DON BOSCO

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"BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS"

Distribución del ingreso, con un fuerte deterioro



Por Daniel Mushnik

El retroceso en la distribución del ingreso en la Argentina es el más significativo de América Latina.

En 1990, incluso intentando salir de la hiperinflación, el 95 % de los asalariados urbanos en el país, tenían cobertura de seguridad social. Quince años después esa protección descendió al 65 por ciento, mientras Brasil mantenía una cobertura del 72 por ciento, Chile el 83 %, Costa Rica del 80%, Paraguay del 76 % y Uruguay del 77 %

A partir de 2004 y hasta fines del 2007 Argentina tuvo un crecimiento ininterrumpido del 9 por ciento anual en su Producto Bruto Interno. En el 2006, por primera vez en 30 años, superó el nivel del PBI logrado en 1974 (más 6,6 por ciento).

Sin embargo, los indicadores sociales no se acercaron a los alcanzados a mitad de aquella década del setenta. Hoy, todavía se observan estadísticas desfavorables en desempleo, trabajo en negro y la existencia de una política tributaria regresiva. La mitad de la recaudación total se concentra en el IVA y en el impuesto sobre los salarios.

La conclusión es lamentable: La distribución del ingreso empeoró aún en momentos prolongados de crecimiento económico.

Esta y otras son las conclusiones de una investigación que estuvo a cargo de Edgardo Tarallo, Hugo Buisel Quintana y José Alfonsín y distribuído por APOC (Asociación del Personal de los Organismos de Control). La distribución del ingreso de una nación da cuenta del modo en el cual el Producto Total generado por todo el país se reparte entre los trabajadores y el sector privado.

El indicador transparenta el bienestar o la penuria de los que mueven el aparato productivo. ¿Que situaciones conforman en el índice? En primer lugar las estrategias económicas que adopta el poder de turno. El régimen macroeconómico, los incentivos que orientan la inversión. A partir de allí se saben las consecuencias sobre demanda de trabajo y remuneraciones. La realidad suma la influencia de las decisiones autónomas de las empresas y la conducta de los hogares.

Las estadísticas que consigna el trabajo indican que el período de mayor frustración se inicia en 1950. El crecimiento promedio del Producto Bruto per cápita para la Argentina desde ese año hasta el 2000 fue del 1,1 por ciento anual. México, Brasil y Chile duplicaron esa tasa de crecimiento. Aún las economías más débiles y atrasadas de Europa tras la Segunda Guerra Mundial tuvieron un comportamiento posterior muy superior al argentino. La población del Gran Buenos Aires, que se encontraba por debajo de la línea de pobreza creció del 5 por ciento en 1974 al 53 por ciento en 2002.

La participación del asalariado en el PBI desde 1950 hasta el 2006 padeció profundas bajas y recuperaciones espontáneas. Los trabajadores obtenían casi al finalizar el primer gobierno peronista el 49,69 % del PBI. Pese a la grave crisis agropecuaria y al proceso inflacionario, en 1954 subió al 50 % del PBI. Con Frondizi se estabilizó en alrededor del 41 %. A fines del Proceso Militar, en 1982, apenas rozaba el 22 %, cuando diez años antes superaba el 42 %. Dejado atrás el default, en 2003 llegaba al 21 % del PBI para trepar al 25 % en 2006.

Hay varias conclusiones. En primer término, la desigualdad en la distribución del ingreso se ha multiplicado en la Argentina en los últimos 50 años. La década de los 90 evidencia un incremento notable de las disparidades. En segundo lugar, la Argentina pasó de los más altos niveles mundiales en el ranking de ingreso per cápita (superior al de cualquier otro país latinoamericano) a ocupar niveles tan bajos que en la bibliografía internacional se habla de "el fenómeno argentino". Sólo computan esta información que grafica todo: el ingreso de los asalariados se contrajo de casi el 50 por ciento en 1950 al 25,07 en el 2007.

Como contrapartida, la porción que antes tenían los trabajadores se encaminó al sector privado, que no mostró, paralelamente, el entusiasmo y la credibilidad en materia de reinversión productiva.

Las cifras sorprenden: En 1974, un año antes del Rodrigazo, en medio de gran tensión social, enfrentamientos armados internos y el impacto de la crisis mundial del petróleo, la distribución del ingreso benefició al asalariado con un 48,46 por ciento junto con una actividad productiva para nada subestimable.

NuevoEncuentro 24/11/08


Aumentó el número de niños que pasan hambre en el país



Creció de 1.080.000 a 1.200.000, entre 2007 y 2008, el número de niños que pasan hambre en el país, según la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA).

"En 2007 se estima que un 9% de la infancia urbana experimentó episodios de hambre", advierte el informe, basado en las respuestas de padres de más de mil hogares de las diez ciudades más grandes de la Argentina.

En la Argentina viven 12 millones de niños y adolescentes de entre 0 y 17 años. En 2007, el 60,77% vivía en hogares vulnerables en términos socioeconómicos en cuanto al clima educativo y las condiciones materiales del entorno más próximo.

El derecho a una vivienda y un medio ambiente adecuado para la vida y el desarrollo de la infancia también se vieron vulnerados en el 53% de los chicos (6.360.000): 2.500.000 chicos hacinados (más de tres por pieza), y 1.680.000 con saneamiento inadecuado (hogares sin baño, agua potable e inodoro con descarga).

Según el Boletín del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, hay niños que pasan hambre, viven hacinados, sin agua potable, con diferencias de crianza abismales con sus pares ricos.

"En 2007, la mitad de los niños y adolescentes no contaba con los recursos necesarios y adecuados para su desarrollo e integración social. Las condiciones deficitarias de habitabilidad, las restricciones en el acceso a la alimentación y la vestimenta, más las dificultades en el acceso a la atención de la salud, configuraron contextos de vida empobrecidos, evidenciados en otros indicadores significativos al desarrollo humano de la infancia, como los estímulos emocionales e intelectuales en la socialización y formación", explica Ianina Tuñón, coordinadora del Barómetro del Observatorio de la Deuda Social Argentina y Fundación Arcor.

El 86% de los niños del 10% de los hogares más pobres tiene problemas de habitabilidad, número siete veces mayor que el 10% más rico. Los infantes del 10% de los hogares más pobres tienen tres veces más chances de no ir al jardín de infantes. Los adolescentes pobres registraron 9 y 25 veces más posibilidades de abandonar o atrasarse en los primeros años de EGB y los últimos del Polimodal.

