DON BOSCO

DON BOSCO
"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

Pobreza e indigencia: la otra gran mentira del Indec



Por Gabriel Conte

Al final del camino, la incredulidad que genera el organismo no permite conocer cuántos son los argentinos que peor están pasando este momento.

El gobierno fija, periódicamente, un valor estimativo para la canasta básica de alimentos y otro para la canasta básica total, que incluye otros aspectos que hacen a la vida cotidiana, más allá de la comida.

Con ese dato, podemos saber desde qué nivel de ingresos un pobre deja de ser indigente y un escalón más arriba, con cuánta plata se sale de la pobreza.

Claro, todavía no decimos quién dice cuánto vale cada cosa que va adentro de esa canasta: el Indec.

A partir de aquí –y desde que el primer militante de este gobierno maneja el área “a la carta”- sobreviene la duda en torno de la veracidad de estos datos.

Una aclaración necesaria es que la conformación de las canastas obedece a una construcción científica, sin posibilidades de que el diablo meta la cola.

Para lograr la conformación estimativa de qué es lo que come un argentino promedio se recurre a una tabla que equilibra una serie de elementos que no pueden ser alterados por decreto.

Por ejemplo, la canasta básica mensual de alimentos de una persona adulta que es considerada por el gobierno como parámetro, está compuesta por un poco más de 6 kilogramos de pan, un poco menos de medio kilo de galletas saladas, 3 cuartos de galletas dulces, un kilo de harina, 1 kilo 300 de fideos, 7 kilos de papas, 1 kilo y medio de azúcar, casi 700 gramos de camote, un cuarto kilo de dulce de algún tipo (leche, batata o mermelada), un cuarto de legumbres (porotos, lentejas o arvejas), casi 4 kilos de hortalizas, un poco más de 4 kilos de frutas, 8 kilos de leche, más de medio kilo de huevos, aceite, gaseosas, sal fina y gruesa, vinagre, café, té y más de medio kilo de yerba.

El daño y el engaño

Sin embargo, es la manipulación de los precios de cada uno de esos productos lo que genera un efecto dominó sobre las políticas públicas del país.

¿Tanto así? Sí. Porque si el cálculo de la canasta aparece como bien conformada, pero mucho más barata de lo que en realidad le cuesta a cualquier argentino a la vuelta de su casa, una consecuencia obvia es que los registros oficiales de la pobreza demostrarán –como de hecho ocurre- una disminución.

El gobierno calcula, cree y quiere hacer creer que los pobres son menos de los que son. Por lo tanto, vivimos en medio de un gran engaño.

El abismo que hay entre las estadísticas oficiales de disminución de la pobreza y lo que uno ve en la calle tiene fundamento: no estamos locos ni nos hemos vuelto todos unos incurables incrédulos, sino que la pobreza y la indigencia están allí. Tal vez en menor escala, comparando la situación con, por ejemplo, el año 2001. Pero siguen allí. Y hay más que los que el gobierno dice que hay.

Esta falta de criterio del gobierno nacional al manipular cifras de precios de alimentos en una institución que, antes de Moreno, gozaba de prestigio internacional, genera un efecto paradojal, ya que, lejos de convencernos de que todo está mejor, ocurre “la gran Pastorcito Mentiroso”, minando de cuajo con su credibilidad.

Argentinos, ¡a las cifras!

Hay muchas cifras disponibles en el portal oficial del Indec, pero no todas están lo suficientemente actualizadas.

En lo que respecta a los valores de la canasta básica de alimentos que tomamos como ejemplo, hay que decir que lo disponible es tan sólo un botón de una gran prenda. Pero para muestra, sirven.

En enero de 2007 para no adscribirse a la lista de indigentes un argentino adulto debía consumir alimentos por 137, 62 pesos. Una familia –entendida como un núcleo de 3 adultos Indec, o dos adultos y dos niños normales- necesitaba para no ser un excluido de la sociedad comprar alimentos por la suma de 412,92 pesos. Sólo en alimentos, sin contar vivienda, escuela, esparcimiento, transporte, etc.

Los cálculos más optimistas de inflación real entre 2007 y 2008 hablan de un 25% de crecimiento de los precios. Sin embargo, para el gobierno, en enero de 2008 esa misma canasta sólo se había incrementado a 144,21 pesos, con el increíble dato alentador de que en Julio, mes del conflicto entre campo y gobierno que hicieron subir los precios y escasear los principales productos, la cifra ¡cayó! A 143,43, siguiendo en caída libre hasta Agosto en que se valoró en 142,04 pesos por persona adulta. Es decir, que un año después del primer cálculo, para que una familia no fuera considerada indigente debía comprar comida por 432,63 pesos, centavos más o menos, 20 pesos inferior a la un año antes.

