos en los que se ve a mujeres siendo lapidadas también por adulterio, inclusive por sus mismos parientes.
Cualquiera que vea estas imágenes podrá pensar que tales procedimientos de tortura se hacen al margen de la ley. Sin embargo, no es así, ya que varias de estas prácticas están sumamente extendidas y aprobadas en los países islámicos. En ellos se aplica la sharía como única ley, basada en la tradición coránica; y tal ley contempla la posibilidad de condenar a prisión, mutilación, latigazos, horca e incluso a la lapidación.

Podría objetarse que las regiones en las que se usan esas penas son estados islámicos, donde el factor religioso juega un papel preponderante en su idiosincrasia y en su marco jurídico. No obstante, en países como China, estado oficialmente ateo, existen más de 50 causales de pena de muerte, entre las que se incluyen la disidencia política, el robo a mano armada, el soborno o el contrabando.

Ahora bien, si nos atenemos estrictamente a la legislación que rige en esos territorios, nadie podría decir que tales prácticas no se ajustan a derecho pues, nos guste o no, están claramente contempladas en la ley. Pero entonces surge una pregunta: ¿del hecho de que tales prácticas sean legales, se sigue que sean justas?

LO LEGAL Y LO JUSTO

Si bien podría resultar extraño analizar estos dos términos como separados, existen diferencias entre ellos que conviene hacer notar.

Lo legal refiere al Derecho o legislación, a las normas jurídico-positivas. Por tanto, lo legal indica la existencia de leyes y la adecuación de las personas a dichas leyes. Mientras que, por su parte, lo justo refiere al sentido moral del Derecho, a la eticidad de sus normas. Esto es, si lo "justo por convención" (las reglas jurídicas) concuerda o es coherente con lo "justo en sí".

Si bien fue Platón quien inicialmente, y desde una mirada metafísica, se preguntó por "lo justo en sí", fue Aristóteles quien expresó claramente por primera vez la distinción que queremos resaltar. El decía que la justicia política se divide en "natural" y en "la que se deriva del uso de leyes". La primera señala lo justo propiamente dicho de una norma y la segunda su legalidad.

Mal que le pese a Sztajnszrajber, para un Aristóteles y para tantos otros, la legalidad de una norma debe suponer necesariamente que la misma sea justa. Por ejemplo, existe una norma positiva que pena el robo porque con anterioridad se sabe con certeza que robar es un acto deshonesto o injusto.

El griego también decía que lo que es por naturaleza no está sujeto a cambio, mientras que la segunda justicia puede mutar de pueblo en pueblo o de tiempo en tiempo, ya que es por convención y depende de los contextos en los que acaece. Lo expresó con una analogía: el habla o lenguaje es una realidad natural a toda persona, pero también es una realidad que hay una multiplicidad de idiomas que han surgido por convención de las comunidades.

Entonces es cierto que la justicia varía de acuerdo a ciertos contextos, pero lo que cambia es su determinación o concreción. Sabemos que robar o matar a un inocente esta mal (no es justo), pero determinar el modo y las condiciones en que se penará a quien robó o mató depende de la ley positiva. Y ésta, en su aplicación, puede variar de una sociedad a otra.

NECESIDAD DE LO SUPRALEGAL

En muchas ocasiones la justicia legal no alcanza para garantizar sociedades equitativas dado que, como en el caso de las mujeres ejecutadas, a veces las leyes positivas pueden estar erradas o ser irracionales. Es decir, pueden ser injustas.

A partir de esta constatación, Aristóteles da por hecho que debe haber una instancia suprapositiva, es decir, algo que esté sobre y por ende anteceda a la instancia de acuerdo legal, y que precisamente por ello mismo sea la última medida de lo justo y de lo injusto. Pues de no existir una instancia superior, cualquier mandato que hubiese surgido por acuerdo de las mayorías sería automáticamente justo, cosa evidentemente falsa. Y con este criterio nadie podría cuestionar, por caso, el modo en que se condena en los países islámicos, en China y en tantos otros.

