DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

IGLESIAS EN ALEMANIA RECAUDAN MÁS DE 11 MIL MILLONES DE EUROS EN DIEZMO



Noticias.Terra.com , 22 JUN         2016  

Los dos iglesias cristianas en Alemania lograron recaudar el año pasado 11 mil 500 millones de euros (12 mil 975 millones de dólares) en diezmo, el cual se cobra de manera obligatoria en este país a quienes pertenecen a alguna de las iglesias.
Del total, a la Iglesia Católica alemana correspondieron seis mil 11 millones de euros (seis mil 782 millones de dólares), y a la protestante cinco mil 400 millones de euros (seis mil 92 millones de dólares).

La paradoja es que ambas iglesias cristianas en Alemania tienen cada vez menos fieles.

La Oficina Federal de Estadística indicó que el vigoroso aumento en la recaudación del diezmo se debió al buen desarrollo del salario en Alemania, que aumentó en términos reales porque la economía del país está floreciente, y quienes paga el diezmo le va bien.

La información la dieron a conocer en diversas publicaciones la Iglesia Protestante de Alemania y la Asociación de Diócesis Alemanas.

La Oficina Federal de Estadística en Wiesbaden precisó que la recaudación del diezmo en 2014 fue de 10 mil 800 millones de euros (unos 12 mil 185 millones de dólares).

El fisco alemán recauda el diezmo en forma automática y obligatoria, al mismo tiempo que recaba los impuestos sobre el ingreso y las ganancias de los contribuyentes.

El más rico de los arzobispados (Iglesia Católica) fue el de Freising y Munich, que es de donde procede el Papa emérito Joseph Ratzinger. Ese arzobispado recaudó diezmo en 2015 por cinco mil 500 millones de euros (seis mil 205 millones de dólares).

El monto del diezmo en Alemania varía según las regiones. En los estados de Bavaria y Baden Württenberg es de 8.0 por ciento del ingreso gravable; mientras que en el resto de la federación alemana es de 9.0 por ciento.

La recaudación fiscal del diezmo tuvo sus orígenes en el siglo XIX. Los soberanos de los distintos principados alemanes asumieron la obligación de mantener a los clérigos.

En el transcurso de los años, los cambios políticos y sociales condujeron a establecer del diezmo o impuesto para la iglesia en la Constitución del Reino de Weimar en 1919.

Desde la década de los años 70, se registra en Alemania una continua disminución del número de católicos y protestanes que se acreditan como tales. Quien no quiera seguir pagando el diezmo tiene que renunciar a la Iglesia Católica o Protestante ante un Tribunal Civil.

Después de ello, no puede hacer uso de ninguno de los servicios de la Iglesia como matrimonios, bautizos, primeras comuniones, entre otros.

Además de la crisis de confianza que padecen las iglesias cristianas alemanas, se agrega la mortalidad anual y la baja tasa de nacimientos.

En 1914, se censaron en Alemania casi 24 millones de católicos. De la Unificación Alemana (1990) a la fecha, la Iglesia Católica alemana ha perdido 3.1 millones de fieles.


La Iglesia Protestante a disminuido sus filas desde entonces en 4.9 millones de fieles. En 2014 tenía un total de 22 millones 600 mil. La población alemana actual es de 81.5 millones de habitantes.

EL PAPA CONTRA LA PENA DE MUERTE

El no matarás’ es tanto para inocentes como para culpables

Aica, 22 Jun 2016


“El Jubileo Especial de la Misericordia es una ocasión propicia para promover en el mundo formas cada vez más maduras de respeto a la vida y la dignidad de cada persona. No hay que olvidar que el derecho inviolable a la vida, don de Dios, pertenece también al criminal”, afirmó el papa Francisco en un videomensaje con motivo del VI Congreso mundial contra la pena de muerte en Oslo (Noruega).

El Congreso está organizado por la ONG francesa “Ensemble contre la peine de mort” y por la Coalición Mundial contra la Pena de Muerte de la que forman parte 40 organizaciones de todo el mundo.

“Saludo a los organizadores de este Congreso mundial contra la pena de muerte, comenzó diciendo el pontífice en su videomensaje, al grupo de países que lo apoyan, especialmente a Noruega, país que lo acoge, y a todos los participantes: representantes de los gobiernos, de las organizaciones internacionales y de la sociedad civil. Quiero además expresar mi agradecimiento personal, y también el de los hombres de buena voluntad, por su compromiso con un mundo libre de la pena de muerte”.