Ya en noviembre de 2008 no era una familia menesterosa la que accediera a comprar 430,77 pesos de comida.

Y más aun: para no ser pobre (recordemos: un escalón más arriba de la indigencia), cada adulto debía invertir en este menester vital en noviembre 316,69 pesos, lo que representa unos 950 pesos por grupo familiar tipo.

Y entonces, ¿cuántos pobres hay?

Para saber cuánta es la cantidad de gente pobre e indigente, no sirven los datos que difunde el gobierno.

Pero cualquier gobierno, ya sea aquí en cualquier municipio o en la China, necesita saber a quién destina sus acciones, para poder redistribuir, igualar y desarrollar, algo a lo que se le llama (también en todo el mundo y bajo cualquier régimen, gobernar).

El área oficial del gobierno de la que puede requerirse la información sobre pobreza nos informa que en el país hay un 17,8 por ciento de la población bajo la línea de pobreza y un 5,1 por ciento, bajo la línea de la indigencia (establecidos, ambos límites, por los ingresos que contamos más arriba).

Pero claro, el cálculo está hecho sobre la base distorsionada de cuánto vale un kilo de papas o una bolsa de pan.

Parece increíble (y lo es, por cierto) pero para poder establecer políticas públicas el Estado argentino se autoengañó. Si éste es el diagnóstico que se hace, la programación de las inversiones sociales del Estado serán equivocadas. Y la fábrica de pobres será la última en cerrarse.


www.politicaydesarrollo.com.ar, 31-Dec-2008

Desde 2001, el poder de compra de los jubilados cayó hasta 40 %


Silvia Stang
LA NACION, 28-12-08


El último año sin ley de movilidad de haberes jubilatorios (el nuevo régimen regirá desde 2009) llega a su fin con una pérdida acumulada para muchos jubilados y pensionados de hasta un 40% en el valor real de los ingresos mensuales, si la comparación se establece con los últimos meses de 2001. Quienes en aquel entonces cobraban $ 1000 mensuales o más -el segmento de pasivos con menores ajustes en los últimos años- pueden hacer frente, en promedio, a sólo un 60% del gasto que cubrían siete años atrás.

Pese a las especulaciones que existieron cuando el Poder Ejecutivo decidió tomar los ahorros acumulados por los 9,5 millones de afiliados a las AFJP, no hubo finalmente un alza de haberes antes de finalizar 2008, aunque sí una asignación de pago único por fin de año, de $ 200, que fue presentada por la presidenta Cristina Kirchner como un "reconocimiento" para las personas mayores.

La falta de una actualización de los ingresos jubilatorios que acompañe la evolución de precios (respetando el poder de compra) o el alza de los salarios activos es el principal motivo del incremento inédito de causas judiciales que hubo durante 2008 contra la Anses: llegaron a presentarse en promedio 125 demandas diarias y, según fuentes del fuero de la Seguridad Social, hay 221.000 causas tramitándose en las distintas instancias de la Justicia. En esos expedientes podrían estar representados casi medio millón de jubilados, ya que muchos juicios tienen más de un reclamante.

Estimaciones de las caídas
Para la franja de ingresos más altos, el primer ajuste llegó en junio de 2006, cuando el alza de precios acumulada desde 2001 era del 82,6 por ciento. Este grupo suma un aumento del 63,07% frente a una inflación cercana al 170% (según los datos del Indec hasta diciembre de 2006 y estimaciones de economistas desde enero de 2007, cuando la intervención política en el instituto minó la confiabilidad de los datos).

Si hace ocho años un jubilado percibía $ 1500, su haber es ahora de 2445. Pero, según el aumento promedio de precios (el efecto varía según el consumo de cada hogar), los bienes y servicios que en esa época valían $ 1500, hoy obligarían a desembolsar $ 4050. Y así, lo que ahora esta persona retira de la ventanilla del banco equivale al 60% del valor de esta canasta.




Tres ex oficiales condenados a cadena perpetuo por el genocidio ruandés


Tres ex oficiales, entre ellos el coronel Theoneste Bagosora, presentado como el organizador del genocidio ruandés de 1994, fueron condenados este jueves a cadena perpetua por el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR).