El profesor Joaquín García-Huidobro, reconocido especialista en ética y derecho, nos recuerda que el nombre de esa instancia supralegal, a la que Aristóteles llamó "cosas justas por naturaleza", ya estaba presente antes incluso en las tragedias griegas (como en Antígona de Sófocles) con el nombre de "leyes de los dioses"; luego aparecerá en Cicerón como "ley no escrita", los medievales la llamarán "ley natural" y Kant "imperativo categórico".

Esta tradición continúa aún presente con mucha fuerza en importantes autores contemporáneos. Pero más allá de lo meramente nominal, la idea que aquí subyace en estos grandes pensadores es que existe un criterio de moralidad que va más allá de la convención humana y que sirve de fundamento de tal acuerdo. Dicho de otro modo: lo justo legal, para que sea tal, debería apoyarse en lo justo natural.

El problema surge cuando esto no sucede y se llega a una instancia de convención positiva ignorando o, peor aún, deformando ese criterio de moralidad supralegal. Este es el caso de las atrocidades antes descriptas y el de otros tantos casos en los que se aplican leyes inicuas. En dichas situaciones estamos ante una ley contraria a la moralidad, a la rectitud y a la razón; puro legalismo privado del espíritu de justicia.

CEGUERA MORAL

No es aquí el lugar para analizar las múltiples causas de este fenómeno, pero hay que decir que en algunas épocas y en ciertas culturas suele darse de un modo muy pronunciado tomando la denominación de uno de los últimos libros de Zygmunt Bauman una "ceguera moral". Esto es, una especie de pérdida de sensibilidad ética o entumecimiento que afecta y hasta anula nuestro sentido moral. Cuando este sentido moral se desvanece, el puro acuerdo se convierte en el único recurso para dictar leyes, incluso en desmedro de los inocentes.

Ahora yo me pregunto, ¿no será esto lo que pasa con muchos temas como el caso del aborto en donde lo legítimo o justo quiere ser borrado de plano y en lugar de ello muchos sólo quieren que se discuta en el terreno de lo puramente legal o de lo puramente político?

¿No será esto lo que está de fondo en algunos sectores que defienden el aborto planteando la disyuntiva legal-no legal, cuando hay una instancia previa e ineludible que es la de justo-injusto?
Cuando la ceguera moral a la que refiere Bauman llega al ámbito de la legislación lo más probable es que no se quiera que lo justo en sí sea objeto de discusión. Planteado el debate en estos términos, las cosas justas por naturaleza de la que nos hablaban los pensadores clásicos no serán ya fuente de inspiración para la ley positiva, y acto seguido lo legal se convertirá en pura convención, esto es, en legalismo pragmático carente de auténtica legitimidad.

Se calcula que solamente en Irán, Pakistán y Arabia Saudita durante el año 2015 se ejecutaron a 1.634 personas. También se habla de una cifra aproximada (dado el carácter secreto de la pena capital) de 2.000 condenas a muerte en China durante ese mismo año. Todas ejecuciones, recordemos, bajo un sistema de legalidad.

La cantidad de bebés abortados anualmente supera amplísimamente esos números. Sólo en Estados Unidos se realizaron 1.000.000 abortos en 2012 y en España cerca de 100.000 en 2016.
En nombre de los acuerdos se están cometiendo los más grandes exterminios de la historia. Si el aborto se hubiera convertido en ley en Argentina, éste habría sido un exterminio más.

UNA MIRADA



SOBRE EL RECHAZO A LA LEGALIZACIÓN DEL ABORTO

José H. González del Solar

DERECHO DE LA MINORIDAD, 10-8-18

Todos sabemos qué es lo que estaba en discusión: el derecho a abortar, a matar al niño en el seno materno durante los primeros meses de gestación. Y como un derecho de la madre desnaturalizada que el Estado debía garantizar y los centros de salud públicos y privados debían asegurar, lo que más temprano que tarde obligaría a las obras sociales a brindar la cobertura gratuita. Esto es lo que ha rechazado el Senado de la Nación, reparando el despropósito que venía de la Cámara Baja.