“Un signo de esperanza es el desarrollo en la opinión pública de una creciente oposición a la pena de muerte, incluso como una herramienta de legítima defensa social. De hecho, hoy día la pena de muerte es inadmisible, por más grave que haya sido el delito del condenado”.

“Es una ofensa a la inviolabilidad de la vida y a la dignidad de la persona humana que contradice el designio de Dios sobre el hombre y la sociedad y su justicia misericordiosa, e impide cumplir con cualquier finalidad justa de las penas. No hace justicia a las víctimas, sino que fomenta la venganza. El mandamiento «no matarás» tiene valor absoluto y abarca tanto a los inocentes como a los culpables”.

“El Jubileo Especial de la Misericordia es una ocasión propicia para promover en el mundo formas cada vez más maduras de respeto a la vida y la dignidad de cada persona. No hay que olvidar que el derecho inviolable a la vida, don de Dios, pertenece también al criminal”.

“Deseo hoy alentar a todos a trabajar no sólo por la abolición de la pena de muerte, sino también por la mejora de las condiciones de reclusión, para que respeten plenamente la dignidad humana de las personas privadas de libertad. ‘Hacer justicia’ no significa que se deba buscar el castigo por sí mismo, sino que las penas tengan como finalidad fundamental la reeducación del delincuente”.

“La cuestión debe ser encuadrada en la óptica de una justicia penal que sea abierta a la esperanza de reinserción del culpable en la sociedad. ¡No hay pena válida sin esperanza! Una pena clausurada en sí misma, que no dé lugar a la esperanza, es una tortura, no es una pena”.


“Espero que este Congreso pueda dar un nuevo impulso al compromiso con la abolición de la pena capital. Por eso mismo, animo a todos los participantes a continuar con esta gran iniciativa y les asegura mí oración”, concluyó el Santo Padre su mensaje.+ 
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El Catecismo reconoce a la autoridad pública el derecho y el deber de aplicar penas proporcionadas a la gravedad del delito (2266).
El párrafo 2267 recuerda la enseñanza tradicional de la Iglesia, que no excluye el recurso a la pena de muerte, en las condiciones que detalla.

FABRICACIÓN DE NIÑOS, EUGENESIA Y DERROTA DE LA MUJER


A propósito del libro “¿Qué es una familia?”, de Fabrice Hadjadj
(Tomado y adaptado de: Archipiélago Ortodoxia, el blog de Jorge Soley)

Fabrice Hadjadj, filósofo y escritor francés católico converso.
Director de la Fundación Anthropos en Lausanne, Suiza

¿Y si la familia no fuera el “hogar cerrado” que siempre se ha pensado? ¿Y si fuera la “institución anarquista por excelencia”? De hecho, es anterior a las ideologías y al estado. Fundamentada en lo más concreto del ser humano — o sea, en eso que todos estamos pensando —, aparece con el deseo que une a un hombre y a una mujer. Tanto si es regia como si es puritana, la oscura fuente de donde brota la familia está en nuestra ropa interior. 
Y los nacimientos que brotan de ella desconciertan a sus mismos autores, los abren a una novedad que burla sus planes: un pequeño trisómico(*) puede surgir de la mejor pareja de ingenieros; un hermafrodita, de una pareja de activistas contrarios al matrimonio homosexual; un poeta, de dos eminencias de las finanzas… 

Sin ninguna anomalía particular, todo hombrecito que nace es siempre un acontecimiento que excede la capacidad de sus padres. Pero a los “innovadores” les gustaría poner límites a una novedad tan desconcertante. Querrían transformar la familia en laboratorio y que dejara de estar fundamentada en el sexo para estarlo en la ingeniería. El padre reemplazado por el experto, el abrazo apasionado por el tubo de ensayo transparente, la mesa familiar por la tableta electrónica, etc.

Este nuevo libro de Hadjadj, “¿Qué es una familia?”, quiere mostrar el vínculo que une lo lógico con lo genealógico, oponiéndose a su dislocación contemporánea en provecho de la tecnología. Se atreve a afirmar que la diferencia de los sexos es el cimiento de la inteligencia humana, y que el nacimiento ordinario está más cargado de porvenir que todos los magníficos futuros planificados por la “procreación médicamente asistida”.