"Los estudios del Barómetro evidencian que estos déficit y desigualdades tienden a profundizarse en Argentina y revelan violaciones a derechos exigibles. Esperamos que estos datos interpelen a los actores e instituciones encargados de velar por su cumplimiento", concluyó Tuñón.

Informes: www.uca.edu.ar/observatorio







Dramático futuro de la niñez argentina y el país que viene

En 2007 9% de la infancia urbana experimentó episodios de hambre (986.700 niños entre 0 y 17 años).

CONCORDIA (Entre Ríos). En la Argentina urbana viven aproximadamente 10.963.461 niños y adolescentes entre 0 y 17 años de edad.
En las grandes ciudades relevadas por la EDSA (Encuesta de la Deuda Social Argentina) en el 2007, el 60,7% de los niños y adolescentes vivían en hogares vulnerables en términos socioeconómicos.
Esto implica que residían en hogares vulnerables en términos del clima educativo y condiciones materiales del entorno de vida más próximo. Estas condiciones de vulnerabilidad social se registran en
> el 57,8% en la primera infancia (0 – 5 años),
> el 62,2% en la edad escolar (6 -12 años), y
> el 61,7% en la adolescencia (13 -17 años).
Las condiciones de vulnerabilidad del entorno de vida más próximo de los niños y adolescentes también es analizado en las condiciones materiales del hábitat.
Las características del hábitat de vida intervienen en el desarrollo y crecimiento de los niños potenciando u obstaculizando el curso de vida de los mismos, dadas sus repercusiones inmediatas en la salud, y procesos de crianza, socialización y formación.
El derecho a una vivienda y un medio ambiente adecuado para la vida y el desarrollo de la infancia se vio, durante el 2007, vulnerado en el 53% de los niños y adolescentes urbanos.
Es decir, que la mitad de la infancia urbana residía en una vivienda con al
menos un problema de habitabilidad.
En la evaluación de las condiciones del hábitat infantil, se consideraron los siguientes indicadores específicos:
> viviendas no adecuadas desde el punto de vista de sus condiciones de materialidad (32.5%);
> tenencia irregular de la vivienda (22.9%),
> hacinamiento (20.5%);
> problemas de salubridad (14%), y
> equipamiento insuficiente (7%).

Dicho déficit en las condiciones de habitabilidad es superior en la primera infancia, que en la edad escolar y en la adolescencia (59,4%, 56,6% 45,7%, respectivamente).
Asimismo, como es esperable esta situación de déficit en las condiciones de habitabilidad tendió a ser mayor a medida que disminuía el estrato socioeconómico de los hogares con independencia del ciclo vital.
El 86% de los niños y adolescentes en el 10% de los hogares más pobres
vivían en hogares con problemas de habitabilidad.
Los niños y adolescentes en el 10% de los hogares más pobres registraron en
el 2007, 6,6 veces más 'chances' de experimentar algún déficit de habitabilidad que sus pares en el 10% de los hogares más ricos.
Sólo con el propósito de simplificar la redacción se ha usado el artículo masculino para hacer referencia al conjunto de personas (varones y mujeres) que componen los grupos analizados.
En la redacción se ha usado el 10% de los hogares más pobres y el 10% de los hogares más ricos para hacer referencia al 1° y 10° deciles del estrato socio-económico, respectivamente.
En la dimensión
Condiciones materiales de vida de la niñez y adolescencia se evaluó por un lado, las condiciones de habitabilidad en las que viven los niños, niñas y adolescentes entre 0 y 17 años, considerando no sólo las condiciones de saneamiento básico de la vivienda y de hacinamiento, sino también las condiciones materiales, de equipamiento básico de las mismas, tipo de tenencia de la vivienda, y la disponibilidad de colchón o cama para dormir.
Por otro lado, se evalúa el acceso a la atención de la salud y a una cobertura de salud, el acceso a una adecuada alimentación y vestimenta, y riesgo al trabajo

En el 2007 se estima que un 9% de la infancia urbana experimentó episodios de hambre (aproximadamente 986.700 niños entre 0 y 17 años).
Dicha propensión al riesgo alimentario alcanzó al 8.4% de los niños en la primera infancia (0 a 5 años), 9,8% en la edad escolar (6 a 12 años) y al 7,5% en la adolescencia (13 a 17 años).
Asimismo, cabe señalar que dicho fenómeno afectó al 20,8% de la niñez y adolescencia en el 10% de los hogares más pobres.
Más de 4 de cada 10 niños y adolescentes pertenecían a hogares con dificultades para acceder a una adecuada alimentación.
El 49,5% de ellos en el estrato socio-económico muy bajo (25% de los hogares más pobres), y el 60,9% en el bajo no recibían ningún tipo de alimentación gratuita.
En la primera infancia el 55,1% de los niños en el estrato socio-económico muy bajo, y el 72,4% en el bajo, no recibían asistencia alimentaría.
Entre los niños en edad escolar se registró una mayor cobertura alimentaría como consecuencia de la mayor inclusión en el ámbito escolar que llevó a que pudieran acceder a una cobertura alimentaria a través de los refrigerios, copa de leche e incluso almuerzos en el ámbito escolar, pero aún así en el estrato muy bajo y en el bajo el déficit de cobertura en la asistencia alimentaria era
significativo (38,9% y 47,2%, respectivamente).

La vulnerabilidad social de la infancia se registra también, en
las dificultades en el acceso a la atención de la salud.
En el 2007, 3 de cada 10 niños y adolescentes residían en hogares vulnerables
en su capacidad de atender su salud.
Asimismo, casi la mitad de los niños y adolescentes, pertenecían a hogares sin cobertura de salud a través de obra social, mutual, prepaga, etc. Este déficit en
la capacidad de atender la salud por problemas económicos, afecto en el 2007, a 6 de cada 10 niños y adolescentes en el 10% de los hogares más pobres de la Argentina urbana relevada por la EDSA.