Pero no nos engañemos. La discusión se originó en la amoralidad procedente de la más alta magistratura de la República, capaz de poner en juego cualquier tema como un homenaje a la democracia.

La victoria del "no" fue una respuesta de sentido común, quizás -sólo quizás- interpretando sus votantes que tal es la convicción de la inmensa mayoría del pueblo argentino, que tiene sus defectos pero que  no es criminal. Si sus dirigentes lo traicionan, ¡ah!, esa es otra cosa. A los cordobeses nos duele, en esa dirección, que sus tres senadores nacionales se hayan asociado para votar en contra de esa convicción mayoritaria. La senadora Laura Rodríguez Machado lo hizo en nombre de su hija, como si todos los cordobeses debiéramos someternos a los deseos de su hija, si es que tales son sus deseos.

La discusión se reabrirá en semanas más con motivo del nuevo Código Penal, pero será distinto. Ya no estará en juego la legalización del aborto como un derecho a garantizar, sino las circunstancias en que se comete tal crimen como atenuante o como eximente de responsabilidad penal, manteniendo o ampliando las causales previstas en el Código Penal desde el año 1921. En otras palabras, como excepción a la persecución penal que debe motivar el acto doloso de dar muerte a una víctima inocente. Veremos entonces si la nueva discusión se presenta en esta dirección o si da oportunidad para que se introduzca otra vez y con trampas -ya que la Constitución no lo admite en el mismo año de su rechazo- la "legalización" bajo el disfraz de la "despenalización". Todo parece posible para muchos de nuestros legisladores a espaldas del pueblo que dicen representar.

No sería bueno cerrar estas líneas sin hacer notar que esta discusión ha dejado a la vista intenciones y especulaciones de quienes se dicen defensores de los derechos del niño.

Así sucede con la UNICEF y su posición sobre el aborto. Igualmente con las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), esos "colectivos" que se rasgan las vestiduras cuando recaen medidas restrictivas sobre el adolescente transgresor (y tienen razón), pero que callan sugestivamente cuando está en cuestión el despedazamiento de un niño inocente en el vientre materno (y en esto no tienen razón ni vergüenza). Puede que esto responda a que algunas de esas organizaciones cuentan con aportes extranjeros, de fondos y organizaciones siempre interesadas en el control de la natalidad por cualquier medio, incluso este criminal, pero esto no los justifica.

También sucede con entidades y personas que se presentan como referentes en el tema pero luego guardan silencio o actúan a ocultas para salvar un sitial, una magistratura, una cátedra, un escaño. Ya están a la vista y han perdido toda autoridad en la defensa de los derechos del niño. De ahora en más sus palabras sonarán huecas, sin sustento, de mera especulación intelectual o política para ganar voluntades o votos.

En cuanto a aquéllos que acusan a entidades religiosas de haber alentado la resistencia, como si esto les quitara legitimidad a quienes han votado contra la inicua ley, olvidan la historia nacional, la cultura popular real -no la "inventada" por medios de prensa que han hecho una campaña masiva y desvergonzada en favor de los abortistas- y la tradición jurídica del país, en que desde sus albores el niño en gestación ha sido considerado "persona por nacer". No se advierte qué es lo que vicia la resistencia de quienes reconocen que en todo lo que existe, y particularmente en cada niño que adviene -querido o no por sus progenitores-, está presente el Amor del Creador. Como podría decirlo cualquier cristiano que se precie de tal, nada tiene que ver este crimen con el trato que se debe a la mujer y que ampliamente reconocen las epístolas del magisterio paulino en las Sagradas Escrituras.

Esperemos todos que, una vez acallado el fragor de este debate, haya mayor cordura en quienes deben tomar decisiones en este tema, y sobre todo mayor respeto a la investidura que les ha confiado la ciudadanía para asumir su representación. Una investidura que no los habilita para aceptar la muerte injusta de quienes están llamados también a ser ciudadanos. Todos ellos -al igual que algunos notorios juristas partidarios del aborto- han sido embriones alguna vez, pero a ninguno de ellos -como ahora lo pretenden con otros- se les negó el derecho a nacer.