"La cámara ha condenado a Bagosora, a Ntabakuze y a Nsengiyumva a cadena perpetua", declaró el presidente del Tribunal apadrinado por la ONU y con sede en Arusha (Tanzania), el noruego Erik Mose. Los tres ex oficiales del ejército ruandés fueron condenados por "genocidio, crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra".

Bagosora "decidió apelar" la decisión de la justicia, declaró su abogado Raphaël Constant, que consideró que el fallo "es una decepción".

El tribunal absolvió al cuarto acusado del proceso, el general de brigada Gratien Kabiligi, y ha "ordenado su inmediata puesta en libertad".

El coronel Bagosora, un hutu de 67 años y ex director de gabinete del ministerio de Defensa en la época del genocidio, fue presentado por la fiscalía durante todo el proceso como el "cerebro" de las matanzas, que según la ONU se saldaron con unos 800.000 muertos, entre la minoría tutsi y los hutus moderados.

En sus considerandos, el Tribunal concluyó que Bagosora era responsable del asesinato de la entonces primera ministra, Agathe Uwilingiyimana, de los diez cascos azules belgas encargados de protegerla y de varios dirigentes políticos, así como de las masacres de tutsis en la ciudad de Kigali y en la región de Gisenyi (norte). La primera ministra Uwilingiyimana, considerada como una moderada por el ala extremista del régimen hutu de la época, fue asesinada por elementos del ejército ruandés el 7 de abril de 1994.

El día anterior, el presidente ruandés Juvenal Habyarimana, un hutu, había muerto en un atentado contra su avión.

Para el fiscal del tribunal, Hasan Bubacar Jallow, el asesinato de los diez cascos azules belgas pretendía forzar la retirada de la fuerza de la ONU, para dejar libre el camino a los genocidas. El 13 de abril, Bélgica, cuyo contingente era el mejor equipado y el más eficaz de la misión de la ONU en Ruanda, anunció al Consejo de Seguridad su retirada.

El TPIR desestimó sin embargo el cargo de "acuerdo para cometer un genocidio". Por el momento, ningún acusado del TPIR ha sido juzgado culpable de ese cargo, que ha salido a colación en casi todos los casos. "Constato que, con todo, el cargo de acuerdo para cometer el genocidio no ha prosperado . Es importante. El hecho de no mantener el (cargo de) acuerdo pone en cuestión toda la historiografía de Ruanda", dijo el abogado de Bagosora.

Según la acusación, el coronel anunció en 1993, al retirarse de las negociaciones con la rebelión tutsi del Frente Patriótico Ruandés (hoy al poder en Kigali), que iba a "preparar el apocalipsis", es decir, el genocidio. Bagosora, que siempre defendió su inocencia, rehusó en todo momento calificar de genocidio las matanzas de 1994, y niega haber pronunciado las palabras que se le atribuyen.

El gobierno ruandés está "satisfecho" con la condena a cadena perpetua dictada contra Bagosora, declaró a la AFP el representante de Kigali ante el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR).

Por otro lado, el TPIR condenó también este jueves a 20 años de cárcel a Protais Zigiranyirazo, un cuñado del ex presidente Juvenal Habyarimana, por genocidio y exterminio, constató un periodista de la AFP.

AFP, 19-12-08

"Conozco católicos admirables en la vida pública"



Santiago Arellano, Director General de Educación del Gobierno de Navarra

¿Se puede ser cristiano y político? ¿Cómo?

Se puede; y el creyente debe serlo, de la misma manera que el médico, el profesor, el labrador, el fontanero o el albañil, el esposo y la esposa los padres y los hijos. La fe no atañe a un aspecto parcial de la personalidad, sino que impregna la totalidad de nuestro ser hasta en nuestras debilidades y pecados, pues de lo contrario serán vistos como comportamientos ordinarios de la condición humana y no como fracturas de nuestra posibilidad de bien y de mejora, aunque apoyados y confiados en un Dios rico en misericordia. No tengo por coherente a quien se siente piadoso en el templo y no enriquece en frutos de bien la vida de la ciudad.

¿Impera generalmente en la vida pública del político cristiano la doctrina del «mal menor»?

Lamentándolo profundamente debo contestarle que sí, al menos así me lo parece. Sin embargo no considero acertado hablar del mal menor. Ningún mal, por sí mismo, puede ser apoyado ni propiciado por el creyente. Prefiero hablar de que el creyente ha de buscar el mayor bien posible. No es un juego de palabras. Al menos doctrinalmente el fin de obrar es el bien, por pequeño que sea. De lo contrario podríamos sicológicamente terminar por considerar el mal como un bien y lo que es más grave podríamos confundir a los menos formados. El amor al bien nos permite tolerar el mal, comprendiendo, ayudando a cada persona y amándola, pero no llamando bien al mal y al mal bien. La tolerancia sólo es posible en la diferencia, no en la confusión ni en la indiferencia. Conozco católicos admirables en la vida política.