Procesos de crianza y socialización
En la dimensión Procesos de crianza y socialización, se trabajó sobre diferentes aspectos de la estimulación emocional e intelectual de niños, niñas y adolescentes a través del reconocimiento de prácticas y hábitos en el ámbito primario de socialización que es la familia.
Asimismo, se indagó en las formas de enseñanza y castigo que se suelen utilizar en los hogares; y otros agentes de socialización como son los espacios de recreación y formación no escolares, los espacios de juego y encuentro con
pares.
Asimismo, fue objeto de análisis la participación en la vida cultural, artística, recreativa, deportiva y de esparcimiento.
Todos los niños y niñas tienen derecho a aprender y ser estimulados. Garantizar estos derechos tempranamente es esencial porque es en los primeros años de vida en donde se forman las capacidades y condiciones básicas para su desarrollo ulterior.
Los indicadores a través de los cuales buscamos aproximarnos a la estimulación emocional e intelectual en el proceso de crianza y socialización, en esta fase que hemos denominado la primera infancia (0-5 años), fueron el festejo de cumpleaños y la narración oral. Ambos indicadores son considerados aspectos claves en la formación de la identidad, seguridad y autoestima de los niños en
los primeros años de vida.

El déficit en ambos indicadores fue significativo en el 2007, en tanto un 20% de los niños menores de 6 años no festejaron su cumpleaños, y un 35% no fue receptor de narraciones orales en el ámbito de su hogar.
Los niveles de desigualdad en el acceso a estos estímulos emocionales e intelectuales esenciales son significativos si consideramos que un niño en el 10% de los hogares más pobres registró en el 2007 casi 3 veces más 'chances' de no haber festejado su cumpleaños que 2 en el 10% de los hogares más ricos; y casi 13 veces de no haber sido receptor de una historia oral.

Los niños entre 6 y 12 años transitan por una etapa de la vida en que intensifican el desarrollo intelectual, fortalecen sus capacidades físicas, y, aprenden y experimentan los modos de relacionarse con los demás.
Es así que en la edad escolar (6 – 12 años), se indagó sobre los hábitos de lectura y la práctica de deportes y/o actividad física extraescolares.
La medición 2007 de la EDSA, nos permite estimar que aproximadamente la mitad de los niños en edad escolar no solía tener el hábito de lectura, y seis de cada diez no realizaba actividades deportivas extra-escolares.
Los niveles de desigualdad en ambos indicadores son pronunciados si se considera que los niños en el 10% de los hogares más pobres registraban 3 veces más “chances” de no tener el hábito de lectura que sus pares en el 10% de los hogares más ricos; y 4 veces más probabilidad de no realizar actividad física o deportiva fuera del ámbito escolar.
Las desiguales oportunidades de acceso a espacios de socialización
alternativos al espacio escolar y a la construcción de hábitos que estimulen
el desarrollo emocional e intelectual de los niños, inciden en los cursos de vida y oportunidades de inclusión social de los mismos profundizando y haciendo más estructurales las desigualdades de origen.
La adolescencia es una etapa de la vida en la que es fundamental el acceso a estímulos y espacios para la socialización, a través de la recreación, expresión y el acceso a la información, todas actividades que coadyuvan al pleno desarrollo e inclusión social.
Los indicadores con los que se trabajó en esta perspectiva, en la adolescencia (13-17 años), fueron el acceso a internet y la práctica de deportes y/o actividad física extra-escolares.
La medición 2007 de la EDSA, nos permitió estimar que aproximadamente entre los adolescentes un 59% no solía realizar actividad física y/o deportiva fuera del espacio escolar y un 46% no solía acceder al uso de internet.
En estos indicadores también se registraron importantes brechas de desigualdad social, en tanto 1 adolescente en el 10% de los hogares más pobres registraba en el 2007, 4 veces más 'chances' de no realizar actividad física y/o deportes que un par en el 10% de los hogares más ricos. Brecha
regresiva para los primeros respecto de los segundos, que en el
caso del acceso a internet era de 3 veces.

El desigual acceso al uso de internet expresa y reproduce las conocidas 'brechas' sociales que existen en materia de disponibilidad de recursos de información, conocimiento y comunicación.
Todo lo cual configura diferentes oportunidades en la apropiación de recursos que modelan los cursos de vida de los adolescentes en el campo de la educación, participación social, formación para el trabajo, etc.

Procesos de formación (Escolarización)
En la dimensión Proceso de formación a través de la escolarización, se analizaron temas en debate respecto de la educación en Argentina como son la inclusión en procesos de formación a temprana edad, la escolarización en jornada completa e indicadores de calidad de la oferta educativa, y percepción de la calidad educativa.
Estas cuestiones fueron analizadas en términos de déficit y de desigualdades sociales en el acceso y en el desarrollo de competencias.
La Ley Nacional de Educación Nº 26.206, en su Capítulo II - Educación Inicial (Art. 18 y ss.), consagra la responsabilidad del Estado de expandir los servicios en dicho nivel, así como de asegurar el acceso y la permanencia en igualdad de oportunidades (Art. 21).
Este nivel de 'Educación Inicial', comprende a los niños desde 45 días hasta 5 años de edad, siendo éste último año obligatorio. Asimismo, establece la obligación del Estado Nacional, Provincial y a la Ciudad de Buenos Aires, de
universalizar los servicios educativos para los niños de cuatro
años de edad (Art. 19).
Si bien la Ley Nacional establece como años obligatorios desde sala de 5 años hasta completar el ciclo secundario, esta obligatoriedad se dirige a los padres de los niños y adolescentes en cuanto a su deber de enviarlos a un establecimiento educativo.
En cambio, la obligación estatal es más amplia, ya que el Estado debe asegurar el acceso y permanencia, a fin de permitir el ejercicio de este derecho desde los 45 días de vida.
Si bien los avances en el reconocimiento de los derechos de la niñez a la educación son muy importantes, los logros en su implementación son aún parciales.
En efecto, en el 2007 la mitad de la infancia entre 2 y 4 años se encontraba fuera de los procesos de escolarización a través de jardines de infantes u otros espacios educativos. La inclusión temprana en procesos de formación es un fenómeno que guarda alta correlación con la estratificación socio-económica de los hogares.
En el 2007, los niños en el 10% de los hogares más popbres registraban 3 veces más 'chances' de no asistir a un jardín de infantes o centro de desarrollo infantil que sus pares en el 10% de los hogares más ricos.
El horizonte de escolarización en el nivel inicial obligatorio era del 97,5%, y del 99,6% en el nivel primario, a nivel de los aglomerados urbanos relevados por la EDSA en el 2007.