ABORTO




SE GANÓ UNA BATALLA EN EL SENADO, PERO NO HAY TREGUA

Macri insiste con la despenalización del aborto

NOTIVIDA, Año XVIII, Nº 1123, 9 de agosto de 2018

Por 38 votos en contra, 31 a favor y 2 abstenciones el Senado rechazó el proyecto de legalización del aborto aprobado en junio en Diputados. Inmediatamente el Ejecutivo anunció que el 21 de agosto enviará al Congreso el Proyecto de Reforma del Código Penal que toca particularmente el tema.

“En un sorpresivo mensaje brindado esta mañana en Casa de Gobierno, el presidente Mauricio Macri aseguró que el debate sobre la despenalización del aborto ‘continuará’. Luego de una reunión de gabinete, Marcos Peña dio mayores precisiones. El jefe de Gabinete confirmó que el Gobierno incluirá en el nuevo Código Penal la discusión sobre el aborto. Lo que se prevé es que se quite la pena prevista, lo que despenalizaría la interrupción voluntaria del embarazo pero no la legalizaría” (Infobae, 9/08/2018).

Con vistas al debate que se abre sobre la despenalización del aborto, trascribimos a continuación algunos conceptos vertidos por el Dr. Héctor Hernández en el prólogo de su libro “Salvar vidas con el Derecho Penal”.

“La Cultura de la Muerte utiliza al Garantoabolicionismo y trampas suyas como la doctrina del fruto del árbol venenoso, para no castigar el aborto y dejar así sin defensa penal al pibe no nacido.”
“Porque defender el derecho penal es, querido Pero Grullo, propiciar la existencia de leyes que las establezcan y que las penas se apliquen.”

“¿A quiénes? Pues a quienes cometen delitos. Aunque sean mujeres o varones, ricos o pobres. Es lo justo.”
“¿En favor de quiénes? En favor de las víctimas y de la propia comunidad y hasta de los propios infractores, a los que se intentará mejorar después, o incluso antes, de que el crimen se haya cometido.” (.)
“Aplicar las penas justas…Apelando a una sensiblería con la que no se puede legislar correctamente se nos preguntará: ¿y si es la madre? Si la madre delinquió es injusto que haya desigualdad respecto a los otros infractores; ni ser madre, ni ser pobre, ni ser mujer habilitan ninguna discriminación injusta. Ni es justo que se discrimine al chico muerto en calidad de bien que la Comunidad protege haciéndolo sufrir desigualdad respecto de otras víctimas. Aplicarle la pena será la mejor forma de tomarla a ella en serio y ayudarla a cambiar de vida. Porque establecido el castigo en la ley, es posible que la pedagogía de su presencia con la noticia y sólo con la noticia de su intento de aplicación, incluso preventiva y sin llegar a aplicarla, o llegado el caso aplicándola, produzcan grandes bienes humanos”.

“¿Y si por su situación la que delinque es inimputable? – Ya está puesto en la ley, es de sentido común y no hace falta innovar: según el Código Penal no se le aplica pena o ella se disminuye (art. 34 inc. 1; y los artículos 40 y 41 del Código Penal obligan al juez a atender todos los detalles para graduar las penas en cada caso y bien concretamente).” (.)
“El Movimiento Provida (.) no puede ceder posiciones cuando está defendiendo la mejor y la más convincente de las causas sin transacciones. No se puede matar al inocente que es más inocente por nada del mundo. Y no puede retroceder admitiendo que no se apliquen penas a todos los que delinquieron, porque la despenalización de la mujer que mata implicará ya o a corto plazo la despenalización total y la desprotección de ella, del hijo y de la Argentina, y una desigualdad injusta. Por una especial dinámica de los ambientes tribunalicios y legislativos, será un acercamiento al objetivo de consagrar el crimen cual si fuera un derecho”.