¿Qué hace un político cristiano cuando sus convicciones religiosas chocan con alguna de las ideas de su propio partido?

La clave de la respuesta como principio general se encuentra en la doctrina del bien mayor posible y de su complementario el mal menor. La barrera se alza cuando el choque surge ante asuntos o criterios nucleares. Personalmente acato el principio de que hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. En los demás casos se puede optar por ese bien que en tu ausencia podría encontrar más dificultades de alcanzarlo.

¿Cree usted que debería haber algún partido político confesional? ¿Es lo óptimo o es algo contraproducente?

No sé si hoy la palabra confesional es el término más adecuado para dar respuesta pública a lo que considero que los católicos necesitamos. Quizás se ha cargado de demasiadas adherencias negativas, como de algo meramente institucional y pasivo. Yo creo que los creyentes tenemos el derecho y la obligación de propiciar una organización social y familiar coherente con nuestra fe. Debemos perder complejos, y con un talante de máxima tolerancia, benevolencia, cercanía, comprensión y benignidad, defender los derechos que como ciudadanos nos corresponden. Considero que esta opción es la óptima, aunque estoy convencido que de momento no posibilitaría ni el poder ni el gobierno. Estoy contestando en un plano meramente doctrinal. Si que serviría al menos para que las gentes sencillas disciernan entre una disposición legal y una disposición justa, normalmente correcta. De todas maneras me estoy refiriendo a la necesidad de unidad en lo esencial. Sin olvidar que en lo demás es legítimo la pluralidad.


En su opinión, ¿deben los políticos cristianos declararse como tales o no? ¿Les pasa factura el hacerlo? ¿Ser cristiano o declararse cristiano es una tara en la vida pública de cara a la opinión pública o a los propios colegas?

Yo personalmente no he ocultado nunca mi condición de creyente más aún he confesado sentirme orgulloso de ser hijo de la Iglesia. No recuerdo haber actuado nunca ante mis compañeros con ese talante que despectivamente llaman dogmático ni autoritario, sino como colaborador que en condiciones de igualdad busca el conocimiento y el orden que a cada cosa le corresponde. Creo que los católicos españoles tenemos como asignatura pendiente ahondar en las claves cristianas del hombre de la historia, de cada sociedad concreta para ponerlas al servicio de la comunidad, desde la experiencia y conocimiento de cada uno de nuestros saberes y profesiones, con cordialidad y humanidad y aún con nuestras contradicciones

¿Es coherente la postura del Papa con la de algunos políticos católicos respecto a la guerra de Irak?

La postura del Papa es absolutamente coherente con su misión de Vicario de Cristo, y Pastor de la Iglesia. Su voz ha clamado a lo largo de su pontificado en pro de la Paz y en contra de la cultura de la muerte. La ha clamado y proclamado contra viento y marea, sin tener en cuenta ni acepción de personas ni ideología, ni intereses, ni coyunturas. La paz como un bien que debe rechazar la violencia, las muertes y las guerras hasta no agotar las vías de la diplomacia y del dialogo. No puedo entrar a enjuiciar las decisiones que supongo que en conciencia y aun a riesgo de equivocarse, adoptan los gobernantes. El propio Papa les ha recordado su responsabilidad ante Dios, su propia conciencia y la historia. Sin embargo me parece bochornoso que, quienes en sus planteamientos doctrinales y en sus actuaciones con la Iglesia y sus ministros, hacen gala de su rechazo y enfrentamiento, hoy aprovechan la voz del Pontífice para atacar, con afán puramente electoralista, al partido gobernante.

Publicado en LA VERDAD, el 05-04-2003



Falun Gong, ¿culto perseguido o secta peligrosa?


ÁNGEL MAESTRO

¿Qué es Falun Gong?, ¿qué hay detrás de dicho grupo?, ¿cómo nació? En 1988, Li Hongzhi, un empleado en una empresa nacional de víveres y aceite de la ciudad de Changchun, capital de la provincia china de Jilin, aprendió sucesivamente dos qigongs, un sistema especial que combina suaves ejercicios gimnásticos, concentración mental y control respiratorio. Más tarde los combinó con pasos de baile de procedencia tailandesa y así surgió el Falun Gong.