Parece cada vez más claro que el rechazo prometeico del mundo moderno hacia la naturaleza es ya, y lo va a seguir siendo, uno de los grandes asuntos de nuestro tiempo. Esto incluye todo lo relacionado con la generación de seres humanos, desde las técnicas de fabricación de los mismos in vitro hasta los recientemente popularizados “vientres de alquiler”.  Una de las cuestiones clave en este asunto, que supone una quiebra radical, es la transformación de la gestación en producción. Me gustaría llamar la atención sobre dos puntos en los que el pensador francés Fabrice Hadjadj  me parece preclaro.

En primer lugar, cuando Hadjadj plantea, con su estilo provocador, cómo, si son lógicos, los defensores de la producción de niños en vientres de alquiler exigirán la eugenesia, el mínimo control de calidad que se debe exigir en toda producción:

“Indiscutiblemente, según acabamos de ver, si se pasa del nacimiento a la fabricación del hombre, exigir un individuo sin defecto alguno  será de una moralidad total. Y si la bioética tiene algo que hacer en este ámbito, no hay tarea más urgente que establecer una oficina de reclamaciones e incluso un servicio posventa. Supongamos que nuestro inteligente teléfono portátil recién estrenado deja de funcionar. Nos escandalizaría bastante oír al vendedor invocar a los dioses y culpar del defecto a la fatalidad. 

Estamos en nuestro derecho, en el orden de la fabricación, cuando exigimos un producto perfecto. Cosa que no es cierta en el orden del nacimiento (incluyo en este término la fecundación, la gestación, el parto e incluso, en cierto modo, la educación consecutivas a la unión de un hombre y una mujer). En el mismo momento en que el nacer se convierte en un hacer, todos los imperativos morales no podrán hacer otra cosa más que reforzar la eugenesia a la que esa misma moral pretende poner trabas”.

En segundo lugar cuando, a continuación, Hadjadj señala cómo, el paso de la gestación natural a la fabricación in vitro impone un igualitarismo que despoja a la mujer de lo suyo y consolida la dominación del hombre, una dominación, eso sí, que se ejerce a través de la técnica:

“Si hay algo que el imperio de la fabricación rechaza por su esencia, más aún que cuidado del bebé, es la gestación. La gestación consiste en acoger en uno mismo un fenómeno oscuro que escapa dos veces a su control: en su proceso y en su término. La fabricación es todo lo contrario: se trata de construir fuera de lo mismo de manera totalmente visible, algo que se controla desde un extremo al otro de la cadena. El paso de la gestación in útero a la fabricación in vitro puede aparecer como la gran emancipación de la mujer del futuro, pues por su perfecta igualdad con el hombre puede ser enrolada por un patrón en la gran guerra económica. Pero, realmente, es su total capitulación. Porque la gestación es lo propio de lo femenino. El macho no puede llevar en sí a un hijo, sino solamente fabricar objetos fuera de sí. Por lo tanto, pasar de la gestación oscura a la fabricación transparente, promover la objetivación del útero artificial y el rechazo a la muñeca en provecho del tetris(**), es asegurar la dominación fálica. Pero una dominación fálica sin falo, puesto que el macho de musculatura mecánica es reemplazado por el ordenador que juega al Meccano. Nuestra época tiene esa particularidad: gracias a la tecnología, la dominación fálica queda asegurada principalmente por mujeres histéricas seguidas por hombres”.

Bienvenidos al mundo feliz.
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(*) individuo que tiene un cromosoma extra
(**) videojuego de puzzle

RENOVAR LA POLÍTICA

 objetivo del II Curso de Verano del Grupo Polis

Toledo, 13-6-16

A lo largo de tres días habrá cinco conferencias-coloquio, en las que se reflexionará, entre otros temas, sobre la participación de los cristianos en la política, el concepto de bien común, el diálogo como método político o a sociología política española.