“Sin ignorar todos los problemas humanos que con el aborto se plantean, desde el punto de vista del juicio de razonabilidad jurídica la cosa se reduce a un argumento y a un presupuesto, y lo demás serán cuestiones segundas. Si hay en la panza de la mujer embarazada un ser humano inocente (presupuesto) y hay un principio que dice no matar a otro ser humano inocente por nada del mundo, y si todos los hombres merecen el mismo respeto (argumento), no puede haber seres de primera y de segunda y no se puede matar a los chicos no nacidos”.

CICLO DE APOLOGÉTICA



Grupo de estudio
                                                                                        San Martín de Porres

2018


Agosto 8           Origen católico de la Argentina

Setiembre 12   ¿Es razonable creer en Dios?

Octubre 10       Leyendas negras: evangelización de América

Noviembre 14   La verdad sobre la Inquisición

Diciembre 12    El caso Galileo

El segundo miércoles de cada mes, desde las 18 horas, en el Centro Apostólico Santo Domingo, se reunirá el Grupo para tratar temas que suscitan dudas o polémicas. 
Luego de una breve exposición que realizará un miembro del Grupo, se analizará el tema respectivo a la luz del Magisterio y de la obra de especialistas.



Av. Vélez Sarsfield 32 - Córdoba


CURSO


 sobre Doctrina Social de la Iglesia aplicada a la empresa

La escuela de negocios de la Universidad de los Andes (ESE Business School) realizará este segundo semestre un curso sobre Doctrina Social de la Iglesia (DSI). El programa, titulado "Empresa, Persona y Sociedad" abordará en tres sesiones diversos temas de la DSI aplicada a la empresa, como la relación entre empresa, estado y mercado; el trabajo y el empleo asociados a la dignidad y la plenitud humana; la naturaleza de los vínculos existentes entre la familia y la empresa, entre otros.

"Este programa ofrece elementos de juicio y guías para la acción, de gran utilidad para quienes tienen funciones directivas y se desempeñan en actividades sociales, económicas y empresariales. (…) Conforme a su misión formativa el ESE Business School de la Universidad de los Andes, ha considerado del mayor interés incorporar en su actividad académica 2018 este curso, que busca elevar la mirada hacia una visión trascendente del trabajo y la vida empresarial", señalaron desde el ESE.

El ciclo comienza el jueves 23 de agosto con dos clases: una titulada "Persona, Estado, Mercado y Empresa: Principios Fundamentales", a cargo de Mauricio Larraín, director en el Banco Vaticano y director de Inversiones de Choshuenco; y otra realizada por el director del Centro de Estudios Inmobiliarios del ESE, José Miguel Simian, que tratará el tema "Trabajo y La Plenitud Humana".

La segunda sesión será el jueves 30 de agosto y también constará de dos charlas. La primera clase denominada "Propiedad, Empresa y Bien Común" será dictada por el director del Centro de Ética Empresarial del ESE, Álvaro Pezoa, mientras la segunda, a cargo de la profesora María José Bosch, se centrará en el tema "La Familia (y el Trabajo)".

El programa se cerrará el jueves 6 de septiembre con una segunda clase de María José Bosch y una charla sobre "Responsabilidad Social y Dirección de Personas", a cargo de Álvaro Pezoa.

El desarrollo del programa se realizará mediante la discusión de casos reales, clases interactivas y la lectura de textos breves previamente entregados para la preparación por parte de los asistentes.

El curso tiene un costo de 3UF, pero los socios de la USEC tienen la posibilidad de acceder a un 20% de descuento.



LO QUE LA SOLIDARIDAD SÍ ES




Ignacio Arteaga presidente USEC

Diario Financiero, 2-8-18

Si le pidieran elegir una persona que simbolice la solidaridad, probablemente la primera que se le viene a la cabeza es la figura de San Alberto Hurtado, por su profundo sentido social y porque su llamado a construir un Chile más justo y hermano sigue hoy muy vigente.