El déficit educativo, es decir los niños que se encontraban fuera de la escuela o en un año inferior al correspondiente a su edad representaban el 7,5% en el nivel primario (EGB1 y 2) siendo dicho déficit superior en los estratos socio-económicos muy bajo y bajo (9,2% y 11,5%, respectivamente).
Los escolares en el 10% de los hogares más pobres registraban 7 veces más 'chances' de abandonar o atrasarse en su trayectoria educativa que sus pares
en el 10% de los hogares más ricos.
La Ley Nacional de Educación establece la obligatoriedad del nivel medio, sin embargo el acceso a la educación media es aún un desafío pendiente para la sociedad y el Estado en términos de inclusión y equidad en los trayectos educativos.
En efecto, en el nivel medio el grado de no asistencia en adolescentes de 13 a 17 años era del 11,2% en los aglomerados urbanos relevados por la EDSA en el 2007.
El déficit educativo era de un 15,9% en los primeros años del nivel secundario (EGB3) y del 39,2% en el nivel Polimodal (3º, 4º y 5º año del secundario).
Aquí también el déficit educativo guarda alta correlación con el nivel socio-económico de los hogares, siendo claramente más regresivo y temprano a medida que se incrementan las condiciones de pobreza. Los adolescentes en el 10% de los hogares más pobres, registraban 9 veces y 25 veces más “chances” de abandonar o atrasarse en su trayectoria educativa, en los primeros años
(EGB3) y en los últimos años del nivel medio (Polimodal) respectivamente;
que sus pares en el 10% de los hogares más ricos.
Déficit Educativo
Todos los niños y adolescentes tienen derecho a una educación de calidad en condiciones de igualdad de oportunidades que garantice su desarrollo hasta el máximo de su potencial.
Sin embargo, en la Argentina existe evidencia del déficit de calidad de la educación que reciben los niños y adolescentes, y la correlación regresiva que
registran los indicadores de calidad con las condiciones de vida de los niños. Ante lo cual todavía la oferta educación está lejos de poder compensar desigualdades de origen y garantizar un desarrollo en igualdad de oportunidades.
Existen diversos modos de aproximarse al estudio de la calidad educativa, aquí se explora en la calidad de la oferta educativa a la que acceden niños y adolescentes urbanos, en términos de algunos de los indicadores que se priorizan y promueven en la Ley de Educación Nacional N° 26.206 (Art. 27 y ss.), como son:
a) la jornada completa,
b) el conocimiento de computación, y
c) de un segundo idioma;
así como la formación en capacidades básicas de lectoescritura en el nivel inicial (sala de 5 años), a través del indicador “escribir el propio nombre sin ayuda”, que es una capacidad que considera la currícula del nivel a los efectos de articular el mismo con el primario.
En estos indicadores es posible advertir altos niveles de déficit generales en los
tres niveles de enseñanza y grandes desigualdades sociales que prevalecen
aún en el interior de la educación pública.
El 76,6% de los niños con 5 años escolarizados en las grandes ciudades
relevadas por la EDSA en el 2007, podía escribir su nombre sin ayuda. Esto indica que 2 de cada 10 niños de 5 años que asistían al nivel inicial no podía escribir su nombre por sus propios medios.
Asimismo, se observa que los niños presentan mayores dificultades para adquirir esta capacidad básica en los hogares más pobres que en los más ricos. En efecto, los niños de 5 años escolarizados en el 10% de los hogares más pobres registran 10 veces más 'chances' de no poder escribir su nombre solos que entre sus pares en el 10% de los hogares más ricos.


Los niños en edad escolar asistían a escuelas de jornada completa en un 9,7% en las grandes ciudades relevadas por la EDSA en el 2007.
La doble escolaridad se encontraba más extendida entre los niños en el estrato medio alto que en el medio, bajo o muy bajo.
La escasa oferta de doble jornada en la educativa pública condujo a que el acceso sea casi un privilegio de los niños más aventajados en términos socio-económicos que presentaban casi 8 veces más 'chances' de asistir a una
escuela de doble escolaridad que sus pares en el 10% de los hogares más pobres.
Asimismo, la enseñanza de computación en el nivel primario alcanzaba al 48,3% de los niños en las grandes ciudades relevadas por la EDSA. A medida que se incrementa el estrato socio-económico de los hogares aumenta la probabilidad de que los niños tengan acceso a conocimientos de computación en el ámbito escolar.
En efecto, un niño en el 10% de los hogares más pobres registraba 4 veces más 'chances' de no acceder a conocimientos de computación en la escuela que un par en el 10% de los hogares más aventajados.

Los adolescentes escolarizados tenían acceso a conocimientos de computación e idioma extranjero en la escuela en un 64,1% y 87,1%, respectivamente a nivel de las grandes ciudades relevadas por la EDSA en el 2007.
El acceso al conocimiento de elementos de computación era similar en los adolescentes de sectores medio y medio alto, pero significativamente menor en
los estratos más bajos.
El nivel de desigualdad social en el acceso a una segunda lengua era 10 veces más regresivo para los adolescentes en el 10% de los hogares más pobres respecto de sus pares en el 10% más rico; y de 3 veces en el caso del acceso
a conocimientos de computación.

Se entiende por interés superior de la niña, niño y adolescente la máxima satisfacción, integral y simultánea de los derechos y garantías reconocidos en esta ley. Debiéndose respetar:
a) Su condición de sujeto de derecho;
b) El derecho de las niñas, niños y adolescentes a ser oídos y que su opinión sea tenida en cuenta;
c) El respeto al pleno desarrollo personal de sus derechos en su medio familiar, social y cultural;
d) Su edad, grado de madurez, capacidad de discernimiento y demás condiciones personales;
e) El equilibrio entre los derechos y garantías de las niñas, niños y adolescentes y las exigencias del bien común;
f) Su centro de vida. Se entiende por centro de vida el lugar donde las niñas, niños y adolescentes hubiesen transcurrido en condiciones legítimas la mayor parte de su existencia.

Este principio rige en materia de patria potestad, pautas a las que se ajustarán el ejercicio de la misma, filiación, restitución del niño, la niña o el adolescente, adopción, emancipación y toda circunstancia vinculada a las anteriores cualquiera sea el ámbito donde deba desempeñarse.
Cuando exista conflicto entre los derechos e intereses de las niñas, niños y adolescentes frente a otros derechos e intereses igualmente legítimos, prevalecerán los primeros. (Ley de protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, Ley 26.061, Artículo 3).