Del 1 al 3 de julio tendrá lugar en la Casa de Ejercicios “El Buen Pastor” de Toledo el II Curso de Verano sobre Doctrina Social de la Iglesia que organiza el Grupo de Trabajo POLIS, de la Delegación de Apostolado Seglar de la Archidiócesis de Toledo. Esta segunda edición, continuación de la celebrada con éxito el pasado año, tendrá como eje conductor “Renovar la Política”, siguiendo las directrices marcadas en el Programa Anual del Plan Pastoral de la Archidiócesis “Hago nuevas todas las cosas”.

El Curso comenzará el 1 de julio con un taller-tertulia sobre las “Principales preocupaciones políticas y propuestas”. Continuará el sábado 2 de julio con dos conferencias-coloquio del profesor de Filosofía Moral y Política de la Universidad de Valencia y director de la Universidad Internacional “Menéndez Pelayo”, Agustín Domingo Moratalla, que versarán sobre la “Concepción de la Política en la Doctrina Social de la Iglesia”, y “La Política: Ciencia y Arte. La Formación del Cristiano en Política”.

Por la tarde, la politóloga y profesora de Doctrina Social de la Iglesia de la Universidad de San Pablo CEU, Ana Sánchez Sierra, hablará de “Sociología Política Española: Mapa de Actores. Campañas, Elecciones, Comunicación Política, las TIC”.  Asimismo habrá una mesa redonda sobre el diálogo como método político con políticos cristianos de todos los partidos. El día finalizará con una visita cultural a la Catedral de Toledo.

El domingo 3 de julio será Josep Miró i Ardevol, miembro del Consejo Pontificio de Laicos y Presidente de “eCristians”, quien impartirá dos ponencias sobre “El Cristiano, la Participación Política y los Partidos”, y “Propuestas para renovar la Política Española en sus diversas dimensiones desde la DSI: Reglas de Juego, Agenda, Actuaciones, Campañas, Políticas Públicas y Gestión”.


Con este Curso se pretende profundizar en el conocimiento del Magisterio de la Iglesia sobre la participación y el compromiso de los cristianos en política. Forma parte del Plan de Acciones de la Delegación de Apostolado Seglar para difundir el conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia y animar al compromiso de los fieles laicos en la vida pública. 

DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA EN EL PARTIDO JUSTICIALISTA


Página12, 17-6-16

El Partido Justicialista (PJ) nacional lanzó una secretaría partidaria de Culto y Doctrina Social de la Iglesia Católica. El presidente del PJ, José Luis Gioja, y los intendentes Verónica Magario y Gustavo Menéndez estuvieron ayer en la presentación de este organismo junto al padre José “Pepe” María Di Paola y se sumaron a la mesa de la secretaría el intendente de San Antonio de Areco, Francisco Durañona y Marina Fassi, intendenta de Cañuelas.

El acto se realizó ayer en la sede del PJ, donde se repartieron volantes con la imagen del papa Francisco y los principales puntos del pacto de San Antonio de Padua, que entre otras cosas apunta a “combatir la pobreza y luchar contra el narcotráfico”.

Desde la conducción del PJ nacional señalaron que esta secretaría es para “desarrollar el magisterio conceptual de la doctrina social de la iglesia católica”. Durante el discurso de presentación, Menéndez leyó un extenso texto en el que citó varias veces salmos de la Biblia y, al salir de la reunión, se refirió al caso López al señalar ante la prensa que el ex funcionario kirchnerista “no era del Partido Justicialista sino del partido de los ladrones”.

Al día siguiente de la conformación de las nuevas autoridades del PJ, la Conferencia Episcopal Argentina recibió en su sede a la mesa de conducción partidaria, ocasión en la que los obispos José María Arancedo y Carlos Malfa recibieron a José Luis Gioja, a Daniel Scioli y a Lucía Corpacci. “Fue una excelente reunión de presentación” sostuvo por entonces Gioja, y agregó que “le hemos ratificado a los Obispos nuestra permanente voluntad de diálogo sin resignar a nuestras convicciones”, expresiones que se suma a la adhesión al Pacto de San Antonio de Padua, por parte de medio centenar de intendentes peronistas.señalar ante la prensa que el ex funcionario kirchnerista “no era del Partido Justicialista sino del partido de los ladrones”.