Así, de esta forma similar a la publicidad para occidentales de tantos autoproclamados maestros orientalistas en el control de la mente, comenzó lo que podría ser uno de tantas mezclas de orientalismo y de vividores, unos que fracasan y otros que se enriquecen. Li atendía a los enfermos con su propia energía mágica con lo que conseguía remuneraciones considerables. A sus decenas clientes cobraba entre 30 y 50 yuanes (entre tres y cinco euros), cifra considerable en la China de hace veinte años. Li tuvo varias denuncias por estafa y varias veces que devolver el importe de sus consultas, por algunos fracasos espectaculares en las curaciones, con casos a veces de fallecimiento.

En diciembre de 1994, Li no se contentó con su auto definición de maestro de qigong, sino que añadió la de Buda Supremo del Universo. Alteró su nada espectacular biografía de dependiente de almacén para presentar la de un ser predestinado desde los ocho años de edad, dotado de poderes mágicos, con capacidad de mover e inmovilizar objetos sin tocarlos, poseedor de control mental y de la facultad de hacer invisible su cuerpo. Al llegar a su madurez comprendía completamente las verdades de la vida y del universo, conocía el pasado de los humanos y predecía el futuro. Pedía a sus adeptos que comprasen su foto sagrada, ante la que deberían hacer reverencias todas las mañanas y noches.

Un enviado que fue dependiente de almacén

Explotadas hábilmente todas esas particularidades de un ser superior, Li dejó de enseñar el Falun Gong a los practicantes y de tratar él mismo a los enfermos para concentrarse en la explicación y transmisión de la gran doctrina para la liberación del planeta Tierra, definida como “estación de basura en el Universo”, y alcanzar así el “estado perfecto” del budismo: el buda que trascendía la materia, el no ser. Li pronosticó que sus adeptos alcanzarían la perfección en 2002. Sin embargo, al llegar la fecha prometida Li Hongzhi se retractó, explicando entonces que no sería hasta 2012, e incluso más tarde, cuando se alcanzaría el estado perfecto. El truco recuerda a los Testigos de Jehová, y a sus impulsores, el juez Russell y Ruteford, cuando anunciaron el fin del mundo por primera vez para 1911 y a partir de entonces ellos y sus seguidores cambiaron varias veces el año.

Li Hongzhi fue acusado de impulsar a sus seguidores a considerar que el suicidio era el atajo para llegar al “estado perfecto”. Según su doctrina: “Serás un dios si puedes despojarte de la vida. Si no puedes serás sólo un ser humano”. Li incitaba a sus seguidores a la agresividad contra quienes rechazaban públicamente su doctrina, pues eran seguidores del diablo. Numerosos crímenes y agresiones se produjeron en China, de los que alcanzó especial notoriedad el caso de Wu Deqiao, ciudadano de Wujiang, provincia de Jiangsu. Cuando su esposa quería persuadirle de que abandonase sus prácticas de Falun Gong, consideró que ésta era el demonio y la cortó en pedazos con un cuchillo de cocina.

Más de veinte diarios y emisoras fueron asediados por militantes en protesta por haber revelado la nocividad de Falun Gong. El punto culminante fue el asedio por miles de manifestantes de Televisión de Pekín por miles de manifestantes. Las sedes de los gobiernos provinciales de Henan, Hubei y Guizhou fueron también rodeados por seguidores enfurecidos.

En julio de 1999, ante el estado de alarma causado por el fallecimiento de más de 1.400 seguidores del Falun Gong que, al encontrarse gravemente enfermos, rechazaban cualquier tratamiento médico (de nuevo encontramos cierta similitud con los testigos de Jehová, quienes prohíben las transfusiones de sangre), intervino el gobierno chino. En ese momento, se prohibieron sus actividades. Para entonces, los ingresos del Seminario de la Gran Doctrina de Falun habían crecido fabulosamente en millones de yuanes. A comienzos del siglo XXI los seguidores habían alcanzado en China la cifra de dos millones.

La riqueza del Buda

Li se exilió a los Estados Unidos alardeando de su espiritualidad y de su afán no lucrativo, pero un periodista del Wall Street Journal, Craig S. Smith, reveló que había comprado una vivienda con una superficie de 600 m2. cercana a la Universidad de Princenton (Nueva Jersey), valorada en un millón de dólares.

Los principales seguidores del buda que permanecían en China, Li Chang, Wang Zhiwen y Ji Liewu, fueron detenidos y sentenciados a muerte, con el rigor característico de las leyes comunistas chinas.