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Boletín del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia - Observatorio de la Deuda Social Argentina - Departamento de Investigación Institucional - Instituto para la Integración del Saber.
La Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) aplica habitualmente un cuestionario multipropósito sobre una muestra probabilística, que en esta última medición presenta una cobertura de 2.500 hogares con población adulta de 18 años y más, con residencia en importantes centros urbanos del país: Área Metropolitana de Buenos Aires, Gran Córdoba, Gran Rosario, Gran Salta, Gran Resistencia, Gran Mendoza, Paraná, Bahía Blanca y Neuquén.
El módulo infancia fue realizado al adulto entrevistado que fuera padre, madre o tutor/a de un niño y/o niña de 0 a 17 años de edad residente en el hogar.
Dicho informante fue consultado sobre diferentes atributos objetivos de cada uno de los niños, niñas y adolescentes que estaban bajo su responsabilidad al momento de la encuesta, y otros aspectos sobre cuidados, hábitos, pautas de crianza, socialización y formación educativa.
A partir de este procedimiento se obtuvo información válida de 2.267 niños, niñas y adolescentes entre 0 y 17 años en 1.095 hogares.

El mito de la superpoblación

Alejandro Pisitelli Murphy

El 31 de agosto pasado se publicó en este diario un sugerente artículo titulado En busca de una esposa, firmado por Alain Buu. Cuando el autor describe los problemas de China en cuanto al desequilibrio que existe entre varones y mujeres, está apuntando a una de las tantas manifestaciones poblacionales que se generan cuando se intenta manipular el crecimiento demográfico.
China ha intentado frenar en los últimos 25 años, de manera contundente, sus tasas de crecimiento poblacional, pero esto no es gratuito. Y el error siempre consiste en creer que mucha población ya es un problema en sí mismo: normalmente, los países más superpoblados no son los más densamente poblados, y viceversa.
El continente asiático, que alberga a casi el 60% del total de la población mundial, tiene una densidad de unos 111 habitantes por kilómetro cuadrado, mientras que Holanda cuenta con una densidad de 366. Sin ir más lejos, la Europa de los doce países fundadores de la comunidad está más "hacinada" que China: de 145 a 120 hab./km2.
El problema principal se produce cuando, por intereses políticos, se intenta manejar la dinámica poblacional de manera casi mecánica, cuando en realidad es un fenómeno de naturaleza cultural, como se ejemplifica en el caso chino. Y cuando ocurre esto, comienzan los problemas de diversa índole. Por caso, ya ha ocurrido en países como la Unión Soviética durante gran parte del siglo XX (cuando se intentaba incentivar el antinatalismo o el natalismo según las coyunturas políticas), y ahora se repite en China.
La obsesión por que el único hijo sea varón hace que, tanto en ese país como en la India, estén prohibidas las resonancias magnéticas para conocer el sexo del bebe por nacer, ya que, si las familias se enteran de que tendrán una nena, el aborto se hace inexorable y el desnivel entre sexos, aún mayor.
Pero volvamos al problema de fondo: la creencia de que tener mucha población es lo negativo. El terror poblacional se fue manifestando levemente a comienzos del siglo XX y tuvo su máxima expresión al finalizar la Segunda Guerra Mundial en medio del famoso baby boom , cuando el mundo creció a tasas nunca vistas hasta entonces. Lo infundado de esos miedos se basaba en dos conceptos erróneos que aún hoy son repetidos en diversos ámbitos académicos y mediáticos.
1) Que esas tasas se iban a mantener por siempre jamás. A comienzos de los años 70, ya los guarismos comenzaron a bajar, y lo siguen haciendo aún hoy. De hecho, la ONU ya hace varias décadas que debe ir corrigiendo recurrentemente sus proyecciones poblacionales hacia la baja.
2) Que el mundo no podría alimentar a tanta gente.En los documentos oficiales de la Conferencia de Población de 1974, ya se admitía que con la tecnología de aquella época (a años luz de la actual), el mundo podía alimentar a más de 40.000 millones de personas según la dieta norteamericana y a más de 150.000 según la dieta japonesa.
A poco de conocido este informe, Paul Ehrlich, uno de los apóstoles del antipoblacionismo, escribe ese mismo año un libro titulado La explosión demográfica . Allí reconoce la validez de aquel informe: "En cierto sentido, no les falta razón. Es teóricamente posible alimentar a 40.000 millones de personas, pero cabe preguntarse si vale la pena que la humanidad alimente a 40.000 millones de personas".
A partir de aquí, ya entramos, evidentemente, en un terreno filosófico o, al menos, ideológico. El problema no es la población, sino lo que se quiere hacer con ella. Vayamos a nuestro ejemplo más cercano: en la Argentina se producen anualmente alimentos para unos 380 millones de personas. Nosotros somos 40 millones y nos encontramos con compatriotas que tienen serios problemas de alimentación. No se debe combatir a los pobres, sino la pobreza y sus causas profundas.
En definitiva, cada vez que se intentó manejar, por motivos políticos o económicos, las tendencias poblacionales de algún país, aparecieron las consecuencias no deseadas, y el caso más emblemático en este momento es China, con un creciente desnivel entre mujeres y hombres, y con un envejecimiento generalizado que provocará innumerables problemas sociales (la cuestión previsional es sólo uno de ellos).
Se frenó el crecimiento, pero, como decíamos antes, el problema no es la cantidad, sino la densidad, la distribución territorial y la distribución por edades.
Se repite nuevamente aquello que escuché hace muchos años: "Dios perdona siempre y el hombre perdona a veces, pero la naturaleza no perdona nunca" .

El autor es profesor del Instituto de Ciencias Jurídicas y Sociales de UADE
(La Nación, 15-11-08)

Tenemos que preservar el cerebro del niño


Así lo afirma Abel Albino, reconocido pediatra y fundador de los centros Conin, que luchan contra la desnutrición en nuestro país

"No existen papeles pequeños, existen actores mediocres." Con esta frase, Abel Albino, reconocido pediatra y fundador de los centros Cooperadora para la Nutrición Infantil (Conin) en la Argentina, invoca a todas las personas a comprometerse con la lucha contra la desnutrición. "No basta con ser un buen ciudadano, además hay que contribuir al bienestar general. Mientras pensamos soluciones, miles de niños hambrientos están formando sus huesos y fabricando su sangre. De nosotros depende que tengan igualdad de oportunidades y una vida digna", agrega con tono firme y desesperado, este hombre que a los 61 años es el responsable de que 2000 niños amanezcan cada día con un futuro mejor y que 10.000 personas puedan salir adelante.