LAS CIFRAS DEL VOLUNTARIADO EN LA ARGENTINA

 ¿Cuánto representaría el trabajo voluntario en el país si se pagara un sueldo? En 2014 la consultora Voices! realizó ese cálculo. La cifra aproximada fue de 43.000 millones de pesos, es decir, el 7 % del presupuesto nacional, tres veces el gasto de la Asignación Universal por  Hijo y el 90 % del presupuesto nacional en educación.
Para calcularla se tomó en cuenta la cantidad de horas semanales dedicadas a voluntariado y el sueldo mínimo oficial de 2014.


Fuente: La Nación, 19- 6- 2016

EL CASO DE LAS ASOCIACIONES CON "UNA DISCIPLINA NO CONFORME CON EL NOMBRE CRISTIANO NI CON LA SALUD PÚBLICA" (RN, 37)


Observaciones sobre un elemento "menor" de Rerum novarum

SE Mons. Giampaolo Crepaldi
Observatorio Internacional Cardenal Van Thuan, 17-6-2016


No siempre es fácil distinguir entre los elementos menores y mayores de un texto. Con el tiempo cambia la perspectiva y lo que antes era considerado mayor puede ser visto posteriormente como menor, y viceversa. En ocasión de este 125 aniversario (1891-1916) de la importante encíclica de León XIII, me gustaría detenerme sobre un aspecto que, en mi opinión, ha sido considerato menor y precisamente por esto se ha descuidado u olvidado. 

Hay muchos aspectos olvidados de la encíclica leonina. No son tan claros como muchos otros, son más humildes o sumisos y por lo tanto corren el riesgo de ser arrinconados. Es más: a veces son arrinconados porque son poco "correctos" respecto al pensamiento de muchos intérpretes que hoy están de moda. Aspectos considerados menores porque son incómodos en otros aspectos. Como sucede tal vez con el que voy a tratar, intentando atraer la atención sobre él.



El asociacionismo obrero y católico en particular 

Uno de estos aspectos menores es la propuesta de León XIII a los obreros, y a los obreros católicos en concreto, de organizarse para defenderse de las "cosas nuevas" ( Res novae ) que la sociedad industrial y las ideologías que la animan han traído consigo. Rerum novarum dedica a esto los párrafos finales.

Ante todo, se dice que el derecho de asociación es natural y que las asociaciones entre ciudadanos preceden al estado. Tienen carácter privado si sus fines son privados y público si su fin es el bien común. También las asociaciones de la Iglesia tienen que gozar de este derecho, pero a veces el estado de la época confiscaba sus bienes y las privaba de personalidad jurídica, actitudes que Rerum novarum crítica con firmeza. El derecho de la Iglesia se funda, por lo tanto, también en el derecho natural y no en un privilegio eclesiástico.

Quisiera hacer observar, de pasada, dos aspectos interesantes respecto a este punto. La distinción entre asociaciones privadas, cuyo fin es el bien de los socios, y sociales, dirigidas al bien común y, por consiguiente, con valor público, tiene actualmente gran importancia. En la confusión actual entre derecho privado y derecho público [1] , el confín ya no está tan claro. 

La familia, por ejemplo, debería ser considerada una sociedad natural (y, por lo tanto, originaria y estructuralmente ordenada al bien común y necesitada de protección política en cuanto tal), pero a menudo es considerada una agregación social privada y, por consiguiente, desvinculada de cualquier referencia al bien común por lo que no es merecedora de reconocimiento jurídico y de protección pública. 
Aquí tiene su origen, también, la legislación que prevé el reconocimiento jurídico de las parejas homosexuales en cuanto "agregación social" (artículo 2 de la actual Constitución italiana), y no en cuanto "sociedad natural"(artículo 29). León XIII hacía esta distinción sobre la base del concepto "fin": un fin público o un fin privado, pero la concepción de fin a la que está vinculada la noción de derecho hoy ha sido abandonada y sustituida con la de derecho individual y subjetivo, independientemente del fin que, valiéndose de estos derechos, se quiere alcanzar [2]. 

Al centrarse en los derechos y no en el fin es imposible distinguir entre público y privado y, por lo tanto, entre asociaciones cuyo fin es el bien común y asociaciones cuyo fin es el bien individual de sus socios.