Pero Li trasladó el órgano central de China a Estados Unidos donde, naturalmente, podía desarrollar sus actividades casi sin peligro alguno, mientras siete miembros de su organización, entre ellos cinco mujeres y una niña de 12 años se inmolaron prendiéndose fuego en la famosa Plaza Tiananmen de Pekín.

La actividad de Falun Gong siguió desarrollándose vivamente, y así en junio de 2002 el satélite chino de Xinnuo I, encargado de la transmisión de señales de decenas de televisiones chinas fue objeto del ataque de una señal de Falun Gong, lo que pone de relieve una tecnología de ataque avanzada y la disposición de importantes recursos económicos. Con un considerable coste, la secta moviliza grupos a través de los países donde miembros del gobierno chino realizan vistas oficiales para protestar por lo que ellos califican de represión contra el “movimiento espiritual antiguo”. Cuando el presidente chino y secretario general del partido comunista, Hu Jintao visitó Madrid, hace algún tiempo, pudimos ver a un grupo de manifestantes de Falun Gong, sujetados por la Policía Nacional a las puertas del Palacio de Exposiciones en el Paseo de la Castellana.

Algo que parece antitético con el pacifismo, y ciertamente demostrativo de su capacidad económica y tecnológica, son los 252 ataques hasta 2008 contra satélites chinos, y también otros ataques a sistemas de comunicación, por ejemplo en la ciudad de Yangzhou.

En los últimos años Falun Gong está procediendo a cambios en su actuación. Con una reconocida habilidad propagandística carga las tintas en la exposición de pinturas, canto y baile, cinematografía, para que se destierre la idea de presentarla como una secta. Internet juega un papel importante en la actividad de Falun Gong. Pero si es preciso se emplea la agresividad con listas de nombres que no acepten al Falun Gong, o lo critiquen. Así, a mediados de 2008, se investigó y acusó al presidente del Comité Olímpico Internacional, el belga Jaques Rogge, por haberse opuesto a relacionar los Juegos Olímpicos con la política.


http://www.elmanifiesto.com, 17-12-08

Nueva York: récord de homeless

Alberto Armendariz
Para LA NACION, 14-12-08


NUEVA YORK.- Se los ve durmiendo en las estaciones de subte, arrinconados en las entradas de los edificios, cubiertos de cartones y plásticos en los bancos de las paradas de ómnibus. Empujados por la crisis económica, cada vez hay más gente viviendo en las calles de Nueva York, que, apenas comenzado el invierno, ha visto crecer en números récord el ingreso de familias enteras a los refugios de la ciudad.

Tan sólo el mes pasado, 1446 nuevas familias acudieron a las autoridades en busca de techo y comida, la mayor alza en un mes de que se tenga registro en los últimos 25 años. Ya hay 35.042 personas viviendo en los refugios de la ciudad; 15.153 de ellas son niños, de acuerdo con el Departamento de Servicios para la Gente Sin Techo, la agencia de la alcaldía que se encarga de los más desvalidos. Estas cifras no tienen en cuenta otros varios miles de personas que no buscan ayuda y permanecen a la intemperie, con lo que se estima que actualmente hay unos 50.000 homeless en la Gran Manzana.

"Vemos un incremento notable en el número de personas que quedan en la calle, y lo que más nos preocupa es que estamos tan sólo en las primeras etapas de la recesión. Todo indica que la situación se volverá más grave en los próximos meses", señaló a LA NACION Patrick Markee, de la Coalition for the Homeless, una organización no gubernamental que desde 1981 brinda asistencia a quienes viven en la calle.

Para la organización, el fuerte aumento en el número de homeless se debe a una combinación de la crisis económica, que ha dejado a muchas familias pobres sin empleo y sin recursos para pagar un alquiler, y a los recortes presupuestarios en los programas de prevención del desamparo que tiene la ciudad.

"El mayor aumento lo hemos notado en trabajadores de bajos salarios, relacionados con los sectores de servicios, empleados en empresas de limpieza, mensajeros en el distrito financiero o repartidores de comida, además de obreros de la construcción, una actividad que ha sufrido mucho en el último año", explicó Markee.

A Adrian Mink, 46, todavía le da vergüenza decir que hace cinco meses que vive en el refugio The Open Door, de la calle 41, detrás de la terminal de ómnibus. Hasta principios de año trabajaba haciendo changas en construcción, que apenas le permitían pagar el alquiler de un pequeño departamento en Staten Island, donde vivía con su esposa, Mariam, y su hija, Sarah, de un año. Pero tuvo un accidente de trabajo en su pierna derecha que lo dejó inmovilizado por dos meses, con costosos gastos médicos y un retraso en el pago de su renta que lo llevó a que fuera echado de su hogar.