Replicando el exitoso modelo chileno impulsado por el doctor Fernando Monckeberg, Albino ha creado una red de centros Conin presentes en 20 ciudades argentinas y no se conforma. Su próxima meta es construir un centro con salida laboral para jóvenes con discapacidad mental y hacer de la desnutrición una política de Estado. "El 40% de la población vive por debajo de la línea de pobreza, algunos con techos de paja y repletos de vinchucas. En toda casa en la que exista un perro desnutrido, con sarna y rengo, hay chicos sufriendo", explica Albino a LA NACION, porque de tanto caminar por los barrios humildes mendocinos ya conoce los síntomas de la pobreza.

Su propuesta es simple, efectiva y de aplicación inmediata para reducir la actual cifra de mortalidad infantil, que afecta a 20 de cada 1000 chicos en nuestro país: "Tenemos que preservar el cerebro del niño el primer año de vida, educarlo y asegurarnos de que toda la gente posea cloacas, luz y agua corriente. Si tenemos todo esto, vamos a ser una gran nación dentro de pocos años".

Cambio de brújula
Descendiente de una familia de prisioneros de guerra portugueses que llegaron a estas costas hace más de 200 años, Albino tuvo en la vida numerosas señales que le fueron marcando el camino.

Si bien su apellido llevaba varias generaciones instaladas en Mendoza, él nació en Morón (provincia de Buenos Aires), producto de la breve estada de su familia en Buenos Aires por motivos laborales. Su padre tenía una empresa de membranas de techo de madera en Mendoza, que contaba con una importadora en Buenos Aires. Cuando él tenía un año, su familia volvió a Mendoza, donde vivió siempre. Hoy reside en Guaymallén, junto con sus cinco hijas (es viudo hace nueve años) y tiene su consultorio médico frente a la plaza Independencia.

Su andar por la medicina fue siempre intenso y lo llevó por rumbos desparejos. Se recibió de médico en Tucumán, hizo la residencia en pediatría en la Universidad de Chile y volvió a Mendoza. Se casó a los 32 años y partió hacia Europa con el sueño de trabajar en biología molecular, donde tuvo su primer cambio de brújula.

-Un día iba caminando por los pasillos de la Facultad, vi un diario tirado y lo levanté. En él había una entrevista a la Madre Teresa de Calcuta en la que le preguntaban qué era la paz. Ella dijo: "El fruto del silencio es la oración, el fruto de la oración es la fe, el fruto de la fe es el amor, el fruto del amor es el servicio, y el fruto del servicio es la paz". Ahí reparé en que yo también debía servir, y que la mejor manera de hacerlo era en mi país y volví a la Argentina.

Cinco meses después, este pediatra volvió a Europa por motivos laborales. De paso por Roma escuchó al entonces papa Juan Pablo II durante una beatificación. "En ese momento dijo que había que ocuparse de los más pobres, los más necesitados. Entonces redondeé la idea, y decidí que me iba a dedicar a ayudar a los débiles mentales, que son los más pobres", recordó Albino.

Con el espíritu renovado, convocó al doctor Monckeberg, que había sido profesor de él durante su residencia en Chile, para que lo orientara en su nueva aventura. Monckeberg se convirtió en su mentor, y fue quien le enseñó que la desnutrición es la única debilidad mental que se puede prevenir. De esa manera, le estaba marcando, quizá sin quererlo, la meta para el final de sus días. "No sabés lo feliz que vas a ser", me dijo. Y desde entonces trabajo en Conin como si me pagaran", agregó Albino, con su humor característico, que hace reír a los auditorios más difíciles.

Ya desde el comienzo comprendió que la principal riqueza de un país es su capital humano, y esa convicción lo llevó a emprender su cruzada contra la desnutrición, empezando por su querida ciudad de Mendoza. Allí fundó, en 1993, la versión local de Conin, donde hoy funcionan el Centro Modelo de Promoción y Prevención de la Desnutrición Infantil El Plumerillo y el Primer Centro de Recuperación de Lactantes Desnutridos Madre Teresa de Calculta, ambos en el departamento de Las Heras.

-La desnutrición es el resultado final del subdesarrollo. Para resolverla, hay que darle un abordaje integral a los problemas que dan nacimiento a la pobreza.

Para entender el problema de raíz, se metió en los ranchos para ver cómo vivían las personas de condición más humilde y así conoció el significado de la palabra inhumano. Albino tiene marcada a fuego la imagen más desgarradora que vivió: "Fue la de un niño hambriento que se levantó a la madrugada, fue a la cocina, abrió la lata del pan, que estaba vacía, e hizo el ademán de que comía. De esa manera, pretendía engañar a su estómago crujiente".

-Los niños mal alimentados pierden primero el peso, después la talla, y por último el perímetro cerebral. Dejan la escuela y no se reinsertan más. ¿Queremos un país de cartoneros, mendigos y analfabetos? Nos tenemos que ocupar de nuestro capital social, y empezar por alimentar a nuestros hijos. Todos juntos, entre ONG, empresas y Gobierno, tenemos que practicar virtudes, en vez de declamar valores. Gran admirador de San Juan Bosco y convencido de que las personas consiguen un pensamiento equilibrado y maduro a los 35 años, este médico perdió su jubilación, su obra social, renunció a su trabajo en el hospital, y hasta hipotecó su casa para poder alcanzar su sueño. "Me rescató medio mundo, personas que se acercaron a ayudarme."

Consecuencias
De hablar claro y pausado, Albino busca en estudios de campo las irreversibles consecuencias de la desnutrición. Por ejemplo, una jueza mendocina develó la relación existente entre criminalidad y desnutrición. "Ella descubrió que el 80% de los grandes criminales de Mendoza han sido desnutridos de segundo o tercer grado. Según otro estudio que hicimos con la Universidad de Cuyo, se llegó a la conclusión de que nuestro centro Conin, atendiendo a 250 chicos, significa un ahorro de 250.000 dólares anuales para el país, porque disminuye la morbilidad y la mortalidad, a la vez que aumenta la escolarización de los padres e hijos y disminuye la violencia."