El segundo aspecto notable de este pasaje de Rerum novarum es que los derechos de las asociaciones católicas y, por lo tanto, de la propia Iglesia ante el estado dependen del derecho natural de asociación. La Iglesia pertenece a la sociedad civil que, dice la encíclica, precede al estado. Sin duda el estado puede prohibir el ejercicio de estos derechos que lo preceden cuando éstos ponen en peligro otros bienes públicos como la justicia o la paz, pero no puede intervenir arbitrariamente conculcando el derecho natural de asociación de las personas, de las familias y de los grupos sociales intermedios. 
También hoy la Iglesia reivindica en muchas partes del mundo esta libertad, fundada sobre el derecho natural y se opone a la violencia, a la discriminación ya las tropelías de los poderes políticos respecto a sus asociaciones. Sin embargo, esta justa perspectiva no debe confundirnos e inducirnos a equiparar los derechos de la Iglesia católica hacia el estado con los de cualquier otra asociación o confesión religiosa. Sería una reducción de la justa pretensión de la Iglesia católica que, de hecho, no sólo tiene el derecho de ser respetada por el estado en el ámbito de la sociedad civil, sino que tiene también el derecho de orientar el estado hacia el verdadero bien de la sociedad, al ser ella la depositaria y la conservadora del propio derecho natural, al que apela para defender las propias asociaciones de la injerencia del estado.

  

Sin embargo, con todo esto no hemos llegado aún al aspecto "menor" que nos interesa. El asociacionismo, sigue Rerum novarum , se ha difundido mucho también entre los obreros, algo legítimo y deseable. Pero León XIII advierte de un peligro: a veces estas asociaciones están "dirigidas por jefes ocultos, los cuales imponen una disciplina no conforme con el nombre cristiano ni con la salud pública". 

He aquí la propuesta del Papa: "En este estado de cosas, los obreros cristianos se ven ante la alternativa o de inscribirse en asociaciones de las que cabe temer peligros para la religión, o constituir entre sí sus propias sociedades, aunando de este modo sus energías para liberarse valientemente de esa injusta e insoportable opresión. ¿Qué duda cabe de que cuantos no quieran exponer a un peligro cierto el supremo bien del hombre habrán de optar sin vacilaciones por esta segunda postura?" (37).

Tras haber examinado las características que las asociaciones obreras deben tener para poder funcionar y alcanzar sus objetivos, León XIII vuelve al tema de las asociaciones "católicas" en el párrafo 40 y sostiene que, entre sus fines, además de resolver los problemas concretos de los obreros está también la evangelización: "De lo que se seguirá, además, otra ventaja: que se dará una esperanza y una oportunidad de enmienda no pequeña a aquellos obreros que viven en el más completo abandono de la fe cristiana o siguiendo unas costumbres ajenas a la profesión de la misma".

He aquí dos aspectos llamados menores que nos interesan de manera particular.

El primero dice que los católicos, cuando se asocian y se comprometen en la sociedad, no pueden colaborar con todos, contrariamente a lo que en general se sostiene hoy en día. De hecho, actualmente prevalece la idea de que el católico debe abrirse a la colaboración general, mientras que según León XIII, en cambio, así corre el riesgo de colaborar en la realización de objetivos equivocados, negativos tanto para el hombre como para la religión católica (y normalmente sabemos que las dos cosas van juntas). No basta que una asociación tenga unas finalidades buenas junto a otras malas para merecer la colaboración de los católicos. No se puede perseguir el bien haciendo el mal: por eso el católico, al no poder separar los fines buenos de los malos, no puede adherirse.

Me gustaría poner algunos ejemplos prácticos. En el campo de la asistencia internacional las ONG católicas acaban, a veces, colaborando con otras ONG o con organismos y agencias internacionales que no comparten la misma antropología. El compromiso con los derechos humanos tal como lo entienden estas ONG, extensible también a la denominada salud reproductiva, prevé la esterilización forzada y el aborto. La ONU ha asociado el Consenso del Cairo, que incluye precisamente la salud reproductiva así entendida y la extiende a la ideología de género, a la renovación de los objetivos del Milenio para el periodo 2016-2030 [3] . Esto significa que el compromiso por los derechos humanos (el acceso al agua potable o el acceso de las mujeres a la educación…) estará institucionalmente vinculado a la promoción del aborto, también químico. Es evidente que en estos casos se plantea el problema indicado más arriba: las ONG católicas, ¿pueden colaborar?