"Mi mujer y mi hija se fueron a vivir a lo de una hermana suya en Nueva Jersey, a dos horas de aquí, y yo pedí techo en el refugio mientras buscaba otro empleo", contó a LA NACION, abrigándose con dos suéteres y un buzo antes de ir a su nuevo trabajo en la cocina de un restaurante, que aún no le da ingresos suficientes como para pagar un alquiler. Pero al menos recibe comida caliente todos los días.

Drásticos recortes
Aunque el alcalde Michael Bloomberg había logrado reducir hasta este año en un 19% el número de personas sin techo, la crisis económica lo llevó a tomar drásticas medidas de ahorro que incluyeron recortes de 3 millones de dólares en los programas de prevención del desamparo. Estos programas ofrecían viviendas económicas para familias de bajos recursos, préstamos para pagar alquileres y asesoría legal gratuita para quienes enfrentaban órdenes de desalojo. Y aunque se esperan nuevos ajustes para el presupuesto que se presentará en enero, las autoridades confían en que podrán manejar el flujo de nuevos homeless .

"No importa qué cantidades tengamos en la puerta de entrada, seguiremos brindando servicios efectivos y humanitarios a los individuos más vulnerables de la ciudad", subrayó el comisionado de Servicios para la Gente Sin Techo, Robert Hess, al anunciar un plan de camas y refugios temporales para el invierno en iglesias, sinagogas y mezquitas.

Se trata de parte de la iniciativa Código Azul, como se llama al plan de emergencia para resguardar a los desamparados frente al frío. La ciudad ha sumado no sólo a varias organizaciones religiosas, sino también a un ejército de voluntarios que los días en que el termómetro marca temperaturas por debajo de cero salen a las calles con bebidas calientes y mantas donadas para buscar a las personas que viven a la intemperie y ofrecerles acudir a los refugios.

El año pasado, cuatro homeless murieron a causa del frío. Este año, que se espera uno de los inviernos más crudos de la década, se teme que la cifra aumente considerablemente.


Los cristianos y la política


Mons. Fernando Sebastián - CARTAS DESDE LA FE Diario de Navarra 3.06.03

En noviembre del año pasado la Congregación para la Doctrina de la Fe, con expresa aprobación del Papa, publicó una Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas a la intervención de los católicos en la vida política. El texto de la Santa Sede se centra en la clarificación de algunas cuestiones de orden general.


Las convicciones
-1º. La fe cristiana extiende su influencia a todas las áreas de la vida, también a las actividades políticas. Éstas, en la medida en que son acciones humanas, tienen que estar reguladas y justificadas por unos criterios morales. Cuanto se pueda hacer en política, tiene una dimensión moral, arraigada en la naturaleza misma de las cosas y regida por la ley suprema del respeto a la dignidad y a los derechos de las personas. La vida política de un país no puede fundarse únicamente en el consenso de los diferentes grupos, sin ninguna referencia moral superior y objetiva. Un pueblo sin convicciones morales absolutas es un barco a la deriva.

Deben garantizar
-2º. Cualquier actividad política, concebida desde una visión cristiana de la vida, ha de entenderse y realizarse como un servicio efectivo a la comunidad, con el fin de proteger y favorecer el bien común de todos los ciudadanos. La búsqueda sincera del bien común es la indispensable justificación de cualquier institución o iniciativa política. Este bien común consiste en la promoción y garantía de las condiciones necesarias para que los ciudadanos puedan desarrollar su vida y disfrutar de los bienes comunes en las mejores condiciones posibles. En cualquier situación, las instituciones políticas deben garantizar a todos los ciudadanos el derecho a la vida y a la educación, a la sanidad, al trabajo y a la vivienda; la libertad de expresión, la capacidad de iniciativa y responsabilidad en el proyecto y realización de su propia vida.