Hombre de personalidad metódica y rutinaria, Albino deja unas horas por día para destinarlas a sus placeres y cuidado personal. "Todos los días, por prescripción médica, salgo a caminar de 14.30 a 15.30 con un amigo, que se ha convertido en un gran compañero de caminatas. El día que no salgo a caminar, hago bicicleta", expresó este médico, que tiene la costumbre de leer varios libros al mismo tiempo. Actualmente está releyendo Los miserables, de Victor Hugo, y empezó con Jesús de Nazareth, del papa Benedicto XVI.

Después de varios años de trabajo ininterrumpido, Albino se ha convertido en uno de los referentes argentinos en la lucha contra la desnutrición y eso lo llevó a recorrer el país, da charlas y apoya iniciativas destinadas a terminar con este flagelo. En ellas siempre insiste en que el cableado neurológico se desarrolla durante el primer año de vida. El 50% está determinado por la alimentación y el otro 50% por la estimulación.

Según el especialista, el panorama de la desnutrición en la Argentina no ha mejorado en los últimos años, sino que, en el mejor de los casos, se ha estacionado. Sin embargo, se encuentra optimista con respecto al futuro, porque percibe un deseo de mejora en la gente. "De nada sirve que recuperemos a un chico de la desnutrición si después lo devolvemos al mismo ambiente nocivo. Por eso, nosotros desarrollamos un programa integral para rescatar a estos chicos que incluye educación, escuela de artes y oficios, lectoescritura, ropero familiar, documentación de la famillia y prevención de adicciones, por ejemplo."

-¿Nunca se le ocurrió ocupar un cargo político para poder ayudar a más gente?

-Yo soy médico de niños y para eso me preparé durante toda la vida. No estoy capacitado para ser político. Yo quisiera que la desnutrición y el proyecto Conin sean una política de Estado. Recuperar un desnutrido en un hospital estatal cuesta un promedio de 300 dólares por día, en el Centro Conin Chile, 30 dólares, y nosotros lo conseguimos por sólo 3 dólares.

-¿Qué opina de la actual crisis mundial?

-Creo que las crisis mundiales son crisis morales. Eso se produce porque a las personas les falta Dios y entonces se sacian con lo material. Es bueno tener, pero es mejor compartir. Yo estoy convencido de que lo único que puede salvar al mundo es el retorno a la espiritualidad.

Micaela Urdinez
(La Nación, 15-11-08)

Política y verdad



Alocución televisiva de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata en el programa “Claves para un mundo mejor”
(Sábado 8 de noviembre de 2008)

“Hace unos días tuve una conversación con un joven, dirigente social, que lleva adelante una tarea importante, valiosa. Es una persona muy bien preparada, generoso en su brindarse a los demás, y en el curso de la conversación se me ocurrió sugerirle que él tendría que iniciarse en la acción política, que tendría que dar un paso más adelante en su compromiso actual”.
“¿Qué me respondió? ‘Mire, yo no podría hacerlo Monseñor, porque a mí no me gusta mentir’. Le respondí que no era necesario mentir y él me replicó todavía: Para dedicarme a la política tendría que vivir en la mentira”.
“Es tremendo que alguien preparado como para brindar ese servicio que la Iglesia considera que es un acto de caridad, porque la Iglesia habla de caridad política, no lo quiera hacer o no lo pueda hacer por una especie de traba moral, por un reflejo de honestidad”.
“La realidad debiera ser exactamente lo contrario pero eso es lo que se piensa generalmente de la acción política, en concreto, en la Argentina, y tenemos que reconocer que con razón se piensa así. En nuestra vida política falta la verdad. Es ésta una característica de nuestra decadencia cívica y cultural. Por aún, nos estamos acostumbrando a que así ocurra. Somos engañados y nos dejamos engañar, nos resignamos al engaño. Son muchos los que se dan cuenta de que las elecciones a las cuales nos sometemos periódicamente son engañosas y no responden a la verdad. Pero de acuerdo a la naturaleza de las cosas, la actividad política, precisamente, es obra de la virtud de la prudencia. Tanto los ciudadanos que participan activamente de la vida de la comunidad como los políticos profesionales, con mayor razón los gobernantes o los que desempeñan algún cargo cercano a los que gobiernan deben caracterizarse por su prudencia y la prudencia es la capacidad tenemos de hacer la verdad, de realizar la verdad, de ponerla en la ejecución en bien de todos, a favor del bien común. Es todo lo contrario del escamoteo de la verdad. Aquí, en cambio, nos mienten y dejamos que lo hagan, que lo sigan haciendo una y otra vez”.
“Hay un verbo que usa San Pablo en la Carta a los Efesios, del que no existe en castellano una traducción exacta. El término es alethéuo. Este término podría interpretarse como ser veraz, o decir la verdad, pero también podría interpretarse en términos de acción equivale a hacer la verdad, a obrar de acuerdo a la norma de la verdad”.
“En el contexto que San Pablo lo usa, tiene que ver con el crecimiento de la persona y de la comunidad, con el aporte de la persona a la comunidad. Se trata de hacer la verdad en el amor. San Pablo habla en términos religiosos, eclesiales, se refiere al crecimiento espiritual de los cristianos y de la comunidad cristiana y ese crecimiento requiere hacer la verdad, vivir en la verdad, practicarla en el amor. Pero vale también para la sociedad civil, en la que sólo la verdad y el amor pueden asegurar una convivencia sana, pacífica, que permita el crecimiento de todos”.
“Allí tenemos los elementos de una sana convivencia política. Tratar de hacer la verdad, de ser veraces en la acción y, de esa manera, hacer crecer a la comunidad promoviendo una auténtica amistad social”.
“Volviendo a la experiencia que he relatado al comienzo, concluyo: cuánto hay que hacer para cambiar este ambiente asfixiante de la política local. No se trata simplemente de convencernos de un modo superficial de que las cosas pueden ser de otra manera. Es evidente que tiene que haber gente que se arriesgue y que, en medio de la mentira generalizada, se atreva a decir y a vivir en la verdad. También en el ámbito político”.