El Padre Hurtado murió el 18 de agosto de 1952 y desde el 2001, con motivo de su centenario, se instauró que el mes de agosto estuviera dedicado a la solidaridad. Para algunos, el concepto de solidaridad está asociado a la generosidad opcional, o a una virtud reservada “para gente de buen corazón”, lo que constituye una visión reducida de la solidaridad. Para otros está asociada al socialismo y al colectivismo, nada más errado que esta idea.

La solidaridad no es una ideología, tampoco es sólo una virtud personal, sino que es un principio de orden social que nos recuerda que todos somos responsables de todos.

Como principio rector del orden social, la solidaridad no debiese estar separada del principio de subsidiariedad, porque son dos caras de una misma moneda. A veces algunos las separan por razones ideológicas, pero la realidad se encarga luego de mostrarles su error. Ambas son hermanas que se apoyan y actúan conjuntamente. Cuanto actúo subsidiariamente eso es un acto de solidaridad, y a su vez la forma de solidaridad más acorde con la dignidad humana es cuando ayudo subsidiariamente a los demás, reconociendo sus talentos y capacidades. Por lo tanto, que no nos planteen más esa falsa dicotomía entre solidaridad y subsidiariedad.

En USEC, fundada hace 70 años por inspiración de San Alberto Hurtado para difundir y aplicar la Doctrina Social de la Iglesia al interior de las empresas, queremos rescatar la solidaridad de una serie de prejuicios e imágenes mentales errados. La solidaridad se basa en la sociabilidad humana que emana de nuestra propia naturaleza, sin que hayamos firmado ningún contrato social, ella reconoce esa condición del hombre que lo hace ser feliz solamente en la medida que los demás también lo son.

La solidaridad es el esfuerzo consciente por el bien común, de modo tal que todos seamos responsables de todos, ya que el destino del otro es importante para mi destino y viceversa. Y funciona igual para lo bueno y para lo malo, porque si alguien cae o falla, perdemos todos. No hay decisiones personales, tanto las que llevan a la acción como a la omisión, que no tengan repercusión en el bienestar de los demás. La solidaridad es el principio del orden social que nos enseña a porfía que el destino personal nos lo jugamos todos juntos.

La solidaridad es aun más importante en el ámbito empresarial: el empresario es responsable del destino de sus colaboradores muchísimo más allá de lo que diga o exija el Código del Trabajo, de sus clientes mucho más allá de lo que diga el Sernac, y del medioambiente mucho más allá de lo que le señale la ley o su propia Resolución de Calificación Ambiental (RCA).

El empresario ejerce la solidaridad cuando asume su responsabilidad hacia los demás sirviendo a la sociedad desde su empresa, cuando retribuye con justicia a sus colaboradores por el fruto del trabajo realizado, cuando crea oportunidades de desarrollo, cuando motiva a las nuevas generaciones dándoles un sentido trascendente a sus labores, cuando no pierde de vista el bien común. En definitiva, cuando vive fielmente su vocación empresarial como una noble vocación.

Quiénes Somos

USEC (Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos), somos una fundación sin fines de lucro, fundada por San Alberto Hurtado en 1948.

Nuestra red está conformada por hombres y mujeres de empresa que buscan ejercer un liderazgo coherente, promoviendo el desarrollo integral de las personas y aportando desde la empresa al bien común de la sociedad.
Desde 1957, USEC pertenece a la Unión Internacional Cristiana de Dirigentes de Empresa (UNIAPAC). Esta organización, fundada en 1931 en Europa, se ha extendido a América, Asia y África, contando en la actualidad con cerca de 40 instituciones asociadas alrededor del mundo. Desde este año, su presidencia fue asumida por el empresario chileno Rolando Medeiros, gerente general de Elecmetal S.A., Past President y actual Consejero de USEC.

Misión
 Aportar al desarrollo humano de la sociedad motivando a empresarios, ejecutivos y emprendedores, para que guiados por los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, se comprometan a su mejoramiento personal, el de sus organizaciones y el medio empresarial.