Católicos consecuentes en cualquier partido
-3º. La fidelidad a las exigencias de la moral social cristiana suscita unas características y obligaciones comunes en la acción política de los católicos, independientemente de las preferencias políticas que tengan o de los partidos en que militen. En el momento presente, las principales exigencias éticas para el voto y la actividad política de los católicos son: la defensa de la vida humana desde el momento de su concepción hasta la muerte natural; la defensa y protección de la familia en todas sus implicaciones económicas, sociales, culturales y morales, sin equipararla a otras formas de vida posibles; la defensa de los menores y de los más débiles o necesitados, como pueden ser los inmigrantes, los sin trabajo, las mujeres amenazadas, los enfermos crónicos y terminales; la defensa de la libertad, de la convivencia y de la paz contra todas las agresiones, discriminaciones y amenazas; la protección de la libertad religiosa; la promoción de la justicia y la solidaridad entre los pueblos, las religiones y las diferentes culturas; el respeto y la defensa de las enseñanzas morales de la ley natural y de la fe cristiana en la inspiración de las relaciones y actividades sociales en los diferentes órdenes de la vida. Los católicos tenemos derecho a promover una política que esté de acuerdo con nuestras convicciones antropológicas, sociales y morales, siempre por métodos democráticos y de acuerdo con las exigencias del bien común y de las libertades civiles. Negarnos este derecho sería tanto como querer instaurar una política restrictiva y discriminatoria. Los políticos católicos tienen obligación de favorecer sincera y eficazmente estos objetivos. Dejar de hacerlo voluntariamente sería una grave omisión. Criticarlos por hacerlo sería intolerancia y discriminación.

Las convicciones y las medidas a tomar
-4º. A partir de unas convicciones morales comunes, los católicos tienen verdadera libertad para actuar en política según su mejor saber y entender y bajo su estricta responsabilidad personal. En estos asuntos, aun respetando las mismas normas morales, hay situaciones diversas y no pocos elementos opinables que dan lugar a opiniones distintas y a proyectos diferentes, todos legítimos, aunque no todos tengan el mismo valor. No conviene confundir la libertad y diferencia de opiniones y proyectos con el relativismo o indiferentismo moral. En el orden moral, como en el técnico y profesional, no todo es igual. Hay unas referencias objetivas y comunes, y las diversas iniciativas valen más o menos según respondan mejor o peor a los valores morales comúnmente reconocidos como garantía del bien personal y social. La idea de que la democracia necesita desarrollarse en un clima laicista y moralmente relativista no tiene un fundamento intelectualmente serio y esconde graves peligros prácticos. La política y los políticos tienen que sentirse guiados y regidos por unas referencias morales objetivas, superiores a ellos y respetadas por todos. Lo contrario abre el camino a la arbitrariedad y al autoritarismo civil, cultural y moral.

Los ciudadanos votantes
-5º. Estos criterios no valen sólo para los dirigentes políticos, sino que iluminan también la intervención de los ciudadanos en la vida política y en la gestión de los asuntos comunes mediante el ejercicio del voto y su intervención en la opinión pública. Los votantes tienen que apoyar con su voto a quienes mejor garanticen los diferentes elementos del bien común, en sus dimensiones materiales, culturales, morales y religiosas, según su propia importancia y las urgencias de cada lugar y de cada momento. Al votar, cada uno podemos defender nuestros derechos y buscar nuestros legítimos intereses, pero teniendo también en cuenta el bien de los demás y de todo el conjunto de la sociedad. El respeto a la verdad, la voluntad sincera de favorecer el bien general, la defensa decidida de la libertad, la justicia y la convivencia, en el marco del Estado de derecho, valen más que las agrias polémicas. Cuando la política se enreda en discusiones partidistas, dejando en segundo lugar las verdaderas necesidades de los ciudadanos, entramos en un proceso de deterioro que desprestigia las instituciones políticas y empobrece la vida de la comunidad social.

La Iglesia estimula a los cristianos a serlo en política
-6º. La Iglesia tiene la obligación y el derecho de instruir y animar a los cristianos para que ejerzan sus derechos y actúen en los diferentes momentos y niveles de la vida política en conformidad con las exigencias sociales y morales de la fe cristiana, sin perjuicio de la libertad y del legítimo pluralismo de los cristianos en materia política, en colaboración con los demás ciudadanos y sin instrumentar en ningún momento las instituciones o realidades eclesiales y cristianas a favor de sus ideas o intereses políticos. A la vista de estas consideraciones, cada uno tiene que ver qué ideas, qué líderes y qué instituciones políticas se acercan más y atienden mejor al bien común de todos los ciudadanos según la moral social de la Iglesia católica. Hay valores de orden moral que afectan al bien de las personas, de las familias y de los diferentes sectores de la vida social, cultural y económica, en donde los católicos tenemos que hacernos escuchar sin miedos ni titubeos, como puede hacer cualquier otro grupo. Y todo ello, no para provecho propio sino para el bien integral de nuestra sociedad. Estos mismos valores tienen que aparecer en la gestión de todos los políticos cristianos. En definitiva, la fe y la moral cristianas tienen que ser operantes en todas las esferas de la vida, también en las opiniones y actuaciones políticas.