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata



Y hay tantos argentinos pobres como en 2001


Por Oliver Galak
De la Redacción de LA NACION

En mayo de 2001, hacía poco más de un mes que Domingo Cavallo había reemplazado a Ricardo López Murphy en el Ministerio de Economía. Y Fernando de la Rúa intentaba gobernar un país que en ese mes ya albergaba 11,8 millones de pobres. Hoy, los nombres cambiaron, pero la cantidad de pobres no: estudios independientes coinciden en señalar que, luego de cuatro años de descenso, la pobreza volvió a crecer en el último año y hoy alcanza a más de 11,5 millones de personas.
Aunque el gobierno de Cristina Kirchner informa que el 17,8% de la población está por debajo de la línea de la pobreza, los economistas que calculan la canasta básica sobre la base de la inflación real sostienen que la incidencia es de entre el 32 y el 32,5%. En la brecha que va de la realidad al discurso oficial se esconden cerca de cinco millones de personas.
Números oficiales y cálculos independientes coinciden en una parte de la historia. En octubre de 2002, el país se sumergió en su situación crítica: el 57,5% de la población urbana (19,3 millones de personas) tenía ingresos por debajo de la canasta básica. Cuatro años después, la tasa bajó al 26,9%, equivalente en ese entonces a 9,5 millones de personas.
A comienzos de 2007, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, metió sus manos en el Indec y la historia se bifurcó: mientras el Gobierno imaginaba un país con menos pobres, las organizaciones de ayuda social recibían a cada vez más argentinos con sus necesidades básicas insatisfechas. Desde el segundo semestre de 2006, más de dos millones de personas cayeron por debajo de la línea de la pobreza. Según el cálculo que se tome, la sociedad argentina viene creando entre 85.000 y 115.000 nuevos pobres por mes. Desde fines de 2006 y hasta principios de 2008, la principal causa de creación de pobreza fue la inflación. En los últimos meses, apareció como un nuevo factor la casi nula creación de empleo.
"En 2008 aparece una combinación de aumento de la canasta básica y de disminución de la tasa de crecimiento del empleo. En los últimos meses, el aumento de la canasta básica se desaceleró, con lo cual hay una menor incidencia de ese factor. Ahora el movimiento de la pobreza va a estar muy asociado a lo que pase con el empleo", explicó el especialista Ernesto Kritz, director de SEL Consultores.
Su estimación es que ya en el primer semestre de este año el 32,3% de la población (11,53 millones de personas) podía ser considerada pobre. Para fines de 2008, el número sería aun mayor, porque "ya hay una caída importante de la demanda laboral, sobre todo por la vía de las horas trabajadas, con reducción de horas extras, adelanto de vacaciones, suspensiones y otras medidas similares".
Los 11,8 millones de pobres de mayo de 2001 representaban un porcentaje algunos puntos mayor que el actual. Aquella primera medición del Indec sobre las condiciones de vida en todo el país mostraba un 35,9% de pobreza, pero la base sobre la que se calculaba (la población urbana) era menor: 33 millones, contra los 35,7 millones de hoy.
En relación con los dos millones de nuevos pobres, Kritz señaló: "No hay muchos antecedentes de semejante aumento de la pobreza en paralelo con el crecimiento de la economía a tasas de 8 puntos o más".
Claudia Padilla es una de las tantas jóvenes que vivió lo señalado por Kritz, es decir, cómo el país crecía a tasas "chinas" mientras sus posibilidades de salir adelante se esfumaban. "Cuando quedé embarazada perdí mi trabajo de ordenanza y vendo tortas en un puesto en Retiro. Me cuesta mucho postularme a un trabajo por no tener el colegio completo", dice Claudia, que con 26 años saca adelante sus dos hijos con el local frente a la estación de trenes y haciendo horas extras el fin de semana al cuidar autos en la terminal. Con las dos cosas, no llega a juntar ni 300 pesos por mes.
"El Gobierno dice que hay menos pobres, pero yo cada día veo más", reflexiona, mientras vigila autos en un domingo desierto de gente por el calor. Con ella coincide la dueña del puesto de enfrente, María, una peruana que puede considerarse la más afortunada del grupo porque gana más de $ 1000, cuando la mayoría no promedia los 500, salvo por el hecho que tiene que dejar la mitad de sus ingresos a una de las bandas que "cuidan" la estación.

En el terreno
Como suele ocurrir en estos casos, el primer termómetro de la situación son las colas que se forman en los comedores. Alicia Meza coordina el de la Asociación Civil Eben Ezer, en Ciudad Oculta. "Acá hay muchas familias que no tienen trabajo; tenemos bastante gente en lista de espera", contó Alicia.
Ellos reciben y distribuyen 70 raciones diarias del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. El año pasado comenzaron a tener gente en lista de espera. Este año, gracias a algunas donaciones, pueden dar de comer a unas 100 personas en total, pero aun así les quedan entre 50 y 60 en lista de espera. "Cuando fue el estallido social, también teníamos colas de gente. Después la cosa se normalizó. Ahora todavía no llega a esa magnitud, pero hay una franja de chicos que no pueden terminar el secundario y quedan a la deriva", describió la coordinadora.
El Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) estimó que en la primera mitad del año la tasa de pobreza ya se ubicaba entre el 30 y el 32% de la población urbana. "El cambio de tendencia fue a mediados del año pasado, cuando se exacerbó la inflación. Está directamente relacionado con que los salarios de los empleos informales se incrementaron por debajo de la inflación real", indicó el investigador jefe de Idesa, Jorge Colina.
En el Centro de Economía Regional y Experimental (CERX) estiman que en la segunda mitad de 2008 la pobreza ya alcanza al 32,1% de la población (11,56 millones de personas) y anticipan que en el primer semestre del año próximo la situación empeoraría: el 33,5% y más de 12,2 millones de personas. "Para el año próximo estamos estimando un aumento del desempleo y una leve caída del ingreso real, por lo cual, lamentablemente, estaremos frente a un escenario donde la pobreza seguirá avanzando", dijo la directora del CERX, Victoria Giarrizzo.
El director general de Cáritas Argentina, Gabriel Castelli, señaló que el caso típico de la persona que está volviendo a los comedores comunitarios desde el año pasado es "el trabajador informal que busca asistencia porque ya no le alcanza para comprar todos los bienes". Y recordó que las asignaciones que otorgan los planes sociales no han sido actualizadas desde 2001: "Con $ 150 por mes la posibilidad de subsistencia es irrisoria".