El problema se plantea aquí, en nuestras sociedades. El católico está convencido de que es necesario promover la igualdad entre hombre y mujer, pero no puede colaborar con asociaciones que deforman este discurso mediante un feminismo ideológico o la ideología de género. El católico sabe que tiene que comprometerse en la lucha contra el SIDA, pero no ayudando a asociaciones que lo hacen distribuyendo anticonceptivos –incluidos los llamados de emergencia que pueden ser abortivos– apoyando así a los grandes grupos farmacéuticos. La antropología cristiana no se lo permite. Sin duda, para una asociación católica es posible gestionar un proyecto de intervención social en colaboración con un Ayuntamiento, pero si esto implica apoyar una junta municipal que con sus políticas destruye a la familia la cosa pasa a ser ilícita.

Como puede verse, la advertencia de León XIII, si bien hoy es ampliamente ignorada, sigue siendo de gran importancia. Sólo aparentemente se trata de un aspecto menor. Creo que el cambio de perspectiva es debido sobre todo al cambio de la relación Iglesia-Mundo propugnado por algunas corrientes teológicas. Este no es el lugar adecuado para profundizar este aspecto, por lo que bastará dar alguna noción. Para algunos teólogos que no hacen referencia a los presupuestos filosóficos y teológicos de León XIII, el mundo es el lugar en el que Dios se revela en el camino de la historia de la humanidad al que también pertenece la Iglesia. 

Ésta, por consiguiente, debe estar plenamente en el mundo, aprender del mundo, caminar con todos sabiendo que en esta historia no nos es concedido nunca ver plenamente la verdad. Por este motivo desaparece la necesidad misma expresada por León XIII de tener asociaciones católicas que defiendan la perspectiva católica considerada en su conjunto. A esto se añade otro elemento, la atención a la persona. Visto que cada persona es una realidad muy compleja y que ninguna es completamente santa o pecadora, blanca o negra, buena o mala, nos debemos acompañar con todos, discerniendo mediante el diálogo los caminos que hay que seguir y las cosas que hay que hacer. Creo que es debido a estos dos motivos, aquí muy resumidos, por lo que hay católicos comprometidos en colaborar con asociaciones de tipo radical, que por un lado luchan por la justicia en las cárceles y por la otra por el derecho al aborto, sin entender la ilicitud de esta colaboración, es más, presentándola incluso como algo que el Evangelio requiere.

A todo cuanto dicho hasta ahora se puede añadir otro aspecto, hoy especialmente evidente. Los cristianos colaboran con muchas iniciativas de solidaridad y de humanismo horizontal sin contribuir a que éstas se eleven al nivel vertical y transcendente. Es el caso de la militancia católica en favor del ambiente o de la paz, que llevan a cabo también en colaboración con otras organizaciones que dan una versión naturalista del ambiente y una versión sociologica, pero no espiritual, de la paz. 

¿Los católicos no deben colaborar? Es necesario decir que en ciertos casos el compromiso en favor del ambiente y de la paz está talmente lleno de significados partidistas de tipo panteísta, naturalista, político e ideológico que una colaboración resulta muy difícil. Es posible en algunos casos, a condición de que los católicos no se olviden de aportar su especificidad. Para la ecología esta especificidad consiste en hablar no de la naturaleza, sino de la creación; para la paz, esta especificidad consiste en decir que el mundo no puede conseguir la paz por sí mismo.

La evangelización como fin último

El segundo elemento del pasaje de Rerum novarum mencionado antes es su finalidad evangelizadora. En este pasaje León XIII presenta la Doctrina Social de la Iglesia y la acción social y política por ella inspirada como "instrumento de evangelización", como dirá posteriormente Juan Pablo II [4] . Ciertamente, no se trata de hacer proselitismo, es decir, intercambiar la solidaridad social, que hay que dar a todos, con la adhesión a la religión católica, sino de dar testimonio y de anunciar, también dentro de la acción social y económica, la fe católica en todas sus exigencias. 

Es interesante el hecho de que aquí el Papa habla tanto del arrepentimiento moral como del arrepentimiento religioso que los obreros católicos podrían inducir en sus compañeros de trabajo, manteniendo por lo tanto unidas ambas cosas. Hoy, después del llamado "cambio antropológico", ya no se dice esto porque daría la impresión de que la fe religiosa es algo que emplea para su propio uso las dimensiones humanas de la existencia, a partir de las cuales se debe pensar después la fe cristiana, y no lo contrario. Sin embargo, ésta no era la idea de León XIII.

Es necesario entonces que profundicemos brevemente la alusión hecha acerca del proselitismo. Trabajar en la sociedad sólo para los católicos, dar asistencia sólo a los católicos e inducir a hacerse católico para usufruir de ayudas y beneficios sería una forma inaceptable de proselitismo. Si una asociación católica que distribuye comidas a las personas sin hogar lo hiciera sólo para quien se declarara católico sería proselitismo. La caridad cristiana no se hace sólo a los "asociados" o a los "inscritos". Esto es verdad, pero con dos aclaraciones.

Abrirse a la caridad para todos no quiere decir autocensurar la propia identidad católica. La asociación que distribuye comida a los necesitados no debe esconder que es católica y tampoco el hecho de que lo hace porque es católica; no debe quitar de las paredes los símbolos católicos y, una vez haya establecido una relación humana con los beneficiarios, no debe evitar hacerles la propuesta católica, no como condición para beneficiarse de los servicios, sino como fruto y desarrollo de un encuentro.

La segunda aclaración desarrolla lo que he dicho hasta ahora. Pensar en influir sobre las costumbres y las leyes de una sociedad, sobre los procedimiento y las elecciones políticas es interpretado, a menudo, como bajo proselitismo, como intento de coger partes del poder "católico", como voluntad de poner la propia bandera en un ámbito de la sociedad, como conquista más que como servicio. El proselitismo, en estos casos –así se dice a menudo–, transforma la fe en ideología.

De manera más general, y volviendo a cuanto dicho más arriba sobre la relación entre la Iglesia y el Mundo, se piensa que cualquier pretensión de la Iglesia de llevar una luz al mundo que no nazca del propio mundo es un macro-proselitismo hacia el mundo, no es un anuncio sino una conquista.

Sabemos, sin embargo, que no es así porque se trata, en cambio, de una liberación. En el mundo hay muchas cosas buenas, fruto de la creación, de la ley natural que orienta todas las conciencias que se dejan conducir por ella, de las "semillas" que el Verbo, en su sabiduría, ha sembrado en todo el género humano, también fuera de los límites del registro de la Iglesia. Pero el mundo está también en manos del "Príncipe de este mundo" y como tal necesita la salvación, pues no es capaz de dársela a sí mismo y de darla. Difundir el anuncio de la liberación de Cristo en el mundo no es, entonces, índice de proselitismo, sino de evangelización, de la que la Doctrina Social de la Iglesia es instrumento y expresión [5] .
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[1] Francesco Gentile, Intelligenza politica e ragion di Stato , Giuffré, Milano 1083, pp. 7-14.

[2] Sigue siendo fundamental la obra de Carl Schmitt sobre la disolución del Jus publicum europaeum, resultado del proceso de secularización: Carl Schmitt. Il nomos della terra , Adelphi, Milano 1991; Id., Ex captivitate salus , Traducción de Carlo Mainoldi. Con un ensayo de Francesco Mercadante, Adelphi, Milano 1987.

[3] Marguerite Peeters, La piattaforma e la strategia post 2015 degli attori del Diritto alla salute sessuale e riproduttiva , “Bollettino di Dottrina sociale della Chiesa”, X (2014) 3, pp. 68-73; Id., Vent'anni di diritto alla salute sessuale e riproduttiva in Africa. Risultati ottenuti dagli attori transnazionali nelle istituzioni politiche dopo il Cairo. Sfide per la Chiesa , “Bollettino di Dottrina sociale della Chiesa”, X (2014) 3, pp. 68-73; Id., Il gender. Una questione politica e culturale , San Paolo, Cinisello Balsamo 2014.

[4] Juan Pablo II, Carta encíclica Centesimus annus (1991), nn. 5, 55; Id., Carta encíclica Sollicitudo rei socialis (1987) n. 41.

[5] Consejo Pontificio "Justicia y Paz", Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia , Ciudad del Vaticano 2004, pp. 32.36 (nn. 60-71).


Observatorio Internacional Cardenal Van Thuan, 17-6-2016